4

La mañana se había hecho presente ya hacía varias horas. Aome y sus amigas se encontraban en la tienda de ropa, asistirían a una fiesta organizada por Kikyo, una ex compañera de la preparatoria. Había tantos vestidos que era difícil optar por uno solo.

-¡Me probare este!- Rin exclamo, mostrando un lindo vestido morado- Ya vuelvo- Se dirigió hasta uno de los probadores

Bien, desde que Rin comenzó a probarse vestidos, sus amigas la imitaron, hasta que vieron que era más de las 16:00, se llevaron un pequeño susto, ya que aún no tenían el vestido indicado. Luego de unos minutos más; caminaba con una bolsa en cada mano.

-Dentro de un rato llegara Kouga- Comento Aome- Espero que le guste el vestido- Esbozo una sonrisa coqueta.

-Aome, al parecer no conoces bien a tu novio- La miro un poco Frustrada Ayame- Sabes bien que es un hombre celoso, obviamente te recriminara por haber elegido este vestido-

-¡Pues se tendrá que aguantar!- Dejo de caminar al igual que las demás- Bien chicas, aquí se divide nuestro caminos, nos vemos hoy a la noche-

Las chicas se marcharon en sus respectivos hogares; Bañarse, vestirse, maquillarse, peinado, zapatos… En fin, ¡Muchas cosas! Es duro ser mujer, pero lo más hermoso. Aome llego a su casa con la esperanza de ver a Kouga, pero al parecer no había llegado aún del trabajo. La fiesta comenzaba a las 18:00 hs, faltaba una hora y media. Fue a darse una ducha, al salir se colocó el vestido rojo pegado al cuerpo que le llegaba por encima de las rodillas, tenía unos detalles sencillos, pero sensuales. Se maquillo con colores suaves, sencillos, lo único que llamaba la atención eran sus labios pintados de un rosado brillante. Dejo suelto su larga melena ondulada, se colocó unos zapatos de tacos altos, color dorado.

-Aome…- Kouga entro a la habitación, asombrado por tanta belleza

-¡Kouga!- Ella se lanzó en un abrazo, de inmediato lo soltó- Kouga, pronto, la fiesta va a comenzar. Date un baño y sácate el uniforme- Rápidamente se dirigió al armario para buscar ropa para Kouga

-Aome, no iremos- Le afirmo con voz ronca y cansada- Me daré un baño y luego dormiré- Rápidamente la muchacha se volteo para mirarlo incrédula- No me mires así, lo siento-

-No te obligare a que vayas- Murmuro entre dientes, estaba harta- ¡Quédate! Pero yo no lo hare, he quedado en ir con mis amigas asique…-

-No iras- Le dijo sencillamente, tomo la toalla que estaba tendida sobre la puerta- Si yo no voy, tampoco tú-

-No me interesa, si te quedas o no, no es mi problema, tenia…- Fue interrumpida nuevamente

-No iras- Repitió antes de salir de la habitación con dirección al baño

-Kouga, ¡púdrete!- Tomo su bolso y salió con pasos acelerados de la habitación- Me voy a la fiesta, tu quédate a dormir- Su voz sonaba sarcástica, antes de salir escucho la voz de Kouga llamarla, pero hizo caso omiso. No tardo en que sus ojos se ahogaran de agua. –No, no, por favor- Con una mano comenzó a soplar sus ojos, no quería que su remiel se corriera- Tranquila Aome… El remiel es caro- Intentaba tranquilizarse a sí misma, al parecer funciono su técnica, ya que de apoco sus ojos volvían a la normalidad. Llevaba un buen rato caminando, ya podía oír la música de la casa de Kikyo, podía visualizar a Rin en la entrada. – ¡Rin!- Exclamo, ella buscaba con la mirada hasta que la encontró.

-¡Aome!- Camino apresuradamente hasta ella- ¿Y Kouga?- Pregunto mirando con la mirada a todas partes intentando encontrarlo

-No vino- Suspiro resignada- estaba cansado, tuvo un día pesado- Fingió una sonrisa

-Es un desgraciado, Aome, deberías de conseguirte a un caballero, ¡no a un mendigo!- Rin sonaba enfadada, pues claro, con lo miserable que era el tipo

-Lo quiero demasiado- Nuevamente las lágrimas ahogaron sus lindos ojos marrones.

Inuyasha había aceptado de mala gana la invitación de Kikyo, si no fuera por la insistencia de su hermano no habría ido. Fueron en el auto de su padre, Sesshomaru como era el mayor, ya que tenía 21 años, era el que conducía. Sesshomaru como siempre, iba vestido de traje, en cambio el, solo llevaba unos jeans sueltos y desgastados, con una polera blanca, nada llamativo.

-Escucha Inuyasha, si te pregunta alguien, el coche es mío- Miro un momento a su hermano que se encontraba sentado a su lado, esperando a que los coches avanzaran. Inuyasha lo miro sarcásticamente.

-Bien- Dio un suspiro- Solo si alejas de mí a Kikyo, me imagino que estará toda la noche pegada a mí-

-Trato hecho- Finalizaron de hablar cuando por fin los coches avanzaron. Luego de andar unos minutos, habían estacionado el coche en un lugar cerca de la casa de Kikyo, bien, al menos sonaba buena música "Metálica" Inuyasha fue el primero en bajar, luego Sesshomaru quien se apresuró en ir con una de las chicas presentes. – ¡Kagura!- Le llamo a la chica quien estaba pasándole de largo.

-Inuyasha, hola, que guapo estas- Esbozo una sonrisa sincera y se acercó a el- ¿Sucede algo?-

-Eres tú la que esta guapa. Pero bien, ¿has visto a Kouga?-

-No, a la que vi fue a Aome, ¿Por qué no vas a preguntarle a ella?- Señalo con la mano hacia el pequeño grupo de mujeres en donde estaba Aome con sus amigas.

-Bien, gracias- Comenzó a caminar en dirección del pequeño grupo de mujeres, hasta que quedo plantado a lado de Aome- ¡Chicas!- Saludo amablemente con una sonrisa.

-Hola- Saludaron las tres al unísono

-Chicas, él es Inuyasha, un amigo de Kouga- Le presento Aome- Si vienes a preguntar por Kouga, no vino, está cansado- Esbozo una pequeña sonrisa

-Vaya maricón- Bufo con molestia, esperaba encontrarlo en la fiesta- ¿Has venido sola?- Pregunto curioso

-Claro- Le comento algo extrañada- Soy una mujer, pero puedo cuidarme sola-

-¿Segura? Si quieres puedo acompañarte hasta tu casa luego, ya que eres la novia de mi mejor amigo, es lo menos que puedo hacer- Se ofreció amablemente

-¡Oye! Te he dicho que se me defender sola- Se puso a la defensiva- No necesito de ningún chico- Más bien esas palabras no eran dirigidas para Inuyasha sino para Kouga, se estaba descargando con el.

-Hey, no es para que te tomes así, tranquila- La miro confundido, apenas era una niña- Pero cuando alguien intente sobrepasarse contigo por el vestido tan cortó que llevas, llámame- Finalizo la charla con una sonrisa de lado, muy arrogante por así decirlo. Por supuesto, las amigas de Aome se quedaron impactadas por aquella sonrisa tan arrogante, pero a la vez tan sensual. Lo vieron adentrarse a la casa con pasos muy tranquilos y muy decididos.