Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, sino a JK y la WB.

Traducción autorizada de "Parenting Class" original de IcyPanther

Gracias a mi beta, Neko90-bcn, por tomarse el tiempo de corregir mis errores, a pesar de ser una universitaria muy, muy ocupada. ¡Gracias, gracias!

¡Hola a todos nuevamente!Es un gusto volvernos a ver con un capítulo más de ASP. Espero que les guste. Sin más, los dejo disfrutar de la lectura.

xoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxo

VII. Una pausa para aceptarlo.

Todos se sentaron en silencio un momento, los adolescentes relajándose en la tranquilidad de la habitación. -¿Tengo que irme a la cama ahora?- se quejó Draco, jalando a Hermione de su túnica. -No estoy cansado- dijo bostezando, intentando abrir los ojitos para sofocar un nuevo bostezo.

-Pues parece que estás más que listo para una buena noche de descanso- observó Hermione, agachándose y tomando al niño en sus brazos. -Vamos a cepillarte los dientes y después leeremos un cuento, ¿De acuerdo? ¿Draco? ¿Draco?

-Parece que Pansy lo dejó exhausto- rió Harry –tal vez deberíamos traerla aquí más seguido.

-Creo que no- dijo Hermione con un escalofrío, y se dirigió a la habitación de Draco -¡Mi gato está empapado gracias a esa niña! Admito que puede ser muy dulce a veces, ¡pero no la vamos a tener aquí todo el tiempo!

Harry se acomodó en el sillón mientras Hermione metía a Draco a la cama, para luego regresar a la sala común, no sin antes asegurarse de que la luz de la lámpara estuviera encendida. -Parece que va a haber una tormenta esta noche- comentó la chica, viendo por el ventanal.

Y así fue, grandes nubarrones negros se estaban formando en el cielo, rayos amarillos se dejaban ver cada pocos segundos. Los árboles se doblaban con la fuerza del viento, hojas y otros objetos se veían volar por los terrenos del castillo.

Harry se unió a Hermione y juntos vieron como las primeras gotas empezaron a golpear en la ventana, hasta que la llovizna se convirtió en un aguacero. –Es el tiempo perfecto para contar historias de terror- remarcó Harry.

-No me gustan las historias de terror- tembló Hermione, abrazándose con su túnica. Un gran estruendo se escuchó, y se apagaron las velas y la chimenea, una ráfaga de viento saliendo de ella.

-L-lumos- tartamudeó Hermione, la punta de su varita se encendió alumbrando un poco su pálido rostro asustado -Esto de verdad no me gusta Harry- murmuró, disfrutando el calor que emitía el chico, por que el frío parecía helar la habitación.

-Te dije que era tiempo para historias de terror- dijo el chico con un mueca -Aquí va una buena, ¿quieres escucharla?-

-En realidad no… pero ya sé que de todos modos lo harás, así que cuéntame.

-Era una noche oscura y tormentosa- comenzó Harry, bajando de tono su voz -una muy parecida a ésta. Un hombre mayor estaba sentado en su silla frente a la chimenea, un perro a sus pies mientras fumaba de su pipa. Cuando se estaba quedando dormido escuchó que tocaban a la puerta- Harry golpeó sus nudillos contra el marco de la ventana tres veces, una sonrisa maliciosa en su rostro.

-Pensando que era un viajero que se había quedado en la lluvia, el hombre fue para dejarlo entrar. Pero cuando abrió la puerta no había nadie, el pasillo estaba desierto. Olvidándose de todo el asunto se regresó a su silla y abrió el periódico. Minutos después, los golpecitos volvieron a escucharse- Una vez mas, Harry golpeó lentamente con sus nudillos.

-Y una vez más, el hombre fue a la puerta, no encontrando nada. Se encogió de hombros y regresó a su silla y empezó a acariciar a su perro, que había venido a sentarse a su lado. Segundos después, otros tres golpecitos se escucharon. Los ignoró, pues creyó que era parte de su imaginación, y permaneció en su lugar. Se escucharon una vez más, pero él se quedó sentado.

-Los golpes se hicieron más fuertes y rápidos, hasta que el perro estaba aullando y el hombre se cubría los oídos. Y luego... ¡se detuvieron!- Para ese entonces Hermione ya estaba agarrando a Harry por la túnica, con los ojos abiertos por el terror.

-Y lentamente...lentamente...otros tres toquidos.- Toc toc toc. Harry volteó a ver a Hermione sorprendido -Es mi trabajo dar los toquidos, Hermione.

-Yo no toqué- contestó ella temblando. Toc toc toc. Hermione gritó y Harry se puso protectivamente enfrente de ella, con la mano aferrada a su varita.

-¿Señor Potter? ¿Señorita Granger? ¿Están ahí? ¡Abran la puerta!- demandó con voz severa la profesora McGonagall.

-¡Es sólo McGonagall!- respiró Harry, cruzando rápidamente el cuarto para abrirle la puerta.

-¡Por fin!- dijo la profesora -¿No me escucharon tocando la puerta?

-S-si la escuchamos- exhaló Hermione, tratando de controlar su respiración agitada. -¿Pero porque no le abrió Leviculus?- preguntó ella, mientras McGonagall le pasaba una vela a Harry.

-Todos los retratos están fuera de servicio, la tormenta les quitó la energía que usaban para funcionar... ¡la peor tormenta que ha golpeado el castillo desde hace cincuenta años según el profesor Dumbledore!

-¿Entonces vino para ver si estábamos bien?- cuestionó Harry.

-Sí, y también porque necesito a la señorita Granger. Como prefecta, es su deber ayudarme a mí y a los otros a revivir a los retratos, poniendo un poco de su magia a cada uno. Y debido al tiempo, Potter, no encienda la chimenea de nuevo...el profesor Dumbledore teme que las llamas puedan esparcirse si se cuela el viento. Señorita Granger, sígame.

-¿Y que hay de Draco?- chilló Hermione, dando una mirada nerviosa sobre su hombro a la puerta de la habitación de Draco -¡No lo puedo dejar aquí!

-Estoy segura que el señor Potter es más que capaz de cuidarlo por unas horas- los chicos intercambiaron una mirada.

-Esperemos que no se despierte- susurró Hermione, Harry asintió. Con una ultima mirada triste a la puerta cerrada, Hermione siguió a McGonagall, Harry permaneció en silencio en el medio de la sala.

Otro fuerte trueno hizo que el suelo donde estaba parado el chico temblara por la fuerza. -Tengo la sensación de que no me va gustar esta noche- murmuró, caminando a su habitación.

Cambiándose a un par de pijamas rojas con dorado (siempre como un verdadero Gryffindor), Harry se metió entre las sábanas de su cama, un suspiro de alivio escapó de sus labios. Todo lo que quería era dormir...

Con un salto, se sentó en la cama. Debería ir checar a Draco, eso es lo que haría Hermione. Con un gruñido, se deslizó fuera de su cama caliente y caminó despacito hacia la habitación de Draco.

Al abrir la puerta, Harry se alegró de ver al niño acurrucado en su cama, y se dio la media vuelta para irse. Pero al darle un segundo vistazo al niño, vio que sus pequeños hombros se sacudían y se podían escuchar suaves sollozos, apenas distinguibles por el ruido de la tormenta.

-¿Draco?- dijo Harry tentativamente, entrando de nuevo a la habitación y acercándose al Slytherin. Como respuesta, Draco se encogió más en la cama, haciéndose una bolita y tapándose todo con las sábanas. -¿Qué sucede?- preguntó Harry, lo más amable que pudo.

Fue en ese momento que el Gryffindor se dio cuenta que la cascada también se había apagado. La única luz que entraba en la habitación era la de los rayos a través de la ventana, iluminando todo en intervalos.

-¡Quiero a Hermione!- chilló Draco, viendo a Harry con ojos de terror. Volvió a llorar, sollozando cada vez más fuerte, por encima del sonido de los truenos.

-Ya, ya, todo está bien- lo confortó Harry, sentándose en el borde de la cama y poniendo su mano en el hombro de Draco.

Draco chilló y se hundió más entre las sábanas, Harry quitó su mano. De repente Draco se acordó de algo que había sucedido esa tarde.

"Ellos realmente se preocupan por ti, Draco, no lo olvides"

"¿Incluso Harry?"

"Incluso Harry- contestó Ginny -Ambos harían cualquier cosa para que estés feliz mientras estés aquí. Nadie te hará daño, ¿de acuerdo?"

Con un pequeño sollozo, Draco se lanzó a los brazos de Harry, los ojos del chico se abrieron con sorpresa. Cuidadosamente, Harry lo envolvió en sus brazos, y empezó a arrullarlo lentamente, sintiendo como el pequeño se aferraba con más fuerza a su túnica.

-No me gustan los truenos- susurró Draco, hundiendo su cabeza en el pecho de Harry -ni la oscuridad...nunca la oscuridad.

-Todo está bien- murmuró Harry, poniendo su barbilla sobre la cabeza del rubio. -A mi también me daban miedo los truenos...pero no te pueden lastimar...solo están ahí para hacer mucho ruido-

-¡No me dejes aquí!- lloró Draco -¡No quiero estar solo!

-No iré a ningún lado- le aseguró Harry -Me quedare aquí hasta que te duermas.

-¡Pero no me quiero dormir! ¡Moriré!

-¿Por qué dices eso?

-Porque Voldemort vendrá y me matara cuando cierre los ojos- lloró Draco.

Harry casi retrocedió con horror. ¿Alguien aparte de él y Dumbledore que dice el nombre del señor Tenebroso? -¿Qué quieres decir, Draco?- dijo, con un escalofrío recorriéndole la espalda.

-Padre dice que si me porto mal, cuando me duerma, él vendrá y me matará- lloró el niño. -Dice que Voldemort sólo quiere a gente fuerte trabajando para él...si lloro no soy fuerte...y cuando hay una tormenta o cuando estoy en la oscuridad...lloro...no quiero hacerlo...sólo tengo miedo.

-Bueno, pues ningún Señor Tenebroso va a matarte mientras yo este aquí, ¿Entendido? no permitiré que te haga daño.

-Lo siento, Harry- dijo Draco suavemente, su voz apenas era audible.

-¿Porqué?-

-Pensé que me lastimarías- susurró más para la camisa de Harry. -Ginny me dijo que si te importaba...y estoy contento de haberle hecho caso.

Harry sintió que las lágrimas le picaban en sus ojos, y parpadeó furiosamente varias veces para no llorar. -Y Ginny tiene toda la razón, me importas mucho. Nunca, nunca te haré daño o te asustaré ¿de acuerdo? Y si lo hago, te doy permiso para que me pegues. ¿Tenemos un trato?

-Pero no te quiero pegar- dijo Draco.

-Es solo por precaución- aseguró Harry -Si te hace sentir mejor, puedes decírselo a Hermione y ella me pegará por ti.

Draco se mordió su labio inferior antes de asentir brevemente. Sacando su varita, Harry le dio una pequeña sacudida -¿Qué te parece si vamos a mi cuarto?- sugirió -La ventana no es tan grande ahí y así no verás la tormenta.

El Slytherin murmuró un suave sí y Harry lo tomó entre sus brazos como había visto que Hermione lo hacía en reiteradas ocasiones. Ahora entendía porque a su amiga prefería cargar a Draco en lugar de dejarlo caminar… tenía un cálido cuerpecito que lo hacía sentir muy bien.

Harry se subió a su cama, con Draco aún en sus brazos y lo acostó entre las sábanas. La vela que McGonagall le había dado estaba en una de las mesitas de noche, la pequeña luz les daba un grado de comodidad mayor que la oscuridad de la otra habitación.

-Todavía no me quiero dormir- dijo Draco tercamente -Quiero a Hermione.

-Ella no esta aquí ahora- replicó Harry –Regresará ya muy tarde, supongo.

-¿Porqué, a dónde fue?

-Tenía que ayudar a arreglar algunas cosas en el castillo.

-¿Puedo quedarme despierto hasta que regrese? ¿Por favor?

Harry suspiró -Está bien.

Draco le sonrió tímidamente y Harry le devolvió la sonrisa. -¿Podemos leer un cuento? No quiero escuchar los truenos- Draco tomó un libro del estante de Harry. - Vi a Hermione poner el libro ahí hace rato- dijo él, cuando vio a Harry levantar una ceja al encontrar un libro para niños en su habitación.

-"El duende y las tres Hadas"- dijo Harry leyendo la portada -¿Estás listo?- Draco se acercó mas como respuesta. –"Había una vez una familia de hadas… la mamá hada, el papá hado y la niña hadita".

-¿Cuáles eran sus nombres?- interrumpió Draco.

-No dice- Draco hizo un ruidito de incredulidad y luego puso atención de nuevo a la lectura. –"Un día decidieron ir de paseo al campo y recoger algunas moras para su cena de esa noche. Mientras estaban fuera, un pequeño duende encontró su casita y se metió."

-¿El duende no tocó a la puerta? No es muy cortés meterse sin permiso a las casas de las personas.

-Ese duende no es muy agradable que digamos…" 'Oh vaya' dijo el duende. '¡Vean estos deliciosos jugos de calabaza!¡Creo que probaré un poco! Primero, el duende tomó el vaso más grande y le dio un sorbito. 'Yuck' se quejó, escupiéndolo. 'Está muy caliente' Tomando el vaso mediano, le dio otro sorbo. '¡Terrible! ¡Demasiado frío!' Finalmente tomó la copa más pequeña y le dio un gran trago. '¡Perfecto!' "

-No debió de hacer eso- objetó Draco, haciéndole una mueca a las páginas del cuento. –A Padre y Madre no les gustaría que viniera alguien a casa sin avisar antes.

-Es sólo un cuento, Draco- rió Harry –Sigamos leyendo ¿de acuerdo?- Draco asintió y se acercó más al libro, mientras la varita de Harry iluminaba las páginas. –"'Necesito sentarme' decidió el duende. Entrando a la habitación que estaba al lado de la cocina, se sentó en un gran sillón. 'Muy blando' dijo el duende. Levantándose de él, se sentó en una mecedora. '¡Se mueve demasiado!' se quejó. Sentándose en la silla más pequeña, el duende sonrió. '¡Esta es excelente!' "

-Yo me hubiera quedado con la mecedora- declaró Draco.

-Yo hubiera preferido el sillón- argumentó Harry. –Pero si es lo que el duende quería, lo dejaremos así… "El duende bostezó fuertemente 'Necesito acostarme' dijo, levantándose de la sillita y subiendo por las escaleras. Había tres camas alineadas frente a él. Subiéndose a la primera, el duende se acostó entre las sábanas '¡Es demasiado grande!' se quejó. Bajándose de ella, se subió a la cama mediana. 'Está muy dura, pobre de mi espaldita' lloriqueó. Entonces se acostó en la cama más pequeña de las tres 'Esta sí me gusta' dijo él. En pocos minutos, el duende se durmió".

Harry esperó por el comentario que sabía haría Draco, y se sorprendió al no escuchar nada. Entonces sonrió al ver al pequeño dormido en su hombro. –"Y vivieron felices para siempre"-terminó Harry, ya que no tenía idea del verdadero final.

Colocó el libro en la mesilla de noche y puso sus lentes encima, acomodó a Draco en la cama, poniendo con cuidado su cabecita en la almohada. Acomodando su cabeza en la otra almohada, Harry le dio un suave beso a Draco en la frente, el pequeño acurrucándose más con él.

-Te quiero mucho, Draco- susurró Harry, cerrando los ojos. En medio de la oscuridad, la vela brillaba, para darles seguridad y luz cuando la necesitaran.

Aproximadamente dos horas después, entró Hermione a la sala común, luciendo muy cansada. -Retratos estúpidos- gruñó ella, dirigiéndose a su habitación. -No pueden arreglarse solos...- Se detuvo repentinamente -Debería checar a Draco- dijo, dándose la vuelta y encaminándose al cuarto del pequeño, iluminando con su varita el camino.

Levantando la varita sobre su cabeza, Hermione dirigió la luz hacia la habitación, empezando a asustarse cuando vio la cama del niño vacía. Regresándose desde la puerta, se dirigió rápidamente a la habitación de Harry, y se detuvo abruptamente.

Harry estaba acurrucado en la cama, con un brazo colgándole de la cama y el otro alrededor de Draco. El rubio estaba pegado a Harry, con una sonrisa feliz en su rostro. Aunque la chica estaba cansada, agarro la cámara del estante de Harry y les tomó una foto, sonriendo.

-No creo que llegue a mi cama- dijo bostezando Hermione. Con cuidado movió a Draco más cerca de Harry y a Harry mas cerca de la orilla, se acostó al lado de Draco, y segundos después se quedó dormida.

Cuando Draco despertó la mañana siguiente, se encontró hecho un sándwich entre los dos Gryffindors, y sin poder moverse. La tormenta continuaba afuera, ahora el granizo golpeaba contra la ventana además de la lluvia y el constante ruido de los truenos.

Así que el niño estaba muy a gusto con su posición. Se sentía seguro entre sus dos guardianes, la respiración de Hermione le hacía cosquillas en la cara y Harry todavía lo tenía abrazado, protegiéndolo.

La vela aún brillaba en la mesita de noche, aunque ya estaba a punto de derretirse por completo. –Por favor no te apagues- rezó Draco, viendo a la llama parpadear. Sabía que aún tendría miedo de la oscuridad, a pesar de tener a Hermione y Harry cuidándolo.

-¿Draco?- murmuró soñolienta Hermione. -¿Qué sucede?

En ese momento la vela se apagó y Draco dio un gritito de terror, antes de sentir los brazos de Hermione agarrarlo y ponerlo en su regazo mientras se sentaba.

-Tiene miedo a la oscuridad- dijo Harry con voz suave seguido por un Lumos. -Y la tormenta hace que todo se vea más oscuro.- En ese momento, el legendario buscador se percató de que Hermione estaba en su cama. -¿Qué estas haciendo aquí?- preguntó suspicazmente.

-Los encontré a los dos aquí anoche que regresé, así que me quedé- dijo Hermione encogiéndose de hombros. -La profesora McGonagall me dijo que cuando nos despertáramos bajáramos al Gran Comedor. Dumbledore encantó el techo, así que debe estar muy soleado y brillante allá.

-Entonces vámonos- Harry se desperezó y corrió a Hermione de su habitación para poder vestirse. Hermione llevó a Draco a su habitación, guiándolos con la luz de su varita. Minutos después los tres se reunieron en la sala común, Draco en la cintura de Hermione, agarrado fuertemente de su túnica. Las dos varitas iluminaban el camino al Gran Comedor, la luz a su máximo nivel.

Cuando llegaron al Gran Comedor, Draco dio un pequeño suspiro de alivio. Era tal como les había dicho Hermione. El techo lucía de un brillante color amarillo, haciéndolo más claro. Se escuchaba a los estudiantes hablar, mientras comían su desayuno de una larga mesa de buffet, que estaba colocada al frente del Comedor.

-Hola chicos- saludó Ginny, caminando hacia el trío –Que clima tan terrible ¿verdad?

-¿Y tú porqué estás tan alegre?- gruño Harry, sintiéndose de mal humor.

-¡Me encantan las tormentas!- rió la chica Weasley. -Aparte, con el clima así y la luz que se va constantemente, ¡es básicamente imposible tener clases! ¿Porqué no van a desayunar? ¡Se ven hambrientos!-

Hermione miró indecisa a la mesa de la comida, donde los estudiantes se estaban empujando y haciendo un desastre. -¿Podrías cuidar a Draco mientras Harry y yo vamos? No quiero que lo vayan a lastimar.

-Claro- accedió Ginny, tomando a Draco de los brazos de Hermione. Llevó al niño a una esquina y lo sentó, tomando asiento a su lado en el suelo. Pero en cuanto hizo esto, Draco se levantó y se sentó en el regazo de Ginny con una sonrisa.

-Tenías razón, Ginny- murmuró él -Harry es muy agradable.

-Lo es- sonrió ella.

-¿Es por eso que te gusta?

-¡No me gusta!- exclamó ella, ruborizándose un poco -Harry es un amigo, nada más.

-Eso fue lo que dijiste ayer- observó el niño -¿Entonces quien te gusta?

-Nadie- dijo ella acaloradamente, volteando la cara para no ver a Draco.

-¿Por qué no te gusta Harry?- persistió Draco, no queriendo cambiar el tema.

-¡Si me gusta Harry!- grito con exasperación, -¡pero no en la forma en que tú quieres que lo quiera!

-¿Qué fue lo primero que dijiste?- cuestionó el niño con una sonrisa maliciosa.

-¡ME GUSTA HARRY!- gritó ella, todo el Comedor se quedó en silencio. -¿Acabo de gritar eso?- susurró, su rostro rápidamente tomó el mismo color de su pelo. -Por favor dime que no acabo de decir eso.

-Sí lo hiciste...pero si no te gusta no debe de molestarte, ¿verdad?

-Que alguien me mate- murmuró ella mientras la gente se le quedaba viendo.

-¿De verdad te quieres morir?- cuestionó Draco algo alarmado.

-Sí.

-No lo dices en serio.

-Sí lo digo.

-No es cierto.

-Sí es cierto.

-Sí es cierto.

-No es cierto.

-¡Te atrapé!- rió Draco -¡Ah mira, ahí vienen Harry y Hermione!

Ginny gruñó y se cubrió la cabeza. -¿Qué acabo de hacer?

-¿Ginny?- preguntó Harry, arrodillándose al lado de la chica, que se mecía atrás y adelante, como ida. -¿Ginny?

-Le gustas- informó Draco, completamente serio.

-Como amigo- susurró Ginny, viendo el piso.

- No-o - respondió Draco -Te gusta, gusta.

Harry vio con confusión como el niño y la pelirroja empezar a discutir con "que no" y "que si"

-No deberías mentir, Ginny- la regañó Draco, apuntándole con el dedito -No es cortés.

-¡Esta bien! ¿Esto contesta tu pregunta?- gruño la chica, empujando a Draco de su regazo. La sonrisa de Draco se hizo más grande cuando Ginny tomó a Harry por la corbata y lo acercó a su rostro.

Tomando una gran bocanada de aire, apretó sus labios contra los de él. Draco reía satisfecho.

xoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxo

¿Y bien? ¿Qué les pareció? Nuestro pequeño Draco es una ternurita, aunque aquí ha sacado su lado pícaro, haciendo de Cupido de Harry y Ginny. Me dió mucha risa la parte donde discuten con "que no" y "que si"... Tan infantiles!

Bueno, espero que me dejen sus comentarios sobre el capítulo, dudas, sugerencias, tomatazos, etc...

¡Nos vemos en el próximo chappie!

Besos, Annie [ ]