Capítulo VI: R U Mine?

El cálido y húmedo aliento de Gray la provocaba en el cuello. Se encontraban en un silencio que era constantemente roto por la entrecortada respiración y los profundos jadeos. Juvia se lo había pedido, se encontraba a su merced y no oponía resistencia, pero el contacto de la carne había despertado los instintos más básicos del chico, que en aquellos momentos lo único que deseaba era dar más tiempo a aquel provocador cortejo. Soltó los brazos de la chica y dirigió la mano al pecho libre, el cual apretó y estrujó recorriéndolo en su total superficie. Pegaba más su cuerpo al de ella, concretamente su tamaña erección, frotándola de manera placentera contra las nalgas de Juvia. Abrió sus labios, sacó su lengua, y la pasó empapada por el cuello de su compañera, provocando que la piel de todo el cuerpo se le erizara. Bajó desde el lóbulo de la oreja dejando un húmedo reguero hasta que llegó a la clavícula. Sin previo aviso, la mordió ahí fuertemente, apresándola por completo. Juvia no pudo reprimir un fuerte grito, con parte de dolor y parte de lujuria desenfrenada. Tensó más sus piernas y sus nalgas, atrapando así la erección por completo. El sudor caía por su frente, el cabello se le pegaba a mechones y de sus labios, un pequeño hilo de baba resbalaba, cayendo finamente al vacío hasta descansar finalmente en el lecho de la cama. Se encontraba tan excitada que no tenía fuerzas ni para pegar sus labios, y mucho menos para evitar babear de aquella manera.

Ese néctar invitaba a Gray a beber de él. Paró de tocar sus pechos, despegó de su miembro las agarrotadas nalgas, y la giró hasta tenerla frente a ella. Pasó uno de sus brazos por la pequeña cintura y la atrajo hacia él, levantándola levemente. Con el otro, tomó su rostro, y comenzó a atraerlo hacia el suyo. A la par, la situaba lentamente sobre él. La notó húmeda, hasta el punto que su flujo corría por el interior de sus muslos. Aquello le excitó aún más. Él también lubricaba abundantemente, bajó la mano que rodeaba a la cintura, y abrió los lubricados labios, dejando al descubierto el sexo de la chica, el cual entró en contacto con su miembro. No lo introdujo, no lo forzó a ello, simplemente lo frotó lentamente contra el abultado clítoris, arrancándole más gemidos, si eso era posible. Acercaba los labios con lentitud, pero sin pararse. Los entreabrió y asomó la punta de su lengua, con la cual rozó los de Juvia, llevándose consigo el pequeño y continuo hilo de baba, el cual relamió con gusto. La maga de agua no lo soportaba más, así que comenzó a corresponder sus juegos. Se encontraban tan cerca que mordió con avidez el labio inferior de su compañero, hasta que brotó una pequeña gota escarlata, de la cual bebió hasta parar el sangrado. Finalmente se fundieron en un ávido beso, sus lenguas peleaban, sus labios chocaban, y sus fluidos acompañaban.

− Gray…sama, por favor, lo necesito −

− ¿De verdad? Yo no estaría tan seguro… te lo estabas pasando muy bien tú sola −

− P-pero… −

− Juvia, te has portado muy mal, me estabas utilizando para aliviarte sin yo saberlo −

− Juvia no pretendía, ella… no… −

− Eres sucia, y no puedes evitarlo. ¿Cuántas veces lo has hecho? ¿Cuántas veces lo has imaginado? −

− Yo, Juvia, era… Gray-sama −

− Te mereces un castigo por ello, y quién mejor que yo para dártelo. Vas a sufrir mucho, y vas a tener que rogar aún más para que la meta dentro de ti muy profundo –

− No, eso no, por f- −

La calló devorando sus labios con ansias. Era rudo, posesivo y apasionado, lo que enloquecía a Juvia. La tumbó con violencia en el catre mientras seguía devorando su boca, y con sus manos se dedicó a separar sus piernas. Pasó los dedos por el sexo, frotando el clítoris con pequeños círculos.

− Aquí viene tu castigo, va a ser mucho peor que todo lo que has pasado hasta ahora −

De despegó de su rostro, de su cuerpo y la miró con deseo desde la distancia. Se encontraba tumbada, sudaba y acalorada. Tenía el pelo alborotado y parte de él pegado al rostro. Sus pechos se movían hipnóticamente por la fuerte respiración, y sus piernas completamente abiertas atraían por completo la atención de Gray, que en un último gesto, se relamió los labios y comenzó a salivar. Bajó directamente al interior, entre ellas, y comenzó a comer con ganas. Separó los labios y lamió toda la superficie, tragando todos los fluidos que cubrían el sexo de Juvia. Se paró con especial interés en su clítoris. Movió rápidamente la legua sobre él, lo pulsó, sopló e incluso llegó a morderlo con suavidad. Lo humedecía salivando sobre él, produciendo un mezclado de todos los líquidos, de los cuales terminaba bebiendo. Despertó con aquello los más excitantes jadeos que nunca había escuchado, y sin poder reprimirse, mientras devoraba aquella íntima parte de la anatomía de Juvia, terminó por echar una de sus manos a su miembro. Lo frotaba con fuerza e intensidad, especialmente en el glande. Duros movimientos de arriba hacia abajo acompañados del sabor y el sonido de los gemidos le proporcionaban un placer sólo superado por una profunda e intensa penetración. Los gemidos cada vez más fuertes le alertaban de que el orgasmo de Juvia se encontraba cerca de nuevo, y con vehemencia decidió hacer mayor la tortura. Paró de masturbarse a sí mismo, y relamió un par de dedos de la mano, los cuales introdujo en el sexo de Juvia a la par que seguía comiendo de su clítoris. La estaba haciendo volverse loca de placer, por un lado la atención constante y sin pausa a su clítoris, y por la otra la penetración, que había pasado a ser con tres dedos, removía todo su interior, descargando placer por todo su vientre.

− N-no aguanto más, Gray-sama, me voy a correr −

Pero de nuevo Juvia vio cortado su orgasmo. Gray se había separado súbitamente de ella, y la dejó tumbada en la cama, mientras la miraba incorporado. Se encontraba desorientada, excitada, y también rabiosa y decepcionada, no pensaba que el chico fuera a castigarla de esa manera, y en esa situación. Algo cambió en su interior, no estaba dispuesta a llegar tan lejos y a quedarse con esa sensación, quería más, y lo quería ya. Se reincorporó ella también y quedó frente al chico.

Water lock! – exclamó enfurecida alzando sus brazos mientras hacía aparecer cuatro pequeños candados de agua que se unieron a las extremidades de Gray, tumbándolo e inmovilizándolo en la cama – Juvia ya ha sido suficientemente castigada−

Sin decir nada más, se agachó y se paseó sobre el cuerpo del chico cual gata. Se colocó sobre su pierna derecha, y se frotó contra ella cual felina en celo a la vez que subía poco a poco. Su mirada se dirigía de los ojos del chico a la erección que sufría, una y otra vez, hasta que finalmente llegó a esta última. Él trataba de liberarse, pero sabía que necesitaría de su magia para ello, y para ser sinceros, quería disfrutar de ese dulce cautiverio. Se montó a horcajadas sobre él justo sobre sus piernas, y bajo su rostro en dirección a su miembro, abriendo con lujuria sus labios. Asomó de entre ellos su juguetona lengua, la cual terminó rozando la punta del lubricado glande. La pasó por toda su extensión, lamiendo la excitación de Gray, para terminar introduciendo el miembro en su boca. Apenas cabía, la parte final quedaba fuera, y Juvia era incapaz de meterse más en la boca. Gray miraba sobreexcitado como esos pequeños labios se habían abierto lo máximo para hacerle gozar de esa manera. La chica no se desalentó, y comenzó a succionar con avidez y energía, de arriba hacia abajo. Mojaba con las paredes de su boca toda la superficie del duro pene y con su lengua jugueteaba con rapidez en la punta, lamiéndola, lubricándola y succionándola. Cuando comenzaron a dolerle las mejillas, abrió su boca, y dejó al descubierto el miembro del chico cubierto de su saliva, la cual caía también por sus labios, y conectaba con finos y largos hilos, que terminaron de romperse al alejarse. Lo había notado. Había notado como Gray estuvo a punto de eyacular en el interior de su boca gracias a sus fuertes y continuos jadeos y el movimiento de su cuerpo.

− Ahora Gray-sama también siente la tortura del castigo, pero a Juvia le duele ver sufrir a Gray-sama más que su propio sufrimiento, por eso Juvia va a poner fin a esta tortura ahora mismo – dijo la chica con un tono fogoso y serio mientras se colocaba justo encima del grande y duro pene, rozando con fuerza su sexo contra él, pero sin llegar a introducirlo, apoyando las manos contra el torso del chico.

Ice make

Con aquello, los candados de agua desaparecieron dejando sobre ellos un fino polvo de hielo que brillaba ante las luces de la sala. Se encontraba libre, y ya no soportaba más sus propios juegos, así que sin previo aviso, agarró las caderas de la chica, y la empujó con fuerza a la vez que movía su propia cadera y la penetraba con salvajismo. Desde lo más profundo de la garganta de Juvia salió un fogoso gemido, que llegó a todos los rincones del complejo. La penetraba con tanta intensidad que introducía su miembro por completo en el sexo de la chica, llenándolo y rozándolo en toda su superficie. Lo sacaba al completo en cada embestida y lo introducía con suma facilidad gracias a los abundantes fluidos de Juvia. Ella lo acompañaba con acompasados movimientos, y se dejaba caer sobre él con sus piernas abiertas para sentir por completo el roce de la erección.

El placer de la penetración no se podía comparar con ningún otro juego hecho hasta el momento. Ambos se encontraban electrificados, alterados, eran sensibles a cualquier mínimo roce entre sus cuerpos. El calor era fuerte en la zona del roce, debido a la fricción, y la humedad los bañaba por completo. Ambos gemían con fuerza, sin pararse siquiera a disimular. Aunque la penetración era máxima, Gray no llevaba al completo el mando en esa postura, así que con copiosa fuerza, se levantó de la cama con Juvia sobre él, y cambió a otra postura diferente. Dejó de penetrarla y la colocó a cuatro patas, palmeando con fuerza su firme trasero. Pensó que desde detrás la vista era magnífica, y sintió unas terribles ganas de comer de nuevo. Introdujo su cara en el sexo de Juvia y volvió a lamerlo con ansias. Cuando se sació de nuevo, se reincorporó y volvió a penetrarla. Mientras lo hacía sujetaba sus grandes senos y besaba la totalidad de su espalda. Juvia se arqueaba de placer, y por ello terminó por ponerse sólo de rodillas sobre la cama, abriendo al máximo sus piernas. Gray seguía manoseando sus pechos, devoraba su cuello y la penetraba con fuerza, haciéndola gozar. No sacaba su miembro esta vez, lo dejaba en el interior de Juvia, y empujaba con una fuerza mayor en cada embestida, rozando y desgastando la resistencia de Juvia. Podía observar como sus labios se abrían húmedos entre los jadeos, y en uno de éstos, introdujo un par de dedos en su boca. La chica imaginó que era el miembro de su compañero, y empezó a succionarlos y lamerlos como si de ello se tratara.

A cada minuto que pasaba, sus orgasmos estaban más cerca. Cambiaron varias veces de postura, y finalmente Gray se sentó apoyado contra el cabecero de la cama, y Juvia sobre él. Movía sus caderas a un ritmo frenético, rozando un punto concreto que sabía la haría llegar al máximo placer. Gray volvía a comer de aquellos generosos pechos y se dejaba llevar por el movimiento de la maga de agua. Pasó a intensificar el roce, pegando su pelvis a la de él, introduciéndose el miembro tan profundo que casi iba a perforarla. Se movió a mayor velocidad cada vez hasta llegar al punto máximo. Faltaban segundos para que ambos eyaculasen. Juvia sintió un potente calor en su interior, una descarga eléctrica que consumía todas sus energías. Dejó escapar un largo y fogoso gemido mientras duró su orgasmo, descargando un torrente de fluidos sobre el miembro del mago de hielo. La eyaculación del chico en el mismo memento la excitó y pronunció aún más su orgasmo. Gray también sintió la misma sensación expandiéndose hasta la punta de sus dedos y el último pelo de su cabeza. Eyaculó con intensidad, descargando una gran cantidad de semen en el interior de Juvia, el cual al ser tanto comenzó a salir, mezclándose de manera única con los fluidos de la chica. Se desmoronó sobre él completamente agotada y empapada en sudor. Las respiraciones aún eran fuertes, pero poco a poco se normalizaron hasta hacerse casi inaudible. Juvia se acurrucó junto al lado izquierdo de Gray, y suspiró profundamente, feliz de lo que acababa de suceder.

− Ahh, Gray-sama, ¡ha sido increíble! Quiero volver a hacerlo −

− V-vale – jadeó Gray, alterado – sólo… dame un segundo –

Ambos se miraron en silencio, escudriñándose, y finalmente terminaron estallando en risas. Les reconfortaba una sensación de bienestar y plenitud, una sensación de felicidad. Juvia se encontraba en el cielo, era lo que siempre había deseado y el hecho de estar apoyada en el brazo de su amado lo hacía extasiarse aún más. A pesar de los sentimientos positivos, Gray tenía una pequeña sensación de comezón en su interior. Ya no se podía negar a sí mismo que le gustaba Juvia, pero no sentía un amor tan romántico como el de ella. No se veía gritando su nombre a los cuatro vientos, ruborizándose cada vez que ella le mirase, o pasando las noches en vela sin dormir por anhelar estar junto a ella, y todo eso le tenía un poco molesto.

− Juvia sabe que Gray-sama no ama de la misma manera que ella – le sacó de sus pensamientos la chica.

− A… ¿A qué te refieres? –

− Juvia siempre ha querido a Gray-sama, y lo conoce como a ella misma. No pretende que te conviertas en alguien como Juvia, ella sabe que aunque sea a tu manera, la quieres –

− Oi te estás aventurando, ¿Quién ha dicho que te quiero? – le replicó Gray enojado.

− Juvia puede verlo… y sentirlo –

Gray se ruborizó al completo y se dejó hundir entre la almohada y las sábanas, con rostro mohíno. No contestó a la frase, no la aceptó, pero tampoco la refutó, mientras rumiaba algo en su mente.

− Yo también te acepto a tu manera, aunque seas acosadora, dependas enteramente de mi, hables en tercera persona, seas posesiva, vivas en las nubes, seas celosa, desconfíes del resto de chicas de la tierra y odies a Lucy – le dijo mirando hacia otro lado, con gesto torcido.

− ¡Lucy! Ella… ella, MI RIVAL EN EL AM- −

Gray se abalanzó sobre ella y la cortó con un apasionado beso. La tomó entre sus brazos y la besó a la vez que acariciaba todos los rincones de su cuerpo.

− ¿Estás preparada para el segundo asalto? –

− Ahh, Gray-sama −


¡Buenas a todos! He llegado antes de Septiembre, horas, pero... algo es algo :P Ya sí que sí, LEMMOOOOOOOOOOOOOOOOOON, y además creo personalmente que es un lemmon fuerte y muy detallado, de esos que lees y te pones a tono y todo :$$$$$ jejejejeje. Por fin se desfogaron... pobres, estar con tremendo calentón no tiene que ser bueno, normal que se hayan dado semejante homenaje. Bueno, muchas flores me tiro yo a mi misma T_T ... estoy bastante satisfecha con el lemmon, pero por supuesto, la razón y la última palabra la tenéis todos aquellos que me leéis, ¿Os ha gustado? ¿Demasiado flojo? ¿Demasiado fuerte? ¿Amenazas de muerte? Todo lo que queráis y más me lo podéis decir en las reviews... será bien recibido por vuestra parte jejej

Un saludo y el próximo el último (pero ya tengo más cosas lemmons en la mente WAHAHAHAHA) :PP