Wow. En serio WOW con letra grande.

Si les contara como nació Bifrostles diría que fue en una noche previa a mi examen de Mercantil y me topé con una imagen de Asgard mientras se suponía debí haber estado resolviendo una guía, de fondo sonaba mi current hype Imagine Dragons (si, no estudié mucho esa noche, bueno en realidad ya era de madrugada), pero el punto es que esto era como una cosa que pedía salir de mi mente a gritos en ese momento. PUM manos en el teclado y CAPUT había nacido ese solitario y frío bebé llamado como el puente mágico entre los mundos.

De hecho, parecía no tener ni pies ni cabeza. Creí que solo yo podría entender mis referencias vagas porque, era en parte una escena que encajaba con mi otra historia en proceso "Tales of Midgard" –que para ser honestos empezó sin pena ni gloria aquí en FF-. En fin una cosa (bueno tres reviews hermosos) me hicieron recapacitar sobre dejar esto como un One Shot más. Así que personitas, gracias por motivar a este relato a tomar vida propia; en sus manos me pongo para que si se vuelve una locura me paren el carro y me manden a estudiar bien lejos de Loki, Thor, Odín, Amora y mi laptop.

Ahh y aunque nobody cares en mi examen saque noventa (yaaaay me).

DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stan Lee y Marvel yo sólo los tomo prestados un ratito para jugar con ellos y probablemente para invitarles un café. Prometo regresarlos a su lugar cuando termine; pero si mi dios de las Travesuras favorito se quiere quedar conmigo ¿quién soy yo para negarme a la voluntad divina?


Cap. 2 " Who am I?"

-¿Crees que conoces el dolor? Ya sabrás lo que se siente esperar algo tan dulce como el dolor-

Abrió los ojos de golpe intentando deshacerse de los ecos de aquella maldita voz que le helaba la sangre. Una fina capa de sudor frío le cubría la frente y su ritmo cardíaco estaba acelerado. Había pasado un largo tiempo, pero aún tenía pesadillas con el otro.

Según le había explicado el bruto de Thor, el hombre de hierro logró destruir el portal que comunicaba a su ejército con Midgard y con ellos la posibilidad de que cualquier cosa que estuviera de ese lado cruzara de nuevo. Había subestimado a los humanos, y sumado a eso con una serie de errores de cálculo…su destino había sido terminar en una celda de Asgard con su magia retirada. Ya había perdido la cuenta del tiempo que llevaba ahí, encerrado en esas malditas paredes de cristal –tan fáciles de atravesar si tan sólo tuviera sus poderes con él-. Sólo había recibido visitas de Frigga, donde ella le veía con un dolor que le provocaba una picazón incómoda en el pecho, no le reclamaba nada, le materializaba libros, le preguntaba si había comido bien, y le contaba que en cuanto Odín considerara pertinente podría salir de su aislamiento; su magia sería devuelta y todo volvería a ser como antes. El príncipe –porque aún no le despojaban del título- a veces le respondía con monosílabos. En los ojos de la mujer no había reclamo u odio, ni siquiera decepción; sólo un profundo amor que terminaba por incomodarle, porque aunque no lo dijera en voz alta la consideraba su madre, aún.

Durante su encierro había pensado muchas cosas, en los fallos de su plan en Midgard, el poder ilimitado que tuvo al tener el Tesseract, en los estúpidos vengadores. Cuando se cansó de rumiar su desgracia los recuerdos lo comenzaron a traicionar. Sus memorias evocaban tiempos mejores, cuando las travesuras inocentes no provocaban muertes; tiempos en los que Thor y el escapaban de sus lecciones para ir al salón de reliquias a contemplar los tesoros de batalla de su padre. Las lecciones de magia, las historias de Bragi, perderse en los pasillos de la biblioteca de los nueve reinos leyendo cuanto libro de hechizos se cruzaba por su camino. De pronto se descubría añorando las cenas donde encantaba la copa de Volstagg para que el hidromiel se amargara, o gastarle bromas a los cortesanos.

Se odiaba.

Los odiaba.

Por más príncipe que fuera, sabía que le menospreciaban. "El príncipe loco", "Dios embaucador", "Dios del caos". Sentía asco de ellos, de la forma en que lo miraban con lástima; de que vivieran engañados por un sujeto de moral ambigua como Odín, de la manera en que encumbraban a Thor por su destreza física omitiendo las carencias obvias de intelecto que tenía. Odiaba estar en esa prisión, porque estaba en Asgard, el sitio que jamás fue su hogar. Detestaba las malditas runas de protección que el Padre de Todo había colocado en los cristales de su celda, porque temía por él, quería protegerle; los sellos mágicos estaban ligados a la misma magia del Rey y eran un constante recordatorio de su presencia, de su vomitiva y falsa indulgencia que buscaba que su hijo se reformara; que dejara de ser el vástago torcido.

A veces Loki se reía, lo hacía tan alto que sus carcajadas reverberaban en las paredes de piedra de las mazmorras, traspasando cristales y muros; haciendo creer a todo el mundo que por fin la demencia había dominado por completo al dios, entonces al día siguiente le encontraban practicando caligrafía, o leyendo o durmiendo; una rutina normal, para una mente sana. Le gustaba irritar a sus captores, hacerles sentir miserables; quería que Odín se desangrara de dolor como él lo había hecho cuando se enteró de su origen Otras noches, soñaba con el día que se había dejado caer del Bifrost, con la mirada atormentada de su hermano, llevándose sus lágrimas con él hacia el abismo; recordaba la mirada dolida del que siempre considero su padre y la forma en que él mismo cerró los ojos, suspirando antes de dejarse caer. Cuando caía pensaba que así terminaría todo, que la oscuridad le tragaría de la misma forma que tiempo antes había consumido su corazón, podría haber caído durante una eternidad y no lo habría notado siquiera, estaba roto, cansado y sobre todo harto. Harto de su destino infame que le trasformaba en el villano, hastiado de su origen oculto, enfermo de soledad, enloquecido de celos ante el deslumbrante Thor; triste de nunca haber sido valorado. Luego despertaba y se encontraba en esa maldita celda, recordándole su desgracia y deseaba con todas sus fuerzas volver a arrojarse del puente.

Las profecías lo marcaban como un destructor, como un agente de caos; como el que traería el fin. Y fue en ese salto a la nada que después de muchos siglos, finalmente les creyó; si Asgard iba a consumirse en fuego, el sería quien encendiera la chispa


-Dime hermano. Con miles de humanos muertos, la tierra cerca de ser destruida y tú como el único responsable… ¿Qué es lo que dirás cuando te encuentres cara a cara con la justicia?

El bozal de Loki cayó al suelo liberándole. El príncipe entornó los ojos con malicia. Estaban en Asgard, hogar, dulce hogar.

-¿Me extrañaron?- dijo sardónico a la comitiva que los esperaba a la salida del Bifrost; entre ellos Odín.

La mano de Thor se crispó con fuerza en la empuñadura del Mjolnir. Definitivamente su hermano no planeaba cooperar.


-Levántese, su alteza-

Loki abrió los ojos, había estado cavilando y cuando casi el sueño lograba vencerle, aquel inepto guardia le llamaba. Arrastraba las palabras, ciertamente burlándose de él. El príncipe se incorporó con elegancia de la silla en la que se encontraba y contempló de forma altiva al soldado, que no era más que uno de los tantos guardias del palacio.

-El Padre de Todo, requiere su presencia

-¿El Todopoderoso y misericordioso Odín al fin me concederá la audiencia que merezco? ¿Tendré al fin mi juicio?- pregunto con burla, mientras el soldado extendía hacia el cristal de la celda una especie de piedra rojiza, las paredes de la celda temblaron por unos segundos y después de esto entró a en ella.

-No poseo información acerca del porqué de su presencia- masculló el soldado entre dientes mientras le colocaba un par de esposas doradas, cubiertas de runas, más magia para evitar que usara sus poderes –Pero espero que lo juzguen como el monstruo que todo Asgard sabe que es.

Loki cerró los puños y contempló con furia al guardia.

-Escúchame bien, perro faldero de Odín. Cuando Asgard se derrumbe en fuego y cenizas; me encargare personalmente, de mostrarte la clase de monstruo que soy- el aesir abrió los ojos y Loki pudo ver con gusto terror en su mirada – Tu lengua a condenado a todos los tuyos, y juró que te obligaré a comerla después de ver cómo le arrancó la piel a tu adorada familia.-

El trayecto hasta la sala del trono fue en completo silencio, a veces el poder de las palabras y su reputación eran más que suficientes para dejar callados a seres tan inferiores como aquel aesir. No se había ganado el sobrenombre de "Lengua de plata" por nada.

. . .

Las puertas dobles de oro, custodiadas por la guardia personal de Odín se abrieron de par en par en cuanto se halló frente a ellas. Sólo había tres personas en la sala, Frigga, Thor y Odín.

-Siempre supe que volverías a nosotros- susurró Frigga mientras le acariciaba el rostro. Le dolía verlo pálido y débil; despojado de su magia y aun así seguía con ese porte altivo, orgulloso de sí mismo.

Thor se hallaba en el fondo del salón exhibiendo una expresión insondable. Odín era algo aparte, le contemplaba de forma fiera con su único ojo y se le antojaba más imponente –y viejo- que antes-.

-Mi niño pequeño-murmuró Frigga mientras los ojos se le anegaban de lágrimas. ¿En verdad aquel hombre frente a ella, de mirada fría y responsable de actos tan detestables era el mismo que de niño corría tras ella pidiendo que le enseñara hechizos? ¿Era el mismo que adoraba escuchar las historias de Bragi y que atosigaba a Heimdall con historias acerca de todo lo que podía ver? Contempló aquellos ojos verdes, cansados y ojerosos. Su niño…

-Suficiente- espetó Odín con voz recia –Deseo hablar con el prisionero a solas-

Frigga tomó la mano de su hijo menor.

-Se fuerte- Y tanto ella como Thor salieron de ahí.

Odín y Loki permanecieron en silencio por un rato. Cuando se sintió aburrido decidió romper la quietud entre ambos

-La verdad no veo porque tanto alboroto-dijo de forma simple – Intenté reinar en Midgard con la misma mano firme que tú has mandando sobre los nueve reinos. Para mostrarle a la humanidad la misma misericordia que has concedido a tus oponentes… Y si hubiera tenido la oportunidad; habría robado un niño mortal, para críalo como mío.-

Las palabras del jotun estaban cargadas de veneno; esperaba que hirieran en lo profundo de su ser a aquel que alguna vez había llamado Padre; pero por una vez las palabras usadas no tuvieron el efecto deseado. El semblante de Odín se endureció aún más.

-Frigga se aferra a ti como la madre de un niño ahogado, pero incluso para ella es demasiado tarde. El niño que conocía está muerto –dijo esto sin expresión alguna en la voz, así como si tan solo repitiera un dato insignificante – No te reconozco-

El hijo de Laufey tuvo que luchar horrores para que su máscara de indiferencia se mantuviera en su sitio.

-Frigga es el motivo por el cual sigues vivo, pero esta fue la última vez que le viste. Pasarás el resto de tus malditos días en los calabozos…Loki Laufeyson

. . .

Las risas del príncipe se escucharon durante todo el camino a las mazmorras. No hubo nadie en Asgard que no las escuchara. Frigga lloraba en su alcoba, Thor rompía todo lo que hallaba a su paso y Odín, él se sentía más viejo y cansado que nunca.

-¡YO SOY LOKI, HIJO DE LAUFEY Y PRINCIPE DE ASGARD!- decía entre risas mientras le conducían a su celda.

Reía porque sus enemigos –aquellos a los que en verdad temía- no podían alcanzarlo; ignoraba que se ejercitaban para no errar el tiro.


KNEEL!

Bueno, la conversación de Odín con Loki me la saqué de "Dark World Prelude" un cómic que lanzó Marvel para antes del estreno de Thor 2, palabras más, palabras menos y adaptando un pelín la traducción.

Considero que Odín se lleva el premio al peor padre de los 9 reinos. Y la última frase, es de la autoría de Bertol Bretch. En general, creo que Loki es el resultado de la suma de las acciones de quienes lo rodean, y deben pagar por orillarlo a la locura –si pues, que estaba medio predispuesto, pero no tiene toda la culpa-. Estoy maquinado una serie de cosas deliciosamente malvadas y creo que lo más adecuado será modificar el rating de la historia a "M".

Y quiero agradecer a .0.0, Elesak y Himmelstrasse.

Sus reviews lograron darle vida a un One Shoot.