CV: She's thunderstorms

− Muy bien, gírate un poco, sí así, quiero ver sobre todo tu espalda, vamos, enseña un poco más el refresco, así, perfecto, COOOL −

Juvia se encontraba arrodillada en la arena, mientras sacaba su trasero salpicado de granos de ésta y arqueaba eróticamente su espalda, despejada y brillante al incidir el sol. Las gotas de su propia agua daban la sensación de que entre los mechones de su pelo había cientos de diminutos diamantes, y el conjunto de todo le daba un espectacular tinte de sirena. Entre sus manos, asomaba levemente el producto, y por eso Jason la animaba a enseñarlo más.

Se había montado un buen revuelo a su alrededor. Las miradas curiosas iban en aumento, por no decir los flases de cámaras ajenas a la de Jason. Aquello le empezaba a incomodar bastante, pues había aguantado todo lo que había podido, y si seguía ahí era precisamente por sorprender a Gray y darle a entender que no tenía por qué defenderla y preocuparse de nada, no quería molestarle con su actitud, pues ciertas palabras en el interior de la caseta la habían herido a pesar de la subida e intensa situación.

Gray quería aparentar una templanza y serenidad que en aquellos momentos no poseía. No se había ni imaginado que aquello pudiera desquiciarle tanto, aunque lo cierto que no nunca habría imaginado que Juvia podía tener esa gran cantidad de fans. El número de chicos era cada vez mayor, incluso traían pancartas y regalos para ella. Estaba irritado, muy irritado y furioso, susceptible, irascible, impaciente… y celoso. Si alguno se atrevía a ponerle a ella una mano encima, o decirle obscenidades, no podría aguantarse el puñetazo o algo peor. Se apoyaba en una palmera, con los brazos cruzados, mientras dedicaba miradas asesinas a todo aquel que le gritaba algo a Juvia.

Juvia-chan, ¡mira aquí, por favor!

Eres preciosa Juvia, ¡Estoy enamorado de ti!

Por favor, ¡cásate conmigo!

− Pero qué tonterías dice toda esta gente… −

¡Me está mirando! A MI

Idiota, es a mí, ¡JUVIA!

− ES A MI PANDA DE ESTÚPIDOS −

Gray no pudo aguantar más, y terminó estallando. Fue consciente de ello cuando se percató de que una gran mayoría estaba mirándolo mientras guardaban silencio. Intentó retractarse como pudo, y con los fanáticos de la chica lo consiguió, pero ¿y con él mismo?

Ha… faltado poco. ¿Pero qué estoy pensando últimamente? Es más, ¿Qué estoy haciendo? No puedo encontrar una explicación a lo que ha ocurrido ahí dentro, no podía actuar con cabeza, simplemente quería hacerlo, estaba deseando poder tener a Juvia, tocar su cuerpo, hasta el último lugar y… besarla. Ese idiota de Jason me las va a pagar, han sido dos veces, ¡dos!

− Juvia eso es, túmbate en la arena, crea un pequeño charco primero y pon la COOOOOL bebida – le indicaba el chico mientras revoloteaba a su alrededor – Bien, ahora sí, túmbate cúbrete el pecho con las dos manos, apartando tu COOOOL cabello, ¡COOOOOOL! –

¿Le estaba pidiendo eso enserio? ¿Cómo iba a hacerlo? Juvia estaba a punto de sufrir un ataque de pánico.

Es por Gray-sama es por Gray-sama, es por Gray-sama, es por Gray-sama – se repetía a sí misma mientras seguía las instrucciones de Jason sin rechistar.

− ¡DEMASIADO COOOOOOOOOOOOOOOOOOOL! – gritó todo el público mientras abundantes hemorragias nasales empapaban la arena.

− D-d-d-d-d….demasiado – dijo en voz baja Gray mientras un pequeño hilillo de sangre asomaba por su nariz.

Todo iba viento en popa, y la luz del atardecer daba un toque cálido y sensual a las fotos que se estaban tomando. Los fans aún eran muchos, pero el número había decrecido, pues se acercaba la hora de la cena. Gray, cansado de estar de pie, se había cambiado de lugar. Decidió sentarse en la parte del acantilado que no se encontraba acordonada, y desde esa posición tenía exactamente la misma visión de la chica. Se encontraba más relajado, hasta somnoliento, pues a pesar de toda la gente, ninguno se había sobrepasado, pero lo que más le alegró es que Juvia los ignorara a todos por completo, a todos excepto a él. Bostezó ruidosamente y echó sus manos tras el cuello.

− ¡Kyaa! –

Sólo había cabeceado unos minutos, y ya había sucedido algo de lo que más temía. Se alzó rápidamente, y miró hacia la chica, pues sabía perfectamente que el grito era de ella. Se encontraba atada de pies y manos boca abajo en el suelo. Las cuerdas eran muy parecidas a las de Milliana, por lo que uno de los efectos de la magia, sería el de anular los poderes del contrincante, razón por la cual Juvia no atacaba.

− Son los de antes, ¡los que empezaron a decir cosas de Juvia y Mira! – Dijo mientras se deslizaba sobre una placa de hielo que había formado en la ladera del acantilado – Vosotros, ¿quiénes sois? –

− Vaya, pensábamos que te habías ido, pero sólo estabas escondido como un gato asustado jajajajaja – dijo uno de ellos.

− Somos un gremio oscuro, y nuestro maestro es Bora –

− No tengo ni idea de quién es ese tal Bora, pero os voy a patear el culo, ¡soltad a Juvia! –

− ¿B-b-b-b-b-b-ora-san? – gritó sorprendida y angustiada Juvia.

− ¿ah? ¿Le conoces? – preguntó extrañado Gray.

− B-bueno, no, quiero decir… sí, es… − comenzó a tartamudear – es un antiguo no-no-no-no-novio de Juvia, ¡pero ya no me importa nada! Decía que era depresiva y triste, y que siempre llovía con Juvia y no podía salir a ningún sitio… − continuó mientras bajaba el tono y se encogía sobre sí misma.

− Y tiene toda la razón – le respondió tranquilamente Gray.

− ¿Gray-sama? Eso le duele a Juvia, ella no es así, ella ahora es una miem- −

− Ya lo sé, tonta – la cortó mientras le dedicaba una sonrisa – la nueva Juvia es alegre y sonriente, y mira el sol que hace –

− GRAY-SAMA, ERES MARAVILLOSO, TE AMO TANTO − le gritó mientras sacudía como podía su cuerpo.

− PARA ESO DE NUEVO, esa parte impulsiva de la nueva Juvia no me gusta – le dijo mientras cambiaba la sonrisa de su rostro por una mueca.

− PARAD VOSOTROS DOS, DEJAD DE IGNORARNOS DE UNA VEZ – gritaron los secuaces de Bora al unísono.

− Ah, ya me había olvidado de unos debiluchos como vosotros – dijo Gray de manera pasota – Y bien, ¿Por qué Juvia? ¿Qué quiere ese tal Bora de ella? – preguntó visiblemente enfadado mientras se movía para dar lugar a su característica pose de ataque.

− Juvia se ha vuelto muy bonita y atrevida, y ya no llueve a su alrededor, dice que por ella pagarían muy bien y quiere que se la llevemos –

− ¿Así que esas tenemos? Preparaos para luchar, no pienso dejaros hacer eso –

− Vamos, ¡a por él! –

Gray se lanzó a una encarnizada batalla contra los siete hombres. No eran muy fuertes, pero al ser un mayor número no podía encargarse de todos a la vez si pretendía dejar el complejo turístico tal y como estaba. Juvia aún seguía en el suelo forcejeando. El escenario se encontraba repleto de frío hielo, y la chica decidió utilizar un afilado témpano de hielo para cortar las cuerdas que la ataban. Le costó mucho trabajo, pues tenía poca movilidad, pero al final lo consiguió, no ansiaba nada más que poder ayudar a su amado en aquella batalla.

− Gray-sama, ¡hagámoslo juntos! – le gritó Juvia mientras corría hacia él, protegiendo su espalda.

− Por supuesto, haremos un ataque combinado de agua y hielo – le contestó mientras se acercaba más y apoyaba su espalda contra la de ella para no tener ningún punto ciego.

Cerraron sus ojos y se concentraron. Alrededor de ellos apareció un halo azul brillante y súbitamente volvieron a abrir los ojos para dar comienzo a su ataque. Aún de espaldas, agarraron sus manos y apuntaron hacia el enemigo.

Ice Geiser!

Water Nebula!

Un corriente de agua salió rodeando a un gran bloque de hielo. Una fina lluvia comenzó a caer por toda la zona, y rápidamente fue congelada por el frío del mago de hielo. Al haber un sol espectacular, los rayos incidían sobre los pequeños cristales, y la escena que se apreciaba era de un brillante multicolor. El agua y el hielo incidieron fuertemente contra sus enemigos, derrotándolos sin compasión mientras sus cuerpos salían volando muy lejos hacia el mar. Aunque no lo pretendían, todo quedó patas arriba. Algunos pequeños bares de playa fueron derruidos, la arena formaba dunas en algunas partes, y el hielo cubría la mayor parte del lugar. El escenario no había acabado mejor, el acantilado parecía más bien un iceberg, aunque aun podía apreciarse la piedra, y el agua no había llegado a congelarse del todo, pero en general, la zona tenía un aspecto bastante glacial.

Se encontraban en la misma posición, aún agarrados de la mano. A pesar del frío que les rodeaba, era una placentera sensación cálida de la que ninguno de los dos quería desprenderse. Gray bajó su rostro, y miró directamente al de Juvia. Ella no estaba tan acostumbrada al frío como él, por ello, pudo vislumbrar un llamativo rubor en sus mejillas a la vez que el vaho salía de sus entreabiertos labios. No pudo más que sorprenderse a sí mismo mirando aquel dulce rostro con cariño, a la par que lo comenzaban a dominar unas tremendas ganas de rodearla entre sus brazos para darle calor. Juvia adoraba esa situación, pero necesitaba más contacto. Agarró fuertemente con sus manos el brazo de Gray mientras lo atraía hacia ella, apoyando su rostro en el hombro del chico, el cual empezó a frotar para hacer entrar sus mejillas en calor.

Pero algo sacó de nuevo a Gray de ese trance, y ese algo volvía a ser Jason y todo el equipo de producción, que estaban siendo testigos de los arrumacos que se estaban dedicando. Muerto de vergüenza, y viendo peligrar su reputación de chico duro:

− Oi Juvia, ¿Cuándo tienes pensado soltarme? – le dijo apresuradamente mientras movía su brazo para aflojarlo de las garras de la chica.

− Nunca – le contestó mientras suspiraba de placer.

Se sumieron en un forcejeo que no pasó inadvertido a Jason y el resto. Algunos miraban con cara de admiración, otros con cara de sorpresa, algunas chicas decían que eran una pareja preciosa, otros en cambio se oponían a eso, pero a Jason se le pasó algo más elaborado por la cabeza. Reunió al grupo en un pequeño corro, y empezaron a cuchichear en un más que elevado tono, pero la pareja no parecía darse cuenta pues contaban con sus propios problemas.

− Juvia, Gray, tengo una COOOOL proposición – carraspeó el alocado reportero mientras llamaba la atención de ambos – hemos pensado en cambiar un poco el tema de la sesión de fotos.

− ¿Eso significa que todo lo de hoy no ha valido para nada? – preguntó desanimada Juvia, mientras soltaba el brazo de Gray, para alivio del chico.

− No exactamente, pero sí es cierto que mañana será un día más duro –

− No te andes por las ramas, ¿de qué se trata? – le preguntó Gray con una mezcla de impaciencia y escepticismo.

− Los dos seréis los protagonistas del posado, está COOOOOL decidido –

Unos segundos de inquebrantable silencio pasaron ante tal proposición, casi como si ninguno de los dos fuera capaz de asimilar esas palabras.

− ¿CÓMOOOO? – gritaron Juvia y Gray al unísono

− Hacéis una pareja preciosa, y mirad qué bien queda el decorado, esta es la sensación que estábamos buscando – dijo uno de los integrantes.

− Este frío atraerá a muchos compradores pensarán que la bebida refresca de tal manera – intervino uno de los más ambiciosos.

− Te pagaremos muy bien, Gray-kun, y la cantidad de dinero destinada al gremio será del doble – intervino otro de ellos.

− No pienso hacerlo, no contéis conmigo – se negó Gray rotundamente, mientras se giraba para salir lo antes posible de tal escena.

− Vaya… sería una pena que vuestro maestro se enterara de los destrozos… y que la reparación se cargase a vuestro gremio… − repitió el más ambicioso.

A los dos magos se les pusieron los pelos de punta, el maestro volvería a enfadarse por ser tan poco cuidadosos, y lo que es peor, el tema de los daños llegaría a oídos del consejo de magia, lo que podría traer graves consecuencias al gremio de magos.

− E-e-e-eespera, creo que podemos llegar a un acuerdo – tartamudeó mientras se volvía al grupo de nuevo.

− Juvia quiere hacerlo con Gray-sama –

− ¿¡QUE QUIERES HACERLO!? – le gritó el chico nervioso, pensando en otra cosa.

− Claro que quiero, será más llevadero posar con Gray-sama –

− A….así que… te referías a eso – dijo Gray intentando aparentar un tono distraído, para que la chica no se percatase de aquello que había imaginado.

− Chicos, COOOOOL ¿aceptáis? –

Ambos se miraron, una con más alegría y el otro con más resignación, pero ambos terminaron aceptando la proposición Sería una catástrofe que el consejo se enterase, debió pensar Gray para aceptar aquello, o quizás le gustaba la idea de poder rozarse deliberadamente con Juvia.

Jason y su equipo se despidieron de ellos, permitiéndoles un merecido descanso. Por fin tendrían algo de relax para poder disfrutar de las instalaciones del resort, y qué mejor que la noche, cuando mejor era el ambiente. El sol ya había desaparecido, y a Gray empezó a invadirle una sensación de hambre.

¿Qué tal si le propongo a Juvia cenar juntos? Después de todo, la primera vez que coincidimos sin ser enemigos fue precisamente aquí, podríamos recordar viejos tiempos, será mejor que me dé prisa y lo hable con ella antes de que entremos en la habitación

− Oi, Juvia, espera – le dijo el chico mientras la paraba en el hall del lujoso hotel.

− ¿Qué sucede, Gray-sama? – le dijo mientras se abotonaba una camisa para ir tapada hacia el cuarto.

− Bueno… verás, me preguntaba si, bueno, podríamos cenar juntos, recordando viejos tiempos, ¿recuerdas cuando me dijiste que tenías intenciones de unirte a Fairy Tail? –

− J-juvia tiene muchas ganas de cenar con Gray-sama, será todo un placer recordarlo – le dijo mientras le agarraba un brazo repentinamente – y forjar nuevos momentos juntos –

− J-j-j-j-juvia, ¿No crees que deberíamos prepararnos? Se está haciendo… tarde –

Juvia asintió con entusiasmo. Todo hubiera sido normal, una ducha normal, un acicalamiento normal, una manera normal de vestirse, si no fuera por el hecho de que compartían cuarto, ¿se tendrían que duchar juntos? ¿Verse desnudos? ¿Vestirse juntos o… mutuamente? Juvia con su entusiasmo aún no había pensado mucho, pero Gray que era más frío por naturaleza, se paró en cada uno de los ladinos y pícaros detalles.

− Espera – le gritó de buenas a primeras, haciéndola parar sin saber muy bien la razón de ese grito − ¿Has traído champú? –

− ¿cham… pú? – repitió Juvia mientras ladeaba la cabeza confundida y una gran interrogación aparecía junto a ésta.

¿Cómo he podido improvisar algo tan sumamente idiota? – se dijo a sí mismo −Ejjm… sí… champú –

− ¿Gray-sama? En todos los hoteles hay champú, en este también – le contestó la chica dedicándole una extraña sonrisa.

Es que no he podido ser más idiota, es como si le hubiera pedido cubitos de hielo – se repitió de nuevo – Lo sé Juvia, pero necesito un champú de cuidado especial para el cabello con esencia de miel de abeja mágica y flor que abre un 29 de febrero – improvisó patéticamente el chico – Esto es absurdo, cómo se reiría Natsu de mi si me viera ahora mismo

− ¿Gray-sama tiene problemas de cuero cabelludo? ¿Cómo no he podido darme cuenta antes? – gritó la chica horrorizada.

Menudo espectáculo estamos montando…

− Ahora mismo iré a buscarlo, todo por Gray-sama – dijo Juvia mientras salía disparada por la puerta buscando el supuesto champú.

¿Ha salido mejor de lo que me esperaba… o es mi imaginación? Da igual, será mejor que me dé prisa

Gray no esperó al ascensor, subió las escaleras de tres en tres, y antes de entrar en el cuarto, ya se encontraba desnudo.

− Tengo que darme prisa, Juvia puede llegar en cualquier momento, necesito estar preparado antes de que ella entre –

El chico empezó a enjabonarse y a lavarse el cabello con champú, aunque no el suyo. Frotaba con avidez los músculos de sus brazos, cuello, abdominales, y por supuesto, un poco más abajo. El agua clara comenzaba a despejar su tenso cuerpo, hasta dejarle completamente aclarado.

− ¿Toalla? No hay toalla, bueno da igual, así mismo –

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− Gray-sama va a odiarme, me he recorrido todas las tiendas del complejo, ¡y todas decían que no existía tal champú! Será mejor que me duche yo para despejarme y pensar en algo que decirle… no quiero que se enfade con Juvia –

La maga de agua se sentó con semblante alicaído en el colchón y comenzó a desabrocharse de manera mecánica los botones de su camisa, la cual terminó de retirarse con un grácil movimiento, deslizándola hasta el suelo. Se frotó los abrillantados brazos, desprendiendo parte de la purpurina, que se encontraba a esas alturas escamada y pastosa. Hizo lo mismo con los adornos en su frente, necesitaba de verdad una ducha. Notó un dolor agudo en su espalda, y la frotó con fuerza para intentar aliviarse, aunque sabía que esas punzadas eran debidas al gran peso de sus pechos. Los agarró como pudo entre sus manos y los masajeó con delicadeza, excitándose levemente sin pretenderlo. No era tiempo para aquello, pensó, así que acto seguido comenzó a bajarse las braguitas hasta dejarlas junto a la camisa para quedar completamente desnuda. Iba a levantarse para entrar en la ducha, cuando una oleada de cansancio y vagueza la dominó por completo. Estiró sus brazos, dio un profundo suspiro y se dejó caer ruidosamente sobre la cama. La puerta del baño estaba entreabierta justo delante de ella, pero pensó que por cinco minutos mirando al techo no le pasaría nada. Estaba demasiado cómoda, y el olor de Gray en el cuarto la embriagaba, su ropa se encontraba en una silla. Eso le hizo pensar a Juvia que él también se arreglaría allí, pero no sabía dónde podía estar en aquellos momentos, aunque lo más seguro era que buscando su champú para cuidado especial del cabello.

La imagen de Gray venía a la mente de Juvia, el olor del momento y las caricias de poco tiempo antes. Instintivamente se llevó una mano a su sexo, y comenzó a frotarlo mientras seguía pensando en la escena del armario. No es que estuviera excitándose, es que simplemente seguía excitada desde ese momento, y el mero recuerdo la encendía hasta el punto de entrar en ebullición. Abrió más sus piernas, ahora tenía espacio más que suficiente para recrearse, y pasó sus dedos por sus húmedos y chorreantes labios hasta llegar a su engrosado clítoris. Primero lo frotó de arriba abajo lentamente, para ir acelerando cada vez más. Intentaba evitarlo, pero fogosos gemidos se escapaban de entre sus labios, mientras incrementaba la velocidad más y más.

− Gr-gray…sama, quiero más – se decía mientras imaginaba que su mano era la del chico.

Paso de frotar a pulsarlo con fuerza. Estaba resbaladizo, por lo que sus movimientos no fueron tan rítmicos como cuando frotaba. Arqueaba la espalda haciendo botar a sus generosos pechos, cuyos pezones se encontraban duros y abultados. Necesitaba tocarse ahí también, con su mano libre, atrapó uno de ellos con su índice y pulgar y lo apretó con fuerza, mientras alternaba con movimientos que masajeaban con fuerza su pecho.

− M… más fuerte, lo quiero todo Gray-sama –

El goce la tenía dominada, y el único camino que contemplaba era seguir dándose ese placer. Se giró sobre sí misma y se apoyó de rodillas sobre la cama. Su cabeza se apoyaba contra el colchón, su mano izquierda masajeando sus pechos, y la derecha aún frotando y pulsando con fuerza. Necesitaba más, eso no era suficiente. Alineó dos de sus dedos, y los introdujo con fuerza en su lubricado sexo. Se recreó en el gozo de tenerlos dentro, y los introdujo lo máximo que pudo, a la par que los movía por su interior. Abrió más sus piernas, separando los labios para facilitar la entrada, y empezó a masturbarse con mayor intensidad y velocidad. Ya no se molestaba en ocultar sus gemidos fogosos y calientes, el nombre del mago no hacía más que salir de sus labios, y era evidente que pensaba que era él quien hacía eso en aquellos momentos. Estaba comenzando a perder el control, su mano se encontraba entumecida, pero no podía parar, necesitaba tener su orgasmo, dejar salir ese placer contenido y disfrutarlo como se merecía. Sus mejillas estaban hirviendo, rojas del esfuerzo. De sus ojos vidriosos caían dos pequeñas y casi imperceptibles lágrimas, y de sus entreabiertos labios un fino hilo de baba se deslizaba hasta formar un cerco sobre la sábana. Le hubiera gustado poder aprovechado más toda aquella saliva.

− Oh Gray-sama, esto no es suficiente, quiero tenerla dentro, toda para mí, así, así, así ¡SÍ! – imaginaba mientras pasaba a introducirse tres dedos con una vertiginosa velocidad.

Su orgasmo estaba cerca, podía notarlo, sólo faltaba seguir así un poco más.

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− ¿No hay toalla? Da igual, tengo demasiada prisa –

Gray comenzó a abrir la puerta cuando se encontró con que Juvia se encontraba en la habitación.

− ¿Qué hace aquí? ¿Ha pasado de ir a buscarlo? No lo creo, más bien habrá sido rápida como un rayo y habrá visto todas las tiendas, es demasiado eficaz – se susurró lo más bajo que pudo.

Vio como la chica se sentaba en la cama, desabrochaba su camisa, arqueaba su espalda y masajeaba sus pechos. Era la primera vez que los veía de verdad, con toda su forma y partes.

− Era cierto… son enormes, su mano no es suficiente para cubrirlos – se dijo en voz baja, alterado, sorprendido y maravillado.

Debía salir, aquello que estaba haciendo era espiarla como un auténtico pervertido, pero ¿Y si ella pensaba que lo estaba haciendo queriendo? Podría sentirse herida y salir corriendo. Decidió que lo mejor era aguantar un poco más, lo más seguro es que se vistiera y saliera a buscarlo, pensó Gray convencido. Se sacudió la purpurina de sus brazos y terminó por bajarse las braguitas. Desnuda, completamente desnuda, Gray había fallado en todos sus cálculos. En esos momentos, ya no podía pensar, no disponía de sangre para ello. Desde que vio los grandes, redondos y bien puestos pechos de Juvia, el miembro de Gray gozaba de un gran tamaño, y verla desnuda simplemente le estaba matando. Bajó su mano derecha y comenzó a frotarse el glande con lentos movimientos, de manera instintiva. Se acercó más a la abertura de la puerta, y empezó a percatarse de mejor manera en todos los detalles. Juvia entreabrió las piernas y dejó a la vista del chico su húmedo y depilado sexo, frotado por sus dedos. Aquella imagen pudo con Gray, que tuvo que apoyarse en la pared para mantener la compostura. Sus pechos, su sexo, estaba viendo todo lo que más le inquietaba y llamaba la atención de Juvia. Él también empezó a lubricar. Ya no frotaba sólo la parte superior de su glande, sino que se dedicaba a darse puro y fuerte placer. Se masturbaba con avidez mientras miraba a Juvia tocarse, nunca llegó a pensar que una situación así pudiera ponerle tanto. Su miembro estaba tan grande que no podía rodearlo al completo con su mano, pero eso no impedía que frotara con rapidez de arriba hacia abajo. Juvia se frotaba con fuerza, y eso lo animaba a aumentar también su velocidad. Intentaba reprimir sus gemidos, y en eso era más eficaz que ella, pero se sorprendió al escuchar por primera vez su nombre de los labios de la chica.

− Se está masturbando pensando que soy yo – se susurró fogosamente – Juvia… yo… −

Su clímax también estaba cerca, tenía qué decidir qué hacer, si acabar allí dentro mientras la veía acabar a ella, o arriesgarse.

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No sentía ya el movimiento de su muñeca, lo único que sentía es que iba a invadirla el placer de un fuerte orgasmo, y se dejó llevar.

Pero su orgasmo no apareció.

Una mano se agarró a su brazo, y paró el movimiento de la muñeca, cortando la sensación de placer. Se sintió confundida, y se dejó arrastrar por una serie de movimientos que no lograba entender. Cuando se quiso dar cuenta, se encontraba inmovilizada. Alguien se encontraba tras ella, y le sujetaba los brazos a la espalda. Una mano apareció de la nada, y se lanzó hacia su pecho, comenzando a amasarlo y torturarlo placenteramente. El cuerpo se acercó más al suyo, y pudo notar que era de un hombre, pues la gran erección frotaba contra su trasero, entre sus nalgas, ya que se encontraba sobresaliendo, había sido inmovilizada de rodillas.

− Juvia… deseo mucho poder continuar con todo esto, ¿Y tú? –

Reconoció la voz de Gray al instante, y la excitación se apoderó de ella como nunca antes lo había hecho. No sabía cómo había llegado allí, cómo había pasado todo eso, lo único que sabía es que quería que Gray le provocara el mejor orgasmo de su vida.

− Gray-sama, por favor, la quiero dentro −


*Blushing*

Vale... no hay lemmon de nuevo T_T se me está haciendo de rogar, y me gusta escribirlos, me salen con bastante facilidad, pero necesitaba darle mucho mucho juego :P Bueno, tampoco ha sido ligero, digamos que ha sido un lemmon a la mitad... este es el primer plato, y en el próximo capítulo el plato fuerte :PPPPPPP habrá dos capítulos más, un total de siete, 4 más de los que eh un principio había pensado... me ando más por las ramas T_T Bueno gentecilla, deciros que tardaré en actualizar quince días al menos, me vuelvo a la playa de nuevo (T_T) incomunicada de la vida, espero que al menos os haya dejado buen sabor de boca el capítulo.

Sugerencias, opiniones, palizas de muerte, lamentos por un mal semi lemmon, todo lo que queráis en las reviews :P Un saludo ^^