Advertencias: Lime

4.- Sirius/Lily

Con sabor a otro

(Regalo de cumpleaños para FatiPotter)


Su relación se basa en engaños. Mentiras y pocas revelaciones, excusas baratas compradas por pocos knuts. Una obra en la que ambos se ven forzados a realizar. Sin embargo, dando rienda a sus dotes actorales juntos disfrutan de la puesta en escena.

A James.

Cuando Lily voltea los ojos, ligeramente y siempre a la derecha, si este le pregunta acerca de Sirius. Una respuesta informal, un simple 'No, James', un tranquilo 'Para nada, ¿por qué?, un chistoso '¿Qué no eras tú el amigo?'; siempre tratando de evadir la realidad.

A Remus.

Que sabe y calla, los mira y los reprocha; les hace bajar la cabeza, avergonzados. Cuando Lily, de forma casual, menciona un simple 'Voy a la biblioteca a hacer los deberes de Encantamientos' y Sirius, poco después, ubica el pretexto de quedar con alguna chica (aunque, después de todo, eso no es falso).

A Peter.

Cuyos ojos pequeños y redondos siguen los movimientos rítmicos de Lily, un paso y otro, y un 'Estás extraña' que la hace tambalear por dentro, donde su pantomima se cae y termina en llanto.

Pero, sobre todo, a ellos mismos.

Porque nada de eso importa cuando Sirius la acorrala contra el pasillo de Hogwarts (tercer piso, junto al aula treinta y dos), subiéndole la falda y tocando la piel lisa (así, como de terciopelo) que hay en sus piernas. Cuando la besa, largo y tendido, lleno de babas, sentimientos y lealtad; metiendo la lengua hasta el fondo y explorando el camino de su boca (aún cuando lo haya recorrido tantas veces...). Y allí, entre susurros, LilyLilyLily, la hace suya sin contemplaciones. Es entonces cuando los remordimientos se acaban y sólo importan ambos (adiós soniditos de lengua por Lunático, nos vemos miradas extrañadas de Colagusano, hasta nunca confianza indestructible de Cornamenta).

Y justo en ese preciso momento se sienten entre sus labios el sabor a otro. Lily sabe a James, a estudio y tarta de melaza. Sirius sabe a rebeldía adolescente, a tabaco y alcohol.

Saben que no pasa de ello, que al día siguiente Lily sonreirá radiante ante el 'Buenos días' y el beso tímido en los labios, de James. Que Sirius la mirará de reojo, un poco celoso por el instinto territorial canino, pero se tragará las palabras. Porque es de James y no suya, jamás será suya.

(Y no importa que Sirius sea el nombre que ella siga entre suspiros y gemidos a medianoche, pues tal realidad no se verá nunca en una mañana común).

Su relación se basa en engaños. Mentiras y pocas revelaciones, excusas baratas compradas por pocos knuts. Una obra en la que ambos se ven forzados a realizar. Sin embargo, dando rienda a sus dotes actorales juntos disfrutan de la puesta en escena.


Quedó bastante extraño, la verdad. Y temo haber arruinado la pobre pareja, pero uno se basa en intentos fallidos.