La Propuesta

Capitulo 3

Ok, aquí les dejo el lemon!

Les dejo este capítulo adelantado porque voy a estar muy ocupada en la semana y no sé si voy a poder subirla, así que bueno, espero que les guste x3

Gracias por sus reviews: Kuro Tsuki Uchiha, Viviana, Hika Uchiha Hatake, the-divicion, Keys-chan (Muchas gracias por todo, ustedes me dieron la inspiración y el apoyo para terminarla y hacer este capítulo final con mi mejor esfuerzo :D )

Advertencias: Yaoi, Lemon Madazetsu

Disclaimer: La serie Naruto, Madara ni Zetsu me pertenecen son de Masashi Kishimoto

Minutos pasaron sólo besándose hasta que Madara decidió proseguir, con su mano tomó el cierre de la chamarra que portaba el peliverde y comenzó a deslizarla hacia abajo suavemente, prestando atención a las reacciones del joven, pero a Zetsu parecía no importarle, lo cual causó al Uchiha reír travieso internamente. Una vez la chamarra estuvo abierta, la removió del cuerpo del chico, viendo que sólo tenía debajo una camiseta blanca delgada, que dejaba ver la sexy figura de su novio.

Apreciando el generoso cuerpo que había logrado enloquecerlo dos años atrás – y que aún lo lograba - decidió comenzar a acariciar todo el abdomen del chico, nunca separándose de la dulce boca del peliverde.

Zetsu gimió al sentir el contacto de la mano masculina en su pectoral izquierdo causando que el miembro del profesor comience a endurecerse. Madara apretó el pezón suavemente y otro gemido escapó de la garganta del peliverde, el cual llevó la mano que estaba en el pecho de Madara a los botones de su saco para que éste instantes después corra la misma suerte que su chamarra.

Una vez removido, Madara se separó del muchacho para ver su cara ruborizada, sus ojos con los párpados caídos y sus mejillas rojas, pero no de vergüenza, sino de pasión y lujuria. Lo mismo que sentía él.

Alzándolo cómo lo haría una pareja de recién casados, lo llevó hasta su habitación y lo dejó en la cama, ubicándose encima de él sostenido por sus manos y rodillas, mientras ambos se quitaban sus zapatos.

—Zetsu, si deseas que pare en cualquier momento sólo tienes que decírmelo—Dijo el profesor mirándolo con sinceridad, Zetsu sólo asintió.

Una vez dicho esto, el Uchiha retomó su trabajo devorando la boca del albino y acariciando todo su torso. Bajó su boca lamiendo y besando la mandíbula del joven y luego descendió aún más hasta su cuello, agregando pequeñas mordidas que causaron más gemidos escapar de los labios del peliverde y que la excitación del azabache aumente.

Rápidamente, Madara removió la camiseta de su bello novio dejándolo totalmente desnudo de la cintura para arriba. El Uchiha observó todo su cuerpo y sintió su boca hacerse agua, bajando nuevamente su boca por el cuerpo del peliverde, se dirigió desde el blanco cuello hasta donde comenzaba su pecho, dejando un camino de besos húmedos que hacían suspirar a Zetsu. Éste llevó una de sus manos al cabello negro mientras con la otra se aferraba a las sábanas.

Entre beso y beso, Zetsu arqueaba cada vez más su columna, mientras con un poco de dificultad vio que Madara seguía con todo puesto.

—E-Es injusto, Madara— susurró el peliverde con su voz llena de deseo, causando al ya excitado miembro del Uchiha hincharse aún más por la manera en que había dicho su nombre.

Sonriendo de lado, el moreno se levantó quedando arrodillado y procedió a quitarse la camiseta negra. Admiró por unos segundos al muchacho que se encontraba acostado debajo de él hasta que no pudo resistirlo más y volvió a besarlo con pasión desde la boca hasta su cuello. Zetsu no podía evitar gemir de placer al sentir su cuello ser lamido, succionado y mordido suave pero continuamente, dejando unas cuantas marcas rojas. El placer que sentía era demasiado y al parecer él no era el único disfrutándolo, ya que el enorme bulto que rozaba su sexo por sobre la ropa de vez en cuando delataba al Uchiha también.

Inconscientemente el peliverde movió su cadera frotándose con el miembro del profesor, causando un gruñido salir de la garganta del mayor.

—Aah, Zetsu…—

—Madara…—

Zetsu llevó una de sus manos a la espalda masculina, disfrutando la firmeza de sus músculos y hundiendo sus dedos en ella cada vez que el placer aumentaba y nublaba sus ya de por sí nublados pensamientos.

El calor que sentían ambos era demasiado, por lo que Madara decidió seguir desvistiendo a su novio, llevando su mano desocupada al pantalón del peliverde, logró desprender los botones y comenzó a deslizarlo suavemente hasta que pudo sacarlos por completo y arrojarlos al suelo, dejando a la vista su ropa interior y su erección que era aprisionada. Sin embargo, antes de que pudiera retomar su trabajo sintió la mano de Zetsu en el borde de su pantalón negro. Entendiendo lo que él quería, lo dejó desabotonarlo y bajarle el cierre, rozando suavemente con sus dedos el duro miembro del Uchiha.

—¡Aah!— gimió Madara ante el contacto y luego se sacó el pantalón quedando sólo con unos bóxers negros cubriendo su erección, aunque ésta era notable debajo de ellos.

Acomodándose nuevamente sobre Zetsu comenzó a besarlo apasionadamente mientras frotaban sus sexos. Suavemente el Uchiha comenzó a descender lamiendo y besando todo a su paso desde la boca de Zetsu hasta su abdomen, en dónde su ombligo fue víctima de la experta lengua del ex-profesor. Lentamente posó sus manos a ambos lado de la cadera del chico hasta llegar al borde de la ropa interior, la última prenda que separaba al cuerpo de Zetsu de su vista. Cuando comenzó a bajar la prenda sintió al peliverde tensarse, por lo que subió nuevamente y lo miró a los ojos.

—Zuzu, no tengas miedo, nunca te lastimaría… Pero si quieres que paremos dímelo ahora porque no creo poder hacerlo luego— Dijo el Uchiha con su voz llena de deseo y sus ojos oscurecidos por la lujuria y el amor.

—No… S-Sólo estoy algo nervioso… Pero no quiero que te detengas—Contestó Zetsu con su cara roja de pasión y sus ojos como los del profesor.

—Bueno, pero si después quieres que pare y no puedo, golpéame con esa lámpara… Aunque espero no me dejes inconsciente—Bromeó Madara para disipar el nerviosismo de su novio, el cual rió un poco complaciéndolo.

—Bien—Afirmó el albino sonriendo y Madara procedió a capturar sus levemente hinchados labios en un beso amoroso, volviendo instantes después a la tarea que había dejado a medias, pero esta vez completándola totalmente.

Alejándose del peliverde para remover también su última prenda lo observó unos segundos, su verde y suave pelo alborotado en la almohada color gris, su hermoso y sensual cuerpo brillaba con la luz que provenía de la ventana a causa de la fina capa de sudor en la que estaba envuelto, su abdomen perfecto, el collar que reposaba sobre su pecho, sus piernas suaves, su piel blanca y sedosa y por último, su hermosa y angelical cara, ruborizada y con una mirada casi surreal por la belleza que había en esas dos orbes doradas.

—Eres perfecto… completamente hermoso…—Susurró Madara ahogado en la belleza frente a él y sin poder aguantar más removió sus bóxers quedando completamente desnudo frente al joven peliverde, el cual se ruborizó aún más –esta vez sí de pudor- dirigiendo su mirada hacia la cara del Uchiha para no mirar hacia… Otros lados.

El azabache sonrió orgulloso por la reacción de Zetsu y se acostó junto a él, cubriendo la mitad de la parte superior del pequeño cuerpo con el suyo. Comenzó a besar su cuello mientras apretaba sus pezones con una mano.

—¡Aaaahhg!... ¡Madara!—

—Me encanta cómo dices mi nombre—Dijo el Uchiha con deseo en su voz.

—Aaah…— gimió nuevamente el albino cuando el Uchiha mordió suavemente la piel que unía su cuello con su hombro para succionarla luego.

—Abre un poco más las piernas, Zuzu—Susurró Madara en su oído, sorprendiéndolo un poco por lo que pedía, pero aún así cumplió y abrió sus piernas aún más a pesar de la vergüenza que le causaba. En ese momento el deseo era mayor y su confianza en Madara le permitía llevar a cabo su pedido.

Instantes luego sintió como los dedos de su novio recorrían su cuerpo desde su pecho hasta su entrada, causándole un poco de nerviosismo, lo cual Madara notó.

—No te preocupes, no te haré daño… Es necesario para que te acostumbres—Susurró nuevamente y el peliverde logró relajarse un poco, confiaba en Madara.

De repente sintió la mano del Uchiha descender y su dedo pulgar comenzó a hacer suaves círculos sobre su pequeña entrada, causando una ola de calor expandirse hacia el resto del cuerpo del inexperto peliverde.

—¡Aaah!— gimió una vez más. Madara lo estaba volviendo loco entre los besos en el cuello y las caricias en su zona íntima. Pero eso no era todo lo que él le tenía preparado, ya que no mucho después sintió uno de los dedos del Uchiha estimular su entrada.

—Mmm, se siente muy bien, Zetsu-chan— dijo el Uchiha provocándolo, del cajón de al lado de la cama rápidamente sacó un bote de lubricante que echó en sus dedos y luego introdujo su dedo anular en él.

—¡Uugh!— gruñó el peliverde ante la nueva sensación, pero rápidamente se tapó la boca.

—No te tapes, me gusta oírte gemir—Murmuró él mordiendo suavemente el blanco cuello.

De a poco comenzó a mover su dedo de adentro hacia fuera y viceversa, sintiendo las suaves paredes a su alrededor. Luego de unos segundos aumentó el ritmo y agregó el segundo dedo, intentando reducir la estrechez. Zetsu al principio sintió un poco de dolor pero con el tiempo fue disminuyendo e inconscientemente ante el placer que sentía, empezó a mover su cadera en sincronía con los dedos del Uchiha aumentando aún más el placer.

Un tercer dedo fue añadido y los movimientos se hicieron más rápidos. Sólo unos segundos pasaron y Zetsu comenzó a sentir la tensión formándose en su abdomen. Un gruñido escapó de la garganta de Madara al sentir el canal contraerse alrededor de sus dedos y aumentó, nuevamente, el ritmo y la profundidad mientras con su otra mano masturbaba el miembro del chico.

Instantes más tarde, Zetsu acabó sobre la mano del profesor con un grito placentero y jadeando intentó volver a calmar su errático pulso. Madara llevó sus dedos cubiertos de los líquidos de su novio a su boca y los lamió hasta dejarlos limpios.

—Delicioso— dijo el Uchiha mirando al peliverde expandir y contraer su pecho por aire con su cara ruborizada. Ya sabía que hacer la próxima vez, pero por ahora se conformaría con probarlo desde sus dedos—¿Te gustó, Zetsu-chan?— preguntó con picardía pero la única respuesta que logró fue un asentimiento con la cabeza.

Madara se acostó en la cama junto a Zetsu y esperó a que éste recobre un poco más el aliento para continuar, porque no había manera que parase ahora.

—Ponte arriba mío, arrodillado y con tus piernas a los lados—Dijo Madara y Zetsu obedeció.

—¿A-Así?— preguntó algo inseguro subiéndose a él y apoyando sus manos en el firme pecho del moreno. Ahora que podía apreciarlo mucho mejor no podía evitar maravillarse ante el cuerpo perfecto de Madara.

—Sí—Dijo Madara acomodándose para que su miembro quede justo debajo de la entrada de su novio—Ahora comienza a moverte de adelante hacia atrás—

Zetsu obedeció una vez más y pronto ambos comenzaron a gemir por el delicioso roce que se produjo entre sus sexos.

Madara no la había penetrado aún, primero quería esperar a que Zetsu volviera a excitarse y no tardó mucho en hacerlo y también quería lubricar su miembro lo suficiente para deslizarse mejor dentro de él.

—Uugh, Zetsu…—

—¡Mmmmhh!—

Pero le estaba costando, quería entrar en él lo antes posible. Quería hacerlo suyo de una vez por todas. Suyo y de nadie más.

—Eso es suficiente… Ahora levántate un poco—

—Em… ¿A-Ahora vamos a…?— preguntó el peliverde un tanto nervioso.

—Sí, lo haremos en esta posición porque te dará más control y podrás llevar tu ritmo, estarás más cómodo— Zetsu asintió—Dime, ¿De verdad quieres seguir?— preguntó Madara por las dudas.

—S-sí—Respondió Zetsu con voz segura pero aún nervioso.

—Muy bien. Entonces, cuando quieras—

—Yo…—Murmuró sonrojado y nervioso el albino—¿Qué sucede si no soy bueno en… Esto?—

Madara sonrió de lado y posó sus manos en los muslos del joven, acariciándolos suavemente.

—No te preocupes, yo estoy para enseñarte—Y levantándose rápidamente besó los labios de su novio de manera tierna, sólo para volver luego a su posición anterior.

Zetsu se levantó unos centímetros mientras el Uchiha posicionaba su erecto miembro en la pequeña entrada, causando que una corriente pasara por sus cuerpos. Un segundo después el peliverde comenzó a descender lentamente sobre el duro pene de Madara, sintiendo cómo su canal se acomodaba alrededor del intruso hasta que solo la cabeza del miembro estuvo dentro.

—¿Estás listo?— preguntó su novio, pero Zetsu no le contestó, por lo menos no con palabras. En vez de eso, bajó de una manera rápida su cadera adentrando totalmente el miembro en su estrecha entrada.

—¡Aaahhg!— fue el grito dio el peliverde por el dolor y la sensación de sentirse lleno de repente, y el gemido que dio el profesor por lo bien que se sentía estar dentro de él.

Zetsu se quedó quieto unos segundos para acostumbrarse a la nueva sensación. Por suerte no sentía tanto dolor como imaginaba iba a sentir. Unos segundos más y podría continuar.

—¿Estás bien?— preguntó Madara preocupado. Él no quería lastimarlo pero sabía que en este caso era necesario.

—Sí… S-Sólo dame unos segundos…—

No pasó mucho tiempo hasta que el joven decidió mover su cadera de abajo hacia arriba – y viceversa – para probar si el dolor había cesado, provocando así un leve gemido escapar de su boca y la de su amante. Al ver que sentía más placer que dolor al moverse, comenzó un suave vaivén con su cadera.

Madara no podía hacer más que gemir y disfrutar ver a su novio moviéndose sensualmente sobre él. Quería aumentar el ritmo pero debía dejar que Zetsu tenga el control hasta que esté completamente cómodo. Por lo que decidió llevar sus manos al pene de Zetsu y masturbarlo para aumentar aún más el placer.

—¡Aaah! ¡Ma… Madara!— gimió el peliverde acrecentando el ritmo de sus movimientos.

—¡Uugh! Así… Zuzu… ¡Aaah! Más rá-rápido…—Gimió el Uchiha entre jadeos y el peliverde obedeció su pedido, comenzando a mover su cadera de arriba hacia abajo rápidamente.

Madara luego de unos minutos empezó a mover su cadera al ritmo de su novio, profundizando las envestidas y causando más gemidos salir de la dulce boca del hermoso peliverde sobre él.

Llevando sus manos hasta las pálidas caderas, las tomó para ayudarlo en sus movimientos y aumentar aún más la rapidez y profundidad de las penetraciones.

—Ah… Zetsu— gimió el Uchiha —Se siente… Tan bien… ¡Aah! Eres tan… cálido… Tan… ¡Aagh!... ¡Estrecho!—

—¡Ma-Madara! ¡Aaaahh!— gritó la Albino moviéndose sobre el Uchiha mientras sentía nuevamente la tensión formarse en su abdomen, pero esta vez era más potente, podía sentirlo.

El azabache miró a su novio y pudo ver su cara contorsionada de placer, una vista exquisita.

—Dime Zetsu… ¡Aagh!... ¿Te gusta?—Preguntó cómo pudo mirando a su novio moviéndose de arriba abajo creando la imagen más erótica que haya visto.

—S… ¡Sí!— contestó el peliverde tirando su cabeza hacia atrás. Nunca pensó que sentiría tanto placer. Podía sentir como el duro miembro de su novio se movía dentro de él, presionando contra sus paredes, las cuales se expandían y contraían cada vez que él entraba y salía. Era delicioso, lo que lo hacía sentir era simplemente delicioso y lo estaba volviendo loco. Necesitaba liberar la tensión cuanto antes—Aah…¡Profesor Madara!—

Una ola de placer recorrió al Uchiha al escucharlo llamarlo ''profesor'' en pleno acto sexual. Sabía que no lo había hecho a propósito pero no importaba, había causado que su perversión se dispare y su lujuria aumente. Levantándose rápidamente, lo abrazó y rodaron en la cama, quedando él ahora sobre el peliverde. Antes de que Zetsu pudiese entender lo que había ocurrido, el comenzó a embestirlo salvajemente sintiendo cómo las paredes se contraían placenteramente alrededor de su grueso miembro, llevándolos a los dos cerca del límite.

Pero su orgullo quería que Zetsu acabara primero por lo que llevó una de sus manos al pene del peliverde y comenzó a acariciarlo rápidamente mientras su boca tomaba uno de sus pezones, lamiéndolo y mordiéndolo suavemente.

—¡Madara! ¡Aaaah!... ¡Ya no puedo! ¡Ya no…!— gritó Zetsu enredando sus brazos en el cuello masculino, perdido en el mar de sensaciones que este hombre le hacía sentir

El Uchiha prosiguió con las embestidas y caricias hasta que sintió que faltaba poco para su propia descarga.

—Vamos Zetsu… ¡Aaah!... ¡Ac-Acaba para mí!—Dijo entre jadeos llevando su boca hasta la de su novio para fundirse en un apasionado beso.

Unos segundos después Zetsu sintió la tensión llegar al límite y explotó en una onda de placer que se expandió desde su centro hacia el resto de su cuerpo, haciéndolo temblar por la sensación y esparciendo su semilla por su pecho y el de su amante.

—¡Madara!—

El profesor sintió las paredes contraerse deliciosamente a su alrededor y cómo el cuerpo de su novio comenzaba a temblar mientras de sus labios salía su nombre.

—¡Maldición!— exclamó sintiendo que no podía aguantar mucho más y tres embestidas después sintió su propia descarga llenar a su amante—¡Zetsu!—

Ambos llegaron al clímax y el pelinegro se desplomó sobre el joven, cuidando de no poner todo su peso sobre él. Estaban transpirados y jadeando pero los dos tenían una leve sonrisa en sus rostros.

—Y tu pensabas… Que no serías bueno…—Dijo Madara aún luchando por aire y moviéndose hacia un costado del albino, pasando su brazo por su cintura y besando su sonrosada mejilla.

Zetsu no respondió, aún estaba intentando bajar del lugar al que el Uchiha lo había llevado.

—¿Zetsu?— Pregunto Madara intentando llamar su atención.

—¿Hn?— Respondió Zetsu haciéndolo reír por su falta de vocabulario.

—Luces hermoso cuando acabas, con tu cara toda roja, los ojos cerrados y la boca abier…—

—¡Madara!— exclamó Zetsu interrumpiéndolo, avergonzado por lo que acababa de oír.

El azabache rió otra vez alcanzando las sábanas para cubrir sus cuerpos desnudos.

—¿Así que ya puedes hablar, eh?—Dijo sonriendo divertido y luego besó tiernamente en los labios al bello joven a su lado—Feliz cumpleaños, Zuzu— agregó besándolo nuevamente.

Zetsu sonrió y decidió decírselo. Tal vez era por lo que sentía en el momento o porque no quería ocultarlo, pero no importaba, se lo diría.

—Madara, y-yo te a…—

—Ya lo sé— interrumpió él—Pero no quiero que lo digas ahora— El peliverde lo miró confundido—Quiero que sepas que me parece sentir lo mismo, pero no quiero decirlo hasta estar completamente seguro, te quiero y quiero que estés a mi lado siempre, y cuando por fin sea capaz de decírtelo tú también lo vas a hacer—

El albino sonrió nuevamente, sintiéndose más feliz de lo que nunca se había sentido, al fin podía estar con la persona que amaba sabiendo que esa persona sentía lo mismo, porque aunque él no lo haya dicho y tal vez no lo haga en un tiempo, Zetsu sabía que los sentimientos estaban ahí, lo podía ver en sus ojos negros. Sólo tenía que darse cuenta y aceptarlo.

Se quedaron abrazados en silencio unos largos minutos hasta que Zetsu se levantó de repente, asustando al Uchiha.

—Oh no, oh no, oh no…— murmuraba el peliverde con una mano en su boca.

—¿Qué ocurre, Zuzu?— preguntó Madara preocupado.

—La… ¡La fiesta de cumpleaños!—Respondió horrorizado—Espero no se hayan dado cuenta que no estoy… ¿Y si me están buscando? Oh, no…—Dijo mirando a su novio, asustado.

—Sshh, cálmate *Aaargh… Había olvidado la fiesta* Tomaremos un baño y luego te llevaré ¿Sí?—

—E-Esta bien…— contestó Zetsu no muy seguro volviéndose a acostar.

—El baño está ahí—Dijo señalando una puerta de madera su izquierda—¿Quieres ir primero o… Nos duchamos juntos? —Preguntó el Uchiha sugestivamente.

—¡Yo iré primero!— exclamó el peliverde rápidamente y parándose se dirigió hacia el lugar señalado.

—Por cierto, al final me… Um… Emocioné un poco, no te lastimé ¿no?—Preguntó mirando a Zetsu con preocupación en sus ojos. Lastimarlo era lo último que quería hacerle y sabía que se había dejado llevar por las sensaciones y su perversión, pero si eso le causó dolor a su amado, jamás se lo perdonaría, más aún en su primera vez.

—Um… No… Es más… Y-yo… Lo disfruté—Respondió el ojidorado ruborizado por haber admitido tal cosa y de un rápido movimiento entró en el baño y cerró la puerta tras de sí, ocultando su pudor.

Madara sonrió y suspiró contento. Hacía mucho tiempo que no se sentía así de feliz. Y ahora que pensaba y reflexionaba lo que había sucedido se dio cuenta de que al fin había encontrado a la persona con la cual quería compartir el resto de su vida y que jamás lo dejaría ir, así fuera el hombre más egoísta del mundo jamás lo haría, porque aunque no lo había querido decir hasta que se sintiera seguro, sabía –muy dentro de él- que en verdad amaba a Zetsu.

FIN

Bueno espero que les haya gustado y nos vemos después, dejen reviews y díganme que les pareció mi primer lemon OwO *Que creo que me pasé de perver pero bueee… quedé muy satisfecha XD*

Por cierto, sé que quedaron algunas cosas inconclusas, como ¿Qué harán Ryu y Nadeshiko cuando sepan que el mejor amigo de la familia se fijó en su pequeño? *Jashin… Madara estás muerto XD* ¿Madara algún día le dirá a Zetsu que lo ama también? en fin, no fueron muchas pero bueno, ¿se los dejo a su imaginación? ¿O quieren una especia de epílogo? Dígame, respeto decisiones n.n

Bye, bye!