Disclaimer: Naruto no es propiedad mia, si lo fuera Sasuke ya hubiera vuelto a Konoha, Karin se hubiera ido al diablo hace mucho y todos estarían felizmente comiendo ramen (menos Karin, se entiende). Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto (lástima por mí).
Desarrollado en un universo alterno, en diferentes épocas. OOC.
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Bueno, acá van los reviews anónimos:
Lunita27: hai, Sasuke salió bastante confundido pero creo que acá se aclaran algunas cosas, esta es una idea que se me metió por leer demasiada literature fantástica con mis primas y por mis sueños locos jeje ¡Muchas gracias por tu review!
Uchiha Sakurahana: ¡SI! Sakura es de lo mejor cuando no es débil, me encanta que salga fuerte, gracias me animó tu comenterio. No te preocupes, voy a actualizar en cuanto pueda. Que bueno que te gusto la idea, eso me puso feliz, ya la traía en la cabeza bastante tiempo. ¡Muchas gracias port tu review!
Sakura Daidouji: Etto.. pues no soy muy buena con esto pero te prometo que haré un esfuerzo. A mi también me encanta el SASUSAKU, soy totalmente incondicional, no acepto a mi adorado Sasuke con ninguna otra jeje ¡Saku fuerte es de ley! Me animó que te gustara, y pues, acá esta la conti, espero te guste. ¡Muchas gracias por tu review!
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Para quién quiera que lea esto (probablemente muy, muy pocos)… Perdón, perdón perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón. Soy bastante nueva así que no sé bien lo que es tardarse mucho pero para mi gusto tardé de más, sobre todo por que el capítulo (igual que el anterior) está de mierda. Tardé debido a un horrible y estúpido fenómeno llamado exámenes bimestrales, específicamente biología. Maldita maestra. Pero me salvé de los semestrales. Aún así estoy medio depre por eso y otros sucesos bastante más personales. Creo que no le transmití mi depresión al fic. Y gracias por leer aunque este de basura.
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Luna Antigua
-Bueno, bienvenido a la época victoriana Sasuke- me dijo sonriéndome, cambiando su humor repentinamente – Soy Haruno Sakura, hija de Manami y nieta de Akemi, del clan del Este, hechicera mayor, tipo general.
Yo la miré incrédulo, ,¿Qué demonios estaba diciendo?¿Cómo rayos sabía mi nombre? Era definitivo, yo estaba soñando
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Mierda, mierda, mierda. Era lo único que atinaba a pensar mientras aquel asesino me perseguía. Aquella había sido de las peores semanas que había tenido, y eso que he tenido muchas. No podía creerlo. Akatsuki del Oeste realmente había enviado al Uchiha y nadie me había dicho ni pío.
-Tengo que matar a Sai después de esto- pensé, haciendo una nota mental.
-¡KUSO QUE SE SUPONE QUE HACE ESE BAKA SI NO ES VIGILAR AL UCHIHA!- gritó iracunda mi Inner
-¡Cállate! joder, parece que sólo apareces para molestar- le dije, enfadada a mi Inner
No necesitaba que me recordara que Sai definitivamente NO había estado haciendo su trabajo, sino coqueteando con Ino.
Pero bueno, tenía razón. Cómo negarlo. Estaba enojada. De hecho estaba más que enojada, estaba furiosa. Por culpa de esos dos idiotas enamorados iba a pasar todo el día cerrando los portales para que el Uchiha no los encontrara y de paso evadiendo su magia demoníaca. Iba a acabar agotada, De hecho iba a tener suerte si no terminaba desmayada después de cerrar los veinticuatro portales que había en Londres, y es que el crear o cerrar portales requiere muchísima energía, cerrarlos aún más, porque es como si estuvieras cosiendo una cortada en el tiempo.
Y pensar que esa misma semana había ido a avisarle a Sai que estuviera atento, por que habíamos descubierto que Itachi había sido visto por los hechiceros Oxfodianos y que debía cerrar los portales y estar más atento que nunca.
Pff… no me hizo el más mínimo caso, creo que ni siquiera me estaba escuchando, desgraciado, incluso me reprochó el que hubiera ido a este siglo as[i vestida. ¿Qué carajos le sucedía? Era realmente importante que cerrara TODOS los portales y ocultara nuestra presencia. Definitivamente no comprendía la gravedad de la situación, pero, ¿cómo podía? al cabo Sai acababa de llegar con nosotros, digo, acababa de ingresar como apadrinado al Clan del Este, originario del Norte y aunque era muy bueno, un hechicero mayor, llevaba menos de una década con nosotros los del Este y no sabía de los enormes problemas que nos había causado Itachi Uchiha, como la masacre de su clan y sus frecuentes apariciones por los cuarteles medievales sólo para molestar, que causaban pánico y desastres entre los hechiceros. La última vez que apareció voló en pedazos el cuartel italiano en la época Renacentista, de paso asesinando a todos los que se encontraban allí, habíamos tenido una gran baja de Angelicales por su culpa, ese tipo definitivamente significaba problemas. Y ahora me estaba persiguiendo.
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Haruno Sakura, hija de Manami y nieta de Akemi, del clan del Este, hechicera mayor, tipo general, especialista en demoníaca, elemental y curación, segunda consejera del consejo Inglés de Londres. Esa soy yo.
Nací en 1330 en Inglaterra, durante la guerra de los cien años y sí, tengo 518 años.
Cuando tenía seis años mis padres se dieron cuenta de que algo andaba mal en mí, cuando transformé al perro en caballo e hice crecer flores de la nada. Yo daba muestras latentes de magia y me odiaban y temían por eso, y después de congelar el lago entero y de casi volar la casa con un hechizo explosivo trataron de matarme mientras dormía, terminando muertos, y con ellos la única persona que de verdad me quería.
Aún hoy, después de medio siglo de espera, aquel recuerdo me sigue atormentando. Ellos simplemente estaban muertos, inmóviles y fríos en la dura tierra, con los ojos abiertos y por siempre fijos, con un cuchillo en el puño de mi padre y una lámpara en la mano de mi madre. Con una horrible mueca de dolor en el rostro y… el cadáver de mi hermano a su lado. Recuerdo cómo me acerqué y puse mi mano en su pecho. Recuero que mi hermano tenía la cara llena de lágrimas y desfigurada por el miedo, los verdes ojos abiertos y rojos, el cuerpo encogido, abrazándose.
Recuerdo que grité. Y grité. Y grité. Y grité. Grité con pánico y terror, con horror de lo que yo misma había hecho.
Recuerdo cómo perdí la cabeza y me volví loca.
Recuerdo cómo aluciné mil veces con ese suceso.
Recuerdo que vagabundeé por los bosques famélica.
Recuerdo que pensaba que era un monstruo y que merecía morir.
Recuerdo que ella me encontró, ella, Keiko Inuzuka.
Ella me salvó de la locura. Me dijo lo que era y me ayudó a salir adelante. Me enseño la magia, la alquimia y la hechicería. Fue como una madre. Una que sí me quería.
Una que murió por mí. Asesinada para salvarme. Muerta a manos de Akasuna no Sasori, él fue quien me quitó mi mundo. Pero debía seguir. Había personas que dependían de mí. Había una sociedad que no podía decepcionar. Y sobre todo, había que vengarla. Trabajé duro, por ella y por mi hermano, me especialicé en batalla y curación, me volví de las más poderosas hechiceras del Este.
Pero no volví a llorar. Era estúpido, algo tonto, un sentimiento inútil, que demostraba tu debilidad e impotencia.
Pero no volví a amar. Era un error, un capricho del destino, uno que sólo te hacia sufrir.
Sí, esa soy yo.
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Esa semana yo había ido a ver a Sai para avisarle que el Uchiha había sido visto en Oxford y en Manchester, que debía tener más cuidado del habitual, ocultar nuestra presencia y sellar los portales que daban a otras épocas. No hizo ninguna de esas cosas. Además de regañarme por venir vestida a la victoriana me mandó un mensaje diciéndome que había tenido que inventar un montón de mentiras por mi culpa y que en que rayos estaba pensando.
Baka, no entiendo su filosofía, aparte de que me esfuerzo para salir de aquella aburrida y abrumadora reunión aristócrata (donde la mitad de los tipos se te insinúan sólo por usar vestido) para informarle se queja. Malagradecido quejumbroso.
Se suponía que había ido allí para apoyar a Ino, una hechicera menor que no podía cerrar más de dos portales diarios y le era complicado protegernos, pero principalmente porque se pasaba la vida detrás de un tal Sasuke y siempre ignoraba las órdenes y asuntos del clan.
Entonces, envié a Sai a ayudarla y a que evitara aquella estupidez por aquel chico. Claro, no tomé en cuenta a aquel molesto sentimiento llamado amor. Ino, efectivamente, olvidó a Sasuke, pero porque se enamoró de Sai, así que ahora teníamos dos hechiceros inútiles en vez de una. Pff, gilipolladas.
No es que en el siglo veintiuno se necesitaran muchos hechiceros, pero si Akatsuki empezaba a hacer de las suyas necesitaríamos un nuevo cuartel y probablemente a alguien le terminaría gustando la época y el cuartel se quedaría allí, justo como a Ino. Mi mejor amiga, nacida en ese siglo y de sólo diecisiete años insistió en quedarse allí, dijo que no quería estar en un lugar viejo y que ser hechicero no implicaba pasárselo mal. Idioteces.
Y yo, como siempre, era la que se lo pasaba mal.
El Uchiha era rápido, bueno, y yo estaba agotada, ya había cerrado la mayoría de los portales, pues al parecer, Sai no se había dado cuenta de la presencia del Uchiha. Seguro estaría con Ino haciendo… mejor ni me pongo a imaginar.
Yo tenía el vestido muy chamuscado por sus ataques de fuego, sucio y lleno de hojas. Había recorrido todo Londres evadiendo sus hechizos clase 8 y 9, afortunadamente sólo quedaba un portal, que además me llevaría a mi época. Desafortunadamente, Itachi ya no se cortaba, pues era de noche en un bosque abandonado y estaba pisándome los talones.
Mientras corría en dirección al lago escuché como su hechizo mandaba un árbol al otro mundo, haciéndolo cenizas. Rápidamente me agaché y partí el piso con un puñetazo para distraerlo, para luego seguir corriendo. Me aproximaba al claro del lago, y al atravesar la última línea de árboles y llegar al claro lo ví.
Un chico de pelo azabache en picos estaba parado de espaldas a mí, mirando a su alrededor de forma confusa. Su pelo era oscuro como la noche, confundiéndose en esta, con leves reflejos azulados. Me fascinó. Me encontré a mí misma pensando si era azul casi negro o negro azulado. Bajé la velocidad por un segundo, cuando me di cuenta de que esos segundos podian ser lo que salvara nuestras vidas. Porque tenía que salvarlo. Era inocente y no merecía morir, sólo estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Corrí velozmente y tomé su mano, para forzarlo a correr.
-¡Corre o muere chico!-le dije, mientras tiraba de él.
Se volteó, confuso y al verme se me quedó totalmente frío y estático, con la boca abierta y un destello en sus ojos. No pude ver bien ni su cara ni su expresión pues estaba muy oscuro. Joder, no teníamos tiempo para esto, las presentaciones deberían esperar a cuando estuviesemos a salvo, en un lugar MUY lejos de Itachi.
-¡Muévete!-le grité, podia sentir como Itachi se acercaba a gran velocidad. Finalmente pareció reaccionar y corrió detras de mí, Pronuncié un hechizo en un susurro veloz y al mover mi mano el agua se hizo a un lado para poder llegar al portal, avanzé hacia él para cruzar cuando me di cuenta de que el chico se había quedado inmóvil de nuevo.
Claro, era la reacción común al ver que las agues me obedecían pero teníamos a un peligroso asesino tras nosotros que estaba más que dispuesto a matarnos, así que le dí un golpe sin muchos miramientos.
Se dobló al recibir mi golpe y tras un segundo de dilema me siguió, al fin hacía algo coherente, al menos iba a ahorrarme un hechizo marioneta. Corrimos al portal y, al oír un estallido detrás de nosotros entré en pánico y lo jalé para que lo cruzara.
Tuve un mal aterrizaje, pero me apresuré a levantarme y a cerrar el portal. Justo a tiempo, Itachi estaba tan cerca que se veían con claridad sus ojos rojos. Me dirigió una mirada burlona mietras el portal desaprecía.
Suspiré aliviada y me di la vuelta para encontrarme con mi acompañante desmayado sobre el pasto, los viajes en el tiempo siempre agotan, sobre todo la primera vez.
Entonces recordé que para mi mala suerte estábamos en el portal del Oeste, que quedaba muy lejos del cuartel. Maldita, maldita sea. Levanté a mi compañero con un hechizo de levitación y me dispuse a recorrer los setenta kilometros que me separaban de una cama y comida caliente.
Cuando finalmente llegué a la gris casa de las afueras, sombría, tenebrosa y austera, simplemente perfecta, yo estaba agotada y a punto de desmayarme. Esperé impacientemente y golpeando el suelo con el pie esperando a que se percataran de mi presencia. Finalmente se encendió la trémula luz de una vela y una cara se asomó en la ventena, al verme dió un respingo y salió corriendo. Se escucharon muchos gritos enfadados y vi que se prendían las luces.
Una sombra apareció de la nada junto a mí.
Al fin. Parecía que se habían descuidado las medidas de seguridad, si yo fuera un enemigo hace mucho que los habría matado a todos. Reconocí a la sombra y esbozé una sonrisa.
-Saludos Neji- dije con una sonrisa burlona
-Saludos… Sakura- dijo mirándome indiferente -¿Dónde estabas? Causaste muchos problemas, dijiste que sólo ibas a cantarle las cuarenta a Sai- dijo acusadoramente
Me enfadé. Llegaba después de desaparecer dos días, con claras señales de una batalla reciente ¿y eso era todo lo que se le ocurría decirme? Cretino.
-Perdona, es solo que no pude despedirme antes de Itachi, es un asesino encantador- repliqué con feroz sarcasmo
Neji abrió los ojos sorprendido, ocultándose tras su expresión de indiferencia justo cuando aparecieron los demás. Me rodearon y sentí un aura furiosa provenir de ellos.
-Son muy lentos al detectar presencias.-les dije altaneramente. Se me quedaron mirando con furia mientras yo sonreía de forma arrogante.
-Sakura ¿Dónde demonios estabas?- dijo Chouji, cuidadoso.
-En ningún lado en especial- contesté vagamente. Me miraron curiosos y empezaron a acosarme con molestas preguntas.
Los ignoré olímpicamente y me dirigí a la puerta, me siguieron mientras seguían tratando de sonsacarme información, hasta que subí a mi habitación y les cerré la puerta en las narices. Idiotas.
Me tiré en la cama y me quedé dormida.
Desperté a la mañana siguiente, descansada y muerta de hambre. Me curé las heridas rápidamente con un hechizo bastante sencillo. Decidí bajar y enfrentarme al interrogatorio de mis amigos antes que morir de inanición.
Al llegar al comedor me senté en mi silla, de madera oscura y con asiento rojo sangre. Me serví y empecé a comer vorazmente, esperando que nadie preguntara nada. Shikamaru empezó con el interrogatorio.
-Esto es muy problemático pero, ¿Qué andabas haciendo?- preguntó. Suspiré derrotada y empecé a contarles lo sucedido, ignorando sus muecas de susto y de preocupación.
-Mierda, ni Sai ni Ino sirven para esto- dijo Neji. Yo asentí mientras vaciaba la taza de té, más que de acuerdo.
-Escapaste… después de cerrar veinticuatro portales- dijo Tenten, impresionada, mientras yo mordisqueaba una tostada.
-¿Quién es el chico?- dijo un ansioso Kiba
-No lo sé- contesté con sinceridad
-¡AHHHH SAAAAKURAA-CHAAAAN NO ME DIGAS QUE ES TU NOVIO!
Joder, Naruto, pensè. Sentí ganas de asesinarlo.
-Cállate Naruto claro que no- dije con una venita en la frente mientras alzaba el puño amenazadoramente. Kitsune azotó sus colas sobre el hombro de Naruto, asustado por mi mirada, mientras su compañero me miraba con lágrimas en los ojos. Maldito niño, era la persona más estresante y ruidosa que había conocido en mi vida, pero le tenía cariño.
-Supongo que habrá que analizar al chico- dijo Shikamaru –Que problemático
-Tranquilo, ya lo hago yo- dije soltando un bufido y levantándome de la mesa.
Subí las escaleras y me dirigí al cuarto de huéspedes. Caminé lentamente a través del sombrío corredor, pisando la alfombra verde oscurísimo y mirando la gris pared de rayas. Tenebroso y oscuro. Igual que yo.
Entré al cuarto y prendí las velas tronando los dedos, me dirigí a la cama donde nuestro querido huésped dormía, me quedé observando su rostro. Tenía facciones finas y delicadas, casi como de chica, pero que le quedaban perfectas, su perfecto cutis era claro, tan pálido como el mío, sus ojos de largas pestañas estaban cerrados y el negro cabello desparramado sobre la almohada. Podría inspirar ternura pero en su lugar inspiraba angustia y dolor. Tenía una pesadilla, se debatía en la cama, se mordía los labios y apretaba los puños, ya completamente blancos. Curiosa, me acerqué y con un dedo toque su frente para introducirme en su sueño.
Estábamos sentados en un coche con tapicería marrón, miré a mi derecha y allí estaba el chico sin lugar a dudas, sin embargo era mucho más pequeño, un niñito de seis años. Tenía un mueca de terror en el rostro, estaba completamente paralizado y las lágrimas manaban incesantes de sus ojos. Al verlo sentí la necesidad de consolarlo, de limpiarle las lágrimas. Porque detestaba verlo llorar. Me controlé y me pregunté por que lloraba. Pronto lo supe.
Hubo un estallido y todo se llenó de fuego. La sangré salpicó la calle y salimos volando. El niño estaba arrodillado a lado de dos cuerpos llenos de heridas y quemaduras. Dos cuerpos indudablemente muertos. Lloraba y lloraba desesperado.
Y recordé. Las imágenes llenaron mi mente. Recordé lo que me había prometido a mi misma olvidar. Los vi de nuevo, sus cuerpos fríos e inmóviles por siempre, desfiguradas sus caras por el dolor y el miedo. Vi su pequeña y tierna cara contraída por el pánico. Y me vi a mí misma, llorar y llorar junto a ellos.
Mi grito resonó en el cuarto al mismo tiempo que el suyo devolviéndome a mi cuerpo. Ambos sonaban tan iguales y tan diferentes… había encontrado a alguien que conoció mi dolor. Me senté en el suelo, con la respiración agitada, tratando de tranquilizarme. Entonces algo me distrajo. Sentí una enorme cantidad de magia, emanando… del chico. Me acerqué y puse mis manos en sus sienes, sumergiéndome en su mente. Cuando abrí los ojos sabía muchas cosas. Y la más importante de todas era que Sasuke Uchiha era la persona con más potencial que había visto en quinientos años.
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-¡matémoslo!- gritó Temari-¡es un Uchiha, del clan asesino!
Suspiré exasperada. En cuanto supieron que el chico era un Uchiha la mayoría había insistido en matarlo inmediatamente. Prejuiciosos. Todo por culpa de Itachi.
-No creo que todos los Uchiha sean tan malvados- dijo Naruto. Le dirigí una mirada de agradecimiento.
-Si, Itachi es sobre todo es un encanto- dijo sarcásticamente Temari
-Y ni hablemos de Tobi- agregó Kankuro
Yo no pensaba que este chico fuese un asesino. Se veía demasiado… bueno, no parecía serlo y punto, al cabo él conoció la crudeza de la muerte. Después de bastante rato me dí cuente de que muchos se habían ido de la habitación y de que se habían formado dos bandos muy definidos. Los que estaban a favor de matarlo eran Kankuro, Temari y Kiba. Los que estaban a favor de dejarlo vivir éramos Naruto, Tenten, Chouji y yo. El único neutral de la habitación era Shikamaru. Yo ya me estaba hartando de la discusión.
-¡Yo digo que hay que matarlo!- insistió Kiba, con Akamaru corroborando sus palabras.
-¡Te digo que tiene potencial baka!- le grité ¿Acaso estaban todos sordos? Ya se los había repetido al menos diez veces
-¡Te vio haciendo un hechizo elemental clase dos!¡Hay que matarlo!- dijo Temari
-¡SHANNARO, LES DIGO QUE TIENE POTENCIAL Y EL QUE INTENTE ALGO SALDRA MUERTO!-grité, ya muy enojada, si no podía hacer valer la democracia sería a la fuerza. Asustados por el tono, Kiba, Kankuro y Temari se miraron entre ellos, para acabar encogiéndose de hombros.
-Supongo que puede quedarse- dijo conciliadoramente Shikamaru -aunque resulte muy problemático.
-Va a necesitar un a nueva identidad, encárguense de eso, yo evaluaré su capacidad y le presentaré nuestro mundo.-dije burlonamente y reprimiendo un bostezo.
Salieron de la sala e inmediatamente me volví hacia el chico, el cual sabía que escuchaba nuestra discusión desde hace rato.
-Deja de fingir, sé que estás despierto- dije sonriéndole pícaramente. Abrió los ojos, dando un respingo y mirándome de una forma curiosa. Tenía sus ojos tan negros como el carbón. Orbes oscuras que causaban que te perdieras en ellos, que te inspiraban cosas, que te transmitían sentimientos. Me empezaba a caer bien.
-Tienes una frentezota- me dijo, arruinando completamente mi anterior impresión.
¿Nani? ¡¿Nani?! ¿NANI? ¡¿NANI?¡ ¡¿FRENTEZOTA?! ¡¿QUÉ CARAJOS LE PASA?! Por una vez mi Inner y yo estábamos de acuerdo en algo. Ibamos a matarlo.
Furiosa, aceleré mis movimientos y lo aplasté contra la pared, poniendo mi cuchillo favorito, regalo de Tenten, en su cuello y dirigiéndole una mirada asesina.
-Mira Sasuke, conmigo te andas con cuidado, a mí no me insultas. Agradece que hoy estoy de buen humor y me siento generosa, si no ya te habría cortado el cuello o entregado a los idiotas de mis amigos- dije soltándolo de golpe y guardando el cuchillo con mi pequeño arsenal de armas personal.
Pasado el incidente, traté de recordar como se saludaban los mortales. Cierto, con sonrisa.
-Bueno, bienvenido a la época victoriana Sasuke-dije sonriéndole cortésmente– Soy Haruno Sakura, hija de Manami y nieta de Akemi, del clan del Este, hechicera mayor, tipo general- me presenté.
Me miró, incrédulo y yo me reí de su expresión desencajada.
Leyendo su mente, vi dos claras preguntas escritas en ella y , aún riéndome trate de contestarlas.
-Sé tu nombre porque sí y no estas soñando, te traje al pasado por un portal, salvándote de Itachi- dije
-¿Itachi?- dijo endureciendo de pronto su expresión
-Si, Itachi Uchiha- le confirme –estaba persiguiéndome, ese tipo nos ha dado muchos problemas últimamente
-¿Itachi Uchiha? ¿Mi… hermano?- dijo sin creérselo. Abrí los ojos, sorprendida, creía que Itachi era su antepasado o algo así no… su hermano. Aunque ahora que lo pensaba se parecían muchísimo.
Rápidamente, controlé mi expresión y me puse mi usual máscara de indiferencia.
-Cómo ya te expliqué antes soy una hechicera y estás en nuestro cuartel victoriano, y creo que tú tienes potencial- dije cambiando de tema
-¿Ehh?
-Hai, creo que tienes potencial como hechicero, habrá que ver que tipo eres- le expliqué alegremente
-¿Tipo de qué?- dijo confundido
-Es mucha información para que la digieras en este momento, además de que no me crees, piensas que esto es un sueño- dije con suficiencia
-Pruébame que lo que me dices es cierto entonces- dijo desafiante, su cara se veía realmente divertida, sobre todo por que me había desafiado, y Sakura Haruno jamás perdía un reto.
-¿Qué quieres que haga?- pregunté riéndome por dentro
-Esto…que tal… ¿aparecer algo?-dijo inseguro
-Vale- dije inclinándome hacia el piso e invocando una babosa, la especialidad de Tsunade
Al ver eso se quedó tieso como una tabla y abrió unos ojos como platos. Estoy soñando, estoy soñando, lo escuché pensar
-Cómo sigues sin creerme creo que será mejor que te presente a los demás- dije, esperando que Kiba, Temari y Kankuro se comportaran
-Tsk… ¿No querían matarme?- dijo levantando una ceja
-Relájate, sólo tres estaban a favor de eso- le dije sonriendo de lado
-Hmp...- dijo, supuse que le gustaban las monosilábicas
Caminé hacia la puerta, saliendo al pasillo, donde nos encontramos con una agradable sorpresa a Temari, Kiba y Kankuro, mirándo descaradamente a Sasuke.
……………………. Sasuke P.O.V
Bueno, si esto era un sueño era bienvenido, un agradable cambio de mis usuales pesadillas, para meterme a un mundo donde estaba ella.
Sentí unas miradas asesinas clavarse en mí en cuanto salí de la habitación, tres siluetas estaban recargadas en la pared, mirándome descaradamente, dos de ellas con evidente odio. Casi sonreí.
Se acercaron a nosotros y cambié mi expresión fascinada (estaba junto a la chica victoriana) por una fría e indiferente. Observé que se trataba de una chica de como 18 años, que llevaba un enorme abanico, en el que se recargaba, iba en un vestido negro con cintas rojas y traía cuatro coletas, me miraba con una cara de odio total. Un chico con una especie de tela cubriendo su cabeza y líneas moradas en la cara, como de 17 años, usaba un tipo de túnica negra, mirándome con desprecio y otro chico bastante desaliñado, este parecía de mi edad y sí que iba vestido normal, con una chamarra gris muy gruesa y unos pantalones cortos, tenía marcas rojas en la cara, largas uñas y dientes (los caninos) y un perro encima de su cabeza, que se revolvía, inquieto, ambos me miraban con temor pero pareció relajarse y me sonrió de oreja a oreja.
La chica victoriana (no me atrevía a llamarla por su nombre) le sonrió aprobatoriamente al chico-perro, volteó a ver a los otros chicos, dirigiéndoles una mirada de advertencia.
-Este es Sasuke UCHIHA- dijo remarcando mi apellido, cosa que pareció incomodar a los chicos mayores, mientras ella los miraba entre desafiante y divertida.
-Inuzuka Kiba, hijo de Tsuma, hermano de Hana, del clan del Este, hechicero mayor, tipo bestia, perro -se presentó, sonriéndome –Este es mi compañero, Akamaru- dijo señalando su cabeza mientras el perro, Akamaru, ladraba entusiasta y Kiba se reía.
-Sabaku no Temari, hija de Karura y primogénita del Cuarto, del clan del Sur y apadrinada por el Este, hechicera mayor, tipo elemental, viento- dijo Temari, sin quitar esa mueca de odio. Hmp… ni que me importara.
-Sabaku no Kankuro, hijo de Karura y del Yondaime, del clan del Sur y apadrinado por el Este, hechicero mayor, tipo demoníaco, marionetas- dijo Kankuro mirándome fríamente.
En cuanto se presentaron, Temari y Kankuro se fueron inmediatamente, tras dirigirme una mirada de desprecio, pero Kiba nos siguió por el oscuro pasillo.
-Entonces ¿Se queda?- preguntó Kiba
-Claro, tiene mucho potencial- le respondió ella –me alegra que hayas dejado aquel infantil comportamiento de hace rato- agregó, contenta
-Me di cuenta de que no tenía sentido guardarle rencor por su hermano- dijo encogiéndose de hombros, a lo que ella sólo sonrió
-Bueno- dijo Kiba volviéndose hacia mí –parece que te tendremos que presentar a todo el grupo
-…
-La mayoria son bastante amargados y aburridos pero eso sí, casi todos son hechiceros mayores, somos de los grupos más poderosos del Este- dijo Kiba alegremente
Creo que mi cara reflejó por un segundo mi confusión, cosa que Kiba notó, antes de que controlase mi expresión de nuevo y cambiarla por una fría.
-Vaya, veo que no le has explicado nada- le comentó a la ojijade que contestó con un gruñido –Supongo que le puedo explicar yo- dijo suspirando
-Veras, primero que nada nos dividimos en clanes, los del Norte, Sur, Este y Oeste, depende de donde nazcas es tu clan, por ejemplo yo soy del Este, aunque puedes ser apadrinado por alguno, es como si te adoptaran, cómo a Temari, ella es del Sur pero también un miembro del clan del Este- explicó –en el clan nos dividimos en tribus o consejos, los hechiceros de un lugar específico, cada uno tiene sus líderes y subconsejeros, somos como una familia, en cada país hay como cuatro- de acuerdo, esto definitivamente se estaba poniendo MUY extraño.
–Hay muchos tipos de hechiceros, los bestia, demoníacos, sencillos, elementales, generales y angelicales. Los bestia trabajamos en compañía de un compañero animal, como Akamaru, que nos ayuda en la magia, los demoníacos hacen magia "negra" está relacionada con la manipulación y la destructividad, ese tipo de cosas, los sencillos hacen magia común, simples hechizos de aturdimiento y levitación (que por cierto todos hacemos), chapucerías de ese tipo, es raro que asciendan a mayores, los elementales controlan algún elemento o alguna subrama de estos, normalmente se especializan en una, los generales son muy raros y poderosos pues pueden usar todos los tipos de magia y algunos añadidos que se guardan para ellos y por último los angelicales, que no son hechiceros de batalla, sino oráculos y médicos, hay algunos aquí- me explicó.
Sentí que mi cabeza daba vueltas, todo esto era demasiada información, definitivamente no podía ser producto de mi imaginación.
-A su vez los hechiceros de cierto tipo se dividen en menores, comunes y mayores, los mayores somos los de alto rango, somos los expertos, seguidos de los comunes y por último los menores, que apenas son aprendices-dijo finalizando su larga explicación con una ronca risa.
-Tendremos que analizarte para averiguar de que tipo eres, para empezar a entrenarte- dijo Sakura. –pero por lo pronto te presentaremos a los demás- dijo bajando por una escalera de madera oscura, por la que salimos a una luminosa sala, que contrastaba con el pasillo, donde había numerosas personas recostadas en los sillones charlando. En cuanto entramos todos voltearon a vernos y Sakura sonrió con la inmediata atención obtenida mientras yo trataba de verla de reojo, fracasando rotudamente y como no quería dar mala impresión traté de prestar atención a las demás personas de la sala.
-Sasuke Uchiha- dijo haciendo un gesto hacia mí con la mano
Un chico de largo y lacio pelo castaño anudado en la punta, cara seria y unos curiosos ojos blancos se levantó y se acercó a mi, usaba ropa sencilla que podía provenir de cualquier parte, una camisa blanca y unos holgados pantalones negros.
-Hyuuga Neji, hijo de Hizashi, miembro del Bouke, del clan de Este, hechicero mayor, tipo general, kekkei genkkai; Byaakugan
Después se levantó una chica de pelo y ojos color chocolate, con cara bondadosa, el pelo lo llevaba en dos chongos altos y usaba un vestido de estilo chino color rosa pálido con adornos en dorado, traía una daga en la mano, con la que jugaba.
-TenTen, descendiente de los Ama, del clan del Este, hechicera mayor, tipo demoníaca, armas blancas- dijo sonriéndome amigablemente
Un chico que se cubría la cara con el gorro del abrigo gris que usaba me miró a traves de sus oscuros lentes, alcanzé a distinguir una mata de pelo café mientras murmuraba
-Aburame Shino, hijo de Shibi, primogénito de los Aburame, del clan del Este, hechicero mayor, tipo elemental, insectos- dijo mientras acariciaba a una mantis religiosa
-Pff, que problemático- bostezó un chico de coleta alta y ojos alargados, usaba un curioso chaleco verde y miraba a su alrededor aburrido –Nara Shikamaru, hijo de Yoshino y Shikaku, del clan del Este, hechicero mayor, tipo elemental sombras- dijo mirando las nubes por la ventana con añoranza
-Akimichi Chouji- dijo un chico regordeto mientras comía y comía tostadas, señalándose
Entonces ocurrió algo que nos dejó a todos con una gota en la cabeza, un muchacho de pelo negro de hongo, un anormal traje verde y unas cejotas entró corriendo por la puerta, esparciendo pedazos de papel a su alrededor
-¡MI NOMBRE ES ROCK LEE Y SERÉ MAS FUERTE CADA DIA CON LA LLAMA DE LA JUVENTUD QUE ARDE EN MI!- gritó a todo volumen, con su pose de chico bueno y levantando el pulgar, mientras los papelillos caían a su alrededor (favor de imaginar atardecer de fondo)
Entonces entró un hombre de estilo MUY parecido al de aquel chico y con una pose igualita.
-¡Bien hecho Lee! ¡la llama de la juventud arde con fuerza en ti!- gritó emocionado
-¡Oh Gai-sensei!
-¡Lee!
Corrieron a abrazarse con lágrimas en los ojos mientras los presentes los mirábamos con una enorme gota en la cabeza.
-Estos son Rock Lee y Maito Gai- me explicó Sakura entre risas –no son hechiceros pero son verdaderos maestros del taijutsu –Cuidado con ellos- murmuró en mi oido, lo que provocó que me estremeciera levemente por su cercanía –Chouji es de una familia de hechiceros pero no tiene poderes, aún así nos ayuda, es excelente para la alquimia- me explicó
Yo asentí y estaba a punto de seguir a Sakura hacia el piso de arriba cuando pareció recordar algo, deteniéndose repentinamente, casi chocando yo con ella
-¡NAAAARUUUTOOOOOO!- gritó con toda la fuerza de sus pulmones frunciendo el ceño.
En el piso de arriba se oyó caer algo al suelo, una sarta de maldiciones y unos veloces pasos, ví una manca azul y amarilla bajar por la escalera y un chico entró a la sala, era rubio y de brillantes ojos azules, tenía unas curiosas marcas en la cara y un zorro en el hombro. Traía puesto un tonto gorro café con forma de animal y nos miraba con cascaditas en los ojos.
-¡Saaakuraaaa-chaaan!- reclamó haciendo una pataleta
-Presentate Naruto- dijo esta mirándolo fría y amenazadoramente, con el puño alzado –Este es Sasuke Uchiha
-¡Pero por que tengo que presentarme a este teme!- chilló
¿Nani? ¿Teme? Aquel chico que ni siquiera me conocía ¿me había insultado?
-Baka- repliqué, no iba a dejar que aquel usuratonkachi me insultara, al cabo yo era Sasuke Uchiha
-¡¿QUÉ, ME ESTAS INSUL…?!- antes de terminar la frase se encontró en el suelo, con un gran chichón en la cabeza y a Sakura mirándolo furiosa
-E-esta bien Sa- sakura-chan sólo no me golpees de nuevo- rogó lastimosamente –Soy Uzumaki Naruto, hijo de Minato y de Kushina, del clan del Este, hechicero mayor, tipo bestia, zorro. ¡FUTURO CONSEJERO MAYOR!- gritó volviéndose hacia mí –Este es mi compañero, Kitsune, conocido como Kyuubi- dijo señalando al zorro de su hombro, que curiosamente tenía nueve colas.
-Hmp… - mi mente sólo pensaba una cosa; dobe creído
-Vámonos Sasuke- dijo Sakura con cara aburrida
La seguí de vuelta a aquel oscuro pasillo mientras el dobe-usuratonkachi (alias Naruto) me gritaba de cosas y Lee decía estupideces acerca de "la primavera de la juventud de Gai-sensei" Sakura se volvió hacia mí, quedando a una incómoda distancia (al menos para mí)
Casi enrojecí, estaba bastante cerca, (Laura: cof, cof, en realidad bastante lejos) al menos lo suficiente para que aquellas sensaciones volvieran de nuevo y podía verla perfectamente, o casi. Kuso pensé, que alguien encienda la luz, no podía admirarla bien, aunque parecía que su blanca piel reluciese junto con sus ojos jade… sentí un embriagador aroma e iba a acercarme para inhalarlo mejor (y de paso acercarme a ella) cuando hizo una oportuna intervención.
-¿Dónde quieres tu habitación?- preguntó bruscamente
-¿Nani?
-Si- dijo con impaciencia –si serás uno de los nuestros deberás al menos tener una habitación nombrada como tuya en el cuartel general, ¿Dónde la quieres?
-Hmp… dónde sea- respondí sin darle importancia
-Pff- suspiró cansinamente –Bueno, supongo que te pondré junto a Naruto- dijo con un dramático suspiro y mirándome de reojo
Debió de captar mi mueca de terror porque sonrió burlonamente, y es que, ¿estar junto a aquel baka? Antes muerto.
-Creo que prefieres un lugar más tranquilo- comentó sin darle importancia –entonces creo que te pondremos junto a Neji y Shino- dirigiéndose a una pared que debía dar al jardín trasero, al espacio entre dos puertas.
La miré incrédulo. Allí no había ninguna habitación. Pero claro, olvidé lo que ella era capaz de hacer. Cerró los ojos y estiró las manos, que tocaron la grisácea pared. Reprimí un sonido asombrado mientras una puerta de madera oscura surgía del espacio, expandiéndolo. Sakura sonrió y me abrió la puerta con un gesto burlón.
-Bienvenido seas a tu nuevo hogar- dijo mientras entrábamos a una habitación con bastante espacio, yo nunca pensé que cabiese en la casa pero bueno. Era de paredes blancas y suelo de madera, tenía una cama de latón sencilla apoyada en la pared, junto con una mesilla de noche, un ropero y unas pesadas cortinas de terciopelo negras.
-En cuanto sepas cómo podrás decorarla a tu gusto- dijo de forma un tanto displicente –por ahora quédate así, espero estés a gusto, probablemente sólo estará así por esta noche- comentó encogiéndose de hombros
-Gracias- dije reprimiendo la sonrisa que trataba de salir.
Esbozó una media sonrisa y abrió las oscuras cortinas, dejando ver la radiante luz del sol lo que me permitió mi deseo, verla con claridad. Sonrió con nostalgia. Era de facciones finas y algo redondeadas, nariz respingada y grandes ojos verde jade, que seguían diciéndome el mundo, largas y negras pestañas, su cutis era de una palidez asombrosa, perecería fantasma si no fuese por aquellas sonrosadas mejillas, sus labios se veían sonrosados y apetecibles, sus orejas eran puntiagudas, era extremadamente delgada y se movía con una gracilidad asombrosa. Su rebelde pelo de color rosa pálido estaba lleno de hojas y ramas, despeinado. Usaba un vestido color negro que parecía de gala, sin embargo tenía un desgarrón enorme que cortó el vestido desde las rodillas y estaba todo roto, desgajado y muy chamuscado. Me confundió que no tuviera heridas, yo la recordaba con un corte bastante feo en el brazo y toda llena de cortadas.
-Duerme bien- me deseó mientras salía por la puerta. La miré extrañado. Estábamos en lo más radiante del día, lógico que no iba a dormir.
Como si hubiera leído mis pensamientos se dio la vuelta y puso los ojos en blanco, cómo si se tratase de algo obvio.
-Debemos esperar a que se haga de noche, además- dijo con un gestó pícaro –debes de dormir bien
-¿Para qué?- dije algo receloso
-¡Pues para tu primera lección de magia!- dijo con una melodiosa risa -Hasta la noche- dijo cerrando la puerta, con su suave risa resonando por el pasillo.
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Esta es la última nueva (que me deprimió aún más) ¡Pein aplastó Konoha y eso no es justo! ¡Naruto no llega! ¡Sasuke no ha salido en mucho! ¡PEIN APLASTO KONOHA! (llorando histéricamente)
Sé que está de mierda, no me lo reprochen, pero aunque sea para quejarse déjenme review. Creo que no me sale bien pero bueno. Estoy castigada por meterme en problemas en la escuela, así que quizá tarde algo en actualizar, aunque casi empiezan las vacaciones… yupi. Dejen review que me hacen feliz y todo ese rollo que eché en el capítulo anterior. Ya saben review = botoncito de acá abajo. Y gracias y todo el rollo. Gracias
