¡Hola a todos! Aquí de vuelta con un nuevo capítulo, de antemano una disculpa por la tardanza ( ya se nos está haciendo costumbre xD) pero ustedes saben que a veces la vida real nos exige la mayor parte de nuestro tiempo, y no nos deja estar vagando por aquí tanto como quisiéramos. En mi caso, el trabajo, y en el caso de Neko, mi beta, la Universidad. Pero no somos tan vagas (bueno, un poquito) así que aquí les tenemos el capítulo:
Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, sino a JK y la WB.
Traducción autorizada de "Parenting Class" original de IcyPanther
Gracias a mi beta, Neko90-bcn, por tomarse el tiempo de corregir mis errores, a pesar de sus múltiples deberes.
VI. Pansy, la diablilla… ¡Ups! quise decir Ángel.
-¿He de suponer que les pudieron ayudar en San Mungo?- inquirió Dumbledore cuando vio tres mugrientas personas salir dando tumbos de su chimenea, y aterrizar en la gran alfombra tejida.
-Sí señor, sí pudieron- dijo Hermione felizmente, poniéndose de pie y sacudiéndose las cenizas de su túnica, para luego hacer lo mismo con Draco. -Será mejor que nos vayamos a nuestras habitaciones a asearnos. Gracias por dejarnos ir.-
-No hay problema- contestó Dumbledore con una sonrisa, con ese brillo familiar en sus ojos mientras veía al pequeño Draco -¿Te gustaría un caramelo de limón, Draco?- le preguntó amablemente
Draco abrió la boca para decir que sí, pero Hermione le se le adelantó. -Draco dice que no, gracias, profesor Dumbledore. Ya comió varios dulces mientras estuvimos fuera, ¿Verdad, Draco?- Draco hizo un puchero como respuesta.
-Bueno, entonces no quiero arruinarles el apetito para la cena- dijo Dumbledore alegremente. -Ya se pueden ir... Ah, y ¿Señorita Granger, señor Potter? hice que les enviaran a sus habitaciones las tareas que perdieron durante su ausencia.
-Muchas gracias, Señor- contestó Hermione muy agradecida, resistiendo el impulso de correr a abrazar al viejo profesor. -Harry, Draco, vámonos- ordenó, dirigiéndose a las escaleras. Draco le siguió, mientras miraba con dolor al tarro de dulces, y Harry acariciaba a Fawkes, como despedida.
-¡Ajá! ¡Ya están aquí! ¿Qué fue lo que les pasó?- cuestionó Leviculus, con una mueca traviesa en rostro. Los cascabeles de su gorro tintineaban alegremente, mientras se balanceaba de arriba a abajo..
-Sólo un pequeño accidente- dijo Hermione, no queriendo entrar en detalles. -Estuvimos en San Mungo todo el día, por eso no hemos estado aquí.
-¡Pobrecitos míos!- jadeó el bufón, agarrándose el pecho. -¿Están todos bien?- Sus ojos recorrieron de arriba a abajo a los tres chicos, buscando algún signo de lesión, pero lo único que encontró fue ceniza en sus túnicas.
-Estamos bien, Leviculus, no hay porqué preocuparse- aseguró Hermione. -Pero estamos horriblemente cansados y muy sucios… ¿Te importaría dejarnos entrar?
-¿Contraseña, querida?- preguntó el bufón encantadoramente.
-Parvulus.
Con una graciosa reverencia, Leviculus abrió la puerta, para dar paso al peculiarmente decorado salón. Con un suspiro, Hermione entró y se dejó caer en el sillón, sobándose el cuello distraídamente.
-¿Qué sucede, Hermione?- preguntó Draco, sentándose en el sillón, al lado de Hermione, y viéndola escrutadoramente con sus ojos grises. -¿Te duele el cuello?-
-Sólo está un poco inflamado, Draco.- El pequeño la observó por un momento, antes de correr a la habitación de Hermione y abrir la puerta. Harry y ella se quedaron extrañados, preguntándose sobre lo que iba a hacer el niño.
Un momento después, salió cargando un tarro color café oscuro entre sus manos. -Es esencia de murtlap- dijo el niño orgullosamente, sentándose de nuevo al lado de Hermione -Lo encontré en tu baúl ayer-
-¿Y qué se supone que hacías revisando mi baúl?-, le preguntó ella, aceptando el tarro con una sonrisa.
El niño bajó su vista, viéndose los zapatos con interés. -Sólo tenía curiosidad...- murmuró.
-Está bien, no estoy enojada- dijo la chica, jalándolo para darle un abrazo. –Sólo no lo vuelvas a hacer, ¿De acuerdo?- Draco asintió -Bien, ahora ¿porqué no vamos todos a refrescarnos un poco y luego bajamos a comer? ¡Debes estar hambriento, Draco!
-Tengo un poco de hambre- admitió él con una sonrisa vergonzosa.
Los tres partieron hacia sus cuartos, varios minutos después salieron con sus túnicas ya limpias y sin cenizas en la cara. -¿Están listos?- cuestionó Hermione alegremente, tomando a Draco entre sus brazos.
No sabía exactamente porqué, pero disfrutaba cargar al pequeño, a pesar de que el tenía suficiente edad para caminar. Tenía mucho que ver la forma en que él la abrazaba por el cuello, o el calor que desprendía su cuerpecito, lo que hacía que su corazón se derritiera y quisiera abrazarlo siempre.
El trío caminó en silencio hacia el Gran Comedor, algo cansados por los eventos del día, salvo Draco, que aún tenía demasiado azúcar en su cuerpo. Permaneció en silencio al notar que sus guardianes estaban muy cansados.
Al entrar al Gran Comedor, Hermione no pudo más que dejarse caer en el banquillo, usando la cabeza de Draco como almohada. El pequeño se removió incómodamente, pues su estómago estaba siendo aplastado contra la mesa de madera.
Ginny, viendo el comportamiento del chico, lo tomó suavemente del regazo de Hermione y lo sentó en el banco, a su lado. -¿Hambriento?- Sin esperar respuesta, la pelirroja le sirvió un plato con espagueti acompañado por varios pedazos de zanahoria y una rebanada de pan de ajo. –Cómete esto.
Draco no necesitó que le dijeran más. En unos cuantos minutos (aún con su delicada manera de comer) el plato estaba brillando de limpio. Sorprendida, Ginny le puso una galleta y una ciruela como postre en el plato.
-Gracias...um... ¿cómo te llamas?- masculló Draco, ruborizándose un poco.
-Ginny- respondió la chica -¿Quieres algo más de comer?
-No, gracias, Ginny- contestó Draco cortésmente -Ya estoy lleno-. A su lado, Hermione dormitaba, con la cara sobre un plato con gelatina, completamente ajena al hecho de que se estaba pegando en su pelo.
Harry estaba casi igual que Hermione; solo que su cabeza yacía simplemente sobre la mesa, con la mano aún sosteniendo la cuchara de la sopa. -¿Porqué están tan cansados?
-Hermione y Harry tuvieron un largo día- Ginny rió. Toda la escuela ya se había enterado del accidente ocurrido en la clase de Pociones, que involucraba al pequeño Malfoy. Y por eso, a la mayoría de los Gryffindor, que siempre se habían considerado enemigos jurados de Malfoy, había empezado a gustarles el niño. Después de todo, había conseguido que Snape no castigara a Harry y Hermione.
-¿Qué estuvieron haciendo?-
-Preocupados por ti, supongo. No te preocupes- lo reconfortó ella, al ver como abría los ojos el pequeño -Fue por una buena causa. Ellos realmente se preocupan por ti, Draco, no lo olvides.
-¿Incluso Harry?
-Incluso Harry- contesto Ginny -Ambos harían cualquier cosa para que estés feliz mientras estés aquí. Nadie te hará daño, ¿de acuerdo?- Ella también había visto como Draco miraba en ocasiones a Harry, y lentamente fue armando el rompecabezas de lo que ella pensaba sería una respuesta bastante aproximada a esta actitud. Tendría que confirmarlo con Hermione después, pero estaba casi segura de que su idea era correcta.
-¿Te gusta Harry?- Ginny se quedó viendo con la boca abierta a Draco, sorprendida por la intensidad de la pregunta.
-¡Es uno de mis mejores amigos!
-Ajá…- dijo el niño, con una mueca en su cara.
-¡Es sólo un amigo!- chilló ella, con las mejillas rojas. Draco le sonrió y tomó un sorbo de su vaso de leche, ignorando adrede la situación.
-¿Bailar conmigo?- repitió Hermione, sacando su cabeza de la gelatina. -¿Qué dijiste Ginny?
-Nada- dijo la chica Weasley irritada, cruzándose de brazos -Me voy a trabajar en mi ensayo de Pociones. Hablamos después, Hermione. ¡Ah, y tienes gelatina en la cara!- Tomando su mochila al lado del banco, salió del Gran Comedor, con las mejillas todavía rosadas.
Frenéticamente, Hermione se frotó la mejilla para quitarse la pegajosa sustancia. Draco vio con interés a dos muchachos levantarse de la mesa de Slytherin con una niña. -¡Hermione! ¡Ahí viene Pansy!- gritó emocionado.
Harry se incorporó inmediatamente, abriendo los ojos con terror. -En ese caso... ¡Yo me voy!- anunció, haciendo el intento de levantarse de la banca, antes de que Hermione le diera un tirón por la muñeca, y lo sentara de nuevo a su lado.
-Oh no, nada de eso- siseó ella -Los dos la vamos a cuidar, tú estuviste de acuerdo.
Harry estaba a punto de decirle que ella prácticamente lo había obligado a aceptar, pero en ese instante llegaron Blaise, Neville y Pansy, sonriendo.
-Aquí está, Hermione- dijo Neville, dándole a Pansy un empujoncito en dirección a la Gryffindor. -Ahora recuerda, Pansy, sé una buena niña ¿De acuerdo?
-¡Por supuesto!- gorjeó ella, sentándose al lado de Draco. -¡Adiós Neville! ¡Adiós Blaise!- Ligeramente desconcertados por el comportamiento de la Slytherin, los dos se fueron rápidamente, apurando el paso al recordar que serían libres por unas horas.
-Vamos niños- dijo Hermione, jalándolos de la parte de atrás de la túnica. -Es hora de que volvamos a nuestras habitaciones- Draco y Pansy la siguieron obedientemente, mientras Neville detenía a Harry para que recogiera el pijama de Pansy.
-Hemos llegado- anunció la Gryffindor, para detenerse frente al retrato de Leviculus. Con un susurro, Hermione dijo la contraseña y el retrato les abrió paso, el bufón medio dormido y con la cabeza colgando peligrosamente cerca de una espada.
-¡Es tan brillante! ¡Me encanta!- exclamó Pansy, corriendo al sillón naranja y empezando a saltar alegremente sobre él. -Mi cuarto es de un aburrido verde y azul, ¡éste me encanta!
-Me alegra que a alguien le guste- murmuró Harry entrando un segundo después, con una pequeña pila de ropa en sus brazos -Tomaría el cuarto azul y verde cualquier día-
-¡Pero los colores son tan lindos! ¿Cómo no te va a gustar esto?- Pansy vio con curiosidad a Harry, cogiendo uno de los cojines amarillos. -¡Es como un arco iris!-
-Algunos preferimos que no nos dejen ciegos a diario- replicó Harry, aún parpadeando por las paredes llenas de puntos.
Un segundo después, Harry estaba saltando por todo el cuarto, sobándose dolorido la espinilla que Pansy le acababa de patear, y con el ceño fruncido. -¡TE VA GUSTAR EL CUARTO DEL ARCOIRIS!- le gritó la niña.
-¡ESTÁ BIEN! ¡Sí ME GUSTA!- le respondió con otro grito Harry, fulminando con la mirada a la pequeña, quien de repente estaba sonriendo inocentemente, con las manitas detrás de la espalda.
-¡Ven Draco, vamos a jugar!- Tomando al Slytherin del brazo, Pansy lo arrastró hacia su cuarto, y Harry suspiró aliviado al verla irse.
Hermione cruzó la habitación hacia la mesa para recoger la pila de tareas que Dumbledore les había enviado. -Hora de hacer la tarea, Harry- dijo, dividiendo la pila a la mitad y tomando la suya.
Harry resopló al ver una de sus tareas. -Escribe un diario donde anotes todas las actividades que realizas en el día. Luego compáralos con la sección de "Eventos Diarios" en tu copia de "Revelando el futuro"- leyó Harry. -¿Adivina qué significa esto, Hermione?
-¿Que tienes una tonta tarea de Adivinación?-
-Ajá. Y que tú también tienes una "tonta tarea de adivinación"- Hermione se le quedó viendo incrédula. –Checa en tus tareas… recuerda lo que dijo Tobin, que algunas de nuestras clases cambiarían.
Frenéticamente, la chica revisó entre sus papeles, abriendo la boca en una mueca de asombro cuando encontró el mismo papel perfumado que tenía Harry. -Esto no puede estar pasando- murmuró -¡No puedo estar esa clase, simplemente no puedo!
-Y que no se te olvide nuestra apuesta- sonrió burlonamente Harry, con una expresión de triunfo en su cara. -Tienes que hacer mi tarea por toda la semana...toma- le dijo, empujando su mitad hacia Hermione. -Aquí tienes el Día Uno.
Un fuerte grito interrumpió lo que probablemente iba a ser una discusión, y Draco salió llorando de su habitación, con Pansy corriendo tras él. Su bonito pelo rubio ahora era de un tono rosado brillante y peinado en puntas, al estilo punk.
-¡Herrmmmmiiioooneeeee!- se lamentó el niño, escondiéndose detrás de la bruja. Pansy corrió y chocó de frente con ella. -¡Mira lo que le hizo a mi pelo!
-Pansy..- rió Hermione, intentando sonar enojada, pero fallando miserablemente, -¿qué le hiciste al cabello de Draco?-
-Se lo pinté- se carcajeó ella – ¡Creo que se le ve mejor ahora!
-¿Cómo hiciste eso?
-Usé una varita.
-¿Una varita?
En respuesta, Pansy le mostró una varita muy familiar...la varita de Harry. -La vi en su bolsillo… sólo la tomé prestada un momentito.
Un lastimero maullido se escuchó, y Crookshanks salió de la habitación de Draco, el gato que antes era del color del jengibre, ahora era de un tono verde limón. -¡También se lo cambié al gato!- Después de pensarlo unos segundos, la niña apuntó con la varita a Harry -¡Crispus!- en ese instante el pelo negro de Harry se convirtó en una masa de rizos, muy parecido a un afro. -¿Puedo arreglar tu pelo también, Hermione?- Pansy pensó que era cortés preguntarle a la castaña, ya que ella le había ayudado antes.
-Por favor no- dijo débilmente Hermione, reprimiendo las carcajadas. ¿Draco con rosado pelo a lo punk y Harry con un afro? Tenía que tomar una foto de esto...Antes de que los muchachos corrieran a esconderse, Hermione les tomó una foto, ahora riendo como loca. Crookshanks salió en una esquina de la foto.
-¿Puedes arreglar mi pelo?- rogó Draco, jalando de la túnica de Hermione. – ¡No lo quiero rosa!- Con un movimiento de su varita, el pelo de todos regresó a su color natural, el gato lamiéndole la mejilla en señal de agradecimiento antes de correr al baño para escapar de Pansy.
-¡Les arruinaste el pelo!
-Se lo arreglé- corrigió Hermione –Ahora, ¿Porqué no le regresas su varita a Harry?- con un suspiro, y no muy convencida, la niña le devolvió la varita. -¿Porqué no van y juegan tranquilamente?
Los dos niños regresaron a la habitación de Draco, y Hermione se sentó de nuevo en el sillón, tomando la tarea de Adivinación en sus manos. -¿Porqué me tiene que pasar esto a mí?- se quejó, haciendo una bola con el papel. -No lo haré, ¡ese fraude no me puede obligar!
-Es una calificación- dijo Harry calmadamente, recogiendo la bola de papel de donde Hermione lo había tirado. -Y si no pasas la clase tu promedio va bajar y ya no serás la bruja mas inteligente.- Hermione palideció.
Murmurando una maldición, Hermione le arrebató de las manos el papel a Harry, y empezó a escribir notas a un lado. Harry tomó un libro de Quidditch de uno de los estantes, y empezó a leerlo, observando con el rabillo del ojo como Hermione hacía las tareas de ambos.
Habían estado trabajando relativamente en silencio por unos minutos cuando otro grito, una vez más de Draco rompió la tranquilidad. La puerta de su habitación se abrió de golpe para dar paso al niño siendo perseguido por Pansy.
Pero esta vez, en vez de ser el pelo el problema, era su cara. Tenía labial rojo embarrado por toda la cara, con sombra verde aplicada descuidadamente en los ojos. Dos círculos de un rosa brillante cubrían sus mejillas, como un intento de aplicarle rubor.
-Ahora entiendo por qué Neville necesitaba un descanso- murmuró Harry, mientras Draco se escondía de nuevo detrás de Hermione.
-Pansy... ¿ahora qué hiciste?- preguntó Hermione, agachándose para limpiarle el maquillaje a Draco con una toallita que conjuró.
-Decidí hacerle un cambio de look a Draco… ¡y conseguí el maquillaje de mi baúl!- dijo, mostrando varios lápices labiales y otras de las cosas que se ponía cuando era mayor.
-No creo que a Draco le haya gustado y te pido que no lo vuelvas a hacer- advirtió Hermione, dándole un abrazo al pequeño una vez que terminó de limpiarle el maquillaje de su carita.
-No lo haré- Una vez más, Pansy tomó a Draco del brazo y lo arrastró a su habitación.
-Es un poco mandona- concluyó Harry después de haber visto toda la escena con interés.
-Pobre Draco...no sé cómo es que terminaron siendo amigos...el es tan dulce y ella es tan...
-¿Horrible?
-Esa podría ser la palabra correcta...definitivamente, no es un ángel.
Por suerte para los dos adolescentes, mientras Hermione hacia su tarea y la de Harry, los niños permanecieron callados por la siguiente hora, algunas veces incluso se podían escuchar suaves risas y voces.
Después de bostezar, Hermione vio la hora y se sorprendió de que ya casi fueran las ocho...quería a Draco en la cama a las ocho y media, así que se tenia que apurar para darles un baño.
Estirándose un poco, la chica abandonó la tarea y abrió la puerta de la habitación de Draco. Ambos niños estaban acostados en la cama de Draco coloreando un libro, sin percatarse de su presencia.
-El dragón tiene que ser verde- insistió Pansy, tomando el color deseado.
-Rojo- protestó Draco.
-Verde.
-Rojo.
-Verde.
-Rojo.
El silencio reinó por unos segundos antes de que los dos niños atacaran el dibujo del dragón con sus crayolas. Hermione veía fascinada como el dibujo empezaba a quedar bien.
El color verde cubría el cuerpo del dragón, mientras que el color rojo de Draco coloreaba los picos de la espalda y el fuego que salía de la boca del dragón. –Termine- corearon al unísono, sonriendo.
-Se ve muy bonito- comentó Hermione.
-¿Tú crees?- preguntó Pansy, obviamente tratando de conseguir más halagos. Muy propio de un Slytherin.
-El rojo y el verde se ven muy bien juntos, son colores complementarios.-
-¿Colores complementarios?- pregunto la niña, algo confundida, -¿Quieres decir como vecinos?
-Algo así. Los colores complementarios son los que están en lados opuestos de la rueda de colores. La gente dice que aunque estén en el lado opuesto, se complementan, que quedan bien juntos.
-Oh…
-Lamento interrumpirles su sesión de dibujo, pero los dos necesitan tomar un baño...ya es tarde.
-¡Ay no!- los dos hicieron pucheros. -No queremos un baño- dijeron al mismo tiempo.
-Lo siento mucho. Ninguno de los dos se bañó ayer, así que deben bañarse hoy. Vamos- Cuando ninguno de los dos se movió, Hermione se giró y tomó a Draco entre sus brazos. El rubio estaba quieto, y con sus ojos algo soñolientos. Parecía que el subidón de energía por el azúcar se estaba acabando.
Por otro lado, Pansy estaba de todo menos cansada. Harry corrió para ayudar a Hermione, y tomó a Pansy de la cama, tratando de evitar sus patadas, sin suerte. Unos pocos minutos después, ambos niños estaban en la tina, Harry sostenía una bolsa de hielo contra su estomago, en el que rápidamente se empezaban a formar moretones.
-¿Ya terminamos de bañarnos?- se quejó Pansy, jugando con el agua caliente entre sus deditos. Viendo lo pequeños que eran, Hermione y Harry no tuvieron problema en meter a bañar a los dos juntos, lo cual efectivamente hizo más fácil todo, pues Pansy parecía estar más calmada cerca de Draco.
-Ni siquiera estamos cerca- rió Hermione. -Voltéense los dos, necesito lavarles el pelo- Obedientemente, Draco y Pansy lo hicieron, y Hermione empezó a hacer espuma con el shampoo en sus manos.
-¡Me estás lastimando!- gritó Pansy cuando Hermione empezó a lavarle la cabeza, frotándole el cuero cabelludo para asegurarse de que quedara bien limpio.
-No te muevas- gruño Hermione, echándole un trasto de agua en la cabeza a Pansy. -Y cierra los ojos- Draco se estaba riendo, disfrutando al ver lo que se había ganado su amiga por haberse portado mal.
Dejo de reírse cuando Hermione pasó a lavarle la cabeza. Ahora el niño gritaba que parara, y era Pansy la que reía. – ¿Ahora si acabamos?- preguntó Pansy.
-Nop- Hermione le dio a cada niño una barra de jabón -Lávense con esto, y se quedan ahí adentro por un rato, voy a ir por sus pijamas. Harry, cuídalos- el muchacho asintió miserablemente, agarrándose aún el estomago.
Una vez que Hermione salió del baño, Pansy puso un dedo sobre sus labios y apuntó a una repisa que estaba al lado de la bañera. Crookshanks estaba ahí acostado, con la cola colgándole. Los dos sonrieron maliciosamente, y Pansy le jaló la cola al gato, haciéndolo caer a la tina.
Draco le tapó el hocico con su mano para que no maullara. Pansy cogió el shampoo que estaba en el borde de la tina, derramándolo casi todo sobre el enfadado gato y comenzaron a frotarlo con la espuma, determinados a dejarlo limpio.
Cuando Hermione regresó al baño, abrió su boca con horror. -¡Crookshanks!- gritó, corriendo a la tina para sacar al pobre gato. -Mi pobre angelito, ¿estás bien?
Como respuesta, Crookshanks tosió burbujas de jabón, y saltó al piso, sacudiéndose el pelo antes de salir disparado del baño. -Draco, Pansy, ¿qué hicieron?
-Dándole un baño al gatito- Pansy sonrió -estaba sucio.
Hermione volteó a ver a Harry, que se veía culpable. – ¡Ni siquiera los escuché Hermione, lo juro!-
-¡Eres imposible!- le gritó, pegándole en la cabeza. -Ustedes dos, fuera del baño ahora- Los dos agarraron una toalla del mueble que estaba a su lado, y salieron de la tina, con una sonrisa traviesa.
Después de que se secaron, Draco y Pansy se cambiaron con las pijamas que Hermione les había traído. Draco usaba otra vez un pantalón negro y una camiseta, y Pansy vestía un camisón verde con un listón.
-¿Puedes trenzar mi cabello, Hermione?- rogó Pansy, jalándole la túnica a Hermione. -¡Quiero que esté ondeado mañana que me levante, así esos dos estúpidos no tendrán que hacerme nada!
Hermione asintió y le hizo una seña a la niña para que la siguiera a la sala común. Draco y Harry las siguieron después, Harry caminaba doblado por la patada que Pansy le había dado en el estómago.
Sentando a la niña en el piso frente a ella, Hermione empezó a tomar sus mechones de pelo negro y a trenzarlos, Draco las veía con interés, mientras Harry se dejaba caer en el sillón.
Justo cuando Hermione terminó, Leviculus los llamó -¡Dos jovencitos dicen que vienen a recoger a Pansy!
-¿Puedes dejarlos pasar por favor, Leviculus?-. El bufón abrió el retrato, dejando entrar a Neville y a Blaise, que parpadearon por los brillantes colores.
-Gracias por cuidarle, Hermione- dijo Neville, dándole un abrazo a su amiga -Espero que no les haya dado muchos problemas...
-Para nada- dijo Hermione, la boca de Harry se abrió por la sorpresa. En su opinión, Pansy había sido una pequeña diablilla. -Hora de irte, Pansy, fue agradable tenerte aquí.
-No, gracias a ustedes por dejarme venir- dijo la niña, haciendo una pequeña reverencia. Ella y Draco se abrazaron como despedida, y se despidió con la mano de Hermione y Harry, la niña se fue, y la habitación quedó en completa calma.
-¿Puede venir Pansy mañana?- preguntó Draco.
Los dos adolescentes se voltearon a ver con horror. Después, dijeron claramente al unísono –No.-
¿Y bien? ¿Qué les pareció la pequeña diablilla? En lo personal, disfruté mucho haciendo la traducción de este capítulo, Pansy es genial. Me encanta que maltrate a todos los chicos y que sea mandona (es un poco como yo xD) Bueno, espero sus comentarios al respecto. ¡Nos vemos en el siguiente chappie!
P.D. Besos a Lu-Lu.
Annie [ ]
