CIV: Dangerous Animals

− Esto… ¿Qué es?

− ¿Qué va a ser? Pues el traje con el que vas a posar –

− Pero… ¡son sólo unas braguitas! –

La hora pasó rápido y fue insuficiente para colmar todos los preparativos. Juvia, acompañada de Gray, bajó hacia la playa y se encontró con Jason y el equipo de organización, poniendo a punto todos los detalles de la sesión de fotos. Habían acordonado un lugar de la playa rocoso, parte de un acantilado, con fina arena blanca, sol intenso y grandes y veraniegas palmeras. Sólo faltaba la magia de Juvia para darle el toque necesario. A Gray le habían apartado del lugar, estaba algo molesto justo detrás de la zona acordonada, pues al no formar parte del equipo, no tenía ningún motivo para estar allí, claro que él no lo entendía de esa manera.

Maldita sea, ¿Me dejan aquí fuera como cualquier otro turista? ¿Qué se han creído? Yo vengo acompañando a Juvia, soy su compañero del gremio y he venido precisamente para cuidar de ella y que se sienta segura, demonios, ¿Qué si no pinto aquí? Voy a entrar, no pienso quedarme aquí

Miró hacia los lados, cerciorándose de que no había nadie vigilando, y se saltó el cordel. Vestía un bañador morado lleno de flores de hibiscos de color naranja, que había comprado en un comercio cercano a la playa, pues hacía demasiado calor para la ropa que había llevado. Había una pequeña tienda donde sabía que se encontraba Juvia con la maquilladora y encargada del vestuario. Se dirigió hacia ella con prudencia y pudo escuchar cómo dentro las chicas discutían, bueno, cómo discutía la maquilladora con la tímida Juvia.

− Juvia, Jason vendrá en diez minutos, yo voy a arreglar unas cosas, espera aquí mientras

La maquilladora abandonaba el lugar mientras decía estas últimas frases, centrándose en los últimos detalles por pulir en el decorado. No había nadie más rondando por los alrededores, así que Gray, sigilosamente, se acercó a la lona de plástico que hacía de puerta, y se puso a mirar por una rendija.

Allí se encontraba Juvia sentada en un taburete, de espaldas a él. Llevaba sólo unas braguitas plateadas, como si estuvieran hechas de pequeñas y brillantes escamas de peces. A cada extremo de las braguitas, una especie de aletas maleables y gráciles, del mismo color y presencia. Todo su cuerpo se encontraba untado en purpurina, que poco brillaba aún debido a la tenue luz del interior de la lona. Su pelo se encontraba suelto, con sus ondas perfectamente definidas, y estratégicamente colocado, de manera que tapaba sus desnudos pechos, impidiendo que nada pudiera verse, pero disparando la imaginación de cualquiera que la mirase. Sobre su frente, una pequeña lágrima de agua cristalizada, adornada a su alrededor con pequeñas escamas plateadas, sobre sus muñecas y difuminándose poco a poco sobre sus brazos, más escamas plateadas y de igual manera se imitaba la forma en sus tobillos y piernas.

Gray podía observar su espalda desnuda, definida y tenuemente brillante, encorvada, pues con sus brazos tapaba de manera obsesiva su pecho, por miedo a mostrarlo.

Está simplemente preciosa, ¿Por qué se empeña en tapar su belleza?

Gray deslizó la lona y entró con sigilo, pero absorto en la timidez y fragilidad del cuerpo de la chica.

− ¿Quién está ahí? Nadie puede osar ver el cuerpo de Juvia –

La chica se levantó decidida del taburete, el cual cayó al suelo, y acto seguido emitió un potente chorro de agua hirviendo que lanzó sobre su enemigo.

Ice make: shield

La magia de Gray forzosamente pudo congelar el agua en ese estado, pero fue suficiente para no acabar quemado por ella.

− G…¿¡Gray-sama?!exclamó sorprendida y asustada Juvia mientras dejaba su postura de ataque y se dirigía asustada hacia el chico.

− Creo que con esta agua no lograrás transmitir la sensación de frío que se busca para el anuncio, Juvia contestó Gray mientras se alzaba y la miraba con una media sonrisa, sin rencor por lo sucedido.

− Lo siento Gray-sama, Juvia no sabía que eras tú… Juvia tenía miedo de que alguien quisiera verla así de… así –

− ¿Pero qué estás diciendo? Te ves simplemente genial –

− Juvia no piensa eso, Juvia no se ve bien, no es como Erza-san o Lucy…

− Tonterías, deberías valorarte más, estás tan bien como Erza o Lucy –

− ¿¡Gray-sama!? Eso quiere decir que te fijas en el cuerpo de Lucy, ¿la amas verdad? le lloró Juvia mientras le agarraba de un brazo y lo atraía posesivamente hacia ella, apretando sus pechos fuertemente contra la musculada extremidad.

− Ya basta, eres demasiado posesiva, estoy harto de que seas así, vas a lograr que me arrepienta de haber venido – le gritó malhumorado mientras la separaba de golpe, agarrándola duramente por los antebrazos.

Juvia enmudeció, lo que apuntaba a ser unos días de ensueño junto a él, volvía a enturbiarse precisamente por esa obsesión desmedida que demostraba.

− Juvia no desistirá aunque te enfades con ella, siempre luchará por lo que le pertenece – contraatacó mientras tensaba sus músculos y lo miraba de manera decidida y desafiante.

− Yo tampoco desistiré, no voy a consentir que sigas siendo así, tu posesividad me irrita hasta el punto de querer apartarme de ti –

− A… Juvia le duelen esas palabras, pero, Juvia es fuerte y t- −

− ¿¡Juvia?! ¿Estás COOOOOOOL lista? Voy a entrar, todo está a punto y sólo faltas tú

La voz de Jason, al igual que su figura, se apreciaba tenuemente tras la lona. Se mostraba impaciente, con ganas de entrar para tomar a Juvia, pues por todos era sabido que a Jason le entusiasmaba aquel trabajo.

− Oh no, va a entrar y yo no debería estar aquí –

− ¿Gray-sama ha entrado sin permiso? – exclamó mientras intentaba llevarse las manos a su abierta y sorprendida boca, pero aún se encontraba sujeta por el joven.

− N-no, no te muevas así, vamos a- −

El movimiento de brazos repentino de Juvia había tirado de Gray hacia sí, haciéndolo tropezar con el banco que poco antes había caído en el suelo, debido al susto sufrido por la chica. Intentó mantener el equilibrio como pudo, y dio varias zancadas torpes. Tiró aún más de los brazos de Juvia, intercambiando posiciones con ella gracias a una media vuelta, y de nuevo los trompicones hicieron que esta vez terminara cayendo de espaldas a un estrecho armario del que no se había percatado, pues se encontraba tras unas perchas colgadas con ropa. Casi al instante, la puerta se cerró de golpe.

Era demasiado estrecho para dos personas, aunque lo cierto es que no estaba hecho para albergar personas precisamente. La espalda de Gray se encontraba amortizada por suave ropa, pero tras ésta se podía apreciar la fría tapa de la madera. Sus hombros eran tan anchos que sólo podía caber de lado, y en el poco espacio que quedaba, se acomodaba Juvia. Aun sujetaba los antebrazos de Juvia, cuyo pelo se había movido de sitio y quedaba tras sus hombros, pero aún así no mostraba sus pechos pues se encontraban oprimiendo firmemente el torso del joven. Sus caderas anchas entorpecían su posición, y eran rozadas por las piernas de Gray, que no sabía qué hacer con ellas.

− G-gray-sama, me duelen los antebrazos, aprietas demasiado− le susurró la chica, a la que no le quedaba otra que pegar su cabeza al cuello del chico, desprendiendo su tibio y húmedo aliento sobre la musculada zona.

− Perdona – le dijo bastante más tranquilo, debido a la vergonzosa situación mientras soltaba suavemente a Juvia – n-necesito que muevas tus… caderas, me rozan demasiado –

− No puedo, para eso necesito que muevas la pierna−

− Yo sí que no puedo si no mueves tus caderas−

Ambos forcejearon intentando colocarse en la postura donde menos se rozaban, pero lograron todo lo contrario. Gray separó sus piernas a la par que Juvia movía sus caderas, y por culpa de esos desdichados movimientos, al final la pierna de Gray se vio atrapada entre ambas piernas de Juvia, rozando plenamente toda su intimidad. La fricción recorría de arriba abajo el sexo de la chica, y mientras más se movía él, más aumentaba la sensación. Las mejillas de Juvia empezaron a encenderse, la respiración a agitarse, y sus partes más íntimas a humedecerse. Intentó separar sus brazos, pero sus codos dieron directamente con la madera.

− G-gray-sama, p-para por favor, me roza mucho− le dijo la chica tímidamente con voz fogosa.

− ¿Te duele? –

− No… en realidad no−

Gray sabía que ella se estaba sintiendo precisamente como él había estado apenas un par de horas antes. Esa situación le había desquiciado y el calor casi le había hecho perder la cabeza, al igual que tener toda la sangre concentrada en un solo apunto. Si seguía rozando, o incluso si aumentaba el ritmo, podría aliviar a Juvia, y eso no tendría nada de malo, ¿no? Se estaba comportando como un buen compañero de gremio, ayudando a una amiga en una situación desfavorable, era por supuesto una buena acción, y él no estaba obteniendo nada… o eso quería pensar a toda costa.

− Si no te duele, ¿Por qué quieres que pare? – le preguntó tranquilamente mientras aumentaba la velocidad de su pierna.

Juvia gimió tímidamente, pero más alto de lo que le hubiera gustado. Sus ojos se encontraban vidriosos y sus mejillas del todo encendidas. El suave y acelerado movimiento de la pierna la hacía tambalearse de arriba abajo, frotando por tanto sus grandes pechos contra el torso del mago a la vez que sus pezones erectos rayaban modestamente, haciéndose notar.

− Por favor… para, Juvia no puede soportar esto le susurró con voz calenturienta a la par que tímida, mientras perdía sus fuerzas y sus intenciones de objetar.

No sabía donde apoyar sus brazos, así que sin pensarlo más, rodeó con ellos el cuello del muchacho. Esto hizo que le bajara el cuello, acercando la cara peligrosamente a sus pechos mientras apretaba con más fuerza su cintura.

− ¿Qué sientes? ¿Te molesta? –

− No es eso… es que a Juvia le gusta demasiado –

− Entonces… no veo el problema –

− Juvia siente vergüenza, ese es el problema –

− ¿Por qué… te gusta? ¿Qué te gusta exactamente?, ¿esto? –

Tras esa pregunta, Gray bajó sus manos hasta llegar a sus nalgas, las cuales apretó firmemente, ejerciendo por tanto una mayor presión en el sexo de Juvia al frotarlo contra su pierna, a la par que volvía a acelerar. La chica, emitió un fogoso gemido, mientras dejaba caer una cristalina lágrima de su ojo izquierdo.

− O quizás sea algo como esto…

Gray, cuyas manos se encontraban aún agarradas al firme trasero, separó sus dedos y los introdujo por el interior de la brillante braguita. Tanteó por la zona, y tocó directamente la tersa piel del trasero de Juvia. No era aquello lo que buscaba exactamente. Bajó más sus dedos, guiados por la creciente humedad, hasta que dio con los lubricados labios de la chica, los cuales separó para poder campar libremente por la zona. Juvia casi gimió lo suficientemente alto para ser escuchada, pero en el último momento, hundió su cabeza en el cuello de Gray y mordió la torneada piel, ahogando el sonido como pudo.

Para ser un favor, y una simple ayuda, Gray lo estaba viviendo y disfrutando al límite. Se encontraba aún más excitado que antes y sentía que podía hacer arder la madera en cualquier momento. La saliva de Juvia en su cuello, su fogosa mordida, sus lágrimas, sus erectos pezones, su húmedo sexo, todo lo hacía excitarse como nunca antes se había excitado. Su miembro nunca antes había albergado tanta sangre, se encontraba magnánimo, más que erecto, y muy lubricado. Podía notar cómo la tela intentaba ceder ante su poder, y si la situación se alargaba, de seguro iba a ser así. No, no era un favor para ella, era un favor para sí mismo. Tuvo que llegar a esa situación para darse cuenta de lo mucho que la deseaba y lo mucho que le gustaba. Sentir su cuerpo contra el suyo casi desnudo, y ver cómo le hacía sentir, le hizo darse cuenta que ninguna otra podría hacerle sentir lo que sentía en ese momento.

Deslizó los dedos por el húmedo sexo, frotando sin compasión hasta llegar a la zona que tanto ansiaba. Justo delante de ellos, el crecido y palpitante clítoris de Juvia. Lo frotó ávidamente a la vez que lo presionaba, mientras su mano se empapaba poco a poco. Sabía que no era suficiente para Juvia, ni siquiera para él, pero la situación le incitaba a seguir cada vez más rápido. La chica a esas alturas se dejaba guiar por la excitación del momento. No era capaz de pensar y reflexionar en cómo repercutiría eso en el futuro, simplemente deseaba y ansiaba besar vorazmente los labios del mago de hielo.

Levantó su cabeza, y miró con los cristalinos ojos el rostro encendido y apasionado del chico. Se sostuvieron la mirada y se retaron mutuamente a seguir y a saciarse por completo una y otra vez. Abrió sus jugosos y húmedos labios, dejando entrever su inquieta lengua, deseosa de poder retar a la de Gray. El chico la miraba agitado mientras seguía con su movimiento. Movía su cabeza poco a poco y lentamente en dirección a esos invitadores labios. Los centímetros comenzaron a escasear, al igual que sucedió con los milímetros, los labios estaban tan cerca que con un último toque terminarían por fundirse, ya sólo quedaba un leve movimiento para terminar de fundir sus cuerpos.

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− JUVIAAAAAA, ¡NO PUEDO ESPERAR COOOOOOOOOL MÁS! Nos estamos retrasando muchísimo –

Era frustrante que te truncaran un momento como ese, debió pensar Juvia, pero más frustrante era que te lo hicieran dos veces, en el mismo día, y la misma persona, esas palabras rondaban seguramente por la mente de Gray. Dieron un fuerte respingo, y el chico se golpeó la cabeza contra la tabla con fuerza. Intentó dar un grito de rabia, pero quedó ahogado contra la palma de Juvia, que lo miraba con miedo, tensión y vergüenza, mucha vergüenza. Debían solucionarlo todo rápido, o Jason y el resto se darían cuenta de lo que estaba pasando allí.

− J-j-j-j-j-j-j-jason-san, ya voy, no entres POR FAVOR, me da mucha vergüenza, no tardo nada en salir – le gritó Juvia mientras sacaba con gran dolor la mano de Gray de su braguita, e intentaba serenarse.

El chico siguió sus movimientos, y la ayudo para que cualquier detalle se encontrase como al principio. La separó de su torso mientras cogía su cabello y lo acomodaba sobre los grandes pechos, sin llegar a ver nada de esa parte de la anatomía de Juvia cuyo tacto conocía perfectamente. Abrió la puerta con cuidado, y empujó a Juvia suavemente hasta que quedó contra las ropas de las perchas. Sus ojos aún se encontraban levemente anegados de las lágrimas de placer que poco antes había dejado salir, y Gray gentilmente las retiró con su pulgar. Por el rostro de la chica, sabía que además de confusión por el extraño momento, tenía miedo, miedo de dejarse fotografiar.

− Vamos Juvia, ve con Jason, no pasará nada –

− Gray-sama, pero… −

− Yo te voy a apoyar y lo sabes, cuando salgáis yo haré lo mismo, y estaré el primero para animarte, lo sabes ¿verdad? –

La chica asintió con fuerza, debido a las nuevas energías. Salió de entre las ropas y acudió junto a Jason más segura de sí misma. Ambos salieron de la tienda y se dirigieron hacia el decorado. Gray no podía sentirse más alicaído, pues parecía que se estaban riendo de él. Se dejó deslizar pesadamente hasta que acabó en el suelo, derrotado. Pensó en todo aquello y en cómo se había sentido. Estaba enamorado de Juvia, eso ya no iba a seguir negándolo, pero no estaba del todo convencido. En esa situación, tan vulnerable, dulce y tímida, se había entregado al completo, pero él sabía que Juvia podía llegar a ser una auténtica fiera si hervía en celos, y eso lo echaba un poco para atrás. Fuera como fuese, decidió dejar todo eso de lado, y salió con cuidado para volver a su posición original tras la cuerda, alejado, pero pendiente de todo.

Había una gran expectación, pues las cosas llamativas, y más si estaban relacionadas con magos, siempre causaban un gran revuelo. Se hizo hueco como pudo, y eso le volvió a irritar, pero por fin pudo encontrarse entre los primeros espectadores. Allí estaba Juvia, mucho más segura de sí misma, recreando su hermoso escenario de agua. Había creado una cascada artificial en el pequeño acantilado, y un pequeño lago se había formado por el caer del agua. Una pequeña roca salía del centro de la pequeña laguna, y Jason le estaba indicando a Juvia que la foto principal, la de la portada, debía hacerse en aquel lugar.

Esa chica es una miembro de Fairy Tail, ¡mira! Puedo verlo por la insignia de su pierna

¿Están todas esas magas así de buenas? Tiene un cuerpazo como el de Mirajane, podían hacer un especial las dos juntas, y desnudas hahahahahahaha

Hahahahahaha, tienes razón compañero, un especial erótico no nos vendría mal

Un mazo de hielo cayó repentinamente sobre ellos, asustándolos de tal manera que huyeron despavoridos. A Gray le repugnaba ese tipo de hombres posesivos y asquerosos, y si no permitía eso con ninguna compañera, mucho menos con Juvia. La chica se percató de la escena, y por el rostro furioso y lleno de celos de Gray, sabía que estaba defendiéndola de una panda de babosos.

− GRAY-SAMAA ¿estabas defendiendo a Juvia de esos malhechores que la miraban con ojos de lujuria? – Gritó llamando la atención de todo el mundo, que gracias a eso se enteraron de todo lo ocurrido – Juvia dará todo de ella para lograr el mejor reportaje que jamás se haya hecho, todo para tener tu amor – continuó gritándole mientras escondía su rostro entre las manos.

− ¡PARA! ¡ME ESTÁS AVERGONZANDO! – le gritó mientras se escondía tras una palmera, debido a las risas de todos los que estaban allí.

Había cosas que nunca cambiaban, y esa seguramente era una de ellas. ¿Qué podía pesar más? ¿Los sentimientos que acababan de nacer? ¿O el rechazo a ese tipo de acciones que tanto le irritaban? Sólo había una manera de averiguarlo, y estaba seguro que durante ese fin de semana iba a poder encontrar respuestas a esas preguntas.


De nuevo aquí y actualizando. Poco que decir, ya acaba de inaugurarse el lemmon, no en sí, pero para el siguiente capítulo... ejm ejm ejm ^^ Muchas gracias por las reviews, me están gustando mucho, y más me gusta que las dejéis, pues me indica que al menos la historia está leible :P Sin más dilación, un saludo ^^