Parpadeo varias veces antes de poder abrir sus ojos, de inmediato sintió el suave contacto con algo debajo de ella, además del exquisito perfume que emanaba la manta con la que se encontraba cubierta. Se incorporo con mucho esfuerzo y miro a su alrededor. Se encontraba dentro de una cabaña, sabia que estaba abandonada; pues todo se encontraba en pésimo estado… había sido de alguna familia que se había ido, hacia no mas de uno años, saqueadores se habían llevado todo lo de valor dejando únicamente alguna que otra cosa que no tenia importancia, frunció el seño y masajeo el puente de su nariz, sabia que ya no tenia porque hacer aquellos análisis.

-¡Ya despertaste!- anuncio alegremente un joven que trato de reconocer…. -¡Scarlet, ven… ya despertó!- la joven frunció mas el seño al escuchar ese nombre

-Anda, mira… ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?- pregunto de inmediato mientras se acercaba al borde de la cama

-Bien- respondió en susurro -¿en donde estoy?

-No tengo la menor idea, sabes… no somos de por aquí- respondió Scarlet sinceramente

-¿Tienes hambre Alani?- pregunto Jack

-Idiota, no se llama así- respondió Scarlet –Se llama Yalani

-Te equivocaste

-Claro que no, soy mejor que tú recordando nombres- se defendió

-Por supuesto que no- contraataco Jack

-Alala- intervino con la mirada puesta sobre el suelo –mi nombre es Alala

-Listo y guardado- contesto Scarlet sonriente –te traeré algo para comer, anda Jack… dejémosle descansar un rato mas- ordeno mientras sacaba a Jack a empujones.

Había recordado todo. Estaba en la habitación de su dueño y sabia que era su obligación, pero ya no quería hacerlo, su orgullo ya había sido mancillado por completo, ya no quedaban rastros de la mujer que algún día fue, la habían obligado a andar en cuatro patas igual que a las bestias, a buscar entre los desperdicios algo con que alimentar su estomago vacio… todo había cambiado de la noche a la mañana. Con el casi nulo orgullo se encaro hacia aquel hombre, el cual no dudo en golpearle ni por un segundo, lo siguiente que sintió fue su cuerpo atravesando la puerta y caer en el duro suelo, también sabia que seria por fin el día en que se libraría de aquel castigo, pues solo la muerte le daría el descanso y la paz que tanto ansiaba.

De pronto lo vio… aquel muchacho de cabellera castaña, un noble… interponiéndose y salvándole la vida. Él no la conocía y sin embargo ahí estaba, entre ella y su agresor, impidiéndole que siguiera con su castigo. También ella… debía de ser una princesa, alguien de la realeza, pues las finas telas que cubrían su cuerpo eran las de mejor calidad. (Miro entre sus manos aquella prenda, suave y fina y se acurro mas con ella) Aquella mujer también se interpuso ante aquel hombre salvaje, se encaro con orgullo y valentía; y por unos breves segundos, le recordó a como era ella, sin temor alguno, sin duda alguna. Vio con horror como aquel trataba de matarle, sin embargo, ella corrió hacia la roca mas cercana para esconderse y tener un poco mas de tiempo para rezarle a los dioses, que le devolvieran su poder, su orgullo, su valentía.

Escucho el fuerte golpe contra la sólida roca, aun así no quiso mirar para verificar quien era. Su cuerpo se relajo al escuchar aquellas voces extranjeras, encontrándose con los ojos de las personas que se habían detenido para ayudarla, ya no supo mas después de presentarse ante ellos, pues apenas dio unos pasos y había caído desmayada. Había despertado en algún lugar que no conocía, aun con aquellas personas a su lado.

~ 2 ~

Scarlet y Jack se dedicaban a observar como Alala comia, prácticamente devorando todo lo que habían sido capaz de encontrar. Pescado asado, agua, pan, sopa de hongos, no importaba que era, Alala devoraba cada pedazo con rapidez.

-¿La quieres?- ofreció Scarlet el pescado que le había tocado, con algo de vergüenza; Alala lo tomo y lo devoro de inmediato

-Lo siento, no había comido en días- respondió mientras tomaba el vaso de agua como si la vida se le fuera en ella

-Se nota- respondió Jack atónito ante la conducta de la joven –no eres la única con eso modales

-Jack- amonesto Scarlet

-De verdad, lo siento- se excuso. El tiempo paso en un largo e incomodo silencio por parte de todos los presentes, roto solo por la misma Alala –si hay algo, que pueda hacer… para agradecerles tan noble acto.

-Claro…. Hay algo que puedes hacer- respondió Jack mientras la observaba fijamente, meditando como pediría el favor

-Comprendo- respondió de inmediato la joven poniéndose de pie

-¡¿Qué haces?!- grito alarmado Jack

-¡Alala!- acompaño Scarlet –detente, no hagas eso

-Pero…- Alala se detuvo, coloco de nuevo su vestido sobre su hombro lastimado y tomo asiento, mirando fijamente hacia el suelo. Scarlet miro a Jack fijamente

-¿Qué?- respondió ante aquella impávida mirada –yo no le dije nada, es mas… yo no le pedí que hiciera eso

-Hablaremos después pervertido- dejo salir un suspiro y miro fijamente a Alala, quien se mantenía al margen de todo –Alala- llamo suavemente -¿Por qué hiciste eso? ¿Qué fue lo que pensaste?

El silencio se propago dentro de aquel lugar. Nadie decía nada, incluso Jack se encontraba totalmente cayado, esperando a ver la reacción de Alala, escuchar su excusa. Algo.

-Soy una pornai- respondió después de tanto tiempo sin hablar

-¿Pornai?- pregunto inocentemente Jack –Scarlet…- miro hacia su acompañante, quien se había quedado sorprendida ante tal revelación -¿estas bien?

-Lo siento, no era mi intención ofenderla de ese modo- se disculpo de inmediato

-No es eso- respondió –es solo, que me tomaste por sorpresa

-¿Qué es eso? ¿Qué significa?- volvió a preguntar Jack

-Soy una esclava- respondió huyendo de la mirada del joven

-Ah, solo eso- Jack sonó desinteresado, sintió la mirada furiosa de Scarlet, la cual comprobó al encontrarse con sus ojos

-Una pornai es la clase mas baja de las prostitutas… son botines de guerra, solo sirven para satisfacer a los hombres o mujeres en sus deseos carnales, sea lo que sean, no les importan si viven, comen o se enferman, ellos están ahí para complacerlos a cualquier hora- explico duramente Scarlet a Jack, este solo se limito a callar después de la revelación.

-Yo… pensé que…

-Sea lo que hayas pensado Alala, no es eso- intervino Scarlet –solo quiero saber si nos puedes guiar hacia un lugar. Espera un momento

-¿A dónde vas?- pregunto Jack dejándolo solo con aquella mujer

El silencio se hizo de nuevo presente, ninguno de los dos quería hablar, se sentían fuera de lugar. Alala miraba hacia un lado y hacia el otro, observando detalladamente todo lo que se encontraba a su alrededor, Jack se encontraba sumido en la nada, solamente dibujando alguna que otra figura en el suelo.

-Confía demasiado en ti- rompió de nuevo el silencio -¿se conocen desde hace mucho?

-Algo así- respondió Jack sin mirarla

-¿Son pareja?- pregunto de nuevo, Jack dejo salir una sonrisa poco disimulada

-No- respondió después –solo somos… amigos

-Ya veo- respondió la chica –aun así… hay mucha confianza entre ustedes

-¿Qué te hace pensar eso?- inquirió con interés

-La forma en la que le hablo de ti a… bueno, ya sabes

-¿Qué fue lo que dijo?- pregunto interesado en la respuesta –anda Alala, dime…

-bueno…- trato de recordar exactamente las palabras, pero aun así había algunas pequeñas lagunas –dijo… "no te atrevas a meterte con él, no sabes de lo que es capaz de hacer"- de detuvo un poco mientras seguía recordando –"si él quisiera podría matarte ahora mismo"

-Ya se que Jack es terco, pero nunca creí que lo fuera demasiado como para acabar con su vida- intervino Scarlet –toma, conoces el lugar- le entrego la hoja

-Te tardaste- reprocho Jack

-La había tirado por ahí, la bronca era que no me acordaba donde

-Se donde es esto- respondió Alala –los llevare de inmediato

-¿Estas segura? ¿No estas cansada?- pregunto Scarlet, ella negó

-Vamos- ordeno Alala

~ 3 ~

-Preocupada Michelle- anuncio la reina tomando por sorpresa a la joven quien mantenía la vista fija en un punto lejano

-No majestad- respondió de inmediato ofreciendo una reverencia –Solo que esta a punto de hacer dos días y aun no regresan

-A un faltan muchas horas para que el segundo día llegue Michelle- inquirió –no debes de preocuparte por cosas que no están en tus manos, ellos llegaran cuando tengan que llegar, no antes ni después… solo en el momento justo

-Exactamente- intervino una voz sombría -¿Cómo has estado Terra?

-Bien Wanda…- encaro de inmediato a la visita inesperada –hasta que te apareciste hoy

-Terra, Terra, Terra…. El sarcasmo nunca fue lo tuyo- acoto mientras se acercaba peligrosamente a la reina -veo que te estas muriendo, así que creo…- medito sus palabras antes de mostrarle una sonrisa perversa –estoy mucho mejor que tú

-¿A que has venido Wanda?- pregunto hoscamente –no me gustan las visitas que no anuncian su llegada

-¡No puedo creerlo! ¡Terra, la puritana… esta enojada!- soltó una carcajada que resonó en todo el lugar

-Mantente atrás Michelle- ordeno la reina, esta de inmediato acato la orden

-Ay si… mantente atrás- repitió en forma de burla –no cambias mi linda…

-Cállate, solo si no quieres que te mate- amenazo la reina, su tono había sonado demasiado frio, duro e inexpresivo, un escalofrió recorrió la espina dorsal de Michelle y de Wanda

-Herida y agonizando, pero aun muestras tus garras Terra- respondió de la misma manera Wanda quien dejo todo rastro de burla y risas atrás. –Muy bien Terra… dime, ¿Qué es lo que planeas hacer?

-Matarte si no sales de aquí- respondió

-Tendrás que obligarme- reto Wanda observando fijamente a la reina –tu y yo lo sabemos bien, no tienes ya mas poderes. Solo te aferras a la poca vida que te queda

-Ese es mi problema Wanda- respondió de nuevo de forma hostil –lárgate de aquí, si no quieres que te enseñe la salida

-¿A la mala?- pregunto irónicamente –siempre fuiste la niñita de papi y mami. Y veo con nostalgia que aun te crees la toda poderosa. Acéptalo, solo es por eso que ahora estas aquí- Wanda camino alrededor de aquel espacio mirando fijamente todo lo que había -No solo te robaste lo que por derecho me tocaba; claro, no te basto con eso… también te robaste a Damek.

-Sabes que mi paciencia tiene un límite Wanda, ahora… sal de aquí. Ahora

-Siempre dando ordenes. Siempre queriendo hacer todo a tu conveniencia. Pero ya no Terra querida- dijo mientras se detenía frente al trono, camino unos pasos hasta quedarse al pie de las escaleras –yo debi de haberme sentado en este lugar hace mucho, mucho tiempo… ¿Qué?

-Te dije que te marcharas Wanda- ordeno de nuevo la reina.

Sobre el cuerpo de Wanda había unas enredaderas que impedían cualquier clase de movimiento, Wanda solo observaba a Terra con odio y resentimiento, sintió que de nuevo era invadida por la impotencia. Miro de nuevo a su cuerpo, las enredaderas se apretaban mas a ella, impidiéndole escapar. Los cabellos de Wanda comenzaron a danzar con el viento que se originaba de su propio cuerpo, las lianas se expandieron por todo el suelo en cientos de pedazos, liberándola de su amarre. Se encontraba furiosa, llena de ira y rencor. Alzo su mano, la cual se ilumino de un rojo pasión, esta destellaba en rayos distorsionados, mirando fijamente a Terra quien parecía no querer moverse de su lugar.

El rayo salió disparado de su mano, estrellándose en una hoja de acero la cual le dio una nueva dirección. La columna que se había destruido seria reparada después. Los ojos de Wanda se llenaron de sorpresa, mientras que Terra seguía manteniendo su porte erguido y orgullo que le confería el ser reina. En medio se alzaba un hombre fuerte y valiente quien miraba intensamente a la visita que recientemente había llegado

-Lamento mi tardanza majestad- se excuso sin perder la postura de guardia y sin dejar de ver a la otra mujer que aun no se recuperaba de la sorpresa –veo que las visitas se han vuelto mas seguidas

-Algunas mas agradables que otras- respondió Terra –no debiste de haber venido

-La ultima vez no vine porque estaba lejos, ahora que estaba aquí… no podía solo ignorarla

-Valla, valla…. Damek… cuanto tiempo- saludo Wanda dando dos pasos hacia el General, este afianzo mas la espada logrando que Wanda detuviera su andar –valla, te volviste muy hostil. Damek no respondió –ahora, hasta para hablar necesitas el permiso de Terra, que estupidez

-Basta Wanda- intervino Terra –vete de aquí, ahora

-No- respondió de inmediato –no hasta que mueras, no pienso esperar a que la maldición te consuma. Y mucho menos…- miro hacia Michelle que se encontraba detrás de un pilar –a que esa estúpida suba al trono

-Sera mejor que salga de aquí- se escucho la voz de Damek –antes de que olvide que es una dama la que tengo frente a mi

-¿Siempre fue ella verdad?- pregunto dolida –siempre fue Terra, por eso te quedaste con ella y no conmigo- afirmo Wanda

-Mi deber siempre fue proteger a la reina- comento con voz dura –no por nada mas

-En cuanto supiste que Terra iba a ser la reina, me dejaste de lado- continuo Wanda –aun después de confesarte lo que yo sentía por ti

-Eso es irrelevante ahora- comento Damek afianzando mas la espada –vete de aquí, antes de que salgas inerte

-Me las vas a pagar Terra- miro con mas odio a la joven reina –solo venia a decirte que estoy de lado de Pitch Black, serás la primera en caer, después todos los Pilares y Guardianes…. Ya lo veras- comento desviando la mirada hacia Michelle –y ni siquiera tu protegida podrá hacer nada. Te recuerdo Terra, que tu y yo… ya no somos hermanas

En el momento en que termino de hablar una fuerte ráfaga de viento lleno aquel salón dejando solo a las personas que habitaban el lugar. Terra cayo al suelo, tratando de tomar todo el aire que sus pulmones le pedían, había hecho un esfuerzo extraordinario, sabia que de todos, eran ante Wanda con quien debía de actuar como la misma fuerza de siempre.

Damek se encontraba a su lado, mientras que Michelle miraba todo desde aquel pilar, aun invadida por el miedo.

~ 4 ~

Wanda había descendido en un lugar en el que la luz no llegaba, se encontraba oscuro y húmedo. La tierra blanda era una trampa para aquellas personas que no habían pisado aquella tierra nunca. Alguna que otra laguna de pantanosa agua se encontraba burbujeando, emanando un olor repugnante y pestilente, pocas eran las criaturas que se atrevían habitar aquel sitio.

Un fuerte grito de frustración resonó en aquel lugar, provocando un sonoro eco que se propago por una gran distancia. Pronto, frente a ella, salió de entre aquellos arbustos marchitos un animal de grandes proporciones, la miraba con aquellos ojos rojos pálidos, un fuerte gruñido de aquella criatura resonó en ese sitio. Wanda ni siquiera se inmuto. Solo sonrió ante el festin de sangre que se aproximaba ante ella.

~ 5 ~

-¿Estas segura que es… aquí?- pregunto Jack mirando a todos lados, no había nada mas que una simple casucha descuidada, arboles y arbustos a su alrededor

-¿No tendrás miedo? ¿O si?- pregunto burlonamente Scarlet

-Por supuesto que no- respondió de inmediato ofendido –pero me parece que a ti no te preocupa en lo absoluto que esta pocilga se vea sospechosamente peligrosa

-No estamos en Hansel y Gretel… no seas niña Jack- reprendió Scarlet –vamos a tocar la puerta, ¿vienes Alala?

-Claro- respondió de inmediato, adelantándose toco la puerta fuertemente

-No toquen así- comento Jack desde una distancia prudente

-No seas marica, ven para acá refri con patas- ordeno Scarlet en voz baja

-No- respondió de la misma manera Jack mientras se cruzaba de brazos

-No seas inmaduro, ven ahora mismo- volvió a ordenar

La puerta se abrió solo un poco, dejando ver dos puntos verdes, sin vida alguna. Alala dio unos pasos hacia atrás, Scarlet al ver la reacción de su acompañante desvió la mirada a la puerta, estos ojos la veían fijamente. Scarlet trago pesadamente mientras un escalofrió recorría cada parte de su cuerpo de manera lenta. Los labios de Scarlet temblaban, trataba de hacer concordar las palabras, pero sencillamente no salían de su boca.

-Los esperaba- comento perfectamente logrando sorprender de nuevo a Scarlet –pasen, adelante- susurro mientras se alejaba de la rendija y abría la puerta, Alala miro a Scarlet, esta apresuro a Jack a que la siguiera.

-Las damas primero- susurro capturando la mirada de ambas

-Al diablo la caballería, entre tu primero- ordeno Scarlet caminado detrás de él mientras lo empujaba

El sitio en el que se encontraba se encontraba iluminado únicamente por la tenue luz de las velas que se había colocado en varios lugares. A pesar que afuera el sol brilla en su máxima expresión, dentro de aquella choza se encontraba totalmente oscuro. Ene l centro había una caldera que expandía un humo por todo el suelo además del olor que era insoportable. Scarlet rodo los ojos al ver aquella olla, digno de una bruja. Había varios estantes, todos ellos desalineados, algunos de ellos se encontraban a punto de caer al suelo. Sobre ellos había de todo, desde cuerpo inertes de animales como frascos con cosas que ninguno de los tres deseaba saber. Algo se enredo entre las piernas de Scarlet provocando que esta se asustara, el humo le impidió ver que era lo que había pasado entre sus pies.

La presión de aquel lugar estaba dificultando la respiración para todos, pero sobre todo para Jack. Miro hacia todos lados buscando una abertura que le permitiera un poco de aire fresco.

-Al parecer las criaturas mágicas, no soportan esto- susurro aquella voz entre la oscuridad –pero lo que mas me sorprende es que dos simples humanas aun no se hayan desmayado- ambas fruncieron el seño ante esa aclaración

-¿Eres tú la bruja?- pregunto Alala

-Cierra la boca niña, te matare si me vuelves a alzar la voz de esa manera- comento amenazante –ahora… veamos que tenemos aquí. Un inmortal, un espíritu de la naturaleza- comento al mismo tiempo que salía de aquella oscuridad envuelta en un manto negro –pareces un niño normal, fuiste muy astuto al disfrazarte de humano- continuo hablando mientras lo miraba de pies a cabeza

-Déjeme en paz- susurro con miedo

-Además, muy guapo- sonrió maliciosamente –también hay dos humanas… no tienen nada de especial- comento sin siquiera voltear a verlas –la humana que viene de un tiempo diferente al nuestro y la humana que anteriormente era una gran guerrera- comento rápidamente mientras se dirigía a su olla

-¿Cómo sabes eso bruja?- volvió a recriminar Alala, una fina cuchilla paso a lado de la mejilla de ella, clavándose en la pared carcomida

-Falle- murmuro la bruja –te lo advertí muchachita

-Lo sabemos- intervino Jack –pero de verdad que necesitamos que deje de hacer lo que esta haciendo y nos preste un poco de atención- Jack tomo la bolsa de monedas y las arrojo al suelo

-¿Acaso crees que soy un perro que va a recoger las migajas del suelo?- pregunto molesta. Se acerco lentamente a Jack mientras en su mano descansaba una afilada daga

El aire se tenso ante aquella actitud de la mujer que se escondía detrás de aquel manto negro, se podía llegar a sentir la respiración de cada uno de los presentes, esperando por el próximo movimiento de la bruja.

-Lo siento, de verdad- intervino Scarlet, en su voz se percibía un tono de temor y miedo ante aquella mujer –no era nuestra intención faltarle el respeto

-Pues es lo que han estado haciendo desde que llegaron aquí- comento la bruja mientras se acercaba a Scarlet, esta retrocedía con cada paso que la bruja daba -¿acaso tienes miedo?- Scarlet no respondió, solo se dedico a respirar copiosamente –claro que si… tienes miedo, puedo olerlo. Aun así… ¿no piensas correr?

-No- respondió de inmediato mientras trataba de mantener sus piernas firmes para que no la dejaran caer al suelo

-¿Por qué no?

-Porque… porque… de verdad, en verdad que necesitamos su ayuda- hablo con mucha dificultad, aquella bruja se quedo en silencio para que Scarlet prosiguiera con su explicación –lo que pasa… es… bueno… hay… una amiga. Necesita de su ayuda

-¿Y que gano yo con todo eso?- pregunto mientras miraba hacia el suelo, donde las monedas resplandecían con aquella llama que mantenía la olla hirviente -¿acaso crees que con dinero me basta? ¿Qué soy una simple mercenaria?

-Bueno…

-Claro que no lo sabes niña- continuo la bruja mientras paseaba el filo de aquella daga en el brazo desnudo de Scarlet –como hechicera que soy… siempre ando en busca de mas, mucho mas- mostro su siniestra sonrisa a Scarlet que mantenía su respiración –pero veamos, ¿Qué me podrías dar a cambio?

Miro fijamente los ojos oscuros de Scarlet, perdiéndose en ellos. Poco a poco se dio cuenta de lo que guardaban, todo lo que escondían. Todo lo que paso y pasara. Se alejo unos pasos de Scarlet manteniendo fija la mirada en ella. Le dio la espalda y comenzó a buscar entre aquellas botellas que mantenía unas sobre otras. Comenzó a mezclar hábilmente mientras susurraba palabras que nadie de los presentes entendía. Rápidamente vertió el liquido en una botella negra y la sumergió en la olla. Camino entre los presentes para poder tomar unas hierbas que sucumbirían ante el liquido caliente, comenzó a menear poco a poco hasta que el humo blanco se torno azul y de ahí a verde. Meneo de nuevo aquella mezcla y saco la botella, esta había cambiado de color y ahora se mostraba cristalina.

El liquido dentro de ella era rojo y viscoso. Rápidamente la guardo dentro de una pequeña bolsa y se la entrego a Scarlet sin siquiera mirarla.

-Aquí esta- comento mientras se la ofrecía a Scarlet quien dudaba en tomarla

-Nosotros no le mencionamos que estábamos esperando recibir- comento Jack mientras se acercaba a donde se encontraban aquellas mujeres

-Es la Sangre de Asir- comento la bruja –yo Eneida, la más grande bruja de toda Grecia lo sabía.

-¿Cómo? ¿Cómo lo sabia?- pregunto Alala

-Se todo lo que pasa, se de donde provienen. Se la lengua que hablan… todo lo se niña- respondió empujándolos fuera de su casa –Ahora que ya lo tienen lárguense de aquí y no vuelvan

-Gracias, señora Eneida- comento Scarlet ofreciendo una reverencia ya fuera de la casa

-Vámonos, se nos hace tarde- comento Jack mientras encabezaba el camino de regreso.

-Si te quedas vas a morir- dijo en voz alta Eneida mientras detenía el avance de todos los presentes –Scarlet, vas a morir si no regresas a tu mundo

Después de eso, Eneida cerro la puerta de su casa para dejar completamente confundidos a los tres jóvenes. Jack volvió a retomar el camino seguido de cerca por Alala, pero Scarlet se había quedado ahí, de pie. Observando aquella casa que de la que habían salido apenas unos minutos. Miro hacia sus manos, donde aquella botella descansaba.

Aquellas palabras de la bruja la habían tomado por sorpresa, además del cambio de actitud cuando la observo directamente a sus ojos no le había agradado en lo absoluto. Dejo ir ese pensamiento, por supuesto que iba a volver a su mundo, solo había prestado un favor. No volvería a ir de nuevo al mundo que Jack la había llevado, ni siquiera por aquel bello ejemplar de dragón. Ahora, con una amenaza de muerte, de parte de una bruja de buena calidad… no era algo que tomaría a la ligera.