Capitulo 14- Caída Libre (aire)
Estaba viva.
Sentía que finalmente, luego de muchos años, estaba viva de nuevo. Insignificante tal vez para muchos el simple hecho de quitarse unas cicatrices. Pero para ella fue como si se quitara un peso que había estado soportando durante bastante tiempo.
Ella tenía todo lo que quería. La gente ya no la ignoraba, no pasaba inadvertida como antes.
Lucy tenia razón, ahora todos las respetaban, cuando caminaban las tres por los pasillos, Se abrían paso para dejarlas pasar cual reinas, la mayoría las veían con cara de asombro (aunque a veces a ella le parecía que era mas miedo que otra cosa).
Y si era tan feliz ¿Permitiría que Ginny lo arruinara todo acusándolas con Mcgonagall? La respuesta era mas que obvia. No.
No entendía a Ginny. Tal vez habían exagerado con Yaxley. Pero el chico seguía vivo. Eso era algo ¿no?
Aunque ella y Esme también habían vacilado cuando Lucy lo lanzo de la torre. (Siendo sinceros ella sintió que el alma se le iba al suelo cuando ocurrió eso)
Pero al final, ella solo le daba su merecido al chico, igual que Esme se lo había dado a Brown. (Quien según decían se le seguía cayendo el pelo)Y ella, simplemente se había quitado de encima aquellas cicatrices.
Sin embargo la culpa seguía ahí, todo por esa Weasley, que no podía dejarles disfrutar el poder que Porthos les había dado.
Lucy tenía razón, la chica no tardaría en traicionarlas con tal de salvar su cuello. Lucy se los había dicho. Todo el mundo las respetaba como nunca antes lo habían hecho y ahora perderían todo cuando se enteraran de lo que habían estado haciendo con sus poderes, nadie comprendería sus acciones. Y peor aun. Volverían las cicatrices.
Una vez que nos quiten nuestra magia, tus brazos se volverán a llenar de cicatrices. Había dicho Lucy muy segura.
No. Ella jamás lo permitiría. Ella misma se encargaría de cerrar la boca de Ginny.
~O~
El viento levantaba su cabellera. El ambiente húmedo y sofocante. El sol estaba en lo mas alto y en ocasiones encandilaba a la joven.
Ginny se alzo al vuelo con dificultad y tomo altura. Había tomado la escoba del armario del estadio y podía ver por que la habían abandonado. No era fácil manejarla, su mango estaba torcido hacia la derecha y las direcciones se descontrolaban con facilidad.
Voló sobre el castillo y más tarde sobre el lago.
McGonagall le había dicho que deseaba hablar con ella ese mismo sábado. Antes de las vacaciones de pascua.
¿Qué debía hacer? Decirle a McGonagall que ella estaba casi segura, (casi, por que en realidad no las había visto) de que Lucy, Esme y Ali habían lanzado a Gustav de la torre de astronomía.
Mas importante aun, debería buscarle alguna excusa a sus acciones. ¿Qué tan librada podría salir si le decía todo?
Todo era tan ridículo. Todo lo que habían hecho en su momento había parecido tan levemente inocente y ahora todo era parte de un crimen que comenzaba con su desafío con los canones mágicos. Uno no debía desafiar el poder por nada del mundo. Uno debía conformarse y no buscar alternativas mágicas.
Estaba tan distraída pensando que no noto el repentino cambio del ambiente, que comenzó con el viento soplando con más intensidad. Solo cuando una ráfaga hizo que su cabellera suelta se estrellara con su cara voltio confundida a su alrededor, y noto la repentina ventisca que la rodeaba. Una y otra vez el viento la azoto y la hacia perder el equilibrio.
Durante un breve momento se desconcertó por completo, pero un minuto mas tarde abrió los ojos como comprendiendo todo. "Ali". Busco a la castaña por los alrededores. Abajo distinguió un punto café y clavo su mirada en el durante largo tiempo. El aire se detuvo y Ginny aprovecho para bajar, pero tan pronto como bajo la guardia el aire volvió a azotarla y por poco cayo de la escoba, intento controlarla pero la desviación del mango hizo que diera un giro inesperado que la dejo colgada con una mano del palo. Intento guardar la calma mientras con fuerza buscaba subir de nuevo a la escoba. No quería voltear abajo, sabia que si lo hacia se asustaría mas, pero una nueva ráfaga la hizo gritar.
-¡Ali!-grito con voz nerviosa-¡Ya basta!-exigió mientras se obligaba a buscarla en el suelo.
El vértigo se apodero de ella. Respiro entrecortado y consiguió poner su otra mano sobre el mango otra vez. Cuando levanto la pierna para acomodarse, la escoba empezó a dar vueltas en el mismo lugar dejando a Ginny colgada de una mano otra vez. Tragando duro se obligo a respirar con normalidad y evitar el temblor de sus brazos.
Una vez mas espero colgada hasta que el viento se volvió suave, cerro los ojos durante un minuto aproximadamente, cuando todo su cuerpo se calmo y en un intento casi desesperado por tocar tierra hizo bajar la escoba sin subirse a ella, se creyó librada pero su estomago dio un vuelco cuando la escoba empezó a tambalearse de sus manos.
Para su suerte estas se soltaron estando a dos metros de suelo. Cayó de espaldas y sintió un ligero espasmo, su corazón estaba disparado y latía con rapidez.
Logro voltearse para quedar boca abajo y aun adolorida y noqueada busco con la mirada en los alrededores.
En la distancia Ali la observaba sin una expresión clara en el rostro, pero su mirada reflejaba una furia contenida, luego de verla en el suelo la joven castaña se fue en dirección al castillo dejando a Ginny tendida en el suelo. Había dejado claro sus intenciones.
~O~
La pelirroja corrió por el pasillo con la pierna arrastrando y una mano apretando su cabeza, intentando hacer desaparecer el dolor punzante que nacía en su nuca y se extendía por toda su cabeza.
Cuando entro en la sala común varios voltearon a verla mientras cojeaba hasta las escaleras. Mientras subía estas alguien lanzo un grito a sus espaldas.
-¡Ginny!, ¿Estas bien? ¿Qué te paso?-pregunto una de sus compañeras de cuarto con las manos en su boca.
-Me caí de la escoba-contento la otra cortante mientras seguía caminando hasta el final de las escaleras para más tarde perderse en su habitación.
La pierna parecía resentida aun por el golpe pero a medida que pasaban los minutos este cedía. La cabeza ya no le daba vueltas y su corazón dejaba de latir a mil por hora.
Una vez ahí se sentó adolorida en la cama y se recostó en esta. Una furia y carga de adrenalina comenzaban a formarse en ella ayudándola a olvidar el dolor que la acechaba.
Estaban todas locas. Locas. No había otra palabra. ¡Demonios!, y ella que pensó que Ali siempre había sido un lindo corderito y ahora, justo ahora venia a demostrarle que no estaba muy lejos de parecerse a Lucy. ¿La habría mandado ella? ¿Con que fin? Si buscaba hacerle cerrar la boca estaba muy equivocada pensando que así lo lograría.
¿Le tenían tanto miedo a las represarías por sus delitos? Como un clic Ginny se dio cuenta que al menos en el caso de Lucy y Ali, si dejaban de practicar la magia Wicca tenían las de perder. Sin ella Ali recuperaría las cicatrices, mientras que Lucy perdería el poder del que estaba tan sedienta. ¿Pensaban realmente que si McGonagall o Dumbledore lo ordenaban ellas deberían obedecer? Si fuera su caso probablemente no escucharía y seguiría con el cuadro pero…estaba el ministerio. Luego de investigar Ginny sabía que no había leyes contra ellas, pero en cualquier periodo luego del de Margaret, era sabido que de alguna u otra forma este siempre se encargaba de ellas.
Que acaso Dumbledore o algún otro profesor no sospechaba algo. Las clases donde ellas cuatro sobresalían sin esfuerzo no era muestra suficiente de que sus poderes se estaban elevando mas haya de lo imaginado y superaban incluso lo aprendido por ellos.
Observo el atardecer desde su ventana.
Busco bajo su cama y saco el libro que meses antes había conseguido junto a sus tres "amigas" y lo rozo con sus dedos. Dejo pasar el tiempo mientras lo ojeaba de pies a cabeza. Nunca antes se había detenido a hacerlo y ahora veía varios hechizos que nunca antes había leído o incluso imaginado. Encontró uno que podía aparecer comidas de diferentes tipos. Igualmente encontró otros peligrosos, pensó en Lucy quien se lo había pedido en su último encuentro.
Un escalofrío la recorrió pensando en lo que haría la chica con este en sus manos. La idea de deshacerse de el era tan tentadora, pero el rostro de Molly apareció y pensó que tal vez con el tiempo habría de encontrar un hechizo que hiciera que esta volviera.
Rápidamente pasaron las horas y en cierto momento sus compañeras entraron al cuarto para acostarse a dormir. Cuando todas lo hicieron sin dirigirle la palabra se dio cuenta de que tenía que empezar a hacer lo correcto y no lo que más le convenía. Se cambio el sucio uniforme por su pijama y guardo el libro en su mochila, sabia perfectamente lo que haría con el, y lo haría esa misma noche.
Pasada la media noche y luego de ponerse su capa, Ginny salio del cuarto segura solo de una cosa. Tenia que empezar a aceptar la muerte de su madre.
La pelirroja camino por los pasillos sigilosa y los mas silenciosa posible. Salio a los terrenos y se adentro en el bosque con el viento frío golpeando su cara, cuando encontró un lugar apartado tomo grandes troncos secos y los hizo levitar hasta que formo una pequeña montaña, finalmente encendió todo con un movimiento de su mano y las ramas ardieron. Cuando se aseguro de que el fuego fuera suficiente, tomo el pesado libro y lo contemplo largo rato. "Mi Primeros 100 años" por Margaret A. Murray.
Un libro antiguo y poderoso que ninguna del cuadro había terminado de leer. Muchos hechizos que ni siquiera habían ojeado quedarían guardados para siempre. Esto hacia dudar a la pelirroja, pero tenia que pensar en el bien de todos, los hechizos que ahí venían eran demasiado peligrosos si caían en manos de cierta bruja. Con apremio y fuerza arrojo el libro a la fogata que comenzó a consumirlo al instante. Un humo blanco comenzó a salir de este y pronto las hojas se quemaron hasta quedar en nada.
La fogata se fue apagando y cunado finalmente se extinguió, Ginny escucho un grito desgarrador y potente a lo lejos que le helo la sangre "Lucy ya lo sabia".
El viento levanto las últimas cenizas. El aire se las llevo volando, igual que los últimos rastros de cordura de Lucy Flint.
