¡Hola amigos! Siento la maldita tardanza pero todavía ando de arriba a abajo por diferentes ciudades y prácticamente no me ha quedado tiempo de nada u.u''. La compensación a esto es que el capítulo me ha salido más largo a comparación de los otros; además les quiero advertir que se me subió un poquito de tono xD. Lo sé ¡Es que fue parte de mi instinto! Aunque tampoco me pasé xD
¡Que lo disfruten! :3
.:Amor:.
El tiempo siguió corriendo y corriendo a la par del amor de nuestros protagonistas que aumentaba a cada día, tanto era ese sentimiento que no les parecía que el tiempo hubiese pasado; pero en verdad si pasó… Ya habían transcurrido 6 meses desde lo ocurrido en la terraza del instituto.
No muy lejos de Konoha, quizás a 3 horas de allí la antigua amiga de Hinata, Sakura, corría con la misma suerte que Naruto y Hinata, pues en ese momento estaba pasando por los momentos más depreciables de una relación: Los conflictos.
Sí, la situación con su ahora esposo Sasuke no iban muy bien; al parecer la culpa la tenía el Uchiha, aunque la íntima realidad es que todo estaba así por ella y por sus suposiciones adelantadas sin pruebas algunas.
-Ya te he dicho mil veces que yo no me acosté con Karin- dijo frustrado Sasuke recostado contra la pared de manos cruzadas. Era evidente lo fastidiado que estaba por la poca confianza que le profesaba Sakura.
-Sí claro, ya te creí ¡Es obvio que nunca lo vas a admitir!- le gritó a muy pocos metros de él.
-¿Cómo voy a admitir algo que no hice? Además ¿Tienes pruebas?- le encaró con el seño fruncido.
Ella volteó a mirar hacia otro lugar sin saber qué decir, tal vez si se estaba equivocando.
-¡No necesito pruebas porque lo sé!- al escucharla rodó los ojos hacia un lado cansado de su estúpida terquedad.
-No tiene caso que sigamos discutiendo- le dijo a Sakura con el fin de terminar esa discusión sin sentido alguno.
-Bien, entonces iré a Konoha. Con suerte y Naruto aún me ama ¡Él no es cómo tú!- el chico contuvo la risa irónica al escucharla, enserio se estaba comportando de forma infantil y todo porque se había ido una semana sin poder llamarla en ese tiempo.
-Claro ''Naruto te sigue amando'' no te mientas, lo que él sentía por ti sólo fue algo de niños, además- le agarró del mentón obligándola a mirarlo a los ojos –Yo no soy cómo él, pero sin embargo me amas a mí- sonó un poco arrogante.
-Adiós- se separó bruscamente de él, empezando a dirigirse a la puerta con intensiones de irse –Cuando esté con Naruto no vengas a suplicarme- dicho esto último cerró la puerta de un portazo.
-Volverá- susurró tranquilo yéndose a ver televisión.
En la playa de Konoha.
-¡Achuu!- estornudó Naruto de forma repentina.
-Salud- dijo Hinata a su lado.
-De seguro estaban hablando de ti- comentó Ino tomando un refresco, se notaba lo relajada que estaba.
-O estoy enfermo.
-Yo nunca te he visto enfermo- dijo Neji seriamente.
-Cierto- apuntaron a la vez Ino y Hinata.
-Eso es porque yo cuido mi salud- los chicos lo miraron nada convencidos de eso, porque él era el primero que ponía su vida en peligro.
-¿Por cierto ya han pensado en contraer matrimonio?- preguntó Ino a la pareja que ya se encontraba perpleja. Neji tosió al escucharla, no creía conveniente ese tema.
-Jejeje… Aún no hemos pensado eso- explicó el chico sonriendo nervioso.
-Creo que estamos muy jóvenes por el momento como para esa decisión Ino-chan- la rubia sonrió escucharlos.
-Pero miren, Sakura lo hizo- insistió.
-Demás que tuvo que ser algo bastante urgente para tomar esa decisión ¿no?- esta vez habló Naruto un poco más serio.
-Bueno, la verdad sí- admitió Ino recordando lo que había pasado.
-Aún no me acostumbro a ver a Hinata-san junto Naruto- todos voltearon a ver a Neji que había hablado sorpresivamente.
-Pobre de ti Hinata, este chico parece un chicle ¡Nunca se despega de ti!- le susurró señalando a Naruto.
-¡Oye!- habló fastidiado por el comentario de Ino.
-Ino-chan no hables de esa forma ¡A mí me encanta estar a su lado!- cuando dijo aquello miraba a Naruto.
-Así es Hina-chan- dijo a punto de besarla pero Ino de los dejó porque había colocada la palma de la mano entre la cara de los dos.
-Dejen de hacer sus demostraciones de afecto tan a menudo- los chicos se sintieron ''regañados'', Hinata algo avergonzada y Naruto estresado, Ino empezó a reír al verlos.
-¡Era broma!- Hinata no dijo nada y Naruto miró a otro lado.
Neji al ver ese receso en la conversación aprovechó para forma otro tema.
-¿Planean participar en el festival deportivo que se realizará mañana?- preguntó captando la atención de los tres.
-Sí- afirmó enseguida su prima.
-Yo no, el deporte no es lo mío, lo veo igual de problemático que Shikamaru- dijo Ino acabando el refresco.
-¡Está más que claro que lo haré!- exclamó Naruto. Ino evitó reír al verlo porque recordó su pasado.
-Recuerdo que cuando estábamos pequeños siempre quedabas de último por lo que siempre perdías en todos los deportes ¡De verdad eras un debilucho!- comentó Ino con gracia, gracia que no le gustó al chico, es más eso lo tomó como un grave insulto a su orgullo, Hinata tampoco se sintió bien al escucharla.
-¡Ino deja de fastidiar!- le reprochó a la rubia con algo de enojo.
-Naruto-kun nunca se ha rendido ¡No te quedes viendo su pasado!- Naruto sonrió al escuchar a su novia, Neji por su parte suspiró e Ino se sintió algo mal por lo que había dicho.
-Lo siento, creo que me pasé un poco- se disculpó.
Naruto se paró de la silla donde estaba parado, Hinata hizo lo mismo, ya habían pasado 3 horas en ese lugar por lo que estaban algo cansados.
-Bueno, tampoco para tanto- le respondió Naruto tocándole la cabeza a Ino –Ya nos vamos- dijo después.
-¡Hasta luego!- se despidió Hinata cogiendo la mano de Naruto.
-Adiós- se despidieron al unísono Ino y Neji. Justo en ese momento Hinata recordó algo.
-Por cierto Neji- nii san no me esperes en casa ya que amaneceré en casa de Naruto-kun- le anticipó.
-Está bien- le respondió a su prima dándole a entender que no había problema.
Así se empezaron a ir, cuando les perdieron de visto Ino habló.
-Ellos aún parecen niños, siempre andan ''jugando'' a veces me pregunto si lo ha llegado a hacer- Neji se sintió bastante incómodo al escucharla.
-¿Qué esperabas? Naruto es demasiado extrovertido y por ende parece infantil y Hinata es muy tímida lo que la hace ver más niña- le dijo, Ino asintió –Sin embargo ellos van lento pero seguro- dijo tratando de ni imaginar nada más de límite.
-Tienes la razón.
Hinata miraba hacia el mar con algo de aburrición.
-Está haciendo una tarde increíble, lamento no haber traído el traje de baño- comentó en un suspiró.
-¡Eso no es problema!- dijo Naruto, levantando a Hinata de improvisto para cargarla en su hombro como si se tratara de un saco de papas.
-¿Qu…Qué piensas hacer?- preguntó insegura.
-Esto- dijo acercándose al mar, cuando llegó la descargó allí mojándola del todo. Hinata sacó la cabeza del agua mirándolo ''no muy contenta''.
-¿Eso planeabas?- le preguntó fingiendo enojo, lo que desconcertó al chico. Hinata aprovechó eso y lo agarró de la mano hundiéndolo en el agua; ahora los dos estaban completamente mojados.
-¡Eso fue trampa!- exclamó tirándole agua a la chica.
Ese fue el detonante para que empezaran a tirarse agua el uno al otro en una especie de juego. Por casualidad Ino y Neji iban pasando por ese lado de la playa. Minutos antes se habían marchado del lugar en donde estaban.
-¿Qué te dije? Ahora están jugando en el mar ¡Con ropa! Están locos- le expresó Ino a su compañero.
-Puede ser, pero hay que aceptar que se diviertan más que nosotros.
-Tal vez, porque yo no haría tal cosa- miró algo desconfiada a la pareja. Neji no dijo más nada y se empezó a ir, la rubia al ver su comportamiento lo empezó a seguir sin ánimo; el primo de Hinata era muy serio.
-¡Ven aquí!- le pidió a la chica levantándose un poco provocando sin razón aparente que Hinata se sonrojara de sobre manera, cosa que no pasó desapercibida por él -¿Qué pasa?- le preguntó.
Hinata le señaló hacia sus piernas, él enseguida se miró y se dio cuenta que estaba en bóxer ¿Dónde estaba su pantaloneta? Al instante se metió al agua sonrojado, no era capaz de verle a la cara a Hinata.
Cuando estuvo un poco más calmado empezó a buscar su prenda por todos lados, descubriendo no muy lejos de allí un cangrejo ''feliz'' llevándose su pantaloneta. Hinata no se demoró mucho en darse cuenta de eso y sin pensarlo mucho fue hasta donde el animal y le quitó lo que no era de él, luego se la entregó a Naruto.
-De pronto le gusto el color naranja-dijo Hinata sonriendo un poco, Naruto ni le había prestado atención porque apenas tuvo puesta la pantaloneta fue corriendo detrás de dicho animal, demasiado enojado por la vergüenza que le había hecho pasar frente a Hinata.
-¡Maldito! muy gracioso ¿eh?- decía tratando de pisarlo sin éxito.
Parecía hecho de un material bastante resbaloso, porque esquivaba muy bien al chico. Cansado de la molestia del humano le agarró el pulgar del pie con una tenaza provocándole un desesperante dolor.
-¡Ayy!- saltaba en el pie que no había sido atacado, con lágrimas en sus ojos.
Después más enojado con el cangrejo lo cogió para lanzarlo lejos pero pronto se dio cuenta de que había sido una mala idea, el cangrejo atacó ahora su nariz, claro el dolor fue tal que lo tuvo que soltar. Hinata no sabía si ver graciosa la actitud del chico o preocuparse por el resultado de aquello.
-N..No puedo creer que un cangrejo endemoniado me ganara- susurró sobándose la nariz que era lo que más le estaba doliendo.
-No corriste con su.. suerte- le dijo Hinata ayudándolo a caminar.
-La próxima vez que lo vea… Salgo corriendo- dijo no muy alegre. La chica rió por lo bajo.
Hinata pensó que iba a decir algo como ''la próxima vez que lo vea se las verá conmigo'' y claro, se sorprendió al escucharlo porque dijo algo totalmente diferente, de seguro le dolió mucho como para no querer ''tomar revancha''.
-Mejor vámonos, ya son las 5:40, pronto anochecerá y nos podremos enfermar- habló Hinata, Naruto asintió.
El dolor no se quiso ir hasta después de media hora, lo que les había hecho demorarse el doble de lo que se necesitaba para llegar a la casa, por eso no habían llegado aún.
¿Llevamos una hora caminado?- le preguntó a su novia ya repuesto y caminando por sí solo.
-Parece que sí, espero que como nuestro cuerpo absorbió la humedad de nuestra ropa no nos resfriemos- su voz detonaba preocupación.
-Si nos enfermamos para eso estamos el uno para el otro para cuidarnos ¿No te parece?- Hinata sintió cierta ternura al escucharlo ¡Era tan lindo!
-Es cierto no sé de qué me preocupo. Desde que estemos junto nada importa- el chico le dio un tierno y corto beso en respuesta.
-¿Quieres ver una película?- le preguntó señalando el local donde vendían DVDs.
-Suena divertido.
Sin más entraron a ese lugar. Por supuesto Naruto tuvo la sabia idea de escoger una de terror, no tanto porque le gustaran si no porque el verla implicaría que Hinata se aferrara a él asustada ¡L e gustaba mucho la idea!.
-¿Escogiste una de terror? Creo que ya no será tan divertido para mí- dijo Hinata presintiendo que se asustaría, después de todo le tenía miedo a todas esas cosas espantosas.
-No te preocupes esas películas son más falsas que el cabello de mi abuelo- Hinata sonrió al escucharlo.
-Sí, es verdad. Aunque esas cosas asustan sean de verdad o no.
''Genial'' pensó satisfecho Naruto, sabía con toda la certeza que ocurriría lo que predecía.
-Vamos entonces- le dijo a Hinata, ella lo miró y asintió.
Era casi como un sueño el verse en esa situación, En su niñez sentía que las posibilidades de conseguir una pareja en el futuro eran casi nulas. Debido a su forma de ser, considerada por muchos como molesta e idiota. Nunca fue popular y siempre debía postrarse ante la humillación que sentía al ver que sus amigos llamaban mucho más la atención que él. A pesar de que en ese tiempo las relaciones eran algo segundo plano y el amor una cursilería fantasiosa, se sentía desdichado al pensar en un futuro lleno de soledad y sí, llegó el momento en el transcurso de su adolescencia que sintió el desgarré entero de su corazón al haber sido rechazado por su aparente ''primer amor'' justo en ese momento presenció el mismo temor que de niño.
Pero ahora su vida había tomado un giro de 360º. Nunca, pero nunca llegó a imaginar que una chica como Hinata se hubiese fijado en él; lo más inédito era que no se explicaba cómo fue que logró que una chica tan genial, dulce y hermosa se enamorara de él ¡Tenía que ser el destino!
Ella nació para él, lo sabía porque desde que la conoció el amor por ella se formó con bastante naturalidad, por eso era obvio que él también había nacido para ella.
Caminaban por la calle tranquilos, observando el alrededor, detallando las pequeñas edificaciones que habían en los alrededores. Ya había entrado la noche y las personas caminaban con algo de prisa, preferían llegar a sus hogares temprano para estar con su familia que estar por ahí vagando en la calle metidos en alguna tienda o bar.
Naruto miró de casualidad al interior de un casino y le pareció ver casi al instante a su abuelo. Frunció el seño a la vez que paró en seco sorprendiendo a su acompañante.
-Es él- susurró con intensiones de sacarlo de allí y llevarlo de una vez a la casa.
-¿A quién viste Naruto-kun?- preguntó dulcemente Hinata a su lado. La volteó a mirar y luego reaccionó.
-A nadie ¡Sigamos!- dicho esto retomaron su camino.
Naruto suspiró ¡Casi echa a perder todo! ¿Cómo se lo iba a llevar a casa? Ni loco pensaba hacerlo; pensaba estar a solas con Hinata, menos mal recordó que andaba con ella. Porque sin duda la frustración le había hecho olvidarse de todo incluso de ella.
5 minutos después se encontraban en la entrada de la residencia del Uzumaki. Él sacó la llave y abrió la puerta cediéndole primero al paso a su novia, ella entró y luego él cerrando la puerta.
-¡Por fin llegamos!- se notaba la felicidad de Naruto.
-Parecía que estábamos en otra ciudad.
Él colocó la bolsa con la película encima de la mesa para irse de inmediato a la cocina y no a comer, si no para evitar que Hinata se le adelantara. Mayor fue su sorpresa cuando la vio allí cogiendo el delantal que ella había dejado previamente meses atrás.
Se le acercó por detrás a Hinata y le habló cerca del oído provocándole cierto escalofrío que le recorrió todo el cuerpo.
-¿No me digas que otra vez vas a cocinar?- le preguntó. Hinata sonrió y se volteó para quedar frente de él.
-Claro y sólo hoy si no cuando te visite, porque tienes la manía de no cocinar y te pones a aguantar hambre.
-Pero tampoco quiero que sientas que eres como mi ama de casa, porque fuera de cocinar también organizas la casa- la chica le colocó una mano en el cabello.
-Tontito, yo nunca me sentiré de esa manera ¿Por qué? si lo único que quiero es que estés bien- al escucharla la cogió de la cintura mirándola a los ojos.
-Ya pareces mi esposa- susurró antes de darle un beso, Hinata logró corresponder casi de milagro porque al haberlo escuchado decir eso se asombró.
-Eres muy hermosa- le susurró al separarse un poco y sonrió un poco al ver que con decirle eso había logrado hacerla sonrojar. Aprovechó que ella estaba concentrada mirándolo para llevar su mano al nudo del delantal para empezárselo a quitar.
No pasó mucho tiempo para que Hinata se diera cuenta de las intensiones del rubio, entonces llevó su mano al mismo lugar que él para no dejar que hiciese eso, pero había llegado tarde porque él había logrado quitárselo.
-Ya no cocinarás- le dijo con voz juguetona.
-Siempre haces lo mismo. ¡Te aprovechas de lo débil que soy contigo!- le reprochó Hinata.
-No tengo la culpa de causar eso cuando te digo lo que siento- le contestó volviéndosele a acercar. La chica aprovechó aquel acercamiento para hacer un movimiento rápido con el que le quitó el delantal, luego le dio una vuelta a Naruto y lo empezó a empujar suavemente hacia la salida de la cocina.
-Y yo te amo, pero mejor esperas en el comedor- le dijo dándole un beso en la mejilla, después cerró la puerta para que él no entrara e intentara persuadirla para que no cocinara. Aunque no podía negar que le encantaba la forma atrayente que usaba para persuadirla.
-Bien, bien como quieras amor- hizo especial énfasis en la última palabra dirigiéndose al comedor. Hinata dejó caer un utensilio al escucharlo y Naruto sonrió al saber que había logrado su cometido.
Ella decidió no pensar más en aquello y empezó casi de inmediato a preparar la comida, se colocó el delantal y empezó su labor.
Mientras la chica estaba ocupada en la cocina, Naruto se recostó en el comedor y cerró los ojos un rato. Se sentía algo mareado y con un poco de malestar ¡No quería enfermarse! Y esperaba que Hinata no se enfermara con él.
Hinata salió de la cocina con dos platos de ramen que había preparado. Decidió que prepararía eso porque hacía meses que su novio no había podido ir a Ichiraku por andar ocupado recuperando los exámenes que había reprobado, por eso pensó que sería bueno darle ese gustico.
Sonrió al verlo recostado en el comedor, se le acercó para cerciorarse de que no estuviese dormido, colocó los platos en la mesa y luego le empezó a sobarle el cabello en un gesto de ternura, se acercó a su oído y le habló suavemente.
-¿Tienes sueño?- le preguntó, él levantó la cabeza.
-¡Para nada! sólo me siento algo cansado- le explicó sonriendo, ella suspiró y se sentó a su lado derecho.
-Menos mal, porque no creo que te quieras perder la cena- dijo la chica con un tiñe de picardía, él tenía un signo de interrogación y como acto reflejo fijó su vista a los platos y casi al instante se paró exaltado. Hinata sonrió al verlo tan feliz.
-¡Rameen!¡Qué bien! Hinata te adoro ¡Gracias!- le decía mientras la abrazaba y le daba besos en la mejilla y boca, ella estaba supremamente sonrojada y abochornada. Era cierto que ya se había acostumbrado a su cercanía ¡Pero no tanta!
-D..De nada- respondió sonriendo. Él dejó de sofocarla para concentrarse en la cena. Abrió los palillos con rapidez, Hinata igual lo hizo pero más despacio.
-¡Itadakimasu!- exclamó el rubio empezando a comer.
-¡Itadakima... ¿Eh?- No terminó de decir porque notó que Naruto ya había acabado con el plato.
-¡Estaba delicioso! Lástima que se haya acabado- pronunció Naruto llevándose una mano a la barriga, luego se desconcertó al escuchar a la chica.
-Si quieres toma el mío- le propuso, de inmediato él hizo gesto de negación.
-No, no ¿Cómo me voy a comer el tuyo? ¡Tranquila!- le aclaró. Ella no dijo nada y empezó a comer tranquilamente.
No más de 10 minutos se demoró Hinata en terminar de comer; cuando terminó, se llevó los platos para lavarlos. Así lo hizo, organizó la cocina y cuando estaba a punto de salir hubo un apagón, dejando como resultado una casa en penumbras.
-¿Na… Naruto-kun?- preguntó en la total oscuridad algo asustada sin recibir respuesta alguna. Llevó su mano a la pared asustándose de inmediato al sentir que alguien le había agarrado la mano.
-Te voy a secuestrar- le susurró el chico a Hinata, esta se sonrojó un poco.
-¿Ah?... ¿Y luego qué me piensas hacer?- preguntó siguiéndole el juego.
-Me divertiré ''haciéndote sufrir''- le contestó alzándola en brazos.
Como parte de un milagro caminó si chocarse con nada, seguramente ya se había grabado la casa porque en tremenda oscuridad no se divisaba nada. Llegó al sofá donde descargó a Hinata.
-¿Y ahora?- le preguntó Hinata al sentirse en el sofá de Naruto.
Antes de molestar a su novia debía buscar alguna fuente de luz. Se separó de la chica y fue hasta donde creía que estaba la ventana, después de palpar la pared encontró la cortina, la corrió recibiendo por suerte, la luz directa de la luna llena. De inmediato esa parte de la casa se iluminó lo bastante como para distinguir las cosas.
Volteó a mirar hacia la dirección del sofá dándose cuenta que Hinata aún estaba allí y lo miraba boca arriba por encima del sofá. La luz de la luna le estaba dando de lleno a ella, provocándole un brillo especial en sus ojos inusuales, la hacía ver hermosa. Naruto se sonrojó un poco y luego fue hasta allí y se sentó a su lado.
-No vamos a poder ver la película, después de todo no hay luz- susurró Naruto colocándose una mano en el cuello, Hinata se sentó y le rodeó la cintura con la mano izquierda.
-Qué más da ¡Nos podemos divertir de otra forma!- el chico abrió los ojos cuan grandes eran en ese momento.
-¿Có…cómo?- preguntó nervioso.
-¡Así!- exclamó empezando a hacerle cosquillas. El chico no se contuvo y empezó a reír ¡Era demasiado cosquilloso!.
-O…Oye… No… No..- decía entre risas.
Lo había cogido desprevenido, pero eso no se iba a quedar así ¡claro que no! Fue su turno para contraatacar. Le colocó las manos en la cintura para hacerle cosquillas, al hacerlo la chica se acostó de nuevo tratando de quitarle las manos a Naruto de allí, en ese momento ella tampoco podía de la risa. Así se la pasaron por algunos minutos hasta que tuvieron que parar para recuperar el aire que habían perdido.
Algún día sus juegos tenían que tomar otro aire y claro así fue esta vez.
No sabía en qué momento había resultado a horcadas de Hinata, pero lo cierto era que el momento se estaba empezado a tornar demasiado comprometedor. El sentirla debajo de él, el mirarla y darse cuenta de lo irresistible que s veía con ese tenue sonrojo, ese poco sudor en su rostro, además de su agitada respiración le hacía sentir un calor insoportable.
Se maldecía porque en ese momento ya no le estaba mirando el rostro si no su esbelto y bien formado cuerpo ¡Cuando la deseaba en ese momento! Siempre lo había hecho, pero no se había atrevido a hacer sus fantasías realidad por respeto a Hinata.
Su corazón empezó a latir de forma desenfrenada, empezó a sudar un poco y claro, como era de esperarse su mente se estaba nublando por completo debido a la excitación que estaba empezando a sentir y aumentar. Sin hacerle caso a la razón que ya había desechado, se agachó quedando a pocos centímetros de su cara rodeándolo a su vez con sus manos, sorprendiendo a Hinata.
Agradecía que Naruto había dejado de hacerle cosquillas porque ya no se aguantaba la risa. Luego le sorprendió ver en la posición en la que habían quedado, se fijó en el chico que la miraba fijamente ¡Se veía tan apuesto!. Mientras su respiración se calmaba notó enseguida que la mirada del chico empezó a reflejar deseo, pensaba que era cosa de su imaginación, porque casi nunca le dedicaba esa mirada pero, al ver que la miraba de la cabeza a la cintura le hizo entender que no había visto mal, también supo lo que él quería.
Se sintió un poco nerviosa al principio, pero esto fue sustituido después por un insoportable sofoco avisándole que ya se encontraba en la misma condición que Naruto, un deseo escondido, había salido al fin apoderándose de sus sentidos y su conciencia. Algo que había estado añorando por años lo sentía al fin cerca, por eso ya no le importaba que fuese a pasar, lo importante es que estaba con Naruto. Su corazón casi dio un vuelco cuando él se le acercó.
-O tal vez… nos podríamos divertir de esta forma…- Le susurró con la voz algo ronca a la chica juntando sus labios con los de ella. Hinata con gusto le correspondió.
Sí, era la primera vez que se besaban de forma tan apasionada, parecían querer más, por la forma tan necesitada con la que se besaban y claro, este fue el incentivo para excitarlos más. El chico se separó con dificultad para luego empezar a besarle el cuello creando luego un camino de besos que bajaban más y más, esto estaba volviendo loca a Hinata, lo que estaba sintiendo era tan abrumadoramente delicioso que no evitaba gemir con su contacto, Naruto sonrió al escucharla, eso quería decir que a ella le gustaba tanto como a él.
La chica llevó una mano a la cabeza de Naruto para profundizar más su tacto y con su mano libre le empezó a acariciar la espalda al chico, luego llevó su mano al cierre de su chamarra y temblando un poco lo empezó a bajar para dejar después al descubierto el bien trabajado pecho del chico; después de esto se mordió un labio y llevó sus dos manos al pecho de Naruto para acariciarlo suavemente, quería explorar los lugares que aún no conocía bien. El rubio gruñó dándole a entender a la chica que le gustaba lo que hacía. Iba a seguir con su labor pero se detuvo al sentir la mano del chico subir por su muslo derecho ¡La estaba desesperando con tal placer!
-Te deseo.. Tanto… Hinata- le admitió entre besos. Extasiado le empezó a acariciar con la otra mano el vientre y luego llevó su mano tímidamente a un seno de la chica.
-Na… Naruto-kun- susurró ella agarrando con fuerza el sofá. Naruto tenía intensiones de meter su mano por debajo de la falda de Hinata pero no pudo por el inesperado sonido que escuchó.
-¡Naruto te tengo buenas noticias… ¿Ah?- Había entrado Jiraiya un poco borracho a la casa, estaba feliz porque ese año no tendría que salir del país y estaría más con su nieto.
Así que entre más ligero le contara sería mejor, por eso entró tan repentinamente a la casa. Pensaba que lo iba a encontrar viendo películas pero nunca pensó verlo en esa situación, de la sorpresa quedó con la mandíbula casi al piso ¡No podía creer lo que veía!. Los chicos por su parte estaban en estado de 'poker face' bastante pálidos. Naruto no había quitado sus manos de los lugares sagrados de la chica, estaba estático en su lugar mientras que Hinata se empezaba a sonrojar hasta el nivel de parecer un tomate, luego se desmayó. Sintió tanta vergüenza que el abuelo de Naruto los viera en medio de eso que su mente colapsó.
-¿Hinata-chan?¿Hinata-chan?- preguntaba Naruto tocándole la cara dándose cuenta que estaba más que desmayada.
Naruto la dejó ahí y se paró para mirar con tremenda frustración a su abuelo ¡Porque tenía que aparecer justo en ese momento!
-Lo siento Naruto nunca pensé verte en esa situación con semejante chica- al chico le palpitó una vena en la sien cuando lo escuchó.
-¡¿Qué insinúas?- le preguntó exaltado. Jiraiya nunca lo había visto con el carácter hecho un desastre, lo entendía, él también se pondría así si alguien le dañaba un momento de esa tonalidad.
-Pues es difícil creer que tú resultaras en una chica en esas- le explicó. Naruto se enojó de sobre manera -¿Y es Hinata?- le preguntó recordando lo sucedido en navidad.
-¡Sí y es mi novia!- le gritó mientras lo empujaba por la espalda para que entrara a su cuarto.
-¡Entonces si eran novios desde navidad!- dijo Jiraiya levantando el dedo índice mirando a Naruto por encima de su hombro.
-En ese tiempo a penas y la conocía ¡Mejor duérmete!- después de esto lo entró a su cuarto y cerró la puerta, terminado esto bufó cansado mirando hacia un costado.
-¡Esto tiene que ser una maldita broma!- exclamó molesto entrando al baño para bajarse la calentura que aún tenía.
Después de mojarse la cara fue por Hinata, la cargó y se la llevó a su cuarto. Al carajo con la habitación de al lado ¡Esa noche dormiría con él así estuviese desmayada!.
Se colocó la pijama, cobijó a su novia, le dio un beso en la frente y se acostó a su lado. Lo mejor sería dormir para calmar el enojo que tenía con su abuelo por haberle dañado tan abruptamente ese momento tan especial para ellos.
A la mañana siguiente…
Los rayos juguetones del sol se habían colado por la ventada del cuarto donde dormían plácidamente dos personas que profesaban el amor más puro y sincero. Sus espíritus estaban calmados y complacidos de estar uno cerca del otro como si fueran uno, con la sabia certeza de que la búsqueda por fin había terminado.
Mientras los minutos pasaban la tierra se movía al compás de estos provocando que la posición del sol se elevara y por ende los rayos que antes daban en la pared del cuarto ahora se encontraban directamente en la cara de Naruto y como era lo predecible él abrió los ojos al sentir aquel calor en su cara.
Cuando la vista se estaba acostumbrando a la luz se colocó una mano en la cara para evitar que la molesta luz le siguiera dando en toda la cara. Bostezó y luego se preparó para estirarse, al hacerlo sintió un peso al lado de su cuerpo, levantó la cobija y miró por dentro descubriendo que no fue un sueño que Hinata estuviese en su casa.
Se descobijó un poco sin moverse mucho para no despertarla. Se estremeció al ver que ella tenía su pierna derecha entre las suyas y a su vez tenía recostada su cabeza en su pecho con su mano derecha rodeándole el cuerpo, le pareció demasiado tierna. Colocó su mano izquierda en el suave y sedoso cabello de Hinata embriagado a la vez por su dulce aroma.
Todo parecía tan tranquilo, tranquilidad que se esfumó cuando le tocó la frente a la chica ¡Estaba ardiendo! Luego se tocó su propia frente enterándose de que él también tenía fiebre; no podía ser, se habían enfermado. No se sabía si se enfermaron por igual, o si alguno de los dos lo estaba primero y con los besos que se dieron enfermó al otro, sea cual fuere la razón lo seguro era que ya estaban enfermos.
-Creo que fui yo quién te contagió el resfriado- susurró Naruto cerrando los ojos, estaba cansado ya que apenas empezó a sentir los síntomas.
Se había levantado horas antes ya que el sueño lo había abandonado. Se sentó en la cama pensativo, tratando de recordar lo que le antecedió la noche anterior. Varias horas le tomó asimilar lo que había presenciado, aunque le pareciera todo parte de su imaginación, tenía que aceptar que era cierto. Su nieto estaba empezando a ser un hombre y ya era hora de dejarle su espacio, no le gustaría que cuando quisiese casarse tuviera que vivir con él también ¡Eso estaba fuera de lugar!.
Sonrió al saber que al menos cuando él se fuera de su lado, Naruto no estaría solo. Se levantó con intensiones de ir al cuarto de su nieto para hablar con él. En el caminó pensó que Hinata estaría en el otro cuarto porque el rubio era muy prudente.
-Naruto tenemos que hablar- le dio seriamente desde la entrada.
-Podría ser más tarde, ahora no tengo ánimos- le respondió con la voz un poco congestionada por el resfriado. Jiraiya se sorprendió al verlo con la chica, en verdad que si le gustaba.
-Está bien- suspiró tranquilo yéndose del lugar para dejarlos solos.
Abrió los ojos lentamente al sentir que alguien sobaba su cabello lentamente, miró hacia arriba y vio a Naruto con los ojos cerrados y enseguida al ver tanta luz supo que era de día ¡Había amanecido! ¿Pero cuándo? Si hacía nada estaba con Naruto en el sofá haciendo… Se abochornó al recordar eso y el incidente con Jiraiya, se sintió algo avergonzada por haberse desmayado.
Llevó su mano al rostro del chico, este abrió los ojos al sentirla. Hinata sintió lo caliente que estaba, luego se enteró de su propio malestar.
-Buenos días Naruto-kun, parece ser que nos resfriamos- él asintió.
-Sí, lo que quiere decir que no podemos participar en el festival deportivo- comentó algo aburrido por su suerte, sin embargo no estaba arrepentido de lo que había hecho para enfermarse.
-Es una lástima, pero bueno; al menos podemos ir a ver a nuestros amigos- repuso Hinata sonriendo.
Naruto se sentó con rapidez sin medir las consecuencias del acto, estaba a punto de decirle algo a Hinata, pero debido al brusco movimiento se mareó y posteriormente se balanceó a un lado cayendo de lleno al piso, golpeándose fuertemente en la cabeza, esto le provocó que espabilara como también le provocó un chichón. Hinata se tiró literalmente de la cama para ir en su ayuda, le ayudó a sentarse.
-¡No vuelvas a hacer eso! No quiero que te mates solo- dijo Hinata preocupada a su lado, él solo se sobaba tratando de calmar el dolor.
Horas después en la institución.
-¡Achuu!- estornudaron a la vez Naruto y Hinata.
-No me explicó cómo es que resultaron tan enfermos- comentó Ino señalando a los chicos con su dedo índice.
Los miraba detalladamente. Mostraban un aspecto terrible; tenían la nariz roja al igual que los ojos pero estos no tanto, temblaban a montones y casi permanecían en pie por milagro, porque tenían aire de caerse en cualquier momento. Ellos no le respondieron, en cambio lucían algo sonrojados, una sonrisa muy picarona se formó en el rostro de la rubia, ya predecía como fue que los dos resultaron enfermos a la vez.
-La próxima vez que se vayan a besar fíjense en su salud primero- comentó con gracia, los chicos se sonrojaron más y voltearon a mirar a lados diferentes.
-¿Por qué mejor no te vas donde Sai y nos dejas tranquilos?- preguntó Naruto con el seño fruncido, Ino se sonrojó, Naruto aprovechó aquello, se colocó una mano en el mentón pensativo –De hecho, hacen buena pareja- después se acercó a la rubia y le susurró al oído con tono picarón –Además sé que te gustaría ya sabes qué con él ¿eh?- en ese instante la chica lo separó nerviosa, se volteó dándole la espalda y se empezó a ir sonrojada.
-¡Idiota!- fue lo único que le dijo antes de irse.
-¿Qué le dijiste?- le preguntó Hinata con curiosidad imprimida en su voz, Naruto mostró su típica sonrisa.
-La verdad de lo que quiero- respondió contento al lograr ''espantar'' a Ino, Hinata frunció el seño y luego sonrió al entender más o menos.
En ese momento una voz que no habían escuchado en meses los hizo quedar paralizados en su lugar más que todo Naruto.
-Hola chicos- saludó la persona que menos esperaban ver.
-Sakura- susurró Naruto perplejo. Hinata estaba muda y no muy lejos de allí un chico sonreía con cierta malicia.
Continuará…
Sí, lo sé, lo sé ¡Yo también estoy enojada con Jiraiya! Imaginen al pobre de Naruto no, no no xD
En fin amigos será hasta la próxima e.é
~Kahiko-san~
