-¿Le pasa algo, mi señor?- pregunto Leila a su amo, pues ya tenía mucho tiempo de pie frente a la ventana de aquel lugar sombrío, un lugar en el que solo se encontraba iluminada por algunas antorchas de un fuego muy tenue –mi señor… ¿se siente bien?- volvió a preguntar mientras se acercaba unos cuantos pasos

-Se acerca el momento- escucho murmurarlo, ella se detuvo en ese momento sin ser capaz de decir alguna palabra –muy pronto Leila, muy pronto… podre ser capaz de ampliar mis territorios… ¿has enviado la invitación?- pregunto desviando solo un poco la mirada hacia la joven que en ese momento se puso de rodillas

-Por supuesto- respondió –envié cada una de las invitaciones, solo tenemos que esperar a que lleguen las respuestas

-Bien hecho Leila, bien hecho- respondió mientras se alejaba de ahí y comenzaba a caminar por un pasillo oscuro –esperemos que esas invitaciones consigan lo que en realidad quiero- comento

-Alianzas- respondió ella

-Así es- afirmo –una de las Alianzas más grandes que ha habido en este podrido mundo, una alianza que hará caer poco a poco cada tierra, hasta que todo este cubierto de oscuridad

-Mi señor, será muy problemático saber quien liderara esta Alianza, esto solo causaría una guerra interna- comento Leila –Seria pero que cayera en esta alianza que en el verdadero campo de batalla, si disculpa mi indiscreción- Pitch se detuvo para mirar fijamente a Leila, esta bajo la mirada y espero alguna clase de castigo

-Mi bella Leila- susurro mientras tomaba el rostro de ella entre sus manos –tienes toda la razón del mundo, es por eso… que te tengo a ti. Para que cuando ya no necesite de alguno de ellos…

-¿Lo desaparezco?- pregunto intimidada por aquella maligna mirada

-Así es- respondió mostrando una sonrisa tenebrosa –Por eso eres una de mis guerreras más fieles- dijo mientras acariciaba los cabellos de ella –espero que no tengas ningún fallo… ¿lo comprendes Leila?

-Así se hará mi señor- respondió mostrando una sonrisa. Black le devolvió el gesto y se alejo de ahí, dejándola sola en aquel pasillo desierto

Se dio la media vuelta dejando que el gastado vestido danzara mientras ella movía sus caderas, poco a poco se fue alejando hasta llegar hasta donde antes se encontraba junto con su señor. Coloco una de sus manos en el rostro, donde antes Pitch había colocado su griseada mano, perdió su mirada rojiza entre un punto inexistente, trataba de ver mas allá de aquellas colinas griseadas, muy lejos de ahí, esas colinas eran verdes, pero ese era un color que ella odiaba, le causaba nauseas tener que vivir en un lugar lleno de luz.

De su cuenta corría que Pitch Black seria el nuevo líder de la Edad Oscura, una nueva era; en la cual, su señor seria la persona que gobernaría.

-Mi señora Leila- un joven se presento ante ella mientras se arrodillaba mostrando sus respetos hacia la mano derecha de Black

-¿Qué quieres?- exigió saber, se encontraba molesta al haber sido interrumpida de sus pensamientos

-El resto de las invitaciones han sido enviadas, dos de ellas ya han sido rechazadas

-¿Qué?- pregunto molesta, se encaro hacia el soldado quien solo se limito a mirar el piso intensamente -¿Te dieron sus razones?

-Mi señora- interrumpió otro mas que se presento ante ella mostrando sus respetos

-¡¿Por qué interrumpes?!- grito furiosa

-Porque acaban de llegar las razones- dijo apresuradamente, Leila se calmo y dio la autorización de que continuara hablando –ambas dijeron que no deseaban cooperar por dos razones. La primera porque no quieren tener mas problemas de los que ya tienen con los del Mundo de la Luz

-Cobardes- susurro mientras miraba de nuevo hacia la ventana –se escoden detrás de las paredes como las sabandijas que son. No quieren salir de su ratonera para poder así ver el mundo exterior- les explico mientras que ambos soldado se encontraban en silencio -¿y la segunda?

-Si mi señora- respondió de inmediato –dicen que no son estúpidos como para saber que el señor Black los traicionaría cuando menos lo esperaran

-¿De verdad?- pregunto mientras se apoyaba en la ventana. Una sonrisa llena de sarcasmo y cinismo se dibujo en su rostro –pueden retirarse. Yo me ocupare de lo demás

-Si señora- respondieron al unisonoro para desaparecer de ahí.

-Estúpidos no son, mira que adelantarse a los deseos de mi señor- hablo en voz alta mientras cruzaba una puerta y comenzaba a bajar por una escalera –de cualquier manera, solo se les permitió vivir un poco más, solo… alargar un poco más su vida

La joven siguió bajando aquellas escaleras hasta perderse en la oscuridad, hasta que de nuevo sus servicios fuesen necesitados.

~ 2 ~

-Se esta tardando mucho- pensó Jack mientras seguía a cada paso a Scarlet, desvió su mirada hacia la puerta en la que Terra había desaparecido para verificar que aun no se abriría

-Jack- se detuvo Scarlet cerca de la ventana, de inmediato el susodicho le presto atención –¿Quieres dejar de seguirme?

-Si te quedas quieta en un lugar, si- respondió de inmediato

-En verdad hielito- Jack respingo al escuchar su nuevo apodo –no creo que te quiera cerca de mi, porque si quiero ir al baño ten por seguro que tu no vas a entrar, porque si lo haces… te mueres

-¿Hielito?- volvió a preguntar

-Se ve que careces de modales humana- intervino Michelle, la aludida solo dejo salir un suspiro ignorándola por completo –esa es otra forma de demostrar que no tienes clase

-Por favor, quieren dejar de matarse con la mirada- pensó Jack quien se abstuvo a dejar libres sus pensamientos, si es que quería vivir otro días mas

Otro momento mas de silencio entre los presentes, se podían escuchar algunos pasos que se acercaban, Scarlet se había sentado en el suelo mientras que los otros dos se encontraban de pie, Michelle cerca de la puerta de su reina, Jack cerca de una de las ventanas. Las pesadas puertas se abrieron de par en par dejando ver a un hombre de edad madura. Sus cabellos eran cortos y algo canosos, a pesar de su edad tenia un cuerpo aun fuerte y trabajado, su rostro permanecía serio, sereno y lleno de convicción. Vestía un uniforme militar en colores dorados y verdes, las hombrearas se asemejaban a las hojas de los arboles mientras que el pectoral, brazos y piernas se asemejaban a los fuertes troncos de madera. En su cintura portaba un cinturón negro azulado este cargaba una espada, a la vista de cualquiera muy pesada. La empuñadura tenia forma de corazón y en medio de esta se encontraba una hermosa piedra blanca que resplandecía con los rayos del sol que se colaban por aquella habitación.

-Michelle- llamo a la joven con voz fuerte, esta dio un respingo al escuchar su nombre –La reina- exigió saber

-Se encuentra ocupada- respondió de inmediato

-¿Qué está haciendo?- pregunto, Michelle se callo –Es una orden, Michelle- dijo con voz autoritaria

-Perdone mi intromisión- intervino Scarlet mientras acaparaba la atención de esas dos personas

-Hay no- pensó Jack mientras se acercaba de inmediato a ella –Scarlet, no metas tu cucharota donde no te llaman- le susurro en su oído, ella se aparto de él

-¿Usted es?- pregunto el hombre

-Scarlet- se presento de inmediato mientras le extendía la mano –mucho gusto, ¿usted es…?- se atrevió a preguntar en el momento en que su saludo fue correspondido por aquella persona

-General de División, Damek- menciono con orgullo –entonces usted es la invitada de la reina Terra- ella asintió –la persona que hizo alarde de haberse encontrado a un dragón y adentrarse al Bosque Prohibido

-Se ve que aun no lo superan- susurro Scarlet, Damek soltó una sonora carcajada que dejo sorprendida a Michelle y a Jack -¿dije un chiste?- pregunto molesta

-No lo hagas enojar- susurro Jack en voz baja a la chica

-Tienes valor Scarlet- le comento aquel hombre –mujeres como tú serian una gran adquisición en la Guardia Real

-No, gracias- respondió de inmediato –para ser como la inútil de atrás- señalo a Michelle quien la miro recelosa –Paso, muchas gracias

-Michelle se convirtió en Dama de Compañía de Terra, es por eso que su nivel militar decayó- anuncio mientras veía a la Dama duramente –entonces… ¿Qué te pareció el dragón?

-Genial- respondió de inmediato –Un dragón de noche o algo así dijo la reina.

-Nocturno- corrigió mientras que Scarlet le resto importancia –eres una mujer de fuertes convicciones. Claro, para ser una humana, no conoces el miedo

-¿Habrá un lugar para mi en sus filas?- pregunto Scarlet con una sonrisa –se pelear muy bien, el cubito de hielo puede confirmarlo- dijo mientras señalaba al joven que solo dejo salir un suspiro de cansancio

-¿Cubito de hielo?- pregunto Damek –hasta que conozco a alguien que mantiene a raya al peor de todos los espíritus

-Gracias por el cumplido- respondió Jack mientras se encaminaba de regreso a la ventana –ya no hay respeto

Las puertas de aquella habitación se abrieron de par en par dejando salir a la reina, Damek abandono su postura relajada y se arrodillo en el momento en que la reina se acerco a ellos. Entre sus manos se encontraba aquella caja de madera. Desvió la mirada hacia donde se encontraba Jack, este solo la saludo agitando la mano, Scarlet bajo la mirada a manera de respeto y Michelle se acerco de inmediato a su lado.

-Damek, deja ya tanto protocolo- comento mientras se dirigía hacia Scarlet dándole de nuevo aquella caja –lo que sigue es muy difícil Scarlet, ¿aun deseas hacerlo?

-Claro, yo no soy de las que me echo para atrás después de haber dado mi palabra- respondió –además, Jack me va a acompañar… ¿verdad?- el asintió

-Entonces vallan hasta mañana- ordeno Terra mientras tomaba asiento en el trono

-No tenemos tiempo que perder Terra- intervino Jack –no te queda mucho tiempo

-Es una orden Jack Frost… guardián del Invierno- comento la mujer quien dirigió su mirada hacia los presentes –pueden retirarse, Jack… muéstrale su habitación a Scarlet, descansen que cenaremos juntos.

-A la orden- respondió Jack

Scarlet hizo una pequeña reverencia para seguir a Jack. En esta ocasión detallo cada una de las esculturas que a su paso dejaba detrás de sí, ambos iban en un silencio profundo, Jack solo tenia en mente en ayudar a Terra pues el tiempo se le estaba escapando de las manos mientras que Scarlet admiraba cada cuadro, cada pared. Doblaron por pocos pasillos, los cuales para la joven seria sencillo recordar. Jack la dejo frente a una puerta sencilla, dándole espacio para que descansara con propiedad, le señalo la puerta que se encontraba a lado de la de ella, la habitación que él ocupaba cuando se quedaba ahí.

Sin mas espera Scarlet se adentro a la habitación, dejo la caja en la cama para dirigirse de inmediato al balcón con el que contaba. No se percato de la suave colcha blanca que cubría el colchón ni del dosel traslucido que cubría la cama por completo, mucho menos en el armario de roble que se encontraba en la esquina izquierda de la habitación. O de la presencia de un tocador con espejo y silla acojinada de color rojo. Nada de eso le pareció mas interesante que las enredaderas que se encontraban pegadas a unos troncos delgados de madera, tanto con las manos estirando aquella enredadera delgada, pero lo suficientemente fuerte como para poder soportar su descenso, alzo de nuevo la mirada hacia el bosque que se encontraba un poco alejado, pero de seguro llegaría, ahora sin perderse. Sonrió ante lo que haría, pues su sombra se encontraba ahora mismo en otro lugar.

~ 3 ~

Michelle había dejado aquella sala después de la orden que le había dado Terra, mientras que Damek se mantenía frente a ella, esperando a que hablara. Aunque el silencio que se había formado en la Sala del Trono era confortante, no necesitaban hablar para saber lo que le preocupaba a él y lo que mantenía ocupada la mente de la reina.

-¿Qué te parece mi elección Damek?- pregunto Terra mientras observaba al General cerca de una de las muchas ventanas de aquel sitio

-No pudiste elegir mejor heredera- respondió sinceramente –no conoce el miedo, ni el temor… tan llena de valentía y astucia- respondió –Sera una gran reina

-Lo sé- respondió Terra sinceramente –me recuerda mucho a las historias que contaba mi antecesora

-¿Tú lo crees?- pregunto mientras observaba desde la lejana distancia la figura de una pequeña intrusa –Va camino hacia el Bosque Prohibido, otra vez

-¿De nuevo?- pregunto Terra mientras sonreía y se acercaba a donde se encontraba Damek. Desde esa distancia podía observar como la intrusa se escabullía entre los primeros arboles –Al menos esta vez no se perderá

-Terra…- interrumpió Damek –lo que me decías antes… ¿a quién?

-A Natura- respondió dejando salir un suspiro –Por todo lo que alguna vez leí en los libros de Antaño y las historias que me contaban… se parece mucho a Natura

-Tal vez aun le falta madurar- la reina miro reprobatoriamente a Damek -… solo un poquito, no mucho Terra

Damek poso su mano sobre la mejilla de su reina, ambos habían crecido juntos, se conocían de toda la vida. Claro que había un sentimiento, la persona que no lo viera debería de estar completamente ciego, pero ambos decidieron el deber antes que el amor.

-Tengo miedo Damek- susurro la reina con honestidad –Mi muerte se acerca más rápido y aun…

-Confía en ellos Terra- interrumpió Damek mirándola fijamente –seguirás con vida después de que hayan regresado

-Sabes que no es así- contesto Terra con semblante triste, dejo salir un sonoro suspiro. Se aparto de su general para subir de nuevo a su trono –Damek- llamo de nuevo –Promete, que sobre todas las cosas... que protegerás a la nueva reina con tu vida, así como lo hiciste con la mía

-Terra, por favor…. No digas esas cosas- suplico el hombre

-Damek- insistió ella

-Lo hare mi reina, con vida protegerá a la siguiente sucesora- respondió firmemente mientras se arrodillaba ante ella

-Gracias- susurro Terra

Detrás de la puerta se encontraba Michelle, quien había escuchado cada una de las palabras que habían estado hablando ambas personas. Su sonrisa era palpable al escuchar que el General Damek estaba más que de acuerdo con que ella fuera la sucesora, mucho más cuando fue comparada con Natura, la primera Madre Naturaleza. Por supuesto que era valiente, también sabía que el temor y el miedo no los conocía pues hacia lo posible para sobrevivir día a día después de que Terra le había señalado que había encontrado a su sucesora. Pero se sintió aun mas segura cuando Damek hizo el juramento de servir para siempre a su persona… tal vez sería egoísta, pero pensó para si, que sería una buena forma de que se excusara de tantos regaños que le había proporcionado cuando había tenido su entrenamiento como Soldado Elite

Después de haber satisfecho su curiosidad se dirigió hacia la cocina para dar las órdenes que le habían sido dadas.

~ 4 ~

Había dejado regado por el piso algunas bolitas de papel, claro que después las recogería. No era que no se hubiera aprendido el camino, solo era por si daba un mal paso. Miro hacia los alrededores y se topo con aquella bajada, la que le había provocado los raspones en sus brazos. Sonrió para si misma, se encontraba realmente cerca. Unos cuantos minutos mas y llego, se mantuvo escondida detrás de unos arbustos. Delante de ella, aun se encontraba aquel dragón, aun dormido. Busco con la mirada, pero de las manzanas de antes no había rastro alguno.

El dragón alzo la cabeza en el momento en que sintió la presencia de Scarlet, esta sonreía como tonta, aun no asimilaba lo que tenía delante de ella. El dragón soltó un rugido que la hizo regresar al mundo real.

-Si sigues haciendo eso me vas a dejar sorda- respondió Scarlet, el dragón bufo sin darle mucha importancia –oye, olvide mi chaquetilla. ¿No la has visto?- el dragón la ignoro de nuevo –espero que no te la hayas almorzado, es una de mis favoritas.

El dragón comenzó a olisquear el aire mientras que Scarlet buscaba entre algunos arbustos su chaquetilla. Desvió la mirada hacia el resto del cuerpo del dragón, pronto, una mancha negra que sobresalía entre lo que parecía ser su vientre llamo su atención.

-Ahí esta- se dijo a si misma –mira que tenerla para cubrirte con ella- se acerco unos pasos, pero la cola del animal le impidió acercarse –que… colota- susurro la joven al ver la gran extremidad del dragón –muy bonita…. Digo, contando que también esta… pachoncita

Scarlet se quiso acercar por otro lado pero de nuevo el animal se lo impidió, logrando hacerla tropezar con la ayuda de su cola. Se puso de pie y se encaro con el animal quien hacia lo que fuera para ignorarla.

-Escúchame bien lagartija subdesarrollada, a ni no me vas a estar tumbándome cada vez que se te dé la gana- regaño al dragón pero este localizo aquel olor agradable, una bolsa que se mantenía escondida entre los arbusto –oye… te estoy hablando Godzilla- llamo la chica

El dragón se puso de pie con todas sus fuerzas, Scarlet noto que se dirigía hacia el lugar donde mantenía escondido aquel regalo, sin mas se adelanto antes de que el dragón llegara, cuando este se dio cuenta de lo que había hecho lanzo un potente rugido que asusto a Scarlet, en ese momento le lanzo de nuevo aquellas lanzas de hielo, las cuales se incrustaron a lado derecho de ella. El dragón cayó al suelo dando un fuerte golpe.

-No te robes lo que no es tuyo- le susurro, su voz aun temblaba –te lo daré si me das mi chaquetilla… que…- Scarlet se calló en el momento en que se dio cuenta de la herida que traía en el costado del vientre de aquel ejemplar -¿Qué diablos es eso?- se intento acercar pero la cola del animal había golpeado la tierra deteniendo su avance –eso está mal lagartija, se te va a infectar si no es revisada y tal vez mueras- el dragón volvió a estrellar su cola contra el suelo –mírame bien primo de Godzilla…- hablo Scarlet colocándose frete a la mirada del dragón, esta vez no desvió la mirada -… no sirve que te hagas wey… se que me entiendes y me entiendes perfectamente… te lo voy a decir una sola vez, voy a curarte por dos razones…. La primera, porque amo a los dragones y la segunda… porque no quiero tener una muerte sobre mi consciencia…. ¿entendiste?- el dragón volteo la cara para ignorarle -¿Entendiste?- pregunto de nuevo en voz alta, el dragón solo bufo como afirmación –bien, si te portas bien, te daré lo que hay en la bolsa

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Scarlet se acerco con precaución, no deseaba que esa cola la golpease y terminara inconsciente, además de cena para un dragón. Ya cuando se encontraba cerca pudo darse cuenta de la punta que entre salía del cuerpo de aquel animal. Coloco su mano sobre el cuerpo de este, se dio cuenta de que a pesar de estar recubierto de una piel escamosa se sentía suave, muy suave; sonrió mientras seguía acariciando al enorme dragón, volvió en si cuando se dio cuenta de que su mano se había manchado de sangre, aun mas oscura que la suya. Entre la cola del animal se encontraba su chaquetilla, suspiro… al final del día se tendría que deshacer de su amada prenda. La tomo, no sin antes sentir el pelaje afelpado, tenia razón… este era aun mas suave que el algodón.

Regreso de nuevo a su trabajo para así sacar lo que fuera que trajese enterrado, aplico mucha fuerza, cuando pudo sacar un poco mas aquel objeto lo cubrió con la prenda, así no se le resbalaría tanto. El dragón se encontraba liberando pequeños rugidos de dolor, tratando de soportarlo. Poco a poco aquel objeto fue retirado, en el ultimo esfuerzo Scarlet cayo al suelo por enésima vez, pero con aquello que había dañado al dragón entre sus manos. Lo miro con mucho detalle.

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-Mira… una escama- le comento al dragón feliz, mientras este se lamia la herida limpiando la poca sangre que emanaba –así que por esta cosa estabas aquí- se puso de pie y camino hacia la bolsa, de ella saco un tela blanca, la cual tenia envuelto un gran pedazo de jamón, algunos panecillos y otros bocados mas, los cuales ofreció al dragón –cómelos, te los traje en honor a que no me has comido y en son de paz- tomo la manta para tapar la herida del dragón –yo creo que sanaras muy pronto- le comento sonriente

Scarlet miro el cielo, este estaba comenzando a enrojecer. Se despidió del dragón y salió con rumbo al palacio. El dragón se comio de nuevo todo de un bocado después de que Scarlet se había marchado.

Camino a prisa mientras iba recogiendo los papeles que había dejado regados por el camino, el cual al final no le había resultado para nada difícil. Cuando llego al inicio del Bosque miro hacia todas las direcciones, pues desde ahí hasta el palacio el camino se encontraba despejado, no quería saber lo que le pasaría si alguien la veía salir de ese lugar. Corrió como alma descarrilada y comenzó a subir de nuevo la enredadera con mucha experiencia.

Ella no se había dado cuenta de que era vigilada por una persona que se había dado cuenta de su pequeño escape y que estaba a punto de ir en su búsqueda. Damek sonrió y se volvió a adentrar al palacio.

~ 5 ~

Terra se encontraba ocupando la silla del centro, a su lado derecho se encontraba Damek y a su izquierda Michelle. Scarlet se encontraba sentada a lado de Damek y Jack frente a ella. La cena había sido servida desde hacía unos minutos.

Scarlet había hecho gala de rapidez, pues después de haber subido las enredaderas se adentro a su habitación buscando el baño, el cual encontró después de abrir la puerta del armario, en ese momento Scarlet maldijo a la puerta por tener gran semejanza con la de aseo. De inmediato junto agua en el lavamanos y lavo su rostro y brazos, tomo una pequeña toalla la cual mojo para quitar el exceso de tierra de sus ropas, sus ojos se abrieron cuando se dio cuenta de que aquella toalla blanca había sido manchada de sangre. Claro, como la blusa era negra, no se notaba la sangre del animal. Sin más, volvió a mojar la toalla y a retirar toda la sangre que hubiera, además de intentar perder el olor a esta. Se aliso los cabellos y de un momento a otro Jack ya se encontraba llamándola para salir a cenar.

-Me han informado que desapareció comida de la cocina Terra- hablo por primera vez Damek, logrando captar la atención de todos, Scarlet se ahogo con la crema que había estado comiendo, pero retuvo la tos que le había provocado

-¿De verdad?- pregunto ella sin tomarle mucha importancia –habran sido algunos duendecillos

-Los duendes no comen jamón. Sobre todo si es el mas grande- afirmo mientras miraba de reojo a Scarlet quien parecía que no había bebido agua en días, pues no se había despegado del vaso

-Scarlet- la llamo la reina, ella se tenso -¿te esta gustando la cena?

-Cla… claro- respondió nerviosamente –muy… rica…. De verdad

-Me alegro- contesto la reina. Damek y ella sonreían ante la actitud de la joven visitante, pues de antemano sabían que ella había sido la que se había robado aquel jamón e intuían para quien era –Jack- llamo al chico –saldrán mañana después de haber desayunado

-¿Hasta después del desayuno?- pregunto alarmado

-Así es- respondió Terra –además, ya les conseguí la ropa que van a usar cuando estén allá

-¿Qué tiene de malo mi ropa?- pregunto ofendido

-Créeme, que a donde vamos no existe aun la mezclilla…. Frigobar… andante- explico Scarlet

-¿Ya te dije que amo tu sarcasmo?- pregunto Jack de manera irónica

-No- respondió Scarlet con una sonrisa –siempre es bueno saberlo

-Scarlet…. La reina del cinismo- anuncio Jack

-Me gusta, ahora arrodíllate y alábame- ordeno ella siguiéndole el juego

-Ni loco- respondió

J

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La cena continuo entre risas y comentarios sarcásticos de Scarlet contra Jack. Poco a poco las horas fueron pasando y después cada uno de ellos se dirigió hacia su habitación para descansar, pues un día lleno de mucho trabajo les aguardaba. Scarlet dio una ultima mirada hacia donde había dejado al dragón herido, seria tal vez la ultima vez que lo vería, pues lo mas seguro seria que en cuanto pudiera moverse se iría de ahí. Se dejo caer en la cama mientras repasaba el largo día que había tenido.

Había conocido a una reina después se había perdido pero había encontrado a un dragón. Había conocido a Santa Claus, yetis y duendes. Había vuelto y de cuando volvió a encontrase con el dragón lo pudo acariciar. Conoció a un General de División y después había descubierto que la reina era la Madre Naturaleza.

Demasiadas emociones para un día.

Poco a poco el sueño la fue venciendo y de un momento a otro se entrego a los brazos de Morfeo para esperar un nuevo día, que sabría seria mucho mejor que el que había vivido.