Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, sino a JK y la WB.
Traducción autorizada de "Parenting Class" original de IcyPanther
Y después de tanto tiempo aquí estamos de nuevo con un nuevo capítulo de esta genial historia. Espero les guste tanto como a mi el traducirlo. Muchas gracias a las niñas lindas que me felicitaron en mi cumple. Y un saludo especial a mi Lucy (Lu-Lu), por ser la más fiel seguidora de esta historia, y por ser un amor...
Gracias a mi beta, Neko90-bcn por ser un arcoiris (?) al tomarse el tiempo de corregir mis errores. (Y les aviso que superó su meta en el Quinesob -escribir 20,000 palabras en 15 días- así que un hurra! para ella).
Y sin más divagaciones, aquí les dejo el chappie 4:
Clase de Pociones ¡Oh, oh!
Los rayos del sol se colaron en la habitación, la luz dorada iluminó a las dos figuras que seguían dormidas en la enorme cama. Con un suave bostezo, la chica se levantó, cubriendo sus ojos con una mano, para protegerlos de la brillante luz.
-Ya amaneció- murmuró. -Pensé que alguien vendría a despertarme. Dejándome dormir de más... ¡Mamá sabe que me tiene que despertar! – Quitando la mano de sus ojos, Hermione dio un vistazo alrededor de la habitación, abriendo los ojos, horrorizada.
Estaba decorada en los familiares colores rojo y dorado de Gryffindor, el campo de Quidditch visible a través de la ventana. Como cientos de ladrillos, la realidad golpeó a Hermione. No estaba en su casa. Estaba en Hogwarts. Tenía clases. Como la clase de Pociones que había empezado diez minutos antes.
-¡Haaarrryyyy!- gritó ella, saltando de la cama, el pequeño niño a su lado la veía asustado, con sus ojitos grises bien abiertos, mientras ella tiraba de la puerta para abrirla y salir al pasillo. -¡Harrrryyyy!-
-¿Qué pasa, Hermione?- murmuró el chico pelinegro, saliendo de su cuarto, y viendo soñoliento a la chica.
-¡Hace diez minutos que debíamos estar en la clase de Pociones! ¿Por qué no me despertaste?- gritó ella, sus ojos denotando enojo -¡Nos van a castigar y perderemos puntos para Gryffindor porque no te pudiste levantar de la cama y luego despertarme!-
-Tú tampoco me despertaste- apuntó Harry, tratando de permanecer calmado a pesar del hecho de que probablemente los castigarían por un mes. -Los dos tenemos la culpa.-
-¡Es el primer día! ¡No se va a ver bien si llegamos tarde a clase el primer día!-
Una pequeña sonrisa iluminó el rostro de Harry, lo que provocó que la chica se enfadara aún más.
-¿Y tú de qué te ríes? ¡Ve y vístete, tenemos que estar en el salón lo más pronto posible!-
-Se te olvida lo que tenemos con nosotros- rió Harry.
-¿Y qué sería eso?-
-Draco- contestó, el nombre saliendo como si nada. -Supongo que es mas fácil llamar a Malfoy por su primer nombre cuando es niño chiquito, no se comporta como Malfoy en lo absoluto.-pensó Harry.
La misma sonrisa apareció en el rostro de Hermione y se volteó para dirigirse a su habitación. -Nos vemos en la entrada en unos minutos- dijo sobre su hombro, antes de entrar al cuarto.
Draco observó a la chica con curiosidad, debido al cambio tan drástico de humor. -Vamos a visitar al Tío Sev, ¿De acuerdo, Draco?- dijo ella dulcemente, bajando al pequeño de la cama.
-¿En serio? ¿Lo dices en serio, Hermione?- La bruja asintió. – ¡Muchas gracias!- chilló él, rodeando con sus bracitos el cuello de Hermione. -¡No puedo esperar para verlo de nuevo!-
-Solo una cosa, Draco- dijo Hermione, sentando al niño en su cama. -Cuando lleguemos ahí, necesito que finjas que estas dormido, ¿Si? Y después de que termine la clase de Pociones, te daremos el desayuno-
-Está bien, pero ¿Por qué tengo que fingir que estoy dormido? ¡Quiero ver al tío Sev!-
-¿Quieres que me meta en problemas?-
-No...- respondió él lentamente
-Entonces, no podemos permitir que Tío Sev se entere que nos quedamos dormidos...-
Una mueca se formó en el rostro del rubio, sus ojitos se iluminaron con malicia. –Entiendo- rió él.
-Muy bien. Ahora, ¿Por qué no te vistes?- dijo Hermione, dándole a Draco un par de prendas y una pequeña túnica – y después te lavas los dientes. Cuando estés listo nos iremos.-
Asintiendo el niño tomó las prendas que le dio Hermione y salio del cuarto para que ella pudiera vestirse también. Una vez que estuvo lista, entró al baño donde vio a Draco parado sobre un banquito al lado del lavabo, lavándose las manos mientras tarareaba una canción.
-¿Qué es lo que estás cantando?- preguntó Hermione, tomando su cepillo de dientes para lavárselos-
-Dobby me dijo que debo cantar el alfabeto tres veces mientras me lavo las manos y cuatro veces cuando me lavo los dientes. Pero no entiendo como debo cantar si tengo pasta en la boca-
-Tienes que pensar en la canción mientras te lavas los dientes- respondió Hermione, cepillando al pequeño, rubios mechones cayendo sobre sus ojos. -¿Dijiste Dobby?- le cuestionó después de pensarlo unos segundos, recordando que había mencionado al elfo el día anterior.
-Si. El es quien me cuida la mayor parte del tiempo. Me pregunto que estará haciendo ahora- dijo el niño, con una expresión pensativa en su rostro.
Hermione sonrió para sus adentros,pensando -'¡Podríamos llevar a Draco a las cocinas para que vea a Dobby! Claro, tendríamos que hacerle creer que Dobby estaba visitando el castillo por alguna razón. Sería genial que pueda ver a otro conocido aparte de Snape'-
-¿Ya podemos ir a visitar al tío Sev?- preguntó Draco, jaloneando impaciente la túnica de Hermione.
-Ya vamos, ya vamos- rió ella, cargando al pequeño entre sus brazos. -Ahora recuerda, finge que estás dormido...Una vez que estemos en el salón, después de unos minutos te puedes "despertar"-
Obedientemente, Draco cerró sus ojos y posó su cabeza en el hombro de Hermione, su cara relajada y los brazos colgando laxos a los lados. Saliendo del baño, Hermione se colgó su mochila al hombro y salió por el hueco del retrato.
-Se les hizo tarde- dijo Leviculus mientras Hermione se reunía con Harry en la entrada, y caminaban con paso lento por el pasillo -¡Más vale que se apuren!-
-¿Todavía está dormido?- susurró Harry, viendo al Slytherin.
En respuesta, Draco abrió un ojo y Harry saltó, sorprendido -¡Parecía que estaba dormido!- exclamó el chico.
-Podrías ser un buen actor- comentó Hermione, sonriéndole al niño. Draco le devolvió la sonrisa antes de cerrar el ojito de nuevo, dando de nuevo la impresión de que realmente estaba dormido.
El trío bajó los escalones de piedra que llevaban hacia las mazmorras, donde una ráfaga de viento frío les dio la bienvenida. -Está m-más frío que el a-año pasado- dijo Harry, abrazándose para darse calor.
-E-Estaremos mucho mejor u-una vez que tengamos al lado a n-nuestros c-calderos-dijo Hermione, con los dientes tiritando ruidosamente. Draco no movió un músculo, pero se acurrucó más en los brazos de Hermione.
Unos minutos después los tres estaban parados frente a una grande e imponente puerta de madera, con una reluciente manija negra. Respirando profundo, Hermione abrió la puerta y los tres entraron.
De inmediato todas las miradas se dirigieron hacia el pequeño grupo, algunos Gryffindor los veían con pena, mientras que los de Slytherin reían maliciosos. -¿Podría alguno de ustedes explicar porque llegan veinte minutos tarde?- siseó Snape, parándose frente a Hermione.
-Lo sentimos mucho, Señor- murmuró Hermione, volteando a ver a Draco -Pero Draco no se quería levantar y la verdad no queríamos despertarlo, al final decidimos traerlo así-
Hermione pudo ver en los ojos de Snape una chispa de felicidad cuando observó a su ahijado, pero cuando posó de nuevo sus ojos en ella, su mirada era la misma de siempre. -Ya veo- dijo suavemente. -En ese caso, por favor tomen sus asientos, pero perderán veinte puntos por llegar tarde-
Murmullos se escucharon por todo el salón, antes de que Snape los fulminara con la mirada y se quedaran en completo silencio. -Como estaba diciendo antes de que nos interrumpieran- continuó Snape viendo a Harry y Hermione -la Poción del Sueño no es difícil de hacer para el estudiante promedio, pero asegúrense de seguir las recomendaciones al pie de la letra. Las instrucciones están en el pizarrón. Cópienlas en sus pergaminos antes de empezar-
Hermione sentó a Draco en una de las sillas tamaño infantil que Dumbledore puso en cada salón de clases para los pequeños, el niño no se movió para nada, recordando en todo momento las palabras de Hermione.
Sacando una pluma de la mochila, la castaña empezó a copiar las instrucciones con su letra cursiva impecable, punteando cuidadosamente cada 'i' y cruzando cada 't'. A un lado de ella, Harry garabateaba las instrucciones en su pergamino, amontonando las palabras en su rapidez.
-¿Lista para empezar, Hermione?- preguntó en un susurro, no quería llamar la atención de Snape.
Lo volteó a ver, sorprendida -¿Quieres decir que ya terminaste de copiar las instrucciones?- Harry le mostró su pergamino –Entonces ve a traer los ingredientes por favor- dijo ella -si es que puedes leer cuales son- dijo en un susurro, mientras Harry miraba su lista, confuso.
Un leve ruidito hizo que la chica volteara a ver a Draco, que se estaba "despertando" lentamente, frotándose los ojitos con el dorso de su mano. -Buenos días- murmuró, poniendo una mano en su boca para esconder un bostezo. -¿Dónde estamos?- preguntó, observando a su alrededor, el oscuro salón.
-Buenos días a ti dormilón- rió Hermione, maravillada de la buena actuación del pequeño. -Estamos en clase de Pociones...- Curioso, el niño volteó hacia el frente del salón, formándose en su rostro una gran sonrisa cuando vio a su Tío.
Bajándose de la sillita, caminó entre los calderos, los estudiantes sonriéndole cálidamente cuando el pequeño pedía perdón amablemente por chocar con ellos. Era tan diferente al Malfoy engreído y presumido con el que tenían que lidiar normalmente, que todos los malos sentimientos hacía él desaparecían casi de inmediato. Y claro, también querían ver que pasaría una vez que el pequeño llegara hasta su padrino.
Colocándose detrás del hombre, Draco le jaló la túnica, sonriéndole feliz a su padrino cuando volteó a verlo -¡Buenos días, Tío Sev!- dijo, alzando sus bracitos hacia él.
Snape suspiró, recordando lo que eso significaba. Agachándose, colocó a su ahijado entre sus brazos, mientras un brillante flash iluminó el salón, cegando temporalmente a todos. El maestro de Pociones parpadeó varias veces, viendo a Hermione que le sonreía inocentemente, siendo ella la única que no había quedado deslumbrada.
Justo en ese momento, la puerta del salón se abrió de golpe y una persona entró. -Siento la tardanza, profesor- dijo Blaise Zabinni. -Pero Pansy no quería venir-
-¡NO QUIERO IR A LA APESTOSA CLASE!- gritó una niña, su voz resonando en el salón. En eso, entró Neville cargando a un pequeña sus brazos, mientras ella le propinaba una sarta de puñetazos.
Su pelo estaba desordenado, obviando el hecho de que ninguno de sus guardianes supo arreglárselo y su túnica estaba rota en varios lugares, el resultado de tratar de metérsela a la fuerza por la cabeza. -¡Pansy!- exclamó felizmente Draco desde los brazos de Snape.
Inmediatamente todos los Slytherin abandonaron sus tareas para ver al frente del salón. -¡Draco! ¡Bájame, idiota!- Neville la aventó, y la niña le pateó en la espinilla -¡No me avientes estúpido!-Neville la fulminó con la mirada mientras se sobaba el golpe.
Volviendo a su dulce actitud, Pansy corrió hacia el frente del salón, y los estudiantes contuvieron la respiración para ver que era lo que pasaría después. Snape bajó lentamente a Draco y retrocedió, no quería estar en el área de alcance de la niña.
Ambos pequeños se quedaron viendo fijamente, antes de que Pansy se le echara encima a Draco, dándole un gran abrazo. -Gracias a Merlín que estas aquí Draco- sollozó ella, gruesas lágrimas le caían por el rostro, mientras continuaba actuando y abrazaba fuertemente al niño.
-Pansy...no...puedo...respirar- alcanzó a decir Draco, sus intentos de quitarse a la niña de encima eran en vano.
-Upss, perdón Draco- rió ella, feliz de nuevo. Se sentó en el piso a un lado de el, Draco se paró, cauteloso. -¿Tú también tienes guardianes? ¡Los míos son muy malos!- agregó, sacándole la lengua a Neville y Blaise. -¡No quisieron arreglarme el cabello!-
-Hermione puede arreglártelo- ofreció Draco. –Ella es uno de mis guardianes, es muy buena.- Hermione se ruborizó mientras Pansy le sonreía.
-¿Podrías arreglarlo, por favor? No me gusta que esté así-
-Ummm, claro. Ven acá- Pansy se levantó del suelo y corrió con la Gryffindor, saltando a su regazo y sentándose como toda una señorita, mientras Hermione le hacía una trenza.
Mientras tanto, Draco cruzó el salón hasta donde estaban Neville y Blaise, dándole a cada uno una fuerte patada en la espinilla. -¡Eso es por ser malos con Pansy, y esto- agregó, dándoles otra patada, -es por llegar tarde a clases!-
Todo el salón estalló en risas, las caras de Neville y Blaise al ser golpeados por un niño de cinco años eran más que cómicas. -Ya, calmados todos- regañó Snape -Pansy y Draco, se pueden sentar por...-
Draco dejo de fulminar con la mirada a los dos chicos y al instante estaba al lado de Snape, sonriéndole dulcemente. -¿Me puedo quedar aquí contigo, Tío Sev? ¡Quiero mirar!-
Una pequeña sonrisa apareció en la cara de Snape y tomó al niño entre sus brazos, acomodándolo en su regazo mientras se sentaba en la silla. -¿Y bien? ¿Qué están viendo?- demandó, al percatarse de que todos los estudiantes estaban viéndolos a él y a Draco, con una sonrisa en sus caras. -¡Regresen a trabajar!-
-Harry, ¿Podrías empezar con la poción? Tengo que terminar de peinar a Pansy… Por favor...no lo arruines-
-Claro- accedió Harry, yendo por las arañas secas para agregarlas a la poción.
En ese mismo instante, al frente del salón, Draco estaba jugando con una botellita que contenía un líquido rojo. -¿Qué hay ahí adentro tío Sev?- preguntó, empezando a destaparlo.
-Ojos de rata- dijo él, riendo cuando Draco soltó inmediatamente la botella, sus ojos abiertos con horror. Desafortunadamente para el Slytherin, el tapón de la botella se cayó y todo el contenido se esparció en su regazo.
-¡AAHHHH! ¡Quítamelo, quítamelo!- gritó Draco, bajándose del regazo de Snape y corriendo en círculos, con la mezcla colgando de su túnica.
-¡Accio túnica de Draco!- gritó Hermione cuando Draco se estrelló contra un estante, derramando los ingredientes de pociones en el suelo. La prenda salió volando sobre la cabeza del niño y cayó en la mano de Hermione. Draco detuvo su loca carrera cuando se dio cuenta que ya no tenia los ojos de rata en su túnica.
Todo el salón se quedo en silencio cuando Draco se aproximó al escritorio de Snape, con la cabeza agachada. -Lo siento- susurró el pequeño, con la vista fija en el suelo. El sonido de los pasos de Snape hizo que el niño se estremeciera, pero se quedó parado donde estaba.
Agachándose para estar a la altura de Draco, Snape lo tomó en sus brazos. -No estoy enojado contigo, Draco- murmuró él, tomándolo por la barbilla para que el niño lo viera a los ojos. -Fue sólo un accidente.-
-No castigues a Hermione o a Harry- rogó Draco –Tampoco fue su culpa.- Eso fue exactamente lo que Snape estaba pensando, aunque claro, no iba a decirlo. No iba a castigar a las personas que estaba cuidando a su ahijado. Y por extraño que fuera, parecía que Hermione se preocupaba realmente por el niño.
-No lo haré- Varios estudiantes dieron grititos de asombro, con la estupefacción pintada en sus rostros. ¿Snape absteniéndose de castigar a Gryffindors? El infierno debía de haberse congelado… Volviendo su atención a la clase, Snape dijo -Dejen las pociones como están y por favor recojan lo que está tirado en el suelo. Terminaremos la lección el jueves.-
-¿Escuché bien a Snape?- murmuró Ron a Hermione, agachándose para recoger una botella que aún estaba sellada. -Dijo por favor… Y no castigó a Harry o a ti.
-Draco es una buena influencia para él- sonrió Hermione -Y como Draco se lo pidió a Snape, no pudo hacerlo, eso hubiera devastado a su ahijado.-
-No puedo creer que vaya a decir esto pero...como quisiera que Draco fuera mi encargo. Terry es como un dolor en el c...- Hermione lo fulminó con la mirada- …corazón- contestó rápidamente Ron. -Lo juro, voy acabar en la enfermería durante el tiempo que dure esto, ¡Es un pequeño monstruo!-
-Draco es hijo único- dijo Hermione -Su humor puede cambiar drásticamente...-
-Sigo pensando que Pansy les gana a todos en eso de los cambios de humor- dijo Neville, metiéndose en la conversación. -¡Es tan mandona como mi abuela! ¡Y sólo tiene cinco años! ¡Siempre está recalcándonos como Zabinni y yo no comemos apropiadamente, y luego empieza a llorar porque sus patatas se enfriaron, después se reía porque Zabinni se pinchó la mano con su tenedor! Lo mandaron a la enfermería anoche, a emergencias- agregó Neville.
-Pobre Neville- murmuró Hermione, dándole un abrazo de apoyo al regordete chico. -De verdad que es una niña muy dulce… me dio las gracias cuando terminé de trenzarle el cabello.-
-¿Crees que podrías enseñarme como hacerlo? El estar siendo pateado a cada rato no se siente bien… ¡y Draco patea fuerte también!-
-Mira esto- dijo Hermione, doblándose la manga de la túnica. Una pequeña hilera de dientes estaba marcada en su brazo. -¡Draco me mordió anoche porque no se quería bañar!-
-Zabinni tiene un marca similar- rió Neville –Esa niñita tampoco se quería bañar, así que la bañaremos esta noche, quiera o no. ¡Oye! ¿No la podríamos dejar con ustedes? ¿Quizá puedas cuidarla un rato esta noche? ¿Por favor, Hermione?-
-¿Qué dices, Harry?- le preguntó la castaña a su compañero -¡Podría jugar con Draco mientras hacemos la tarea!-
-Bueno...creo que estaría bien...-
-¡Genial!- gritó entusiastamente Neville. -Te la puedes llevar después de la cena y luego Zabinni o yo la podemos ir a recoger... ¿Dónde está tu retrato?-
-Por el pasillo de Encantamientos, es el que tiene un bufón. Él nos avisará cuando lleguen, sólo dile que vienes a recoger a Pansy. ¡Ah! y se llama Leviculus. Le gusta que le llamen por su nombre.-
-Entendido- dijo Neville -¡Muchas gracias Hermione!- le dio un beso en la mejilla a la chica y regresó a su tarea de limpieza. Minutos después todo el salón estaba limpio de nuevo, los vidrios rotos ya habían sido depositados en la basura.
-Para el tiempo que nos queda de clases, lean el capítulo uno de la "Guía de Pociones"- dijo Snape, teniendo cuidado en no decir "Por favor". Parecía que tener a su ahijado cerca, empezaba a afectarle.
-¿Qué estás haciendo, tío Sev?- preguntó Draco, echando un vistazo al caldero en el que Snape estaba elaborando una poción.
-Estoy haciendo "Poción para Dormir sin Sueños" para Madam Pomfrey- le respondió él, revolviendo el caldero con movimientos lentos y constantes.
-¿Podemos ayudar?- preguntó Pansy, subiéndose a un banquito al lado de Draco. Estos eran los únicos niños que se atrevían a estar tan cerca del temido maestro. Terry estaba contento de estar sentado en silencio en medio de sus dos guardianes, ocasionalmente pellizcando a Ron, para después reírse despacito, poniendo una cara de angelito cuando Lavender volteaba a verlo.
-Sería mejor que solo vieran- dijo Snape, viendo la poción burbujear.
-¿Podemos poner sólo un ingrediente, Tío Sev?-
Un poco desconfiado, Snape le pasó una botella de cucarachas secas a Pansy -Échalas ahí- ordenó, temiendo por él, la niña y su poción haciendo explosión. Pero los bichos fueron agregados correctamente, sin que pasara nada malo.
-Ahora, Draco, agrégale la pluma de gaviota- dijo Snape, sintiéndose un poco más confiado de que no pasara nada malo. El rubio se inclinó, pero las patas del banquito resbalaron del suelo.
Cuando la pluma estaba a punto de caer en el brebaje, cuando el banquito se volteó, ¡SPLASH! Draco cayó de cabeza en el caldero, junto con la pluma, varios estudiantes gritaron, alarmados.
Snape metió sus manos al burbujeante líquido, para sacar a Draco. Rápidamente, le checó el pulso, dando un suspiro de alivio cuando lo encontró. -¿Está bien?- preguntó Hermione preocupada, colocándose al lado del desvanecido chico.
-Se pondrá bien- gruñó Snape -puede que esté dormido por unos días, pero estará perfectamente bien.- Hermione se le quedo viendo con la boca abierta, mientras Harry reía.
-Parece que nuestro trabajo se acaba de hacer más fácil...-
Bueno, ahí esta. ¿Qué les pareció? Pansy es genial xDD. Y Draco, tan adorable como siempre... Espero sus comentarios sobre el capítulo. ¡Nos vemos en la próxima actualización!
Annie
