Cap. 3 " Get Lucky"

-Buenos días, hoy es jueves 29 de Septiembre, la hora exacta es 7:05 a.m. La temperatura máxima será de 24 grados Celsius-

Tony Stark, genio, millonario, filántropo, playboy, se giró en la cama intentando ignorar a J.A.R.V.I.S. y conciliar el sueño una vez más.

-Señor- comenzó la inteligencia artificial –Le recuerdo que usted mismo me indicó ayer por la noche que lo despertase a esta hora. Tiene una reunión importante con el Director Fury y la señorita Potts no tarda hacer acto de presencia.-

Irritado, Tony lanzó una almohada a través de la habitación. Cuando tienes un mayordomo omnipresente es difícil atinarle un golpe en la cara. Se dio vuelta hasta quedar boca abajo y se debatió seriamente sobre fingir su propia muerte y no presentarse a la reunión con Fury. Pero, eso definitivamente enojaría a Pepper. Una Virginia Potts enojada significaba un día entero de miradas acusadoras y probablemente una reprimenda.

Definitivamente podía con ello –al final Pep acababa perdonándole, no importa que hiciera-, pero era demasiado temprano para planear como escaquearse de la reunión, tal vez con un poco de café sus neuronas terminarían de despertar.

-Señor, la señorita Potts ha llegado al edificio, estará aquí en tres minutos y medio-

Tony rodó sobre sí mismo hasta caer de bruces en la alfombra.

-HNGGGGGG- un sonido ahogado salió de su boca producto del impacto, más le valía meterse a la ducha antes que su chica lllegara –oh sí Pepper y el ya eran pareja oficialmente, de nuevo- y quien sabe…tal vez podría ocurrir algo interesante en ese enorme jacuzzi. Con una sonrisa pícara en el rostro, Tony Stark se levantó del suelo y se dirigió con pasos torpes al baño.

. . .

-Tony, no-

-Pero Pep…Eres mejor que yo para estas cosas, eres como una super heroína ¡"Papers Potts"!-dijo mientras movía las manos, derramando un poco de café de su taza sobre la barra de la cocina.

-No iré a la reunión con Fury sólo para que puedas quedarte a jugar con alguno de tus trajes

Tony se llevó una mano al pecho e hizo una mueca de fingida indignación

-¡Yo jamás juego Pep!-gritó con dramatismo- ¡Me tomo mi trabajo como Iron Man muy en serio!

-Entonces deberías ir a la junta-comentó Pepper sin levantar la vista de la tableta electrónica mientras Tony se paseaba a su alrededor intentando perturbarla –Además, es tu deber como fundador de los Vengadores…

-¡Pero el líder es Capsicle! ¡Yo me limito a disparar mis rayos contra los malos y a verme bonito en las fotos!

-Deberías ponerte un traje, te verías más presentable

-¿Qué tienen de malo mis jeans? Voy a ver a un montón de espías amargados que poco saben de moda, ¿qué no has visto sus uniformes? ¡Son un atentado al buen gusto!

Pepper rodó los ojos y continúo concentrada en la pantalla de su dispositivo. Lidiar con Tony Stark era el equivalente a soportar a un adolescente, le sorprendía como podía divagar en las cosas más incoherentes y aun así encontrar la manera de relacionarlas a su beneficio sin importar que tan lejos del tema estuvieran. Desde que había conocido a ese hombre supo que sería su perdición; no importaba que tan loco fuera lo que tenía en mente, siempre lograba su cometido. Un claro ejemplo era ella misma; se había negado por años a sucumbir a los encantos de su personalidad –porque encontraba realmente tierna la forma en que brillaban sus ojos cuando sus experimentos funcionaban, adoraba la forma en que movía sus manos de forma frenética al explicarle las cosas y como encontraba la manera de siempre salirse con la suya- y finalmente había perdido la batalla. Era la pareja de Tony Stark, la asistente del CEO más escurridizo de las grandes corporaciones y al parecer, quería ascenderla a su representante como Iron Man.

-…Y entonces le dije a Lególas que debería considerar el luchar más seguido con Tasha, esa mujer lleva de malas bastante tiempo, siempre que la veo me saluda con el mas escueto "Stark" que he escuchado desde mi tiempo en el internado. Pero al parecer lo encontró ofensivo pues amenazó que como me siguiera metiendo con él terminaría con una flecha clavada en mi glorioso y sensual trasero…

-¿Disculpa qué…?-interrumpió la pelirroja sin saber en qué momento la conversación se había desviado

-Lo sé Pep, mi trasero es una perfecta obra de arte, pero no me gusta qué Légolas lo note, ¿te has fijado que Clint lleva los pantalones más ajustados que Tasha? Creo que debería ser renombrado como mallitas # 2, porque Steve con ese uniforme azul…

-¿Qué hay de malo con mi uniforme Tony?

-¡Capsicle! ¡Mi bandera andante favorita! ¿Qué te trae por aquí?- saludó mientras cruzaba la sala hacia las puertas del elevador por donde acabada de entrar Steve. A Pepper siempre le había parecido que la persona menos indicada para tratar con alguien que había dormido más de setenta años y encontraba todo nuevo, era Tony. Pero al parecer el soldado encontraba la compañía de su jefe más o menos soportable, y es que tenía la capacidad de atolondrar a cualquiera con su inagotable verborrea.

-La señorita Potts me mandó llamar, yo también iré a la junta con Fury

Los ojos de Tony se abrieron desmesuradamente y apunto con el dedo a Pepper.

-¡TRAICIÓN!

-Tony…no creo que hablarle así a la señorita…

-Déjelo Capitán, siempre ha sido un malcriado-dijo quitándole importancia mientras comenzaba a recoger sus cosas y se dirigía a la salida –Hay un poco de café en la jarra, y por favor, asegúrese de que no deje plantado a Nick.

-¿Café para cap? ¿Nick? Pepper, ¿Qué ya no soy tu favorito?-gimoteó Tony rodeándole la cintura con los brazos. Steve aparto la vista ruborizado por el comportamiento íntimo de su compañero.

-Si sigues de necio, peligrara tu puesto. Pero, tal vez si me invitas a cenar reconsidere el no degradarte.

-Hecho. ¿Italiana en el mismo lugar de siempre?

-8:00 P.M

-¡Ahí estaré Papers!-dijo liberándola al tiempo le depositaba un beso en la coronilla

-Adiós Tony

Las puertas se cerraron tras ella y Tony se giró hacia el capitán que al parecer contemplaba muy entretenido la cafetera.

-Ella me ama- dijo como si nada, pero incluso alguien tan despistado como Steve pudo notar el amor en su voz.


La sensación de ahogo le parecía familiar. Era como un enorme agujero negro en su pecho, un ente carnívoro que la devoraba desde dentro, alimentándose de su propio miedo. Moriría, la certeza era tan aplastante que un ruido indefinido, como de una radio mal sintonizada se instalaba en sus oídos. Se sentía enfermar, las palmas de las manos le sudaban, la nada le envolvía y se fusionaba a su esencia…la absorbía.

Abrió los ojos de golpe. Su respiración estaba agitada y parecía que el corazón se le iba a salir del pecho. Se estiró en la cama y deslizó su brazo entre las cobijas buscando la mano a la que siempre se aferraba cuando tenía pesadillas.

Nada.

Se levantó de la cama y a tientas se dirigió al baño. Abrió el grifo y se mojó la cara con agua helada intentando calmarse, respiro hondo un par de veces. Su cara pálida y ojos enmarcados por profundas ojeras le devolvieron la mirada.

-Ya no está aquí, debes aprender a vencer tus miedos sola- se dijo intentado infundirse valor.

. . .

Su celular vibró al tiempo que desplegaba un mensaje luminoso en la pantalla "29/09 11:30 a.m. Cita S.H.I.E.L.D"

-Qué sutil- murmuró mientras apuraba un sorbo de café, recordaba perfectamente no haber aceptado ninguna cita, ni mucho menos programar una alerta que le recordara. Los muy bastardos habían hackeado su móvil. Vio la hora en su reloj de pulsera, diez y cincuenta y dos. ¡Y encima le avisaban –bonito eufemismo- media hora antes! Bien, tenía treinta minutos para intentar desaparecer de la ciudad…o para avisar en su trabajo porque no regresaría de comprar café.


De los protocolos que Anthony Stark ignoraba, podían escribirse libros. Steve no entendía como alguien tan inteligente y seguramente educado en los mejores colegios tenía un comportamiento tan infantil y un marcado desdén a las reglas.

Aun no podía olvidar como en Stuttgart había hecho aparición con música rock. Tony era la personificación de la desfachatez, siempre bromeando incluso con villanos. Haciendo lo que le viniera en gana con sus empresas, autos, a mitad de una batalla. Poniéndose en riesgo de formas estúpidas que lo acercaban peligrosamente a la muerte. Era una persona irritante, que disfrutaba de hacer perder el control a cualquiera que osara demostrarle que poseía nervios de acero, por algo él era Iron Man y podía sacar de quicio a cualquiera. En las reuniones de los Vengadores se la pasaba haciendo chistes a costillas de todos y aunque Steve era un poco lento, podía leer las expresiones molestas de sus compañeros que reflejaban las ganas de clavarle una flecha, como Ojo de Halcón; hacerle una buena llave de judo, como la agente Romanoff o el Dr. Banner que solo suspiraba cerrando los ojos mientras se tallaba el puente de la nariz.

Sabía que aquel día no iba a ser la excepción.

-Hey Cap-le llamó - ¿Crees que se vea mal si mando alguna foto de nosotros para decorar estos horrendos pasillos grises? Somos algo así como los empleados del mes. ¡Levantaríamos la moral de todos los trabajadores! ¡Los inspiraríamos!- ahí iban las locuras marca Stark.

-¿De verdad te escuchas cuando hablas?

-Capsicle, soy el C.E.O de una, no de LA compañía con mejor puntaje dado por los mismos empleados en cuanto al trato hacia el personal, ¿crees que no sé qué los motivaría?

-Creo que quien lleva las riendas de esa compañía es la señorita Potts, tú te dedicas a ir por toda la torre armando líos y provocando distracciones.

-¡Eso no es verdad!-

Ambos se encontraban sentados en una pequeña y sosa sala de espera en los cuarteles generales de S.H.I.E.L.D esperando a que el director –ciclope como le llamaba Tony- los recibiera. Steve creía que el hecho de haberles citado a una hora y llevar más de una y media esperando era la forma que tenía Fury de cobrarse una de tantas que le debía el creador de Iron Man. Ahh…Tony y su capacidad de meter a todo en sus problemas

-…Entonces cuando todo el departamento de relaciones públicas estaba más ebrio que nada, llegó Pep y me encontró muy ocupado, con un par de preciosas pasantes de mercadotecnia. No me hablo por semanas, se limitaba a mandarme memos y recados con Happy…Creo que le compré como dos docenas de joyas que ella devolvía de inmediato… ¿Qué mujer en su sano…?

-Tony, cállate. Me mareas-

Con una mueca de fingido sufrimiento el magnate se levantó de la silla y se alisó su traje –si, al final había decidido ir presentable- y comenzó a caminar en dirección al pasillo de las oficinas principales

-¡¿A dónde vas?! ¡Tenemos una junta!

-Y yo tengo que encontrar un poco de café y molestar a la agente Jill, hace mucho que no veo esa adorable arruguita entre las cejas que pone cada que me ve. Avísame cuando Rapunzel salga de su torre.- y se alejó riendo de un chiste que Cap no pudo entender.

Tony Stark no tenía remedio.


Le habían vendado los ojos. Había salido del café dispuesta a llamar a la oficina para poner alguna excusa de por qué no regresaría cuando dos tipos enfundados en carísimos y comunes trajes negros la tomaron por los brazos y la llevaron de forma un poco ruda a una furgoneta.

Al menos habían tenido la delicadeza de no meter su cabeza entera en unas de esas bolsas de tela negra, como acostumbraban en las películas.

-Vamos chicos, ¿de verdad creen que esto funciona? Podría encontrar la base con los ojos cerrados y una botella de tequila en mi sistema

-Seguimos ordenes, señorita

-Bueno, pues díganle al señor Fury que con estos métodos nunca ninguna chica querrá salir con él.

Uno de los agentes ahogo una risita. Un golpe sordo, tal vez el otro le había dado un golpe para que se comportara.

-Llegaremos en menos de veinte minutos-

-Y el director la recibirá de inmediato-

Qué horror, parecían de esos gemelos que terminaban la frase del otro. Daba miedo.

-Bueno y ¿saben para que me quiere ver?

-Eso es información clasificada-

-Nivel siete para ser precisos-

-El siete es de buena suerte, ¿no?-murmuró sin esperanzas de obtener respuesta.

. . .

Debía darles algo de crédito. Las instalaciones principales de la agencia de espionaje habían dejado de ser el complejo subterráneo que conocía para estar ubicadas a miles de metros de altura en una especie de fortaleza voladora.

Se sentía con vértigo sólo de pensar en lo alto que estarían y en lo dolorosa que sería una caída. Una vez dentro de aquella mole, los amables agentes sin nombre a los que llamaba en su mente cosa 1 y cosa 2, procedieron a quitarle la venda de los ojos y a escoltarla por el interior de la nave hasta una especie de sala de interrogatorios. Genial, trato de criminal de nuevo.

-Aguarde aquí, el director no tardará en estar con usted- dijo Cosa 1

-Si necesita algo, sólo díganos- Cosa 2 era más amable y menos protocolario.

Suspiro y les hizo un gesto con la mano que bien pudo ser entendido como un "okey" o como un "no fastidien". Quedo sola y pronto se comenzó a desesperar; para tantas molestias que Fury se estaba tomando estaba tardando demasiado en hacer acto de presencia. Ojalá y no se hubiera ofrecido a ir por el café de todos. Recorrió la habitación, las paredes y el mobiliario estaban pintadas con un motivador color gris concreto y en el centro de la misma había una mesa de metal fija al suelo, con un par de sillas. Decidió sentarse y esperar.

Y esperó.

Y esperó.

Bien, ya estaba molesta. Una cosa es que hackearan su móvil, otra era que le causaran problemas por desaparecer intempestivamente del trabajo, pero que la dejaran olvidada dos horas era pasarse. ¡Tenía hambre! ¡Y ganas de ir al baño!

Maldito Fury, siempre creyendo que podía disponer del tiempo de las personas a su antojo. Comenzó a pasearse por toda la habitación, y a la cuarta ronda decidió que era mejor desistir. Se sentó de nuevo y enterró la cabeza entre los brazos. De haber estado suficientemente cansada, se hubiese quedado dormida.

-Kathrine Alberich-

Un folder marrón hizo ruido al caer en la mesa, Kathrine alzó la vista. Vaya, era tal y como lo recordaba, alto, moreno, de presencia imponente y cara de "no te metas conmigo si quieres vivir en paz el resto de tu vida"; incluso llevaba aún el parche sobre su ojo. Le dirigió una de sus mejores sonrisas, cargadas de cinismo mientras se cuadraba en su asiento.

-Director Fury-


KNEEL!

¿Qué tal? Ya aparecieron Tony y Steve wuuuu(!). Me encanta ponerlo como el irreverente bocazas que no sabe cuándo callar, y nuestra "bandera andante favorita" tiene la paciencia de un santo, supongo que debe ser un efecto colateral del suero del súper soldado. También ¡ya apareció el O.C! Yaaay me, buscando como mil horas un nombre cuya ascendencia justificara las locuras que vendrán en el futuro.

Y bueno, antenoche ocurrió un desafortunado incidente que me hizo pasar la noche en urgencias, y en la madrugada, pedí un pedazo de papel y pluma porque una loca escena llegó a mi mente –con diálogos y todo- así que no podía dejar que se perdiera así como así. Estos días he tenido una suerte…que parece que alguien disfruta meterme el pie en la vida, desvelada, con muchas tareas, una visita a urgencias en la madrugada y hoy mis amigas me amenazaron con que si no voy a que me revise el doctor (me lesioné el hombro cargando mi mochila) no podré ir a la sesión de fotos que haremos el domingo y no me llevaran por crepas.

Aun así ando con toda la pila del mundísimo, y espero seguir actualizado de la misma forma que llevo, una vez por semana. No sé qué tanto se vaya a extender la historia, pero dado mi ¿alucinación? De la noche en urgencias, creo que este será un fic largo. En otras noticias…mi Tumblr está lleno de cosas bonitas que les podrán hacer el día, por si gustan pasar por él es ( nellu layfiel) punto (tumblr) puntocom.

Ahh y muchas gracias al review de KariDz, la verdad nena, apesto poniendo títulos. Ojala y aun asi más people bonita se pase a leer por aquí. Y me gusto mucho tu review, me hizo el día.

P.S. Reviews, jalones de cabello y tomatazos son bien recibidos.