Hola!! Aquí he vuelto, con otro de mis drabbles n.n Esta vez, si alguien me pregunta en qué me he inspirado, responderé que en el fic de x.CelliNe.x: x。тυ єѕclaνa。x

Es que hay unas escenas en una biblioteca que me vuelven locas, y no he podido evitarlo x3 Un agradecimiento especial a William Shakespeare. Ya entenderéis por qué.

Título: Our pages

Inspirado en: el fic de x.CelliNe.x: x。тυ єѕclaνa。x, las escenas de la biblioteca n.n

Género: Romance

Advertencias: Sasuke ha vuelto a Konoha. Y sí, allí también conocen a Shakespeare xD

Disclaimer: Naruto no me pertenece. Romeo y Julieta tampoco.


Our pages

Despierto y el Sol me da de lleno en los ojos. Tengo que volver a cerrarlos. Intentó encontrar el despertador en la mesilla para mirar la hora, y al palpar la mesota me encuentro con un libro.

Lo cojo y miro la portada mientras sonrío. Es curioso que ya haga un año que vi éste libro por primera vez. No sé exactamente por qué decidí dejarlo allí ayer por la noche, pero tengo una ligera idea.

Fue por lo que pasó hace un año, en la biblioteca.

Recuerdo que no me hacía mucha gracia tener que ir a la biblioteca con el calor que hacía. El Sol invitaba a salir con los amigos, tomarse un helado, o algo por el estilo. ¿Y sabéis qué? Al final me alegro de haber ido.

¿Por qué? Tan sólo tengo que girar la cabeza para ver la razón. Pues sí, está tumbado a mi lado, durmiendo como un angelito. Me encanta ver esa cara de niño bueno al despertar, y esa sonrisa infantil que sólo esboza cuando duerme y que el resto del día se esconde. Me resulta curioso saber que soy la única que conoce esa sonrisa.

Me giro, dejando el libro a mi lado, para verle mejor a él.

El pelo azabache le cae sobre la frente, tapándola por completo. Una de sus manos descansa sobre mi cintura, pegando mi cuerpo al de él. Y no puedo evitar acordarme de que ha cumplido su propósito. Me lo dijo hace mucho tiempo, y ahora me he dado cuenta de lo persuasivo que puede llegar a ser. No en vano, me lo recuerda cada día.

"Eres mía"

Me lo dice por la mañana, con una voz ronca pero que suena tan dulce que me derrito como la mantequilla de mis tostadas. Me lo dice por la tarde, cuando me voy a trabajar con Tsunade-sama, con un timbre posesivo. Y me lo recuerda con lujuria cada noche, cuando llego a casa y me está esperando para cogerme y llevarme en volandas hasta nuestro cuarto y tirarme en la cama para comenzar a besarme. Aunque ya no hace falta que lo diga con palabras, yo sé que lo piensa cuando me mira.

Que lo pensó la primera vez que me besó.

¡Ah! ¿Todavía no os lo he contado? Bueno, pues ésta es la alucinante historia de lo que le pasó a Haruno Sakura hace un año.

Aquella mañana, Tsunade-sama me había encargado que fuera a buscar unos pergaminos obre unas técnicas a la biblioteca.

No me hacía ni pizca de gracia, y refunfuñaba en cuanto podía. Me estaba achicharrando, y el la biblioteca no hace precisamente fresquito. Me acordé de Naruto, que estaba de misión en la Cascada, disfrutando del agua clara y cristalina, refrescante, bañándose…

No era momento de pensar en eso. Acaba de llegar al edificio.

La biblioteca de Konoha es un inmueble enorme. Tiene muchísimos documentos, y es la mayor de las cinco naciones ninja.

Puedes encontrar de todo, desde libros infantiles hasta diferentes versiones del kamasutra.

Yo me dirigí directamente a la estantería donde sabía que estaba el pergamino que andaba buscando.

Comencé a mirar títulos, pero no lo encontraba.

Y me llamó la atención un libro escondido entre los rollos. No era su estante, estaba claro, y cuando lo cogí, comprobé que ni siquiera su sección.

Era una novela romántica, con una bonita portada decorada con motivos dorados y plateados y rosas rojas. Le di la vuelta, atraída curiosamente por él.

Leí un poco el resumen.

Era la historia de unos jóvenes enamorados que tenían que soportar la presión de sus familias, contrariadas por su romance. Era una obra de teatro.

Intrigada, me senté en el suelo y comencé a leer.

No sé cuánto tiempo tardé, pero al final estaba completamente llorando.

Es curioso que las historias de amor más bonitas y que siempre se recuerdan sean las más tristes también.

¿Adivinan lo que leí?

Le di la vuelta al libro y acaricié el título.

"Romeo y Julieta"

Me sequé las lágrimas y decidí dejarlo en dónde estaba, para que así otro afortunado como yo pudiera leerlo. Me di la vuelta y se me escapó una exclamación de la boca.

Delante de mí estaba Sasuke, tan alto, guapo, frío y serio como siempre. Y sexy.

-Sasuke-kun…

Mi vocecilla me pareció patética, y él enarcó una ceja.

-¿Por qué estás llorando?

Sin esperar respuesta, se acercó hasta la estantería y cogió el volumen. Lo ojeo y me volvió a mirar, extrañado.

-¿Romeo y Julieta? –Asentí.- ¿Qué haces tú leyendo esto?

Me encogí de hombros.

-Me lo he encontrado y me ha llamado la atención. Nada más.

Él me miraba, aún cejudo.

-¿Y por qué lloras?

Señalé el libro.

-Por el final. Es que, la protagonista, Julieta, acaba suicidándose porque…

-Porque Romeo bebió el veneno pensando que era ella la que había muerto, sí, lo sé. ¿Y qué? ¿Por eso lloras?

Me quedé quieta, recapacitando. Finalmente, le señalé, alzando una ceja.

-¿Te has leído Romeo y Julieta? ¿Tú?

Él se encogió de hombros.

-Hmp. No está mal.

No me lo podía creer. ¿Sasuke? ¿Leyendo obras románticas? O me estaba tomando el pelo, o es que no le conocía tan bien como yo pensaba.

-¿Y aún habiéndotelo leído me preguntas por qué lloro?

Él rodó los ojos.

-Comprendo que el final sea trágico, pero no es para tanto. No todas las historias de amor acaban mal, Sakura.

Y hubo algo en su tono de voz que me hizo olvidar por completo a los dos amantes de la historia. Le miré de arriba abajo, quizá fijándome por primera vez en lo mucho que había cambiado desde que le conocí.

Sasuke había vuelto hacía un año a la aldea, tras haber matado a su hermano y arrepintiéndose por ello, con la idea de restaurar su clan. Nunca he sabido cómo iba hacerlo, pero entonces me hice una pequeña idea.

Él sonrió prepotentemente y se acercó a mí. Y yo, como una tonta, me quedé clavada en el sitio. Se inclinó sobre mi oído y me susurró, con una voz que aún me provoca escalofríos.

-¿Quieres que te lo demuestre, Sa-ku-ra?

¿Quería demostrarme que sabía deletrear o pretendía ligar conmigo? Por que mi nombre, dicho de esa forma, nunca había sonado mejor.

Aún recuerdo que sentí como se me erizaba cada vallo del cuerpo. Y creó que él también lo notó porque sonrió, arrogante, y sin que yo me diera cuenta me aprisionó contra la estantería llena de libros y pergaminos.

Dejé que rozara mi mejilla con la suya y que poco a poco se acercara a mis labios.

Tuve que cerrar los ojos para contener la emoción y dejarme llevar por el momento, escuchando los latidos de mi frenético corazón.

Me dejé embriagar por el movimiento de su boca sobre la mía, y lentamente me rendí a él.

Estoy segura de que tuvo que sujetarme, porque me temblaban las rodillas. Cuando al final se separó de mí y me besó el cuello, creí que me iba a desmayar.

De nuevo, su voz arrulladora se apoderó de cada fibra de mi ser con dos simples palabras.

-Eres mía.

Sasuke, Sasuke me había besado. Sasuke me decía que era suya. Mi sueño de toda la vida se estaba realizando en una biblioteca, frente a las páginas del libro que había caído abierto en el suelo. Sentía las miradas de Romeo y Julieta sobre nosotros.

Tal vez sólo fuera mi imaginación, y hubiera pensado que todo fue un sueño si no hubiera sido porque a la mañana siguiente, cuando abrí los ojos, él estaba a mi lado, completamente desnudo y tapado hasta la cintura por la sábana que me cubría a mí también. Debí de sonrojarme como nunca, pero se me pasó cuando le vi con aquella mueca adorable en el rostro.

Y que sorpresa me llevé al ver un libro en su mesilla, en cuya portada descansaban dos únicos nombres, enredados entre líneas de oro y plata, tumbados sobre los pétalos de una rosa roja.

¿Adivináis?

Creo que esta vez os he pillado desprevenidos. No, no era Romeo y Julieta, sino Sasuke y Sakura.

He escrito en ese libro todo lo que nos ha pasado desde que estamos juntos. Y han sido muchas cosas, creedme. Un año no es mucho, lo sé, pero para mí es el mejor del mundo.

Porque es mi año. Nuestro año.

Escucho un gruñido a mi lado y miró a esos ojos azabaches que se acaban de abrir y me miran somnolientos. Me sonríe y me besa suavemente en los labios. Le doy los buenos días.

-Y tan buenos.

Sonrío ampliamente y le indico que no hace falta que diga nada, que ya sé lo que quiere decirme.

-Soy tuya.

Él asiente y se levanta de la cama. Se deshace de la sábana y abre la puerta para irse por el pasillo.

Me quedo mirándolo. Supongo que ya me he acostumbrado a verle desnudo, pero sigue siendo un espectáculo.

Dejo el libro sobre la mesilla y me dispongo a seguirle. Pero antes, mi mente me lleva a pensar en una persona.

Me hubiera gustado poder decirles a Romeo y a Julieta que no todas las historias de amor acaban mal. Y que la suya no fue tan terrible, ya que ahora están juntos, dondequiera que estén.

Una vez más me acuerdo de ese libro que un día inspiró el comienzo de nuestra historia. De la mía con Sasuke. Acaricio de nuevo nuestro libro. Porque ésta es nuestra historia.

Y éstas son nuestras páginas.


Bueno, ¿qué tal? Juas, espero que bien. Un beso para silent-movie, Forsak, kaoru-uhiha, Kasaru-chan28, Kimiko I, Haine y zyafany-company, que me dejaron review en el anterior. Muchas gracias!! Un beso para todos y nos vemos en el próximo. Bye!

Sayo!