Hola!! Después de mucho tiempo sin actualizar debido a las clases, por fin llego con un nuevo drabble. Espero que les guste tanto como los demás. Se garadecen los reviews ;)


Entrenamiento.

Lanzó el último kunai justo antes de que sonara el indicador de tiempo. Pero su compañero fue ágil, y lo esquivó sin problemas.

Ambos aterrizaron en el suelo, y el rubio le lanzó una sonrisa. Luego se secó la sangre que le caía por la mejilla, provocada por un shuriken certero de su compañero.

En ese momento apareció Kakashi en el claro, aplaudiendo y con un gran sonrisa que se adivinaba bajo su máscara.

-¡Buen trabajo, chicos! Si seguís así, llegaréis muy lejos, estoy seguro.

El rubio se colocó las manos en la nuca y sonrió, presumiendo de dientes blancos. Su rostro brilló perlado por el sudor.

-¿Acaso lo dudabas, Kakashi-sensei? ¡Cuántas veces tengo que decirte que tienes delante al próximo Hokage!

-¿Y cuántas veces tengo yo que deciros que ya no soy vuestro sensei?

-Bah, siempre tendrás algo nuevo que enseñarnos.

Sasuke sonrió con autosuficiencia y se quitó la camiseta, que ya le molestaba con aquel calor.

-Se le echa de menos en los entrenamientos, sensei. –Kakashi sonrió, mirando su brazo roto vendado.- El dobe no sabe salir de un sencillo genjutsu. Ha estado más de media hora metido en uno.

Naruto puso cara de fastidio.

-¡Era muy real!

A Sasuke y a Kakashi les recorrieron la frente sendas gotas. Que una horda de abejas gigantes asesinas te persiga no era precisamente algo… común.

Naruto se derrumbó en el suelo y suspiró.

-Esto es una mierda. Sensei, ¿qué sabe de Sakura-chan? Hace mucho que no la veo.

Kakashi pensó por unos instantes. Sasuke aparentó indiferencia y comenzó a guardar sus kunais.

-Ya sabes que ha estado muy liada con el viaje a Suna y todo eso.

Naruto hizo un mohín.

-Desde que es una de las mejores médico-ninja del mundo no hace más que dar conferencias. Y se ha olvidado por completo de nosotros.

-¿De quién me he olvidado?

Naruto giró la cabeza, al igual que el resto, y Sakura les sonrió, radiante. El sol del desierto le había sentado bien, y caminaba hacia ellos con soltura. Naruto enseguida se levantó y corrió a abrazarla. Kakashi le tendió la mano sana.

-¿Cómo está su brazo, sensei?

-Bien. La semana que viene ya podré volver a hacer misiones.

-Esperemos que no sean tan peligrosas como esa última.

-Esperemos.

Los tres rieron, mientras Sasuke se acercaba. Sonrió con prepotencia al ver como Sakura se sonrojaba levemente al verlo semidesnudo.

Él no la abrazó, simplemente le hizo un ademán con la cabeza.

Ella asintió. Luego miró a Naruto y a su ex sensei.

-Tsunade-sama dice que quiere veros.

-¿Para qué?

A Naruto le brillaron los ojos.

Sakura se encogió de hombros, y el rubio alzó un puño al cielo en señal de victoria.

-¡Segura que va a nombrarme Hokage!

Los otros tres le miraron, escépticos.

-Sigue soñando…

Naruto se despidió de sus dos compañeros y él y Kakashi se alejaron en dirección al centro de la aldea, mientras Sakura y Sasuke observaban como marchaban.

Sakura miró a su compañero y se percató de que tenía una herida en un brazo. Colocó su mano a escasos centímetros de su piel y comenzó a aplicarle chakra. Sasuke observó su gesto impasible.

-¿Estabais entrenando?

-Ya habíamos terminado.

-Oh.

La herida terminó de cerrarse sin dejar ninguna marca, y Sasuke movió un poco el brazo para comprobar el trabajo de su amiga.

-Has mejorado mucho. Ya ni siquiera deja marca.

Sakura se sonrojó. ¡Claro que había mejorado! Y orgullosa de ello. No hacía más de un año que Sasuke había vuelto a Konoha, junto con tres ninjas renegados. Su grupo se hacía llamar Taka, y era temido en muchos países.

Sasuke aún cumplía condena por su deserción, aunque no era tan terrible como a algunos les habría gustado.

Sasuke observó una vez más el campo de entrenamiento. Se acercó al árbol donde había dejado su camiseta y sus cosas, seguido por Sakura.

Dirigió la mirada a un par de agujeros en el suelo hechos por sus ataques, así como unas briznas de hierba chamuscadas.

Pese al intenso entrenamiento con Naruto, aún tendrían que haber entrenado un par de horas más. Suspiró.

Sakura le leyó el pensamiento.

-No creo que Kakashi-sensei y Naruto vuelvan en un par de horas. Su quieres puedo ayudarte a entrenar.

Sasuke la miró con una ceja alzada y una sonrisa torcida.

-¿Tú?

Para su sorpresa, aunque no lo denotara, Sakura sonrió burlona. Entonces Sasuke notó el metal en contacto con su piel, en el cuello.

Sonrió. Sakura estaba detrás de él. O más bien un bushin. No le costaría deshacerse de él, pero tenía que admitir que no había advertido el momento en el que su compañera lo había creado.

Con un movimiento rápido, se colocó detrás del bushin de la pelirosada y le propinó un codazo en la espalda, con la suficiente fuerza como para que desapareciera.

-Habrás mejorado, pero no puedes compararte a mí, Sakura. No hay nada que pueda entrenar contigo. Estarías en clara desventaja.

Sakura le sonrió, con un extraño brillo en la mirada. Sasuke entornó los ojos.

-¿De veras… no hay nada que yo pueda enseñarte?

Ella se acercó con pasos lentos y movimientos sutiles. Sasuke no se movió. Estaba pegado al suelo con su orgullo.

-No.

Sakura freno a unos centímetros de él, aún sonriendo de esa forma tan extraña. Cuando Sasuke quiso darse cuenta, estaba sudando. Su corazón había empezado a latir muy deprisa. ¿Qué diablos era…?

-Quiero comprobar… que estás bien entrenado para cualquier cosa

Se acercó poco a poco a sus labios. Sasuke no se contuvo. En cuanto los labios de Sakura rozaron los suyos le correspondió con ferocidad, saboreando cada rincón de su boca.

Ella enterró las manos en el cabello oscuro de Sasuke para profundizar el beso, y él le rodeó la cintura con el brazo derecho.

Empezaron a jugar con sus lengas, y Sasuke le mordió el labio superior antes de separarse de ella.

Sakura retrocedió un paso y se lamió el labio con la punta de la lengua. Volvió a sonreír con petulancia.

-Tienes razón. No hay nada en lo que debas mejorar

Dio media vuelta y comenzó a andar, cunado sintió un tirón en la muñeca que no la cogió desprevenida.

Sasuke tiró de ella y la dio la vuelta para que cayera sobre su pecho. Ella miró hacia arriba y apoyó ambas manos sobre los pectorales perfectos de Sasuke.

-Tal… vez… sí que necesite entrenar más…

Sakura sonrió y se mordió el labio inferior, a la vez que se ponía de puntillas para dejar que volviera a besarla, con la misma intensidad. Aunque estaba segura de que aquel entrenamiento acabaría dando sus frutos…