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Vaya, no podía dejar de pensar en la relación poco sana en la que estaba viviendo su amigo, hace más de tres días que no mantenía contacto con él. Con la relación tan "Feliz" que llevan podría jurar hasta que están muertos y todo, bueno, algo no podía negar, ambos son tal para cual, ambos están locos y enfermos.
-¡Inuyasha!- Sesshomaru le quito de sus pensamientos- ¡Tonto! Lanza la pelota- Grito desde la otra mitad de la cancha deportiva- ¿Qué esperas? ¡Ya!-
-¡Ahí va!- Gruño enfadado, no le gustaba que su hermano le diera órdenes y mucho menos que le llamara tonto, idiota, o cosas para ofenderlo. Desde el arco lanzo de una patada el balón. Le gustaba el futbol, era un buen arquero, casi siempre detenía el balón.
-Chicos, ¡ya me voy!- Aviso Shippo mientras salía corriendo de la cancha- Mamá me permitió estar hasta las 17:00 hs- Se despidió con la mano- Avisen por mensaje si es que van a volver a jugar- Finalizo
Los minutos pasaban, de apoco la cancha iba cobrando la luz artificiales de los faroles. Ya solo quedaban tres en pie sobre la cancha deportiva; Inuyasha, Sesshomaru y Miroku. Estaban con la remera llena de tierra y con los rostros sudados, y expedían un olor peor que la cola de una mofeta.
-Bien, creo que es todo por hoy- Hablo Sesshomaru poniendo sus manos sobre la rodilla y tomando gran vocablo de aire- Estoy muy cansado-
-Bien, también estoy cansado y ya es un poco tarde- Lo apoyo Miroku- Nos avisan cuando jugamos nuevamente, ¿vale?- Esbozo una sonrisa mientras se alejaba de ellos, en forma de despedida alzo la mano.
-Bien, Inuyasha, vámonos- Repuso algo de energía y comenzó a caminar con su hermano menor a lado, la trayectoria del camino fue en silencio como de costumbre, Sesshomaru no era de los tipos que querían mucho a sus hermanos, aun que Inuyasha fuese el único que él tuviera.
-Sesshomaru…- Llamo tímidamente Inuyasha, su hermano solo hizo un ademan con la cabeza en señal que lo escuchaba- ¿Me quieres?- pregunto avergonzado, su hermano se sorprendió.
-¿Qué?- No entendía bien la pregunta- Oye, sé que soy guapo, pero no soy gay- Comenzó a reír por el mal chiste que hizo, pero al ver la cara melancólica de Inuyasha, dejo de hacerlo- Te quiero, eres mi hermano menor- Confeso sin mirarlo, Inuyasha sonrío. Entendía que a veces su hermano menor se comportaba como un niño, pero es porque nadie en la casa le brindaba tanta atención que digamos.
Al llegar a casa sus padres los recibieron a ambos con una reprimenda de los mil demonios y algunas cachetadas por su madre, se entendía, estaba preocupada, habían salido sin decir a donde, o eso pensaba ella, pues la verdad es que si le dijeron, pero los medicamentos que toma la mandan a otro mundo, ¿drogas? No, para nada, cáncer. La enfermedad le diagnosticaron hace unos años atrás, hasta entonces ha perdido más de tres veces el cabello, toma pastillas que es contra el dolor que la hacen delirar.
-¿Te pego muy fuerte?- Le pregunto Sesshomaru entrando a la habitación de Inuyasha. Inuyasha estaba sentado en la cama con una mano sobre su mejilla, solo negó con la cabeza ante su pregunta- Bien, la cena esta lista, baja en un momento si no quieres recibir otro golpe- Le dijo antes de salir de la habitación. Ha decir verdad, Inuyasha se encontraba mal, odiaba ver a su mamá así, cada noche la oía llorar por los dolores, sabía que no le quedaba mucho tiempo de vida.
-¡Inuyasha!- La voz de su madre lo llamaba desde abajo- ¡Baja ya!- Inuyasha dio un suspiro largo, se acomodó la ropa y bajo hasta la cocina, la mesa ya estaba lista, y su familia se encontraba ahí esperándolo solo a él para comenzar a comer.
-Perdón por la tardanza- Se sentó en una de las sillas- Comencemos a comer- Propuso mientras servía un poco de carne sobre su plato, todos lo imitaron.
-No quiero que vuelvan a salir sin nuestro permiso- Hablo Izayoi con el ceño fruncido- Nos preocupamos bastante-
-¡Son unos mal agradecidos! Le estresan a su madre en la condición en la que se encuentra, ¿cómo es posible que ustedes se hagan llamar nuestros hijos?- Siguió Inu Taisho- ¡Ultima vez!-
-Lo sentimos- Sesshomaru pidió por él y por su hermano- No lo volveremos a hacer-
-¡Eso espero! Su madre esta delicada de salud, lo saben- Continuaba hablando su padre, Inuyasha solo comía en silencio con la mirada fija en su plato, se estaba hartando del "espectáculo"- Sesshomaru, me has decepcionado, eres el mayor y llevas a Inuyasha en mal camino- Siguió, pero eso no pudo aguantar Inuyasha y dio un golpe con el puño sobre la mesa, haciendo vibrar las cosas sobre ella.
-Basta…- Murmuro entre dientes- Sesshomaru no hace nada malo- Alzo la cabeza para mirar a sus padres quienes lo miraban sorprendidos por su actitud- Son ustedes los hipócritas- Su mandíbula comenzó a temblar por lo nervioso que se encontraba.
-¡Inuyasha!- Su madre grito escandalizada- ¿Qué has dicho?- Pregunto amenazadoramente- ¡Repítelo!- Lo reto a hacerlo.
-Cuatro reuniones con amigos hemos dejado, ¿por qué? ¡Por ti mamá! Quieres que nos quedemos aquí encerrados oyendo tus lamentos, ¡viendo tu sufrimiento!- Grito enfurecido, se levantó de la mesa- ¡¿Piensas que nos hace bien verte así?!- Las lágrimas se acumularon en sus lindos ojos dorados- ¡Eres egoísta! Bien podrías salir con nosotros, ¡pero nos golpeas!- Su madre se puso de pie y lo encaro con el ceño fruncido, Inuyasha estaba a punto de seguir hablando pero otra cachetada lo hizo callar.
-¡Mamá!- Sesshomaru se puso a lado de su hermano- ¡No le golpees!- Le grito, era su hermano, ella era su madre, pero se estaba pasando- ¡Sube a tu cuarto!- Le ordeno Sesshomaru a Inuyasha quien obedeció de inmediato con lágrimas cayendo sobre sus mejillas.
Gracias por leer mi historia, se que no esta tan buena como la anterior, pero solo quise escribir xD GRACIAS A TODOS, los quiero n.n
