House caminaba con paso ligero y decidido por el pasillo que daba a la sala de diagnósticos. Cameron le acompañaba e iban cogidos de la mano. Ella lo necesitaba después de la confesión que le había hecho y a él no le pareció mal si eso la ayudaba.
Un par de metros antes de llegar a la puerta él se detuvo y la miró a la cara.
- Sécate las lágrimas. No quiero que piensen que tengo a una debilucha en mi equipo.
Ella sonrió y soltó su mano. Se secó la cara y le devolvió la mirada.
- ¿Así estoy bien?
- Estás perfecta.
Ella se adelantó a él y entró en la sala de diagnósticos. Él, en voz baja, repitió para sí: "siempre lo estás". No se había atrevido a decírselo. Eran demasiadas emociones para una noche.
- Hey, ya pensaba que no volvíais. ¿Dónde la has encontrado?- dijo Foreman mientras se levantaba de su silla y abrazaba a Cameron.
Wilson estaba de pie al lado de la puerta y cuando House se cruzó con él le susurró: "Que siempre sean los demás lo que tienen que darte el empujón..."
House le miró con sornisa tierna y no dijo nada. No dijo nada con palabras, lo dijo con los ojos. Su amigo comprendió todo y se reunió con los demás.
- Bueno¿qué te pasaba, Cameron?- preguntó Cuddy con curiosidad.
Cameron no supo qué contestar. No estaba preparada para responder a esa pregunta delante de todo el mundo, así que miró a House pidiendo ayuda.
Él comprendió rápidamente el problema. No iba a cagarla una vez más con ella, esta vez no. Por una vez iba a portarse bien con alguien y respetarle.
- Cameron pensaba que estaba embarazada. Estaba preocupada porque ha roto con su novio y el problema le parecía más grande de lo que verdaderamente era.
- ¿Y no lo estás?- preguntó Chase
Ella negó con la cabeza ligeramente y miró al suelo.
- Ventajas de trabajar en un hospital y de encontrarse en un laboratorio. Las pruebas de embarazo se hacen en minutos¿es que no usas tú el dinero del hospital para hacérselas a todas las rubias que te cepillas, Chase?- le inquirió House burlándose de él.- Deberías, siempre es más barato que un predictor.
- Bueno, ahora que todo está arreglado creo que deberíamos irnos. Llueve a mares y es tarde.- dijo Cuddy cortando el interesante tema de House. Él le miró con desaprobación.
Todos salieron de la sala y quedaron únicamente House y Cameron.
- Gracias- dijo ella en voz baja.
Él no contestó, únicamente asintió.
Se acercó a ella y se mantuvo a una distancia de aproximadamente un metro. Levantó el bastón y le dio un golpecito en el muslo izquierdo.
- ¿Seguro que estás bien?
- Lo estoy. Mañana seré la misma de siempre.
- O mejor- le respondió él.
Ella le miró con extrañeza. ¿A qué venía eso? House, siempre tan enigmático.
- Me marcho ya, mañana te quiero aquí a tu hora y currando como los demás. No creas que por echar unas lágrimas voy a eximirte de tu trabajo.- dijo mientras cogía su mochila.- Estos lacayos me dan más trabajo que un hijo tonto...- refunfuñó mientras salía por la puerta.
Cameron sonrió, se acercó a la mesa y comenzó a recoger sus cosas.
Había llegado tan destrozada aquella mañana que no recordaba ni en qué lugar del aparcamiento había dejado su coche. Tras dar varias vueltas lo vio a lo lejos y comenzó a andar hacia él. Entró en el coche y se sentó en su asiento. Puso las manos en el volante y suspiró.
- A la calle Jefferson 1526. Y deprisa- dijo una voz desde el asiento trasero del coche.
Cameron se quedó congelada. Estaba paralizada y no sabía qué contestar. Movió el espejo retrovisor y lo vió allí, tirado en el asiento trasero con las piernas puestas de mala manera. La miraba fijamente, sus ojos se clavaron en los suyos.
- ¿Es que no me vas a llevar a casa con la que está cayendo?- le miró con ojos de perrito y sacando hacia afuera el labio inferior.
- House, casi me matas de un susto.- contestó ella con voz temblorosa.- ¿Cómo coño has entrado en mi coche?
- Un maestro nunca revela sus secretos. ¿Cómo pretendes que mantenga mi reputación?
Él se levantó del asiento y se puso tras el del conductor. Estiró los brazos y rodeó con ellos el cuello de Cameron. Una mano la posó sobre tu clavícula derecha y la acarició. Con la otra subió hasta su cara y rozó sus labios con el pulgar. Cuando llegó a la mitad Cameron depositó un suave beso en su dedo. En ese momento él bajó el brazo y estrechó su torso contra el asiento. "No está mal para el primer abrazo", pensó para sí.
- Monta a mi lado, te llevo a casa.
- ¡Bien!- dijo como si fuera un niño al que le permiten un capricho. Salió por la puerta trasera, dio la vuelta al coche y se montó en el asiento del copiloto. Estaba contento. Se sentía agusto consigo mismo.
- No voy a decirte cómo se va, seguro que lo sabes. Apostaría a que la sombra que veo todos los días en el árbol que está al lado de la ventana de mi habitación eres tú con unos prismáticos. Sé que esperas hasta que me desnudo, picarona.
Ella rió mientras arrancaba el coche. Él asintio y sonrió interiormente. No lo estaba haciendo tan mal, quizá por fin había aprendido la lección.
A los diez minutos los dos entraban por la puerta de la casa de él.
- Ahora me dirás quién hace mejor café, si Chase o yo.- gritó House mientras se dirigía a su dormitorio.
Volvió en medio minuto sin zapatos y con la mitad de ropa de la que había entrado. Cameron se sentó en el sofá y se quitó la chaqueta que llevaba puesta. Oyó a House cojear por el pasillo y vió cómo entraba en la cocina. Le gritó desde allí:
- ¿Empezamos con el café o pasamos directamente al whisky?- asomó la cabeza por la puerta y levantó varias veces las cejas.
Ella sonrió.
- Solo agua, gracias.
- Bah- contestó él.- Lo que yo decía, el sexo débil.
Cameron cotinuó esperando un rato a que él saliera de la cocina. Llevaba unos cuantos minutos dentro. ¿Cuánto tiempo se necesitaba para servir un vaso de agua? Lo que ella no sabía es que él no encontraba la forma de preguntar algo, no sabía cómo abordarla sin quedar en ridículo. Temía parecer él el desesperado ahora. ¿Y qué coño te importa? pensó para sí. Ella no va a pensar que haces el ridículo. Ya lo haces normalmente y no te preocupa lo más mínimo. ¿Por qué con ella sí?
Reunió valor y tras carraspear hizo la pregunta que iba a marcar su futuro, para bien o para mal.
- Y... ¿cómo está la cosa... entre tú y el capullo?- preguntó él desde la cocina. Su cuerpo entero temblaba, como en los momentos previos a un examen. Sentía que ella estaba ahora examinándole a él. En lo que ella le contestara hayaría la respuesta a lo que llevaba tiempo martirizándole.
- Ha terminado.- repondió ella tajante.
- ¿Cuando te refieres a "terminado" quieres decir "terminado"?
- ¿Cuántas más acepciones de "terminado" conoce, Dr. House?
Él sonrió con malicia. Solo conocía una.
- Me alegro. él no te merecía, ya se lo dije a Wilson.
- ¿Hablas con Wilson de mí?- preguntó ella extrañada.
- Bueno, más bien es él el que habla de ti conmigo- hizo una mueca de burla.- Últmamente se está poniendo muy pesado, creo que tiene celos. Nuestra vida de pareja yo no es lo que era. No soporta que nos veamos con otra gente. Ella rió y apretó las manos. Se sentía cohibida, estaba en casa de House.
- ¿Recuerdas la última vez que estuviste aquí?- le preguntó él saliendo de la cocina.
- Me iba.
- De hecho, te fuiste. Me abandonaste.
- Pero volví.- contestó ella. No quería sentirse culpable por aquello.
- ¡Y a qué precio! Menuda cita la de aquella noche.
- Hemos cambiado mucho desde entonces¿verdad?
- Mucho- respondió él asintiendo suavemente. Estaba de pie en medio de la sala de estar. Le miraba fijamente con el vaso de agua en la mano.
- Has cambiado mucho, Cameron.
Ella bajó la mirada al suelo y se avergonzó. No sabía que él se fijaba en esas cosas. No sabía que había seguido su cambio desde que entró a trabajar para él siendo una cría enamorada de un médico que sabía todo.
Él se sentó a su lado en el sofá y dejó el vaso de agua en la mesa de centro. Juntó todo el valor que pudo en esos momentos y preguntó lo que había querido preguntarle desde que habló con ella en el laboratorio, aún a pesar de saber la respuesta.
- Aún no me has dicho quién es.
- ¿Qué?- respondió ella, la había sacado de sus pensamientos.
- ¿Quién es el hombre por el que has dejado a Martin?- preguntó él mirándola desde abajo con sus ojos azules y sonriendo.
Ella se abalanzó sobre él y le abrazó con fuerza. Él al principio no supo cómo reaccionar, hacía tiempo que no abrazaba a nadie. Antes de darse cuenta él también estaba apretando su cuerpo contra el de ella y acariciaba y olía su pelo.
- Tienes el pelo sucio. Tiene grasa, no te lo has lavado esta mañana.- dijo él para romper la tensión.
Ella golpeó su espalda con la mano.
- ¿Es que siempre tienes que estropearlo todo?
- Bueno, creo que hoy no lo he hecho del todo mal- Aún seguían abrazados, sin mirarse a la cara. Los brazos de él la rodeaban a ella y los brazos de ella estaban alrededor de la cintura de él. Ella soltó una carcajada y él sintió cómo apretaba sus manos contra su carne. "No está mal para el segundo abrazo", pensó.
Tras unos momentos abrazados ella necesitaba preguntar algo, algo cuya respuesta significaría mucho para ella y sería una explicación definitiva.
- ¿Por qué has tardado tanto?
- No lo sé. Soy un imbécil, no hace falta que me lo digas. Ya me lo han dicho muchas veces.
- Creí que no me querías, que me rechazabas.
- Siempre te he querido y te he tenido. Hoy por primera vez he creído perderte. No quiero volver a sentirme así.
Ella asintió con un "aha" y besó el lado de su cuello. Tras esto se separó de él y le miró a los ojos.
- Ahora sólo depende de ti mantenerme a tu lado. No lo estropees, House.
Él se acercó y la besó suavemente en la boca.
- Lo intentaré, pero ya me conoces, soy un cabrón.
- Creo que después de tres años sé cómo mantenerte a raya.- contestó ella.
Él estiró de sus brazos y se recostó en el sofá; con ella sobre su cuerpo. Cameron apoyó su cabeza sobre el pecho de House y cerró los ojos. Él dejó que su pelo rozara su barbilla para poder olerlo y sentirlo.
Pasaron así varios minutos, oyendo sólamente el tic tac de un reloj y la respiración del otro. Ella acarició su costado y habló.
- Sabes que a partir de mañana el mundo será un lugar muy diferente para ti y para mí¿no?
- Lo sé; y me gusta.
Él besó su pelo y la abrazó con más fuerza mientras el sueño les sobrevenía.
