Hola!... ¿Aún queda alguien por ahí? ...Espero que si u.u ... En serio lamento mucho, mucho, mucho, mucho... bueeno, no alcanzo a escribir los "mucho" suficientes para expresarles lo realmente avergonzada que estoy con ustedes por haber tardado tanto en actualizar TwT ... La buena noticia es que al fin terminé las primeras cuatro materias del semestre (see, tuve que cursar cuatro materias el primer ciclo y ésta semana empecé con las dos restantes xD) fue una horrible y agotadora semana pero al fin terminé el primer ciclo y podré descansar un poco más,,, y sobre todo dedicarme a escribir más :D

La parte buena es que la historia está acabando,, se suponía que sería un one-shot (claaro e.e) pero ya va por los cinco capítulos xD ... Me disculpo de antemano por lo que leerán a continuación, sé que probablemente algunas se hicieron una mínima expectativa de lo que en éste capítulo vendría, pero lastimosamente repito lo que he dicho desde el principio: no sé escribir lemon! :'( ... he tratado, les aseguro que sí... pero queda taaaan rosa xD ,,, Estuve ocupada y tarde respondí el comentario de la autora que me ofreció su ayuda, hace dos días le respondí pero hasta ahora no ha vuelto a dar señales de vida y mi beta ya me haló las orejas por tardar dos días más cuando el capítulo está ya listo u.u

Aún así espero que el capítulo sea de su agrado (aunque sea un poco)... En máximo un par de días más subiré el siguiente y pese a mi terrible atraso (aunque justificado e.e) ojalá me alegren el día con sus comentarios, son ellos quienes me hacen sonreír durante mi jornada laboral xD ... (así es, a escondidas abro mi correo para leer cualquier notificación de fb o ff que llegue... o simplemente "chateo" desde allí mediante correos,, la desesperación me ha llevado a eso u.u)... Perdón por la larga nota pero quise explicarles el motivo de mi ausencia D: ... Gracias por leer! Y comentar e.e


Cap. 5

Por segunda vez y con la misma chica, Sasuke estaba rompiendo su propia regla; y ahí estaba en su departamento con la pelirrosa, preguntándose de qué manera se las había arreglado esa gitana para adentrarse tanto en su vida hasta tal punto de tratarla distinto a cualquier otra mujer; permitiéndole adentrarse cada vez más en su mente e instalarse en lo más profundo de su corazón.

- ¿Y esto? – preguntó la oji jade señalando un libro apoyado sobre la mesita de centro de la sala – no me imagino a tu amigo leyendo todo un libro.

- Tampoco yo – respondió el azabache en burla – y de hecho no hay razón para imaginarlo, sencillamente porque Naruto no leería un libro ni aunque su vida dependiera de ello.

- Entonces es tuyo – dijo la pelirrosa luego de soltar una pequeña carcajada ante el comentario del azabache, para luego girarse y verlo a los ojos fijamente.

- ¿Por qué no me haz querido responder? – inquirió el azabache arqueando una ceja, durante todo el trayecto al departamento Sasuke estuvo tratando de que Sakura le contara algo acerca de ella, por lo menos que le dijera por qué había estado triste durante ese día, pero la gitana esquivaba la conversación cambiando de tema rápidamente.

- Son ideas tuyas – exclamó la pelirrosa desinteresadamente, sabiendo a lo que se refería Sasuke – no sé por qué aseguras que estoy triste, no es como si me conocieras tanto como para saberlo.

El azabache la veía fijamente a los ojos, a pesar de que la gitana tenía razón y él no la conocía de mucho tiempo, la conexión especial que había entre ellos hacía que fuera imposible mentirse mutuamente, había tratado con ella lo suficiente como para saber leer sus emociones; algo en la impecable mirada jade de la pelirrosa era incapaz de ocultar sus sentimientos a los ojos de Sasuke, el pelinegro podía ver claramente la fragilidad del alma Sakura como si de una hermosa muñeca de cristal se tratara… una hermosa muñeca de cristal que se escondía en una dura coraza para proteger su corazón.

Sakura era realmente especial, y Sasuke no necesitaba haberla conocido de hacía años para darse cuenta de ello; contrario a muchas personas a quienes creía conocer y con los años resultaba que eran totalmente opuestos a lo que pensaba, la pelirrosa era una mujer genuina, sincera y directa, había demostrado ser tan frágil y delicada como la más bella flor de cerezo, pero con la suficiente fuerza y entereza para amar, con la fiereza que caracterizaba a su apasionado corazón gitano.

- Hmp – murmuró el pelinegro con el ceño levemente fruncido.

- Ya te he dicho que no me mires así – dijo tiernamente la pelirrosa, acercándose al azabache – lo último que quiero es que te enojes conmigo.

"Niño de los ojos negros, no me mires así" recordó el pelinegro las palabras que la gitana le había dicho el otro día; el tono casi suplicante que usó la oji jade cuando le dijo que no soportaría que él se enojara con ella logró sorprender al azabache; y la gitana se maldijo internamente al darse cuenta de que dijo algo que se suponía que no debía revelarle a Sasuke. Si bien era cierto que Sakura no quería que él se molestara con ella, jamás fue su intención decírselo al azabache, había estado esforzándose demasiado por no ceder ante sus impulsos que le gritaban que volviera a besar al Uchiha y se quedara con él para siempre… pero eso no era posible, la feria pronto se iría; y con la feria, también ella se iría.

- Creo que no podría enojarme contigo jamás – confesó en voz baja el pelinegro, logrando que sus palabras calaran hasta los huesos de la pelirrosa, quien se estremeció ante lo dicho por Sasuke.

- ¿Jamás? – inquirió la pelirrosa parándose frente al azabache.

- Jamás – respondió firmemente el azabache, agachándose un poco para rozar sus labios con los de la pelirrosa; ambos cerraron los ojos ante el contacto y se abrazaron con ternura.

Sakura se dejó guiar por Sasuke, avanzando sin soltarse ni separarse hasta que llegaron a la habitación del azabache; de una patada el pelinegro cerró la puerta luego de que entraron; y llevó con cuidado a la pelirrosa hasta su cama, depositándola delicadamente en las suaves sábanas de color azul oscuro.

- Sabes que una noche de amor no va a cambiar mi destino, ¿verdad, Sasuke? – preguntó la pelirrosa consciente de lo que estaba a punto de suceder entre ambos y separándose levemente del azabache para mirarlo a los ojos.

El azabache no le respondió nada, Sakura se estremeció al ver su profunda y oscura mirada sobre ella, la observaba con tanta adoración que tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no gritarle lo mucho que lo había llegado a amar en esos pocos días.

Sasuke sonrió de lado con arrogancia al ver el sonrojo que se había formado en las mejillas de la pelirrosa; y antes de poder decir algo, la gitana lo atrajo a ella por el cuello y volvió a besarlo con pasión; Sasuke correspondió de inmediato ante el gesto, y solamente la luna, con sus rayos de color como la plata dibujando la silueta de los dos amantes, fue muda testigo de lo que entre ellos pasó esa noche.

Era de madrugada ya, el reloj en la pequeña mesa de noche marcaba las tres de la mañana y en medio de un silencio tan infinito como el oscuro cielo que se divisaba por la ventana del cuarto de Sasuke, apenas iluminado por el tenue brillo de la luna que se colaba entre las cortinas; se encontraba Sakura recostada sobre el pecho del azabache, sintiendo los fuertes latidos del corazón de él contra su sien, mientras se estremecía levemente ante las suaves caricias que el pelinegro hacía en su espalda.

- ¿Extrañabas estar en Japón? – preguntó el azabache, rompiendo el silencio.

- La última vez que la feria de gitanos vino a Tokio fue hace cuatro años – respondió la pelirrosa luego de dar un suspiro.

- No – exclamó el pelinegro jugando con un mechón rosa de la gitana, aspirando su dulce aroma a cerezos – me refiero a vivir aquí como cuando eras pequeña.

Sakura levantó el rostro para ver al pelinegro con un brillo de picardía reflejado en sus ojos jade.

- ¿Crees que después de lo que pasó vas a poder engañarme fácilmente para que te diga cosas sobre mí? – preguntó la oji jade arqueando una ceja y sonriendo divertida.

- Sólo preguntaba – expresó el azabache encogiéndose de hombros y adoptando un semblante de falsa pero dulce inocencia que hizo sonreír a la pelirrosa.

- Bueno – dijo la pelirrosa acomodándose entre los brazos del pelinegro quien la abrazó protectoramente – la verdad no recuerdo mucho de lo que era mi vida antes de llegar con los gitanos.

- Eras muy pequeña – comentó el pelinegro viendo divertido que la pelirrosa lo miraba de reojo con gesto desconfiado.

- ¿Cómo lo sabes?

- Estoy adivinando – exclamó el azabache con una arrogante sonrisa, en verdad lo dijo porque recordaba lo poco que Hinata le había dicho pero no podía delatarla ante la pelirrosa y darle chance de que se arrepintiera y no le contara nada más – mejor continúa.

- Vivía en una pequeña granja – dijo la gitana haciendo vanamente un gran esfuerzo mental por recordar el rostro de sus padres – mis padres nos mantenían con el trabajo que hacían en el campo, pero cuando quisieron sacarnos a la fuerza de nuestras tierras ellos se opusieron… murieron protegiéndonos a Gaara y a mí, mamá le dijo que se escondiera conmigo mientras ella iba a ayudar a papá, pero nunca los volvimos a ver con vida.

Sasuke se sintió culpable al haber obligado a la pelirrosa a recordar ese triste episodio de su vida, aunque ahora entendía por qué ella prefería dejar ese pasado atrás y ser feliz ahora como gitana, recorriendo el mundo y conociendo personas y lugares diferentes… ella evitaba establecerse en un sitio determinado y crear vínculos con alguien por temor a que volvieran a herir su corazón al arrancarle a sus seres queridos de nuevo, tal y como había sucedido con sus padres.

- No te preocupes – exclamó la pelirrosa viendo con ternura al pelinegro que se había quedado perdido en sus pensamientos con gesto preocupado en su rostro – por suerte yo estaba muy pequeña y no recuerdo nada de eso, si sé lo que pasó es porque Gaara me lo contó.

- ¿Gaara? – preguntó el pelinegro confundido.

- Mi hermano – explicó la pelirrosa – a menos que prefieras seguir llamándolo "mi novio pelirrojo".

Sasuke rodó los ojos ante la burlona expresión de la oji jade, sin embargo ella luego lo miró con gesto consternado y eso le hizo sentir al azabache una extraña opresión en el pecho… la expresión que tenía ella ahora le causaba un mal presentimiento, por suerte él no creía en esas cosas.

- Sasuke – lo llamó la pelirrosa con tristeza en su voz – hoy es el último día de la feria en Tokio.

- ¿Qué? – preguntó atónito el pelinegro abriendo desmesuradamente los ojos, definitivamente Sakura podía ser demasiado directa a veces y ahora él empezaba a creer en sus corazonadas, lastimosamente eso no era para nada bueno ahora.

- Quería decírtelo antes pero… – dijo nerviosamente la oji jade, su mirada se encontró de frente con los ojos de Sasuke.

- ¿Te irás? – preguntó el azabache con voz profunda y mirada penetrante, mientras en su interior conservaba la esperanza de que ella le dijera que estaba cansada de su vida actual y quería volver a radicarse en Tokio… se autocompadecía a sí mismo por ser tan patético como para esperar esa respuesta por parte de Sakura, pero a esas alturas su cordura y su razón eran más que nulas ante la oji jade.

La pelirrosa se incorporó hasta quedar sentada en la cama y clavó su mirada en sus propias manos, incapaz de seguir viendo los ojos del azabache, aún cuando la oscuridad de la noche sólo los dejaba verse parcialmente.

- Por supuesto… yo te dije que…

- No me importa lo que me hayas dicho – interrumpió el azabache con voz fría – me importa lo que me digas ahora.

- ¿Crees que algo haya cambiado? – inquirió la oji jade con tono indiferente, girando su rostro para ver los ojos de Sasuke que parecían aún más negros que antes – te dije antes que una noche de amor no iba a cambiar para nada las cosas, mi destino sigue siendo el mismo; recorreré el mundo como una gitana.

El azabache estaba confundido, miraba con el ceño fruncido a la gitana mientras su cerebro se debatía entre creer las palabras que ella parecía decir con tanta seguridad, o confiar en sus ojos que más bien parecían decirle a gritos que no creyera lo que le decía, que sólo trataba de engañarse a sí misma y de paso a él.

- Ya veo – dijo finalmente el azabache con un tono distante, luego de dar un leve suspiro con cansancio – si es lo que deseas, no soy quien para interponerme entre tú y tus sueños; te dije que jamás me enojaría contigo y sería egoísta de mi parte el querer juzgarte por ello.

Sakura sintió su corazón detenerse en su pecho, se suponía que debía estar feliz al saber que Sasuke no quería obligarla a quedarse, pero por alguna razón le dolía que él se mostrara tan indiferente ante la situación. Probablemente lo había malinterpretado todo y la única que tontamente había entregado el corazón esa noche había sido ella.

- Supongo que es mejor que me vaya – susurró tristemente la gitana, haciendo ademán para levantarse de la cama.

- No – dijo rápidamente el azabache, tomándola de una muñeca para no dejarla irse – aún faltan unas horas para que amanezca, no te vayas aún.

Un sentimiento de calidez en el pecho de la pelirrosa hizo que las lágrimas se acumularan en sus ojos, agradecía estar en medio de la oscuridad porque lo último que necesitaba era mostrar más debilidad ante Sasuke; con una sonrisa asintió débilmente con la cabeza y permitió que el azabache la abrazara con dulzura mientras ambos se fundían en un tierno beso para luego entregarse a un plácido sueño.

...

...

El sonido de la puerta principal cerrándose hizo que Sakura se sobresaltara, los rayos del sol golpearon sus ojos y la obligaron a cerrar los párpados dolorosamente; parpadeó un par de veces y enfocó la vista en el reloj de la mesa de noche: seis y treinta… lo mejor era irse antes de que Sasuke despertara y le hiciera más difícil su partida, lo único que rogaba ahora era que el azabache no se apareciera por la feria durante esa, la última noche de la feria en la ciudad.

Sin hacer ruido, la pelirrosa se levantó y se vistió, con el corazón golpeando dolorosamente contra su pecho y una nube de pensamientos y recuerdos de la noche anterior turbándole la mente, Sakura le dio una última mirada al azabache que dormía plácidamente; se veía tan tranquilo y guapo con un gesto apacible en el rostro, que a la oji jade le resultó más difícil dejarlo de lo que creyó en un principio. Salió de la habitación cerrando cuidadosamente la puerta tras de sí, y cuando estaba a punto de salir definitivamente del departamento su mirada se desvió al libro que había sobre la mesa de la sala, Sasuke le dijo que lo había estado tratando de leer para aprovechar el tiempo libre de sus vacaciones pero que era poco lo que había logrado avanzar.

La gitana sintió curiosidad, después de todo la noche anterior ni siquiera había visto el título del libro, se acercó a la mesa y tomó el grueso libro de pasta dura color café, lo abrió y deslizó las páginas rápidamente, haciendo que un papel doblado y guardado entre las hojas se cayera al suelo.

Bufó de mala gana y se agachó para recogerlo, no tenía idea de la página exacta donde estaba antes y ahora sólo esperaba que el azabache no la estuviera usando para saber qué tan avanzada estaba su lectura, ya que si así era, ahora por culpa suya él no sabría dónde había quedado.

Una vez más su curiosidad pudo más y desdobló el papel antes de guardarlo, observó la fina caligrafía con que estaba escrito y recorrió con la mirada las líneas que Sasuke había impreso allí con su propio puño y letra:

"No sé cómo encontrar la forma de sacarla de mi mente, ella simplemente se resiste a salir de mis pensamientos y de mi corazón. No sé cómo decirle que me muero por ella, aunque probablemente me tilde de loco porque no llevamos mucho de conocernos, aún así cuando la veo, no importa cuánto haya practicado antes, porque las palabras se atoran en mi garganta y al final nunca salen… supongo que es porque esas cosas del romanticismo nunca se me han dado y tal vez nunca se me den.

Quisiera poder expresarle tantas cosas, tantos sentimientos, tantos pensamientos… lograr arrancarle mil suspiros con mis palabras, ¿pero a quién quiero engañar? Yo no soy un poeta, prefiero ser directo y dos palabras son más que suficientes para decirle lo que por ella siento, pues a la larga tanta palabrería no debe confundirse con sentimientos, sólo quisiera que a ella le bastara con esas dos palabras: te amo…"

Sakura sintió su corazón oprimirse en su pecho, quiso engañarse a sí misma diciéndose que el azabache no había escrito eso pensando en ella, pero entre las demás frases escritas, en medio de borrones y tachones lograban distinguirse la palabra "gitana"; otras cuantas frases más que hacían alusión a sus hechizantes ojos jade y su precioso cabello rosa; probablemente habría leído también su nombre en esas líneas sino fuera porque Sasuke recién se había enterado de su nombre… la gitana se preguntó cómo se vería su nombre escrito por el pelinegro, cuántos y cuáles sentimientos serían los que él tendría al plasmar en el papel su nombre…

Con el mundo dándole vueltas alrededor y un nudo en la garganta, la pelirrosa tomó un lápiz que había en un estante cercano con varios libros e implementos de estudio y trazó unas letras en el papel, en el reverso de la hoja donde el azabache había escrito sus pensamientos, mientras las lágrimas empañaban sus ojos y nublaban su visión.

...

...

El sonido de su celular sonando lo hicieron despertarse de mala gana, Sasuke alargó la mano para alcanzar el teléfono que siempre dejaba en su mesa de noche pero no lo encontró; abrió sus ojos y aún desorientado logró ver su ropa esparcida en el suelo, despertó de golpe recobrando del todo su conciencia y recordó lo sucedido la noche anterior, de hecho sólo había dormido hacía unas cuantas horas por haber estado desvelándose recorriendo por completo el cuerpo de…

- Sakura – llamó en un susurro el azabache a la gitana de ojos jade, sin embargo se sintió confundido al no ver ni rastro de que ella hubiese estado con él ahí; llegó a pensar que lo había soñado todo, que su mente le había jugado una mala pasada.

Con la decepción reflejada en su rostro, se tumbó de nuevo sobre su almohada, aspirando el dulce aroma de la pelirrosa en ella… ¡un momento! ¿el aroma de la gitana? Por supuesto que lo era, reconocería esa dulce fragancia que emanaba de ella donde fuera. Entonces no lo había soñado, ella sí había estado ahí con él, cada imagen que por su cabeza pasaba ahora si había sucedido en realidad.

Sasuke se levantó de su cama con la esperanza de encontrar a Sakura en la cocina o en alguna otra parte del departamento, sin embargo no estaba por ningún lado; probablemente se fue cuando él aún dormía, quizás ella lo había descubierto y ahora sabía sus sentimientos hacia ella, ahora sabía con total certeza que él se había enamorado de ella y prefirió irse de una vez. Si ese era el caso, el azabache agradecía que la gitana se hubiese marchado y le ahorrara la vergüenza y la humillación del rechazo en persona.

Y pensar que durante la noche anterior el azabache había creído ver en sus ojos y en sus gestos que ella correspondía a sus sentimientos… ¡que estúpido podía llegar a ser alguien cuando estaba enamorado! Al parecer cuando ella dijo que nada, ni siquiera una noche de amor, lograría cambiar su destino, hablaba en serio.

- Hmp – bufó molesto el pelinegro al escuchar de nuevo el timbre de su celular, lo que menos necesitaba ahora era hablar con alguien; miró en la pantalla del teléfono el nombre de quien llamaba y contestó de mala gana – ¿qué quieres, dobe?

- ¡Teme! – saludó el rubio preocupado del otro lado de la línea – por lo que veo tengo razón, cuando llegué anoche y te escuché con Sakura-chan creí que los dos estarían juntos al fin; no soy tonto y sé que la quieres… y pensé que también ella a ti, pero ahora que la veo en la feria y que todos los gitanos están empacando, de inmediato supe que algo malo había pasado.

- ¿Están empacando? – preguntó el azabache confundido – pero se supone que hoy estarían por última vez en Tokio, creí que la feria estaría abierta por hoy.

- Así era – explicó el oji azul – hoy salí temprano del departamento para no molestarlos, estuve hasta tarde con Hinata-chan y con Neji; fuimos a la mansión Hyuga y Hiashi-sama se alegró de ver de nuevo a su hija, estaba muy arrepentido por todo, si no lo hubiera visto yo mismo jamás lo creería.

- ¿Hinata también se irá? – inquirió el pelinegro, la oji perla había mencionado que se quedaría con la pelirrosa, así que si ella se quedaba probablemente también lo haría Sakura; más su esperanza se apagó de inmediato al obter una triste respuesta afirmativa por parte de su amigo – lo siento Naruto.

- Creo que la mala suerte es de ambos, teme – dijo el rubio tratando de sonar bromista, pero ambos amigos se sintieron deprimidos, después de todo Naruto se llevaba bien con Hinata y había llegado a preocuparse mucho por su bienestar, ahora que ella se iba sentía como si perdiera algo muy querido para él; el rubio dio un triste suspiro – te veré en un rato.

Sasuke colgó el teléfono y se sentó en el sofá de mala gana, suspiró molesto y apretó los puños con impotencia; ¿qué se supone que debía hacer ahora? ¿seguir adelante y fingir que nunca conoció a la pelirrosa?

¡Imposible! Si antes no la podía sacar de su cabeza ahora menos, lo atormentaban los recuerdos de la noche anterior y hacía unas cuantas horas cuando pudo materializar sus más profundos deseos desde que la vió por primera vez en esa feria; podía recordar la suavidad de su piel y el olor exquisito que de ella emanaba, aún le ardían deliciosamente las heridas en su espalda en el lugar justo donde Sakura enterró sus uñas mientras juntos lograban tocar el cielo con las manos.

El pelinegro apoyó los codos sobre sus rodillas y escondió su rostro entre sus manos en un gesto desesperado por borrar del todo a la gitana de su cabeza, esa absurda obsesión se estaba volviendo ya en un sentimiento doloroso que amenazaba con no abandonarlo nunca. Fue entonces cuando levantó su vista al libro sobre la mesita frente a él, en los momentos cuando el pelinegro quería desconectarse de la realidad, la lectura siempre había sido la única capaz de hacerlo olvidar por un instante de sus problemas… sí, definitivamente eso haría.

Alargó su mano y alcanzó el libro, trató de recordar la última página que había leído pero no logró saber cuál era; ¡el papelito! Había olvidado el trozo de papel donde había escrito desde hacía un par de días cuando la lectura no lograba llenarlo por completo, ahora que hacía memoria, había guardado ese papel en la página exacta donde había dejado su lectura suspendida. Abrió el libro para recorrer las páginas hasta que halló lo que buscaba, sin embargo había algo extraño, el papel estaba todo garabateado y hasta donde él recordaba no había llenado la hoja por ambas caras; además, esa no era su letra.

¡Esperen! ¿No es su letra? Si no lograba reconocer esa caligrafía, ¿entonces quién había escrito en un papel del cual sólo él tenía conocimiento de su existencia? Si Naruto se había atrevido a revisar sus cosas no iba a vivir para contarlo. Sasuke desdobló la hoja y con el ceño fruncido revisó lo que había escrito:

"Perdón es algo que se queda corto para expresar lo mucho que lamento el daño que he llegado a causarte por mi silencio, pero muchas veces un corazón lastimado por heridas del pasado teme abrirse de nuevo por miedo a recibir más daño en el presente… si no te he dicho lo que siento es porque tuve miedo de darme cuenta lo mucho que pude llegar a amarte en tan poco tiempo, sé que no te esperabas esto y de hecho yo tampoco; tal vez ambos somos unos locos por decir algo así a pesar de no conocernos bien, así que sé que si no te he pedido que te quedes, tampoco puedo aspirar a que me esperes; sólo sé que para expresar lo que sentimos bastaron nuestros besos, un sentimiento del que fuimos testigos anoche la luna, las estrellas… tú y yo"

Sasuke releyó un par de veces más lo que la pelirrosa escribió: "un corazón lastimado" entonces él si tenía razón al pensar que Sakura temía salir herida de nuevo… su corazón, si tan sólo él hubiese tenido la elocuencia para decirle que cuidaría de ella y su corazón como el tesoro más preciado que pudiera tener jamás… ese mismo corazón que sintió palpitar junto a él cuando su rostro estuvo cerca al pecho de la oji jade, podía recordar los rápidos latidos del corazón de Sakura golpear contra su delicado, dulce y suave pecho, el azabache había besado el lugar exacto donde se sentían los latidos del corazón de la pelirrosa en un intento por darle a entender lo mucho que la amaba y la entrega absoluta que estaba ofreciéndole en ese momento y para siempre; y él sabía que ella había querido expresarle lo mismo con cada gesto y movimiento de su cuerpo.

Ahora lo tenía claro, no podía dejarla ir; al menos no sin antes hablar con ella por última vez y decirle por lo menos esas dos palabras que nunca le había dicho antes, pero que ya desde su interior ansiaba decirle de una vez por todas.


Hola de nuevo! :D ... Puees, me siento un poco más tranquila luego de haber roto sus ilusiones de un lemon desde el principio xD... naa, les juro que he intentado escribir uno pero no se me da ni poquito u.u ... Como ya hice la nota inicial muy larga, respondí los comentarios anteriores en un PM para no alargar más ésto :P

Ah, pero antes... olvidé mencionarles que sí, para ser honesta, he derramado demasiada miel en éste fic, les ofrezco disculpas (see, aún más xD) pero es que la música que he escuchado no me ayuda mucho a rebajarle al romanticismo ¬¬U ... el punto es que para éste capítulo me basé en un par de canciones más :/ ... una es "Querido Tommy" y la otra es "Corazón Remendado", ambas de Tommy Torres... ya que no me robé el crédito de Tommy ahora sí me despido por ahora, espero que me dejen sus lindos comentarios ^^ ...

Cuídense mucho! :D