Tregua

Scarlet se acerco a la puerta decidida, coloco su mano en la manija para poder abrirla pero se detuvo, en su mente las ideas no paraban de surgir, ¿Qué era lo que pasaría si era verdad? ¿Qué pasaría si la persona que estuviera llamando no podía ver a aquel hombre que se había metido a su departamento?

Dejo salir un suspiro y abrió decidida la puerta, esperando que las cosas no se tornaran mas raras de lo que ya estaban. Los golpes en la puerta seguían insistiendo y Jack, a espaldas de ella, mantenía aquella sonrisa confiada.

-Buenos días Scarlet- saludo alegre Jonathan –cuando llegue de comprar el desayuno mire que tu auto aun estaba en el estacionamiento. Así que vine a ver si no te había pasado nada, nunca faltas al trabajo…. Así que se me hizo un poco raro, por si no te has dado cuenta ya son mas de las once y aun sigues aquí…

-Jonathan- interrumpió Scarlet a su molesto vecino –hoy entro a la 1 al trabajo, así que no tienes que hacerte ideas…

-¿Quieres tomar un café conmigo?- volvió a interrumpir –traje el pan- dijo mientras ponía a la altura del rostro de la morena una bolsa de pan aun caliente

-La verdad…- insistió Scarlet –como ya mencionaste, son mas de las once, así que apenas tengo tiempo de arreglarme…

-¿porque es tan insistente?- pregunto Jack que se había colocado a lado de la joven

-No te metas en lo que no te importa- le respondió a Jack quien sonreía ampliamente

-Lo siento- respondió Jonathan –no era mi intención molestarte…

-No Johnny- hablo de inmediato –le decía al imbécil de mi lado

-Scarlet…- susurro –a tu lado… no hay nadie- la joven se quedo muda, pero pudo asegurar con certeza que en los ojos de su vecino no había mentira

-Sabes Johnny- volvió a hablar de nuevo –hoy salgo temprano, así que te invito a cenar a mi casa…. ¿te parece?

-Claro- respondió de inmediato –bueno, entonces te dejo y nos vemos en la noche

-Si…- respondió con una sonrisa forzada –Nos vemos…

Scarlet cerro la puerta. Se encamino hacia su sillón para tomar asiento, tratando de acomodar todas y cada una de las ideas que habían comenzado a surgir en ese mismo momento. No quería creerlo, pero estaba segura que en los ojos de Jonathan no había mentira, hasta el insulto lo tomo como propio. La había hecho sentir la peor persona y para compensar la metida de pata no le quedo mas que invitar a su vecino molesto a cenar. Jack tomo asiento a su lado, esperando que la joven se calmara un poco.

-Digamos que te creo- menciono en un susurro

-Perdón… no te escuche bien- respondió Jack

-Digamos que te he creído- volvió a repetir la chica para posar sus ojos en el joven que permanecía serio –Que ninguno de los personajes que te mostré me hicieron creer que eras otra persona… que el chico que esta aquí conmigo es Jack Frost…- él espero que ella tuviera el valor para seguir hablando -¿Qué ganas con estar aquí? ¿Qué interés tienes el que te vea yo y nadie mas?

-Molestarte- respondió de inmediato mientras le mostraba aquella sonrisa, luciendo una dentadura en perfectas condiciones

-Espero que no sea esa la razón por la que tengo que soportarte todo el día, porque de ser así…- la sonrisa del chico se borro al notar el tono amenazante de voz que estaba empleando la dueña del lugar –esos dientes van a salir volando y créeme… me asegurare que no tengan arreglo

La joven se puso de pie para dirigirse hacia el baño, Jack se quedo quieto en el sofá, meditando aquellas palabras que Scarlet había empleado. Llevo su mano por instinto hacia la mejilla en la cual la noche anterior había sido golpeada por ella. Una tenue sonrisa se fue dibujando en su rostro… ¿Cuánto tiempo paso para no darse cuenta de la mujer en la que Scarlet se había convertido? ¿Qué más habría cambiado?

Observo como caminaba de un lado hacia otro mientras se alistaba para irse al trabajo, él al igual que Spike solo la seguían con los ojos. Deposito un beso sobre la cabeza de su perro mientras le indicaba a Jack con la mirada que era hora de partir. Ambos subieron al elevador mientras bajaban para abordar el auto.

-Cuando abra la puerta del auto te subes y te pasas directamente hacia el otro lugar, no quiero que levantes sospechas- anuncio la chica antes de que la puerta del elevador abriera

-Ya te dije que nadie me puede ver, así que no vas a tener problemas- respondió Jack

-¡Buenos días Scarlet!- saludo el portero

-Buenos días Don Gera, usted siempre tan lleno de energía- respondió mientras abría la puerta de su auto y apresuraba a Jack a entrar

-Gracias cielo- respondió de manera paternal -¿gustas?- pregunto mientras extendía un pequeño recipiente con alimento dentro

-¡Sushi!- respondió alegremente, tomo dos pedazos –disculpe Don Gera…. ¿usted cree? Bueno, ya sabe…. ¿cree que…?- el señor le sonrió

-Claro que si- respondió ante la pregunta no hecha pero que sabia que haría –en un lugar donde muy pocas personas los llegan a ver en su vida

-Gracias- susurro mientras se dirigía hacia el auto. Ya dentro lo encendió y el suave ronroneo se comenzó a escuchar. Le ofreció un trozo de sushi que Jack tomo de inmediato.

El resto del camino se hizo en profundo silencio. Scarlet ya se había hecho la idea de que nadie podría ver a Jack, lo aseguro cuando Don Gerardo no había hecho mención alguna de su acompañante, podía confía en él, puesto que nunca hacia bromas de ese tipo. Comenzó a recorrer los pasillos de la empresa en la que trabajaba día a día, la cual se había vuelto una rutina, aunque muy en el fondo odiaba esa palabra, desde que era una niña odiaba hacer algo para que después se volviera rutina, pero creció y ahora tenia que vivir con eso. Deteniéndose en cada escritorio para poder recoger informes, dando ordenes, dando explicaciones a sus jefes… en fin, siempre era una odisea llegar a su oficina. Jack Frost solo se dedicaba a observar todo lo que hacia Scarlet, tenia una gran ventaja el que no le pudieran ver y mas aun poder ser atravesado como un fantasma.

Las horas pasaban y desde que habían ingresado a la oficina de Scarlet esta no había hecho nada mas que teclear en el ordenador, revisar los papeles que había recibido y firmar otros mas. Jack se encontraba sentado en el sofá de ese sitio, esperando a que ella se dignara en decirle algo, al menos explicarle el trabajo que desempeñaba, pero Scarlet parecía que no iba cesar su trabajo.

-Oye…- llamo Jack después de unas horas mas –ya es tarde, ¿no vas a salir a comer?

-Entre tarde al trabajo, no puedo darme esos lujos- respondió sin siquiera dirigirle la mirada

-Te hará daño- respondió mientras se recostaba en el sofá

-Si quieres ir a comer algo hazlo, estas en toda confianza. Yo me quedo

-Yo no necesito la comida, en algunas ocasiones pruebo uno que otro bocado, pero como espíritu… no es algo de lo que me tenga que preocupar.

-No es algo que me sorprenda- respondió para seguir en su trabajo.

Las hojas de los arboles caía constantemente, el color amarillento comenzaba a cubrir los primeros campos, no era algo que tomara por sorpresa a la soberana, era algo que se había tardado en aparecer. Sonrió amargamente mientras se cubría aun mas con el reboso que descansaba sobre sus delicados hombros.

Terra siguió caminado entre aquellos claros, mirando fijamente las hojas que aun permanecían verdes, pero débiles; amenazando en cualquier momento en caer al suelo. Centro su mirada en el cielo, esa mirada que había visto pasar varias vidas en muchos años, esa mirada que se encontraba cansada y con poca vida. Unos aleteos se escucharon detrás de ella, sonrió.

-¿Pasa algo?- pregunto la soberana con su dulce voz al invitado que había llegado

-Nada majestad- respondió mientras permanecía hincada

-De pie Michelle- ordeno, la gorrión obedeció -¿A que debo tu visita?

-Me preocupa su salud- dijo mientras comenzaba a caminar detrás de su reina, esta solo seguía mirando a su alrededor –no ha probado bocado alguno, su salud ha ido empeorando desde tiempo atrás…

-No deberías de tener cuidado de eso Michelle, pequeña gorrión- respondió tranquilamente –me halaga que pienses en la salud de tu reina, pero el tiempo se me esta acabando- se detuvo y la miro con ternura materna –ya hay alguien que seguirá con mi labor…

-¿De verdad?- sonrió Michelle ante la revelación de la reina -¿quiere decir que ha encontrado a su heredera?

-Así es- respondió mientras descansaba sus manos sobre los hombros de su leal súbdita, esta no borraba la sonrisa de su rostro –es de mi total confianza Michelle. No hay que preocuparse por nada, mientras ella este aquí, todo estará bien- la reina le regalo una ultima sonrisa mientras volvía a tomar el camino que antes llevaba

-Gracias majestad- susurro la gorrioncilla – le prometo que no la defraudare- respondió para de un salto adoptar de nuevo la forma de aquella ave y surcar el cielo

La pequeña ave se dedico toda la tarde a volar entre todos los arboles, estaba feliz. Muy contenta de la decisión que había sido tomada por su reina. Tantos años a su servicio y a sus ordenes, ahora habían sido recompensados por toda su dedicación.

Poco ahora le importaba que todo el hermoso paisaje verde comenzara a decaer, pues la fuerza de la reina Terra estaba decayendo mas de lo normal, sabia que su hora se aproximaba pero solo la hacia sentirse mas nerviosa. Quería y respetaba a Terra, el que ella muriera le causaría una profunda tristeza, pero sabia que en ese momento se tendría que portar fuerte, seria la reina en ese momento, así que su deber seria el de guiar ese lugar.

De pronto, sintió que su rostro se tornaba algo cálido, pues a su mente viajo la imagen de un hombre…. De un joven al que había amado en secreto desde años atrás, cuando en medio de una persecución estuvo a punto de morir… él, su salvador… el que le había robado su corazón al momento de cruzar sus miradas…. Tal vez, ahora… ahora que seria de la realeza… él seria capaz de verla como algo mas.

Su insistente revoloteo ceso al encontrarse frente a ella a una parvada de 5 pequeños jilgueros, de radiantes y hermosos colores, los cinco pares de pequeños ojos se centraban en aquella gorrión.

-Hola- saludo a manera de silbido el jilguero que se encontraba en la punta –por fin aquella avecilla es encontrada…. Michelle

-No es asunto tuyo- silbo mas fuerte el gorrión –déjame en paz Susa.

-Michelle- le impidió el paso para que siguiera con su camino. Michelle bajo su vuelo en picada para optar su forma humana temporal

-Baja aquí ahora mismo Susa- ordeno la joven. Aquel jilguero bajo y de la misma manera adopto la forma de su compañera. De la misma estatura que ella, de cabellos rojos como el fuego y corto caían en diferentes tamaños de mechones sobre su rostro de porcelana. Su vestido amarillento era excesivamente corto, fácilmente se podía camuflajear con las hojas que estaban a punto de caer

-¿Quién te crees que eres para saltarte tus obligaciones?- amenazo Susa mientras una disputa entre miradas se hacia presente

-Alguien que cuenta con el favor de la reina- respondió entre dientes, encima de ellas los 4 jilgueros permanecían volando sobre ellas –entiéndelo Susa…. No puedes hacerme nada mientras tenga la protección de la reina

-Pronto se acabara esas evasiones Michelle- dijo entre dientes –a todos nos pesa que nuestra señora Terra vaya a morir, pero cuando eso pase….. pasaras a ser una mas de nosotras

-¿Eso crees?- pregunto altivamente Michelle –yo iría pensando en como pedirme disculpas, porque cuando eso pase… yo seré la reina- la sorpresa se dibujo en los ojos de Susa, mientras una sonrisa arrogante apareció en el rostro de Michelle

-¿Eso crees?- le regreso la misma pregunta seriamente –dudo mucho que una cobarde como tú, sea la elegida para ser la sucesora de la señora Terra

-Me lo acaba de decir- respondió presurosa

-Pues… hasta que mi señora Terra lo diga… sigues estando bajo mis ordenes… bajo las ordenes de tu Comandante Susa

Los colores subieron al rostro de Michelle en el momento en que Susa tomo de nuevo su forma de ave y siguió con su camino. Los ojos de Michelle se encontraban centellando de ira, su peor compañera de equipo se había mofado de ella, después de haberle soltado la noticia mas importante que había hecho la reina en su presencia. Pero el día en que la señora de la naturaleza la anunciara, no solo ella; sino que todos los que se atrevieron a burlarse de ella, pagarían cara su osadía. Comenzando por Susa a la que degradaría como una simple soldado raso.

-Me parece que…. La gran muralla esta a punto de caer- sonrió un ser tan oscuro que apenas su silueta se podía distinguir entre aquella oscuridad –Poco a poco… la barrera ira cayendo… solo es…

-Cuestión de tiempo mi señor- se adelanto un susurro apenas audible, pero que haría estremecer hasta a el hombre mas valiente.

-Leila- nombro aquel ser -¿Qué has averiguado?- demando saber. Aquella figura que hasta ese momento aun seguía de rodillas continuo hablando

-Terra… no le quedan mas que apenas unos días mas de vida. Pero mi señor…- se detuvo a pensar un poco mas, una palabra mal dicha y su vida terminaría en ese momento, sin que ella pudiera hacer nada

-¿Qué mas?- ordeno

-Ha elegido a su sucesora- respondió. Solo el sonido del silencio le respondió. Su señor aun permanecía en silencio, pensando en todas y cada una de las posibilidades que tendría su elegida

-No importa- respondió de lo mas tranquila –si creo conocer a Terra la mitad de lo que creo conocerla…- pensó un poco antes de seguir hablando –será esa chiquilla cobarde que siempre esta detrás de ella… ¿Cómo se llama?- pregunto aparentemente al aire

-Michelle mi señor- respondió aquella figura femenina

-Michelle- repitió –tienes mucha razón, en fin…. Será muy hermoso ver como es que dos reinas caen al mismo tiempo

Aquel ser oscuro comenzó a adentrarse mas a aquellas sobras que se encontraban en ese lugar, haciendo casi imposible que la joven que aun permanecía reverenciándolo pudiera observar si aun seguía en ese lugar o ya había desaparecido de ahí. Dejo pasar unos minutos mas mientras el silencio que reinaba en ese lugar la rodeaba en un sentimiento de temor, poco a poco se dio ánimos ella misma para poder levantar un poco su rostro y confirmar así que se encontraba totalmente sola. Camino hacia donde antiguamente se encontraba su señor, dirigió su vista a todos los lados posibles, podía ser debido a la oscuridad o a su falta de visión, no había encontrado nada; esperando ver algo que a hubiera encontrado la atención de su señor, pues las pocas veces que se encontraban en ese lugar pareciera como si fuera por algo que le llamara la atención.

Poco a poco, frente a ella se fue formando una especie de hielo, esto llamo la atención de ella, sus ojos no se habían despegado de ese magnifico espectáculo, cuando el artefacto se hubo cristalizado por completo se acerco a él. Con la punta de sus dedos acaricio aquel espejo, con cuidado de no romperlo ni dañarlo. Una tuene luz comenzó a surgir de ese artefacto haciendo que Leila retirara su mano como si la superficie la quemara. Dentro de aquel espejo la imagen había tomado forma….

Los ojos de Leila habían quedado maravillados debido a lo que presenciaba. Un Bosque que estaba muriendo poco a poco, unos animales que lejos de ser tiernos infundían un terror en aquella persona que lo miraba, pues estos se encontraban solo cubiertos por su pelaje y pellejo marcando exageradamente sus huesos. No había aves volando en el cielo y las nubes se encontraban de un color gris oscuro. No había rastros de vida alguna. Más allá, en el gran claro… ahí, se encontraban regados los cuerpos de los que fueran las Guardia Real mas poderosa de la que Terra siempre se jactaba, cuerpos sin vida, algunos mutilados otros mas ensangrentados… todo era un desastre. En una colina un tanto distanciada de ahí, pudo observar la silueta de su señor, observo que había arrojado un cuerpo a centímetros de él, lo mas seguro el cuerpo de la reina o de la joven heredera… cualquiera que fuera, su señor no mostro misericordia cuando empuño su espada y la clavo en el cuerpo de aquella frágil mujer, dando por terminado el ciclo de ella y dando inicio al nuevo ciclo, donde su señor seria el Señor de Todo.

Se alejo unos pasos de ahí cuando la imagen se comenzaba a hacer borrosa. Poco a poco aquel espejo maldito comenzaba a desaparecer. En el rostro de Leila una sonrisa tétrica se formo, ahora sabia lo que era aquel artefacto. El espejo de la Vida.

El único espejo que era capaz de mostrar tu futuro, dándote aquel sentimiento de paz para que nada te tomara por sorpresa. Aquel espejo que el daría la victoria a su señor y a nadie mas, donde no importaba nada. Sabia que la victoria seria de las sombras y ni siquiera Terra seria capaz de hacer algo al respecto.

Solo había un pequeño detallito, que parecía desconocer ella y su señor… pues a pesar de ser los dueños de tan grandioso artefacto, no lo conocían a fondo.

-Muchas gracias por la cena Scarlet, deberíamos de hacerlo mas seguido- decía muy alegremente Jonathan mientras Scarlet lo sacaba literalmente a empujones de su departamento

-Lo que digas Jonathan, todo lo que digas

-¿No quieres ir a comprar nieve?- pregunto –ya sabes, el postre es esencial en todas las comidas…

-No- respondió cortante Scarlet -Ahora, tú te vas a tu casa a dormir y yo me quedo en la mía a hacer lo mismo

Después de cerrar la puerta con llave, Scarlet se dejo caer en el sillón. Esa cena le había resultado muy pesada, cansándola mas de lo que debía. Pronto los pasos de una persona se acercaron a ella, escucho cuando tomo asiento. Lo miro de reojo, parecía que su rostro no era el único que refleja cansancio.

-¿Por qué no estuviste en la cena?- pregunto Scarlet después de un largo silencio

-Era tu cita, no la mía- respondió escondiendo el tono molesto de su voz, pero su rostro mostraba aquel sentimiento

-En primer lugar no era una cita- respondió de inmediato –yo te lo había dejado bien claro Jack… no iba a estar todo el día contigo, tengo una vida y no puedo cambiarla de la noche a la mañana.

-Ese chico…- Jack cruzo la pierna sobre la otra relajándose por completo –se ve que en verdad le gustas

-Mira Jack- volvió a hablar Scarlet –Tú tiempo se esta acabando, lo se muy bien.

-¿Mi… tiempo?- pregunto extrañado

-Ya sabes… te apareces un día, duras unas horas en lo que se supone que me tienes que mostrar que la vida es linda y toda esa clase de cursilerías- comenzó su explicación mientras se ponía de pie frente a Jack –también se que trataras de hacerme ver que mi pareja ideal es Jonathan, pero déjame decirte que el amor no es para mi, nunca lo fue, nunca lo ha sido y nunca lo será- sentencio –así que ahora que ya sabes mis razones no tienes porque sentirte mal al haber fallado en tu misión para que yo fuera patéticamente feliz. Regresa a tu mundo y a mi déjame en el mío, en donde no hay cabida para nadie… solo para mi trabajo, mi perro y mi vida. Fue un placer conocerte, aunque para mañana no me acuerde de ti.

Silencio… solo fue lo que enseguida se escucho cuando Scarlet decidió irse de regreso hacia su cocina, un poco de café le caería bien. Jack Frost solo se dedico a observarla, una sonrisa se formo en su rostro, en verdad… no había cambiado mucho.

-Te equivocas Scarlet- llamo la atención de la chica –No me voy a ir, aun no.

-¿Qué quieres decir?

-Que me voy a quedar unos largos días en tu casa, aquí… contigo.

-Vuelvo a preguntarte…. ¿Qué quieres decir con eso?

-Veras… mi misión es…

-Al diablo con tu misión- susurro Scarlet , se encamino hacia donde se encontraba Jack, lo tomo de la camisa con ambas manos para alzarlo lo suficiente –No tengo paciencia para esto, querías que creyera en ti, pues lo estoy haciendo, querías que creyera que eres un fantasma, lo creo… ahora que tienes lo que querías deberías largarte… no me conoces de lo que soy capaz de hacer- Jack le sostuvo la mirada en todo momento, nunca desvió los ojos de los de ella

-No Scarlet- susurro mientras colocaba sus manos sobre las de ella para deshacer el amarra que mantenía sobre él –créeme que te conozco aun mejor de lo que tu misma te puedes conocer.

Se termino de incorporar para hacer notar la diferencia de estaturas que había entre ellos, las miradas de ambos mostraba aquellos sentimientos que en ese momento llenaban la habitación…. Determinación.

Con mucho cuidado poso sus manos sobre los hombros de Scarlet, poco a poco logro girarla para que con su ayuda tomara asiento, donde minutos antes él se encontraba. La tensión iba en aumento, se podía palpar fácilmente. Jack camino hacia la cocina y comenzó a mover todo lo que había ahí, a los pocos minutos volvió con dos tazas de café en la mano, ofreció una a Scarlet que la tomo no sin antes oler el contenido de aquel liquido humeante.

Ambas miradas se encontraron por unos segundos, Jack tomo un sorbo de su café, siendo esa una invitación a Scarlet a beber del suyo.

-Como te decía Scarlet- comenzó a hablar obteniendo la atención de la joven –te conozco mucho mejor de lo que tu misma te puedes llegar a conocer

-Dime- reto mientras soplaba un poco sobre su café

-Pues… a los 4 años ya sabias muy bien andar en patines de línea- ella no dijo nada, solo se dedico a escuchar –a los 5 ya te sabias las tablas de multiplicar y sabias escalar los arboles mas rápido que nadie. En verano fuiste a visitar a tu abuela y te caíste de un barranco de 50 metros…- Scarlet asintió, ocultando perfectamente su sorpresa de que Jack supiera tantas cosas de su vida –saliste apenas con unos raspones y nada mas. Después cuando cumpliste 16 años te uniste a una banda de rock metálico tomando el papel de guitarrista.

"Antes de que se me olvide…. Estudiaste artes marciales mixtas desde que tenias 8 años hasta los 14 años, fue cuando hiciste el examen de cinta negra y diste por terminado tus estudios de defensa personal…. Y aun sabes muy bien como dar un golpe, yo lo puedo decir por experiencia- anuncio mientras sobaba su mejilla recordando aquella patada que le había dado en el momento en que lo vio detrás de ella la noche anterior –créeme que tienes un buen golpe. También se que tuviste una muy hermosa fiesta de quince años, algo sencilla, pero tú y tus amigos se encargaron de poner la diversión a todo lo que dio y quedo muy bien… excelentemente muy bien.

Bueno… también se acerca de tu vida amorosa…- la vio respingar ante la mención de las palabras que había pronunciado –sé muy bien que estabas enamorada de un chico desde la primaria y la secundaria. Después de salir de la secundaria, entraste a la preparatoria donde conociste a unas amigas y te uniste a ese grupo de música. Se de tu primer amor, un joven mariscal de campo del equipo de tu ex preparatoria. Por cierto, ahí no te conocí mucho, sobre todo…

-No me interesa los detalles, fue mi ex novio así que no es necesario que entres más de la cuenta- dijo mientras seguía tomando aquel liquido que ahora estaba un poco tibio

-Bueno….- se aclaro la garganta mientras terminaba de un solo trago su café –de ahí dejaste la música, entraste a la Universidad y estudiaste Ingeniería, no te gusto la carrera y te cambiaste a Arquitectura.

-¿Terminaste?- pregunto Scarlet con un tono un tanto irónico –porque tengo muchas cosas que hacer

-Scarlet… - la llamo

-Dime algo- volvió a tomar la palabra -¿Cuánto tiempo vas a estar aquí?

-Seré claro- respondió –estaré aquí el tiempo que sea necesario, hasta que mi reina me llame a su lado

-Estas al servicio de una reina- susurro mientras caminaba hacia la cocina a dejar su taza de café al lavavajillas –eso no significa que puedas vivir aquí

-No viviré aquí todo el tiempo- aseguro mientras dejaba la taza en el mismo sitio –de vez en cuando me iré a hacer mi trabajo y después volveré aquí, contigo.

-¿Quién te dijo que eres bienvenido?- pregunto mientras vaciaba las croquetas en el plato de Spike –no es que no me gusten las visitas, pero… tampoco me gusta que alguien llegue de improvisto y de la nada a quedarse aquí.

-Pues aquí me voy a quedar- aseguro mientras tomaba en brazos al pequeño perro

-Deja a mi perro en paz- pidió "cortésmente" Scarlet

-Pero él me quiere mucho- aseguro mientras afianzaba al animalito -¿verdad que si Spike, verdad que tú me quieres mucho?- el perro ladro con fuerza mientras lamia el rostro de él

Scarlet dejo el plato de comida en el suelo y se encamino hacia su habitación para poder tomar un baño y así relajarse. Vivir con un extraño no estaba siendo bueno para su salud, Scarlet pensaba que solo tendría que soportar unas cuantas horas y tal vez, luego podría olvidarse de él, pensar solo que fue un sueño y nada mas que eso.

Salió pronto de la ducha y se coloco una de las tantas camisas que usaba como pijama, se encamino de nuevo hacia la sala, en ella encontró a Jack acostado en el sillón mas grande y encima de él, Spike.

Se acerco a ellos para verificar que no fuera una broma, observo su respiración acompasada, se había quedado dormido, miro a Spike, este solo la miro y alzo un poco las orejas, ella le acaricio la cabeza y el perro apenas y meneo un poco su cola para volver a cerrar los ojos. Apago todas las luces y se encamino hacia su habitación para poder descansar de ese pesado día.

Sabía claramente que era un sueño, siempre había sido capaz de saberlo aun estando dentro de él. Así que como hacia tiempo, comenzó a caminar entre ese lúgubre bosque que parecía no tener fin, se encontraba descalza, pero aun así, las ramas y piedras no le hacían daño. Detuvo su andar al recordar algo, miro su hombro derecho, suspiro… ahí se encontraba la misma herida que sangraba sin parecer querer detenerse. De pronto sintió una presión en su cuello, algo la había tomado desprevenida (de nuevo) y la asfixiaba, sentía que el aire le comenzaba a faltar y lo ultimo que vio (como en los demás sueños) fueron unos ojos amarillos que brillaban.

Los lengüetazos de Spike la habían despertado antes de que el sueño continuara, con aquel extraño desenlace, que ahora no recordaba. Se quito de encima al perro como pudo y lo volvió a meter entre sus sabanas, ni tarde ni perezoso el perrito se acurruco junto con su dueña para volver a dormir otro momento mas. De pronto sintió como las sabanas le eran arrebatadas haciendo que Spike se levantara de inmediato

-¿Qué estas haciendo Spike?- pregunto Jack al observar que el perrito se la pasaba corriendo encima de la cama mientras ladraba

-Esta jugando- respondió Scarlet mientras se ponía de pie -¿Qué quieres?

-Hice el desayuno- aseguro Jack mientras impedía que el perro bajara de la cama

-Lo vas a volver loco- aseguro Scarlet

-¿Podemos hablar?- pregunto Scarlet a Jack que se mantenía jalándole la cola al perro para hacerlo enojar

-Te escucho- respondió sonriente

-Mira Jack… por el momento te soportare. Hasta que te aburras y te larges de aquí, así que no le veo el problema- comenzó, pero Jack parecía mas entretenido jalando ahora de las orejas del perro, mientras que Spike le ladraba y trataba de morderlo –te podrás quedar a dormir en el sillón. Podrás salir y entrar por la ventana o la puerta. Pero hasta ahí, no quiero que te metas en mi vida privada ni que me ordenes así como yo tampoco hurgare en tu vida… ¿trato?

-Trato hecho, jamás deshecho- respondió Jack estrechando la mano de Scarlet

-Una cosa mas- hablo Scarlet

-¿Qué?

-Deja en paz a mi perro- ordeno la joven mientras que Jack sonrió negando con la cabeza

-Entonces, tengamos una buena tregua- finalizo Jack, en ese momento Spike le mordió la mano haciéndolo soltar un grito.