En esta viñeta, realmente, no pasa nada. Pero quería poner un capítulo de "transición", entre lo que ha pasado hasta ahora y lo que va a ocurrir, ya que habiéndose enterado James, las cosas no pueden seguir igual. Nos vemos en la próxima actualización, guapis.

Disclaimer: No soy Rowling.


Sad love story

11. Doble filo

El tiempo parece avanzar demasiado despacio. Los labios de la chica tiemblan, más rojos que nunca por habérselos mordido, pero no aparta la mirada de Sirius, sangre Gryffindor latiendo en las venas sin duda. Sirius se detiene, apenas un par de pasos alejado, y se gira.

—No puedo –musita sin verla.

Sin embargo no hace ademán de marcharse. Piensa que no puede dejarla sola, así que espera, tambaleante, y por fin mira a James.

—Hijo de puta –dice él en voz alta, con la boca entreabierta de sorpresa. No saben cuándo se ha enterado pero este es el instante en que lo asume.

James se levanta y la silla cae hacia atrás con estrépito. Algunos alumnos de la mesa han callado, percatándose de que algo anda mal, y ahora los observan, con la boca desencajada de sorpresa (y de crueldad). Una niña de primero suelta una brusca exclamación y da un codazo a su compañera antes de que ambas se callen, tremendamente expectantes.

—Hijo de puta –repite, más alto, enrojeciendo de pura rabia.

Sirius no contesta, tocado.

Lily se levanta, pálida, y duda. James o Sirius. Sirius o James. El mundo da vueltas y las lágrimas le enturbian la vista. Decídete, grita su cabeza; no se mueve. La frente le arde. Es vagamente conciente de que todos la miran, pero ellos no.

Remus reacciona repentinamente, haciéndose cargo de la situación con expresión tensa, y rodea la mesa de Gryffindor con aplomo, ignorando los comentarios a sus espaldas. Lily lo admira más que nunca.

El hombre lobo aprieta el brazo de James con afecto pero firme como solo un licántropo puede serlo y susurra algo en su oído, con el flequillo castaño rozándole. James se aparta de su contacto y su mandíbula se tensa.

—Me das asco –murmura, antes de dar media vuelta y marcharse.

Lily siente que ha vivido en un cuento de hadas y magia. Hasta que ella, la más bella princesa del castillo, se ha quedado sin nada. Y el cuento se transforma en relato de pesadilla. La desesperación nace al día siguiente. Con ella la locura.