CII: Pretty visitors.

- ¿Gr-gray-sama? -

Juvia alzó su entristecido rostro de entre sus piernas. Allí se encontraba frente a ella, semidesnudo, aquel que era protagonista de todos sus sueños.

- Tenemos que hablar – le dijo mientras miraba a otro sitio y con su mano derecha se alborotaba el pelo.

- TENEMOS... QUE... ¿HABLAR? - gritó Juvia mientras se levantaba de un respingo, y comenzaba a fantasear en su cabeza, llevándose las manos a su rostro.

- Tenemos que hablar, Juvia – imaginaba la peliazul a un Gray con grandes ojos brillantes, voz aterciopelada y estrellas de glamour a su alrededor – me he dado cuenta de que he sido un idiota, que no puedo vivir sin ti, por favor, acércate más a mí, necesito tener tu cuerpo cerca del mío – seguía imaginando la chica, mientras el mago de hielo ficticiamente la cogía fuertemente por su cintura, acercándola a su semidesnudo cuerpo.

– Oi, ¿Qué demonios estás imaginando para tener esa cara puesta? – le dijo el verdadero Gray a Juvia, cuyo rostro estaba ausente, con las mejillas sonrosadas, denotando una sensación placentera.

Ante aquellas verdaderas palabras, salió de su ensimismamiento. Intentó ponerse lo más seria que pudo para poder mantener una conversación coherente con el chico.

– Gray-sama, puede que sea algo importante para Juvia, ¿de qué se trata? preguntó tímidamente mientras juntaba sus manos detrás de su espalda y comenzaba a hacer círculos en el suelo con su pie.

– Voy a acompañarte continuó el chico en la misma postura.

– ¿Nani? Juvia no comprende, ¿A dónde Gray-sama? – le dijo la chica completamente confundida, pues no pensaba que Gray estuviera involucrado en aquello.

– A dónde va a ser... a... la misión de la playa –

– ¿NANIIIII? – chilló alterada mientras de la sorpresa caía al suelo.

– Oi, ten cuidado – le reprendió Gray mientras se agachaba en un acto reflejo para agarrarla de un brazo, evitando así que cayera.

– E-es que es demasiada impresión para Juvia, gomen – le contestó mientras se recomponía e intentaba serenarse, pues su yo más acosador y extremista estaba amenazando en salir en cualquier momento – Gr-gray-sama... Juvia no entiende cómo sabes lo del viaje... a Juvia le avergüenza – continuó mientras avergonzada se volteaba y cruzaba sus brazos sobre su pecho, apretándolo mientras se imaginaba a sí misma con una escueto bikini que mostraba más que tapaba.

– Deja de imaginar cosas raras... hasta yo puedo verlas – le dijo con resignación el chico mientras intentaba espantar esa nube de ideas que se había formado alrededor de ellos, fruto de la imaginación de Juvia – verás... lo estaban comentando Mira, Natsu y Lucy –

– ¿¡MI RIVAL EN EL AMOR!? – vociferó, dando por fin salida a esa parte de su personalidad

– Deja de decirle esas cosas a Lucy, es mi nakama, y la tuya, y no voy a consentir que seas tan ofensiva contra ella – le reprendió el chico seriamente.

– Gomen Gray-sama, puedes castigar a Juvia como más te plazca – le dijo la chica mientras comenzaba a remangarse el vestido, mostrando sus largas y esbeltas piernas, y si no la para Gray, también ese lugar donde la espalda pierde su nombre.

– YA BASTAA – le reprendió de nuevo el chico – ¿Quieres o no? –

– Si es con Gray-sama, Juvia va hasta el mismo infierno – respondió al instante la chica mientras volvía a bajarse el vestido, cubriendo de nuevo sus piernas.

¿Cómo osaba Natsu a retar a Gray de esa manera? Si lo tomaban como un reto, por supuesto que lo iba a aceptar, no se iba a permitir perder contra él ni una simple partida a las cartas, pero eso no quería decir que para Gray fuese a ser un sacrificio. Juvia es acosadora, pesada y pegajosa, pero también es atenta, cariñosa, y siempre está pensando en lo mejor para él, y Gray se percataba de todo ello. Digamos que aunque no lo quisiera admitir, la idea de compartir una misión con Juvia, no le molestaba en absoluto, incluso pensaba que si no le daba uno de esos ataques de celos, podía disfrutar con ella de esos días de playa, y más si él sólo tenía que limitarse a mirar la sesión de fotos.

Un momento, ¿sesión de fotos?

Ahora entendía la magnitud de aquello. No se podía negar, y más después de haber ido a aquel balneario donde intentó espiar a las chicas, bueno, concretamente a Juvia, que la idea le estaba agradando cada vez más. Decidió dejar de pensar en ello, al menos en ese sentido, pues se sentía más pervertido de lo que era normalmente, y tampoco quería involucrarse tanto de esa manera con Juvia, pues sabía que si seguía por ese camino, al final acabaría sintiendo igual o más que ella.

La chica de agua, con su nueva opinión, fue a visitar al maestro para comunicarle que aceptaba la misión, y en ese momento terminaron de rellenar todas las solicitudes y papeleo para que Juvia y Gray pudieran partir en el tren a la mañana siguiente.

No podía dormir, ¿Cómo hacerlo después de semejante descarga hormonal? Seguía sin agradarle la idea de mostrarle su cuerpo a todo Fiore, pero por otro lado, le alegraba poder pasar unos días con su amado. ¿Quizás eso había sido cosa del destino? Estaba segura que sí, e iba a aprovechar todas las oportunidades para hacer de aquello una velada perfecta que le sirviera para conquistar el gélido corazón del mago de hielo. Más serena después de sus fantasías, se agarró con fuerza a su muñeco con forma de Gray-sama, y cayó profundamente dormida.

El sol rozaba tibiamente su rostro, lo que la despertó de su plácido sueño. Aunque de nuevo había soñado con Gray, ese día si se alegró de haberse despertado, pues la realidad iba a superar todos sus sueños. Se levantó enérgicamente de la cama, y se metió de cabeza en su armario. Si iba a ir a una playa, debía quitarse ese pesado vestido, que más bien parecía un abrigo, para utilizar algo más veraniego. Buscó y buscó hasta que por fin dio con la prenda perfecta. Además de aquello, cogió también mudas, unas toallas y ropa de baño, que metió en una coqueta bolsa de mano, y aunque era temprano, salió de Fairy Hills en dirección al tren. Parecía que el día se había puesto de acuerdo con sus sentimientos, pues también lucía radiante y enérgico, y eso la animaba a andar con mayor velocidad. Era temprano, pero la estación se encontraba abarrotada de gente que cargaba con sus equipajes, cajas y demás enseres. La chica llegó hasta su andén, en ese momento vacío, y no se sorprendió de encontrarse sola, pues por su impaciencia había llegado más temprano de lo normal.

Gray se encontraba somnoliento, pero recordaba su cita, ¿Cómo olvidarla? Aunque al contrario que Juvia, la llevó con bastante más tranquilidad. Cogió lo primero que vio en su armario, un pantalón beige claro, una camiseta azul clara y una chaqueta azul marino. Ni siquiera cogió equipaje de mano, salió de casa simplemente con lo puesto. Al llegar a la estación, se arrepintió de no haber salido antes, pues aquello se encontraba demasiado abarrotado. Se dirigió corriendo hacia el andén donde se encontraba su tren, con su humor cada vez más mermado, pues los constantes choques con la gente le estaban sacando de quicio, parece que todo el mundo se había puesto de acuerdo para salir de vacaciones ese día. Se estaba empezando a arrepentir de haber aceptado tan rápidamente la propuesta, cuando la vio allí parada.

Lucía bastante atrevida para ser tan tímida. Llevaba puesto un minivestido rosa, de volantes, pero tan corto que dejaba a la vista el tatuaje que acreditaba que era miembro de Fairy Tail. El escote era amplio y adornado, lo que resaltaba sus generosos pechos, haciéndolos hipnóticos. Sobre su cabeza, una pamela del mismo color que la protegía del intenso calor, y en sus piernas, unas medias oscuras, pero algo transparentes, que terminaban sobre sus muslos, realzando sus también llamativas piernas. Se encontraba distraída, pero parecía buscar algo, o más bien a alguien con la mirada.

¿Siempre ha sido así? Así de… ¿preciosa? No… no estoy pensando con claridad. Sólo… sólo estoy aquí para ganarle a Natsu, no me atrae Juvia ni nada de eso, no, no… bueno, hoy está más atractiva que normalmente, no pensaba que fuera a tener un escote tan… bueno, no tiene que envidiar nada a Lucy o Erza, y sus piernas… siempre cubiertas, tan largas, esbeltas, al descubierto. Es tan tímida, tiene una apariencia tan dulce y tan frágil… es también un poco acosadora, pero… qué digo. Idiota, vamos cállate, coge esa maleta, tiene que ser pesada

En sus manos sostenía su bolso de equipaje marrón, y de tanto esperar comenzaba a pesarle. Se dispuso a dejarlo en el suelo, cuando alguien tras ella lo quitó de sus manos.

– Gr-¿Gray-sama? – exclamó la chica, alerta por el inesperado gesto.

– Pesa demasiado, yo lo llevaré a partir de ahora – le contestó mientras tomaba la bolsa y caminaba hacia la puerta del tren – ¿Subimos? – preguntó retóricamente con su media sonrisa.

Juvia asintió fuertemente con su cabeza y corrió hacia él. Había acudido a su cita, estaba allí acompañándola a esa vergonzosa misión. Cuando logró ponerse a su altura, el chico de hielo se encontraba subiendo la maleta a la balda sobre sus asientos, pero el hueco quedaba demasiado alto. La deslizaba a penas con las puntas de los dedos, sin mucha fuerza por lo que del peso, el macuto cedió hacia atrás.

– Ju-juvia ayudará a Gray-sama – dijo la chica mientras con un rápido gesto, alzaba su brazo, extendiendo también su mano para evitar que la maleta cayese.

Llegó justo a tiempo, y con su ayuda lograron colocarla en condiciones. Su mano alzada entró en contacto tibio con la del mago, rozando su piel con los suaves dedos. Ya habían realizado su acometido pero, ¿por qué seguían en esa postura? Juvia elevó su rostro para encontrarse de lleno con los oscuros ojos del chico, que la miraban de manera serena y curiosa. Era tan encantador, y adoraba tanto esos ojos que se enrojeció por completo al tenerlos tan cerca. Ese gesto no pasó por alto para Gray, que se sorprendió a sí mismo de nuevo al pensar cuan adorable era ese tímido gesto en el rostro de la chica. De repente salieron de ese trance, y ambos quitaron las manos, separándose. Gray se llevó la mano al cuello y se movió con torpeza, para sentarse en el asiento que daba a la ventanilla. Juvia bajó su cabeza avergonzada, y cogió sus manos, mientras miraba de reojo al chico, que miraba hacia el exterior del tren, con su rostro apoyado en una mano. Anduvo lentamente y en silencio hasta sentarse junto a él. Estaba nerviosa y tensa, sus manos bailoteaban sobre sus piernas, sus dedos peleaban entre ellos, llamando la atención del mago de hielo.

– Oi Juvia, ¿Me puedes contar los detalles? – preguntó repentinamente Gray, sin dejar de mantener la misma postura.

– Gray… sama – exclamó suavemente mientras torcía su rostro para poder mirar al del chico – pues… eh… es una misión en la playa… en bikini… para hacer una sesión de fotos… – dijo Juvia que poco a poco fue perdiendo fuerza en su voz debido a la vergüenza que sentía en aquellos momentos, por lo que Gray no pudo escuchar ni la mitad de la frase.

– ¿Qué dices? No me he enterado de nada, además, creo que eso ya lo sabía – le dijo irritado mientras la mirada por el rabillo del ojo – Si voy contigo, es lógico que quiera saber a lo que voy, ¿no? –

– Ahhh, Gray-sama ¡eres tan adorable incluso cuando te enfadas! – dijo bobaliconamente Juvia mientras se llevaba las manos a su rostro.

– Oi oi oi… no estés tan acosadora – le dijo mientras lanzaba un suspiro – ¿Y bien? –

– Ah… sí – se serenó la chica mientras se levantaba y sacaba un papel de la maleta – aquí están… todos los detalles – le dijo pausadamente mientras le entregaba el papel.

Gray lo tomó y comenzó a leerlo. Era una especie de horario con todos los requisitos que debían de cumplirse en la misión. Al inicio del papel, se detallaba en qué consistía.

– Aquí dice que tienes que posar para unas fotos que se publicarán en la revista Sorcerer, donde vas a anunciar un refresco para este verano – apuntó Gray mientras leía por encima – vaya, te van a pagar muy bien por ello y además es perfecto para ti, se necesita magia de agua para dar el ambiente refrescante – le animó el chico, que veía como poco a poco Juvia volvía a sumirse en un estado depresivo.

– Pero… Juvia sigue sintiendo vergüenza… a Juvia le avergüenza enseñar tanto su cuerpo – le susurró mientras enterraba su rostro en sus manos – Juvia sólo va… porque Gray-sama quiere acompañarla –

– No lo pienses más, todo va a salir bien, después de todo somos magos de Fairy Tail – le dijo el chico mientras se giraba y la miraba directamente a sus ojos.

– ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh! GRAY-SAMA, eres tan genial – le gritó alterada Juvia mientras se lanzaba hacia él y se agarraba a su brazo.

– PARAA, me estás asustando – respingó el chico mientras se erizaba todo su cuerpo.

– … Gracias – susurró la chica mientras tornaba sus grandes ojos hacia él, transmitiéndole ahora una mirada serena y confidente.

¿O…otra vez? ¿Qué me está pasando? ¿Por qué simplemente no la he apartado como tantas otras veces? No puedo, no puedo, ¡no puedo! ¿Será porque me mira con esos ojos? Son sus mismos ojos de siempre, pero hoy están de otra manera, ¿De otra manera? No sé ni lo que estoy pensando… sólo sé que me está agarrando y no estoy haciendo nada por evitarlo. Pero es que en realidad… no quiero, estoy… disfrutando de ello. ¿Qué hago? B-bueno, ahora no hay nadie del gremio alrededor, lo dejaré así por el momento, no tiene por qué pasar nada más, ¿no?

– Gr… gray-sama… – balbuceó Juvia, que se había quedado dormida en esa posición.

Aquello sacó a Gray de sus pensamientos, girándose para quedar prendado de nuevo ante la visión de la chica. De nuevo se maldijo por su debilidad, pero acto seguido sonrió, pues aquello no iba tan mal como pensó en un principio. Se relajó, y finalmente él también quedó atrapado en las garras de Morfeo.

"Atención a todos los viajantes, en breves minutos, el tren llegará a su destino, Akane Resort"

– ¿Akane… resort? – Balbuceó Gray, que había sido despertado por la voz del altavoz – Ese… ese es nuestro destino, joder, me he quedado dormido también, Juvia, Juvia, despierta – susurró con fuerza Gray a la maga de agua.

– Ahí no Gray-sama – gimió en sueños la chica mientras un hilillo de baba caía por la comisura de sus labios – J-juvia ha sido una chica mala, pero eso le gusta demasiado a Juvia, por favor, no toques ahí, ahhhh, ¡no ahí! – continuó mientras su rostro se tornaba rojo de puro placer.

– Ya… ya vale por favor, ¿qué demonios estás soñando? Y lo peor… que YO te hago – la zarandeó el chico – vamos Juvia, despierta, hemos llegado a nuestro destino, si no bajamos ya, iremos a otra parte –

– Eh, ah, ¿Gray-sama? Pero… yo estaba, era una mesa, con, cosas y Gray-sama… – comenzó a decir Juvia desorientada.

– No quiero saber de qué iba ese sueño – la cortó mientras se levantaba con prisa y cogía el macuto – Vamos, van a cerrarse las puertas –

La chica volvió a la triste realidad y se dispuso a salir con prisa del tren, para acabar junto al chico, que se encontraba admirando la belleza del lugar.

– Este lugar sigue tan estupendo como la última vez… Akane Resort –


Segundo cap, sehh :D no he tardado mucho, como podéis comprobar, y el tercer capítulo está también terminado y pendiente de ver la aceptación de este segundo. Seguramente algunos pensaréis... "Yo quiero que esto vaya más rápido, quiero M yaaaaa" pero me gusta regocijarme con las cosas que me gusta MUAHAHAHA, y os prometo que el tercero va a ser más subido, no tanto como el cuarto, pero se verán escenas intensas :P

Espero que os guste, y no dudéis en hacerlo saber, no os podéis ni imaginar lo que animan unas reviews pidiendo más de estos dos ^^ Un saludo y pronto el tercero :P!