Bueno,hola y una gran disculpa les he de pedir por no actualizar en mucho. Entre a la facultad no hace mucho y pues eso me ha hecho pensar más en otras cosas por el momento. Espero saliendo de vacaciones estar actualizándolo y también espero no dejar materias :c ... En fin, espero les pueda seguir agradando el fic. Gracias por su atención y nos leemos después.
Disclaimer: Pokémon no me pertenece a mi, ni sus personajes o criaturas. Todo esto pertenece a Satoshi Tajiri.
Capitulo II "La falta de los padres"
Se encontraba mucha gente reunida en una playa junto a un monumental castillo. El ambiente era un tanto estremecedor pues la tristeza que llevaban dentro todas aquellas personas pareciera contagiarse y las lágrimas caían para embocar en el mar expandiéndolo, eso es lo que algunos pensaban. Miedo, frustración, entre otros sentimientos sentían varios de aquella población. Aun nadie entendía el porqué de aquella gran pérdida, era una gran persona que no merecía algo como lo que le había sucedido...Lamentablemente ellos no podían decidir el destino de alguien más, solo Arceus sabía el porqué de aquella tragedia.
- Papi, ¿Por qué mamá está dentro de esa cosa dormida? Hay que sacarla, papi -Una pequeña niña castaña cuyos ojos zafiros derrochan la inocencia pura, no comprendía lo que sucedía. Muchos al ver aquello atinaron por llorar, la pequeña es la que sufriría con el tiempo.
Una caja que pareciera de cristal u otro material transparente se encontraba la reina del agua. Cabello castaño y liso que llevaba una corona de flores azules, piel clara que ahora pareciera blanca, labios que antes eran de un rosa encendido habían cambiado por un pálido morado y una bella sonrisa que ninguno pudo quitarle, vestida de un bello vestido blanco en sus manos teniendo un ramo de flores azules. Una bella mujer digna de haber tenido el puesto de reina, ahora estaba dormida, en un sueño eterno ahí dentro.
El rey Birch tenía unas notables ojeras presentes bajo sus ojos al igual estos estaban algo enrojecidos y su cabello desordenado. Miro hacia su hija a punto de llorar al no comprender nada, a su lado miro unas criaturas tristes intentando animarla, sonrío un poco agachándose a la altura de ella y abrazarla mientras lágrimas que estaba conteniendo salían libremente. La pequeña intento mirar el rostro de su padre pero ante aquel contacto un sentimiento de tristeza la hizo también derramar lágrimas mientras una desesperación llegaba dentro de sí, preocupación, temor, la pequeña lograba sentir aquel sentimiento tan fuerte.
- ... Mami... Mami... ¡Mamá! -Grito desesperada, llorando, tenía miedo, ese sentimiento de no volver a ver a su amada madre la estaba asustando. Birch al notar aquello la abrazo más intentando calmarse para tranquilizarla, su hija demostraba sus sentimientos, no quería verla así.
- Hija, tranquilízate, tu mamá está bien, estará en un hermoso lugar orando por nuestra felicidad y esperando por nuestra llegada algún día con su bella sonrisa -Birch sonrío abrazando a su hija, comenzó a calmarse correspondiendo el abrazo.-
- ¿De verdad? ¿Cuándo será eso? -Pregunto calmada pero sollozando, mirando con sus ojos zafiros hacia la caja en que se encontraba su madre.-
- El tiempo lo decidirá... -Comento, mientras veía a los demás, intentaron tranquilizarse por el bien de la pequeña.-
Kyogre apareció en el océano desapareciendo aquella gigantesca criatura dando paso a una bella mujer, todos miraron inclinándose hasta que la vieron salir como una bella mujer que con una orden con su mano hizo que todos se levantarán. Camino por la arena hasta llegar junto a la caja de la reina depositando un beso sobre el cristal derramando una lágrima. Se acercó junto al rey y la princesa inclinándose. Puede ser venerada, pero estaba agradecida con todos, Sapphire se acercó e hizo que se levantara su protectora con una sonrisa, la alzó en sus brazos colocándose junto al rey.
- Lamento mucho lo sucedido... si tan solo yo... - Dijo un tanto culpable la niña sintió esto al ver su mirada lo cual le hizo tener curiosidad, Kyogre al darse cuenta sonrió negando.-
- No te preocupes... -Dijo Birch mirando hacia donde se encontraba su esposa de forma decidida-
- Espero que logre su felicidad rey... y la del reino también -Cerro sus ojos la protectora sonriendo cálidamente.-
- Rey Birch... Creo que ya es hora... -Se acercó un joven de cabello aqua de forma seria. Birch le miro y volteo a ver, el sol está ocultándose.-
- Si Wallace... Es hora... -Todo el mundo vio al rey que se acercaba hacia la caja donde su esposa reposaba. Volteo a ver a Kyogre que asintió dándole la pequeña a Wallace, miraron ambos lo que sucedería, cerró los ojos mientras un aura azul le rodeaba, de pronto llegaron dos pokémon de color café, un pokémon que casi no era visto, Relicanth. Se colocaron junto a la caja de la mujer colocándose en unos aros en que cabían perfectamente.
Un hombre de cabello negro y bigote, vestimenta elegante, era la mano derecha del rey. Camino y se acerco donde aquella caja estaba.
- Hoy estamos ante nuestra adorada reina. Nuestra bella reina Selene. La mujer igual de bella como la luna, si me lo permite decir nuestro rey. –Le sonrió un poco a Birch quien sonrió asintiendo.- No nos olvidaremos de esta bella mujer, tampoco nos deberemos de olvidar de sus tan grandes hazañas al ser una madre para muchos –Miro al joven de cabello aqua quien bajo la mirada intentando no llorar.- Como para su única hija y heredera del trono, Sapphire. –Miro a la pequeña que miraba atenta todo pero sin comprender mucho.- Selene fue una mujer que irradiaba amor a quien sea que hasta se preocupaba por sus enemigos. –Miro a un hombre de algo de peso quien soporto sus lágrimas junto a su hijo, un joven de cabello azul platinado y ojos del mismo tono. El hombre conocía aquella hazaña de la mujer que le rescato antes de que el viera el camino oscuro hasta ver la luz y le dio la vida para poder estar junto a su hijo Steven.-
Y todos deberemos estar de acuerdo que… extrañaremos a esta gran mujer… Que ahora nos cuidara desde algún otro lugar a lado de los dioses. Ahora hemos de dar paso a la ceremonia tradicional entre nuestros demás antepasados… La ceremonia de la despedida a nuestra honorable reina. –El rey camino hasta este hombre poniéndose a su lado mientras lo demás quedaron observando.-
Todos detuvieron su respirar, ¿tan pronto a tan joven mujer? El rey junto a aquel hombre alzaron la mano y los pokémon comenzaron a moverse en cuanto el mar había alcanzado sus cuerpos, comenzaron a andar hasta que la caja comenzó a flotar. Las personas sacaron flores o que tuvieran en mano acercándose a la orilla dejándolas flotar en el mar, pokémon de los alrededores también se acercaron para dar un adiós. El cielo comenzó a oscurecerse haciendo que Chinchou y Lampert encendieran sus antenas iluminando el océano, miraron la caja iluminarse rodeado de flores.
Un espectáculo para despedir a la bella mujer. La caja comenzó a desaparecer hasta sumergirse junto aquellos pokémon que la llevarían a las profundidades del océano.
Al darse por terminado se quedaron un rato hasta que el frío de la noche se hizo notar. Se fueron retirando a sus hogares para descansar de aquel día e intentar volver a su estado de ánimo, aunque para muchos eso no era muy seguro, la reina fue una persona que todos admiraban y querían. El rey miraba hacia el mar donde su esposa había sido llevada sin poder notar el frío. Sería una larga noche al no estar con su esposa riendo, hablando, recordando momentos felices.
- Rey Birch, será mejor ir al castillo, está haciendo más frío y puede enfermar –Dijo Kyogre sacando de su ensoñación al Rey que fue junto al titán del agua, siguiendo sus pasos hasta su hogar.-
Nadie había notado la presencia de una pequeña que aun miraba hacia el mar, donde se formulaba varias preguntas sobre lo sucedido. Muchos pensaban que ya se la habían llevado así que no la buscaron. Su respiración se hacía notar, pero no le dio importancia. Aun llevando algo bastante ligero no hizo caso a ello. Una inocente pregunta salió de sus labios "¿A dónde llevaron a mamá?" y esta fue respondida por una voz conocida.
- A un lugar en lo más profundo del océano… -Volteo a ver a quien correspondía esa voz y ese cabello color turquesa al igual que ojos que resaltaban con la luz de la luna.
- Wallace… ¿Exacta…-El joven camino interrumpiendo su pregunta, se sentó en la arena invitándola a sentarse. Se acercó y el brazo del joven rodeo a la pequeña para darle calor, claro el llevaba algo más abrigador.-
- Es un lugar donde la gente es llevada para ir a un lugar mejor, eso se cree. Uno no puede llegar tan fácilmente, es necesario de un pokémon. ¿Los vistes, verdad? –Miro a la pequeña que asintió. No hablaron más, hasta que otro pensamiento salió de los labios de la pequeña.-
- Quiero ir al lugar donde esta mamá también… Auch –Se sobo la cabeza al sentir un golpe y con ojitos llorosos miro al chico que le miraba triste y molesto. Entendió que eso no estaba bien.-
- Eso a ti no te toca, no vuelvas a decir cosas como esas –Le regaño a lo que la pequeña agacho su cabeza y fue abrazada.- Eres muy joven, debes de vivir y buscar la felicidad. –Cuando dijo aquello se escucharon unas voces en la costa y reconocieron unas siluetas pequeñas, una mayor, intermedio…-
- Princesa, Wallace ¿Están ahí? –Se escucharon unas voces y los ojos de las personas conocidas hicieron notar. Rojo, café, violeta y otros.-
- Ya vamos –El joven tomo a la pequeña no dándole la oportunidad de ver a aquel que reconoció de ojos rojos. No ahora… Quizás el destino un día los juntaría… Al igual quizás su destino se juntaría con el de aquella joven de ojos violetas.
…o.O.o.O.o.O.o…
El palacio de la tierra se encontraba de lo más silencioso, más de lo acostumbrado en aquel lugar. Solo las pocas personas que acompañaron al rey son los que sufrieron y su ánimo no era el mejor, se la pasaron juntos y en silencio de no contar nada de lo sucedido a los demás. Esperaban a que su rey les diera una orden de que hacer. Y hablando del rey, ahora se encaminaba a sus súbditos.
- Ustedes -Les llamo Norman dándole una señal para que lo siguieran. Caminaron detrás del rey callados por los pasillos de aquel lugar. Llegaron hasta una puerta de madera, el rey abrió aquella puerta y entraron todos para hablar con más comodidad sin ser escuchados.- Que nada de lo sucedido en aquella isla salga de aquí entre nosotros... Tampoco... Le mencionen mucho de aquello a mi esposa -Suspiro el hombre algo triste, todos asintieron de acuerdo con lo mencionado. Y siguió dándole más indicaciones.-
Afuera de aquella puerta una joven de cabello purpura escuchaba con una mirada triste y una lagrima traicionara bajo por sus mejillas. Se quitó la lágrima y volvió a su semblante serio, corrió por los pasillos hasta llegar frente a una puerta donde se escuchaba una linda tonada.
Una mujer sentada en su cama mientras cambiaba el vendaje de su pequeño y único hijo. A su lado estaba una pequeña de cabello negro y corto, ojos chocolate, parecía tres años menos a Winona y esta quien entretenía al pequeño príncipe. La reina tenía los ojos un poco irritados, había estado llorando toda la noche.
- Ruby, ¿Realmente te encuentras bien? -Pregunto su madre con una voz amorosa y preocupada.-
- Si mami no te preocupes -Contesto el niño sonriente quien tocaba donde estaba su herida bajo los vendajes.- Solo arde un poco, eso es todo, no duele demasiado -Dijo sinceramente como tal niño era aún. La reina suspiro.-
- Es bueno saber que estas bien ya pequeño niño.- Dijo la chica burlonamente mientras tomaba la barbilla de Ruby juntando sus frentes, por error golpeándose fuerte lo cual causo dolor a ambos.-
- ¡Marge, ten más cuidado!... Eso me dolió -El pequeño se sobo, haciendo reír a la madre del pequeño y la joven afuera de la habitación. La joven quien respondía por tal nombre se quejó.-
- Que ironía, te duele más un simple golpe que una herida en tu frente -Se quejó Marge sobándose la cabeza. La puerta se escuchó abrirse volteando todos hacia esta visualizando a la joven de cabello violeta.-
- Buenos días Winona -Sonrío la reina.-
- Buenos días -Sonrío Marge
- Buenos días -Sonrío a ambas y al pequeño le sobo la cabeza. Se pusieron a platicar las tres mujeres un momento mientras el pequeño niño jugaba con los pokémon que trajo consigo mismo.-
- Sería mejor que... -La reina fue interrumpida por el jalón de su vestido, volteo a ver y miro a su hijo que le miraba algo serio.-
- Mami… -
- ¿Qué sucede, Ruby? -
- ¿Volveré a ver a Sapphire? -Pregunto algo dudoso y con tristeza, las mujeres se vieron y vieron su mirada la cual no comprendía. Marge miro a Winona quien le dijo que no hablara, esta estaba enterada de todo a pesar de no estar ahí. La reina las miro a ambas sonriéndoles.-
- Quizás... Pero por ahora es muy pronto para eso -Revolvió el cabello de su pequeño para depositar un beso en la frente de este.- En un futuro la volverás a ver… Confió en eso… -El pequeño sonrió ampliamente, esperaría por ver a ella.-
Las chicas miraron la escena con ternura de una madre cuidando y mimando a su querido hijo. Muchos de los padres de los jóvenes en esta nación habían muerto durante la guerra o habían ido a participar en esta, en el caso de las jóvenes sus padres habían muerto durante una guerra. La reina paseo por aquellos pueblos destruidos con el fin de encontrar sobrevivientes, en eso encontró varios jóvenes huérfanos o familias desamparadas, ella los ayudo y algunos jóvenes fueron llevados al castillo como ellas lo fueron. Se les dio estudio, comida, un techo donde vivir, todos quisieron servir en el castillo como un gracias. Aquella mujer era como una madre para todos. Siguieron mirando hasta que vieron como les miraba.
- Vengan también aquí –La mujer hablo a las chicas quienes sonrieron y abrazaron. Eran felices con ella. El momento fue interrumpido por el estrepitoso abrir de la puerta donde vieron a un hombre y se separaron. Era Groudon el cual se dirigió al príncipe preocupado. ¿Está bien? –Le miro y examino.-
- Señor Groudon –Las jóvenes dijeron e hicieron reverencia, pero este no les miro. La mujer solo suspiro y vio a Groudon a los ojos, este le miro y bajo la mirada.-
- Lo lamento mucho, si hubiera sabido entonces… yo… -
- No te preocupes –Dijo Ruby quien salto de la cama para ponerse frente a su protector.- No me importa estar lastimado… Mientras este ella bien… -Comento esto muy bajo que nadie lo escucho.-
- Esta segu… -
- Claro que lo estoy –Contesto sonriente mientras le hacía señal a los pokémon en un rincón de la habitación y estos felices corrieron al igual que él hacia afuera.-
- … Iré a ver que no se lastime –Dijo enseguida Marge quien corrió hacia el pequeño, dio un chiflido un Tailow y Vulpix le siguieron fuera de la puerta.-
- También veré que no les pase nada ambos –Comento Winona quien se levantó y camino hacia la puerta.- Si necesita algo hágamelo saber reina… Con su permiso señor Groudon –La joven salió por la puerta dejando a ambos dentro.-
- … Lo lamento… -Soltó. La mujer no dijo nada, solo se levantó de su cama y se dirigió a la puerta.-
- Un lo lamento no puede traer a la vida a alguien… Y también estoy segura que ustedes fueron los causantes… -
Comento la mujer triste. Groudon sintió pena y le propuso algo a la mujer, la cual regreso a su asiento para escuchar atenta.-
En el jardín el pequeño jugaba con los pokémon. Marge miraba desde lejos junto a Winona con una sonrisa. Se levantó y fue a regar algunos de aquellos arboles con bayas junto a sus dos pokémon. Winona la observo, ella se divertía con ese tipo de cosas.
- Oye, ¿Cuándo veras a Daisy? –Pregunto Winona mientras unos pokémon tipo volador se les acercaba, ella atraía a ese tipo de pokémon. Marge volteo y lo medito un poco.-
- No lo sé, es difícil saberlo… Me conto que tiene que hacerse cargo de su hermano y sus 3 amigos, 2 muy traviesos, una dormilona y su serio hermanito, al igual que apoyar a su abuelo retirado de rey que ahora sigue unas investigaciones –Lo pensó un poco, aquella joven tenía una vida de otro nivel, ayudar a investigar, descubrir cosas nuevas, eso les era fantástico en esos tiempos.-
- Investigar… El señor Oak es un gran investigador, que bueno que su reino tiene paz con la mayoría de todos, han establecido ya una gran región… Aunque tienen algunos conflictos con los de la región vecina, pero también aliados hay –Sonrío Winona mirando al cielo acariciando un Swablu en sus brazos. Escucharon las exclamaciones del chico y rieron al verlo. Era bastante joven y ya aprendía a ser un gran chico con los pokémon.- Vamos a enseñarle algo a Ruby, ¿te parece? –Le hablo a la otra chica mientras ambas iban junto al chico para enseñarle algo de lo que ellas sabían.-
Pasaron un tiempo jugando cuando la reina llego. Les vio sonriente. Se encamino a paso lento a donde estaban ellos, al sentir su presencia se voltearon y el pequeño corrió junto a su madre, mientras las chicas se colocaban a su lado.
- Preparensen, saldremos en unos momentos a dar un paseo –Dijo la mujer, los dos más chicos saltaron alegres mientras Winona asentía ante la mirada que le daba su reina.-
Los cuatro caminaron por el jardín hasta pasar por los pasillos del castillo. Llegaron a la entrada donde un Altaria y Dragonite les esperaban junto al gran titán de la tierra. Groudon hizo una reverencia ante su reina y el príncipe.
- Pueden ir en estos dos –Dijo el titán, todos asintieron y la reina camino hasta el Dragonite siendo ayudada de Groudon, después este ayudo a subir al príncipe. Las dos jóvenes subieron al Altaria por si solas, el pokémon les ayudo a subir estando cómodas en su tan suave lana.-
- Me gustaría que no llegaran tan tarde, pero no se cuanto se alargue su viaje. No lleguen muy noche. –La reina asintió, se les entrego unas capas para cubrirse y todos e las pusieron. Después de estas listos alzaron vuelo.-
Muy pronto el castillo quedo bajo sus pies y dieron vuelo en dirección del mar. Vieron como su paisaje a su alrededor iba cambiando de un azul a tonos rojizos, naranjas, rosas. Quedaron sobre una playa donde mucha gente reunida estaba. Vieron un extraño espectáculo nunca visto para sus ojos donde participaban humanos y pokémon. Una bella pero triste despedida.
La gente del agua tiene una bella forma de despedir a las personas. Pensó la reina quien admiraba aquello. Los de la tierra cavaban pozos profundos donde enterrar los cuerpos. Pero seguro estas personas tenían su propio ritual.
La noche calló y el ritual fue terminando. La gente en la playa se fue marchando y parecía ya no quedar nadie. Bajaron junto a los pokémon y caminaron por la playa.
- Vamos niños, con mucho cuidado. –La mujer les guiaba y todos fueron caminando. Escucharon a alguien hablando y voltearon a ver. La madre se alerto.-
- Princesa, Wallace ¿Están ahí? –Escucharon a lo lejos, se relajaron un poco, el niño de ojos rojos volteo a ver y se topo con unos ojos zafiros, mientras la joven Winona se topo con unos ojos aqua.-
- Ya vamos –Escucharon la voz del joven que cargo a la pequeña princesa Sapphire, lo cual a Ruby no le dio tiempo de verla bien. Les vieron alejarse y desaparecer.-
- ¿Era… ella? –Pregunto Marge. Winona asintió y volteo hacia el mar.-
- Si… Pero aun no es tiempo de que Ruby le vea de nuevo.- El niño miro donde se habían retirado aquellos sin hacer caso a los demás. Después volteo al mar un tanto triste. Estaban los cuatro frente al mar en aquella noche fría. La reina dejo la flor en el agua y los demás le imitaron.
- Selene… -La mujer susurro y las jóvenes miraban triste al mar, el pequeño sin entender se aferraba a las piernas de su madre.-
Si muero… Me encantaría que vieras mi festival de despedida… y llevaras... Aquella flor que solo crece en su reino… La flor de la luna…
Recordó aquellas palabras de Selene, bajo su mirada ocultando como una lagrima caia por su mejilla. Saco unas bellas flores de hermosos pétalos blancos que se hacían resaltar con la luz de aquella hermosa luna, flor que florecía ante aquel bello astro del cual ahora su amiga habría de vigilarles. Le entrego a sus tres acompañantes, una vez todos teniéndola se acerco al mar y se hinco, dejo la flor en la arena y los demás le siguieron.
Se retiraron y observaron como la marea se llevo las flores. Se fueron flotando mientras la luna les guiaba un camino. La noche era tranquila y bella.
- Vayámonos… -Comento la mujer y regresaron a su hogar.-
…o.O.o.O.o.o…
El tiempo paso poco a poco. Entre los reinos no hubo mucho movimiento de guerras por un tiempo. Se vivio una temporada de paz. Pero ambos reyes fueron cambiando poco a poco.
Por el lado del agua, el rey se dio paso para criar a su hija. Comenzó a hacer su pasatiempo favorito, investigar en aire libre a los pokémon. La pequeña Sapphire le ayudaba y comenzó a tomar ciertas costumbres de aquel lugar, aprendiendo de los pokémon, de la naturaleza, tomando agilidad, fuerza, sorprendente en una chica. Fue cambiando poco a poco. Entreno junto a sus pokémon y se decidió a ser más fuerte para un día ganar la guerra.
Por el lado de la tierra, Norman se volvió un poco más frío de lo que era. Se volvió más centrado a lo que hacía. También se centro de una forma no muy amable con su hijo obligándole a aprender a luchar. El niño no fue capaz de soportar tanto aquello que prefería esconderse de aquel monstruo, claro, apoyado por Groudon quien también esperaba que peleara. Intimidaron de cierta forma al chico que comenzó a sentir rencor y decidió no pelear más.
…o.O.o.O.o.O.o…
Algunos años pasaron más…
- ¡Papá! ¡Iré a investigar lo que me pediste! –Grito la niña de ahora parecía tener 10 años ahora. Vestia tan solo hojas que le cubrían.-
- ¡Claro hija! Ten suerte y mucho cuidado –Le contesto su padre muy feliz. Las personas a su alrededor simplemente le miraban negativamente, el camino de una princesa por un camino un poco más… ¿salvaje?-
- ¡Princesa Sapphire! Esa no es la forma de comportarse una señorita y menos de vestir. –Le reprocho un hombre alto, con bigote, muy bien vestido y gran elegancia.-
- Juan, solo iré a investigar –Comento como si fuera lo más normal. El hombre le miro furioso.-
- ¿De esa forma? Señorita, su padre si que no sabe como criar un hombre, claro, es normal de un hombre viudo amante de la naturaleza, si tan solo Selene estuviese… -El hombre detuvo sus palabras al ver como la niña de 10 años miraba el suelo triste.- Yo lo...
- No hay problema… -La joven miro de forma sombría el suelo.- ¡Toro! ¡Rono! ¡Dono! –Grito de repente mientras el hombre se alerto y volteo hacia atrás. Una escena rápida que no le hizo reaccionar. Un Combusken, Lairon y Donphan habían envestido al hombre dejándole inconsciente. La chica rio divertida mientras otros a lo lejos negaba por desaprobación de sus acciones.-
- Sapphire
- Oh no… -Miro el suelo y luego volteo atrás. Un joven apuesto de de cabello color aqua y ojos del mismo tono le veian desaprobatoriamente. Le miro avergonzada por que el viera su acción, le esperaba una regañada.- ¿Qué sucede Wallace? –Le pregunto nerviosa.-
- ¿Qué te he dicho de atacar al maestro Juan?
- No debo atacarlo con Toro, Rono y Dono… Mucho menos con Walo en las practicas en el mar pues será aplastado –Dijo en tono de regañada. Le miro con ojos que siempre le salvaban, ese chico de casi 20 años no se resistía ante aquella mirada desde que era más chica, lo sabia.- ¿Pero estoy perdonada, verdad? Solo quiero ayudar a papá en su investigación…
- … -Le miro, exactamente, esa mirada le era su arma débil, intento hacerse el fuerte pero dio un suspiro marcando la victoria de la joven.- Quiero que estés aquí temprano, no vuelvas a hacer lo mismo con mi maestro
- ¡Gracias! –Grito alegre y se preparo para marcharse ya le había pasado y dado la espalda.-
- Sapphire –Le llamo, la chica suspiro volteando y le miro algo cerca de su rostro, la chica dio un paso atrás y este sonrió tomando su cabeza con su mano y acercándose a su frente para plantar un beso.- Cuidate –Le dijo con ternura revolviendo su cabello para retirarse. Era una clase de hechizo que había hecho él. La chica quedaba de cierta forma hipnotizada lo cual causaba que estuviera tranquila, le hiciera caso por un tiempo o simplemente una forma de desear que se cuidara.-
La chica salió de su trance y corrió por el lugar y el pueblo. Para la gente era común, salió del pueblo para adentrarse al bosque a investigar feliz junto a sus pokémon.
…
Con la tierra ahora era tranquilo. Un perfecto día soleado en el cual muchos aprovechaban para poder entrenarse para la guerra. Los hombres practicaban para ello, también algunas mujeres que no eran muy tomadas enserio a excepción de algunas.
- ¿Ya termino esto? –Dijo una chica de unos 16 años de cabello negro, ojos cafés, piel clara y aburrida junto a una bella criatura como lo era esta misma, un Ninetales. Había derrotado ya a varios hombres y sus pokémon.-
- … Si señorita Marge, puede retirarse –Decía Groudon, quien era quien entrenaba a todos. Volteo a ver a una mujer de casi 20 años quien había también derrotado a la mayoría de sus hombres.-
Una bella mujer termino con su contrincante con un Altaria. Una mujer de cabello lila que caía por su espalda con delicadeza y bellos ojos de su mismo tono del cabello, se quito un cabello que estorbaba en su cara poniéndolo tras su oreja.
- ¿Yo también puedo irme señor Groudon? –Pregunto la joven respetuosamente ante el titan. El hombre le miro y asintió.
- Claro Winona, ustedes dos no me decepcionan… No como estos inútiles –Dijo viendo a sus demás soldados derrotados. Ambas chicas sonrieron y comenzaron a caminar.-
- Ruby, termina rápido y deja de ser tan quisquilloso –Le regaño Winona molesta, viendo un chico de once años de edad de cabello negro que ahora era cubierto por una extraña cosa que se había hecho el mismo el cual intentaba evitar todos los ataques con su Mightyena, intentando no ensuciar a su "bello pokémon" como le decía él.-
- ¿Crees que no quiero? Odio pelear, pero mi padre y Groudon me obligan –Miro con odio a su protector que le miraba serio.-
- Termínalo –Le ordeno Marge molesta también. El joven suspiro y miro a aquel hombre que era su contrincante de forma fría con sus ojos rojizos, su pokémon había adoptado otra forma de pelea, ya no con elegancia y en un parpadear el pokémon estaba derrotado. Ambas sonrieron al igual que Groudon.-
- Puedes retirarte príncipe –Le dijo Groudon satisfecho, el chico se dio la vuelta y se fue con las dos mujeres y sus pokémon.- Pequeño malcriado… Aun así muy fuerte he de admitir –Sonrío pensando en el futuro. Volteo a ver a todos los derrotados que esperarían su castigo.- Levántense inútiles y sigan con el entrenamiento.-
Los tres se marcharon para ir hasta el jardín del castillo donde ahí preferían descansar. Winona se sentó en el pasto observando a unos pequeños pokémon pasear por ahí. Miro a Marge que cuidaba el pelaje de su Ninetales delicadamente, Ruby observaba eso con detenimiento, ella le enseñaban sobre el gran cuidado de sus pokémon. Ruby le gustaba embellecerlos, así que seguía sus pasos.
- Creo que tres mujeres nos encontramos en este lugar –Susurro Winona decepcionada, por un momento el pequeño se veía como un gran hombre y pasaba a ser muy…-
- Ruby, pareces muy niña –Comento Marge. Esa era la palabra: "niña".- Eres un chico, debes ser un poco más como los demás, varonil, interesándote en mujeres, juntándote con chicos de tu edad y no con nosotras –Dijo Ruby.-
- No me agradan los demás chicos, son muy… Sucios, les gusta jugar con la tierra, luchar, eso no me gusta… Y tu eres la más delicada aquí, Winona es un poco más tosca… -Comento sin pensar, de repente varios Taillow ya estaban picoteando la cabeza del chico.-
- ¿Tosca yo? Ja, pequeño niño –Murmuro molesta. Miro la escena un tanto divertida, ese chico había cambiado. Antes le gustaban las peleas y ahora las odiaba. La falta de convivencia con su padre le había cambiado y le afecto el hecho de convivir con más mujeres que con hombres, claro le gustaban las mujeres pues aun recordaba a aquella niña, aquella princesa.-
- ¡Paren esto ya! Arruinaran mi bello rostro –Grito desesperado mientras su Mightyena, Nana, y sus otros compañeros que eran: Delcatty llamada Coco, Kirlia llamada Ruru y un Swampert llamado Zuzu. Winona suspiro. Realmente es una niña en cuerpo de niño. Pensaron ambas jóvenes-
Algunos que se encontraban por ahí veían la escena ya como algo normal, ese niño preocupándose siempre por su belleza y la de sus pokémon. ¿Qué podían hacerle? Todos continuaban su rutina habitual dejando a aquellos con sus juegos.
