Hola!... Al fin, ¡al fin! les traigo el último capítulo (ahora si en serio el último xD) de éste fic... me arriesgaría a afirmar que me salió largo, como por tres o cuatro líneas :P
Espero que les guste y me den su opinión al respecto, les agradezco mucho sus lecturas, favoritos, comentarios y todo el apoyo que me brindaron a lo largo de ésta historia... ¡estoy tan nostálgica! Las despedidas me ponen triste TwT
Como las lágrimas invaden mis ojos xD ,, solamente diré por ahora: Gracias por leer!... ^w^
Cap. 8: Epílogo
Dos años después…
- Pero Sakura – protestó firmemente el azabache – ya te dije que no creo que eso sea lo más conveniente.
- ¡Oh, por favor Sasuke-kun! – exclamó la pelirrosa haciendo un infantil y tierno puchero – no sé por qué te preocupas tanto.
- Hmp – suspiró el Uchiha con molestia – y todavía lo preguntas; me preocupo porque en primer lugar, eres mi mujer, y en segundo lugar, estás embarazada. No permitiré que te pase nada malo ni a ti, ni a nuestro hijo.
- O hija – corrigió Sakura sonriendo ampliamente, en un intento por tranquilizar a Sasuke.
- O hija – repitió el pelinegro con una media sonrisa, acercándose a pasos lentos hacia la pelirrosa para besarla tiernamente en los labios mientras con una mano acariciaba el vientre apenas abultado de Sakura.
- ¿Entonces qué dices? – preguntó con una alegre sonrisa la oji jade, colgándose del cuello del azabache.
- ¿Acaso he dicho algo que te hiciera pensar que eso pasará? – inquirió el pelinegro enarcando una ceja, sosteniendo a la pelirrosa de la cintura para que ella no perdiera estabilidad, después de todo Sakura había tenido que ponerse en puntitas para alcanzar a abrazar a Sasuke por el cuello – ¿qué parte de "no viajarás sola" es la que no entendiste?
- Dijiste que no nos pondrías en peligro – exclamó la oji jade con tono triunfal, separándose un poco del pelinegro para poder verlo a los ojos – no mencionaste en ningún momento que no pod…
- Llevo dos días diciéndote que no – interrumpió el azabache mirando severamente a la pelirrosa – desde la primera vez que lo sugeriste te dije que no te dejaría viajar a ti sola.
- Pero Sasuke-kun, si no iré sola – habló alegremente la pelirrosa, soltando al azabache para sentarse en una silla gris junto al mesón de la cocina – ¡nuestro bebé viene conmigo!
- Sakura – murmuró tétricamente el Uchiha, caminando hacia donde estaba sentada la pelirrosa y viéndola con los ojos entrecerrados mientras una pequeña vena palpitaba en su sien demostrando el enojo que comenzaba a sentir.
- Está bien, está bien… no te enojes Sasuke-kun – dijo la oji jade sonriendo nerviosamente mientras agitaba sus manos frente a su rostro, aprovechando que el azabache se había acercado a ella para besarlo fugazmente en la mejilla.
- Eres una molestia – suspiró con resignación el pelinegro mientras la miraba con seriedad, atravesando el alma de la gitana y haciendo que Sakura se encogiera en su asiento, dolida por las palabras del azabache quien caminó hasta quedar detrás de la pelirrosa – por eso sigo preguntándome por qué jamás puedo enojarme contigo, supongo que simplemente eres MI molestia y así te amo.
- Entonces ven con nosotros Sasuke-kun – pidió la oji jade volviendo a sonreír feliz al sentir que Sasuke la abrazaba por la espalda, siempre se sentía protegida y segura entre los brazos del azabache y esa ocasión no era la excepción.
- Sabes que nada me haría más feliz que complacerte… como siempre – dijo el azabache, susurrando las dos últimas palabras para molestar a la oji jade mientras la soltaba para dirigirse hacia el refrigerador; ella lo volteó a mirar con expresión sorprendida, más luego sonrió burlonamente, después de todo lo que Sasuke decía era cierto, durante todo ese tiempo juntos el azabache no había hecho otra cosa más que amarla y complacerla en todo lo que la pelirrosa le pedía.
- Pero… – dijo la pelirrosa sabiendo que era lo que seguía en lo que el pelinegro le decía.
- Pero ahora eso no es posible, estoy…
- Ocupado con los trabajos y exámenes finales en la universidad – completó la frase la oji jade, imitando a su manera la voz grave del Uchiha, quien volteó a verla mientras arqueaba una ceja sonriendo con sorpresa ante la mala imitación de Sakura – tu graduación depende éste año de ello; ya lo sé.
- Me alegro – exclamó el azabache sonriéndole encantadoramente a la pelirrosa para luego sacar una jarra de jugo del refrigerador – ¿quieres comer algo?
- ¡Uh! Por favor, pásame el helado de sabor a chocolate que me compraste ayer – respondió emocionada la pelirrosa, con ese adorable e infantil brillo en sus ojos jade que tanto encantaba a Sasuke.
- Haber – suspiró el pelinegro luego de servir un poco de jugo en un vaso, para luego guardar de nuevo la jarra en el refrigerador y repasar los sabores de helado que ocupaban casi la mitad del espacio disponible en el electrodoméstico – tenemos fresa, vainilla, caramelo, cereza, dulce de leche, frutos rojos, tiramisú… algunas mezclas con chocolate pero no veo el que te compré ayer, creo que te acabaste el helado de chocolate.
Sasuke levantó la cabeza para mirar a Sakura sintiendo el frío del refrigerador llegarle hasta el cerebro por haber tenido que acercarse tanto al congelado interior a leer los sabores en cada bote, sin embargo se encontró con la triste mirada de la pelirrosa que hacía un puchero tan real que hasta lograba que su labio inferior temblara como el de una pequeña niña a punto de llorar.
- Pero… – dijo tristemente la oji jade mientras respiraba entrecortadamente, como si tratara de contener un gran llanto – ¿estás seguro de que no hay?
- Solamente chocolate no – respondió el azabache agachándose de nuevo para examinar los helados en el refrigerador; empezó a repetir algunos de los sabores que habían – pero hay de vainilla, fresa, incluso hay combinaciones con chocolate si prefieres, o también…
Sasuke se detuvo cuando de reojo alcanzó a ver a la pelirrosa agachar la mirada mientras se llevaba ambas manos al estómago, el azabache se alarmó y esperó lo peor: de seguro Sakura se sentía enferma y estaba tratando de hacerse la fuerte frente a él, ella siempre había sido una mujer independiente y odiaba preocuparlo innecesariamente. De un portazo el pelinegro cerró el refrigerador y corrió hacia la oji jade que permanecía en la misma posición.
- ¡Sakura! – llamó con voz preocupada el azabache – ¿te sientes bien?
- Queremos chocolate – respondió la pelirrosa débilmente, mientras levantaba la cabeza y veía a Sasuke con los ojos cristalizados.
La lluvia golpeaba fuertemente contra el cristal del auto que Sasuke iba manejando a gran velocidad en las casi desiertas calles de la ciudad, era fin de semana y el clima estaba perfecto para no salir de casa durante todo el día, sin embargo ahí estaba él, conduciendo para encontrar una heladería o un supermercado donde poder comprar el dichoso helado que Sakura y el bebé querían, ¿no era más fácil comer alguno de los que ya había? La pelirrosa iba apenas por su cuarto mes de embarazo y los extraños síntomas de su estado habían logrado hacer estragos en el aspecto físico del azabache que mantenía casi siempre unas ojeras que pronto podrían compararse con las de su hermano mayor.
Ahora que lo pensaba, la vida con Naruto era más sencilla, sólo debía preocuparse por su desorden y sus propias cosas y si el rubio lo molestaba de más con cualquier asunto sin importancia para él, simplemente lo sacaba de un golpe y podía descansar tranquilamente… sin embargo su vida era vacía antes de la llegada de esa gitana de cabellos rosas y no cambiaría una vida de sueño tranquilo por el sacrificio de estar sin su familia.
- Familia – repitió mentalmente el pelinegro mientras observaba las gotas de lluvia resbalar por el parabrisas en espera de que el semáforo cambiara a luz verde para poder arrancar de nuevo.
A pesar de que Mikoto siempre procuró darle todo el amor que pudo y le brindó a Sasuke la mejor infancia que éste pudo vivir, el Uchiha menor siempre sintió la ausencia de su padre que permanecía casi todo el tiempo fuera de casa, ocupado con los asuntos del corporativo y dejándole a su pelinegra esposa casi toda la carga de llevar el hogar y criar a los dos hijos.
Definitivamente él nunca haría eso, cuidaría de Sakura y del bebé siempre, dándoles todo el tiempo que necesitaran y compartiría la educación y la responsabilidad de la crianza de su hijo con la pelirrosa, de ninguna manera el trabajo estaría por encima de su familia y aunque no tenía queja alguna respecto a la paternidad de Fugaku, Sasuke le agradecía el haberle mostrado los errores que ahora él como padre no cometería con su hijo.
- O hija – dijo para sí mismo el pelinegro mientras sonreía de lado, recordando las veces que la oji jade lo corregía cuando él hablaba del bebé como si fuera un niño y Sakura le reprendía dulcemente para que no olvidara la opción de que naciera una niña. Todo sería perfecto si tan solo la pelirrosa hubiera aceptado casarse con él cuando se lo propuso hace unos meses.
Luego de media hora de búsqueda, Sasuke encontró al fin una heladería abierta y compró unas cuantas raciones de helado de chocolate para la pelirrosa, a pesar de que ella le pedía en ocasiones de otro sabor, el azabache sabía que ese era el favorito de ella; a Sasuke le resultaba extraño el gusto que tenía Sakura por el dulce, él se empalagaba con el simple olor de tanto helado y postres mientras que la pelirrosa se deleitaba comiendo los pasteles y aumentando peligrosamente su nivel de azúcar.
Por suerte era colaboradora y también comía sano cuando Sasuke se lo ordenaba.
- ¡Lo conseguiste! – gritó feliz la oji jade saltando del sillón y abalanzándose sobre el azabache que recién entraba con el cargamento de helado.
Sasuke sonrió al ver a la pelirrosa feliz, a pesar de la vida de gitana que había llevado y la faceta dura que mostraba antes, seguía conservando la esencia de una niña inocente y tierna que desborda alegría y lo inunda de calidez y tranquilidad con su presencia. El azabache suspiró al recordar lo que había pensado en el camino a la heladería y el pensamiento de compartir el mayor tiempo posible con su familia; y es que aunque Sakura no fuera su esposa, ya era su mujer y estaba dispuesto a que eso no cambiara jamás.
- ¿Cuándo dijiste que era el viaje? – preguntó el pelinegro, sintiendo luego sobre él la mirada curiosa y sorprendida de la oji jade.
- E-en tres días – respondió ella incrédula.
- ¿Y por qué quieres ir ahí? – inquirió el azabache sentándose en el sofá junto a la pelirrosa, habían paseado juntos durante ese tiempo para conocer varios lugares; Sasuke se encargó de enseñarle el mundo que Sakura tanto quiso recorrer y ambos exploraron ciudades y países que ninguno había visitado antes. La pelirrosa era en esencia gitana y viajar era parte de su ser, sin embargo compartir eso junto a Sasuke le trajo sentimientos nuevos que embargaron de felicidad a la oji jade y le hicieron desear no separarse de él nunca más.
El pelinegro por su parte había descubierto la emoción de conocer lugares nuevos y dejarse llevar por las diferentes culturas, logrando abrir su mente al estilo de vida del que Sakura tanto hablaba.
Sakura agachó la mirada y el azabache la miró con intriga, con un tono apenas audible la pelirrosa pronunció el nombre de la persona que la motivaba a realizar el viaje.
- Gaara.
- ¿Tu hermano? – preguntó el pelinegro sin entender, se suponía que el pelirrojo había partido junto a la feria y en ese momento el paradero de los gitanos era un misterio incluso para Sakura – ¿qué tiene que ver él con todo esto?
- Otousan… y okaasan – dijo tristemente la pelirrosa, levantando su triste mirada jade hacia los penetrantes y negros ojos de Sasuke – cumplirán en tres días su veinteavo aniversario de fallecidos… Gaara me dijo que cuando okaasan estuvo en los templos de Kamakura, se maravilló con la naturaleza y las flores que allí vió; fue por eso que quiso llamar Sakura a su hija, si algún día tenía una.
Sakura sintió su corazón encogerse en su pecho mientras amargas lágrimas se desbordaban por sus ojos, pudo notar la culpabilidad que experimentaba el azabache y quiso tranquilizarlo con una sonrisa, sin embargo un nudo en el estómago de Sasuke le hizo sentir aún más culpa al ver la forzada y afligida sonrisa que la oji jade le brindaba; ¿por qué tenía ese maldito talento de hacerla entristecer con sus preguntas? No era la primera vez que le pasaba y el azabache quiso golpearse por no aprender aún la lección.
- Gaara y yo prometimos ir a Kamakura cuando se cumplieran veinte años de la muerte de nuestros padres – prosiguió la pelirrosa secando sus lágrimas con ambas manos – es por eso que para mí es importante hacer ese viaje, pero no quiero hacerlo si eso me trae problemas contigo Sasuke-kun.
- Solo traerá problemas si vas sola, cosa que no harás – habló finalmente el pelinegro, tomando por sorpresa a la oji jade al abrazarla fuertemente y sentarse más cerca de ella para apegarla a él, como si quisiera fundirse en uno solo con ella en ese abrazo – porque iremos juntos.
- Pero… ¿y tus estudios? – preguntó la pelirrosa con el corazón latiendo fuertemente en su pecho.
- Tengo un par de días antes del viaje para dejarlo todo listo – respondió el pelinegro separándose de la pelirrosa para sonreírle en un gesto arrogante – después de todo, ¿quién necesita dormir?
Sakura abrió sus ojos como platos al oírlo decir eso, ¿acaso él estaba dispuesto a desvelarse estudiando con tal de acompañarla en su viaje? Sintió su corazón golpear aún más fuerte contra su pecho mientras sus ojos se llenaban de nuevo de lágrimas, pero ésta vez de felicidad, definitivamente había tenido la fortuna de conocer y enamorarse del hombre más maravilloso de todos, el único que estaba dispuesto a poner en riesgo algo tan importante para él como su título universitario con tal de estar a su lado siempre.
- ¡Watashi wa Sasuke-kun anata wo aishiteru! – exclamó la pelirrosa lanzándose sobre el azabache para abrazarlo fuertemente mientras lágrimas de felicidad cubrían su terso rostro (N/A: ¡hola! Ahora interrumpo la historia también xD, perdón u.u es la primera vez que hago una nota de éste tipo pero es para aclarar que la expresión significaría "te amo Sasuke-kun" lo hice así para dar a entender el vínculo que ha formado Sakura con sus raíces japonesas luego de pasar años hablando de sí misma como una gitana solamente, si está mal escrita es culpa de mi beta ¬w¬ ... naa, mentira Mei-chan... aishiteru ¬3¬)
- Y yo a ti – respondió el azabache que gracias al impulso con el que la pelirrosa se lanzó sobre él, terminó recostado sobre el sofá con Sakura sobre él; con delicadeza el pelinegro secó algunas de las lágrimas de la pelirrosa y luego se fundieron en un beso, hasta que el Uchiha cayó en cuenta de algo – ¡el bebé!
- ¿Qué pasa con el bebé? – preguntó extrañada la oji jade cuando vió el rostro de preocupación del pelinegro que la levantó con cuidado y luego se levantó él, acariciando luego con cariño y mirada paternal el vientre de Sakura.
- Pudimos haberle hecho daño – respondió el azabache con un tono de tanta dulzura que logró extrañar a la pelirrosa – pudimos haber aplastado al niño.
Sakura sonrió con ternura al notar el dulce ensimismamiento en el que estaba ahora el azabache, sonriendo cariñosamente mientras acariciaba con delicadeza el vientre de la pelirrosa. En medio de todo la oji jade decidió no decirle lo exagerado que estaba siendo y disfrutar de la faceta sobreprotectora y paternal que estaba experimentando el Uchiha.
- O a la niña – se corrigió a sí mismo el pelinegro, compartiendo una sonrisa con la pelirrosa que pasó una de sus delicadas manos sobre el rostro del azabache.
...
...
Tres días después…
- Te dije que viajar en tren no era tan malo, Sasuke-kun – dijo sonriente la pelirrosa mientras contemplaba el serio semblante del azabache.
- Hmp – se limitó a responder el pelinegro.
- De haber conducido te habrías perdido del hermoso paisaje – siguió hablando la oji jade, ignorando la mala actitud de Sasuke – además el que no te guste viajar en tren solamente por evitar a las personas no es bueno.
Sasuke entrecerró los ojos para mirar a la pelirrosa, sin embargo ella estaba tan feliz por el gesto que había tenido el azabache al acompañarla a ese viaje que decidió ignorar su mal genio y atribuirlo a las pocas horas de sueño que tuvo el pelinegro para poder dejar sus trabajos listos y sus estudios terminados para los exámenes que venían en la universidad.
- Ven, vamos a caminar y verás que con el aire fresco te sentirás mejor – exclamó la pelirrosa mientras se acercaba al pelinegro para tomar su mano y arrastrarlo por los senderos de Kamakura; Sasuke sólo rodó los ojos y luego de dar un suspiro se dejó llevar por Sakura.
Luego de un par de horas Sasuke estaba más que despierto, asombrándose de la belleza de esa ciudad que no había visitado nunca a pesar de estar tan cerca de Tokio; Sakura se maravillaba de la capacidad que tenía el azabache para escucharla e interesarse por todo lo que ella le decía sobre Kamakura, finalmente se cansaron y el sonido del estómago de la pelirrosa les indicó que era hora de que los tres comieran algo.
- No creo que sea seguro ir a la playa luego de comer, Sasuke-kun – dijo nerviosa la oji jade al no querer arruinar el buen ambiente que había entre el pelinegro y ella.
- Ni que te estuviera diciendo que entres a nadar – respondió sarcásticamente el azabache mientras esbozaba una sonrisa burlona, Sakura hizo un puchero y luego le mostró la lengua haciendo sonreír de nuevo al Uchiha – sólo quiero que veamos algo.
- ¿Qué cosa, Sasuke-kun? – inquirió la oji jade con curiosidad.
- Hmp – murmuró el pelinegro rodando los ojos y tomando la mano de la pelirrosa para halar suavemente de ella hacia la playa – cuando lleguemos ahí lo sabrás.
Caminaron tomados de la mano durante casi una hora hasta que al fin lograron divisar la playa, el recorrido había sido más rápido si no hubiera sido porque Sakura le pedía al azabache que se detuvieran a descansar por momentos, además de no aceptar la sugerencia de Sasuke de usar algún medio de transporte para llegar más rápido: "el ejercicio nos hará bien" era lo que la pelirrosa le respondía al pelinegro por el bebé y ella cada vez que Sasuke le repetía su idea de tomar un taxi o algo parecido.
- Ese… ese es el… – comenzó a decir la oji jade boquiabierta al contemplar lo que el pelinegro quería que vieran juntos.
- El monte Fuji – terminó la frase el azabache, sonriendo de lado al ver la expresión de sorpresa y alegría que tenía la pelirrosa; Sakura se llevó las manos al pecho con emoción y Sasuke la abrazó por la cintura.
- Sasuke-kun – susurró con lágrimas contenidas la pelirrosa, conmovida por el gesto que había tenido el azabache al recordar que ella tiempo atrás le mencionó que Gaara cuando eran pequeños, le relataba que sus padres al ser tan estrictos moral y espiritualmente, siempre le recalcaban al pequeño pelirrojo el "tomar como ejemplo el monte Fuji y ser tan alto como él", enseñanza que luego de la muerte de los señores Haruno, el pelirrojo de ojos aguamarina se había encargado de transmitirle a su pelirrosa hermana menor.
- ¿Lista para ir al templo? – preguntó suavemente el azabache luego de haberle dado a la oji jade unos minutos para contemplar el grandioso monte Fuji mientras se perdía en sus recuerdos de la niñez.
- Hai – respondió sonriente la pelirrosa, no era necesario que Sasuke mencionara a qué templo se refería, sin importar que Kamakura estuviese repleto de templos; ambos sabían que se refería al templo donde años atrás Gaara y Sakura prometieron visitar durante esa fecha tan especial.
Recorrieron el gigantesco templo admirando cada detalle de la arquitectura del lugar, cada estatua que vigilaba el paso de los visitantes y la exquisita naturaleza que ambientaba el místico templo; todo era una experiencia única que habría sido disfrutaba a plenitud por la oji jade si no fuera porque su mente estaba hecha un torbellino de pensamientos, sentimientos y recuerdos que se alternaban entre sus padres y su hermano.
En un momento Sakura se sobresaltó al darse cuenta de que el azabache ya no estaba junto a ella, una enorme estatua del Buda de Kamakura se alzaba imponente y sereno frente a la asustada pelirrosa, quien giró su vista inmediatamente y alcanzó a divisar a lo lejos a su amado pelinegro, quien la observaba fijamente con una expresión que relajaba por completo las facciones de su rostro, logrando hacer sonrojar a la oji jade ante la vista de su atractivo novio... "Niño de los ojos negros, no me mires así"; la pelirrosa sentía poder derretirse ante la profunda mirada de Sasuke, amaba ese efecto que sólo él podía causar sobre ella.
- ¿Sakura? – dijo una voz masculina a unos metros de la pelirrosa, haciendo que ella diera un leve respingo mientras su corazón latía con fuerza al reconocer al dueño de esa voz – ¿en verdad eres tú?
- ¡Nii-san! – exclamó Sakura con gran alegría, corriendo hasta donde estaba el pelirrojo aún perplejo ante la presencia de la pelirrosa.
- No puedo creer que en verdad estés aquí – respondió finalmente el pelirrojo, correspondiendo el abrazo de la pelirrosa luego de unos segundos de estar pasmado – espera, ¿cómo me dijiste?
- Nii-san – repitió la oji jade abrazando con más fuerza a su hermano mientras le daba un beso fugaz en la mejilla.
- Sakura-chan – murmuró Gaara con un extraño sentimiento de alegría y nostalgia al escuchar a la pelirrosa llamarlo de esa manera, luego de que ella se mostrara renuente en el pasado a aceptar su cultura que la ataba a un pasado doloroso que quería olvidar – ¿qué haces aquí?
- No hagas preguntas tontas Gaara – reprendió la oji jade frunciendo levemente el ceño y deshaciendo el abrazo para ver al pelirrojo a los ojos – fue esto lo que prometimos hacer hace años, ¿recuerdas?
- No sabía que tú lo recordaras – confesó el pelirrojo acariciando el rostro de su hermana, le parecía imposible que en dos años ella hubiese cambiado tanto; estaba aún más hermosa y sus ojos irradiaban felicidad. Definitivamente se sentía más tranquilo al ver que no se había equivocado al confiarle a ese chico llamado Sasuke, el tesoro más preciado que tenía: a Sakura.
- ¡Claro que lo recuerdo! – exclamó la oji jade sonrojada ante la cercanía de su hermano, no se había dado cuenta hasta ahora lo mucho que había extrañado la serenidad de sus ojos aguamarina y la tranquilidad que le transmitían sus caricias y el sonido de su voz; Sakura y Gaara siempre fueron muy unidos y ese reencuentro se los estaba recordando.
- Me alegra mucho verte de nuevo – dijo Gaara viendo a la oji jade y luego desviando su mirada hacia el azabache que permanecía alejado de ellos para darles privacidad – ¿ese tipo si te está tratando bien?
Sakura sonrió ante la actitud sobreprotectora de su hermano mayor que no había cambiado en ese tiempo, sin duda alguna él siempre se iba a preocupar por ella.
- Se llama Sasuke – respondió la pelirrosa enarcando una ceja – y siempre te estaré agradecida por haberme hecho entrar en razón para haberlo buscado.
Gaara esbozó una sonrisa amarga al recordar como dos años atrás fue él mismo quien habló con Sakura para que reaccionara y no se hiciera daño ella misma por no querer admitir sus sentimientos, verla tan destrozada y triste al tener que dejar a ese pelinegro que conoció en Tokio era algo que le rompía el corazón al pelirrojo, tanto así que decidió ser él quien le diera el empujón a Sakura para que hiciera lo correcto al estar con el hombre al que amaba, en lugar de arriesgarse a amarrar su destino a alguien con quien jamás sería feliz.
- Pues más le vale que no me haga arrepentir por haberte prácticamente lanzado a sus brazos – dijo el pelirrojo cruzándose de brazos, en señal de estar experimentando un sentimiento de celos fraternales hacia su hermana y su novio – y debería empezar por no darte tanto de comer, es bueno que te alimentes bien pero creo que estás exagerando un poco.
- ¡Baka! – gritó la pelirrosa haciendo un puchero, mientras cubría protectoramente su vientre con ambas manos de la vista del pelirrojo que hacía una mueca de burla al ver el pequeño bulto en el estómago de Sakura – es normal que esté así, después de todo estoy embarazada.
Un tic nervioso en el ojo derecho de Gaara empezó a preocupar a la pelirrosa cuando vió que pasaban los segundos y el pelirrojo no reaccionaba; se había quedado como de piedra y luego lanzó una mirada asesina al azabache que se estremeció a lo lejos luego de sentir la fría y temible mirada aguamarina clavarse sobre él y atravesarlo como una daga.
- ¿Gaara-kun? – murmuró nerviosamente la oji jade cuando vió la gélida mirada de su hermano mayor sobre el azabache, mientras el pecho del gitano pelirrojo se movía de arriba a abajo rápidamente debido a su agitada respiración.
- ¿Escuché bien? – habló al fin el pelirrojo desviando su mirada hacia los ojos jades de Sakura, transmitiendo ésta vez nostalgia en sus ojos aguamarina – ¿estás…?
- Embarazada – confirmó la oji jade sonriendo dulcemente, completando la pregunta que el pelirrojo no se había atrevido a terminar – Sasuke-kun y yo estamos muy felices; y te aseguro que él me cuida más de lo necesario para garantizar nuestro bienestar, aún cuando el bebé y yo nos despertamos en medio de la noche y lo hacemos levantar sin importar que él deba trabajar o estudiar al día siguiente.
- ¿Ah, si? – sonrió sádicamente el pelirrojo al imaginarse al pobre azabache sufriendo los síntomas del estado de Sakura, al parecer eso explicaba las lamentables ojeras y la palidez que ahora le notaba al Uchiha. Una sensación de tranquilidad invadió a Gaara al confirmar una vez más que su pequeña hermana estaba más que bien junto al azabache.
- ¿Y qué ha sido de ti, nii-san? – preguntó la oji jade llamando la atención del pelirrojo.
- Yo… pues – respondió nerviosamente el gitano, sonrojándose levemente mientras evitaba la mirada inquisidora de la pelirrosa – ¡deja de verme así, ¿quieres?! Está bien, está bien, te lo diré… estoy comprometido con Matsuri.
- ¿En serio? – exclamó feliz la pelirrosa, ella sabía que su hermano había gustado desde hacía tiempo de esa chica y al parecer al fin su enorme orgullo le había permitido darse cuenta.
- Si – respondió en voz baja el pelirrojo – estaba esperando la oportunidad de volver a verte para poder casarme con ella, desde luego me gustaría que tú estés presente.
- Me alegro tanto por ti… y por ella – dijo la pelirrosa abrazando de nuevo a Gaara, el pelirrojo le hizo un seña con la cabeza al pelinegro para que se acercara.
- Te quiero Sakura, pero deberías ser menos efusiva – habló con burla el pelirrojo separándose de su hermana – no quiero terminar aplastando a tu hijo.
- O hija – dijeron en coro el azabache y la pelirrosa, Sakura se giró sorprendida al escuchar a Sasuke cerca y el Uchiha le sonrió con ternura; Gaara se limitó a rodar los ojos ante la escena, ¿acaso así se vería él con Matsuri? Esperaba con todo su corazón que no fuera así.
Luego de pasar un rato en el templo recordando a sus padres, Sakura y Gaara decidieron que habían cumplido su promesa y habían honrado en cierta forma la memoria de sus padres; ambos hermanos se despidieron de nuevo y luego de que el pelirrojo le dijera a la oji jade algo que el azabache no pudo escuchar, Gaara fue hacia Sasuke y se despidió con un amistoso y fuerte apretón de manos.
- No quiero ni imaginarme lo que le hacía a los tipos que se acercaban indebidamente a Sakura – pensó el azabache sintiendo el fuerte agarre del pelirrojo en su mano mientras un escalofrío recorría su columna vertebral al notar un leve brillo de malicia en la mirada aguamarina del gitano; sin duda la idea le quedaba clara al azabache: cuidaría bien de Sakura y no la haría sufrir, o Gaara iría tras él para asegurarse de hacerlo pagar – Ni que pensara hacerle daño o dejarla ir – pensó de nuevo el pelinegro devolviéndole la mirada al pelirrojo.
De vuelta en su casa Sakura se fue directo a la ducha y se acostó en la cama sintiendo el cuerpo molido luego del viaje y la caminata, el azabache la acompañó a los pocos minutos y se abrazaron para dormir juntos, dándose calor en la fría noche iluminada por los relámpagos que amenazaban con desatar una tormenta.
- Gaara se casará con Matsuri, ¿recuerdas que te hablé de ella? – preguntó la pelirrosa dando un bostezo mientras pestañeaba con cansancio.
- Hmp – respondió el azabache simplemente, sin embargo la oji jade entendió que eso era un sí.
- Me alegra que al fin estén juntos, Gaara nos ha invitado a la boda – dijo Sakura con una débil sonrisa.
- Ya veo – murmuró el pelinegro, sintiendo un malestar en su pecho al recordar la respuesta negativa de la pelirrosa cuando él le propuso matrimonio – no sabía que te emocionaran tanto las bodas.
- Por supuesto – respondió la pelirrosa levantando el rostro para ver el fino rostro del azabache, admirando su belleza – el matrimonio es algo muy importante y especial, siempre he soñado casarme con un maravilloso hombre que me ame, y al cual yo ame mucho.
Sasuke sintió una punzada en el corazón, ¿lo que trataba de decirle Sakura era que él no era ese hombre? Sin explicarse el motivo claro, una ola de celos lo azotó al imaginarse a otro como el dueño del corazón de Sakura y ella notó la sensación de tristeza del azabache.
- ¿No lo entiendes? – preguntó irónicamente la pelirrosa arqueando una ceja, mientras el azabache la miraba confundido; a pesar de que ella estaba recostada sobre su pecho el pelinegro lograba distinguir su gesto de molestia – baka.
- ¿Disculpa? – exclamó el azabache mientras arqueaba también una ceja, primero la oji jade lo hacía sentir insuficiente para llenar su corazón y ahora lo llamaba de esa manera; ¿era cosa del embarazo o estaba loca y él lo notaba hasta ahora?
- No lo entiendes – se quejó la pelirrosa haciendo un puchero – la otra vez me asusté cuando me lo preguntaste, estaba triste porque viendo unas viejas fotografías recordé a Gaara y me sentí perdida sin mi hermano… pero ahora…
- ¿Ahora…? – la incitó a continuar el pelinegro.
- Pregúntamelo de nuevo – dijo Sakura sentándose en la cama para mirar fijamente al azabache, él la miró con cara de sorpresa y se incorporó también en la cama con expresión interrogante – perdóname por lo de la otra vez, por favor no cambies de opinión y pregúntamelo una vez más.
- Sakura – murmuró el pelinegro consternado ante la mirada suplicante de la pelirrosa, quien tenía sus ojos jades empañados por la tristeza y el miedo a su rechazo – ¿quieres casarte conmigo?
- ¡Claro que si Sasuke-kun! – respondió Sakura con una enorme sonrisa, respirando profundamente con alivio al comprobar que el azabache no le guardaba rencor por su anterior rechazo – Watashi wa anata wo aishiteru (N/A: aaww, me gustó como suena la frasecita ésta *-* … ahora es simplemente "te amo")
Meses más tarde Sakura y Sasuke asistieron a la boda de Gaara y Matsuri, de la misma forma en que habían asistido a la de Naruto y Hinata; a pesar de la eterna rivalidad amistosa entre el rubio y el azabache, y de que Naruto se burlara del Uchiha por haberse casado antes que él, Sasuke se alegró por la felicidad de su amigo y ahora él y la oji perla se encargaban de ayudarle a Sakura en los preparativos de su boda; la cual para compensar la tardanza, sería más grande que la del rubio y contarían con la presencia de varios gitanos que formaban parte importante de la vida de la pelirrosa.
Unas semanas antes de la gran boda del azabache y su pelirrosa, Sakura dio a luz y la larga discusión acerca de si sería el hijo o la hija dio fin, con la feliz sorpresa de haber sido ambos. La pelirrosa no quiso que le dijeran en las ecografías el sexo del bebé para mantener el suspenso y que la sorpresa al final fuera más grande, pero sin duda alguna ninguno de los dos se esperaba que el desenlace fuera el nacimiento de un hermoso par de mellizos: un fuerte niño de cabello oscuro como la noche y mirada amable y tranquila del mismo tono jade que los ojos de Sakura; y una niña de ojos negros y cabello igual al de Sasuke, con actitud seria y mirada profunda idéntica a la de su padre.
De algo estaban todos seguros, y es que sus vidas jamás habrían estado completas si esa feria gitana no hubiera llegado a Tokio, logrando unir dos corazones que latían al mismo ritmo y que eran separados por la distancia; Sasuke había logrado transformar la vida de Sakura y ella había llegado como el complemento perfecto que tanto ansiaba el azabache, y el hecho de que su amor haya dado dos hermosos frutos antes de que Naruto lograra si quiera concebir uno junto a Hinata, era algo que la espera por el sí de la pelirrosa había valido la pena para el Uchiha.
- ¡Cállate teme! – protestó el rubio profundamente molesto – tus hijos tienen suerte de parecerse a Sakura-chan, pero ya verás que Hinata-chan y yo pronto tendremos tres bebés que serán tan guapos como yo.
- Hmp, dobe – bufó el azabache rodando los ojos, mientras Sakura y Hinata los observaban desde la puerta con dulzura; al fin las dos gitanas habían logrado encontrar el amor y su lugar en el mundo.
Ahora si… ¡fin! xD
Hola de nuevo!... Ya tuve tiempo de ir por unos cuantos pañuelos así que puedo agradecerles de nuevo por haber leído hasta ahora, responderé ahora los comentarios del capítulo pasado en ésta... la última nota final de capítulo D: (suena bien dramático eso xD)
Ladyrose23 ¡Hola! ^^ Woow, no sabía que pertenecíamos al mismo grupo en fb!.. Ok, eso no tiene nada que ver con lo que me comentaste, pero recientemente lo descubri y quise compartirlo :B ... aaww, adoro la forma ordenamente enumerada que tuviste de comentar :3 , te respondería igual de no ser porque haría la nota muy larga u.u ... ay, esa frase nos perseguirá de ahora en adelante, Sasuke será nuestro "niño de los ojos negros" siempre... bueno, más de Sakura, pero también nuestro xD ... jajajaja, ¡se me esta pasando lo del beso! Pero naa, no habría quedado completo sin uno .3. ... ¡muchas gracias a ti por tomarte el tiempo para dejarme cada uno de tus comentarios! ^w^ ... aaww, la verdad si, es divertido para mí el haber escrito cada una de las historias que he hecho y me alegra ante todo el poder compartirla con personas que encuentran agradable lo que escribo n.n ... oh, Gaara es un amor, suelo adorar a algunos personajes por la forma como los hago ser en mis historias (Kishimoto me demandaría si supiera como he retorcido a sus personajes e.e) Gracias por haber respondido mi duda sobre la pareja de Gaara, esa duda que nada tenía que ver con el fic e.e ... aaaw, y gracias por apoyarme con lo del epílogo, me sentía mal diciéndolo yo sola u.u ... jajaja, ¡gracias por todo! Nos leemos pronto! ^w^
Victoria SyS O.O ¡Pánico escénico! ¡Pánico escénico!... Ok, pero lo enfrentaré con tal de agradecerte un comentario más -3- ... oh, genial... ¡gracias por apoyarme aclamando el epílogo! Es muy dulce de tu parte n.n ... jejeje, aún luego de dos horas el ánimo se siente xD ... Aah! Mi trauma jajajaja,, creo que ya lo estoy superando, de hecho aún cuando no soy buena para escribir esas escenas, sí que lo soy para leerlas! eso me ha afectado un poco e.e ... ¡Oh, por Dios! Sigues dejándome imágenes mentales, ni siquiera yo al escribir la escena me fijé en el hecho de como estaba Sasuke de mojado y... *¬* ... ahora que lo mencionas si que debió estar tan... tan *¬* ... xD jajaja,¡sí! cruelmente Sasukito pasaría de Naruto durante una ilusión u.u ... gracias por responder a lo de Gaara, la duda aquella que nada tuvo que ver con el fic ¬w¬ ... Aaaww, mi esperanza de ver al menos un asomo de SasuSaku en el manga permanecerá hasta que... la vea xD ,, pero si no pasa pronto, te apoyaré y nos aliaremos para llevar a cabo tu plan ;) ... Gracias por todo tu apoyo!... Cuídate mucho :D
DULCECITO311 Hola! ^^ ... jajaja, ¡estás usando las palabras raras que invento en momentos de poca lucidez! xD ... aunque esos momentos suelen ser bastante frecuentes .-. ... aaaaww, esa imagen es totalmente Sasuadorable :3 ... oh, si.. esa parte donde deciden compartir su libertad al estar juntos *-* ... a veces pienso que derramo demasiada miel en mis historias :/ ... pero qué mas da! tienes razón, los dos ganan... jajajajaja,, no, no... físicamente no, ¡por Dios, no! xD ... la frase y la actitud del sensei del cejotas, nada más :3 ... jajajaja.. ese lado oscuro es difícil (imposible diría yo) de ignorar, una vez te atrapa empieza a consumirte xD ... Gracias por todo tu apoyo y por enseñarme el lado oscuro xD ... Nos leemos pronto! xD
Melisa xD Holaaa! :D ... Me alegra que te haya gustado el "capítulo final" xD ..jajaja, también imaginaba a Neji mientras escribía eso, ese Hyuga no es propiamente paciente con Narutín y de no haber estado Hinata allí probablemente tendríamos funeral en éste epílogo .-. ... naaa, mentira (pero qué cosas estoy diciendo?! O.o),,, ¡Por supuesto! Era lo mínimo que Sasuke se merecía después de que Sakura se fue así, sin más... lo correcto es que asumiera las cosas y con la personalidad de Saku no fue difícil para ella.. bueno, no tanto... o eso creo :P ... ¡Oh, por Dios! ¿Cuántas notaron lo de Sasuke mojado por la lluvia y agotado por la carrera? xD ... aunque la pregunta es, ¿por qué rayos yo no lo vi de esa manera también?... o más inquietante es el hecho de que mi subconsciente me haya hecho escribir eso, tal vez de manera no intencional mi retorcida mente también contempló esa sexy imagen de Sasuke *¬* ... jajaja, que cruel con Gaara, él también tiene su corazoncito u.u xD ... Oh, ves como si tenía razón?.. Tienes madera para alguna de esas dos profesiones, en un futuro serás conocida como la ingeniera de sistemas/abogada/policía que hace geniales interrogatorios :D ... ok, pude haber hecho un esfuerzo mejor para pensar en otro nombre para tu carrera ._. lo siento u.u ... ¡Gracias por todo tu apoyo!... Cuídate mucho ;)
Gracias por haber leído ésta historia!... Espero que les haya gustado, cuídense mucho, nos leemos pronto ^w^
