¡Sorpresa!

Cuando desperté me encontré con la "Agradable" cara de uno de los policías, sus ojos negros me decían que tendría una largaaaaa tarde de interrogación, fantástico no podría ser peor, pero cuando hice esa nota mental vi entrar a el doctor seguido por una de las personas que mas detestaba mi tía Andrea, si bien era la viva imagen de mi padre pero con rasgos más finos, era insoportable, me quedo mirando e irrumpió en sollozos, creó que mi cara debe haber dicho sáquenla ahora, porqué el doctor la tomo del brazo y se la llevo, solté un suspiro y una voz que podría reconocer al instante aunque la allá escuchado una vez dijo:

-Por fin se digno a despertar señorita-su voz me dejo muda.

Creo que no estaba preparada para escuchar esa voz, menos para asimilar que todo lo pasado era real, no pude evitar ponerme a llorar y mirar confundida a todos lados buscando la voz, me di cuenta que estaba en un hospital por eso el doctor, y que aparte de el policía estaba un tipo de pelo negro, pálido, ojos rojos, su pelo se veía desordenada y le caía a un lado de la cara, era alto, y se veía condenadamente bien, ese estúpido pensamiento me volvió a la realidad y solté un suspiro.

-Oh perdón-levante una ceja ya que me sentía molesta por ser el centro de atención.

-Nada señorita, me alegra de que allá despertado-dijo con voz seductora.

-tsk no me diga, me imagino que debe estar muuuy feliz-no sé porque pero estaba molesta con él, su sola presencia me daba rabia, el policía que en ese momento no había dicho nada, dijo unas cosas que no entendí, yo solo pude articular un me lo puede repetir.

-Decía que el cuerpo de sus padres fue incinerado, lamentablemente el de su hermana no lo pudimos encontrar ya que el lugar esta reducido a cenizas, usted fue encontrada dos días después por unos campesinos en su huerto de cultivo, el señor-apunto al demonio-es doctor y la atendió, y en parte gracias a él está viva-ese estúpido demonio sonrió-bueno me imagino que usted sabe cosas que nosotros no sabemos.

Eso lo encontré tan estúpido que suspire resignada, le conté todo, menos el final, ya que me podrían tratar de una trastornada, el policía agradeció mi información y se fue, creo que en ese momento lo único que quería era dormir, pero el tonto demonio no pensaba lo mismo, me miro y se acerco a mí.

-Aléjate- murmuré, el solo me miro.

-Creo que esa no es manera de tratar a su salvador-dijo divertido.

-Lo siento tanto…-y ahí me di cuenta que no me sabia su nombre-¡Oye dime tu nombre!

-No tengo, usted tiene que darme uno-

-¿yo?, emm no sé, no soy buena para dar nombres, puedes quedarte con el ultimo que usaste.

-Sebastián Michaelis, mi lady-sonrió y mi cara fue de horror, ¿my lady? ¿wtf? ¿En qué siglo vivía?

-Amm ok Sebastián-de repente se me vinieron las palabras del policía-¿Cómo es eso que estuve 2 días en un huerto o algo así?

-No estuvo 2 días en un huerto solo unos momentos, la encontraron, yo aparecí y dije que era doctor, que buscaba un lugar para alojar, ellos me pidieron ayuda y usted llego acá, siempre estuve a su lado-suspire.

-Bueno-no sabía que decir, y el momento se me hacia sumamente incomodo, se llamaba Sebastián y era un demonio que estaba a mis órdenes perfecto, en este momento podría estar gritando por miles de cosas y lo único que tenía en mente era que estaba sola, totalmente sola, no tenia familia, la tía Andrea me odiaba pero sabía que se acercaría por la herencia, una herencia que francamente no me interesaba, maldito dinero.

-Ama, una mujer quiere verla-me sobresalte ante las palabras de Sebastián, me hacia acordar a esos esclavos o a un perro, siempre había sido fría pero ahora creo que estaba comportándome como idiota no podía comparar a la gente con un perro, pero él era un demonio así que más da.

-Ah? Tía Andrea, hazla pasar-le diría una sola vez a ella lo que pensaba, y luego tendría que marcharse.

-Sobrina-a penas Sebastián abrió la puerta ella entro y me abrazo.

-¿Qué quiere?-la mire y ella puso una mueca burlona.

-Nada querida, solo quería verte y decirte que yo te ayudare en todo-su cara me decía en todo en especial con tu dinero.

-Claro que no-murmure-Puedo sola, además ya tengo quien me ayude así que no hay problema, si quiere dinero valla a hacerse la amable en otro lado porque yo no le creo nada "querida" tía- Sebastián me miraba divertido y sinceramente tenía unas ganas locas de pegarle.

-Insolente, eres una chiquilla que no sabe nada, enserio querida tu adorable madre no era más que una zorra, así que calla-estaba totalmente indignada, que se creía ella…pero ella se marcho.

-¿Qué fue eso my Lady?-

-No lo sé, no lo sé esa maldita se tragara una a una sus palabras-

Después de unas semanas en las cuales Sebastián se estaba todo el día en silencio o tratando de sacarme palabras con lo cual lograba molestarme y que el doctor lo sacara de la pieza, pude salir del hospital, y la primera pregunta que me hizo el "encantador" (nótese el sarcasmo) de Sebastián fue en donde íbamos a vivir. Creo que le grite unas cuantas cosas y él lo único que dijo:

-My lady sus palabras distan de elegancia, y en una señorita no se ven muy bien-mi cara era de sorpresa y rabia que me llevo a decir más cosas, con las cual Sebastián termino dándome un sermón por no sé qué cosa, terminé molesta con ganas de matar a ese tonto demonio y con dolor de cabeza.

-Sebastián, podrías callarte de una vez-

-Claro que si ama-

-Deja de decirme ama-

-Yes my lady-

-Que no me digas My lady-

-Bueno Señorita-

-Sebastián-

-¿Que mi joven ama?-

-Sebastián Michaelis no podrías decirme Jessie y punto-

-Claro que si, joven ama-pegue un bufido y moví la cabeza, ése demonio lograba sacarme de mis casillas.

Suspire, desde que estaba en el hospital este pensamiento no se me quitaba de la cabeza…No puedo creer que simples decisiones te cambien la vida, no me arrepiento, no hay forma de que me arrepienta, sólo es una pequeña voz que me dice que las cosas podrían haber sido distintas, decir más te quiero o te necesito, tal vez hacen la diferencia, si ese día nos hubiéramos quedado todos en casa…a lo mejor la historia hubiera sido diferente

-Jessie, ¿y qué haremos ahora?-me estremecí al escuchar mi nombre, no tengo la menor idea porque fue eso, seria la voz que puso Sebastián, pero el demonio se dio cuenta y creyó que me pasaba algo.- ¿está bien? My lady…

-¿ah? Si, acompáñame, ya sé dónde iremos-recordé que hace un tiempo mi madre me regalo una casa, pero yo no tenía la mas mínima intención de irme a vivir sola, pasaba algunos días allí, tenia de todo inclusive ropa(la cual no usaba ya que era la que elegía mi hermana por mi), pero deje de ir, y ahora era una buena oportunidad para vivir lejos, en un lugar tranquilo y con una hermosa playa, lo único malo es que tendría que ir a buscar las llaves donde mi amiga, con lo cual quedaría expuesta a una serie de preguntas respecto a mi "sexy" mayordomo según ella, no entendía porque todas las chicas que veían a Sebastián quedaban con hemorragias nasales o babeando a más no poder, lo de hemorragias nasales no exagero es la verdad, mire a Sebastián, si era guapo, tenía unos ojos misteriosos, y una mirada demasiado penetrante, que miraba hacia mi dirección.

-Señorita, ¿Qué mira tan interesada?-oh no se había dado cuenta.

-Nada, Sebastián, nada-el me miro y sonrió.

-Me alegra ser nada y captar su atención joven ama-¿Qué? Se había dado cuenta, mátenme-Se puso roja, era verdad-¿roja? O no, se acerco hacia mí y me dijo al oído-Joven ama ¿a dónde vamos?

-Y…yo-sí, me puse muy nerviosa, idiota, tremenda estúpida-Emm a la casa de Mariana

-¿La chica que pensó que éramos novios?-sonrió burlón.

-Si esa misma, que suerte que no lo somos-

-Mmm pensé que le agradaría-

-¿A mí? –

-¿Ah? Bueno vamos-me subí al auto, no se dé donde lo habrá sacado Sebastián, pero algún día se lo preguntaría, y gracias a él tenía todos mis documentos y un nuevo celular. Le di la dirección y llegamos, golpee la puerta y sinceramente quede muda al ver quien me abrió la puerta.

-¡Cross, que gusto verte!-¿Qué hacia el ahí? Mi mente trabajaba a mil por hora, y seguía sin entender bien, como él estaba ahí, era ilógico, el, el, ese.

No entendía nada, el estaba en la casa de mi amiga, con la camisa entreabierta y el pelo revuelto, lo primero que pensé es que estaban estudiando, o que se yo, pero creo que mi mente trataba de bloquear algo, ¿Mariana me haría daño?, miles de preguntas me bombardearon, me recrimine a mi misma por desconfiar de ella.

-¿Cross? Llamando a tierra hey-

-Jessie, Jessie, ¡Señorita!-la voz de mi mayordomo me trajo a la realidad.

-¿Qué pasa?-mire a ese idiota y luego hacia la puerta.

-Se quedo muda, ¿es normal?-el muy idiota sonrió.

-Si es normal cuando yo estoy cerca-puntualizo el chico de pelo castaño, ese adorable pelo revuelto de él, que digo…

-¿AH? No me diga…-Sebastián frunció el entrecejo-No sabía de su existencia.

-Y yo tampoco de la suya-echaba chispas por los ojos, creo que el pobre sintió su ego roto al lado de Sebastián.

Mire por la puerta y no se veía rastros de que hubieran estado estudiando, ni un cuaderno, o algo, a lo mejor estudiaron en la pieza, ¿pieza? , vi pasar a una fugaz Mariana envuelta en una bata corriendo al baño.

¿Quién será el personaje x de pelo castaño?¿Que pasa con la "amiga" de Jessie? Mujaja*risa malvada* (Hay que mala la haces sufrir del primer capítulo y no quieres parar) Cállate Kasumi ¬¬!(Hay si todo porque yo lo escribo nananan Yami Yami!)