Una propuesta atrevida
Capitulo 2
Hola! ¡Segundo capitulo! Muchas gracias por los reviews! n.n Como no sé si voy a poder subirlo mañana, aquí se los dejo, el capitulo uno fue pura perversión, este es como que más romance x3
Nota rápida: Iba a subir el lemon en este capítulo peeeero quedaba exageradamente laargo, entonces, subo el lemon en otro XP y otra notita más XD yo soy un fracaso para estos temas, por lo que recibí un poco de ayuda x3
Advertencias: Yaoi, Lemon Madazetsu
Disclaimer: La serie Naruto, Madara ni Zetsu me pertenecen son de Masashi Kishimoto
Dos años después…
El joven peliverde caminaba por las calles de su colonia mirando los distintos negocios a su alrededor. Necesitaba comprar algunas bebidas y bocadillos para la fiesta que tendría lugar esta noche en su casa. Sonrió para sí mismo recordando como su padre y él habían tratado de convencer a su madre para que lo dejara hacer la fiesta en su casa, pues vendrían todos sus amigos que no eran más que unos revoltosos, pero estaba seguro de que valdría la pena tanto esfuerzo.
Cerca de una hora después se encontraba con varias bolsas en sus manos, por suerte había comprado la mayoría de las cosas el día anterior y lo que le faltaba no era demasiado, por lo que las bolsas con los alimentos no conllevaban un gran peso para el joven.
Mientras caminaba en dirección a su casa sintió que alguien la observaba de cerca. Rápidamente miró hacia todos lados pero no vio nada, giró en la primera esquina que vio y no se sorprendió de ver que no había absolutamente nadie por esa calle, pues parecía más un callejón que una de las vías principales de la calle.
De repente un cuerpo más grande que el de él lo atrapó contra una pared causando que, por la sorpresa de la acción, dejara caer las bolsas al suelo.
—¡Profesor Madara!—Gritó sorprendido Zetsu
—¿Qué sucede Zetsu-chan? ¿No te agrada verme?—Preguntó el Uchiha con ambas manos a los lados de la cabeza del joven peliverde.
—No es eso… Es que, me sorprendió…—Dijo un poco sonrojado
—Pues, feliz cumpleaños Zetsu-chan— dijo Madara llevando sus manos a los costados de su propio cuerpo—¿Sabes? Tengo dos regalos para ti—
—¿Si?— preguntó Zetsu curioso al Uchiha el cual sonrió asintiendo.
—Te daré uno ahora y el otro… después ¿Lo quieres?—
—Sí— respondió Zetsu entusiasmado y vio como Madara rápidamente lo tomó de la cintura y antes de que él pudiese decir algo, unió sus labios a los del albino en un beso apasionado.
Zetsu podía sentir la suavidad de la boca del Uchiha sobre la suya y cómo estas se movían en sincronía, deseosas por sentir un poco más. Ubicó sus brazos alrededor del cuello del mayor profundizando el beso, a lo cual, Madara respondió aprisionándolo aún más contra su cuerpo y pasando la punta de su húmeda lengua sobre el labio inferior del peliverde, éste se sorprendió al sentirlo, provocando que sus labios se separen levemente, acción que el profesor aprovechó para introducir su lengua en la cavidad del chico, explorándola y saboreándola en cada movimiento de su rosado músculo. Un suave gemido escapó de su garganta ante las sensaciones que estaba experimentando para luego perderse en la boca de su joven compañero
Su lenguas danzaron al ritmo de un compás imaginario unos largos segundos hasta que debieron separarse para respirar, interrumpiendo la agradable sesión.
—Como dije… Feliz cumpleaños, Zuzu…— dijo el Uchiha recobrando el aliento con una sonrisa en su atractivo rostro.
—Gracias… P-profesor…— contestó Zetsu llevando sus manos a los varoniles hombros frente a él mientras Madara posaba sus manos en la pequeña cintura.
—Hoy es tu último día Zetsu-chan— Dijo el Uchiha una vez que su respiración era normal—Si no enamoras hoy a Obito, me pertenecerás—Finalizó dándole un ligero beso en el cuello.
—Lo sé…— respondió Zetsu mirando el pecho de Madara
Instantes después escucharon pasos acercándose a ellos, por lo que Zetsu recogió rápidamente las bolsas olvidadas del suelo y el profesor acomodó su ropa
—Nos vemos esta noche, Zetsu-chan—Dijo el azabache para luego desaparecer por la calle
Horas más tarde, Zetsu se encontraba acostado en su cama pensando en la fiesta de cumpleaños que tendría lugar en dos horas ¿Qué sucedería? ¿Finalmente hoy se entregaría a Madara? Porque si de algo estaba seguro es de que no enamoraría a Obito, ya que no podría ni querría hacerlo.
La verdad era que luego de las sesiones de tutoría con el Uchiha de cabello negro hace dos años, el peliverde había decidido poner todo su esfuerzo en conquistar al pelinegro de ojos carbón, pero todos sus esfuerzos fracasaron uno detrás del otro y Obito parecía tener más interés en su amigo rubio de cabello largo llamado Deidara, esto, sin embargo, no había desesperanzado a Zetsu, quién siempre confió en que el Uchiha correspondería los sentimientos que él sentía por el pelinegro, eventualmente.
Conforme pasó el tiempo, Madara siguió asesorándolo y enseñándole todo lo que sabía sobre el mundo de las plantas, mientras Obito seguía sin notar al joven peliverde. Durante los entrenamientos nada sucedía más que simples roces accidentales, pero al pasar el tiempo, la atracción entre ellos se hacía palpable y Zetsu no podía negar que el profesor comenzaba a gustarle cada vez más y más, era atento con él, amable, un poco pervertido pero nunca se propasaba, dolorosamente atractivo pero sobre todo, lo apreciaba, notaba su existencia y lo hacía sentir valioso.
Los meses transcurrieron tranquilamente hasta que ninguno de los dos pudo contenerse y se besaron tierna y apasionadamente a la vez, como en aquel primer entrenamiento. Desde ese día el Uchiha había dejado de contenerse y capturaba los labios del peliverde cada vez que podía, pero nunca pasaba de eso.
Tiempo después que al fin aprendió todo sobre las plantas y solo tenían las sesiones como pretextos aunque ninguno de los dos lo aceptara, Zetsu se dio cuenta que sus sentimientos por Obito jamás serían correspondidos y que sería en vano seguir persiguiendo lo imposible, para su sorpresa, ésta revelación no le causó tristeza ni depresión, como pensó que lo haría, sino que sintió liberación y provocó una leve sospecha de por qué su corazón no se sentía abatido. ¿Podría ser que el pelinegro ya no fuese su dueño? ¿Podría ser que ahora le perteneciera a alguien más? Afortunadamente no pasó mucho hasta que pudo confirmar sus sospechas en la siguiente sesión con el azabache… su corazón lo tenía él.
Por supuesto el peliverde no le había contado esto último a Madara, quién todavía pensaba que él seguía queriendo al pelinegro Obito ''Tobi-buen-chico'' Uchiha ¡Pero qué equivocado estaba! Si supiera que el peliverde ahora esperaba con ansias sus sesiones y sus encuentros ''casuales'' en las calles de la aldea y otros lugares, debía admitir que amaba al profesor con pasión y que también… Que también lo deseaba.
Zetsu tapó su rostro ruborizado con ambas manos y soltó una risita, tenía que comenzar a prepararse para la fiesta, por lo que se paró, se dirigió al baño a preparar la bañera con agua tibia y luego de agarrar la ropa necesaria, se desvistió y se metió en el agua.
Tarareando una dulce melodía dejó su mente vagar, pensando en lo que sería la noche y el regalo que Madara aún tenía para él.
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Música y risas podían escucharse desde el interior de la casa del peliverde. Tanto el patio delantero como el trasero estaban decorados con globos y lámparas de papel de varios colores, en el interior, la casa estaba menos decorada ya que Nadeshiko no quería limpiar después también adentro de la casa.
Todos los amigos de Zetsu estaban ahí, sus amigos Kisame, Kakuzu y Hidan estaban en una esquina, los dos primeros molestando al peliplata por las estupideces que hacía y decía enojando al seguidor del Dios Jashin, los demás, Deidara, Sasori, Pain y Konan platicaban tranquilamente aunque de pronto empezaban discusiones entre el rubio y el pelinaranja en las cuales solo hablaba el ojiazul, en otra esquina Ryu, Nadeshiko y Madara mantenían una conversación al parecer agradable en las cuales se podía ver de vez en cuando a una sonrojada albina golpear a su marido en el estomago mientras el moreno mayor reía. Y por último no muy lejos de ellos se encontraban Itachi y el cumpleañero, ambos se dieron cuenta que alguien faltaba pero no tardó en hacer su aparición y hacerse notar
—¡Zetsu-chan!—Gritó el pelinegro Uchiha corriendo en dirección al moreno de coleta y el peliverde, captando la atención de varias personas, entre ellos, un Uchiha mayor de pelo azabache—¡Zetsu-chan te estaba buscando, feliz cumpleaños!—Dijo un poco jadeante por la carrera
—Muchas gracias Tobi-kun, que gusto verte aquí—Respondió sonriente Zetsu
—Sí, ¡Porque Tobi es un buen chico!...—Dijo con vocecita chillona—En fin ¿Podría hablar contigo... a solas…?—Dijo con voz normal un poco nervioso Obito mirando a Itachi de reojo
—Por mí no se preocupen, yo me voy—Dijo el morocho de coleta—Los dejaré solos, te veo luego, Zetsu—
—Hasta luego, Itachi-kun—Contestó el peliverde mirando a su amigo caminar en dirección al grupo en donde se encontraban el rubio, Sasori, Pain y Konan. Volviendo la mirada hacia la persona que se encontraba frente a él—Y… ¿Qué necesitabas decirme Obito-kun? —
—Bueno… Eeh… ¿No podríamos ir a un lugar con menos gente? Siento que nos están mirando—Dijo el buen chico con toda razón, ya que Zetsu vio como tres pares de ojos estaban clavados en ellos, un par pertenecía a su madre, otro par a su padre y el tercer y último par a su misterioso profesor, los cuales causaron que el corazón del peliverde diera un pequeño salto por la intensidad en ellos
—Um… Claro… Sígueme—Contestó el albino guiando a Obito hacia el patio trasero, allí habría menos gente
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—¡Zetsu-chan! —Escuchó gritar Madara a su espalda, dándose media vuelta para observar mejor, vio al Uchiha menor correr hacia donde se encontraba el peliverde e Itachi
—Me pregunto si algún día pasará algo entre eso dos…—Comentó Nadeshiko distrayéndolo un segundo, pero él no contestó.
—No lo creo, Obito-san está enamorado de Deidara o al menos eso he oído de Zetsu—Dijo Ryu
—Veo que Zetsu no te contó, al parecer Sasori-kun accedió a salir con Deidara en una cita el fin de semana que viene, hasta Obito-san se daría cuenta que no tiene chances después de eso ya que ese había sido el sueño de Deidara desde que era un pequeño jugando a los carritos con mi Zetsu—Informó Nadeshiko
—No sabía que te gustaban los chismes—Dijo interviniendo finalmente Madara a lo que Ryu se carcajeó
—No me gustan—Contestó Nadeshiko un poco ofendida—Pero es algo que a Zetsu le interesa, desde que tiene 12 que intenta conquistar a Obito, tal vez ahora se dé cuenta de lo valioso que es mi Zetsu—
Por algún motivo este último comentario a Madara no le gustó ni un poco.
Los tres mayores miraron la escena comentando hasta que vieron a Itachi retirarse, dejando solos al pelinegro y al peliverde
—Oh, parece que alguien abrió los ojos finalmente—Dijo Nadeshiko divertida y con una sonrisa en sus labios
Pronto los ojos de Zetsu y Madara se cruzaron por un efímero instante, causando que al Uchiha lo recorriera una especie de carga eléctrica por la columna, pero la sensación cesó cuando vio a los jóvenes -solos- alejarse hacia la parte trasera de la casa.
La sonrisa en la cara de la pelinegra se agrandó
—Buena suerte, mi Zetsu—Murmuró, cosa que el moreno llegó a escuchar
—Los veo luego, voy al baño…—Dijo Madara sonriendo mientras comenzaba a caminar hacia el mismo lugar por el cual habían desaparecido los dos jóvenes anteriormente.
—Por ahí no está el baño…—Murmuró Nadeshiko mirándolo partir, extrañada por unos segundos pero desestimó su intuición, Madara era muy misterioso, seguro no era nada.
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En el patio trasero de la pequeña casa -igualmente decorado que el delantero– estaba completamente solo, a excepción de dos jóvenes: uno ruborizado y nervioso por lo que estaba por ocurrir mientras el otro estaba tranquilo pero extrañado por el comportamiento del muchacho frente a él.
—Umm… ¿Qué querías decirme Obito-kun? —Preguntó el joven peliverde mirando al pelinegro
—Pues, verás… Eemmm… Creo que estoy listo para corresponderte—Contestó Obito mirando hacia todos lados menos a los ojos dorados
Zetsu lo miró confundido, no entendía de qué estaba hablando, pero antes de que pudiese seguir dándole vueltas al asunto, el pelinegro levantó la mirada mostrando determinación en sus ojos negros
—¡M-Me gustas, Zetsu-chan! —Confesó finalmente Uchiha
Los ojos del peliverde se abrieron desmesuradamente por la sorpresa que le causaba la exclamación ¿Obito gustaba de él? ¿Dijo las palabras que siempre había deseado oír? Sí, al parecer ese era el caso.
Zetsu siguió callado por unos momentos tratando de procesar lo que escuchó salir de la boca del buen chico
—Y Zetsu-chan ¿Qué dices? ¿Quieres salir conmigo? —Habló un muy ruborizado Obito, sonriendo mientras intentaba ocultar su nerviosismo.
Ser el novio de Obito, el chico que amó desde niño, el que lo defendió en múltiples ocasiones y así lo enamoró, a quien persiguió por años intentando ser reconocido y correspondido… Su primer amor, Obito… Quien no se fijó en él hasta ahora, cuando todas sus chances con Deidara quedaron desplomadas por el suelo y cuando el corazón de Zetsu ya no le pertenecía.
—Lo siento, Obito-kun…—Dijo el peliverde apenado causando que el Uchiha bajara la mirada decepcionado—Aunque siempre vas a ser la primera persona a la que amé y es gracias a ti que conocí lo que es el amor… Ya no puedo corresponderte… Lo siento…—
—¿Quién es? —Pregunto el pelinegro con la mirada baja
—¿Perdón? —Preguntó el albino nuevamente confundido causando que Obito lo mirara a los ojos
—¿Quién es, Zetsu-chan? Dijiste que me amabas, si ahora no lo haces es porque hay alguien más a quien amas—
—B-bueno… yo… Umm…—Tartamudeó Zetsu nervioso y sonrojado, no quería decirle a nadie sobre su secreto, aún no estaba listo para ello—Es que… Y-Yo… Emm…—
Mientras el joven peliverde batallaba para no revelar la verdad, una figura apareció a su lado
—Si, Zetsu-chan, dinos, ¿quién es? —Preguntó el Uchiha divertido.
—¡P-profesor M-Madara! —Gritó tartamudeando Zetsu al ver al Uchiha a su lado
—¡Vete de aquí Madara! ¡Esta es una conversación privada! —Gritó el pelinegro molesto con el hombre
—Oh, ¿de veras? —Preguntó el moreno sonriendo mientras pasaba su brazo por los hombros del peliverde, Zetsu se tensó al contacto ¿Qué estaba haciendo? ¡¿Qué estaba pensando?!
—¿Q-Qué…? ¿Qué demonios está pasando? ¡Pervertido, quítale las manos de encima! —Gritó enojado Obito mirando a las personas frente a él, Madara sonreía con la cabeza inclinada a hacia un costado y Zetsu miraba el suelo, jugando con sus dedos índices totalmente ruborizado, no pasó mucho tiempo hasta que el ya-no-tan-idiota pelinegro entendió lo que sucedía realmente.
—¡Oh!... No lo puedo creer… ¿Es él quien te gusta ahora, Zetsu-chan? —Preguntó el incrédulo, el mencionado sólo pudo asentir levemente confirmando las sospechas del Uchiha, causando que su mandíbula quede colgando—P-Pero… ¿No es un poco viejo para ti? —
—¡Hey! Para el amor no hay edad—Contestó el Uchiha mayor de pelo azabache
Zetsu lo miró sorprendido ¿Acababa de usar la palabra ''amor''?
—Además, no soy tan viejo…—
—Sí, claro... —Dijo Obito sarcásticamente soltando un resoplido.
Madara lo miró con los ojos entrecerrados un momento y luego dirigió su mirada al joven y lindo chico a su lado, causando que una sonrisa apareciese en su rostro
—Puede que sea viejo, pero si Zetsu-chan me quiere amí es porque puedo darle algo que tú no ¿No te parece, Obito? —Dijo el Uchiha divertido observando el rostro ruborizado no sólo de Zetsu, sino del buen chico también, pero antes de que el pelinegro pudiera contestarle con lo que parecía iban a ser gritos indignados, decidió proseguir—En fin ¡Nos vemos luego! —y enseguida tomó a Zetsu de la mano y lo alejó de aquella fiesta, finalmente el ex-profesor y el joven alumno desaparecieron dejando atrás a un molesto, sorprendido, ruborizado, decepcionado y levemente perturbado, Obito.
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Zetsu caminaba rápidamente tratando de alcanzar a la persona unos pasos más adelante. Desde que desaparecieron de la fiesta no se habían dirigido la palabra, cada uno sumergido en sus propios pensamientos y sentimientos. No sabían hacia dónde se dirigían pero Madara tenía una idea.
La luna iluminaba todo a su paso y dejaba ver la expresión seria del Uchiha. Había escuchado la conversación entre el Uchiha menor y el joven peliverde desde detrás de una pared tratando de no ser descubierto por nadie. Estaba feliz por cómo había resultado todo, pero ahora sabía que existía la posibilidad de que Zetsu se hubiese enamorado de él… ¿Estaba preparado para corresponderlo?
Mirando la espalda del mayor, Zetsu no podía evitar sentirse nervioso. No sabía hacia dónde iba, no sabía lo que Madara estaba pensando, no sabía muchas cosas pero sí sabía que el Uchiha había escuchado su conversación con Obito y por consiguiente, que tenía sentimientos hacia él ¿Qué haría ahora el azabache sobre el tema? ¿Lo rechazaría debido a que él no siente lo mismo? ¿O tal vez se aprovecharía de ello? El peliverde sacudió rápidamente su cabeza y se enojó consigo mismo por siquiera pensar eso ¡El profesor Madara jamás haría algo así!
De repente el pelinegro se detuvo frente a una puerta y el albino aprovechó para acercarse lentamente hacia él.
—P-profesor…—Dijo en voz baja intentando tocar con su mano la espalda del Uchiha. Estaba preocupado ¿Se había él enojado? ¿Acaso lo odiaba ahora? Cuando estaba a punto de tocarlo Madara rápidamente se movió de su lugar desapareciendo de la vista del peliverde confundiéndolo cuando de pronto sintió unos brazos abrazarlo por la espalda
—Debo admitir, Zetsu-chan, que me sorprendió que rechazaras a Obito—Dijo Madara, Zetsu se quedó en silencio, disfrutando del calor que provenía del cuerpo masculino—¿Es verdad que te gusta alguien más? —
—Sí—Respondió el joven nervioso
—¿Es verdad que soy yo? —Susurró el profesor en su oído.
—S-sí…—murmuró Zetsu un segundo después
Madara mantuvo la posición por unos segundos y luego lo soltó lentamente, abriendo la puerta a su lado e invitándolo a pasar. Zetsu dudó un instante sobre lo que debía hacer, pero luego miró a la persona que amaba a los ojos y toda duda se borró de su mente, por lo que entró al edificio.
Minutos después se encontraba en el living del departamento del Uchiha. Era bastante sencillo, lo único que había allí era un sillón, una mesa pequeña y una biblioteca llena de libros.
—Toma asiento, Zetsu-chan—Escuchó decir al profesor, que ya estaba sentado en el sillón. El peliverde lo miró y aún ruborizado se sentó junto a él—Zetsu, quiero decirte algo…—Comenzó el Uchiha causando que el corazón del mencionado latiese rápidamente ¿Era acaso algo malo? —La primera vez que te entrené… Cuando todo esto comenzó, no era amor lo que yo sentía por ti, la verdad es que me gustabas superficialmente… tu cuerpo… Despertaste algo en mí que no sentía en mucho tiempo. Traté de luchar contra eso porque no era correcto. Eras mi alumno, menor de edad y sobre todo, te llevo catorce años de diferencia. Finalmente me rendí ante la lujuria que sentía, te besé y te hice esa estúpida propuesta…—
Zetsu miraba al hombre frente a él con tristeza en sus ojos dorados ¿Acaso se estaba arrepintiendo de todo luego de enamorarlo? ¿Acaso iba a romperle el corazón?
—Pero luego comenzamos a pasar más tiempo juntos y aunque aún me atraías físicamente, también comenzó a gustarme tu personalidad, tu amabilidad, tu dulzura… Creo que eres hermoso, Zetsu, tanto por fuera como por dentro… Y hoy, cuando Obito te preguntó si te gustaba alguien más me sentí feliz y enojado a la vez. Feliz porque podría ser yo y enojado porque podría no serlo, y sin pensarlo me metí en la conversación y te llevé de allí—Madara sonrió al recordar la cara de celos de Obito y su sorpresa
El peliverde miraba al profesor confundido, ya no sabía si lo estaba rechazando o no. él sólo rogaba que fuese lo segundo y su desbocado corazón lo demostraba.
Sin darse cuenta de la turbulencia en la mente y el corazón del joven frente a él, Madara siguió hablando
—Mientras caminábamos hacia aquí estuve pensando en lo que sentía por ti, si podría corresponderte en caso de que me quisieras, pensando en por qué interrumpí la conversación cuando bien podría haberme ido, pensando por qué me sentí feliz pero luego enojado cuando pensé que podría perderte frente a alguien más, entonces te pregunté si era yo esa persona que querías y me dijiste que sí, y en ese momento supe que no podía dejarte ir—
El peliverde tenía lágrimas en sus ojos. Él… Él… ¿También lo quería?
—No sé si estoy enamorado de ti o no, Zetsu, o si alguna vez lo estaré, pero sí quiero que sepas que me gustas mucho y ya no sólo físicamente… La propuesta que te hice fue estúpida pero una de las mejores cosas que hice en mi vida—Finalizó el Uchiha sonriendo mientras se rascaba la mejilla con su dedo índice.
Un segundo después sintió un par de brazos enredarse en su cuello y lágrimas caer en su hombro, Él abrazó al chico y lo dejó llorar – de felicidad supuso – por unos segundos hasta que Zetsu se separó de él
—A-a mí también me gustas mucho, profesor Madara—Dijo el peliverde secando sus ojos con ambas manos. Todavía no le diría que lo amaba, esperaría a que él sintiese lo mismo. Sabía que iba a suceder.
Madara sonrió esa sonrisa que causaba a Zetsu derretirse
—Creo que es hora de tu segundo regalo y de que dejes de decirme ''profesor''… Eres mi novio ahora, después de todo—Dijo el Uchiha parándose de su lugar y dirigiéndose hacia la habitación
—De acuerdo Madara…—Respondió el peliverde sintiéndose extrañado de llamarlo sin el típico ''profesor'' o ''san''' al menos, pero muy feliz de que lo haya llamado ''su novio''. Luego recordó lo otro que había dicho y su rubor se intensificó
—¿M-Mi segundo regalo?... ¿A-Ahora? —Preguntó nervioso, pero lo suficientemente alto para que Madara lo haya escuchado.
—Sí, ¿Sino cuándo? —Respondió Madara desde la habitación. Instantes después apareció nuevamente en el living con una cajita en la mano. Miró al peliverde y se detuvo sorprendido, estaba completamente rojo, removiéndose en su lugar nervioso y esquivaba su mirada, avergonzado. El profesor comenzó a reírse entendiendo el porqué y finalmente él lo miró aún apenado
—Estaba hablando de éste regalo—Dijo levantando la cajita para que la vea—¿O pensaste que era otra cosa? —Preguntó con un tono sugestivo causando que su cara intensifique – aún más – su rubor por la vergüenza de haber sido descubierto. Él rió un poco más ante la tierna imagen frente a sus ojos y tomando asiento junto al albino abrió la cajita azul—Y dicen que yo soy el pervertido…—
Zetsu miró hacia otro lado por el comentario y luego hacia la caja, abriendo sus ojos por la sorpresa y sonriendo de felicidad. Era un collar muy hermoso en forma de rosa mitad blanca y mitad negra con bordes de oro. Agradeciéndole a su novio… ''Mi novio''… Por el hermoso regalo, éste se lo puso en el cuello para luego besarlo tiernamente en los labios. Cuando se separaron, Zetsu nuevamente se sentía nervioso y evitaba la mirada del Uchiha.
Madara, suspirando, decidió tranquilizarlo
—Zetsu, sabes que no debemos hacer nada si tú no quieres… No es necesario—Dijo Madara, el peliverde lo miró y parecía haber un poco de decepción en sus ojos, lo que sorprendió al profesor—No lo tomes a mal, aún quiero tu virginidad—Agregó un poco sonrojado—Pero si tú no quieres no…—
—Um… Pero… Yo quiero estar contigo, prof… Madara—Interrumpió el peliverde avergonzado por lo que acababa de decir y con la mirada en el collar
El pelinegro lo miró sorprendido y no dudó un segundo en capturar los pálidos labios con los suyos. Hacía mucho tiempo que lo deseaba, aunque sabía que la sensación de ahora no era la misma que la de hace dos años atrás. Ya no era lujuria, por lo menos no del todo, había algo más.
Zetsu rápidamente respondió el imprevisto beso lleno de ternura y pasión del profesor, profundizándolo aún más al apoyar una mano en el pecho varonil y la otra en la nuca. Abrió su boca al sentir la lengua húmeda de él rogar por entrar en su boca. Una vez dentro, sus lenguas comenzaron a batallar por el dominio que ninguna estaba dispuesta a ceder. El Uchiha saboreó cada rincón de la dulce cavidad como si fuese la primera vez, el sabor era exquisito y nunca se cansaba de probarlo.
FIN
¿Qué les pareció? Lemon en el siguiente capítulo *Créanme yo quería subirlo de una vez pero me fue imposible u.u* Bueno, ¡Reviews, jitomates, lo que quieran! Ayúdenme a mejorar n.n
Bye! Bye!
