2.- Peter/Lily

Estrellas


Un buen día, estaban hablando. Peter tenía problemas para que su taza de té bailara tap y cambiara de color cada treinta segundos, los demás Merodeadores estaban ocupados, así que, con más miedo que otra cosa, le pidió a Lily que lo ayudara. Ella lo hizo. Sin rechistar o reñirle, o burlarse de sus pocas capacidades. Le dice que se acerque (Peter de pronto tiene mucho calor, no es porque vaya a estar cerca de alguien como Lily, para nada, es porque están cerca de la chimenea y las brazas queman el lugar) y pone la mano sobre la suya para enseñarle el movimiento, susurrándole las palabras al oído.

Cuando se da cuenta están a escasos centímetros.

Y no es que le guste, claro que no, simplemente que está hermosa y tiene una sonrisa en el rostro que podría definir como adorable, que se la dedica a él y nadie más y Peter la atesora como un momento divino. Pero no le gusta, no, aunque este cerca, quizás demasiado.

Y James. Recuerda a James. Debe y necesita recordar a James.

Recuerda también que es poca cosa y que anda con chicos mucho mejores que él, en todos los sentidos que se puedan ver. James es bueno en el Quidditch. Sirius destaca en transformaciones. No hay algo de Defensa contra las Artes Oscuras que Remus no te pueda responder. Pero Peter no sabe nada sobre nada, no destaca, no resplandece. Podrá ser una estrella, pero no brilla. O tal vez es que su luz parece opaca al lado de las suyas.

Peter es constante y siempre está para sus amigos, aunque no pueda ayudarlos mucho se ofrece y espera hacer algo por ellos, los admira, pero ante todo, los quiere. Daría su vida sin pensarlo dos veces.

Los ojos de Lily brillan aún en el soleado día y su cabello parece moverse como fuego aunque este quieto. Sus dientes, de un blanco perlado, no se ocultan. Su piel está llena de pecas pero a Peter no le importa porque le parece que le dan inocencia y una niñez perpetua. Y le está sonriendo, ya lo sabe pero no puede dejar de repetirlo: Lily Evans le sonríe, a él, Peter Pettigrew; no hay nadie detrás de él que pase a su lado para abrazarla ni tampoco sus amigos están cerca, así que sólo puede ser él, al menos, eso quiere creer.

James, James, Jamesjamesjames. ¡James!

Se da cuenta de que por un momento, pequeñito, no le importa James. Sólo quiere besarla. Se dice que es Gryffindor, que es valiente y fuerte, que puede y podrá. Tendría que ladear un poco el rostro y... sería todo. Es Gryffindor, vamos, el Sombrero Seleccionador nunca se equivoca. Está alterado y suda. Se acerca, lento, y la mira, perdiéndose en las profundidades del bosque que son sus ojos.

La varita se le cae por los nervios.

Se maldice mentalmente unos segundos, antes de caer en la triste conclusión de que no es un Gryffindor digno. No es Remus, no es Sirius y, sobretodo, no es James. Lily jamás le volverá a sonreírle o tomar su mano.


Peter se me hace tierno, incluso cuando antes lo odiaba. Pero, ¿quién puede leer a Thaly Black y no enamorarse de cada uno de sus personajes (o sus historias)? (Sí, es publicidad descarada a su persona por la cual no me pagan :3)