No eras solo una… ¿leyenda?

Scarlet iba soltando todas las maldiciones que conocía en español, ingles, japonés, alemán y otros idiomas que no sabía siquiera si habían llegado a existir. Se detuvo de golpe al haberse distraído con el semáforo que había cambiado de verde a rojo, estaba segura que no había pasado por el ámbar.

-Maldito semáforo de segunda- susurro mientras golpeaba el volante –maldito jefe que tengo… me explota mas de la cuenta ¿pero el sueldo?- dijo irónicamente mientras metía los cambios y comenzaba a avanzar –claro, de eso mejor ni hablamos.

Siguió conduciendo por el centro de la ciudad, mientras el sol caía para darle paso a la noche, miro su reloj que traía consigo en su muñeca izquierda, faltaban 10 minutos para que las 8 de la noche llegara, piso el acelerador a fondo y siguió esquivando los autos y semáforos que se encontraban a su paso.

Dejo el auto en el estacionamiento y salió con paso apresurado hacia el lugar, verifico que la puerta aun estuviera abierta, dio un suspiro al ver que aun lo estaba. Se adentro al lugar y comenzó a buscar con la mirada alguna persona que la atendiera. Desvió la mirada hacia una puerta que se abrió en ese momento, su rostro se ilumino con una sonrisa al ver salir a su acompañante.

-¿Cómo está el galán mas galán de todo el mundo?- pregunto mientras se acercaba hacia él, una joven que apenas cruzaba aquella puerta saludo a la chica

-Pues bien- respondió –pensé que no ibas a venir

-Lo siento, es que tenía mucho trabajo que hacer- se disculpo –bueno, a los negocios… ¿Cuánto le debo?

-$400 pesos- respondió apenada

-Está bien….. ¡¿Tanto por un baño?!- respondió sorprendida

-Pues vera…- la joven no sabía cómo responder –el baño, la desparasitación, el corte de uñas, las dos vacunas…. Todo eso hace un total de $250- Scarlet esperaba a que le siguiera informando –además… se comió dos correas, rompió dos frascos de medicina para inyectar y dos jarrones con todo y flores

-Tome- le entrego un billete mientras observaba a su lado, sentado observándola fijamente un pequeño beagle golondrino

El camino de regreso a su hogar fue mas tranquilo, miro por el retrovisor a su pequeño perro dormido en el asiento de atrás cada vez que el semáforo se ponía en rojo. Amaba a ese animal, era el único que la esperaba cada vez que llegaba del trabajo y le alegraba hasta el día mas gris que hubiera tenido, pero el único problema que tenia era su hiperactividad, demasiado inquieto para ser un perro de compañía.

Al llegar al edificio en el que vivía, abrió la puerta y lo tomo en brazos. Al llegar a su departamento lo dejo en el suelo, de inmediato comenzó a correr mientras que ella se dejo caer en el sillón.

-¡Spike!- grito, en un momento se encontraba frente a su ama -¿se puede saber cuántos años tienes?- el perrito solo movió ligeramente la cabeza hacia la izquierda -¡Exacto! Tienes 7 años y aun te comportas como un cachorro travieso- el perro ladro alegremente mientras agitaba la cola velozmente

-No es para que te pongas contento- volvió a reprochar Scarlet

-Ahora si te pasaste Spike- hablo Jack que se encontraba detrás de la chica sin que esta se diera cuenta –lo vez, ahora te esta regañando- el perrito volvió a ladrar

-Eres un caso perdido- le dijo la joven antes de cargarlo entre sus brazos y subirlo a su regazo –por eso te quiero tanto

-Luego te quejas de que no te hace caso- recrimino mientras tomaba asiento frente a ella, saco de su pantalón una bolsa –muy pronto nos divertiremos como nunca en la vida y por supuesto que tu también estas invitado Spike- anuncio al darse cuenta de que el perrito lo observaba, este ladro en señal de afirmación.

-¿Qué pasa Spike? ¿tienes hambre?- pregunto la chica mientras dejaba al perro en el sillón para dirigirse hacia la cocina

El chico se puso de pie y se encamino hacia el sitio en el que se encontraba la joven. Dejo el plato con croquetas en el suelo, volvió al refrigerador para sacar una olla con algo de guiso que había quedado de la cena pasada. Lo puso a fuego lento mientras lavaba algunos platos que se habían acumulado. Jack metió la mano a la bolsa, esta contenía un polvillo, soplo un poco sobre ellos para que su energía se quedara impregnada en ellos, miro a la chica, en su rostro se formo una sonrisa antes de soplar directamente los polvos en su rostro.

La joven a los poco minutos comenzó a estornudar, se mojo un poco la cara para así calmar la comenzó que sentía en la nariz, pero ni así pudo dejar de estornudar. Se dio media vuelta para poder dirigirse al baño y buscar unas pastillas para la alergia. Cuando regreso solo observo a su pequeño perro que comía como si no hubiera mañana.

-¿Qué pasa?- se pregunto Jack mientras observaba como Scarlet se sentaba a la mesa con su cena –se suponía que apenas tuviera contacto con esto me veria- miro a la bolsa para después observar como ella se ponía de pie de nuevo –Bueno… problemas así requieren de fuertes medidas- soplo dentro de la bolsa y la sacudió un poco antes de vaciar una cantidad de polvo encima de la comida. Cuando ella volvió con el vaso con agua realizo la misma acción.

Jack tomo asiento en la sala, esperando que hicieran efecto aquellos polvos y así pudiera verlo. Pero no fue así, pues la joven apenas termino de cenar lavo los platos y tomo asiento en el sillón que se encontraba frente a la televisión, Spike se echo a sus pies hasta quedarse dormido, pero no había rastro de que supiera que Jack se encontraba a su lado, observándola con mucha curiosidad. Miraba a cada momento el reloj, pero ella aun no parecía poder sentir su presencia.

Observo como ella se levanto y la vio tambalearse un poco, Scarlet se apoyo en el respaldo del sillón para no perder el equilibrio, tomo el control remoto cuando se recupero de su mareo y apago la televisión, apenas iba a apagar la luz de la sala cuando el celular que se encontraba en la mesa comenzó a sonar.

-¿Qué pasa?- respondió al momento de observar que en la pantalla aparecía el nombre de uno de sus compañeros, pero de nuevo el mareo la volvió a atacar –sabes, creo que te regreso la llamada, me siento un poco mal

-¿Te pasa algo?- pregunto Jack como siempre lo hacia a pesar de que nunca iba a obtener una respuesta –Creo que… demasiado trabajo ya te esta estresando

-¿Quién…?- se pregunto mentalmente mientras escucha aquella voz detrás de ella, sin que el joven se diera cuenta

-Scarlet…- coloco su mano sobre su hombro al ver que solo se mantenía apoyada sobre la mesa –oye… me estas asustando Scarlet…

Todo paso en cuestión de segundos. En el momento en que sintió el peso de la mano le dio un codazo directo en el pecho al chico que solo atino a retroceder unos pasos hacia atrás, en ese momento la chica le propino una patada que le dio de lleno en el rostro del joven que esta vez termino tirado en el piso. A los pocos segundos después de haber reaccionado de esa manera perdió el equilibrio cayendo al suelo también. Spike… el seguía echado en el piso, observando tranquilamente mientras se dedicaba a menear el rabo de vez en cuando.

-¡¿Qué diablos te pasa?!- grito Jack mientras sobaba su mejilla que se encontraba totalmente roja -¡¿se puede saber porque la agresión?!

-¿Quién… demonios… eres?- pregunto entre cortadamente mientras trataba de ponerse de pie –no necesito a la policía…. Para poner… en su lugar…. A un ladrón

-¿un… un ladrón?- pregunto Jack mientras la observaba fijamente -¿acaso crees que soy un ladrón?- pregunto divertido mientras se ponía de pie lentamente, tener en frente a la chica aun en una posición en la cual lo dejaría K.O en un minuto no le ayudaba mucho

-Sal de aquí si no quieres terminar en el hospital- amenazo la joven mientras se sostenía con la ayuda de la pared para evitar caer en el suelo –Spike…- llamo a su perro mientras este solo alzo la cabeza -¡ataca!- ordeno -¿Qué demonios estás haciendo?- susurro al observar que el perro solo se dedicaba a ver al joven mientras movía el rabo de un lado a otro

-Él y yo somos muy buenos amigos- respondió ante la mirada de sorpresa de la joven, la cual sintió que el piso se movía más de lo normal –oye… no me he presentado aun, bueno no formalmente. Me llamo Jack, Jack Frost

-Me importa poco quien seas… largo de…

La joven ya no pudo terminar de responder, pues lo último que vio fue como las luces se apagaron y ella ya no supo nada. El mareo se había prolongado tanto que termino por desmayar a la joven. Poco a poco comenzó a recuperar el conocimiento, abrió los ojos poco a poco acostumbrándose a la luz que se colaba por la ventana, se dio cuenta de que seguía en su propia habitación. Se incorporo de la cama para levantarse, en ese mismo momento volví a sentarse a la orilla de esta pues un mareo la volvió a atacar. Miro fijamente como el pantalón de vestir celeste se encontraba arrugado al igual que su blusa blanca. "Espera un momento"… escucho la misma voz de la noche anterior en el interior de su casa, salió de su habitación para encontrar a aquel chico en su cocina sirviendo el alimento del perro y tratando de cocinar algo.

-Scarlet, ya despertaste- saludo jovialmente el chico mientras se acercaba a ella

-¿Qué haces aquí?- pregunto mientras amenazaba al chico con un cuchillo que había cerca de la mesa, el joven se detuvo a unos pasos -¿Por qué sigues aquí? ¿Quién diablos eres?- el joven tomo asiento en una de las sillas

-Ya te lo dije- respondió tranquilamente –Soy Jack Frost, el espíritu del invierno

-Aja… y yo soy la diosa Hades- respondió irónicamente –Veremos que es lo que dices cuando llame a la policía- se dio la media vuelta para tomar su celular, en el momento en que lo tomo sintió una fuerte ráfaga de aire frio, miro hacia donde se encontraba Jack que se encontraba de pie

-Te lo dije- respondió mientras aumentaba mas el frio aire y una ligera capa de nieve comenzaba a adornar el piso –soy Jack Frost, el espíritu que controla el invierno y tu mi querida Scarlet no te pareces en nada a Hades

-Imposible- susurro mientras dejaba caer el celular el suelo y se dejaba caer en el sillón

-¿Imposible?- respondió con una sonrisa –yo creo que la respuesta mas apropiada es increíble mi querida Scarlet

-¡No!- respondió poniéndose de pie alejándose unos pasos de Jack quien la observaba fijamente -¡Eso es imposible! ¡Eres solo una leyenda, un cuento para los niños!

-Que fría- respondió serio para cambiar de actitud de rápida manera –pues te aseguro que no soy un cuento y mucho menos una leyenda- dijo tomando asiento en el sillón con la misma sonrisa que había estado mostrando desde el inicio de la conversación

-Esta bien- respondió la chica mientras comenzaba a caminar en el mismo sitio mientras se acomodaba sus cabellos –esto es lo que llaman alucinación por el exceso de trabajo, ahora mismo…- se detuvo y miro a Jack que la saludo con la mano, volvió a seguir caminado –ahora mismo estoy con Jack Frost, supuestamente… pero eso es imposible, por no decir ridículo

-¡Oye!- respondió indignado el joven, el perrito se acerco a donde se encontraba, de un salto subió al sillón para recostarse en su regazo, Scarlet los observo detenidamente

-¿Cómo haces eso?- pregunto, Jack la observo sin entender –mi perro… él no se acerca a desconocidos, ¿Cómo es que a ti se acerca con tanta confianza?- después un pequeño y apenas claro humo negro se comenzaba a colar por el lugar -¿se esta quemando mi cocina?- apenas dijo en un hilo de voz

-¡El desayuno!- grito Jack mientras hacia a un lado al perro y corría hacia el lugar del incidente

Scarlet tomaba un poco de aire mientras permanecía sentada en el sillón individual, mientras que la incertidumbre estaba por rebasar la poca paciencia que aún le quedaba al joven. El aire aun olía un poco a quemado mientras que la sartén se encontraba en el fregadero remojándose en agua para que no fuera difícil lavarlo después. La mente de la joven era un completo caos, aun no asimilaba bien lo que estaba pasando; o tal vez no quería asimilarlo, de cualquier manera, tenia frente a ella a un desconocido y para empeorar las cosas… tenia de rehén a su perro. Intento decir algo, pero de sus labios no salió ni un suspiro. Medito de nuevo sus ideas, miro hacia su habitación y de nuevo miro hacia el chico que ahora estaba amenazando con quedarse dormido.

-No… imposible- hablo por fin llamando la atención de Jack –hay otras posibilidades, pero eso de que eres un fantasma… no.

-Espíritu, no fantasma- corregía el chico

-Anyway- respondió la chica –¿de casualidad eres amigo de Nicolás?- pregunto la chica

-¿Quién es Nicolás?- fue la respuesta de él

-Entonces…. ¿Jonathan?- volvió a preguntar –claro, esta molesto porque lo he estado ignorando mas de la cuenta últimamente. Además no creo que Sonny sea capaz de hacer que Nicolás me haga una broma

-No soy una broma… soy el espíritu del invierno- respondió ya cansado

-Entonces…. ¿eres un otaku?- pregunto otra vez, Jack solo rodo los ojos y dejo salir un sonoro suspiro –claro…-continuo muy contenta por su conclusión –es imposible que tus cabellos sean blancos platinados, a menos que te los hayas pintado o la otra opción mas lógica es que sea una peluca, muy buena y bonita por cierto

-Es mi cabello natural desde hace años- respondió mientras jalaba las orejas del perro

-Deja en paz a mi perro- ordeno –Espera…. No te vallas a mover de aquí

El joven se quedo quieto en el sillón, le parecía muy divertida la actitud de la chica… el verla sufrir por algo que era real, pero como para todos los que vivían en la época de la tecnología; era por así decirlo, imposible. Verla dar sus razones sin quedar muy convencida en ocasiones le hacía aguantar la risa. Escucho como algunas cosas caían en la habitación de la joven, trataba de mirar pero no podía ver absolutamente nada. De un momento a otro la chica llego de nuevo a la sala dejando unas cuantas cosas en el sillón que tenia a lado. Jack espero pacientemente para que la joven aclarara su mente. Se acerco a un libro grueso y comenzó a hojearlo hasta detenerse en una página en especial, se postro frente al chico y se lo mostro.

-¡Él es el padre del Invierno!- aseguro mientras le mostraba un señor de edad muy avanzada. Vestía una toga muy larga de color azul oscuro, tenia una barba muy larga que y espesas cejas poblaban sus ojos a puntos de ocultarlos. Sus cabellos eran blancos y en su mano sostenía un gran bastón que sobrepasaba su estatura.

-¡Yo no estoy tan viejo!- respondió del mismo tono que ella –bueno, tal vez tenga la edad para verme así…. ¡pero no soy yo!

-Ok- respondió tirando el libro al aire, ella medito unos segundos mas después de escuchar al libro estrellarse contra el piso. Se acerco de nuevo al sillón y tomo un hoja que recién había imprimido -¡Este es Jack Frost!

-¿Ese? ¿De verdad?- pregunto soportando la risa que amenazaba con salir en cualquier momento -¿un mono de nieve feliz?

-Perdón por la ofensa…- respondió sarcásticamente tomando inmediatamente a otra imagen mostrando a un mono de nieve mas tenebroso –Entonces, este es Jack Frost

-¿Un mono de nieve asesino en serie?- pregunto con duda

-Una pelicula de terror en la que el asesino se llama Jack, cuando lo llevan a la policía el carro choco contra un camión de deshechos tóxicos y junto con la nieve se forma el mono de nieve que busca venganza

-Deja de ver tanta televisión

-Anyway- volvió a responder –Entonces este es Jack Frost- dijo mientras dejaba de nuevo tiradas aquellas imágenes y tomando una caja de pelicula mostrando un tipo de pequeña estatura y cabellos alborotados

-Yo no tengo cara de psicópata- respondió con un toque de temor en su voz

-Entonces así es Jack Frost- respondió la chica mientras tiraba al suelo la caja con la pelicula al piso

-Si sigues tirando las cosas vas a terminar por romperlas o…. en el peor de los casos… perderlas- aseguro mientras observaba las cosas regadas en el suelo

-Ponme un poco de atención… te digo que este es Jack Frost- dijo ahora mostrando un pequeño librito, en él había una ilustración de cabellos negros y mirada tenebrosa

-¿Ese… soy yo?- pregunto mientras le arrebata el manga y se ponía a hojearlo

-Lo vez, él es Jack Frost- volvió a decir la chica

-¡Uy! Soy un vampiro, el mejor de todos…- dijo emocionado mientras se ponía cómodo para continuar leyendo, la joven le quito el manga -¡regrésamelo! ¡es la mejor representación que han hecho de mi!

-Entonces… esta es mi ultima esperanza- dijo mientras arrojaba también el manga, lo Jack se puso de pie para tomarlo entre sus manos

-Este me lo quedo yo- se dijo a si mismo mientras se lo guardaba en una de las bolsas de su chaquetilla.

-Este es Jack Frost. Un chico de no mas de 18 años, cabellos platinados, sudadera celeste, pantalones creo que…- miro la portada de la caja de la pelicula –beige… un cetro de madera o como se llame la madre esa y sobre todo…- miro a Jack quien esperaba a que terminara de hablar –anda descalzo

-Espera un momento- hablo Jack encarándola frente a frente. Fácilmente le sacaba unos centímetros de mas a la chica –me estas diciendo acaso… que gracias a estos estereotipos crees que yo no soy el verdadero Jack Frost

-¿Es pregunta o es afirmación?- dijo Scarlet tímidamente -¿Me estas reclamando? ¿En mi propia casa?

-Ese no es el punto

-El punto es que lo que esta haciendo es allanamiento de morada, lo cual está penado por la ley

-¿Qué tengo que hacer para demostrar que soy Jack Frost?- pregunto, antes de que pudiera responder alguien toco a la puerta

-Se supone que nadie te puede ver, solo los niños… ¿no es así?- pregunto astutamente

-Abre la puerta- ordeno Jack –veras que la persona que este ahí no podrá verme

-¿Apostamos?- respondió la chica

-Hecho

La joven se acerco a la puerta para poder abrirla y dejar que la persona que estuviera ahí pasara al interior de su casa.