Hola =). Me gusta el ritmo que llevo con esta tabla, de hecho ya tengo la décima viñeta escrita (ahora la subiré también) y con ella ya habré acabado una tercera parte de la tabla. Espero que os guste.

Disclaimer: Todo lo que reconozcáis es de Rowling y esas cosas.


Sad love story

09. Engaño mutuo

El primer engaño es de Lily.

—¡James! –grita cuando lo ve. Las vacaciones son cortas pero se le han hecho eternas y se lanza sobre él olvidando la serenidad que suele envolverla. El castillo se llena de rostros, aunque solo tiene ojos para su chico de ojos marrones (aunque, pensándolo, quizá una mirada gris la harían desviar la cara y el corazón)–. Te he echado tanto de menos…

—Princesa –susurra contra ella, sujetándola varios centímetros por encima del suelo, acariciándole el pelo–. Feliz año nuevo.

Aquella noche no queda con Sirius; apenas una mirada y una sonrisa de disculpa para él. Intenta con todas sus fuerzas volver a la normalidad. A ser la Lily de James y nadie más.

Ilusa; evidentemente no lo consigue porque ella misma va a buscar a Sirius Black con los latidos desbocados y el cabello pelirrojo como una llamarada en medio de la oscuridad.

El segundo engaño es de Sirius.

Sirius es como… no, es un hermano para James. James podría decir mil cosas buenas sobre Sirius pero basta con mencionar que moriría por él (y viceversa). Sin embargo nunca ha aguantado sus incansables conversas sobre Lily –Potter reconoce en sus adentros que se pone muy pesado hablando de ella (de hecho, Sirius solía cortarlo con un basta de pelirrojas por hoy, Cornamenta, con un tono entre divertido y exasperado, o con comentarios más mordaces)–, pero hace semanas que no lo interrumpe. Que lo mira con una extraña expresión. Y lo inquieta.

—Oye, Canuto –pregunta mientras se acomoda en la cama, los codos apoyados sobre la almohada y las piernas estiradas–. ¿Te pasa algo?

Sirius se quita los zapatos con los pies lentamente y sube de un salto a su cama, a la derecha de la de James. Se balancea, de pie sobre el colchón.

—¿Qué tendría que pasarme? –replica con una amplia sonrisa, y le lanza un almohadón que le golpea de lleno en la cara. Cuando se recoloca las gafas, preparado para devolverle el golpe, la sensación de inquietud ya se ha marchado.

El tercer engaño…

Unos días después James decide seguir a Sirius. Hace tiempo que lo descubre yéndose de la habitación sobre la misma hora, y supone que es para encontrarse con una chica, pero lo irrita que no le haya dicho nada. Es su mejor amigo, ¿por qué tendría que escondérselo?

James encuentra la razón cuando lo ve, la ve; a él y a ella, besándose contra una pared. Se separan –apenas unos milímetros, suficientes para respirar y mirarse– y el chico de gafas se estremece de rabia bajo la capa de invisibilidad porque sabe que Lily tendrá los labios muy rojos y no es por él.

El tercer engaño es de James, porque lo sabe. Y porque no dice nada a su chica de ojos verdes al verse; un simple buenos días carente de toda expresión.