Capitulo 13- Mantén el cuadro unido para tener al demonio fuera
A primera hora del día siguiente Ginny tenía pensado buscar a Gustav para pedirle disculpas por lo de la otra noche. No sabía ni siquiera que iba a decirle, Cuando iba camino al comedor Hermione se acerco a ella pálida.
-¿Te enteraste?-le dijo a modo de saludo
-¿De que?-pregunto interesada, sin prestar atención al hecho de que Hermione le dirigía la palabra por primera vez luego de tanto tiempo.
-Lo que paso con Gustav Yaxley- Ginny se tenso y la castaña pareció no darse cuenta por que siguió caminando como si nada a su lado.
-No...-dijo con un hilo de voz la otra.
-Se callo de la torre de Astronomía la otra noche- Ginny paro en seco y apunto estuvo de vomitar, y probablemente no lo hizo por que no llevaba nada en el estomago.
-¿Cómo?-pregunto incrédula
-Así como lo oyes, no saben ni como ni por que, pero han cancelado la clase de esta noche. El chico Yaxley fue llevado a la enfermería pero aun no despierta, menudo golpe se fue a dar. Tiene suerte de estar vivo-
-Dices que paso anoche-
-Si, bueno, a el lo encontraron gracias a los hechizos del castillo. Lo entenderías mejor si leyeras Hogwarts una historia como te e venido diciendo que hagas desde hace tiempo-
-Hermione no tengo tiempo para tus reclamos, ¡¿Me estas diciendo, que eso paso anoche?!-
-Si, pero por que….-
Ginny la dejo con la palabra en la boca y salio corriendo al comedor. Ahí el chisme era pasado de boca en boca, y escuchaba frecuentemente la pregunta ¿Qué abra pasado? Busco con la mirada y se dio cuenta de que ninguna había llegado aun. Estaba por dar marcha atrás para esperarlas en el vestíbulo pero pasaron a su lado descaradamente.
-Te perdiste la diversión de anoche Weasley…-le dijo Lucy entre risas mientras se inclinaba para hablarle en susurro.
Ginny no le dirigió la mirada, pero escucho a coro las risas de Esme y Ali. Quería afrontarlas, hacer que confesaran una verdad que ella ya sabia. Pero no era el momento. En ningún momento voltio a verlas. Giro sobre sus talones y salio del comedor, sin prestar atención a nada, ni siquiera a los llamados de Hermione.
Ginny subió a su alcoba con rapidez y se sentó en su cama. Incapaz aun de digerir las cosas. No sabia que hacer, que pensar, mil ideas venían a su mente pero tampoco sabia cual escoger. Merlín, ¿Debería pedir ayuda? Lo único de lo que estaba segura era que se había metido hasta el cuello donde no debía, y sobre todo. Que Lucille Flint, estaba perdiendo la cordura. Y ella, debía detenerla.
Saco el libro que habían conseguido en su iniciación y que ella sin tapujos había conservado. Busco entre las páginas, y como si el libro lo supiera, ayo lo que necesitaba al instante.
"Atadura" decía el titulo. Un hechizo efectivo para anular los poderes de una Wicca. Ginny lo pensó y se dio cuenta que a pesar de censillo, el hechizo le garantizaba que Lucy perdería su control Wicca, y eso era lo que buscaba.
Tomo lo que necesitaba, un listón blanco y una fotografía de la rubia. Sintió sus manos temblar, pero comenzó el hechizo fuerte y claro.
-Te ato para que no hagas daño Lucy, daño a las personas, y daño a ti misma- comenzó la chica mientras ataba a foto con el listo- Te ato para que no hagas daño a las personas, ni daño a ti misma….Te hato para que no haga daño Lucy, Daño a las personas, y daño a ti misma- la foto quedo enrollada en el listón. Ginny se quedo sentada un rato en su cama hasta que el timbre le anuncio las clases.
Ese día no compartía ninguna con Slytherin y daba gracias por esto. En el primer descanso la pelirroja se escabullo hasta la enfermería. Cuando entro se cuestiono, ¿Qué pretendía hacer? Se preguntaba a si misma.
-¿Necesita algo Señorita Weasley?-le pregunto una voz a sus espaladas.
-Madame Pomprey…yo…quería saber como esta Gustav-
La mujer levanto una ceja y cruzo los brazos.
-El señor Yaxley esta mucho mejor, ahora esta dormido y estable, aunque todavía sigue atontado por el golpe que se dio en la cabeza-contesto dando su diagnostico completo-¿Algo mas?-pregunto cuando vio a Ginny sin ademán de irse.
-Yo...P-Puedo pasar a v-verlo-tartamudeo mientras retorcía sus manos.
La mujer la vio interrogante pero al final asintió
-Dos minutos-dijo y se fue a su despacho.
Ginny se acerco sigilosa a la cama del chico. El joven estaba tendido con claros golpes en el cuerpo y una venda le cubría su cabeza. Ginny contuvo el aire horrorizada.
Gustav estaba vivo. Estaba bien, tenía golpes menores, se repondría. Pero a Ginny le horrorizaba el hecho simple e insignificante de que hubiera pasado. Nunca debió pasar, ellas jamás debieron meterse con ese tipo de magia, jamás debieron intentar castigar a alguien por sus acciones. Ginny pensó que por más perro que el chico hubiera sido, no merecía haber sido lanzado por la torre de Astronomía. La joven se pensó afortunada, no había tenido nada que ver con lo ocurrido y aunque podía tener la conciencia tranquila sobre eso no podía irse de la enfermería sin una disculpa. Se acerco a la cama con decisión y toco el hombre del joven que, al contacto reacciono con un leve gemido.
-Yaxley…¡Yaxley!-lo llamo
El chico abrió sus ojos y parpadeo varias veces.
-Hola…yo vine, yo quería pedirte..-
-¡Madame Pomprey!- grito e chico abriendo los ojos asustado y alejándose lo más posible de La pelirroja.
-¡NO!, yo no..-
-Vete, Vete-dijo en pleno ataque de pánico-¡Aléjate de mi!-
Ginny veía desesperada su vano intento por disculparse. Madame Pomprey apareció en escena y acostó casi a la fuerza al joven que seguía gritando y retorciéndose.
-Salga inmediatamente Señorita Weasley-le ordeno la enfermera mientras ponía una poción en la boca del Slytherin que casi al instante comenzó a quedarse dormido.
Ginny dio varios pasos hacia atrás antes de salir corriendo por el pasillo.
Corrió sin descanso por todos los jardines hasta llegar al otro lado del castillo. Confundida y frustrada caminaba entre los estudiantes que le abrían paso como si temieran estar muy cerca de ella. Ginny aminoro la marcha y dio varias vueltas en el mismo lugar, observando el rostro de todos clavados en ella, señalando, algunos con miedo y otros mas con el seño fruncido, irritados por su presencia. Su labio tembló, la gente le temía, y ella ciega no se había dado cuenta, se había paseado por los pasillos desafiante sin medir las consecuencias.
Una vez más corrió deseando desaparecer, huir de las miradas. Sabiendo sin ninguna duda, que se había vuelto un mounstro.
Se escuchaban las gotas de la lluvia caer contra los vidrios de la ventana. Ginny se había encerrado en un baño del tercer piso, sentada sobre el retrete comiéndose las uñas, con todos sus libros tirados a un lado. Habían pasado una o dos horas, había perdido adivinación (aunque siendo sinceros no le importaba mucho). La joven intentaba controlar sus escalofríos y luchaba por dejar de temblar. Sus ojos se habían empañado pero las lágrimas no salían. Constantemente pasaba sus manos por su cabello e inconciente seguía mordiendo sus uñas. Estaba ajena a todo lo que la rodeaba y mucho menos noto que el seguro del baño se corrió por si solo. Había cerrado sus ojos cuando la puerta del servicio se abrió con violencia. Lanzo un grito ahogado y observo frente a ella a las tres Slytherin de las que había huido todo el día.
-Estas aquí, te hemos buscado por todas partes-dijo Lucy mientras daba un paso delante de las otras- ¿Estas bien?-pregunto con falso interés.
-S-Si, estoy bien-contesto la pelirroja
-McGonagall y Snape sospechan-intervino Esme- Ya me han pedido a mi y a Ali que fuéramos a su despacho hoy en la mañana-
-Claro lo hemos negado y han revisado nuestras varitas pero como es obvio no encontraron nada-dijo Ali
-Han llamado a Lucy para esta tarde, y no creemos que falte mucho antes de que también te llamen a ti-añadio Esme
-Y queríamos decirte que realmente esperamos que nos apoyes y mantengas el pico cerrado-Hablo la rubia.
-Primero-dijo Ginny olvidándose del miedo y enfrentando a las chicas-No tengo idea de que hicieron a noche y no quiero que me metan en eso, pero no les aseguro que vaya a mentirle a McGonagall. Segundo, ¿Por que debería hacerlo?-
-Bueno ya sabes, por nuestra amistad-dijo Ali con falso entusiasmo- y por que si no lo haces bueno, podría pasarte algo como lo que le paso a Yaxley-
Esto era una locura, debía salir de eso lo antes posible Pensó mientras paseaba su mirada por las chicas.
-Le dije que yo no les tenía miedo…-comenzó pero Lucy la interrumpió bruscamente.
-Por que quieres dejar el círculo-
-Yo no he dicho…-
-Lo piensas-dijo la otra tocando su frente con el dedo índice repetidas veces
-Lucy tu has visto lo que hicimos, se suponía que buscábamos ser mas fuerte y en lugar de eso hemos dañado a las personas, a todos a nuestro alrededor-
-Se lo merecían-contesto Lucy
-¿Quién lo dice?-pregunto la otra indignada
-Lo digo yo, y sabes que es verdad-
-Da igual-dijo ella decida- yo lo dejo-
-Bien…muy bien, ya no necesitamos a una cuarta ¿Verdad chicas?-
-No-contestaron ambas
-Pero...si vas a dejar el círculo, puedes ir pensando en dejar la escuela-
- y quizás la ciudad-intervino Ali
-O el país, no estamos seguras-dijo Esme. Las tres fueron acorralando a la otra hasta que ella quedo pegada contra la pared.
-Y por favor no me hagas mas hechizos de atadura- dijo la rubia en un puchero, luego cambio su expresión por una de inocencia y dijo-Sabes…antiguamente, si una bruja traicionaba su pacto…la mataban-Ginny trago duro- si ya decidiste bueno, creo que solo espero que nos devuelvas el libro que tomaste y entonces, si se acabara todo- la rubia dio media vuelta y antes de salir del baño voltio con descaro y la despidió con una sonrisa.- ¡Adiós!-
Las otras dos tardaron en salir. Por un minuto Ginny pensó que tal vez la locura de Lucy no las había influenciado y que ambas de cierto modo, seguían de su lado. Pero se equivoco. Ambas seguían observándola burlonas, divirtiéndose de lo lindo con su aspecto desolador.
Las dos dieron media vuelta, antes de salir Ali también voltio una ultima vez.
-Que tengas dulces sueños Ginny- dijo antes de desaparecer tras la puerta.
Una vez sola, la pelirroja se dejo caer por la pared hasta quedar sentada en el suelo. Sus ojos antes empañados dejaron salir las primeras lágrimas que había guardado aparentando fortaleza.
Con un último escalofrío recorriéndola se levanto tomando sus cosas, fue al lavabo y enjuago con hain su cara. Casi lanza un grito de sorpresa cuando vio su rostro que hacia apenas unos meses antes había recuperado el color, volvía a ese tono pálido, gris, enfermizo. Sus ojos cansados y el cabello desordenado y enmarañado cubriéndole la cara y ahora mechones pegados a su rostro por la humedad de este.
Negó con la cabeza y salio del baño, con un único pensamiento seguro. Esto, en definitiva, la estaba destruyendo.
