CP#4. Una lucha desigual.

«¡¿Qué está pasando aquí?!» Reclamaban unos lindos pero petrificados demonios azules que se estaban cayendo a pedazos en la mente de Mogami Kyoko mientras que sus ángeles los rodeaban, danzando alrededor de ellos para comentar «¡¿Eso es amor?!»

Si la cabeza de Mogami era un completo caos, su cuerpo estaba congelado porque su boca había sido invadido por aquella lengua que se movía contra la suya con tal ímpetu que la dejó perpleja, no podía creer que aquel hombre que ya no era ni su hermano, menos su tutor, sino alguien similar a BJ que la estaba tomando con tal fuerza, el remolino de emociones que sentía no se podía describir con palabras, de pronto la imagen de Sho robándole su primer beso asalto su mente, fue inevitable no compáralos pero lejos de causarle aquel enojo que le hizo experimentar aquella ocasión su antiguo compañero de la infancia este beso le transmitió otro tipo de emoción, frustración, deseo, el enojo que emanaba de aquel hombre, podía sentir como sus manos recorrían su espalda desnuda y la atraía hacia su pecho, de no ser por las posición de sus manos él hubiera tenido un cortado directo con sus senos desnudos, aun sin responder el hombre terminó de forma abrupta el beso para pasar a lamer su cuello, ella expresó ignoró lo que estaba sintiendo en ese momento, porque se atrevió a forcejear con él, Kuon detuvo su atrevida caricia cuando tuvo el desatino de mirarla con intensidad no vio venir la potente bofetada que ella le dio. Eso hizo que retrocediera sobre sus pasos.

Parecía que el tiempo se detenía entre ellos, los ojos de ella empezaban a llenarse de lágrimas no era así cómo tenía previsto que sería ese reencuentro y menos ser tratada de esa forma, Kuon se dio cuenta de lo que hizo pero antes de decir algo, el golpe de la puerta los sobresaltó, era el presidente que había dado un tiempo prudencial para su reencuentro pero siempre teniendo presente la integridad física de la joven actriz no dudó en intervenir sobre todo al escuchar el potente golpe de aquella bofetada.

—¡MR HEEL! —exclamó en un tono mortal Lory no iba dar opción a nada, cuando Kuon salió de la habitación con una expresión de pesar y con la mejilla completamente roja, Lory frunció el ceño cuando comentó en un tono bajo pero se notaba molesto—: BAKA… ¡¿Qué diablo hiciste?!

Ante ese silencio abrumador que se dio entre ellos, Lory relajó sus facciones no tenía caso profundizar sobre lo obvio y se atrevió a darle un consejo:

—La única manera de arreglar esto, es decirle a la mujer que ama… ¿Quién eres en realidad? —Ante esas palabras Kuon no podía dejar de sentirse peor, Lory no dudó en decir—: La razón por la que ella ha estado ausente todo este tiempo, es porque se ha dado cuenta que tiene sentimientos hacia ti… —Al ver los ojos de Kuon abrirse de forma abrupta Lory comentó en voz baja—: Ella va negar una y otra vez ese sentimiento, así que deja de cometer estupideces y arregla lo que hiciste ahora, sino prepararte para perderla. El director de la película viene en dos horas, es hora de decidir es todo o nada.

Kuon no podía creer lo que el presidente le estaba diciendo, decir que estaba desconcertado era poco, tampoco con qué cara ver a Kyoko-chan pero no podía dejar las cosas así, ni siquiera tuvo tiempo para pensar cuando detrás de él se hizo presente Setsu, no necesitaba ser un genio para saber que estaba furiosa, porque si el reencuentro lo vemos desde la perspectivas de los hermanos Heel, él no solo le había llamado por el nombre de otra mujer sino que la había besado de tal forma, que si ella no lo hubiera golpeado quién sabe hasta dónde iba llegar, corrección él sabía perfectamente lo que quería de ella esa noche y no se iba conformar con menos.

No era así cómo quería darle a conocer sus sentimientos a ella pero lo había arruinado, tocaba ser honesto con ella, pero cómo lo iba hacer ni idea, escuchó en completo silencio las órdenes que le dio el presidente, como era de esperarse Setsu era completamente indiferente, tal vez no era el momento de hablar de lo sucedido en la habitación pero tenía la certeza que a partir de ese día, ella lo iba odiar y él no quería eso.


Pocos minutos después al llegar a la habitación, en un incómodo silencio, la única frase que se escuchó fue:

—¡Lo siento! —Kyoko lo miró bajo la fachada de la indiferencia de Setsu, Kuon no dudo en decir mientras dejaba que ella se sentara, dejo que se acomode en ese momento maldijo la microfalda que tenía que mostraban más allá de lo que él podía soportar ver, pero no dudo en dejarse caer de rodillas ante ellas cuando comentó en un tono plausible—: No me arrepiento de lo que hice, esta noche quería hacerte mi mujer… —De todas las confesiones que Kyoko se esperaba esa respuesta la descolocó por completo, fue inevitable no desviar la mirada para no ponerse roja ante esa intensa mirada que él le daba y tampoco ayudaba verlo en esa posición, completamente a su merced y más cuando él dijo sin pensar—: No debía de haberte asaltado de esa forma… No era mi intención lastimar a la mujer que amo.

«¡EHHHHHHHH!... ¡¿Qué dijo que?!» Preguntaba sus ángeles y demonios petrificados al mismo tiempo, dejando a un lado su mega batalla apocalíptica que tenían en la mente de ella, por otro lado Mogami Kyoko lejos de hacerle caso a la primera emoción que la invadió por la sorpresa que tuvo ante esa confesión, dijo entre dientes sin poder evitar que las lágrimas llenaron sus ojos:

—No te atrevas a decir mentiras… Eso es algo con lo que no debes jugar… senpai… —Ante esa palabra que remarcó, Kuon no se contuvo cuando golpeó con furia con ambas manos los costado del mueble en el que ella estaba y comentó:

—Detesto que me llames de esa forma… ¡Maldita Sea!... Yo nunca mentiría sobre algo tan importante como esto… —comentó de forma abrupta mientras cortaba la distancia entre ellos, para recalcar con molestia—: ¡TE AMO! No Ren…No Caín…Yo, Kuon Hizuri te ama Kyoko-chan.

No era su intención revelarse su verdadero nombre de esa forma, pero Kuon no estaba en control no había más el perfecto caballero, no había más el indiferente y supuesto e indiferente hermano, se cansó de fingir ante ella.

Lejos de contestar, Kyoko recordó las palabras del presidente «ese muchacho está luchando para romper las cadenas que lo atan al pasado, es una lucha de todo los días que no da tregua, porque en lo más profundo de su alma está su verdadera esencia, tu misión es simple Mogami-san no dejes que la oscuridad lo destruya, cuento contigo para esa tarea». Aquellas palabras empezaron a tener sentido cuando él puso su cabeza en su regazo y se volvió arrodillar después de un breve momento no dudo en comentar:

—No era así como quería revelarte quién soy… No era así cómo quería que supieras mi sórdida historia, pero no puedo más… Me llevaste al límite, yo hice cosas malas de las que me averguen… —Las palabras entrecortadas quedaron ahí porque en ese momento él se perdió en sus recuerdos, eran recuerdos que dolía entonces ella recordó las palabras del presidente cuando él le preguntó hace un mes atrás: «¿Juzgarás al hombre que amas por lo que hizo en el pasado? Esa palabras le hicieron darse cuenta que él no había superado su historia y menos estaba preparado para hablar de la misma, de pronto recordó su amargo pasado, lo sucedido con su madre, lo sucedido con su primer amor, todo lo que pasó, pero ahora aquel amor que empezaba a sentir o que ya sentía pero se negaba a reconocerlo le hizo experimentar una extraña paz y de pronto una imagen de un pequeño niño se filtró en su mente, solo atinó a preguntar por inercia al acariciar sus cabellos, más de una pregunta le asaltaba en su mente:

—¿Corn no tenías el cabello rubio? —De todas las frases o preguntas que pudo hacerle, esa la descoloco y ahora era él que tenía lágrimas en sus ojos, tenía tanto que decir en tan poco tiempo que sus pensamientos eran un caos y solo atinó a mover la cabeza en un gesto positivo, avergonzado de no aclarar la historia del «príncipe de las hadas», Mogami sonrío con tristeza al recordar lo feliz que ella fue en ese momento al pensar que había conocido a un príncipe de aquellas criaturas mitológicas que le fascinaba y preguntó sin pensar al pasar su mano por su rostro—: El color de tus ojos eran de un verde azulado… ¿Son lentes de contacto los que usas ahora? —Otra pregunta que él no se esperaba de parte de ella y menos cuando Mogami preguntó con interés—: ¿Por qué cuando vistes la piedra que me distes no me dijiste quién eras?

—Porque en ese momento te odiaba —Aquellas palabras lograron que Kyoko mostrará una expresión abierta de desconcierto pero él aclaró con rapidez—: Te uniste por una razón equivocada a la agencia —Fue inevitable para Kyoko no ponerse completamente roja de la vergüenza al recordar sus encuentros previos, a parte porque aquellas palabras si le dolieron pero ella no dijo palabra alguna, porque él acotó inmediatamente—: Tampoco quería recordar mi pasado, tú eras parte de mi pasado y saber que eras aquella niña que conocí en Kyoto en aquel viaje me hizo recordar cuando era un niño dulce, inocente, traías recuerdos a mí que me pesaba, me daba vergüenza reconocer en lo que me había convertido. ¿Decepcionada?

Ella movió la cabeza en un gesto negativo ni siquiera supo por qué lo hizo, pero cuando él iba contar su historia, ella no dudo en interrumpirlo para decirle con suavidad:

—No necesitas revelarme lo que hiciste en el pasado... —Al ver su expresión de desconcierto, no dudó en decir—: Aún no estás preparado para hablar sobre el tema, no creo que hacerlo ahora te ayude cuando realmente no lo haz superado... —Kyoko Mogami no dudó en sonreír con suavidad aunque las lágrimas productos de las emociones que la embargaba, pero dijo en un tono bajo mientras acariciaba el rostro del hombre desconcertado—: Me gustaría volver a recuperar a mi amigo.

Ante esas palabras Kuon no dudó en abalanzarse sobre ella, quién lo recibió con los brazos abiertos, por ahora una ligera paz se respiraba entre ellos, Kuon se había quitado un peso de encima cuando comentó con suavidad:

—Esto se siente tan bien… —Ante ese comentario la joven se puso tensa y no pudo evitar ponerse completamente roja, sobre todo al sentir la cabeza de su amigo restregarse contra su pecho sin pudor alguno, no dudó en empujarlo para gritar con enojo:

—¡KUONNNNNNNNN HENTAIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! —Kuon tuvo que componer sus expresiones, porque además que estaba completamente rojo, se había caído de espaldas en el piso de la suite producto de la forma abrupta como ella lo quitó de su pecho, pero no contuvo los risas al ver la expresión de la joven al estilo Hongo Mío.

Ella estaba tan enojada que no se contuvo al lanzarle los cojines que tenía a su alcance, pero el timbre de la puerta los hizo recuperar la compostura, ambos se miraron en completo silencio.

Era hora dejar sus juegos y reclamos para después, incluyo aquellas aclaraciones que estaban pendiente entre ellos, porque al abrir la puerta Setsu notó la presencia del director de la película y no se veía nada contento, era hora que Setsu se ponga al tanto de lo que había hecho su hermano en su ausencia.

Continuará…