Segunda viñeta para la tabla Ilusoria de 30vicios. Me ha costado escribir esta viñeta porque no se me ocurría nada con el tema, pero ahí está. Me está costando definir a los personajes...

Disclaimer: Todo pertenece a Rowling menos la historia, que es mía.

Sad love story

02. Paso a paso

Lily está en la biblioteca cuando alguien se deja caer en la silla frente a ella. Alza la vista, encontrándose primero con los brazos de Sirius sobre la mesa, invadiendo su espacio personal. Cuando lo mira a la cara descubre un matiz burlón en la sonrisa traviesa.

—Hola.

Lo dice sin dejar de sonreír ni retroceder, y echa un vistazo a los papeles de encima de la mesa. Coge uno de los pergaminos y lo lee por encima para después dejarlo sin interés en su lugar. Lily no puede evitar sentir una sensación de inquietud agradable cuando Sirius la sigue observando sin decir nada, la misma sonrisa plantada en los labios.

—¿Qué pasa, Sirius? –pregunta con simpleza. Acaba sonriendo también.

—Nada –Los ojos del chico brillan con algo que ella no sabe identificar al pronunciar lo siguiente–. James me ha dicho que te cuide mientras él entrena.

—No necesito que me vigiles, Black –dice, aparentemente tranquila, pero el ambiente ha cambiado cuando James ha aparecido en la conversación. No más Sirius, no más sonrisas.

—Ya lo sé. Así que he decidido venir a hacerte compañía… Lily.

—Bien. También podrías ayudarme con mi trabajo de Pociones –apunta ella, resuelta. No está intimidada por su presencia, y eso es algo que le gusta.

—Creo que paso –replica haciendo una mueca.

Lily sigue escribiendo hasta que casi olvida que Sirius está delante. Pierde la noción del tiempo con la pluma entre los dedos y el silencio refrescante de la biblioteca. Él se limita a mirarla con seriedad.

—Oye –murmura de golpe, haciendo que ella se sobresalte–. ¿Por qué decidiste decirle que sí a James?

Lo pregunta a bocajarro, sin dudar, con el mismo ímpetu con el que hace las cosas, pero Lily no se siente incómoda, así que mira fijamente a Sirius preparada para contestarle. Busca las razones por las que sale con James. Porque insistió mucho. Porque me di cuenta de que es un buen chico. Porque me gusta. Porque me quiere. Porque sí.

Las frases aparecen en su cabeza, una tras otra, agolpándose hasta que no las entiende. Por algún motivo ninguna de ellas le parece lo suficientemente buena. Se sonroja de repente, inquieta.

—No es asunto tuyo –susurra, bajando la vista.

La chica retira un mechón de cabello pelirrojo que le estorba detrás de la oreja, dirigiéndole apenas un parpadeo a Sirius. Reconoce una extraña preocupación en él.

Hay algo en su cabeza que insiste en que eso no está bien, en que no es una amistad como la que tiene con Remus, en que le diga que se aparte. Hay algo mucho más hondo en su pecho que quiere besar los labios de Sirius Black.