Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, sino a JK y la WB.
Traducción autorizada de "Parenting Class" original de IcyPanther
¡Hola a todos nuevamente! Es un gusto volver con un capítulo más de ASP, después de todo este tiempo ausente. Pero como dicen por ahí, tarde pero seguro Espero les guste el chappie!. Sin más, los dejo disfrutar de la lectura.
xoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxo
VIII. Nuevas y viejas profecías.
Ginny soltó a Harry y se hizo hacia atrás, esperando la reacción del chico, sus mejillas estaban rojas por la vergüenza y también de orgullo.
Harry observó fijamente a la chica, sus ojos verdes brillaban maliciosos. Sin previo aviso, jaló a Ginny para besarla de nuevo, esta vez fue ella la sorprendida. Rodeó el cuello del chico con sus brazos, profundizando el beso.
Lentamente, se empezaron a escuchar aplausos todo el Comedor, con aclamaciones de todas las casas. Dos minutos después, el beso seguía y también los aplausos. Draco reía en los brazos de Hermione.
-¡Suficiente!- Snape se dirigía apresurado hacia los adolescentes que se seguían besando, con una mueca en su cara. -¡Veinte puntos menos para Gryffindor por comportamiento indebido!-
-Pero Tío Sev…- protestó Draco, agarrando la túnica negra del Jefe de Slytherin. – Yo obligué a Ginny para que lo hiciera… castígame a mí también-
Los estudiantes en el Gran Comedor, que había permanecido tranquilos durante la escena de Snape, se quedaron petrificados al escuchar las palabras de Draco. ¿Snape castigando a su ahijado? Imposible.
Entre sus apretados dientes, Snape murmuró, -Veinte puntos para Gryffindor por…nada.- Con un ademán de su túnica, el profesor salio del Gran Comedor, perdiéndose en la oscuridad del resto del castillo.
Inmediatamente Ginny le dio un gran abrazo a Draco, que lo apretujaba como si se tratase de un osito de peluche. -¡Eres la cosita más dulce del mundo!- exclamó la chica, plantándole un beso en la mejilla.
-¡Y es mío!- le siguió Hermione, arrebatándolo de los brazos de Ginny, para abrazarlo ella -¡Todo mío!-. Después de pensarlo por un segundo, puso a Draco de nuevo en los brazos de Ginny. –Harry, colócate junto a ellos para tomarles una foto, y dale un beso a Ginny- les ordenó, sacando su cámara – ¡Necesito una foto de esto!-
Harry se colocó al lado de su nueva novia, Draco estaba sentado en el regazo de Ginny con una gran sonrisa. Agachándose, Harry besó a Ginny en la mejilla, y Hermione tomó la foto junto a casi todos los demás alumnos del Gran Comedor.
-¿¡Qué le estás haciendo a mi hermana, Harry!?- demandó Ron, quien había entrado al Gran Comedor, un gran vendaje le cubría la mano.
-¿No lo sabes Ron?- sonrió maliciosa Ginny -Ya somos novios. - La boca del muchacho se abría y se cerraba como si fuera la de un pescado, hasta que Hermione se la cerró suavemente - ¿Ya sientes mejor tu mano?-
Ron asintió, todavía viendo a su hermana menor con su mejor amigo. Caminando lentamente hacia ellos, le hizo a Harry una señal para que se levantara, lo cual el otro Gryffindor hizo de inmediato. -Si alguna vez le haces algo a mi hermana, tendrás grandes problemas. ¿Está claro?-
-Como el agua- dijo Harry, completamente serio -Prometo no lastimar nunca a Ginny... tienes mi palabra-
-Bien- Ambos chicos se observaron detenidamente antes de darse la mano y sonreír satisfechos. Hermione también sonrió, pues consideraba que la fuerza del lazo hermano-hermana era algo muy tierno. Pero para Ginny no lo era, ya que se ruborizó y le saco la lengua a Ron.
-¿Ya podemos desayunar?- se quejó Draco, el grupo estalló en risas, y el resto de los alumnos prestaba atención a sus propias conversaciones.
-Claro- dijo Hermione. Le pasó un plato a Draco, que seguía cómodamente instalado en el regazo de Ginny, y se sentó al lado de su amiga. – Y bien, ¿qué se siente ser una pareja oficial?- inquirió, dándole un empujoncito a Ginny.
-No hay mucha diferencia- admitió Ginny -Supongo que ahora nos podremos besar y cosas así, pero como siempre me ha gustado Harry, supongo que ya me acostumbre a él.-
-Tiene sentido.- coincidió Hermione -¿De verdad crees que vayamos a tener clases hoy?-
-Probablemente...pero entonces nue…-
-¡Alumnos, su atención!- dijo Dumbledore frente al Comedor. –Ah, gracias- dijo cuando todos se callaron -Tenemos actualmente a varias brujas colocando encantamientos por todo el castillo, así que las clases continuarán normalmente por el resto del día.- su anuncio fue recibido con ruidos de desaprobación y maldiciones murmuradas. -Por favor terminen su desayuno y vayan a su primera clase. Gracias.-
-¿Y adivina cuál es la primera clase?- rió burlón Harry -Adivinación.-
Hermione se abrazó fuertemente a uno de los pilares de mármol del Comedor y retó a Harry con la mirada -No me llevarás- declaró solemnemente, sus ojos brillando con determinación.
-Solo mírame- rió Harry, rodeando con ambas manos la cintura de Hermione y jalándola hacia él. Ella sólo se agarró con más fuerza del pilar, pateando a Harry en el estómago.
Harry la soltó inmediatamente, para agarrarse el estómago -¡Es el mismo lugar en donde Pansy me pateó!- murmuró, doblándose de dolor.
-¡Ay Harry! ¿Estás bien?- soltándose del pilar, Hermione se arrodilló al lado de Harry, sólo para ser echada al hombro del chico, que reía maliciosamente. -¡Bájame!- gritó Hermione mientras Harry se ponía en pie y envolvía con un brazo las piernas de Hermione, para evitar ser pateado de nuevo -¡Ahora mismo Harry Potter!-
Harry ignoró a su amiga y salió del Gran Comedor, las antorchas iluminaban el pasillo. Draco se bajó del regazo de Ginny y corrió para alcanzar a sus guardianes, manteniéndose sabiamente alejado de los puños de Hermione, que estaba tirando golpes a diestra y siniestra.
-¿Por qué está gritando Hermione?- preguntó Draco a Harry.
-¡Porque!- chilló Hermione. -¡Hermione no quiere ir a la clase de Adivinación! ¡La detesta!- Varios estudiantes que pasaban por el corredor se detuvieron para observar la escena. - ¡Adivinación puede irse al demonio! ¡Al demonioooo!-
-Silencius- murmuró Harry, interrumpiendo a Hermione a media diatriba. Esto causó que la Gryffindor se enojara más, y empezara a golpear con sus puños firmemente cerrados la espalda de Harry, todavía gritando.
-Creo que está enojada contigo- observó Draco. -¿No sería mejor que le quitaras ese encantamiento?-
-¿Y perder mi oído? No, gracias.-
Por los siguientes cinco minutos, Harry permaneció en silencio, poniendo toda su energía en subir las escaleras que daban a la Torre Norte. -Sólo...trescientos escalones...más- jadeó Harry, deteniéndose un momento.
-¿Porqué mejor no haces levitar a Hermione?- preguntó Draco -¿No sería eso más fácil?-
Harry miró sobre su hombro y la cabeza de Hermione a Draco, luego vio a Hermione de nuevo, para luego suspirar -¿Por qué no pensé antes en eso?- murmurando el hechizo, la castaña flotó de su hombro al vacío, gesticulando airadamente. Modificando el hechizo para que Hermione pudiera seguirlo, Harry continuó su caminata, sintiéndose ligero.
Llegaron a la Torre unos segundos después, la trampilla ya estaba abierta, con la escalerilla bajada. ¿Tenemos que subir hasta allá?- preguntó Draco, mirando asustado el oscuro agujero.
-Todo va a estar bien- aseguró Harry, cargando a Draco para subir la escalerilla, con Hermione elevándose detrás de él.
El salón estaba igual que siempre… el incienso que se quemaba hacía parecer la habitación pegajosa, había taburetes rojos y sillas colocados alrededor de las minúsculas mesas circular, y cortinas de terciopelo en las ventanas.
-¡Ajá!- Draco dio un suave chillido y escondió su rostro en la camiseta de Harry cuando la profesora emergió de las sombras al lado de la chimenea. La profesora vestía una brillante túnica púrpura, un chal color verde; con su característico surtido de pulseras, y collares adornado su huesudo cuello.
-Hola, Profesora- la saludó Harry, quitándole el hechizo silenciador a Hermione, que flotaba en silencio, misteriosamente, pero lanzando afiladas miradas a Trelawney. -Es...ehm…un gusto volver a verla...-
-Sentimos lo mismo, querido- dijo la profesora, pasando una mano por la mejilla de Harry –Es un día muy frío, ¿una coincidencia debido al alineamiento de Marte, tal vez?- Trelawney tomó un libro y empezó a hojearlo mientras Harry ponía a Draco en el regazo de Hermione. -¡Querido muchacho!- murmuró -¡Muy pronto te enfermarás gravemente, y morirás!-
Hermione resopló con incredulidad, mientras los ojos de Draco se abrían con horror. -¡Te vas a morir Harry! ¡No puedes morirte!- El pequeño empezó a llorar y se aferró a Hermione, mientras ella asesinaba (aún más) con la mirada a Trelawney.
-¡Mire lo que ha hecho! ¡No diga ese tipo de cosas cuando esté Draco cerca!-
-¡Pero es cierto! Mi Ojo Interior me lo dice. ¡Debo decir la verdad cuando la veo!-
Para ese entonces, otros estudiantes habían llegado al salón, para encontrarse a Draco llorando y a Trelawney anunciando la muerte de Harry por segunda ocasión. -Por favor, profesora- rogó Lavender, entrando con Terry subido en su cintura, -No deje que los niños escuchen eso...están muy pequeños para saber los horrores que algún día enfrentarán.-
Trelawney parpadeó, como si se percatara por primera vez de todos los niños que había en su clase, los cuales la veían con ojos desorbitados, excepto Draco, que todavía lloraba escondido en la túnica de Hermione. -Ya veo su punto, señorita Brown. Por favor, todos tomen asiento para empezar a explorar las profundidades de los designios de los rayos.-
Toda la clase tomó asiento en los aguados sillones, y esperaron a que la profesora continuara, Hermione suspiró impaciente y empezó a golpear la mesa con sus uñas. Bueno, el hecho de que la hubieran obligado a asistir a esa clase no significaba que debía ser agradable.
-Quiero darles la bienvenida a todos a otro maravilloso año de Adivinación- comenzó Trelawney, observándolos a través de sus enormes lentes. -Estoy casi segura de que todos aquí.- hizo una pausa para ver a Hermione -aprenderán y posiblemente disfrutarán las maravillas del misterioso mundo del Ojo Interior.- Lavender y Parvati tenían toda su atención en la maestra, dejando a Ron con el pequeño Terry, que gruñía y mostraba sus dientitos a su guardián.
-Hoy es un día perfecto para hacer lectura de rayos- continuó Trelawney, moviéndose a través del salón para abrir las cortinas -Saquen su copia de "Disipar las nieblas del futuro" y pasen a la sección de "Patrones de los Rayos"-
El ruido de las hojas al pasar fue lo único que se escuchó por varios segundos, hasta que un gran trueno resonó por todo el salón. Draco gritó y escondió su carita de nuevo en la túnica de Hermione.
-¿Le tienes miedo a los truenos, pequeño?- Trelawney caminó lentamente hacia el lloroso Draco, posando su mano en el hombro del niño. Él sólo lloriqueó y se hundió aún más en la túnica de Hermione. -Dicen que aquellos que le tienen miedo a los truenos, crecerán para ser alguien grande.- susurró ella, misteriosa, en la oreja de Draco -Tendrán poder, riqueza, todos sus deseos se cumplirán...pero eso vendrán con un precio. La grandeza viene del poderoso...pero el poder siempre tiene que ser pagado...piensa en eso...solo tú puedes cambiar tu destino.-
-Como estaba diciendo- dijo Trelawney, su voz volviendo a la normalidad -Estudien los patrones de los rayos, y compárenlos con los de sus libros. Escriban un resumen por cada formación que vean...Los recogeré al final de la clase, así que asegúrense de hacerlo bien. Necesitan por lo menos tres.-
Dicho esto, la maestra se dirigió a su escritorio, donde se sentó y contempló su bola de cristal, levantando la vista de vez en cuando para ver a Harry, suspirar, y volver a su inspección de la bola.
-¿Qué quiso decir esa mujer?- preguntó Draco, relajándose un poco al ver que la maestra ya no estaba a su lado.
-Sólo estaba diciendo tonterías- amonestó Hermione -No creas una palabra de lo que dijo...es un fraude... es lo esa mujer es-
Draco permaneció extrañamente quieto por el resto de la clase, dejando escapar ocasionalmente pequeños gemidos cada vez que se escuchaba un trueno, pero en general contento, sentado en el regazo de Hermione viendo como ésta dibujaba enojada los patrones de los rayos en un pedazo de pergamino.
-Esto no está bien- gruñó Harry -Si ese viejo murciélago ve esto, tendrá nuevas formas de predecir mi muerte.-
-¿Por qué?- preguntó Hermione, quitándolo el pedazo de pergamino de las manos.
-Esta- dijo el chico, señalando una de las figuras -significa que una destrucción se avecina. La segunda habla de una epidemia, y la tercera habla del infierno... ¿porqué siempre me salen malos augurios?-
-Porque eres tú- rió Hermione, ignorando las miradas acaloradas de Lavender y Parvati por haberlas desconcentrado. -Las mías no estuvieron tan mal- dijo en voz baja -Tengo en mis predicciones riquezas, peligro de caer por las escaleras, y que me enamoraré de alguien inesperado.-
-¿Caer por las escaleras?- repitió Harry –Supongo que tendrás que checarlas dos veces antes de caminar por ellas- le dijo con una mueca -¿Y quién es el afortunado?-
-¿Tú también estás enamorada?- se metió Draco, viendo con curiosidad el pergamino de Hermione. Los dos Gryffindor intercambiaron miradas en la mesa, Harry sonriendo y Hermione con los ojos muy abiertos.
-No creerás…-
-Oh si Hermione, lo creo- Harry vio al pequeño Slytherin, que se encontraba haciendo dibujitos en un pedazo limpio de pergamino con la pluma de Hermione. -¡Definitivamente sería algo inesperado!-
-¡De ninguna manera! Eso es estúpido, Harry. Además, no tiene ningún sentido-
-Lo que la profesora dijo sobre esos rayos no es tan descabellado después de todo- susurró Harry, para que Draco no lo escuchara.
-Explícate, Harry- siseó Hermione
-Poder, deseos cumplidos...pero todo viene con un precio. ¿Puedes pensar en una forma en que alguien se pueda hacer poderoso?-
-¿Estudiando?...-
Harry suspiró -¡Piénsalo mejor Hermione! Artes Oscuras, esa clase de poder-
-Un Mortífago...- susurró ella, observando a Draco, que seguía ocupado dibujando.
-Ellos tienen todo el poder que quieren- murmuró Harry –Y eso viene con un precio...ser un eterno sirviente de Voldemort hasta la muerte. Digo, tan solo mira a Snape. ¡Sigue atrapado con ellos!-
-Es sólo una coincidencia, Harry. No es verdad. La única cosa verdadera que dijo fue en tercero, cuando estaba hablando de... de...- cortó Hermione, viendo como la desolación en los ojos de Harry. -Lo siento, no quería mencionarlo- dijo ella suavemente -Sé que todavía te duele- Harry asintió con la cabeza, parpadeando para retener las lágrimas que se empezaban a juntar en sus ojos.
-¡Miren!- dijo Draco alegremente. -¡Somos nosotros!- Tres personas habían sido dibujadas en el pergamino, una pequeña figura estaba en el medio, a su lado, dos figuras grandes. -Ésta eres tú, Hermione- dijo apuntando a la figura que vestía una falda, pelo café rizado y unas pestañas exageradamente largas. -¡Y éste eres tú, Harry!- La famosa cicatriz estaba dibujada en la frente del muchacho, vestido con pantalón. -¡Y éste soy yo!- la pequeña figura del medio tomaba de la mano a cada Gryffindor, una gran sonrisa dibujada en la cara de cada persona.
-Es maravilloso, Draco- lo felicitó Hermione, dándole un abrazo. –Tenemos que colgarlo en nuestra habitación, ¿no crees?-
-Ajá. ¡Quiero recordar haber estado contigo para siempre! ¿Puedo… puedo llevármelo a casa cuando me tenga que ir?-
-Claro...- Hermione abrazó con fuerza a Draco -Pero nunca te enviaré de regreso- murmuró en su cabello, demasiado bajito para que el niño lo notara.-
Una campana sonó en la esquina del salón -Se acabó la clase- anunció Trelawney -Por favor pongan sus trabajos en la mesa, y continúen con su diario de eventos- Hermione tomó a Draco en sus brazos, y bajaron las escaleras, mientras Harry ponía ambos pergaminos en la mesa y la seguía.
Mientras se dirigían a su siguiente clase (Transformaciones) las antorchas que iluminaban los pasillos se apagaron, y los estudiantes empezaron a gritar, incluido Draco. Harry sacó rápidamente su varita y conjuró un "Lumos", un pequeño haz de luz iluminó el corredor, los demás estudiantes siguieron su ejemplo.
-Ya ya- lo confortó Hermione, frotando suavemente la espalada de Draco, -Todo está bien... ¿Ves?, ya no está oscuro-
-Pensé que Dumbledore había dicho que las brujas del clima habían arreglado todo para que pudiéramos tener clases- gruñó Harry -Mejor deberíamos irnos a Transformaciones… Seguramente McGonagall tiene algo que decirnos-
Cuando el trío llegó al salón de clases, McGonagall estaba encendiendo unas velas en su escritorio. -Tomen asiento, por favor- instruyó –Tengo que darles un anuncio del profesor Dumbledore cuando todos lleguen-
En los siguientes minutos, llegaron los demás estudiantes con el habitual bullicio, mientras de vez en cuando lanzaban miradas preocupadas a la oscuridad, como si esperaran que de pronto les saltara un monstruo encima.
-Parece ser- comenzó McGonagall -que no tendremos más clases el día de hoy. Nos han informado que la tormenta es muy fuerte para que las brujas del clima puedan controlarla...por favor, vuelvan a sus habitaciones actuales. Los elfos domésticos les llevarán sus almuerzos y cenas. Les pido que no salgan de sus habitaciones, si lo hacen, puntos serán restados de sus casas, y habrá castigos para los infractores. ¿Está todo claro?-
-Si, profesora McGonagall- coreó la clase.
-Bien. De tarea quiero que lean el primer capitulo de su libro de texto "De Panqué a Mangosta" y contesten las preguntas que ahí vienen. Ya se pueden retirar-
-¡Que bien!- exclamó Harry -¡Libres por el resto del día!-
-Vámonos- rió Hermione, jalando al emocionado Harry para que la siguiera. Arribaron a sus habitaciones unos minutos después, el fuego chisporroteaba alegremente en la chimenea.
-¿Se va ir la luz otra vez?- lloriqueó Draco, aferrándose a Hermione mientras ella se sentaba en el sillón.
-Si se va, Harry y yo tendremos nuestras varitas listas- aseguró ella -Voy a empezar con mi tarea...y la de Harry- suspiro Hermione, el muchacho le dio alegremente sus libros a Hermione. -¿Por qué no vas y juegas con Harry un rato, Draco?-
El pequeño asintió y se subió en el regazo de Harry. -¿Qué es lo que estás viendo?- preguntó Draco, señalando el libro que Harry estaba hojeando -¿Quiénes son todas esas personas?-
-Es mi álbum de fotos- contestó Harry con una triste sonrisa. -Estas dos personas de aquí son mi padres...y ese soy yo.-
-Me gusta el pelo de tu mama...ojala yo tuviera el pelo rojo- Hermione se rió tras su libro de texto. -¿La puedo conocer?-
-Ella está muerta-
-Lo siento- se disculpó Draco.
-En realidad no llegué a conocerla tan bien, así que no hay de que disculparse.-
Draco pasó a la siguiente página. – ¿Quién es él?- Su dedo apuntó a un hombre que tenía un brazo sobre los hombros de Lily, y el otro sobre los de James, su pelo negro estaba agarrado en una cola, y tenía una gran sonrisa en su rostro.
-Es mi padrino- dijo Harry seriamente, cambiando de página rápidamente.
-¿El también se murió?- Harry vio a Draco con sorpresa, pensando como lo había adivinado -Está en tus ojos- explicó Draco -Están tristes...no tan brillantes como estaban antes...¿lo extrañas?-
-Mucho- respondió Harry, dejando caer sus hombros.
-¿Cómo se murió?-
-El año pasado...Voldemort me engañó e hizo que fuera al ministerio...mi padrino vino a ayudarme, y él… se cayó por un velo y desapareció.-
-¿Un velo? ¿Porqué simplemente no salió por el otro lado?-
-El velo hizo que fuera a algún lugar... y nunca va regresar.- Una lágrima solitaria rodó por su mejilla de Harry, cayendo en la foto de su padrino. Muchas más le siguieron, Harry se quedó ahí sentado, abrazando a Draco y sosteniendo el álbum de fotos, sus lágrimas cayeron en las páginas abiertas del álbum. -Y todo fue mi culpa- susurró – todo fue mi culpa -
Hermione inmediatamente se levantó del sillón, y rodeó con un brazo los hombros de Harry -Nada de lo que pasó fue tu culpa Harry...tú no pediste tener esa cicatriz, o la fama...nada es tu culpa-
-Pero si hubiera aprendido Oclumancia, nada de eso hubiera pasado. ¡Y ni siquiera necesitábamos la maldita profecía! ¡Dumbledore ya la sabía!-
-¿Él que?- dijo Hermione, tapándose la boca con la mano, sorprendida -¿Qué quieres decir, Harry?-
-Que sólo era una maldita copia...Dumbledore tenia la original en su Pensadero. Trelawney se la dijo cuando era joven. Básicamente dice que únicamente uno de nosotros podía vivir, y el otro tenía que morir. ¡El la sabia y ni siquiera se molestó en decírmela!-
-Probablemente tenía sus razones...-
-De todos modos no es una excusa. Me afectaba personalmente...tenía el derecho a saber-
-¿De qué están hablando?- preguntó Draco, claramente confundido.
-De nada- dijo Hermione firmemente, quitándole a Harry el álbum de fotos y colocándolo en la mesita -Ya no hay que pensar en eso por el momento...-
-Tienes razón- dijo Harry, sorbiéndose la nariz y quitándose los lentes para limpiarse las lágrimas -Hay que leer un cuento juntos-
Y eso fue lo que hicieron los tres por el resto del día, leer historias, comieron la deliciosa comida que los elfos habían traído (después de todo, ¿quién puede resistirse al pulpo a la plancha?), enseñaron a Draco como jugar ajedrez y simplemente descansaron en los sillones, contentos de poder estar así.
-Estoy cansado- bostezó Draco -¿Puedo pasar la noche aquí?- El pequeño ya estaba usando una pierna de Harry como almohada, acurrucándose como si fuera un gato -Mi cuarto es tan oscuro...-
Como respuesta, Hermione conjuró una manta y la puso sobre el pequeño, cobijándolo -Buenas noches, Draco- murmuró, dándole un suave beso en la frente. Harry hizo lo mismo, segundos después, Draco ya estaba dormido.
Hermione suspiró y paso sus dedos por el sedoso pelo del rubio, la adoración claramente se reflejaba en sus ojos. Cuando volteó a ver a Harry, vio una mirada acusadora de su parte. -Te dije- sonrió -La predicción de tus rayos es correcta-
-No lo es- protestó Hermione. -Solo pienso que es tan dulce...cuando crezca de nuevo, seguramente volverá a ser el cretino que conocíamos-
-¿De verdad crees eso?-
-Si-
-No es cierto...¿Recuerdas lo que dijo Dumbledore? Dijo que recordaran todo lo que vivieron mientras estuvieron así. ¿No crees que a lo mejor cambie, aunque sea un poquito?-
-Probablemente... ¡pero eso no significa que me voy a enamorar de él!- exclamó, haciendo aspavientos -Puede que lleguemos a ser amigos... ¿pero enamorarnos? ¡Es una locura!-
-No sé, Hermione...hay algo especial en él... ¡solo mira lo que hizo con Ginny! Si es así ahorita, ¿no significa que probablemente le quede un poco de corazón? Él de verdad te adora...yo que tú no desecharía la idea de se vayan a enamorar.-
-¿Y tú estarías de acuerdo con eso?- rió Hermione – Siempre has querido matarlo, ¿ahora quieres que me guste?-
-Bueno… ya no es Malfoy-
-¿Ahora quién es?-
-Draco.-
-Basta de charla, vámonos a la cama. Mañana tenemos muchas clases-
Hermione se acurrucó en el sillón, mientras Harry se recargaba más en el respaldo del sillón cuidadosamente, para no despertar al pequeño Slytherin. Segundos después, los tres se quedaron dormidos.
La mañana siguiente, los rayos de sol entraban por la gran ventana, dándole de lleno a Harry en su cara. Con un gruñido, éste se levantó y se puso sus lentes. Draco también se levantó y corrió a la ventana -¡Hoy no está lloviendo!- exclamó felizmente. Corriendo de regreso al sillón, empezó a saltar sobre el estómago de Hermione -¡Despiértate Hermione! ¡Despiértate!-
-Estoy...despierta- murmuró ella -sólo...bájate- Draco obedientemente se bajó al piso -¿Qué vamos a hacer hoy?-
¡RRRRRRRRRRROOOOOOOOOAAAAAAAAARRRR!- los tres voltearon a ver la ventana, para ver a Hagrid sosteniendo una gruesa cadenas, jalando algo que no se alcanzaba a ver. Hermione palideció.
-¡Vamos a ser devorados!-
xoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxo
¿Y bien? ¿Qué les ha parecido? Espero sus críticas / comentarios / lluvia de tomates…
Kisses,
Annie
