¡Hola minna! Me disculpo otra vez xD Porque me demoré mucho en actualizar, jo… No han de faltar los problemas en la vida pero bueno no importa, lo importante es que no he abandonado el Fic eso es lo bueno ¿No? Al menos sí lo terminaré, porque sí ¡Estamos en la recta final del Fic! Este es el penúltimo capítulo TT_TT Y les puedo asegurar que me salió más largo de lo normal ya que yo siempre acostumbro en Microsoft Word escribir hasta las 4.500 ó 5.000 palabras para cada capítulo pero en este se me fueron más de 7.700 palabras xD Creo que el resultado fue ese porque he empezado a escribir más detallado de lo que suelo escribir (Sí, siempre quiero mejorar en mi redacción)

¡Espero que les guste! En mi opinión es un buen capítulo, sólo espero que tengan paciencia en leer tanto ;) ¡Los quiero mucho! A todas las personas que leen el fic y comentan como también a los que lo leen y les da pereza dejarme su comentario xD Pero en fin lo importante es que lo lean y lo disfruten.

¡Ahí va la conti! =3


.:Soledad:

Sus ojos no le fallaban, en efecto era lo que se temía; pero ¿Por qué? No podía entender eso ¡No podía! No encontraba la forma de poder entenderlo sin duda esa imagen era fantasmagórica, porque de hecho esa situación era más que inimaginable para ella. Como fue que Naruto, su novio había resultado implicado en esa situación insospechada ¿Por qué lo hizo? ¡¿Por qué?! Un amargó dolor se adueñó de su cuerpo y alma, mientras era demostrado por las gruesas e infelices lágrimas que recorrían su tez con lentitud y profesando amargura, pronto, las palabras traicioneras de Kiba asaltaron su mente con el fin de acabar por completo con ella. 'Hinata él estaba enamorado de Sakura y estoy seguro de que eso no ha cambiado' Se colocó una mano en el pecho en un inútil intento por reprimir el creciente dolor, cerró los ojos mientras que sin pensarlo salió corriendo a lo más que pudo de allí 'Él no te ama, de hecho nunca lo ha hecho' Las lágrimas aumentaron con furia empapando sus dulces pero ahora perdidos ojos. Una parte de ella le gritaba que hiciera caso a las palabras crueles de Kiba y que tal vez sería mejor que tomara la decisión de alejarse de Naruto, pero otra parte de ella, más ligada a la lógica le dijo determinadamente que eso sólo podía ser una blasfemia, sí, tenía que ser eso.

Paró en seco y apretó los puños de las manos con algo de fuerza mientras se mordía un labio, a su vez con un pequeño brillo de valentía en sus perlados ojos ''No, de seguro hay una explicación para esto'' pensó retractándose mentalmente por desconfiar de los sentimientos del rubio.

Lo que estaba escuchando por parte de Sakura le estaba provocando una terrible sensación de incomodidad ¿Acaso no podía dejar de mentirse? Eso sin duda lo estaba molestando bastante, no le podía permitir el lujo de llegar con eso, no, porque ahora eso sólo provocaba en él dolor pues le era indiferente lo que ella pensara de él, por dicha razón, lógicamente le iba a dejar en claro todo ¡Absolutamente todo! Porque ahora las cosas no eran exactamente iguales al pasado, es más; estaba lejos de parecerse. Se suponía, claro, que le empezaría a responder pero no pudo, porque lo sucedido a continuación lo dejó literalmente sin palabras, no se podía imaginar en esa situación tan impensable ¡Qué horror! Ella… Ella ¡¿Lo… Lo estaba besando?! Como era obvio, tenía los ojos abiertos a no más poder evidenciando que eso fue una total sorpresa, luego su cara se puso tan helada y pálida que quién lo viese le costaría mucho reconocerle. Sentía que pronto algo en su interior se empezaría a derrumbar por el sentimiento tan desagradable que sintió además… además ¡No podía hacerle eso a Hinata!¡No! ¡Ni siquiera pensarlo! Cuando hubo retomado el control de sus músculos de nuevo, al reaccionar algo tardío, le cogió los hombros a Sakura y luego la separó de forma brusca asustando a la peli-rosa de inmediato, después, sin contenerse le dedicó una mirada que expresaba enojo.

-¡Sakura deja ya de hacer esto que no tiene sentido!- le dijo algo exaltado sin apartar esa dura mirada que le regalaba.

Al principio pensó que él se rendiría a sus pies y le correspondía aquel beso con entusiasmo, así fue como debió ser pero, no se podía explicar el porqué de esa reacción, si al momento de besarlo se desconcertó al notar que él no mostraba ni un ápice de corresponderle ni siquiera había movido su boca, le asustó de inmediato el notar esa mirada tan desconocida en él que le dedicaba sin pudor o contención alguna, ya de por sí eso era la alarma evidente de que algo no andaba bien ¿O sí sólo se puso así porque no se lo podía creer? No, eso no tenía lógica, porque de ser así no la estaría mirando de esa forma y mucho menos le hubiese dicho lo que le dijo.

-¿Qué pasa? Pensé que eso era lo qué querías… Desde siempre- su voz sonó algo frágil y angustiada, esto en vez de ablandar a Naruto lo enfureció más. Por lo que se alejó de ella lo suficiente y haciendo uso de su autocontrol respiró hondo.

-Estás confundida… Y creo, lamentablemente que es por mi culpa- le dijo sin mirarla, su voz sonó seria, pero un poco más calmada.

-¿Qué?- Ese comentario la tomó desprevenida, no tenía sentido ¿Su culpa? ¿Y ahora por qué salía con eso? ¿En realidad era Naruto? Ya se estaba empezando a cuestionar que se encontraba con una persona diferente, porque sinceramente no lo reconocía.

-Mira..- Meditó para decirle lo siguiente –Está bien que te dije eso de que te ''amaba'' la otra vez- la volteó a mirar con una seriedad penetrante y hasta aterradora –Pero la cosa es que lo que yo sentía por ti no era amor, sólo fue algo que idealicé en mi cabeza.

-¿Estás seguro de lo qué dices? Estoy segura que no sabes lo que dices ¿Cierto?- le preguntó más para convencerse a ella misma que a él, no podía aceptar eso ¡Para nada! De seguro él le estaba jugando una broma, rogaba al cielo que fuese eso y que no fuese que estuviese hablando incoherencias; según ella, con la plena veracidad.

Naruto suspiró cansado, no quería alargar más eso y parecía que su interlocutora no quería dejarle fácil esa tarea, algo fastidiado por las palabras de la mujer, se pasó la mano por su fina cabellera rubia y continuó con eso, lo único que quería era alejarse de ella para irse de inmediato donde se sentía bien y tranquilo donde su felicidad prevalecía y sus sufrimientos eran opacados, deseaba estar al lado de Hinata.

-Estoy más que seguro de lo que digo Sakura y escúchame bien para que entiendas- se acercó peligrosamente a ella –En aquel tiempo, donde otrora decidí ''declararme'' era porque tenía la idea errónea de lo que era el amor, ¿Pero sabes? ¡Me equivoqué!- le dijo mientras el corazón de Sakura se empezaba a encoger por el inesperado dolor que le causaron esas palabras y parecía que allí no había terminado, al contrario aún faltaban más cosas por escuchar –Pero...- sonrió, una sonrisa que evidentemente no era para ella –Cuando conocí a Hinata, aprendí lo que en realidad es el amor; sí, realmente lo comprendí- al decir eso parecía que el veneno de su voz se había disipado al ser reemplazado por una voz melodiosa al hablar de Hinata.

Sakura retrocedió dos pasos atónita por lo que antes había escuchado, su respiración se había quebrado y sintió como su mundo se iba al suelo. Era cierto que no estaba enamorada de él y dudaba de si le gustaba realmente o si sólo era una aparente idealización para cubrir el dolor que sentía por haberse sentido tan afligida por la ausencia de Sasuke, sin embargo fuese el caso que fuere lo cierto es que le enfermaba saberse olvidada por la persona que desde su niñez siempre había demostrado interés en ella, ahora sentía como un especie de vacío al ver que ese sentimiento se había esfumado completamente.

-No… ¡No te creo!- exclamó Sakura dolida. Naruto sonrió de lado.

-Sí, tienes que creerlo, porque eso no es todo.- dijo triunfante, no le gustaba hacer sufrir a Sakura pero en su interior sabía que el dolor que ella sentía no se acercaba a lo verdadero, porque era más que obvio que su mente se había creado a la imagen del sufrimiento cuando en realidad no era así.

-¿Ha…Hay más?- preguntó no queriendo escuchar la respuesta.

-Sí. Estoy enamorado de Hinata por lo que la amo y claro, pienso compartir el resto de mi vida con ella- no necesitó decirle más, porque eso fue lo justo y correcto para dejarle en claro que lo de ella ya estaba enterrado bajo kilómetros de espesa tierra.

No le dolió tanto lo que escuchó, porque estaba empezando a comprender que desde un principio ella no tuvo por qué armar esa escena al son de nada, si al fin y al cabo no estaba segura de lo que sentía por él y lo más importante, que si fuese así el caso ¿Acaso era verdadero? Sonrió de lado con algo de tristeza, pues su amiga Hinata, lo había logrado enamorar, no entendía como pudo suceder eso, o como ella había hablado con él y lo otro ¿Por qué lo enamoraría si ella no sentía nada por él?... Luego de pensarlo, vino a su mente que quizá, no se había fijado bien en ella y en su comportamiento, por lo que empezaba a descubrir que la probable timidez y el comportamiento hacia Naruto eran claros indicios de que posiblemente le gustaba ¿Cómo no notó eso?

-Además tu lugar es con el teme, Sakura. No sé lo que haya ocurrido, pero no es motivo para que te mientas a ti misma tratando de darle celos a Sasuke ¡Así no funcionan las cosas!- le dijo por último yéndose de allí, dejando a una muy pensativa Sakura.

Naruto podía ser un idiota, pero cuando le daba por pensar era bastante astuto, lo que acabó de pasar era prueba de ello, porque justamente había dado en el clavo, en la propia razón que Sakura no había encontrado para ese inapropiado comportamiento; estaba actuando así para darle celos a Sasuke, punto final. Se sintió terrible por su comportamiento infantil e inmaduro, lo mejor era ir donde su esposo a arreglar las cosas de forma madura y justificada, Naruto tenía toda la razón, lo comprendió al fin. Así que sonriendo con sinceridad decidió dejar en paz a su amigo que al parecer había encontrado la felicidad ¡Bien por él! Ahora lo único que le desearía sería buena suerte como una buena compañera lo haría, porque sí… No sentía nada más por él; nada, sólo amistad y tuvo que armar ese lío para enterarse de ello.

-Gracias- le agradeció en un susurró, mirando de paso al cielo. Suspiró y cogió rumbo a su hogar, pues ya no tenía más que hacer ahí.

Muchas veces las mentiras y los malentendidos, causan heridas difíciles de sanar.

El chico se había recuperado casi al completo de aquella escena, aunque le costó bastante porque a cada segundo le venía el recuerdo de ese beso, que no le gustó para nada, ya se estaba volviendo loco porque lo único que quería era olvidar eso, porque una gran frustración lo dominaba al hacer memoria. Un poco más repuesto decidió buscar a su novia para cambiar esa terrible sensación en sus labios por una sensación placentera, claro, la que ella le daba cuando se besaban, una sonrisa se formó en su rostro al pensar en eso, aligeró el paso para encontrarla más rápido, luego para su suerte la divisó al lado de sus amigos, pero por las reverencias y señas de manos era visible que se estaba despidiendo ¿Por qué estaba haciendo eso? Eso le pareció bastante extraño así que fue hasta donde ella que se había empezado a ir, de un suave movimiento le agarró el brazo y la volteó obligándola a mirarlo cuando la vio de frente se aterrorizó, tenía los ojos algo hinchados y la cara súper pálida no se necesitaba ser un experto para saber lo que había pasado; había llorado.

-¿Qué ocurre?¿A dónde vas?¿Acaso algo malo te pasó?- le hizo una serie de preguntas que por su timbre de voz sonaba preocupado.

-L…Lo siento Naruto-kun, pero no me encuentro muy bien, me voy para mi casa..- Se zafó de su agarre y se volteó dándole la espalda –M..Me temo que no podré ir a tu casa… Lo si…siento- le dijo con la voz quebrada, para luego salir corriendo de ahí despavorida; no es que ella desconfiara de él, pero en ese momento lo último que quería era verlo.

Nunca en su vida había sentido ese sentimiento de abandono tan grande, las palabras que dijo, aunque no fueron ofensivas le parecieron dolorosas, al parecer ella, ella lo estaba evitando y eso era razón suficiente para que su frágil corazón se hiciera añicos. No la había dejado de mirar y con cada paso que ella daba, sentía que se alejaba cada vez más y más de él, apretó los puños impotente, iba a coger impulso para correr, alcanzarla para así enfrentarla y preguntarle que le pasaba, pero no pudo porque sus amigos se lo llevaron literalmente arrastrado para ver el inicio de las competencias, mientras le jalaban pensó en algo que lo calmó un poco y era que podría hablar con ella al día siguiente. Lástima que ese día se prolongara por más de dos meses.

En la mañana del 9 de octubre…

-¿Naruto vienes a cenar?- le llamó su abuelo desde el comedor al chico que estaba tirado en el sofá.

-No quiero- respondió sin ánimos.

Eso exasperó a Jiraiya, no le gustaba para nada la actitud que había tomado Naruto desde la primera semana de agosto en el que al parecer, las cosas se habían complicado con su novia. Cuando llegó esa noche a la casa temprano con los ánimos por el cielo porque después de mucho tiempo había logrado salir con una mujer, encontró a su nieto con la cabeza aplastada en el comedor, con todas las luces apagadas y el único sonido que podía escuchar era la respiración irregular del rubio. Encendió la luz de la cocina y se acercó a él y con voz calmada le preguntó que qué le pasaba y él sólo le respondió 'Hinata me está evitando… Y no sé… Por qué..' Era evidente que se encontraba en mal estado y desde ese día Naruto se sumió en una depresión incluso peor a la de esa vez.

-Llevas días sin comer ¡¿Te quieres morir o qué?!- le preguntó con tono de voz peligroso.

-Me da igual, ya no quiero vivir- le respondió pasando los canales, en realidad no miraba la televisión ya que su mente estaba en blanco.

Ese fue el último día en el que vio a Hinata. No sabía con exactitud qué había ocurrido, por lo que aún no comprendía el comportamiento de Hinata. Los primeros días fue a su casa a buscarla y al principio nadie parecía abrir, luego de tres días por fin alguien había abierto, pero para su mala suerte se trataba del primo de Hinata, él le dijo que no se encontraba y que no sabía cuándo volvería ¿Por qué demonios se fue al extremo del país? No podía creerlo, le había exigido al Hyuuga que le dijera dónde estaba exactamente, pero ´l no quería ceder así que el rubio casi se tornó violento cuando lo agarró del cuello de la camisa, Neji alago asustado sólo le dijo que estaba con su padre y nada más; frustrado e impotente se fue y luego se encerró en su casa.

Pasaban los días con la leve esperanza de que ella fuera de nuevo donde él, que tocara el timbre de su casa y que cuando él abriera se encontrara de nuevo con ella, pero eso era pedir mucho pareciera que no la volvería a ver jamás. Una tristeza se lo estaba comiendo de a poco, porque la ausencia de Hinata lo hacía sentir destrozada. Antes de conocerla ya estaba acostumbrado a mantenerse solo y a experimentar ese enorme vacío que conllevaba la soledad, podría decirse que en ese tiempo era algo normal para él, pero desde que la conoció su vida se llenó de tanto calor, de tanto amor, de tanta compañía y felicidad que no estaba dispuesto a perder eso que tanto lo reconfortaba, ella sin duda había sido todo lo que él había esperado en su vida ¡Cuánto la extrañaba! Extrañaba su sonrisa, su sonrojo, sus perlados y mágicos ojos, sus labios ¡Su todo! Era como un horrible castigo infame ¡No podía seguir viviendo así! Sólo quería volver a estar con ella, para abrazarla y llenarse de su calidez, pero maldecía al destino por habérsela quitado de sus manos.

-Hinata…- susurró cerrando los ojos. Jiraiya notó que este se secaba las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos. Por ella si lloraba. Jiraiya entendía su sufrimiento así que dejó el desayuno a un lado y se sentó a un lado de él en el sofá.

-Cálmate muchacho, ella volverá.

-No lo sé abuelo pervertido, pero es que no sólo el hecho de que no esté me tiene así…- cerró los ojos –También me tiene preocupado ¿Y si le pasó algo?- dijo con preocupación impregnada en su voz.

-No te preocupes, ella está bien. Pronto verás que todo volverá a la normalidad- le trató de reconfortar sobándole el cabello en un gesto casi fraternal.

-Eso espero- susurró cansado.

En dicho momento empezó a sonar el teléfono y como si hubiese sido un sonido importante, Naruto casi se desboca por ir a contestar, que casi se cae del sofá. Cogiendo un poco de equilibrio fue hasta su cuarto que era el lugar donde estaba el aparato y en el proceso casi se lleva la puerta al piso, después cuando hubo divisado el objeto contestó de inmediato.

-¿Hinata?- preguntó al instante nervioso, rogando al cielo porque fuera ella, pero luego, al escuchar dicha voz se entristeció pues no era la dulce voz de Hinata, por lo que no era ella.

-Soy Ino, baka. Naruto ven a la entrada del Instituto necesito decirte algo importante.

-Está bien ¡Ahora mismo voy!- colgó y lanzó el teléfono contra la cama.

Se colocó los zapatos, su chamarra y salió en menos de lo que cantaba un gallo. Fue corriendo a toda prisa al lugar indicado por la rubia, pues si ella le había llamado para avisarle que tenía que decirle algo importante ¡De seguro se trataba de Hinata! Ansioso apresuró el paso y en poco tiempo ya veía el gran Instituto y a la joven parada en la entrada comiendo chicle y con mirada descomplicada y los brazos cruzados.

-¡Ino!- le llamó la atención acabándose de acercar a ella.

-¡Aaaaay!- fue su respuesta de terror al verlo.

-¿Tan mal me veo?- preguntó con algo de gracia y también frustración. La chica se calmó.

-Pareces un zombie- le respondió enarcando una ceja y no era para más.

El rostro lo tenía demacrado, los ojos rojos e hinchados, tenues ojeras debajo los ojos lo que evidenciaba noches de poco sueño, también tenía la piel pálida y estaba más flaco, sin duda había estado sufriendo por la ausencia de la Hyuuga.

-Ni me lo recuerdes..- dijo mirando a un lado, estaba claro que no se sentía bien que lo vieran de esa forma, pues aún seguía teniendo el orgullo altivo, aunque si era por Hinata, no le importaba demostrarse tan débil –Dejando eso de lado ¿Qué es lo que me vas a decir? ¿Tiene que ver con mi novia?- preguntó un poco desesperado, Ino sonrió con sorna.

-Sí..Sí . Iré al grano. Hinata se alejó de ti por culpa de Kiba ¿Por qué crees que Sakura se te ''declaró'' de repente? Porque Kiba le incitó a hacerlo.

Flash back…

-Suelta ya lo que me tengas que decir- dijo Sakura algo molesta.

-He notado que has estado mirando a Naruto, pienso que te arrepentiste de haberlo rechazado ¿O me equivoco?- preguntó Kiba con un tono de voz que no era reconocible.

Sakura suspiró al escucharlo, en parte lo que él dijo tenía razón, pero en ese momento ya no estaba segura de lo que iba a hacer. Esa inseguridad se creó cuando al verle a los ojos le pareció que ya no existían ese tipo de sentimientos hacia ella, porque sí, el típico brillo que él le demostraba cuando la miraba se había esfumado en cambio ahora le dedicaba una mirada neutra que no demostraba nada especial.

-Más o menos- respondió no muy segura; sin embargo eso era lo suficiente para que el Inuzuka siguiera.

-Y has hecho bien, porque él te sigue amando. Si supieras lo que ha sufrido desde ese día- le dijo con voz neutral.

Aunque lo que le había acabado de decir era una blasfemia había algo de veracidad en algo y era que él si había sufrido por algún tiempo por el rechazo de ella para con él, sin embargo ese sufrimiento desapareció cuando el rubio se volvió amigo de Hinata, pero claro eso era algo que él no se encargaría de decirle.

-¿Seguro?- preguntó no muy segura de lo que escuchaba, es que eso sonaba más falso que verdadero, sin embargo Kiba era su mejor amigo, por lo que lo conocía bien, entonces no podrías estar mintiendo ¿o sí?.

-Sí, así que no lo dudes.

Fin flash back…

Ino terminó de contarle lo que había presenciado ese día de casualidad. Además lo tenía que dejar asimilar lo que le había acabado de contar. Naruto fruncía el seño no muy feliz.

-Yo también quedé atónita cuando lo escuché; él sabía muy bien que lo que decía era mentiras…-tragó saliva al ver a Naruto con un semblante aterrador –Cuando Kiba se fue lo empecé a seguir de cerca sin que él se diera cuenta de mi presencia, porque presentía que iba a hacer algo más y claro, no me equivoqué en mis sospechas.

-¿Qué hizo?.

-Se acercó a Hinata y empezó una conversación que al principio parecía trivial; algo normal. Pero después se empezó a tornar molesta para mi amiga- con cada cosa que decía Ino a Naruto le aumentaba el enojo que se le estaba formando con cada segundo.

-¿Qué demonios le dijo?- preguntó respirando pausadamente, pues estaba a punto de salirse de control, la rubia se colocó una mano en el cuello incómoda.

-Cosas cómo que tú seguías ''enamorado'' de Sakura, que no amabas a Hinata y que sólo la estabas utilizando para no sentirte tan solo. Yo iba a ir personalmente a golpearlo por su hipocresía, pero sorpresivamente Hinata se me adelantó dándole una cachetada; indignada, claro, por su comportamiento- le terminó de decir.

Después se asustó al completo cuando vio la expresión casi maléfica de Naruto, este sonreía pera esa sonrisa estaba lejos de ser buena, pues era algo perturbadora.

-Con que así son las cosas- susurró él con la voz cambiada completamente.

-Creo que hay una razón más lógica para que Hinata se alejara de ti- comentó Ino seria, Naruto enarcó una ceja confundido –Por el hecho de que te vio justamente cuando Sakura te besó- le dijo al fin, el chico recordó de golpe eso.

Ya se le había olvidado lo ocurrido ese día con Sakura y en ese momento no pensó que ese incidente le causará problemas, pero claro; corrió con la mala suerte de que justo en ese momento Hinata los había visto ¡Claro! Ahora entendía porque aparentemente ella había llorado, tenía más razón suficiente para eso, cuando esa razón era un horrible mal entendido. Se sintió tan mal al pensar que cosas tristes pudo pensar ella con tal escena y claro, como Kiba antes le había vuelto un lío la cabeza esa imagen de beso la afecto por completo. Pobrecita, ella no se merecía tal cosa, por eso decidió alejarse. Una gran determinación se formó en él, lo único que quería ahora era arreglar las cosas. Miró un poco enojado a Ino, si ella desde un principio sabía eso ¡¿Entonces por qué no se lo había dicho?! Estaba seguro que si ella se lo hubiese dicho tiempo atrás, de seguro en ese momento las cosas estarían en completa normalidad.

-¡¿Por qué no me avisaste antes?! – exclamó fastidiado.

-Iba a hacerlo, de hecho; pero se presentó un inconveniente y me tuve que ir de la ciudad hasta el día de hoy- Naruto se calmó al escucharla, tal vez se había enojado sin justificación.

-En todo caso ¡Gracias por avisarme!- le agradeció en forma de despedida empezándose a ir. No pensaba por nada del mundo quedar con los brazos cruzados ahora que sabía la verdad.

Oh sí, la vida se había tornado tan tranquila y relajante desde que su plan había funcionado, al parecer mejor de lo que había pensado, estaba más que satisfecho ahora que Naruto estaba aleado de Hinata, o más bien ella de él; sentía que por fin había logrado su objetivo. Respiraba cierta paz, se encontraba recostado en una banca del colegio con los ojos cerrados, tomando una refresco de naranja cada cierto tiempo cuando sentía la necesidad de mojar su boca. Todos los demás estudiantes estaban dispersos en toda la estancia disfrutando con creces el corto descanso. En ese momento sonreía porque se encontraba feliz de que Naruto dejara de asistir a clases desde hacía aproximadamente un mes; cuando él se enteró que su chica no aparecía por ningún lado no quiso volver al colegio, algo que preocupó a los profesores de sobre manera, primero por la ausencia de la mejor estudiante del Instituto y también, aunque no se creyera por la ausencia del rubio, puede que no era muy buen estudiante pero se notaba que desde que estaba con la Hyuuga había mejorado bastante y también se había calmado un poco, por parte de Kiba le dio la mismo la ausencia del que alguna vez llamó mejor amigo.

''Debe estar sufriendo ahora mismo, me da igual'' pensó egoístamente llevándose con calma el refresco a la boca sin predecir que el que estaba a punto de sufrir era él.

Sintió a alguien gritar su nombre con odio puro y antes de abrir los ojos ya se encontraba en el piso con la cara lastimada, se llevó la mano al cachete que había sido el lugar afectado y sintió una punzada de dolor ¡Alguien le había golpeado con demasiada fuerza! Subió su cabeza para ver a su agresor y se estremeció al completo al ver a su antiguo amigo con expresión de mala muerte y enfado total.

-¡Me vas a pagar por todas esas estúpidas mentiras!- le gritó a la cara.

Kiba se paró de inmediato empezándose a sentir enojado, muy enojado ¡No se dejaría golpear por ese idiota!

Fue a darle una serie de golpes en la cara, lamentablemente el que una vez llegó a ser su amigo era demasiado ágil, por lo que no había podido encestarle siquiera un pequeño golpe, era tal que rozarlo parecía una tarea bastante difícil. Naruto detuvo sus manos en un milisegundo y luego en forma de contraataque le dio una fuerte rodillazo en el estómago y después sin dejarlo siquiera asimilar ese golpe le dio una patada con tal intensidad que lo envió varios metros al aire y después cayó con fuerza a unos cuantos metros de él. Pronto los estudiantes se enteraron de lo que allí acontecía y con la curiosidad a flor de piel se acercaron lo suficiente a la escena para ser testigos de la golpiza que le estaba provocando Naruto a Kiba, nadie se espero que el rubio fuese capaz de tal cosa, no se esperaban que cuando lo volvieran a ver iba a ser de esa forma, una forma que era desconocida para muchos y la evidencia total de que él, más que ser imperativo, idiota y quizá un causa problemas; era un gran luchador, porque sí, peleaba de una forma que era evidente que era experto en esa área.

-Veo que ya no es el mismo idiota de antes- susurró Kiba bastante mal, se sentó como pudo mientras que le dedicaba una mirada por el rabillo del ojos limpiándose el hilo de sangre que estaba empezando a salir de su boca.

En ese momento estaba recordando la infancia donde todos le ganaban a Naruto en cualquier cosa, incluso era la persona más débil que había conocido en su corta vida. Pero, increíblemente ese niño ya no existía, no, porque había sido reemplazado por un joven experto en aquello, tan experto que presentía que pronto perdería el conocimiento, era la primera vez que alguien le ganaba en un combate y ese alguien era justo Naruto, sonrió con ironía rindiéndose mentalmente, ya no tenía fuerzas siquiera para moverse; mientras él estaba así, en tan deplorable estado, su agresor estaba en perfectas condiciones, ni siquiera tenía un ápice de cansancio. Naruto, aún con ese sentimiento desquiciado cogió a Kiba de la camisa del cuello y se hizo a horcadas de él, le enviaba una mirada demasiado amenazante, en ese momento el castaño se estaba empezando a arrepentir de lo que hizo, pues enserio el rubio tenía intenciones de acabar con él.

-¡Te odio! ¡No puedo creer que le hayas dicho semejante blasfemia a Hinata!- le gritaba entre golpes.

Quizá se estaba pasando, él no necesitaba ser tan brusco y rudo con Kiba, pero era tal su enojo que no era capaz de contenerse, porque cada vez que lo miraba llegaba a su mente todo lo que él hizo y eso lo único que lograba era aumentar el fuego que ya no tenía forma de apagar. Le estaba dando tan fuerte que Kiba ya estaba empezando a perder la conciencia, Naruto, claro no se había percatado de esto porque tenía la mente nublada y si pronto no se enteraba de lo que estaba haciendo, podía incluso llegar a matar al Inuzuka y vaya que le faltaba poco para eso.

Rock Lee, que antes caminaba tranquilamente por el gran exterior del Instituto, se percató que habían varios estudiantes reunidos mirando lo que parecía ser una pelea, curioso fue corriendo para ver quienes estaban en tal acto, cuando llegó quedó paralizado al ver a Naruto casi que matando a Kiba, no entendía y tampoco se explicaba como los mejores amigos habían resultado en tal altercado. Naruto mostraba una mirada fría y a la vez perdida, mientras que Kiba ya estaba al borde de la inconsciencia por el fuerte daño causado por el Uzumaki; no queriendo un final desastroso, se arremetió contra las personas para poder llegar donde ellos y luego con un movimiento rápido agarró a Naruto del cuello de su chamarra por detrás, jalándolo para obligarlo a pararse.

-¡Ya es suficiente Naruto-kun!- le dijo Lee algo preocupado por detrás.

Naruto apretó los puños que en ese momento se encontraban manchados por la sangre de Kiba, bufó fastidiado zafándose de su agarre. Después se dio la vuelta para darle la espalda a Kiba y a Lee.

-Espero, que algún día entiendas que lo que sientes por Hinata es una obsesión perjudicial- después de decirle esto se fue de allí rumbo a su casa. No le prestó atención a las miradas impresionadas de los estudiantes y tampoco al doloroso gemido por parte de Kiba tratándose de sentar.

El día siguiente sería su cumpleaños y tampoco quería pensar en eso.

Llegó a la casa a las 6 de la tarde ya que en el día se la pasó caminando por toda Konoha con la frustración a sus espaldas, aún seguía enojado, pero la tristeza era lo que predominaba en él; caminó por la orilla de la playa con la mirada perdida y así fue como se le fue todo el día: pensando en Hinata.

Se sentó en el comedor y abrió una caja instantánea de Ramen que tenía puesta allí, calentó el agua y después se la echó a la caja, abrió los palillos y empezó a comer sin ganas, el no comer por días provocó que a su organismo se le fuese difícil volver a recibir alimento, pudo saberlo cuando sintió que no le quería entrar, sin embargo se lo comió, tampoco se podía morir de hambre. Empezó a pensar en algo para encontrar la localización exacta de la peli-azul, pero nada se le venía a la cabeza, empezó a mirar el empaque ahora vacío del Ramen mientras empezaban a pasar los minutos seguidos de un silencio sepulcral que fue contrarrestado por el tic tac del reloj de su abuelo que había en la cocina. Su mirada estaba fija en el directorio telefónico que había en una repisa junto al televisor, en verdad no lo estaba viendo pues su mente estaba en blanco, luego su cabeza hizo un click espontaneo en signo de que le había surgido una buena idea en cuanto a relación de ese objeto.

-¡El directorio telefónico! No haberlo pensado antes ¡Me podrá servir!- exclamó yendo de inmediato hasta donde estaba la repisa, se sentó en el piso con el directorio en manos, pronto se estresó al ver lo grande que era.

Se empeñó en buscar el apellido Hyuuga y encontró efectivamente el nombre de Neji, pero este no le servía de nada, así que se devolvió un poco y encontró el nombre que necesitaba con tanta urgencia: Hyuuga Hiashi. ¡Bien! Al fin tenía el número.

-¿Y el teléfono?- preguntó para sí mismo mirando hacia todas partes, una vena le empezó a palpitar en la sien al no verlo por ningún lado –Lo que me faltaba ¡Demonios!- se paró del piso para empezarlo a buscar mejor.

Lo buscó por toda la casa pero ni rastros de ese puñetero teléfono.

''¿Dónde está?¿Dónde está?'' pensaba desesperado desorganizando la casa más de lo que ya estaba, al final lo único que logró fue dejar la casa patas arriba.

Luego un fugaz recuerdo pasó por su mente, recordó que cuando se había despedido de Ino por el teléfono lo tiró en la cama, seguramente se había caído debajo de esta. Entró a su habitación, se agachó para mirar por debajo de la cama y allí lo vio, sonrió y no se demoró mucho en recogerlo. Entusiasmado ahora sí, porque de seguro volvería a escuchar la voz de su amada miró el número y luego lo marcó, de inmediato este empezó a repicar indicando que si había entrado la llamada, luego de repicar 3 veces contestó una chica, la voz sonaba algo más aniñada que la de Hinata, pero era bastante parecida a la de ella. Algo confundido habló.

-Buenas noches ¿Hablo con Hinata?- preguntó nervioso al instante.

-No, habla con su hermana menor, Hanabi ¿Quién la necesita?- le preguntó con voz que denotaba curiosidad, tal vez era extraño que la llamara un chico. Él pensativo se rascó la cabeza, no sabía que Hinata tuviese hermanos.

-Naruto- le contestó.

-Que sorpresa, así que eres su novio; es una lástima pero ella se fue por la mañana pero no sé a dónde la verdad- cuando la escuchó bufó de nuevo frustrado, siempre era demasiado tarde que fastidio, además se jodió al saber que desde un principio estuvo allí.

-Gracias- se despidió con voz amable, la chica hizo lo mismo.

Se paró de suelo y haciendo caso omiso al desorden y a la hora se fue a dormir, esperaba que al despertar al día siguiente la chica estuviese allí con él, sonrió triste eso era lo que pensaba todas las noches pero eso no tenía esperanza de volverse realidad, pero prefería pensar eso a pensar que jamás la volvería a ver en su vida. Se cobijó y pronto se desconectó del mundo.


Abrió los ojos sin ánimos, ya había amanecido lo sabía, así aún no se hubiese descobijado lo sabía. Se descobijó y en efecto ya había amanecido, lo que quería decir, claro que ese día ya tenía 17 años, era su cumpleaños pero poco le importaba, bueno nunca le gustaba cumplir años, porque en vez de una dicha era una tristeza al verse sin familia, pensó que ese año sería diferente por la compañía de Hinata, pero resultó que ella ahora no estaba, sí ya odiaba ese día. Se sentó en la cama y aburrido empezó a mirar por la ventana, donde una vez meses atrás cruzo una mirada profunda con ella, así no la conociera fue algo mágico, luego sonrió con ironía, no había llovido en meses y justamente ese día caía una fuerte tormenta. Todo se veía gris y supremamente triste, ahora dudaba si eso era o por causa del mal día o por causa de su tristeza. Cerró los ojos, tratándose de hacerse la imagen de su mente le empezó a jugar malas bromas, sentía el aroma de Hinata.. ¿Pero cómo..? Tenía que ser causa de su imaginación perversa, pero no parecía encajar esa suposición, pues parecía tan real ese aroma, abrió los ojos para ver por la ventana y vio el reflejo de la que parecía ser Hinata, sus ojos se abrieron aún más y como si su corazón predijese lo que a continuación sucedería se aceleró con fuerza ¿Acaso ella...? Volteó a mirar lentamente hacia su lado derecho osea el contrario a la dirección en donde estaba la ventana y casi sintió que su corazón se paralizó.

Sí, su olfato no lo engañó en ningún momento, era en efecto el aroma de ella porque justamente estaba frente a sus ojos mirándolo en silencio ¿Estaba soñando o en realidad ella había vuelto?.

-Hi…Hinata ¿Hinata?- susurró el chico casi sin palabras, no podía cavilar de la impresión que tenía, ella empezó a llorar de inmediato y lo abrazó con una necesidad terrible.

-Lo siento tanto… Naruto-kun, yo no pensaba alejarme de ti… Simplemente estaba algo do…dolida cua…cuando vi que Sakura-san te besaba… Sabía que eso tenía una explicación lógica… pen…pensaba hablar contigo al día siguiente… para entender… qué había ocurrido… pero ju…justo mi padre vino por mí y me llevó hasta su casa… Desde todo este tiempo… traté de llamarte pe…pero mi padre me tenía… sumamente vigilada- le contó casi todo de inmediato en medio del llanto, el chico estaba tan impresionado que ni le había correspondido el abrazo, es más ni había parpadeado siquiera.

-Yo…yo estaba muy preocupada por ti… mi padre quería hacerme vi… viajar al extranjero para estudiar, s…se suponía que hoy me iba a In… Inglaterra, pero yo me escapé… ayer ¡No te quería perder…! Además tendría que estar contigo… En tu cumpleaños… Perdóname- terminó de contarle mientras se calmaba un poco.

Al fin había entendido que no se trataba de un bello sueño, ella había vuelto, ella estaba de nuevo junto a él abrazándolo. Empezó a reír contento mientras le correspondía con amor el abrazo, la recostó contra su pecho y le empezó a sobar el cabello, su sonrisa no quería desaparecer, agradecía que sus profundos temores fueran sólo eso.

-Estaba a punto de morir si no sabía qué te había sucedido- le confesó el chico estrechándola más contra él.

-Lo siento- se disculpó de nuevo dándole un corto pero tierno beso en la boca. Él sonrió ante esto, comprobando lo mucho que le gustaba sus labios, sí ¡En definitiva le hizo demasiada falta!

-Mejor olvidemos todo lo que pasó- le dijo acariciándole un cachete, luego su mirada pasó de ser amorosa a una extremadamente seria –Pero antes de eso, te quería confesar que Sakura fue la que me besó de improvisto, yo ni siquiera anhelaba eso ¡No me gustó para nada!- le aclaró a la chica con toda la verdad, ella sonrió, porque era cierto que él nunca la engañaría.

El chico le agarró el cuello y la aproximó hacia él para devolverle ese exquisito beso, luego le colocó un dedo en su respingona nariz, mientras esbozaba una de esas sonrisas que la dejaba sin aire.

-Prefiero besarte a ti, que a mil chicas… Ninguna me haría sentir lo que siento contigo- Hinata se sonrojó un poco y bajó la cabeza para que él no notara su sonrojo, aunque era tarde porque ya lo había visto, se conmovió por lo que la volvió a abrazar, su corazón aún palpitaba ansioso y el corazón de Hinata no se quedaba atrás.

El sufrimiento y a la vez preocupación que tenía se fueron en el momento que estuvo de nuevo en los brazos del rubio, se había acostumbrado tanto a él, a su calor a su contacto que no era capaz de estar lejos de él, menos mal ese tiempo eterno donde su padre había terminado y ahora volvía a sentir ese calor tan reconfortable que le brindaba el rubio.

Después de su agradable reencuentro, fueron a la sala a hablar más al respecto. En principio el chico se sorprendió al ver que toda la casa estaba en completo orden, después sonrió. Ella lo había organizado mientras dormía ¡No se hubiera molestado en hacerlo! También le había preparado un delicioso pastel de cumpleaños ¡Nadie nunca antes había hecho tal cosa por él! Se sentía tan lleno de amor, ella le daba tanto amor que ni se lo podía creer.

Comieron el pastel los dos juntos con tal cariño que casi terminaron en el baño lavándose la cara porque se ensuciaron de merengue al intentarse dar mutuamente el pastel, además Naruto fue el causante de eso, con su idea de ''embárrala de pastel'' para luego limpiarla con sus labios, bueno eso en parte le encantó a él y ella casi muere del nerviosismo. Le guardaron un pedazo de pastel a Jiraiya que de seguro llegaría en la noche a felicitar al chico. Se la pasaron hablando un buen rato y también aprovecharon el tiempo que habían perdido (¡No de ''esa'' forma! ¿Eh? xD).

Llegó la noche con cierto afán porque para la pareja el tiempo es como si hubiese pasado sólo una hora. Se besaron varias veces y a la vez llegaron a subirse de todo, casi hasta llegar al punto al que llegaron aquel día, pero por debidas circunstancias de la vida o de la naturaleza más exactamente no pasaron a más, aunque así lo desearan, pues Hinata estaba tan aterrada con la tormenta que se había volqueado y Naruto sólo se limitó a abrazarla y calmarla porque debía aceptar que la tormenta que hacía era casi comparada a un ciclón. Hinata se despidió de Naruto prometiéndole que iría en la mañana, él se despidió contento, fue el mejor cumpleaños que tuvo en toda su vida.

Se sentó en el sofá y miró el dinero que tenía empuñado en la mano derecha ¡Era mucho dinero! Hinata se lo había dado como regalo ya que no tuvo tiempo de comprarle un detalle, le dijo. Naruto al ver que se trataba de mucho quiso convencerla de que no era necesario eso ya que el estar con ella fue el mejor regalo que pudo recibir en su vida, sin embargo ella no se dejó persuadir así el intentara convencerla de la peor mejormanera, al final ni con su arma de seducción lo logró, así que aceptó en contra de su voluntad.

Alguien entró con extremo cuidado, con tal cuidado que ni Naruto se enteró de eso, después esa persona fue hasta donde se encontraba el rubiales.

-Naruto ¡Feliz cumpleaños!- Jiraiya esperó que no estuviese de tan mal humor, pues no le gustaba verlo así, Naruto lo volteó a mirar y fijó su mirada en la caja que traía entre las manos.

-¿Qué traes ahí abuelo- pervertido?- le preguntó con demasiado curiosidad, con la curiosidad comparable de un niño.

-Ábrelo y lo descubrirás- le señaló sonriendo, el chico sonrió igual más que entusiasmado. Metió su mano y cuando sacó lo primero que encontró frunció el seño algo sonrojado.

-¿Una revista de mujeres en bikini?- le preguntó aún con el seño fruncido, mirando al adulto expectante, de inmediato Jiraiya se sonrojo y le arrebato la revista al joven y se la metió dentro del gabán.

-¡No, eso es mío! Mira más adentro- le indicó algo abochornado mirando hacia otro lado. El rubio suspiró, cuando miró bien lo que era sonrió de inmediato.

-¡Qué bien! ¡La consola de vídeo juegos que tanto quería!- dijo feliz y a la vez ilusionado de tener eso en sus manos, parecía un niño pequeño, luego abrazó a Jiraiya con cariño -¡Gracias!.

-De nada- le sobó el cabello, después notó que el chico estaba normal e incluso más feliz; estaba contrario a lo que se imagino, sonrió eso quería decir que todo había vuelto a la normalidad ¿Por qué lo aseguraba? Porque de sólo ver el orden de la casa y sentir el aroma de una mujer impregnado en la ropa de Naruto le hizo comprender que su novia había vuelto -¿Todo se arregló?- le preguntó.

-Sí- afirmó, pues supo al instante a qué se refirió su abuelo.

Al día siguiente…

-¿Por qué no habrá venido?- se preguntó Naruto mirando su reloj de mano, marcaban más de la 1 de la tarde y su chica nada que aparecía, ni siquiera lo había llamando a avisarle el porqué de su demora.

No sabía lo que había pasado por esto se estaba terminando de organizar para ir él personalmente a su casa ¿Y si se enfermó? Con más razones iría, se colocó una abrigo, una bufanda con bordado y guantes para resguardarse del frío tan pronunciado que hacía afuera. Cerró la puerta le colocó seguro y luego empezó a caminar despacio con las manos en los bolsillos del abrigo.

El ambiente estaba un tanto raro y a la vez pesado. Lo tenía desconcertado desde hacía minutos el ver policías por todos lados, parecían buscar a alguien ¿Quién sería el desafortunado? Se sintió mal por los familiares de la persona que pudo haber perdido, siguió caminando y cierto acontecimiento le heló los huesos y era el ver a unos agentes yendo dirección a su Instituto ¿Entonces era alguien del colegio? Eso no podía ser bueno. Caminó por 10 minutos y llegó a la cuadra donde estaba ubicada la casa de su novia. Le extrañó aún más ver a Neji hablando con un señor con gabán y un agente de policía que parecía ser el capitán, bueno de seguro le estaban preguntando, pero al ver la cara pálida del castaño, la mirada perdida y los gestos de dolor y desesperación le hizo comprender que esa situación pintaba para mal, asustado empezó a correr para llegar más rápido donde el familiar de Hinata.

-Neji ¿Qué ocurre?- le preguntó agitado, este lo volteó a mirar y después le dedicó una mirada de preocupación y dolor.

-Secuestraron a Hinata- le contestó directamente.

Continuará…

Uff… Pasaron muchas cosas ¿Verdad? Y ya podrán notar que soy bastante cruel con la pareja. Resulta que se arreglan las cosas y luego la secuestran ¡WTF! O.o Jejeje pero yo hago eso a propósito (¡No me odien! D:), es más les aviso que cada Fic que haga no han de faltar los malditos problemas (Sí se animan a leer mis próximos Fics se enteraran de eso xD y eso que este Fic es corto comparado al que empecé a escribir) Por cierto no soy una chica mala *Mirada de cachorrito* Muajajajaja…. Cof.. cof creo que lo soy un poco xD

Amigos, espero que tengan paciencia con la continuación y por cierto ¡Comenten! Esta humilde autora necesita saber sus opiniones, además es algo que me hace realmente feliz… Ya que toqué el tema ¡Amo a todos los que han comentado! Vaya que sus comentarios me animan y me hacen muy feliz.

Beshos y abrashos 3

Kahiko-san