He tardado más en escribir esta pero he estado bastante ocupada con el instituto. Suelo subirlas antes a mi livejournal; la página está en mi profile.

Disclaimer: ¿Ya nos lo sabemos todos, no? Cualquier cosa que reconozcáis pertenece a Rowling.

Sad love story

03. Manos frías

Es apenas noviembre pero caen copos del cielo; las torres del castillo son cubiertas de blanco, el lago se congela, los jardines llenos de muñecos, alumnos haciendo batallas de bolas de nieve. El invierno suelen ser meses tristes para Lily pero ese año la blancura hace que se le hinche el pecho y sonría. Los labios rojísimos, cortados por el frío, pero James la besa de todas formas y si a él no le importa a ella menos.

—¡Sirius! –exclama James de repente.

Se separa de ella suavemente –después de mirarla con los ojos brillantes, como un te quiero sin palabras– y corre hacia el chico, derribándolo en un abrazo mientras ambos ríen con carcajadas bruscas e idénticas. Parece que no se hayan visto en siglos aunque en realidad es una pequeña broma privada; los merodeadores tienen bromas privadas para todo. Caen al suelo y se revuelven el pelo, llenándose de nieve los abrigos y los guantes. Están en séptimo pero el espíritu es el mismo que compartían en primero cuando llegaron llenos de ilusiones. Cuando se calman un poco comienzan a hablar en voz baja, así que Lily decide esperar, observándolos con cariño, pero James le hace un gesto y Lily se acerca, aunque tiene la sensación de que ambos cambian parte de lo que estaban diciendo.

—Falta poco para la hora de los lobos –dice Sirius místicamente, levantándose a trompicones mientras le tiende la mano a James.

—Ya –asiente, ligeramente sombrío–. Espero que estés preparado –añade.

—Por supuesto –musita. Esboza una sonrisa casi canina y se fija en la chica–. Bueno, pelirroja, me voy. Cuida de James.

Sirius da una palmada a la espalda de James como única despedida y hace ademán de emprender el camino hacia el castillo. Sus dedos helados rozan la mano cálida de ella al pasar a su lado, en un gesto involuntario, y se detiene unos instantes; ambos se miran vacilantes. Sirius parpadea y sigue de nuevo el trayecto hasta Hogwarts.

Lily se lo queda observando confusa. Aquel pequeño recuerdo pasa a un segundo plano cuando James tira de su mano, guiándola por los jardines. Se sienten bien juntos. Él la ha esperado durante años sin perder jamás el aplomo; el hecho de tenerla solo hace que sus sentimientos se vuelvan más fuertes. Ella, por su parte, comienza a sentir que podría pasar el resto de su vida junto a él. Porque lo quiere.

—Qué raro –dice James de repente–. Tienes las manos frías.

Lily sonríe débilmente.