6
-¡Inuyasha!- Sesshomaru salió de la casa de Kikyo y corrió un poco hasta su hermano quien se encontraba recostado por el coche- Te estaba buscando, Kikyo me comento lo que había pasado- Le dio un zape en la cabeza- ¿Serás idiota? La has hecho llorar- Se quejó su hermano bastante enojado por la actitud tan fría que llevaba Inuyasha.
-Teníamos un trato- Le recordó sobando su cabeza- Además no soy ningún muñeco de "dulzura" para soportar tantos berrinches inútiles- Dio un largo suspiro y se cruzó de brazos.
En el baño.
-Bastardo, bastardo, ¡bastardo!- Aome dio una pequeña patada en el suelo- ¿Cómo pudo haberte dicho esas cosas tan crueles?- Le limpio con un pañuelo el de lineal negro que estaba escurrido por las lágrimas.
-No importa, él tiene razón- Kikyo le sonrío, enserio, se encontraba bien, solo le dolió en el ego, pero lo demás estaba perfectamente bien.
-No importa, jamás pensé que el fuera de esa manera- Le comenzó a arreglar un poco el pelo con la mano- Eres preciosa, no necesitas ponerte así por un chico tan idiota como el-
-No te preocupes, enserio, me encuentro bien, muchas gracias por haberme consolado- Le dedico una sonrisa tímida- Debo volver a la fiesta-
-Adelante…- Esbozo una sonrisa y vio como Kikyo salía del baño, no, no eran amigas, solo conocidas, pero aun así, cuando la vio entrar corriendo al baño entendió que algo no andaba bien. Pero de una cosa estaba segura, ¡Inuyasha la escucharía! Salió del baño, y camino hasta afuera, de seguro ahí lo encontraría por que hace unos minutos lo vio salir. Luego de buscar un poco con la mirada lo encontró, estaba con su hermano, se acercó a ellos con pasos bruscos- ¡Inuyasha!- Llamo su atención una vez parada frente a él.
-¿Pasa algo?- Pregunto.
-Entra y pídele disculpas a Kikyo, tu actitud es estúpida, ¿cómo has podido decirles esas cosas a la pobre chica? Mira, más te vale que entres ahora mismo o te olvidas de la amistad de Kouga- Realmente estaba enfadada.
-Señorita, en primer lugar, yo jamás pido disculpas. Segundo, mi actitud no es estúpida la tuya sí. Tercero, no sabes nada de lo que ocurrió. Cuarto, no eres nadie para decidir quién será mi amigo o dejara de serlo- Inuyasha arqueo una ceja, realmente esa chica era patética, como su amigo se había podido fijar en ella.
-Volveré a la fiesta, no me entrometeré en estas cosas- Sesshomaru se marchó nuevamente en dirección al bailongo dejando a su hermano y a la muchacha altanera.
-Estuvo mal lo que le has dicho, es una mujer, ¡no debiste herirla de esa forma!- Aome se había dado cuenta de las palabras tan estúpida que le había dicho a él.
-Eso piensas tú, pero yo trato a todos por igual, digo lo que pienso, si te gusta o no, ese no es mi problema. Si me haces el favor ahora de marcharte te lo agradecería- Pidió amablemente
-No quiero- Le dijo sorprendida por su actitud- No eres nadie para decirme lo que tengo que hacer- Se cruzó de brazos, ¿pero quien se creía que era él?
-A eso me refiero, como tú no harás nada de lo que te digo, ¿por qué debería hacerlo yo? Si te quedas, por favor no digas nada, porque no quiero discutir contigo, no le veo caso-
-Bien, tampoco quiero pelear. Así que te dejo en paz. Ahora me voy a casa, buenas noches- Se despidió con una sonrisa algo forzada.
-Como ya te lo había dicho antes, te acompañare hasta tu casa- Inuyasha sonaba tranquilo, a él no le molestaba acompañarla, no era que sintiera afecto, simplemente que se sentiría culpable si algo le llegara a pasar a la novia de su amigo.
-Bien, no rechazare tu compañía, está un poco tarde y me da algo de miedo ir sola- Se abrazó a sí misma, le daba un poco de pánico la idea de volver sola y encontrarse con uno de esos locos.
Eran eso de las 22:00 de la noche, Inuyasha y Aome caminaban con pasos tranquilos, claro, en un silencio incómodo. Lo del silencio incomodo solo molestaba a Aome, ya que Inuyasha no le veía motivo para hablar con una completa desconocida, apenas la conocía de vista, casi nunca se hablaban solo se saludaban.
-Inuya…- Aome estaba decidida a establecer una conversación, pero él lo interrumpió.
-Llegamos, estas sana y salva- La miro regalándole una bonita sonrisa- ¿Ibas a preguntarme algo?- La miro un poco confundido pero sin borrar aquella sonrisa.
-Solo te quería pedir disculpas por lo tonta que me comporte contigo, también agradecerte por lo bien que me has tratado- Sonrío- Gracias de verdad- Abrió lentamente la puerta de su casa.
-No es nada, ahora descansa- Le guiño el ojo juguetonamente
-También tu- Ella lo vio marcharse del lugar. Cerro la puerta con cuidado, suponía que Kouga estaría dormido y no quería despertarlo, además si se despertaba de seguro discutiría con ella por haber salido sin permiso.
