Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, sino a JK y la WB.
Traducción autorizada de "Parenting Class" original de IcyPanther
Después de mil años aquí estoy de vuelta con el capítulo 3, siento haber tardado tanto en subirlo, pero es que estuve de vacaciones y luego de cumpleaños xD. Así que prácticamente la pasé en la vagancia total n.n. Pero en fin, aquí está, espero lo disfruten tanto como yo al traducirlo.
Gracias a mi beta, Neko90-bcn por ser un sol y corregir mis errores.
III. Hora de dormir.
El pequeño trío se encaminó de vuelta hacia el retrato del bufón, el cual estaba hablando animadamente con un monje que vestía un hábito marrón, sin percatarse de cómo el calvo sujeto esquivaba sus ademanes salvajes.
-Parvulus- anunció Hermione, observando la conversación con ligero interés. El bufón no hizo ningún movimiento para abrir la puerta ni dio señales de haberse percatado de su existencia. -Ummmm, ¿Leviculus?
-Oh que tonto soy, no los había visto- rió entre dientes Leviculus, volteando a ver a Hermione, mientras el monje se escapaba aprovechando la distracción, hacia la seguridad de su retrato. –Adelante- dijo abriendo la puerta, y los tres entraron a la extrañamente decorada habitación, la puerta cerrándose tras ellos.
-Son sólo las siete- musitó Hermione, dejándose caer en uno de los sillones naranja. -Deberíamos terminar la tarea ahora, y luego podemos llevar a Draco a dormir- le dijo a Harry, mientras él se sentaba a su lado.
-¿Y que hará él mientras tanto?- preguntó Harry, apuntando con la cabeza a Draco, el pequeño estaba parado en silencio al lado del sillón, observando el alfombrado rojo. -No podemos dejarlo hacer lo que quiera, ¿verdad?
-Draco, ¿Porqué no vas y tomas uno de los libros que hay en tu habitación?- sugirió Hermione, sonriendo amablemente al pequeño rubio. -Puedes leerlo aquí con nosotros, mientras Harry y yo hacemos la tarea, ¿De acuerdo?
-Sí, Hermione- respondió, dirigiéndose a su habitación.
-No entiendo- dijo Harry, -¡Es el primer día de clases y ya tenemos un montón de tarea! ¿No se supone que los primeros días deben de ser fáciles?- para enfatizar su punto, dejó caer la pila de sus tareas, haciendo un ruido hueco en la mesa.
-Relájate, Harry- rió Hermione, su nariz sumergida ya en el libro de Encantamientos. -No es tanto… y mañana tendremos libre la hora de Integración Familiar ¿no? Podrás terminarlo pronto si te concentras.
Mascullando por lo bajo, el pelinegro se acomodó en una posición mas cómoda en el sillón, y tomó su libro de Adivinación, frunciendo el ceño. -Es algo difícil concentrarse cuando estoy prediciendo mi muerte- murmuró, abriendo de un tirón el libro, revelando tablas de datos.
-¿Entonces porqué no abandonas la clase? Estoy segura que encontrarás más interesante Runas Antiguas o Estudios Muggles. Además, ¿Quién desea seguir escuchando a ese fraude que tienes por maestra?
-Tal vez quieras intentarlo- dijo riendo entre dientes el-niño-que-vivió. -¿Recuerdas lo que dijo la Profesora Tobin? Algunas de nuestras clases serán cambiadas... apuesto a que te tocará estar atrapada en Adivinación conmigo el tiempo que Draco sea un niño.
-Bueno- accedió ella, sus ojos brillando con desafío… -Si yo gano, tienes que prometer que me comprarás un libro cada mes por el resto del año. Sí tú ganas, haré tu tarea por toda una semana, siempre y cuando no faltes a clases. ¿Aceptas?-
Le tendió su mano y Harry le dio un apretón, con una sonrisa maliciosa. -Te vas a arrepentir de esto, Hermione… Predigo que perderás- ella gruñó ante ese tonto intento de imitación de Trelawney y regresó a su lectura.
La chica sintió hundirse el sillón a su lado, y volteo para ver a Draco acurrucado en la esquina, con un libro en su regazo- ¿Qué estás leyendo, Draco?- el pequeño levantó el libro para mostrarle la portada -La Princesa de las Hadas y los Ocho Demonios. Suena interesante...
Por los siguiente minutos el cuarto permaneció en silencio, el único sonido provenía de las páginas al pasarlas y los crujidos de la madera en la chimenea, que se encendió desde el momento en que ellos entraron a la habitación, y que crujía alegremente.
Un ruido sordo rompió aquel silencio, y Hermione volteó a ver a Draco sentado en el sillón, sus ojos abiertos con sorpresa y el libro tirado sobre la mesa; una gran bola de pelo estaba en su regazo.
-No muerde- le aseguró la chica a Draco, sonriéndole a Crookshanks. El cobrizo gato ronroneó y se acercó a Draco, frotando su peluda cola contra la pálida mejilla del rubio –Su nombre es Crookshanks.
Temeroso, Draco acarició ligeramente al gato, que ronroneó con el contacto. Sintiéndose más confiado, el Slytherin comenzó a rascarle atrás de las orejas, su dulce risa llenando la habitación.
Incluso Harry sonrío al ver esta extraña muestra de felicidad por parte de Draco. Sus carcajadas, fruto de las cosquillas que Crookshanks le hacía con su cola en la barbilla, eran contagiosas, Hermione y Harry abandonaron sus tareas, riéndose al igual que el pequeño.
Hermione, con la respiración entrecortada fue la primera en recuperarse del dolor en su estómago y costillas, la cara estirada debido a la gran sonrisa que tenía. Tambaleándose, la castaña logró quitar a su enorme mascota del estómago de Draco, depositándolo en el piso, mientras éste le hacía una mueca que hacía parecer, si esto era posible, su cara más aplastada de lo normal, e iba a enroscarse frente al fuego.
Draco dejó de reír y fue a sentarse al lado del gato, mientras Hermione ayudaba a Harry a recuperar su aliento, que tenía problemas para respirar debido a sus carcajadas.
-Es tan dulce- murmuró Hermione, recogiendo el libro que se le había caído y depositándolo en el sillón. –Que desearía que pudiera ser siempre así.
-Ciertamente, Malfoy es más manejable ahora de pequeño- asintió Harry, subiéndose los lentes y sentándose al lado de Hermione.
-Draco, Harry- le corrigió, dándole un coscorrón-. Se llama Draco. Ahora regresa a tus tareas…son casi las siete y media, debemos bañar a Draco a las ocho, luego uno de nosotros podrá cantarle una canción de cuna y leerle un cuento antes de dormir.
-¿Quieres decir que tenemos que bañar a los niños?-
-Ehmm... Sí... a menos que quieras que empiece a ponerse negro por la mugre... es un niño Harry- dijo con un suspiro, mientras él ponía la mirada en blanco. -Se ensuciará y necesitará que alguien lo bañe.
-No es él quien me preocupa- murmuró Harry, sonrojándose levemente.
-¿Qué quieres decir con eso?-preguntó ella, levantando una ceja.
Bueno,... tú eres una chica.
-¿Y? Él es un solo niño, ¡por el amor de Dios!
-Pero cuando tú seas la niña...
-Yo- dijo Hermione arrogantemente -me bañaré sola cuando sea niña, ¿entendido Harry James Potter? Nadie entrará en el baño cuando esté yo, ¿Está claro?
-Completamente correcto- rió Harry, desapareciendo el rubor de sus mejillas.
Ambos chicos regresaron a sus tareas, felices con el hecho de que les hubiera tocado un niño tan obediente. No podían evitar sentirse mal por Ron y Lavender... Terry no parecía un niño fácil de manejar.
Unos segundos después, el sonido de risas llenó la habitación una vez más, Draco perseguía al gato, que huía con uno de sus calcetines en la boca. -¡Devuélvemelo, Crookshanks!- Su tono de voz era suave aún, así que Hermione supo que no había de que alarmarse. Si hubiera estado llorando, Hermione hubiera encerrado al gato, pero Draco parecía estar divirtiéndose.
-¡Auch!- El Slytherin se estrelló contra Harry cuando Crookshanks se metió por debajo del sillón, y debido a la fuerza del golpe, el pequeño rebotó. Harry se arrodilló para estar a la altura de Draco, sorprendido por la reacción del muchacho.
Dejó salir un pequeño quejido, volteando su cara para no ver al ojiverde. -¿Draco? ¿Estás bien?- preguntó Harry suavemente, posando su brazo en el hombro del niño. Draco no respondió, sus pequeños hombros se sacudían levemente con sollozos suprimidos.
-¿Qué pasa, Draco?- Hermione se deslizo del sillón y se arrodilló al otro lado del pequeño, antes de que la necesidad de abrazarlo le ganara, y lo atrajo hacia sus brazos, acunándolo en su pecho. -¿Qué te duele?
La castaña le envió a Harry una mirada de desconcierto cuando Draco simplemente se hundió más en su abrazo, Harry sólo se encogió de hombros. -Nada duele- masculló Draco después de unos segundos, más para la blusa de Hermione. -Estoy bien.-
El rubio se liberó del abrazo de Hermione y se frotó con la manga de la túnica sus ojos. -Los Malfoy no lloran- murmuró suavemente, clavando la vista en el suelo. -Lo siento.
-No hay ningún motivo para que pidas disculpas, Draco- lo consoló Hermione. -¿Te arañó Crookshanks? ¿Dónde esta ese gato apestoso?- El gato rojizo salió de debajo del sillón, y dejó caer el calcetín a los pies de Draco, antes de lanzarse a los brazos de Hermione.
-No es nada, en serio- dijo él, con una pequeña sonrisa.
-Algo está mal- concluyó la chica, mirando al niño intencionadamente. -Solo queremos ayudar, Draco.
-Tiene que ver conmigo, ¿verdad?- preguntó Harry, viendo fijamente a Draco, hasta que el rubio tuvo que bajar la mirada. -¿Hice algo mal?
-N-no- tartamudeó Draco. -¿Me puedo ir a dormir? ¿Por favor, Hermione?- rogó él, volteando a ver a la chica. -Estoy muy cansado.
Hermione vio este acto como una manera de evitar lo que fuera que estaba perturbando al pequeño, pero sabía que luego se enteraría. Después de todo, iba a estar con ellos por dos semanas y debía resolver todas las dudas que tuviera para entonces.
-Está bien. Pero primero necesitas un baño. ¿Harry, me podrías traer el pijama de Draco? Draco, tú ven conmigo.- Sin darle tiempo al niño de protestar, lo levantó y lo colocó entre sus brazos, antes de darse la vuelta y entrar al baño.
Nadie había tenido la oportunidad de entrar al baño, pero era obvio que Leviculus no lo había decorado. El mosaico era color azul oscuro, con el piso en color blanco, y las paredes con empapelado azul claro.
Había una regadera en la esquina de la habitación, con una puerta que permitía hacerla privada. -¿Cómo prefieres el agua?- preguntó Hermione, sentando al niño encima del retrete. -¿Tibia, caliente o fría?
-No quiero bañarme- dijo Draco de repente, meciendo sus pies. -¿Puedo sólo irme a dormir?
-Lo siento, pero vas a bañarte cada noche. Mejorará tus hábitos higiénicos, y así no apestarás.
-Pero no quiero un baño.
Hermione parpadeó, confusa. Draco había sido accesible todo el día, pero desde el incidente con su gato, se había mostrado muy evasivo, algo raro para alguien de su edad.
-Pero tendrás uno- dijo ella firmemente, llenando la bañera de agua tibia. -Puedes entrar a la bañera por tu voluntad, o tendré que meterte yo misma. ¿Cuál de ellas escoges?
Como el niño caprichoso que se estaba comportando, Draco cruzó los brazos sobre el pecho y permaneció sentado, lo cual recordaba a Hermione al Draco que conocía actualmente.
-Parece que tendré que meterte yo- anunció Hermione, poniéndose en pie. Con pasos intencionados, se dirigió hacia Draco, y lo cargó, mientras el pequeño ponía resistencia.
En eso, el niño le mordió el brazo y ella gritó, dejándolo caer al suelo para agarrarse la muñeca que le estaba sangrando. Draco aprovechó ese momento para darse a la fuga, y corrió hacia la puerta, únicamente para estrellarse por segunda vez en el día contra Harry, cuando éste entraba al baño trayendo su pijama negro.
-¡Agárralo, Harry!- gritó Hermione, lanzándose por Draco. El niño esquivó a Harry y rodeó a Hermione, causando que se estrellaran de frente. -¡No quiere bañarse!- gritó la chica sobre el sonido del agua tirándose por el borde de la bañera, al haberse llenado.
Draco se resbaló en un charco de agua y cayó dentro de la bañera, salpicando a todos. Deslizándose, Hermione llegó hasta ahí y cerró la llave, con un suspiro de alivio.
El Slytherin permaneció silencioso, sentado en una esquina de la tina. Harry se levantó sólo para pisar una barra de jabón, y fue a dar al suelo de nuevo.
Draco se estremeció cuando el piso resonó con la caída de Harry, y Hermione se preguntó una vez más porque el niño parecía tenerle tanto miedo a uno de sus mejores amigos. Con inestabilidad, el-niño-que-vivió se acercó a ellos, agarrándose del tubo donde estaba una toalla para sostenerse.
Arrodillándose, Harry se acercó tentativo, y tocó a Draco en la cabeza, quien chilló, horrorizado ante el contacto. -Ya que estás en la tina, será mejor que te bañes de una vez- dijo Hermione quedamente, jalando el tapón de la tina para dejar salir un poco de agua. -Vamos a quitarte la ropa.- dijo, alcanzando al pequeño, que sólo se hacia más atrás, tratando de impedir que lo tocara.
Estirándose más, Hermione arrastró al pequeño hacia ella, que extrañamente se había calmado, y estaba muy callado. Le quito la túnica mojada, dejándola caer en uno de los charcos, el ruido que hizo al caer era lo único que se escuchaba aparte del agua que salía de la tina al drenarla.
La camiseta negra que vestía bajo la túnica fue más difícil de sacársela, ya que se le había pegado al cuerpo como si fuera una segunda piel. Después de unos segundos de estirones y jaloneos, la prenda salió, con un grito de asombro de ambos adolescentes.
Un gran moretón negro y azulado cubría el estomago de Draco, y otro moretón pequeño y amarillo en su espalda.- ¿Qué te pasó?- inquirió Hermione, con la voz más suave que pudo, dada la situación.
-Yo... me caí de un árbol- murmuró Draco. Ambos Gryffindor se percataron de que eso era mentira, ya que se podía visualizar una imagen parecida a la de una mano en el moretón mas reciente.
-¿Quién te hizo esto, Draco?
-Me caí de un árbol- repitió el niño, con los ojitos llenos de lágrimas.
-Tu padre te hizo esto, ¿Verdad?- musitó Harry en voz alta. -La mano es muy grande para ser la de Narcissa... y eso explicaría porque me tienes tanto miedo. Me ves como si yo fuera tu papá, ¿Verdad?
Los ojos de Hermione se abrieron al darse cuenta del problema, pero lentamente empezaron a entrecerrarse, al igual que los de Harry, llenándose de odio hacia Lucius. -¿Es eso cierto Draco? ¿Tu papá te golpea?
-¡No lo hace a propósito!- Hermione y Harry se sorprendieron ante el grito de Draco. -Sólo estaba enojado y yo estaba en su camino.- dijo, esta vez más suavemente, los ojos brillantes por las lágrimas no derramadas. -¡Mi padre me ama! ¡Yo sé que me ama!
Dándole a Harry una sonrisa triste, Hermione sacó a Draco de la tina, que automáticamente hundió su cara en la túnica de Hermione y empezó a llorar. -Hoy no habrá baño- susurró Hermione, meciendo a Draco en sus brazos, -Ni nada...-
Levantándose con cuidado del suelo, la bruja se dirigió a la salida, cuidando de no resbalar con los charcos, haciéndole una señal a Harry con la cabeza para que la siguiera. El chico se dirigió a la salida, recogiendo en el camino el pijama de Draco antes de salir del baño.
Hermione entro a la habitación de Draco y se sentó en la cama, la pequeña figura todavía estaba acurrucada en sus brazos. En silencio, tomó la ropa que Harry le pasó, y empezó a vestir al niño con los ojos llenos de lágrimas.
-Ninguno de nosotros te hará daño nunca, Draco- dijo ella gentilmente, abrazándolo fuertemente, Draco hizo su cabeza hacia atrás, viendo fijamente a Harry. -Mientras estés con nosotros, nos aseguraremos de que seas feliz, ¿De acuerdo?
Draco asintió en silencio, con un pequeño bostezo. -¿Quieres irte a la cama ahora?- otro asentimiento. Deshaciendo la cama, Hermione deslizó a Draco entre las sábanas, arropándolo con ella. -Buenas noches, Draco- murmuró ella, dándole un pequeño beso en la frente.
-Buenas noches- secundó Harry, agitando su varita en dirección a la cascada. El agua se transformó a un plateado brillante mientras caía, sirviendo como una lámpara para Draco. Los dos muchachos abandonaron silenciosamente la habitación, dejando la puerta un poco abierta en caso de que Draco los necesitara.
-¿No es terrible?- Harry la miró y asintió, con el ceño fruncido.
-Y yo pensé que vivir con los Dursley era horrible… pero ellos nunca me golpearon como lo hace Lucius. Digo, sí viví en la alacena bajo de las escaleras, pero al menos no me pegó nadie en el que se supone debía de confiar. Tía Petunia siempre se metía si las cosas se ponían muy rudas y tío Vernon dejaba de gritar.-
-¿Crees que Lucius lo siga haciendo?-
-Espero que no... Es un poco extraño, Hermione. Todas nuestras vidas desde que conocemos a Malfoy, habíamos deseado que se muriera o se fuera de aquí, pero ahora que algo tan terrible como esto pasa, o pasó, desearía no haberlo dicho nunca.
-Yo también...supongo que Draco puso una barrera, y es por eso que nunca hemos llegado a conocerlo como es realmente. Probablemente Lucius le hizo que cometiera todas las cosas malas que ha hecho.
-No quiero cambiar el tema pero, ¿Puedo ver tus apuntes de pociones, Hermione? Snape me las quito cuando me descubrió platicando...
-Creo que deberíamos irnos a dormir y hacer la tarea mañana- Harry se le quedó viendo con la boca abierta. -¿Qué? estoy cansada, y hemos tenido un largo día.
-Nunca pensé que llegaría el día en que te escucharía decir eso- sonrió Harry, moviendo la cabeza. -Bueno, pues buenas noches- Levantándose del sillón, le dio un abrazo a Hermione y se fue a su cuarto.
Hermione lo siguió un momento después, agradecida de poder meterse al fin a su cama calientita. –Mañana- dijo para si misma -haremos algo como una familia, como una familia de verdad.
Un leve toquido sonó en su puerta, haciendo que Hermione se levantara de la cama para abrir. Draco estaba ahí parado, frotándose los ojos, soñoliento. -¿Me puedo quedar aquí, Hermione?- preguntó suavemente, abrazándose a si mismo, debido al frío.
Sin decir nada, la bruja tomó al niño en sus brazos y lo acostó en su cama, acomodándose a su lado. -Gracias, Hermione- susurró, cerrando las manitas cerradas en torno a su camisón de dormir.
-De nada Draco... Buenas noches...
-Buenas noches, Hermione.- Después de un segundo, Draco le dio un abrazo y ella se lo devolvió, apretándolo fuerte contra ella. Con una sonrisa de felicidad en el rostro, el pequeño se durmió en los brazos de Hermione, un lugar donde sabía que siempre estaría seguro.
Bueno, aquí lo tienen. ¿Qué les ha parecido? ¿A que Little-Draco es totalmente LOVE? Espero sus comentarios sobre el capítulo, así como sus sugerencias, reclamos, etc.
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
