Jalea de Piña

Por: MorelosBkpets

Capítulo 06: ¡Ya regrese!

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Han pasado ya tres días desde que Helga se marcho sin siquiera avisarnos a donde se iría. Hasta este momento, lo único que sabemos es que está con su hermana; en todo este tiempo Helga no se ha dignado siquiera a responderme ninguno de mis mensajes y eso de verdad ya me esta preocupando.

Rhonda por su lado también está un poco preocupada, los preparativos de su boda cada vez son mas y mas específicos debido pues, a que ya casi se acerca el tiempo para la ceremonia y Helga para el colmo de los males es una de las damas de honor, aunque ese papel es simbólico hasta cierto punto, puesto que, por ahí corre un rumor sobre que ella ha preparado una sorpresa especial para Rhonda pero nadie, nadie excepto Arnold y Gerald saben de que se trata, solo fíjense nada mas como esta el asunto, tanto así, que ni siquiera yo se de que se trata y por mas que trato y trato de convencer a Gerald él no me ha querido decir absolutamente nada del asunto, ¡que malos son! En fin, miren ahí viene Gerald, y por lo que veo, no se ve muy motivado que digamos, bueno, no lo culpo, después del golpe que le di, de milagro sigue cuerdo; bueno pues, los dejo por ahora chicos y chicas.

—Y bien Gerald, ¿supiste algo? —Pregunte yo con mi típica preocupación.

—Lo siento Pheebs, hable con mi amiga y no saben nada del asunto —comento Gerald un tanto decepcionado.

— ¿Hablas de la chica que trabaja en el centro médico de Hillwood?

—Sí, así es, según lo que nos dijo la señora Pataki, ese doctor, amigo de Olga, trabaja ahí, o trabajaba, no lo sé, el caso es que pregunte y la conclusión a la que llegaron fue: "no conocemos a ese doctor, lo sentimos mucho, no podemos ayudarte mas" luego de eso, mi amiga me acompaño a la salida y ahí termina la historia.

—Que lastima Gerald, esa era la última esperanza que teníamos de saber el paradero de Helga.

— ¿Y sus padres no han querido decirte más sobre el asunto?

—No, lo siento Gerald, ya hable con ellos, y la verdad están igual que nosotros, —le dije con tristeza—, no saben nada, además, los conozco y sabría cuando me mienten, lo que me lleva a la conclusión de que Helga si esta con su hermana, bueno, eso quiero suponer puesto que tampoco Olga ha querido responderme las llamadas.

—Ni hablar —comento Gerald—, mejor vámonos Pheebs, ven, te invito a cenar a mi casa, hoy habrá lasaña.

—Uhmmm, lasaña, tiene tiempo que no he probado ese platillo así que —le dije a Gerald—, encantada de acompañarte; por cierto Gerald, ¿Qué tal sigues? ¿Cómo va ese golpe?

—Va muy bien Phoebe, solo que aun me duele el tremendo chichón que me quedo como consecuencia, tienes la mano muy pesada eh —Gerald me reprocho.

—Lo siento Gerald, no fue intencional.

Si, tal como lo leen, Helga sigue sin aparecer. Ya es poco más del atardecer y, después de tres días de ausencia seguimos sin saber nada de mi amiga y eso como se los dije, ya me esta preocupando y mucho en verdad, en fin, por si se lo preguntaban, Gerald despertó después del golpe que le di, algunas horas después, el pobre, tal como lo comento él, quedo con un tremendo chichón en la cabeza y hasta el momento aun no se le ha quitado del todo.

Ese día, ya por la noche la pase muy bien con la familia de Gerald, cenamos, reímos, y bla, bla, bla, nada fuera de lo normal, digo, novios desde hace mucho, con el tiempo cierto tipo de visitas eran frecuentes. Al fin, después de un par de horas, Gerald me llevo a casa y hasta ahí, fin de la historia, ja, ja, ja, no claro que no, la historia aun siguen, pero el cuento de ese día al fin había terminado.

Por fin era viernes, Helga seguía sin aparecer, y para el colmo de los males, Rhonda estaba atravesando por una crisis nerviosa, según las cuentas, estábamos a un par de semanas de la boda y entre que habían ensayos, preparación de adornos, arreglos, la producción televisiva de la magnánima boda de una integrante de la familia Lloyd, pues… ¿Qué más se esperaba? habían muchas cosas de por medio, y según Rhonda, Helga era una pieza clave, pero, ¿pieza clave para qué? yo seguía con mis dudas, definitivamente no me agradaba del todo el que no me quisieran decir que era lo que iban a hacer, bueno, a nadie le agradaba y más que nada no porque fuera una sorpresa, más bien era porque ni Rhonda sabia de que se trataba la sorpresa, y eso la frustraba mucho pues en el programa de la boda estaba incluida la participación de Arnold y Helga y pues, ella no sabía que especificar en el programa de la invitación, algo muy controversial a final de cuentas pero a mi parecer algo demasiado tonto.

Las clases ese día terminaron normal, ¿qué más se podría esperar de un típico y aburrido viernes? sin mi amiga, sin Arnold, la verdad el pasear con Gerald se volvía en algunos casos aburrido, no digo que la compañía de mi novio me aburra, claro que no, es solo que, estoy acostumbrada a reír en compañía de mis amigos y ahora que dos de ellos no están, una desaparecida y el otro con la mente fuera de servicio, ¿pues qué se puede esperar?, la preocupación por ellos, simplemente no me deja disfrutar de la compañía de Gerald, y es evidente que él tampoco lo está disfrutando, lo noto por la expresión vacía que tiene en este preciso momento, y eso que la película que estamos mirando no está del todo mal, pero a leguas se nota que Gerald no le está prestando atención, bien, creo que es mi deber como compañera liberarlo de ¡tanta presión!

— ¡Oye Gerald! —le dije en un susurro.

—Si Pheebs ¿Qué sucede? –me respondió también en un susurro.

—Estaba pensando, te parecería bien si mejor nos vamos de aquí, no estoy disfrutando la película.

—Yo tampoco la estoy disfrutando, de hecho desde hace rato quería salir de aquí.

— ¿En serio? ¿Por qué no me lo dijiste? —pregunte sorprendida.

—Es que creí que si estabas disfrutando la película —me respondió Gerald con su típico carácter irónico.

—No, no lo hago, vamos a casa —le respondí yo.

—Excelente vamos, a propósito Pheebs.

—Si Gerald, ¿Qué sucede? —pregunte con atención y curiosidad.

—Hoy no habrá nadie en casa, Timberly, Jamie'O y mis padres fueron a Atlanta a visitar a mis abuelos, yo no fui porque tenia que ayudarle a Rhonda, ¿lo recuerdas?

—Sí, lo recuerdo, pero ¿y qué con que no haya nadie en tu casa?

—Ah, bueno, es que pensé, que después de tanto tiempo, y ahora que estamos solos, tal vez tu y yo podríamos, ehmmm, no sé, pasar un tiempo a solas ¡juntos!

Al principio no lo había entendido y si, Gerald se refiere a hacer lo que justamente están pensando todos ustedes en este preciso momento, hablo claro, de ¡un momento de intimidad!

—Ahhh, ya, ya entendí —dije en un susurro al oído—, me parece una buena idea aprovechar la ocasión ahora que estamos, ehmmm, ya sabes, algo ¡solos!

— ¡Perfecto! —Exclamo Gerald—, vámonos —y a lo pronto nos tomamos de la mano listos para marcharnos.

Gerald estaba muy animado, y, para que mentirles, también yo estaba muy animada de, ustedes saben de qué, pero lástima que el entusiasmo se acabo tan repentinamente, hubieran visto la cara de Gerald cuando vio a la persona que menos nos esperábamos esa tarde pues su intromisión, le corto de tajo toda la inspiración a Gerald, justo antes de que nos levantáramos de las butacas del cine.

—Hey chicos, ¡aguarden un momento!, si piensan hacer lo creo que están planeando hacer les diré ¡que se diviertan! Pero no olviden usar alguno de estos pequeños regalitos.

Justo cuando termino la frase, la persona que nos hablo, precisamente a espaldas nuestras, dejo caer una tira completa de, de ¡hay rayos! Dejo caer sobre nosotros una tira de preservativos… si, ya lo dije, tal como lo leen, esta persona dejo caer una tira de preservativos, acción que, obviamente nos sorprendió mucho.

—Oye, ¿Qué te pasa?

Grito Gerald a lo cual toda la gente lo cayo instantáneamente con un chiteo; Gerald se disculpó y se escondió en la butaca, tan solo para que inmediatamente él se volteara a reclamar la intrusión de aquella persona, pero cual va siendo nuestra sorpresa, que justo cuando él volteo y yo también por consiguiente, nos encontramos a la mismita Helga G. Pataki, observando la película a nuestra espalda.

— ¡Helga! Helga, eres tu, eres tu… que gusto amiga, que gusto de verte ¿Dónde has estado? —le pregunte con mucha emoción.

El grito que di fue tal, que inmediatamente el personal del cine se acerco a nosotros, a Gerald y a mi solamente, y de manera muy amable nos pidieron que nos retiráramos de la sala, la muy tramposa de Helga se quedo en el lugar sin culpa alguna simplemente porque, cuando nos ofrecieron cordialmente la salida, Helga argumento que nosotros, Gerald y yo, estábamos haciendo mucho escándalo y que a ella no la dejábamos ver la película en paz, la muy tramposa continuo bebiendo soda de cola y palominas sin hacer nada por nosotros, bueno, al menos ese día Helga apareció, cuarenta minutos después, justo cuando termino la película, Helga apareció en la entrada del cine, tuvo suerte quizás de que la estuviéramos esperando.

—Helga, Helga, por aquí —llame la atención de mi amiga justo cuando la vi salir del cine.

—Aja, ahí están par de tortolos, oye cabeza de cepillo —Helga se refirió a Gerald como siempre— se te olvidaron estos, recuerda que, ¡sin gorros no hay fiesta!

Helga a veces se pasa de la raya en sus comentarios tan poco propios en una platica publica, cuando Helga le arrojo los preservativos a Gerald, este se puso furioso y yo simplemente roja de la avergonzada que estaba.

—Basta Helga, esas cosas no son mías así que mejor…

Gerald estuvo a punto de arrojarle de regreso, los preservativos a Helga, pero, prontamente se arrepintió de hacerlo.

—…Mejor, mejor los guardare —comento Gerald y se hizo al disimulo.

Gerald abrió su chaqueta y guardo los preservativos en un bolsillo oculto.

—No que no son tuyos —comento Helga, de forma maquiavélica—, mejor guárdalos pervertido, quizás más tarde les puedan ser de utilidad, ja, ja, ja.

Helga no paraba de reír, y a decir verdad tenia semanas o inclusive meses que no la veía así de radiante, tan ¡feliz! Por decir algo, en conclusión, Helga estaba de muy buen humor, sinceramente yo quería hablar de muchas cosas con ella, preguntarle los cuales y porqués de su ausencia pero, preferí mejor no hacerlo de momento, sabia que si no hacia bien mis cuestionamientos, muy probablemente ella se enfadaría y podríamos decirle adiós a la felicidad.

—Bueno, bueno, ya basta de risas y demás, a donde van ahora chicos —pregunto mi amiga con cierta curiosidad.

—Bueno Helga, nosotros íbamos a… —comencé a hablar.

—Vamos a casa Pataki, vamos a cenar algo ligero, ¿no vienes? —dijo con un leve sarcasmo

— ¡Gerald! —le di un codazo al chico, en el costado derecho.

—Huy, lo siento Phoebe —Gerald se quejo por el golpe, luego cambio su respuesta—, Helga, vamos a cenar en mi casa, pediremos pizza, ¿nos acompañas?

—Mucho mejor Gerald —comente yo también.

—Vaya ustedes sí que están raros, mejor los dejo… ¡solos! Ja, ja, ja, —Helga comenzó a reírse de nosotros.

—No, no Helga, en serio, íbamos a pedir una pizza, ven con nosotros, así me explicas que es lo que te sucedió estos días.

—Tranquila Pheebs, no me iré otra vez, iré a mi departamento después de visitar a mis padres, si quieres, o si te acuerdas, llámame en la noche.

—Hey Helga, no quieres un aventón, traje mi auto y pasaremos cerca de la casa de tus padres, podríamos llevarte —comento Gerald.

—Uhmmm, no gracias Gerald, mejor caminare, tengo que hacer algunos pendientes, como golpear a un par de personas, tu sabes, lo normal.

— ¿Segura? —pregunto Gerald.

—Sí, muy segura —respondió mi amiga— descuiden chicos, no se preocupen por mí, ¡diviértanse!

Helga dio la vuelta y se fue caminando por la acera, Gerald y yo miramos como poco a poco la silueta de Helga desaparecía en la calle a medida de cómo se alejaba del cine; realmente su actitud fue un tanto extraña y eso definitivamente me dejo con un cierto aire de duda que, sin duda alguna ¡corto toda inspiración en mi! Y cuando digo toda, me refiero a toda inspiración, y demás disposiciones del sentir humano claro está, en fin...

—Vaya Pheebs, esto sí que estuvo raro, no lo crees —comento Gerald con cierto aire de intriga.

—Definitivamente si Gerald, Helga se veía muy animada, pero al mismo tiempo muy rara.

—En fin, ¿en dónde estábamos? ahhh si, querida Pheebs, tu, yo, a solas, juntos, sin nadie más en la casa ¿Qué dices?

—Digo que ¡no! no creo que hoy sea buena idea Gerald, otro día quizás.

— ¿Qué? No Pheebs, por favor, no desaprovechemos esta oportunidad.

Pobre Gerald, pero era necesario, la inspiración fue cortada de tajo y definitivamente yo no me sentía a gusto de nada, nada de nada, digo pues, el hecho de que Helga se mostro un tanto ¡extraña! me dejo obviamente muy preocupada, mientras tanto, el pobre de Gerald, era otra situación, a final de cuentas, Gerald es hombre y cuando a los hombres se les mete una idea en la cabeza, esa idea, simplemente no sale a menos claro que haya algo mas interesante que pueda captar su atención; en este caso, el tema de los preservativos no era cualquier tema y difícilmente este iba a salir de su cabeza así tan fácil, lastima por él; bueno, dicen por ahí que un buen baño de agua fría y quizás ¡un par de revistas informativas para caballeros! pueden solucionar su problema.

Continuará...


Hola chicas y chicos ¿cómo han estado? yo espero que muy bien, bueno pues, después de tantos meses de espera les traigo este nuevo capitulo de esta genial historia, la cual tiene uno que otro tema un tanto... "subliminal" jejeje, sin embargo pero poder conocer la opinión de todos ustedes, así que, espero que lo hayan disfrutado y ahora pasare a responder los reviews que me hicieron falta...

linaakane: Gracias por los ánimos, en serio, gracias, espero que este capitulo haya sido de tu agrado.

Ana Saucedo: Muchas gracias por los ánimos que me das amiga, y pues... quien sabe, me gustaría en algún momento hacer esto de la escritura un poco mas profesional y sobre todo me agrada saber que mi forma de escribir te agrade y no sea tan cansada... gracias y espero que este capitulo te haya gustado.

isabelita emoxxa: Gracias por la felicitación, prometo continuar con esta historia, tarde pero seguro, siempre lo he dicho, y pues, recuerda amiga que esta historia te la estoy dedicando, espera muy pronto el siguiente capitulo.

Bueno, que mas les puedo decir, lo mero bueno de la historia ya va a empezar, y pues... se que me he tardado en actualizar la verdad he tenido muchos contratiempos y no fe sino hasta temporada en la cual he podido retomar algunos proyectos, pero descuiden, ya me verán mas seguido por aquí...

En fin, por ahora me despido y si, hasta la próxima...

Atte.: Su atento servidor.