¡Hola! Sí, sigo viva Pero como no tengo perdón de Dios, ni de Alá, ni Buda, ni la Snta Madonna, me limito a arrastrarme hasta aquí para colgar algo tímidamente.

Título: Regret (arrepentimiento)

Inspirado en: fotos viejas.

Género: Romance

Advertencias: Ligero NaruHina.

Ruegos: Si no os gusta el NaruHina, no me vengáis luego con que por qué lo pongo. Si no os gusta no leáis, y todos contentos. Auqnue ya digo que es minnor monorísimo u.u

Disclaimer: Naruto no me pertenece.


Regret

-Papá. –El hombre dejó de ajustar la corbata de su hijo y le miró. Observó su rostro tenso y nervioso y la gota de sudor que escapaba desde su sien izquierda. Contuvo una sonrisa.- ¿Alguna vez te has arrepentido de tu vida?

Él terminó de hacer el nudo en silencio, con las arrugas de la frente marcadas. El joven miró el cabello de su progenitor, que se tornaba plateado. Ya no era el mismo negro azabache de sus ojos que antaño había sido. Sus manos rudas terminaron de ajustar la corbata, aunque ya no hacía falta más. En realidad, estaba buscando más tiempo.

-Sí. –Respondió, tras un largo silencio, tras lo cual se sobrevino otro.- Todos nos arrepentimos de muchas cosas. Tal vez, yo me arrepienta de muchas más que la mayoría.

Esbozó una sonrisa sarcástica que siempre había sido su firma. Su hijo le miró, y por un momento se le olvidó la muchedumbre que le esperaba fuera, para cegarle con flashes y suspirar a su paso, mientras las más mayores comentarían lo mayor y guapo que se había hecho. "Mírale, y parece que fue ayer cuando volvía corriendo a casa de la Academia…"

-¿Y mamá? –Sasuke miró a su hijo. Examinó sus ojos verdes, cubiertos por una pátina de miedo.- ¿Alguna vez te has arrepentido de haberte casado con mamá?

Esperó paciente la respuesta, aunque a cada segundo el nudo de su garganta se apretaba un poco más. A su padre le gustaban demasiado los silencios dramáticos. Esperaba un seco monosílabo por respuesta, fuera cual fuera, aunque ansiaba una negativa. Les había oído discutir a veces, pero también intercambiar miradas de cariño cuando creían que nadie les veía. Incluso –aunque delante de ellos fingía no recordarlo- cuando, siendo él pequeño, le mandaban a jugar al jardín y ellos se encerraban en su cuarto, también a jugar.

-Itachi… -Sasuke colocó las manos en los hombros de su primogénito y le sonrió, regalo con el que pocas veces había obsequiado a cualquiera.- Con tu madre he cometido muchos fallos. No te puedes imaginar cuántos. Le he destrozado la vida, incluso. Pero ahora la veo, y la veo radiante y feliz y sonriente. Por eso sé que casarme con ella no está en mi lista de errores. –Itachi sintió una bocanada de aire fresco, que pronto le pesó en los pulmones.- Aunque… debo confesar que he pensado en el divorcio. Hijo, sabes como yo que a tu madre le encantan las bodas. Le encantan los bodorrios felices y románticos, con bailes y festines. Pero créeme. Daría lo que fuera por volver a verla tal y como la vi el día de nuestra boda.

Él parpadeó. Se había quedado atascado en la palabra "divorcio". En ese momento, como si la hubiera invocado, Sakura apareció por la puerta, tratando de no mover mucho la cabeza para no estropear el recogido que le había mantenido dos horas en la peluquería. Sin decir nada se acercó a su hijo y le abrazó, casi llorando, aunque se había prometido no hacerlo. No aún.

Le besó suavemente en la frente –pese a que él medía una cabeza más que ella- y luego miró a su marido, que les miraba con una sonrisa que borró en cuanto Itachi volvió la vista de nuevo. Sakura se separó de su hijo y fue a abrazar a su marido. Ambos le observaron de arriba a abajo.

Instantáneamente, el chico comenzó a ponerse rojo y se rascó la nuca distraídamente.

-Mamá… Papá…

Sakura se secó una lágrima furtiva con su chal de color verde, combinado con sus ojos, mientras que el vestido lo hacía con su pelo. Se recompuso y le plantó un sonoro beso a su marido en los labios. Le dio una palmada en el trasero indicándole que saliera de la sala y ocupara su sitio. Ella debía ir con su hijo hasta el altar. Antes de salir, Sasuke susurró algo a su hijo al pasar por su lado, sin que su mujer se diera cuenta.

-Recuerda su sonrisa siempre. Será lo único que necesites el resto de tu vida.

Itachi vio la espalda de su padre saliendo de la sala. Luego su madre le miró y le susurró que estaba orgullosa de él mientras se abría la puerta y todos se giraban para mirarles. Avanzaron por el largo pasillo hacia el altar –no era fácil meter a media Konoha en una misma sala- y se posicionaron. Al poco comenzó a sonar la marcha nupcial y todos se giraron al unísono.

Midori entró reluciente. El cabello rubio casi suelto por completo. Los ojos tan blancos y brillantes como su vestido. El ramo entre las manos. Itachi apenas pudo percatarse de que eran magnolias.

A su lado, el Hokage quedaba eclipsado. Caminaba recto y en tensión, luchando por contener las lágrimas en sus ojos azules.

El mundo se paró para Itachi, y esa misma noche, abrazando a su esposa, comprendería las palabras de su padre y soñaría con un altar en medio del bosque, un caballero en él y una hermosa dama de blanco yendo hacia él esgrimiendo su sonrisa.

Itachi soñó con esa sonrisa, esos labios que habían hecho que su padre, Sasuke Uchiha, amara a alguien para el resto de su vida.


Ya estoy preparando el próximo. Podéis recriminarme la tardanza en subir cuanto queráis u.u Besos a todos! y gracias por vuestra paciencia! n.n