Aquí sale Peter por primera vez, creo. Tenía ganas de escribir desde su punto de vista porque me da mucha rabia que en la mayoría de fanfics sea un... idiota, o que ni siquiera lo mencionen. Siento que no salga demasiado, pero al fin y al cabo los principales en este fanfic son Sirius y Lily.

Disclaimer: Lo de siempre.


Sad love story

10. Lazos rotos

Peter suele parecer despistado. Que la gente crea lo que quiera; él está ahí, casi invisible, enterándose de todo. No necesita más amigos de los que tiene –los mejores– y está encantado de que una chica como Lily Evans esté en el grupo. Sin embargo…

Pasa algo entre ellos tres: James, Sirius y la pelirroja. Y Remus sabe (aunque no dirá nada a Peter si éste no pregunta directamente, y Peter no sabe exactamente qué debe preguntar). Son como secretos contados en susurros… solo que no son susurros; son emociones en los gestos, las expresiones. La manera de fruncir los labios al escuchar conversaciones o la forma de pasarse la sal durante la comida. Hoy, por ejemplo, las cosas están saliéndose de su perfecto lugar.

Están en el banquete de la cena, los cuatro y ella, únicamente interrumpido el silencio por el sonido de los cubiertos. Otro día cualquiera Sirius estaría hablando a voces con James sobre la siguiente broma que deben hacer a los Slytherin (esperando especialmente a que éstos se enterasen para cambiar el plan a última hora). Por su parte, James fingiría comportarse durante un rato para que Lily no le dirigiera miradas reprobadoras y Lunático daría las mejores ideas casi sin querer, sin perder la expresión de alumno ejemplar del que todos los profesores se confian. Para que después digan que los vigila, piensa Peter con una sonrisita.

Las voces animadas fuera de su círculo lo hacen sobresaltarse.

—Qué callados estamos todos hoy –comenta desapasionadamente.

Nadie responde.

—No pasa nada, Peter –contesta Lily afectuosamente al cabo de unos segundos, esbozando una mueca que intenta ser una sonrisa. Las ojeras violáceas resaltan sobre la palidez, aunque no la afea, al contrario, la hace parecer más irreal e inalcanzable en su marcada belleza.

James tiene el ceño fruncido, pensativo. Apenas ha comido.

—Peter –empieza, desmenuzando el pan entre sus manos para luego dejarlo en el plato–. Creo que no lo entiendes.

Su tono es tan diferente al habitual…

Peter se sorprende con la reacción de los demás. Lily empalidece furiosamente, y le mira con los ojos abiertos de espanto. Apoya las manos blancas sobre la mesa, expectante. Remus se limpia cuidadosamente la comisura de los labios con una servilleta. Tras doblarla fija su atención en James. Parece tranquilo, pero sus gestos dicen lo contrario, ya que se rasca la cicatriz de la mano izquierda; solo lo hace cuando necesita paliar sus nervios

—No, no sé muy bien qué… –Deja la frase al aire.

Sirius deja los cubiertos a un lado, todavía más pálido bajo el cabello negro. Tiene los músculos del cuello tensos, los labios entreabiertos, la mirada vidriosa. Nunca a Peter le ha parecido tan indefenso como en ese breve instante. Sirius se levanta sin mirar a ninguno.

—Tengo que irme –musita entrecortadamente.

James alza la cabeza en ese momento, antes gacha, la ira ardiendo bajo la piel. Y entonces…

—Sirius –llama Lily con voz débil.

Entonces todo se rompe.