Cap 10- Dulce Venganza
El seco frío de enero recibió a los alumnos para iniciar un nuevo semestre. Ginny acomodaba sus cosas en su habitación. Confusión, rencor, traición. Era principalmente lo que sentía en esos momentos. No importaba cuantas veces Lucy se lo hubiera explicado.
La muerte es algo demasiado complicado, ¿No habrás creído realmente que íbamos a invocar a tu madre no calabaza?
La había traicionado, o al menos eso sentía ella.
Yo jamás dije que íbamos a invocar a tu madre era una de las frases que la rubia había dicho en su defensa. Y aunque era cierto, la esperanza que Lucy había causado en su corazón era algo que iba tardar en sanar. Por ahora, lo único que importaba era la evolución que tenían todas.
Las cosas habían cambiado bastante desde esa noche, todo gracias a Phortos, no se había cansado de recordarles Lucy. Y era cierto, el fuego ahora era parte de su vida, lo era desde aquella noche, era parte de su ser y su alma.
Con un suspiro tomo su libro de transformaciones y bajo a los jardines para leer la próxima lección de McGonagall. No le sorprendió que minutos después de sentarse llegara Lucy.
-¿Sigues molesta?-le pregunto Lucy con descaro. Ella se limito a levantar los ojos de su lectura y asesinarla con la mirada- Vaya veo que si-
-Me molesta que me mintieras-le aclaro la chica
-No te mentí de acuerdo, Merlín que pesada te pones-resoplo sentándose a su lado-Yo solo te mostré el hechizo y tu sacaste conclusiones. Ese hechizo era demasiado poderoso como para invocar simples fantasmas-
-Sabes, si quieres que arreglemos las cosas será mejor que no hablemos mas de esto-la corto la pelirroja-Mejor dime donde están Esme y Ali-
-Tampoco quedaron conformes y buscan hechizos. Esme espera encontrar uno que ponga en su lugar a Brown y Ali busca un hechizo para sus cicatrices-
-¿Cicatrices?-
-¿Nunca te contamos?-
-Bueno, intuí que había algo en sus brazos que no quería mostrar, pero ni idea de que le pasó-
-Pues yo tampoco se mucho, Ali siempre a sido muy delicada cuando hablamos de eso-comento Lucy con tono sombrío-Solo nos dijo que su padre estaba practicando un hechizo y que ella entro en un mal momento. Le quedaron unas cicatrices horribles-
-Pero no pudo desaparecerlas con magia-
-Digamos que las quemaduras se las hizo con…bueno-
-Magia negra-adivino Ginny sin dudar
-Si-
Lanzando un resoplido Ginny se levanto e insistió que fueran a buscar a sus amigas.
-¿Has practicado?-le pregunto esta mientras iban por los solitario pasillos.
-No mucho, y no es que pueda hacer gran cosa con el fuego-
-¿Estas loca?- le paro la rubia- el fuego es un elemento muy poderoso y debes respetarlo. Te envidio, tienes una fuente de poder y no eres capaz de apreciarla-
-No es que no la aprecie, pero el fuego solo destruye-se quejo diciendo por primera vez lo que sentía.
-Todos los elementos dan vida, de una u otra forma. Piénsalo un poco más, tal vez te sorprenda-añadió Lucy con sabiduría. Ginny sonrío y paso su brazo por los hombros de la rubia. Estaba perdonada.
~O~
Las siguientes semanas para ella podían describirse como…divertidas.
Y era raro, por que cuando Esme finalmente encontró un hechizo para vengarse de Lavander, Ginny se preocupo, temía realmente por su compañera de casa.
Una tarde Esme le había pedido a Ginny que trenzara un cabello rubio de la chica a uno de sus rizos.
-¿Qué se supone que pasara?-le pregunto
-Depende. Si me deja en paz, nada, si no, nada bueno-
-Esme…-la reto la pelirroja
-No lo se, el libro no daba detalles, solo decía que de esta forma Lavander aprendería a no molestar-
No muy convencida Ginny trenzo el mechón rubio.
-Lavander tiene mucha orzuela, eso quiere decir que no es rubia natural-
-¿Enserio?-pregunto la chica burlona-Cuantas veces la hemos visto pavonearse por su lustrosa y "natural" cabellera rubia-
Obviamente Lavander no dejo en paz a Esme, a cada oportunidad chocaba con ella en los pasillos, e insultaba a su familia. Una tarde mientras Ginny terminaba una tarea de Herbólogia y Esme leía tranquila en las escaleras de un corredor, Lavander bajo por estas y aprovecho para "sutilmente" tirar el libro de la joven con un puntapié.
-Ahí lo siento-se disculpo. Poco falto para que Esme perdiera la paciencia y le lanzara un Cruciatus.
-Ten paciencia- le susurro Ginny poniendo una mano en su hombro.
Observaron claramente como la joven caminaba por el pasillo con su amiga cara de pájaro Patil, ondeando su larga cabello por los aires y pasando sus manos por esta. Se voltearon y caminaron del lado opuesto, Ginny con la idea de ir a la biblioteca y Esme dispuesta a seguir su lectura en su sala común, pero un grito las hizo volver la mirada.
Lavander sostenía entre sus dedos un puño de cabellos. Sus cabellos. Con desesperación la chica revolvía su cabellera y con horror veía como todos se quedaban en sus manos. Sus gritos se volvieron sollozos, mientras su amiga Parvati observa todo con los ojos como plato y las manos en su boca como si quisiera ahogar un grito. Lavander todo lo contrario había vuelto a los gritos y ahora corría por el pasillo para encerrarse en el baño mas cercano.
Ginny observo todo anonadada, en un instante pensó en reprender a Esme por la cosa horrible que había hecho, pero cuando su mirada se cruzo con la de la chica, quedaron en silencio. Esperando que la otra hablaran. Hasta que finalmente, al mismo tiempo, estallaron en risas.
Si. Le había parecido divertido. Y eso era lo que mas le sorprendía, tal vez no fuera el hecho de que Lavander nunca le hubiera caído bien. Antes probablemente incluso habría corrido para saber si podía ayudarla en algo. Pero ya no era tan hipócrita. Todo lo que hagas se te regresara, y eso había pasado. Lavander había tenido su merecido.
~O~
De venganza ya no quedo mucho. Esme quien se regocijaba cada vez que veía a Lavander con el sombrero de la escuela en la cabeza ahora se entretenía buscando hechizos para cosas mas sencillas. Lucy ahora parecía menos huraña y dedicaba tiempo en buscar un hechizo para ayudar a Ginny mientras ella intentaba ponerse al corriente con Astronomía. (Materia que sin saber la razón, jamás se le había dado bien).
Cuando Enero estaba por terminar, durante una clase de Transformaciones, Ginny estaba mas entretenida pensando en quien seria la siguiente beneficiada por la Red Wicca, cuando la puerta se abrió y una Ali apareció y se disculpo por la tardanza.
-Me he quedado dormida- dijo mientra tomaba a siento junto a Esme. McGonagall la desaprobó con la mirada y siguió con la lección.
La gran mayoría había quedado sorprendida. Ali llevaba la camisa de la escuela, pero por primera vez desde que piso la escuela no levaba ningún jersey que le cubriera los brazos. Su cabello estaba peinado y recogido en una cola alta y levaba un ligero maquillaje. Estaba…muy bonita.
Ginny hasta que la vio no se dio cuenta de su ausencia. Pensó divertida, que ahora seria difícil no notar la presencia de su compañera.
La clase termino y mientras todos salían del aula, Esme, Lucy y Ginny abordaron a la castaña en los pasillos.
-Estas guapísima-le dijo Esme emocionada.
Las mejillas de Ali se tonaron rojas y sonrío mostrando todos los dientes. Ginny se dio cuenta por primera vez de los hoyuelos que la chica tenia en ambas mejillas.
-Esta mañana me he despertado y ya no estaban-contesto ella emocionada mostrando sus brazos lisos y con piel sana. Ginny jamás había visto las cicatrices de Ali. Pero suponía que debían ser bastante serias como para ocultarlas del mundo durante tanto tiempo. Como para temer que alguien, ni siquiera sus amigas, las vieran.-Me encerré en el baño todo este tiempo para llorar-añadió mientras sus ojos se empañaban y su voz se quebraba.
-Ali…-dijo Esme con voz de ternura mientras la abrazaba. Lucy se unió a ella y momentos mas tarde Ginny. Una mas…faltan dos. Pensó la pelirroja.
