Summary:Sam y Luna están saliendo hace un par de semanas –más de un mes, de hecho- y su relación es muy solida. O lo era hasta antes que Theodore Nott empezara a ser la tercera rueda… ¿o quizás es Sam el que estorba? Nadie sabe a ciencia cierta qué diablos une a la ex Ravenclaw con el ex Slytherin, pero ambos son muy cercanos y eso está trayendo más de un problema a el noviazgo. ¿Podrá Sam superar los celos que siente por Theodore? ¿O terminará causando más desastres de los que pueda arreglar?

Luna agradece haber ido a Forks con sus amigas –y las que en aquellos momentos no lo eran tanto-porque por este dichoso viaje conoció al hombre con el que probablemente compartiría el resto de su vida. Era la compañera de un Alpha y tendría que cargar con las responsabilidades que esto traía, las cuales aceptaba bien, inclusive entraría a una Universidad Muggle, por Merlín, ella dejaría atrás gran parte del mundo mágico por Sam Uley, pero… No estaba dispuesta a dejar a Theodore Nott.

Agradecimiento: A las personas que han seguido esta saga, ambas partes han salido adelante solo por su apoyo, por sus palabras alentadoras y por mi hermanita Génesis que me jala la oreja y me pone los pies en la tierra para seguir con la historia.

Mareliz Luna: Holi~ Gracias por tu review y por nuestras conversación que me hizo reír bastante, espero seguir en contacto contigo, realmente me agradó conocerte. Besos y ojalá que estés muy bien.

miripunky: Oh, cariño, no llores. Ese era solo el primer capítulo, con mis tardanzas y mis misterios de seguro que tendré que enviarte un par de pastillas para los nervios. xDD Gracias por comentar, besos.

hyugaharuka: ¡Muchas gracias por tu review y por leerme! Espero seguir con el interés, es lo único que mantiene a mis lectores enganchados xD Besos y abrazos.

Cullen-21-gladys: Sí~ Sam tiene muuuucho trabajo, y procuraré que siga metiendo las patas, para que tenga que esforzarse aun más. Muahahaha –risa malvada- xDD Okay, no. Gracias por tu review, cariño. Nos leemos.

BlackDreamQueen: Holi, holi~ Bienvenida, querida compatriota, me alegra encontrar otra chilena por aquí. Amo encontrarme con chilensis, me hace pensar que el país no está tan mal por un par de minutos xd Muchas gracias por tu comentario, querida, me alegra saber que te gusten mis otras historias, me agradaria oír tu opinion :Z Por Paul haría cualquier cosa… excepto dejar a Draco, eso no lo hago por nada. Ejem, mejor dejo de divagar. Besos y abrazos.

P.D: ¿Eres de Santiago~?

Oschii: ¡Gracias por comentar, querida! Espero que te guste este capitulo.

Alertas: La historia contendrá lenguaje fuerte, probablemente lemmon y violencia. Nunca he recibido quejas por alguna escena subidita de tono, así que supongo que mis alertas son leídas xD

Disclaimer: ¡Nada es mío! Todo pertenece a las fantásticas J.K y Stephanie. A excepción de uno o dos personajes que han sido inventados por mi (entre ellos un caliente vampiro llamado Tiago).

A/N: les aconsejo echar un vistazo a mi cuenta de potterfics (mi cuenta tiene mi nombre anterior: Aurorita Malfoy) han creado unas portadas maravillosas para la historia *-*


Un leve carraspeo fue lo que alertó a Luna sobre la presencia de otra persona en la habitación, alzó su cabeza y le dio una cansada sonrisa a Ginny quien entró con dos cafés en las manos, cerrando la puerta tras ella, se sentó en la silla y miró a Theodore con preocupación.

—Estará bien. –susurró Ginny de forma alentadora.

—El medimago dijo que si hubiésemos tardado un poco más con el traslado Theo habría muerto. –susurró Luna con los labios alzados en una sonrisa temblorosa sin ser capaz de apartar la vista del chico en cuestión.

—Pero no está muerto y eso es lo importante. –dijo Ginny con suavidad, le entregó el café y frunció el ceño:- Estás pálida, Luna.

—Estoy muy cansada. –dijo la rubia sin aliento.

—Deberías… Deberías ir a Forks. Bañarte, comer algo y, uh, pasar un tiempo con Sam…

—No. –susurró Luna moviendo la cabeza lentamente, su mano todavía acariciando distraídamente el cabello de Theodore:- No puedo dejar que él despierte y esté solo.

—Me puedo quedar aquí –dijo Ginny frunciendo el ceño, Luna tensó su espalda y negó.

—Gracias, Ginevra, pero no.

— ¿Quieres que vaya a buscar algo para ti? –preguntó la pelirroja de forma amable.

—Gracias por ofrecerlo, Ginny, pero creo que iré yo. –dijo Luna soltando un suspiro cansado y reacomodándose sobre la camilla, acurrucándose contra Theodore.- Merlín, estoy tan cansada.

—Debe ser por la imprenta. Es desgarrador estar tan lejos de Jacob. –dijo Ginny sobando de forma distraída su pecho.- Promete que iras a Forks.

—Iré, Ginny, lo prometo. –dijo Luna bostezando y acurrucándose contra Theodore, Ginny sonrió y besó su cabeza.

—Cualquier cosa, avísame, estaré por aquí. –dijo Ginny antes de salir de la habitación. Luna acarició el cabello de Theodore y suspiró.

—Sé que estás despierto, Theo. –dijo ella distraída. Él soltó una risita seca que terminó convirtiéndose en tos.

—Demonios, esto apesta. –dijo Theodore respirando con esfuerzo, Luna alzó su cabeza y él sonrió de lado.- Veo que tu novio tiene garras.

—Ja. Ja. Que graciosillo. –susurró Luna con una sonrisa antes de volver a cerrar sus ojos y hundir su cabeza en su pecho.- Merlín, Theo, casi te pierdo.

— ¿Quieres decir que el mundo estuvo a punto de perder mi belleza? –bromeó Theodore con voz seca:- No tienes por qué preocuparte, Luna, no me iré tan rápido.

—Encima del velador hay agua, Theo, bébela después de la poción reparadora de tejidos. –dijo Luna con cansancio.

— ¿Por qué pareces tan fatigada, Luna? –preguntó él ceñudo, tomó el mentón de la chica y la obligó a levantar su rostro:- Estás pálida, llama a un medimago.

—Estoy bien. –murmuró ella de forma distraída.

—Bien como el infierno. –dijo él antes de cruzarse de brazos:- No tomaré ni una maldita poción hasta que llames a un medimago y hagas que te revisen.

—No es necesario que me revisen, Theo, sé lo que pasa –dijo ella dejando caer su cabeza a su pecho, él cerró sus ojos y esperó que ella le contara que pasó:- Es la imprenta.

—La abstinencia no produce estos síntomas, Luna. –dijo Theodore lentamente y maldijo cuando Luna simplemente se mantuvo en silencio. Cuando escuchó su respiración estable supo que se había quedado dormida y suspiró.

Esto comenzaba a darle un mal presentimiento.

[*]

Sam miró sus manos fijamente, todavía podía ver la sangre de Nott, espesa y caliente, maldijo mientras se levantaba y las hundía bajo el chorro de agua, había perdido la cuenta de cuantas veces repitió esa acción. Seguía sintiéndolas sucias.

Vete.

Te odio.

¡No, Sam! No te acerques.

Te odio.

No vuelvas, Sam.

Te odio.

Él gruñó, con su cuerpo temblando, y clavó sus ojos en el espejo. Sus pupilas estaban dilatadas y tenían un color amarillento, uno de agresividad, su boca parecía más pequeña y unos peligrosos colmillos se asomaban de esta.

Mierda. Estaba a medio transformarse.

Clavó sus dedos que tenían garras contra el mueble y tomó profundas respiraciones, limpiando su cabeza, tratando de calmarse. Media hora después él seguía plantado frente el espejo con sus rasgos metamorfoseándose con su lobo.

Y su cabeza no estaba mejor, parecía realmente estar pensando como un animal lo único que gritaba su interior era que Luna era suya. Suya. Y que pertenecía a su lado. Que tenía que traerla de regreso.

Gruñó, de acuerdo, y se tambaleó hacia la habitación donde se dejó caer en la cama, hundió su nariz en la almohada y tomó largas bocanadas de aire, luchando por recibir más de aquel placentero y femenino olor.

El olor de su compañera.

La única mujer que le devolvería la cordura.

Alzó su cabeza y aulló, sin importarle que estuviese alertando a los vecinos o a su manada, él iba a tener a su mujer de regreso y acabaría lo que había empezado.

Mataría a Theodore Nott.

Y se quedaría con Luna.

[*]

—No sé que se habrá apoderado de Sam para dañar a ese chico –dijo Jacob aturdido, Pansy soltó una carcajada seca y movió su mano de forma despectiva, sin molestarse por sentarse en una silla, estaba demasiado cómoda en el regazo de Blaise para eso.

—Celos, eso se apoderó del capullo. –espetó ella colocando sus ojos en blanco antes de enterrar su nariz en el cuello de Blaise quien sonrió divertido.

—Ustedes dos, no se pongan cariñositos en el sillón de Jake –dijo Ginny dándole una palmada a la mano de Blaise que trataba de colarse bajo la blusa negra que llevaba Pansy:- Jake, creo que deberías mantener un ojo sobre él. Podría cometer otra estupidez.

—Concuerdo con Ginny. –dijo Leah mientras mecía ligeramente a Victorie:- Podría cambiar a medias.

— ¿Uh?

—Es una posibilidad –dijo Leah con voz seca, sin darle más explicaciones al confundido Jacob quien frunció su ceño y asintió:- Que vaya Quil. O Jared.

—Oye, Ginny, ¿ese que está afuera, parado en medio de esta asquerosa tormenta, no es Potter? –dijo Pansy alzando una ceja y mirando de forma burlesca al chico que vivió.

La taza de Ginny se quedó congelada a medio camino y ella le dio un vistazo a Jacob quien sonrió de forma tensa y dio un lento cabezazo. Sin embargo, la pelirroja no se movió, con los ojos clavados en los de su compañero. Hermione aclaró su garganta y ambos le miraron inseguros.

—No se preocupen, yo hablaré con él, ¿vamos a casa, amor? –preguntó Hermione levantándose y sonriendo a Paul quien pasó una mano por su hombro y asintió. Todos se despidieron de forma casual y ellos salieron al encuentro del empapado niño que vivió.

Astoria agarró su bolso y caminó con sus tacones resonando en el piso, con Brady tras ella como un cachorrito perdido, la rubia arqueó una ceja hacia el grupo y luego chasqueó su lengua.

—No sé ustedes, pero por mí que Uley, el grandísimo hijo de puta, se muera. Voy a la casa de Theodore a ordenarle a sus elfos que estén preparados para su llegada. –espetó ella de forma indiferente y luego besó la mejilla de Victorie y desapareció, Brady maldijo y rascó su nuca.

—Me está ignorando. –dijo él viéndose miserable antes de hundir sus manos en sus bolsillos y marcharse.

Pansy y Ginny intercambiaron una mirada rápida y luego hicieron una mueca, sí, definitivamente Astoria se estaba comportando como una perra con Brady. Pero ellas no iban a intervenir en eso. No podían. La misma chica se los había prohibido.

—Nosotros también nos marchamos, no vaya a ser que Vic se nos enferme –dijo Leah ceñuda, besó la mejilla de sus amigas y luego se giró hacia Charlie quien parecía estar a punto de quedarse dormido.- Vamos, flojo, llévanos a casa.

—Eso, Weasley, limítate a ser un chofer. –bromeó Pansy con una ceja alzada, Charlie como respuesta le enseñó el dedo medio, sonriendo:- ¡Saludos a Billy~!

— ¡Que te jodan, Parkinson!

Ella rió con los ojos encendidos y miró a Blaise con la cabeza ladeada:- Están cuestionando tu rendimiento, Zabini.

—Oh, por las barbas de Merlín, no puedo permitir eso –dijo él con su rostro lleno de horror, se levantó con Pansy colgada de su cuello y la besó profundamente, ignorando los sonidos de asco que hacía Ginny junto a Jacob y desaparecieron sin siquiera despedirse.

—Esos dos son unos pervertidos –dijo Jake divertido, Ginny rió y lo besó.

—Oh, sí que lo son~ -murmuró ella contra sus labios, él gruñó y la recostó sobre el sofá.- pero a veces cuestiono si nosotros somos más pervertidos que ellos.

—Mmm~ -Jacob lamió el cuello de la pelirroja y lo mordió, succionó y besó. Ella gimió arqueando su cuerpo cuando él levantó su camiseta y empezó a jugar con sus pechos.

— ¡Oye Jake…!

—Oh mierda, chicos, sentimos interrumpir. –dijo Seth riendo. Jacob cubrió a Ginny quien rió por las expresiones avergonzadas del chico y bajó su polera antes de sentarse, Seth aclaró su garganta y soltó otra risa al ver como Collin seguía mirando con la boca abierta a la pareja:- Supongo que Leah ya se fue.

— ¡Y tú también te vas! –gritó Jacob con el ceño fruncido.

— ¡Vale! –exclamó Seth antes de menear las cejas hacia Ginny:- Gracias por quitarle el mal humor, bendita Ginevra.

— ¡FUERA! –gritó Jacob. Seth rió y arrastró al boquiabierto Collin afuera.

[*]

—Pansy estaba de muy buen humor –dijo Charlie con su mentón apoyado en el hombro de Leah quien soltó un largo suspiro y se giró para darle una sonrisa triste.

—Espero que ella realmente pueda ser feliz. Se lo merece.

— ¿Quién merece qué? –preguntó Bill caminando con los pies desnudos por la alfombra, Leah le dio una mirada rápida y tragó en seco.

—Chicos, Lavander va a venir no tendremos tiempo para… -sus palabras se detuvieron cuando Charlie hundió su nariz en su cuello, dando una ligera mordida:- mmm… ¡Charlie, basta!

Ambos rieron y alzaron las manos retrocediendo por la mirada de enojo de la chica.

—Está bien, nada de manoseo hasta después que Lav-Lav se marche. –dijo Bill haciendo una x sobre su corazón.

— ¿Cómo la llamaste? –preguntó Leah alzando una ceja.

—Lav-Lav. –repitió Bill ladeando su cabeza ligeramente confundido.

—Uh… ¿no sabes que Ron salió con Lavander? –preguntó Charlie sorprendido. Leah parpadeó lentamente y negó. Ambos silbaron por lo bajo.

—Tuvieron una relación bastante tormentosa –susurró Bill sentándose en la alfombra frotando sus manos y acercándolas a la chimenea:- Principalmente porque él empezó a salir con ella para tener la atención de Hermione.

—Y porque nuestro hermanito es un capullo –dijo Charlie encogiéndose de hombros.

Leah abrió su boca pero luego la cerró de golpe, lentamente, frunció su ceño, Bill hizo una mueca y soltó un largo suspiro.

—Al principio eran dos críos, era su primera novia y Lavander era -según Ginny- una perra asfixiante y besucona. –informó Bill.

—Pero luego, la guerra nos cambió a todos. Suponemos que Ron fue en busca de Lavander porque estaba frustrado y dolido cuando Hermione le dijo que las cosas entre ellos no iban a resultar –dijo Charlie con calma.

—Y ella lo permitió. –dijo Leah siguiendo el ritmo de la historia con rapidez.

—Lavander creía amar a Ron.

—Sucedió lo mismo con Newton. –susurró Leah sentándose junto a Bill mirando el fuego de forma reflexiva.

—Lo cual nos dice que Lavander tiene carencias emocionales o no tiene idea de lo que es amar. –dijo Charlie con suavidad y luego aclaró su garganta mirando a ambos con su rostro encendido por el entusiasmo:- Mañana pediré que me trasladen a Gringotts.

—Noooo… ¡Leah! ¡Charlie me saldrá hasta en la sopa! –reclamó Bill haciendo un puchero y Leah rió divertida.

—Yo se lo sugerí –dijo ella sonriendo de forma amplia, chocando sus palmas con las de Charlie quien le guiñó un ojo.

—Putos Slytherin, te están volviendo mala. –dijo Bill de forma dramática y Leah alzó su ceja y negó.

—Equivocado, Señor Weasley, yo era mala desde antes de conocer a Blaise y Pansy –dijo ella divertida. Y ambos rieron.

—Yo soy testigo de esa maldad. –dijo Seth lanzándose sobre el sillón, Leah le frunció el ceño.

— ¡Pies fuera, muchacho!

—Vale, mami –dijo él de forma bromista.

—Sentimos haber entrado así, Leah, pero la puerta estaba abierta –dijo Lavander con una amplia sonrisa.

— ¿Y ustedes tres venían juntos? –preguntó Charlie divertido.

—Nop. –dijo Collin sentándose al lado de Seth:- Nos encontramos aquí afuera. Suerte que ustedes no estaban a punto de follar como Jake y Ginny.

Leah se puso de pie y les miró ceñudo.

—Si vienen a comer es mejor que se larguen. –dijo ondeando su mano de forma despectiva y luego miró con seriedad a la chica.- Lavander, tenemos que partir decorando la habitación de Vic…

— ¡Mala hermana! –gritó Seth con el ceño profundamente fruncido, luego sonrió tímidamente hacia los chicos:- ¿puedo sacar algo de su refri?

—No es una buena idea. –dijo Bill soltando un resoplido.

—Cuñadito, mejor ándate antes que tu hermana vuelva a ser Slytherin. –dijo Charlie sonando un tanto incomodo.

Seth abrió su boca y luego la cerró, hundiendo sus hombros y asintiendo, Bill supo enseguida que algo no iba bien, golpeó ligeramente el pecho de Charlie y este se levantó pasando su brazo por encima del hombro de Collin.

—Ey, cuéntame sobre mi hermanita, eso me dará la excusa de ir a romperle un par de huesos a ese Black. –dijo Charlie de forma ligera, Bill se colocó una camiseta antes de seguir a Seth quien ya estaba en el patio de la casa, caminaba lentamente.

— ¡Oye, Seth! –exclamó Bill alargando sus zancadas para alcanzarlo, Seth colocó su habitual sonrisa pero al pelirrojo no le engañaba, algo no iba bien:- ¿Quieres hablar? Soy un buen oyente.

—Gracias, Bill, pero no es necesario. –dijo Seth con su sonrisa mucho más tensa luego agregó en apenas un murmullo:- Todo está bien.

—Vale. Cuando quieras hablar, sabes que las puertas de nuestra casa están abiertas para ti, eres parte de nuestra familia. –dijo Bill dándole un amable apretón al hombro de Seth quien asintió, cabizbajo antes de darle la espalda y salir corriendo. Sea lo que sea que estuviese sucediendo comenzaba a destrozar al espíritu juguetón del chico.

Tendría que hablar con Leah, no sería bueno presionar a Seth pero tampoco estaba demás mantener un ojo sobre él.

Hermione bebió de su café con su ceño fruncido, Harry bajó su cabeza evitando su mirada, soltando un suspiro tembloroso que le partió el alma, dejó su taza de lado y le dio un apretón a la mano de su amigo.

— ¿Harry? ¿Puedes decirme que está mal?

—Maldita sea, Hermione, la extraño. –murmuró Harry desesperado, sus ojos volaron de sus manos a su rostro con impotencia y ella sintió el picor de sus lágrimas al notar lo sincero que era su dolor.- La amo. Estar sin ella es la peor cosa que te tenido que pasar en mi vida.

—Merlín, Harry, sabes que haría lo que sea para ayudarte… -susurró Hermione levantándose y cambiando su puesto para estar a su lado, le dio otro apretón a la mano de Harry, quien bajó su cabeza esperando que ella continuara:- Sin embargo, sé que es desgarrador alejarse de la imprenta. No puedo imaginar un día de mi vida sin Paul. Por otro lado, Pansy es la compañera de uno de los chicos de la manada pero algo sucedió y… bueno, la has visto con Zabini.

— ¿Crees que hay alguna posibilidad…?

—No te hagas esto, Harry –susurró Hermione con suavidad, apartando el flequillo que cubría los ojos de su amigo que soltó un sollozo ahogado y ella le abrazó con fuerza hasta que él gimoteó que lo estaba asfixiando:- Lo siento.

—Gracias. –dijo él apoyando su cabeza contra su hombro y luego de un largo pero cómodo silencio, acarició suavemente su barriga:- Entonces, ¿ya sabes la fecha de parto?

—No, todavía no. Mañana tengo un chequeo y tras eso me llamaron para una entrevista del ministerio, pero supongo que ya lo sabías.

— ¿Yo? Nah. –dijo él con una sonrisa juguetona, Hermione rió dándole una palmada en el hombro, Harry se enderezó cuando oyó el gruñido de Paul y alzó sus manos alegando inocencia.- Ey, tu mujer es mi hermana de alma, no vayas a reaccionar mal.

—De todas formas, manos fuera. –dijo Paul con una sonrisa que trataba de ser amistosa pero que terminó siendo demasiado dura. Hermione rió y luego miró a Harry con suavidad.

—Me alegra que hayas venido, Harry, no es la ocasión que quería para decir esto, pero bah, habrá que improvisar. –dijo ella agitando su mano y le envió una sonrisa amorosa a Paul quien puso sus ojos en blanco, él terminó con la distancia y colocó una mano en su hombro, asintiendo.

—Hombre, queremos que seas el padrino de nuestro bebé.

—Mierda –dijo Harry ganándose una mirada de reproche de Hermione, él abrió y cerró su boca antes de jadear.- ¿Yo?

—Si, Harry, aunque tendré que colocarle tapones al bebé cuando esté cerca de ti, no quiero que aprenda palabrotas, tuve que hacer un gran esfuerzo para limpiar el vocabulario del señor Lahote –dijo Hermione ceñuda. Harry soltó otro sonido ahogado antes de reír y abrazarla, ganándose otro gruñido por parte de Paul.

—Creí que escogerías a Charlie. –dijo Harry con sorpresa, luego suspiró y dejó caer sus hombros.- Yo… no sé si lo haré bien. Teddy últimamente… no sé qué pasa con él. No quiere jugar y se ha retraído. Me ignora, pero llora si no le pongo atención.

Los ojos de Hermione se entornaron y ella apoyó su mano contra su barriga luego se levantó sin mucho esfuerzo y empezó a caminar de un lado a otro, murmurando cosas que apenas eran capaces de entenderse.

—Harry, ¿hace cuanto tiempo Teddy está actuando así?

—Las últimas dos semanas.

—Merlín. Harry. Mañana llévalo a San Mungo. Encontrémonos ahí. Tengo una teoría…

— ¿Me puedes decir que pasa?

Ella negó, con fuerza, y luego señaló la chimenea con un escueto 'mañana', Harry besó su mejilla y le dio un apretón a la mano de Paul, antes de entrar a la chimenea, agarró un puñado de polvos y luego sonrió con torpeza.

—Por supuesto que acepto ser el padrino de su hijo, pero comprendería si tienen más opciones. –dijo él antes de exclamar su dirección y desaparecer, Paul envolvió con sus brazos a Hermione y besó su nuca.

—Sea lo que sea que te esté angustiando lo podremos superar, Hermione. –susurró él acariciando su barriga y luego besando su hombro.- Todo saldrá bien.

Inmediatamente después de decir esas palabras, Quil irrumpió en su casa, con el rostro pálido y aturdido.

—S-Sam no está.

— ¿Cómo que no está? –preguntó Paul con brusquedad, estrechando sus ojos y tensando su cuerpo, Quil soltó una palabrota ganándose una mirada punzante de parte de Hermione y pasó su mano por su cabello en repetidas ocasiones.

—Lo perdí de vista por un segundo y no pueden encontrar su maldito rastro. Jake está en casa de Leah, estamos todos moviéndonos en su búsqueda. Dios, Paul, él esta descontrolado…

—Luna –susurró Hermione y luego se tambaleó hacia la chimenea, rebuscó un par de papeles y se inclinó tirando un puñado de polvos flu leyendo con voz firme la dirección. Su rostro se oscureció al no tener respuesta y Paul la alejó de la chimenea entre sus brazos.

—Dile al resto que trataré de ir lo antes posible. –espetó Paul antes de darle la espalda a Quil y llevar a Hermione a la habitación, la recostó en silencio y acarició su cabello:- Cuidaré de Luna, Hermione, aunque para eso tenga que pasar por encima de mi Alfa.

Pansy bostezó y se estiró perezosamente, Blaise jugueteó con su cabello con la mirada fija en el techo, la pelinegra frunció ligeramente su ceño antes de sentarse sobre sus caderas y obligarlo a enfocarse en ella.

—Algo está carcomiendo tu cabeza, Zabini. –dijo ella deslizando su dedo índice por su pecho, de forma sensual:- ¿Algo va mal en tus misteriosos negocios?

—Mis negocios no son misteriosos. –dijo él enviando una caliente mirada por su cuerpo y luego regresando a su rostro con una sonrisa ladeada:- Dime, Parkinson, ¿no estás cansada de moverte de Forks a Londres cada día?

—Bueno, el cambio de horario apesta y he comenzado a tener un par de problemas con el sueño pero creo que eso tiene que ver con el hecho que no quieres salir de mi cama, Zabini.

—O del sillón, de la cocina y del baño. –susurró él acariciando sus pechos desnudos y guiñándole un ojo.

—Merlín, trato de tener una conversación seria contigo, Zabini. –murmuró ella jadeante, Blaise soltó una carcajada seca y luego hundió su mano en su cabello obligándola a aceptar su tentador beso, abrió sus labios, permitiendo que su lengua se hundiese demandante en su boca, apoderándose de cada centímetro de su boca, su mano envolvió su pecho, su pulgar acariciando con lentitud su pezón. Gimoteó molesta cuando él se alejó con expresión satisfecha.

—Creí que querías hablar –dijo Blaise con falsa inocencia, sin embargo, su voz enronquecida y su cuerpo demostraba su estado de excitación. Pansy gruñó y le dio un pequeño golpe a su pecho, ondulando sus caderas contra las suyas, frotándose contra su erección.

—Me gustaba el rumbo que estábamos tomando y no pareces estar negándote. –dijo ella lamiendo sus labios con sus ojos fijos en la boca de Blaise que se había torcido en una sonrisa lujuriosa. Merlín, aquel hombre era irresistible.

Él le dio una palmada y la hizo girar, quedando sobre ella, Pansy arqueó su espalda amando la forma en que su pecho se frotaba contra el suyo.

—Ahora que lo recuerdo, tengo un par de cosas que hacer. –dijo él antes de levantarse estirando sus músculos.

—Zabini, estás jugando un juego peligroso. –susurró ella viendo como él se encogía de hombros y entraba al baño:- ¡Haré que te arrepientas, hijo de puta!

—Mi mamá sigue amándote, cara.

Ella gruñó y apretó sus labios cubriéndose con las tapas. Su piel cosquilleaba de una forma molesta, un picor extraño, apretando su labio inferior con sus dientes rascó distraídamente su vientre, luego su brazo derecho. Luego empezó a tener escalofríos.

Se estremeció una y otra vez, su pecho apretado, trató de inhalar profundamente, pero parecía que el aire no llegaba a sus pulmones. Ella abrió su boca, preparada para gritar, pero luego hundió su rostro contra la almohada, obligándose a retener los quejidos. Últimamente, el hechizo que mantenía a ralla los síntomas de la imprenta no estaba funcionando.

Necesitaba hacer algo con urgencia, pero no sabía qué. Theodore estaba muy jodido para decirle que el hechizo que había creado no estaba funcionando y acercarse a Embry no era una opción.

'¿Vas a perdonarme alguna vez?'

Ella se estremeció y cubrió sus oídos. Odiaba hasta su voz. El hijo de puta seguía metido en su cabeza desde el matrimonio de Hermione y Paul… Cuando le había preguntado esa estupidez. ¿Perdonarlo? Primero salía con Potter y se convertía en la mejor amiga de Daphne Greengrass.

Un par de gotas la sobresaltó, Blaise alzó una ceja y luego estrujó una toalla empapada de agua fría sobre su pecho, ella gritó por el cambio de temperatura y tensó su cuerpo de golpe, fulminando al moreno con la mirada. Sin embargo no podía dejar de sentir alivio por lograr salir de aquel estupor.

— ¿Qué esperas? Te invito a desayunar ya que tienes tantas ganas de hablar.

—Te odio –dijo ella con falso enojo, levantándose y alzando su mentón de forma estirada.- Voy a ducharme. Espérame en el callejón Diagon.

—No. Hoy vamos a Italia. –dijo él mientras se secaba con una toalla de forma minuciosa, tentándola a propósito. Pansy parpadeo lentamente, tratando de no seguir su jueguito y repasó sus palabras, mordió su labio inferior y le miró consternada.

— ¿No planeas llevarme a ver a tu madre, verdad? –preguntó horrorizada, él rió, divertido y negó. Pansy suspiró aliviada y luego ondeó su mano:- Ella realmente me traumó, Zabini.

Él volvió a reír antes de instarla a ir a bañarse, Pansy corrió a hacerlo, entusiasmada con la idea de ir a Italia. Blaise se vistió y miró por un par de segundos la cajita que mantenía en sus pantalones, luego, la volvió a dejar en su lugar y negó.

Todavía no.

Un paso a la vez.

Primero el cortejo.

Ella volvió con rapidez, secando su cabello con un rápido hechizo, colocándose un conjunto de ropa interior que lo hacía siempre volverse loco y encima un vestido de seda que le quedaba como segunda piel, enmarcando sus curvas, se maquilló y luego se subió a unos zapatos que hacían que sus piernas parecieran ser interminables.

Sería un largo, largo, largo día.

— ¿Dónde vamos?

—A mi casa, dolcezza. –dijo él amando la sorpresa que se apoderó de las facciones de la chica, pasó un brazo por su cintura pegándola a su pecho y desapareció pensando que las cosas estaban yendo muy bien.

En un par de semanas, Pansy se convertiría por fin en su mujer.

El cortejo acababa de empezar.

Astoria miró fijamente por la ventana, cogiendo de forma distraída su taza de té y llevándola a sus labios mecánicamente, podía escuchar las animadas conversaciones a su alrededor y cuando alguien mencionó su nombre, recorrió la habitación y alzó su ceja de forma arrogante, molesta por haber sido sacada de sus reflexiones, su madre le devolvió la mirada sin inmutarse y le sonrió antes de hacer un gesto y sonreír ampliamente.

—Draco ha llegado.

Ella reprimió la arcada y sonrió, obligando a un sonrojo apoderarse de sus mejillas, se levantó, como si sintiera impaciencia, y alisó su vestido rojo. Varias personas cuchichearon, encantadas por su actitud y por su belleza. Hipócritas. Quiso gritarles, golpearlos, hechizarlos, hacer cualquier cosa para salir de ahí cuanto antes y terminar con esa maldita farsa.

Esto es solo el comienzo, se recordó con frustración y cuando Draco entró a la habitación, con sus ojos grises deslizándose por su cuerpo, con una sonrisa torcida, estuvo a punto de gritar que prefería ir a Azkaban, pero se contuvo pensando que ella saldría de esa mierda intacta. Probablemente, en otra ocasión, ella se habría derretido por la mirada del rubio, sus bragas no estarían secas y obviamente no tendría que fingir aquella emoción. Lo amó. Y ahora no podía sentir otra cosa que no fuese asco, pero eso no parecía molestar a Draco, de hecho, parecía divertirlo. Hijo de puta retorcido.

—Buenas tardes, amor. –dijo él, besando sus nudillos y luego acariciando su mejilla con infinita dulzura. Astoria se obligó a no retroceder ni a lanzarle su taza de té hirviendo en las pelotas, de hecho, ella se apoyó más cerca y le envió una mirada de lo que suponía erra adoración.

—Buenas tardes, Draco –susurró de regreso, antes de estampar una sonrisa discreta en su rostro y colgarse a su brazo mientras él saludaba de forma educada a los invitados de 'la pequeña fiesta pre-casamiento' que había preparado la señora Greengrass.

Lo que parecieron años después ella fue capaz de retirarse un par de segundos al baño, dejando atrás a los magos y a las indiscretas brujas, cerró la puerta con más fuerza de la necesaria y llamó a uno de los pocos elfos en el que podía confiar, apareció inmediatamente, con sus ojos saltones llenos de preocupación.

— ¿La señorita llamó a Dix?

—Sí, escucha, necesito que vayas a la mansión Nott lo más pronto posible. Dile a los elfos que se preparen para la llegada de Theodore que tuvo un pequeño accidente, estará acompañado por Luna, que se encarguen de todo. –dijo Astoria con lentitud, dejando que el pequeño elfo siguiera su orden al pie de la letra, él asintió y desapareció con un chasqueo de dedos. Sintiéndose agotada abrió el grifo y lavó su rostro de forma minuciosa, luego, lo hizo con sus manos, fregando con mayor fuerza la parte donde había posado sus asquerosos labios Malfoy, después de todo, no tenía idea a quien besó antes de eso. Cuando escuchó un leve chasqueo gruñó.- ¿Qué coño se te olvidó?

— ¿A si recibes a tus invitados, Greengrass? Merlín, los modales de las brujas de esta época no son nada buenos.

Astoria permitió que una sonrisa real se colara a sus labios y se giró con mayor entusiasmo del que había previsto, para observar a Tiago, él estaba sentado en el borde de la tina, con las cejas alzadas y la boca torcida de forma divertida.

—Ni siquiera sé de qué época eres, vampiro.

—Vampiro-brujo, querida, aunque más brujo que vampiro. –dijo él con calma y luego sonrió:- es bueno mantener el misterio, según sé a las mujeres le gusta eso. Pero lamento decepcionarte, no tengo ni siquiera cincuenta.

—Seguramente tienes diecinueve o algo así.

—Veintiuno –dijo él inflando su pecho, Astoria soltó una carcajada divertida y luego cubrió su boca dándole una mirada inquieta a la puerta:- Tranquila, brujita, puse un hechizo. No quería que estuviesen fisgoneando nuestra conversación.

Repentinamente el aire se puso denso, ella había sentido eso solo una vez, cuando Tiago había 'amenazado' con irse, aunque él había regresado un par de días después como si nada pasara. Astoria tensó su espalda y le miró incomoda.

— ¿Por qué coño está Malfoy rondándote de nuevo?

—Tengo que casarme con él. –respondió ella con suavidad, Tiago alzó una ceja, perplejo.

— ¿Por qué tienes que casarte con él?

—Problemas judiciales. –espetó Astoria de forma escueta. Él reflexionó por un momento antes de levantarse, caminando hacia ella con pasos depredadores.

—Supongo que esto será un matrimonio falso, sin besuqueos y sin reconciliaciones. Sin amor.

—Sí, eso se supone. –dijo Astoria apretando sus labios, frunciendo su ceño, molesta por la idea de volver a enamorarse de Draco pero también horrorizada por un matrimonio sin amor.- Antes que lo digas, no. No puedo negarme, no puedo fugarme y no puedo tener un amante. Será falso pero los matrimonios mágicos tienen un apartado en el que indica claramente que la mujer no puede ser infiel o puede ser juzgada y llevada a Azkaban. Y eso no tendría sentido si quiero descubrir en qué está metida mi madre.

—Entonces, deberías seguirles el juego. –dijo él con calma, con su voz baja para no causarle más problemas. Astoria abrió su boca y luego la cerró.

—Eso pretendo hacer. –dijo Astoria soltando un suspiro cansado.

—Cásate con el bastardo, Tori, hazlos creer que estás con ellos y luego juega tus propios movimientos. –susurró él antes de apartar un mechón de su cabello y mirarle con sus ojos carmines de pies a cabeza, con visible lujuria.

—Pero, si me caso con él tendré que ser fiel, Tiaguito –susurró ella sonriendo de forma superior y enrollando sus brazos en el cuello del vampiro quien le miró con aprobación:- ¿Eso no va contra de tu juego?

—Un poquito. –respondió Tiago con voz reflexiva, Astoria bufó y trató de alejarse, pero él envolvió su cintura con sus brazos y la apretó contra su pecho:- Tendré que reprimir mis ganas de desgarrarle la garganta al hijo de puta, pero si me aguanté con el perrito puedo hacerlo con ese debilucho.

—Deja de decirle perrito o cachorro o cualquier cosa. Su nombre es Brady. –dijo Astoria apretando sus labios con molestia, luchando por salir de sus brazos.

—Bueno, Astoria, sin sobrenombres para el niñ… para Brady –dijo Tiago sonriendo ampliamente, sin importarle dejar al descubierto sus colmillos, joder, a Astoria le gustaban sus colmillos, el vampiro acarició su yugular con su pulgar y luego le miró con seriedad:- Si decides aceptar meterte en esta mierda, tendrás que dejar a todos atrás, darles la espalda y hacer cosas que les repugnarán y queprobablemente no te quieran perdonar por un tiempo…

—Merlín, ni siquiera pensé en eso –espetó Astoria con sarcasmo, Tiago bufó y le miró con mayor seriedad.

—Estoy exponiendo los hechos. Le darás la espalda a todos, incluido a tu toy boy pero yo no pienso dar un paso atrás. –dijo él con calma, acarició su mejilla con la yema de sus dedos y sonrió de lado al ver la sorpresa que se instaló en los ojos de la chica.- Voy a apoyar tu decisión sea cual sea. Pero ni Malfoy, ni Brady, ni nadie se interpondrá en que seas mía.

Ella mojó sus labios y le miró con el rostro inexpresivo, no dijo nada por largos segundos, luego hundió su cabeza en su pecho soltando un largo suspiro.

—No sé qué hacer contigo, vampiro.

—Yo tengo un par de planes para hacer juntos, brujita…–dijo él con sus labios deslizándose por su mandíbula, dirigiéndose a sus labios, ella se estremeció y luego lentamente se relajó en sus brazos, pero aquello solo duró un par de segundos.

—Astoria Greengrass. –siseó alguien tocando la puerta.- Sal inmediatamente, los invitados están preguntando por ti.

Tiago le miró con las cejas en alto y sonrió, con sus hoyuelos marcándose excesivamente. —Amorcito, creo que estás haciendo enojar a alguien.

—No me llames amorcito –dijo ella colocando sus ojos en blanco y luego soltando un suspiro cansado, moviendo su varita, quitando el hechizo de silencio que Tiago había colocado:- Ya voy, madre.

Tiago abrió su boca para decirle que la volvería a ver pronto, pero antes de poder hacerlo, ella hundió su mano en su cabello y lo besó. Duro. Rápido. Y luego salió por la puerta casi corriendo, dejando tras ella a un vampiro sorprendido.

Luna miró alrededor sintiéndose confundida, al principio no reconoció el lugar, pero luego empezó a sentir una familiaridad que la tranquilizó. Bostezó, luchando por quitarse la bruma que le estaba rodeando la cabeza.

Sintió una mano fría posarse sobre su frente y luego contra su mejilla, enfocó su vista y sonrió levemente hacia Theodore.

— ¿Cuánto tiempo dormí? –preguntó con voz pastosa.

—Casi doce horas –dijo él con seriedad, luego se arrodilló a su lado y le miró fijamente. Luna parpadeó sintiéndose un poco confundida.- Tuviste fiebre. Quería llevarte a Forks pero creí que no era buena idea después de lo que pasó. El medimago no sabe lo que tienes, y esto no son los síntomas de la abstinencia.

—No sé qué pasa. –dijo ella bostezando y cerrando sus ojos.- pero sigo cansada.

Él le dio un golpecito a su mejilla que la sobresaltó y la hizo entornar los ojos, Luna perdió la respiración al verlo tan cerca, Theodore frunció su ceño y colocó sus manos frías alrededor de su rostro, apoyó su frente contra la suya en un intento de mantener su temperatura baja.

—No podemos dejar que esto continúe –susurró él y ella no sabía a lo que se refería, pero le agradó la forma en que su aliento chocó contra sus labios. ¿Hablaba de su cercanía? Ella no quería que se alejara, se sentía muy bien tenerlo cerca.- Tenemos que descubrir que está sucediendo contigo. ¿Luna, me estás escuchando?

Ella asintió, aturdida, y luchó por mantener sus ojos abiertos. Pero aquello tomaba demasiada energía. Repentinamente Theodore maldijo y la instó a quitarse su chaleco, la camiseta era delgada y la dejaba demasiado expuesta a su mirada, se sonrojó ligeramente, pero él no se detuvo, movió un poco su cuello y buscó algo. Algo que Luna no comprendió. Luego su nariz se rozó suavemente contra la piel de su mandíbula.

—Estás ovulando. –dijo él con el ceño fruncido, Luna parpadeó lentamente, completamente perdida, pero Theo una vez más no parecía estar hablando con ella sino para sí mismo:- ¿no tuviste sexo con Uley, verdad, Luna?

—No.

— ¿Y él, en algún momento, te mordió?

— ¿Morderme? –preguntó ella aturdida, luchando por mantener sus ojos abiertos.

— ¿Lo hizo?

—No. –respondió en un gemido atontado. No podía poner sus ideas en orden, usualmente, ella comprendía enseguida hacia donde iban dirigidos los pensamientos de Theodore.

—Hijo de puta. –espetó Theodore sobresaltándola, luego, la tomó entre sus brazos y gruñó.- Bajaste de peso.

—Últimamente no sentía mucho apetito.

—Oh, deberías haberlo hecho. –espetó Theodore con brusquedad, luego empezó a caminar sin molestarse en bajarla, se deslizó por los pasillos como un alma en pena y se metió al despacho donde dejó a Luna sentada sobre un escritorio:- No te quedes dormida, Luna.

—Pero Theo…

—No te quedes dormida –dijo él con el ceño fruncido:- O tendré que darte otra palmadita.

—No me gustan las palmaditas –gimoteó Luna como una niña malcriada, y bostezó, Theodore sonrió con suavidad y acarició su mejilla con la yema de sus dedos antes de apartarse de golpe y perderse entre los estantes con rapidez.

Necesitaba encontrar respuestas cuanto antes.

-O-

Uh... Bien, para ser sincera, no sé que diablos tiene Luna con Theodore, así que realmente recibo sugerencias por muy descabelladas que sean. Me gustó bastante el capitulo, espero que a ustedes también, espero comentarios -inserte corazón-.

Los amo a todos -lanza besos-

Review, que no muerdo... no mucho xDDD