Disclaimer: Esto es inútil. No importa lo que diga aquí, yo y el resto del mundo sabemos que Naruto no es mío, sino de esa malvada y horrible persona llamada Masashi Kishimoto (Estalla en llanto).

Desarrollado en un universo alterno, en diferentes épocas. Tal vez algo OOC.

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Reviews anónimos:

cynthia: ¡Hola de nuevo! Que bien que te pasaste otra vez y que te siguió gustando… ¡me puse bien contenta! Espero que si me salga poder escribir esto, porque se me hace un poco complicado. Las cosas se ponen mejores, ya tengo un buen de cosas planeadas para estos próximos capítulos. ¡Espero que te siga gustando!

Lunita27: Lo sé. Pobre Naruto, pero si le robas sake a Tsunade, pagas las consecuencias. Bueno si, a Sasuke le divierte molestar a Sakura, pero sólo para ver su reacción, no porque sea malo-malo. ¡Espero leerte pronto!

1000MoreLazyThanYou'llEverBe: ¡Hasta que te pasaste! Pero quedas perdonada. ¡Awww, me emocioné un buen al ver que si te gustó! Escribiré con más ganas. Síguelo leyendo, y ayúdame, que estoy perdida!

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¡Hola de nuevo! Me siento la peor persona del planeta. Sé que probablemente tardé un poco en subir, y por eso me disculpo (¡Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón!) Pero finalmente me decidí a terminar el capítulo. Prendí la computadora, desconecté el Internet, abrí Word y me puse a escribir. Descubrí que tengo una especie de manía de hacer las cosas a último minuto. Y además, otra manía de hacer miles de cosas mientras hago lo que debería de estar haciendo a último minuto. Les ofrezco mis más sinceras disculpas. Por favor no me maten. Prometo que subiré otro capítulo antes de terminar la semana. Además, ¡Son vacaciones! Más tiempo para escribir.

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Luna Antigua

Sakura recorrió su habitación con la mirada y se enorgulleció. No había tardado ni diez minutos y ya estaba como una tacita de plata. Las puertas del armario estaban abiertas, su contenido ya guardado en un pequeño bolso de mano rojo adornado con lazos negros. La ropa y zapatos sobre el espejo y debajo de la cama habían desaparecido, así como los enormes montones de objetos en la mesilla de noche y el secreter.

Se sentó sobre la cama y jalando con dificultad el pequeño bolso, empezó a guardar los últimos paquetes. Tomó entre sus manos una fotografía y frunció el ceño, aventándola al centro de la cama. Siguió frunciendo el ceño mientras guardaba el joyero nácar y un hatillo de plumas fuente y tinteros. Luego volvió a dirigir su mirada a la foto. Se estiró sobre la cama y la recorrió con los dedos, esta vez sonriendo. La apretujó también en la bolsa de mano junto con los últimos paquetes de libros y pedazos de papel que esperaban sobre la cama.

Se incorporó y arqueó la espalda, pasando perezosamente la mirada a su alrededor. Francamente, un cuarto tan ordenado no parecía el suyo. Le gustaba mucho más con todas sus cosas regadas por allí.

Aburrida, soltó un bostezo y decidió que lo mejor sería salir a buscar a Tenten. A pesar de todo, afilar armas era bastante más divertido que no hacer nada.

Al atravesar al pasillo, vio a un ofendido Naruto, salir de la habitación de Sasuke e internarse en la suya con un portazo. Miró con curiosidad a Sasuke, que desde el umbral de la puerta, miraba la escena con expresión fastidiada. Sakura dedujo que ya había averiguado lo de su compañero de equipo y soltó una risita.

-¿Qué te parece tan gracioso?- soltó bruscamente el pelinegro

-Oh, nada, nada no te preocupes- dijo, con otra risita. Sasuke la miró con enojo, pero su expresión cambió a otra algo perpleja.

-¿No estabas empacando?

-Ya termine- soltó con obviedad. El chico la miró con la cara desencajada. Sakura lo observó durante un rato con curiosidad hasta que captó. –Magia- dijo con una sonrisa enigmática y sacándole la lengua. Continuó su camino por el pasillo, alcanzando a escuchar un bufido detrás de ella. Hizo una mueca. Obviamente, Sasuke no esperaba que una habitación tan desordenada como la suya estuviera lista antes del Apocalipsis.

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Sakura se pasó los dedos por el pelo, en un vano intento de desenredarlo. Dándose por vencida y sin molestarse en mirarse en el espejo, cogió su capa favorita y se la colocó sobre los hombros. Dando un bostezo, recogió el borde del vestido para que no arrastrara y salió silenciosamente de su habitación. Sasuke probablemente despertaría solo, pero Naruto necesitaría ayuda. Abrió la puerta del ojiazul y miró a su alrededor. Se mordió el labio para contener un grito de furia. Apretando los puños, cerró la puerta, y entonces, gritó.

-¡Naruto!- se oyó un chasquido cuando el ojiazul dio un salto en la cama y levantó bruscamente la cabeza.

-¿Eh? ¿Qué haces aquí, Sakura-chan?- dijo confusamente el rubio, mirando a su alrededor, mientras su zorro asomaba la cabeza entre las mantas.

-¡¿Cómo que qué hago aquí?! ¡Vengo a despertarte, idiota!- gritó la pelirosa -¡Y se supone que tendrías que haber empacado! ¡No comer y comer ramen y dormir! ¡Tonto!- rugió golpeándolo en la cabeza con rabia.

-¡Auuuu! ¡Sakura-chiaaaaan, eres muy mala conmigo!- lloriqueó Naruto

-Te lo mereces- sentenció con una mirada amenazante. -¡Mira todo esto!- dijo señalando a su alrededor. La habitación del chico era un desastre. Había montones de botes vacíos de ramen por todas partes, además de tazones de leche y basura. La ropa estaba fuera de la cómoda y lanzada por todo el cuarto, la cama cubierta con restos de comida y pergaminos -¡Deberíamos estar saliendo ahora!- gritó enfadada, no podía creer que Naruto tuviera su habitación aún peor que la suya.

-C-cálmate Sakura-chan- dijo el ojiazul alejándose un poco, con una sonrisa nerviosa -¿P-por qué no se adelantan? ¡Yo los alcanzo!

-¡Idiota! Pero por suerte para ti, tenemos que ir a entregar algo antes de irnos, así que tendrás algo de tiempo para empacar. ¡Pero pobre de ti como no estés esperándonos en el portal cuando lleguemos!- amenazó saliendo por la puerta a grandes y furiosas zancadas.

Al salir, se recargó contra la pared y se pasó una mano por el pelo.

-¿Y?- preguntó Sasuke.

-Lógicamente no está listo- contestó molesta -Nos alcanzará en el portal cuando terminemos con la entrega.

-Predecible.-dijo el chico con un bufido despectivo. Sólo entonces reparó en la vestimenta de su acompañante. Sakura llevaba un vestido rojo vino con adornos en encaje negro, ajustado en la cintura, las mangas resbalando por sus brazos. Además se cubría con la capa roja y negra que parecía ser su favorita.

-¿Qué traes puesto?- preguntó secamente

-Ropa- contestó poniendo los ojos en blanco. Lo miró de arriba a abajo. -¿Qué traes puesto?- preguntó, perpleja.

-Ropa- imitó. La chica soltó un bufido.

-Dame tus cosas- ordenó, estirando el brazo imperiosamente. El ojinegro se quitó la mochila de la espalda y se la entregó. Cogiendo la mochila de Sasuke, y arrastrándola detrás de ella, se metió a la habitación de Naruto de nuevo, saliendo poco después con las manos vacías, excepto por una capa negra opaco.

-Póntela- ordenó de nuevo.

-… No

-¡No puedes recorrer así la ciudad! Necesitamos ir a entregar algo primero, y tú llamas demasiado la atención con eso puesto- reprochó señalando el pantalón de mezclilla y la playera azul oscuro. Sasuke entrecerró los ojos con desafío, pero se puso la capa.

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Salieron silenciosamente de la casa, con sus habitantes aún dormidos. Sakura cerró suavemente la puerta y se dirigió hacia el bosque. Apoyando un pie en el árbol más cercano, comenzó a caminar sobre él hasta llegar a una rama de apariencia firme. Miró desde esa altura a su acompañante y sonrió con desafío. Sasuke puso los ojos en blanco y saltó sobre la rama.

Rápidamente, ella saltó a la siguiente rama. El chico observó con atención su estilo de movimiento. Sus saltos eran suaves y gráciles, felinos, pero dejaban una sensación de desasosiego, como el ver a una leona atacar.

Llegaron al final del bosque, donde empezaban las casas de las afueras. Con seguridad, Sakura saltó sobre el oscuro tejado, ocultándose en la sombra de la chimenea de este. Saltaba por los techos casi sin apoyar los pies. Moviéndose con gracia felina, invisible para los transeúntes, que consistían en uno que otro borracho, o alguna sirvienta con expresión asustada

Llegaron a la orilla del río, a las casas de los que Naruto describía como los que "nadan en oro". Finalmente se detuvo sobre un tejado mucho más grande que los demás, con tejas de color oscuro. Una mansión, sin lugar a dudas.

Sacó de entre los pliegues de la capa un bote de algo que parecía ungüento, junto con una pequeña botellita de líquido blanco, adornada con filigrana de plata.

-Espérame aquí. No tardo.- murmuró, descolgándose del techo hasta el alfeizar de la ventana más cercana. Se escuchó un suave chirrido y Sakura se deslizó dentro de la casa. Luego, Sakura volvió a salir, esta vez con una bolsita de terciopelo morado en las manos.

Sasuke alzó una ceja en señal de pregunta.

-Veneno.- contestó simplemente la pelirosa. –Para envenenar a la amante de su esposo. Lo normal- agregó con un bostezo.

-¿Porqué entregas veneno por la ventana?- preguntó con una expresión un tanto extraña el pelinegro

-Así es el trato. Dejas la paga en el tocador, en su lugar amanece el veneno. Además, ¿te crees que puedes ir con un bote de veneno durante el día? Tiene que ser secreto.

-Hn

Sakura soltó un bufido y saltó al siguiente tejado, en dirección Oeste.

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Cuando llegaron al bosquecillo, Naruto ya estaba esperándolos, con expresión soñolienta y al Kyuubi sobre su hombro. Sasuke lo miró recelosamente al ver que él tampoco traía equipaje. Simplemente cargaba una mochila de tela marrón colgando del hombro. Sakura asintió con la cabeza, complacida.

-¿Y el portal?

-Hehe, es que... no lo encuentro, y pues... no soy muy bueno en eso- contestó Naruto mirándola con nerviosismo –La última vez que lo intenté, aparecí en la segunda guerra mundial- añadió, recordando y tragando saliva ruidosamente.

Sakura le lanzó una mirada fría y entrecerró los ojos. Finalmente, meneó la cabeza y se dirigió al espacio que había entre dos árboles. Removió en el bolso rojo que traía, sacando un pequeño bote color morado con una etiqueta en caracteres extraños. Untándose un poco del pálido contenido en la mano, cerró los ojos con expresión de concentración. Tensó el rostro al pasar la mano por el espacio, trazando una línea recta. El aire pareció adquirir contextura, se veía borroso a través de él. Abriendo los ojos y soltando un leve resuello, Sakura pasó un dedo por la línea y jaló hacia los lados el aire con un jadeo. Una familiar corte, transparente e irisado, apareció entre los dos árboles.

La ojijade apoyó las manos en las rodillas, resollando. Tomando una última bocanada de aire, se incorporó. Ajustándose mejor la capa, miró hacia donde estaban Naruto y Sasuke esperando.

-Ya está- susurró. Volvió a guardar el bote morado, cerrándolo meticulosamente antes.

Se irguió y miró con desdén a ambos chicos, que miraban la apertura, uno con desconfianza, el otro con infantil interés.

-¿Vienen o qué?

-Hn

-¡Ya voy, ya voy!

Sakura atravesó con decisión la... puerta, para llegar a una parcela de bosque casi idéntica a la anterior, con la diferencia de que el grosor de los árboles había aumentado, la vegetación era más frondosa. Mirando detrás de ella, les hizo una seña de que se apresuraran. Tanto Naruto como Sasuke aparecieron de lo que pareció ser la nada, mientras la chica observaba con indiferencia.

Sasuke sintió que la cabeza le daba vueltas, mientras algo parecido al vómito trataba de subir por su garganta. Conteniendo las ganas de recargarse contra algo, respiró profundamente y miró de reojo a Sakura, que en ese momento estaba ocupada cerrando el portal. Naruto, mientras tanto, estaba sentado en el piso, respirando pesadamente, tratando de calmar a Kitsune con jalones de pelo, lo que sólo lograba enfurecerlo.

La pelirosa cerró cuidadosamente el portal, poniendo especial atención en los bordes en caso de una posible abertura. Era imprescindible que cerraran todos los portales, pues las apariciones de Akatsuki se habían hecho más y más frecuentes. Se rumoraba que habían visto a Hidan en Gales, y a Konan en Cambridge. No podían permitirse que encontraran un portal abierto.

Se tambaleó un poco y cerró los ojos en un intento de dejar de ver borroso. Abrir un portal, sencillamente te drenaba la energía.

Se acercó al rubio, que seguía sentado en el suelo, y le indicó que se levantara. Mirando a su alrededor con recelo, escaneó los alrededores. Nada. Estaban solos. Con una sonrisa de alivio, puso las manos tras la nuca y comenzó a caminar hacia la salida del bosque. Hasta que una presión en la muñeca la detuvo.

-¿Qué traes puesto?- preguntó Sasuke jalando su brazo. La ojijade contuvo un bufido exasperado.

Sasuke, pensé que ya habíamos dejado esto en claro. Estoy usando R-O-P-A.

-Pero Sakura-chan, ¿No piensas cambiarte?- preguntó Naruto metiéndose en la discusión.

-No, ¿Para qué demonios quiero cambiarme?- soltó la aludida.

-Quizá para que no te volteé a ver media población de Inglaterra- replicó sarcásticamente el ojinegro. La chica lo miró con enfado y jaló su muñeca.

-No veo el problema. Además, no creo que haya mucha gente por las calles a las seis de la mañana.- Sasuke bufó ante este comentario.

-Haz lo que quieras. Pero si te miran raro es tu problema.- Sakura miró a Naruto, que parecía haber guardado su capa y la de su compañero en la mochila, y que, al igual que éste, usaba una playera que le iba grande color azul verdoso con una espiral en el centro y pantalones cortos. Frunció el ceño con terquedad.

-Cierra la boca, Uchiha- espetó la chica, adentrándose entre los árboles.

Después de casi una hora de caminata por el bosque, los árboles parecieron esparcirse más. Finalmente terminó el bosquecillo, y salieron a lo que parecía ser el jardín de una casa. Sakura aceleró su velocidad, impaciente, y saltó la verja, que daba a la calle. Mientras tanto, Naruto metía cuidadosamente al Kyuubi dentro de la mochila, tratando de evitar sus gruñidos airados al ver sus múltiples colas aplastadas.

-Me adelantaré- murmuró la chica entre dientes, caminando en dirección a un callejón. Al pasar por el callejón, Sakura ya había desaparecido. Lo único que alcanzaron a ver de ella, fue una sombra moviéndose a gran velocidad por los techos. El ojiazul hizo una mueca y soltó una serie de quejas en voz baja sobre su rara costumbre de vivir en los tejados.

Caminaron por un buen rato. Aún estaban en las afueras, lo que significaba casas con jardín y pocos autos. Naruto, curiosamente, se comportaba de forma profesional, tratando de disimular los frecuentes movimientos que ejecutaba la mochila, sin demostrar ningún tipo de asombro o curiosidad, aunque de vez en cuando, sus ojos se abrían en muda sorpresa al ver los edificios. El pelinegro, sin embargo, meneó la cabeza, decidiendo que no estaba listo para el metro.

Al llegar a las zonas más concurridas, Sasuke logró parar un taxi. El ojiazul se subió cautelosamente al auto, mirando a su alrededor nerviosamente y abrazando a la sospechosamente gruñona mochila. Cerró los ojos y se recargó contra la puerta, mientras Sasuke repartía indicaciones. En cuanto el viejo auto arrancó, abrió los ojos de golpe y un escalofrío recorrió su espina dorsal. Su rostro se puso pálido mientras veía a que velocidad pasaban las casas y edificios.

En cuanto llegaron, el rubio bajó inmediatamente, tropezándose y algo verde. Se sentó en la banqueta y suspiró de alivio, acariciando la cabeza del "peluche" que sobresalía de la mochila.

........................ Sakura's P.O.V.

Me aburre caminar. Es lo más tedioso que alguien puede hacer. Es tortuoso, vas lento como una tortuga, mientras te mueres de rabia el mirar las caras burlonas de las hormigas que van incluso más rápido que tú.

Saltar por los árboles, en cambio, es increíble. Te sientes la dueña del mundo, alguien a quien nadie puede detener. Aunque sé que no es cierto, siento que así, los problemas nunca van a alcanzarme.

Pero en carencia de árboles, me fui por los techos. Da igual. Sientes la misma libertad, la emoción de sentir el viento revolviendo tu cabello.

Además, odiaba admitirlo, pero Sasuke tenía razón. La vez pasada, vine con uno de mis vestidos más sencillos, y aún así, la gente se me quedaba mirando como si estuviera loca. Quizá también, que corriera como una desquiciada y desapareciera y apareciera de repente en las esquinas, no ayudaba mucho a dar una impresión de cordura.

Desde luego, llegué muy rápido. Formulé un hechizo de invisibilidad y miré hacia la ventana. Vaya, estaba cerrada. Me senté sobre una farola y, aburrida, me pregunté dónde estaría Ino mientras miraba una tienda con un ligero parecido a una confitería frente a mí. Me lamí inconscientemente los labios al ver los tentadores caramelos expuestos en el escaparate.

Al poco rato, una ventana se abrió. Sonriendo, trepé rápidamente por la pared y me colé en la habitación. Tratando de asustar a mi amiga, me deslicé suavemente hasta llegar junto a ella, y, bruscamente, deshice el hechizo. Una chica de pelo rubio platinado y electrizantes ojos azules me miró sin un ápice de sorpresa mientras me hacía visible, recargada en una silla junto a ella.

-Saludos, cerda.- incliné mi cabeza respetuosamente, ocultando mis ojos burlones en los flecos de mi cabello.

-Frentona- asintió Ino con una brillante sonrisa, antes de arrojarse sobre mí, ahogándome en un abrazo que devolví con entusiasmo y suficiente fuerza para ahorcarla.

............................................End of Sakura's P.O.V.

Naruto rebuscó en la mochila en busca de las famosas llaves. Sasuke, mientras tanto, lo miraba con mal humor, plenamente consciente de las miradas que estaban atrayendo. La gente se paraba a mirarlos curiosa, después de todo, no todos los días se ve a alguien insultando a Uchiha Sasuke sin que éste le parta la cara.

-¡Teme, no encuentro las llaves!

-¿Podrías tratar de dejar de gritar?

Unas voces femeninas provenientes de la escalera retumbaron por el pasillo. Sasuke, molesto ante la idea de un encuentro con alguna chica, empujó a Naruto y sacó las llaves de un bolsillo lateral en la mochila. Estaba a segundos de abrir la puerta, cuando un chillido y unas manos como garras lo detuvieron.

-¡Sasuke-kuuuuuuuuuun!- gritó Karin, arrojándose sobre él y rodeándolo con sus brazos.

-Karin- El ojinegro se soltó bruscamente de los brazos de la pelirroja, mientras ésta hacía un puchero. Le molestaba mucho su forma de llamarlo. Sólo sonaba bien en unos labios, que desde luego no eran los suyos.

-Eres tan malo conmigo, Sasuke-kun- gimió, tratando de evitar que escapara. Una rubia que acompañaba a Karin soltó una risita. El chico se volvió y le lanzó una mirada asesina, reconociendo al instante la risa sarcástica de Ino. Sin embargo, su atención fue desviada por un borrón de color, la chica que estaba parada junto a ella.

Pelo rosa.

Ojos verdes.

Sakura.

Quitándose de encima a Karin, miró más detenidamente a la chica. Definitivamente era ella. Entrecerró los ojos al ver que ésta le lanzaba una mirada de advertencia. Ignorando esto, y los ruiditos que hacía Naruto en un vano intento de detenerlo, se aproximó amenazadoramente a las dos chicas.

-¿Qué diablos crees que estás- hdccd¡?- Su frase no llegó a ser completada por causa de Naruto, que se lanzó sobre su espalda, colgándose como un mono sobre él y tapándole la boca en el proceso.

-¡Yo soy Uzumaki Naruto!- gritó con emoción mientras el pelinegro trataba de sacudírselo, y la gente los miraba con extrañeza. –Este- indicó señalando a Sasuke, que aún trataba de descolgarlo de su espalda –es el teme, Sasuke Uchiha.

-Ya me conoce. Yo soy Yamanaka Ino- se señaló a sí misma la rubia. –Ella es Haruno Sakura- la pelirosa se sonrojó y se abrazó a si misma, escondiéndose detrás de Ino. Sasuke llegó a la conclusión de que era bastante buena actriz, pero sus ojos, que en ese momento lo miraban con enfado, la delataban.

-Como sea- cortó Karin con impaciencia –Sasuke-kun, ¿no te gustaría ir a-?- su oración fue bruscamente cortada por el estruendo de una puerta al ser azotada. Rechinando los dientes, miró con odio a la puerta tras la cual había desaparecido el pelinegro y su compañero rubio.

Una vez adentro, Sasuke le dio un codazo a Naruto en el estómago y lo lanzó sobre el sillón.

-¡¿Qué coño fue todo eso, dobe?!- gritó, exigiendo una explicación inmediata. Naruto lo miró ofendido.

-Ibas a mandar todo a la mierda- contestó Naruto -¡Se supone que no la conocemos! Si se dan cuanta de algo, nos traerá problemas.

-¿Y porqué carajos es ella a la que no conozco y no a ti?- preguntó Sasuke, frustrado ante la idea

-¡Porque compartimos departamento!- gritó Naruto

-Da igual- murmuró el ojinegro, dirigiéndose a la cocina en busca de algo que comer.

-¿No tienes ramen?- preguntó Naruto, asomándose tras él

-Piérdete

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Sakura pasó silenciosamente por el pasillo, escuchando las respiraciones acompasadas de sus compañeras. Según su amiga, en ese momento había cinco personas viviendo allí, contándolas a ellas. Sin embargo, una trabajaba hasta tarde y la otra estaba de vacaciones. Ellas y Karin, eran las únicas que estaban allí en ese momento. Pasó frente el cuarto de Ino, cuyo interior era color lavanda, y frente al de Karin, al que no había tenido premiso de entrar.

Recordó con disgusto su nueva habitación, pintada completamente de rosa. Ino le había dicho que podía redecorarla, pero que no llamase demasiado la atención. Sakura sabía a que se refería. Obviamente, la rubia estaba tratando de impedir que sus otras compañeras empezaran a mirarla raro.

Tuvo especial cuidad de asegurarse de que Karin estuviera durmiendo. Se detuvo unos segundos frente a su habitación, escuchando su tranquila respiración, de vez en cuando interrumpida por murmullos ininteligibles. Sintiéndose segura, volvió a su cuarto, aún vacío, exceptuando una cama sencilla y una mesa. Abrió cuidadosamente la ventana y se deslizó fuera. Sin mirar abajo, se descolgó a la ventana del piso inferior, apoyarse entre dos ventanas para volver a subir, esa vez alcanzando a ponerse de pie. Continuó con aquella rutina acrobática hasta haber alcanzado la ventana de la habitación que, según sus cálculos, sería de Naruto.

Metió los dedos entre la ventana y el cemento, alzándola lo suficiente para acomodarse mejor. Finalmente abrió completamente la ventana y saltó dentro de la habitación. Cayó sobre un bulto tibio y suave, rebotó y aterrizó sobre su espalda, enredándose de alguna manera misteriosa, en un nudo mortal de sábanas.

-¡Argh! ¡Naruto!- exclamó el bulto, incorporándose bruscamente y saltando fuera de la cama con expresión furibunda.

-¿Sasuke?- murmuró Sakura, mirándolo con confusión, entrecerrando los ojos en un intento de distinguir algo. El chico tenía el oscuro pelo revuelto y despeinado, usaba una playera color negra y bóxers del mismo color. Al reparar en lo último, Sakura sintió que la sangre se le subía a la cabeza. Eso era extraño. No podía recordar la última vez que se había ruborizado.

Incómoda, desvió la mirada. Agradeció la oscuridad de la habitación, que escondía su rostro, cuyas mejillas habían tomado un color parecido al de su pelo. Sasuke se pasó una mano por el cabello, mirando a la aparición nocturna sentada frente a él. Maldijo en voz baja.

-¿Tienes algún tipo de imposibilidad para usar puertas?- preguntó con sarcasmo, tratado de ocultar su nerviosismo.

-Cállate- la cabeza de Sakura volvió a enfriarse, aunque ese maldito sonrojo aún no se iba de su cara. Retorciéndose, trató de liberarse de entre las sábanas, que la apresaban completamente, haciéndola sentir como un vulgar gusano.

Sasuke miró con curiosidad a la chica envuelta en una especie de capullo, del que parecía ser incapaz de salir. Después de varios minutos de intentos infructuosos y silenciosa observación, el pelinegro se acercó a ella y dio un tirón a uno de los pliegos de la sábana. Con un ahogado "Puff" la joven cayó al suelo, sobre las sábanas de las que acababa de salir. Dio un salto para incorporarse y miró desafiante al chico frente a ella, concentrándose en su rostro.

-¿Y bien?- preguntó, llevando las manos a las caderas

-¿Qué?- preguntó Sasuke, tranquilamente tumbándose sobre la cama.

-¡¿Como que qué?! ¡Qué mierda te sucede!- gritó alterada Sakura –Se supone que SOY NUEVA, lo que significa que no conozco a NADIE, y eso te incluye a ti, Sasu-chan.- Se mofó, poniendo especial énfasis en el sobrenombre.

-No me llames así, Pinky- replicó Sasu-chan, abriendo perezosamente un ojo.

-Ajá, oye, ¿Cuándo empieza la escuela?- Una vez más, había cambiado repentinamente de tema, ignorando su contestación. Recorrió con la mirada la habitación del ojinegro. No distinguió nada. Apenas pudo distinguir la cama, ubicada justo debajo de la ventana, que era bañada en ese momento por la luz lechosa de la luna. Pateó las sábanas azules que reposaban a sus pies.

-En dos días. Deberías conseguirte un uniforme. No creo que se traguen lo del club de teatro otra vez- comentó despreocupadamente, dirigiéndole una mirada burlona.

-Como sea.- le restó importancia -Ino me dijo que tengo que comprar ropa. Dijo que no pensaba prestarme nada más.- hizo una cara graciosa, y acto seguido miró con expresión despectiva la camiseta morada que usaba en ese momento. No soportaba el color favorito de su amiga.

Y fue apenas en ese momento que una anomalía se registró en la mente de Sasuke. Aquella mañana, en el pasillo… Sakura no llevaba el vestido rojo. Analizando la imagen frente a él, se dio cuenta de que traía lo mismo que en el pasillo.

Traía una camiseta morado claro de manga larga y unos pantalones holgados blancos. Sintió ganas de reír ante la vista de la chica de vestidos estrambóticos usando ropa que podías encontrar a centenares en la calle. Además, resultaba bastante obvio que ninguna de las dos prendas era suya. Sus delicadas manos quedaban ocultas en las mangas de la camiseta, el cuello redondo de ésta se deslizaba sobre su hombro, dejando su cuello y clavículas expuestas. Se encontró casi literalmente babeando frente a su delgado cuello. Sin embargo, también se preguntó qué demonios comía. No era normal estar tan extremadamente delgado. Los huesos del cuello resaltaban tanto que resultaba poco saludable.

Antes de que pudiera contenerla, se le escapó una sonrisa. Sakura se veía adorable con toda esa ropa demasiado grande para ella y ese puchero en su rostro. La observó atentamente, mirando durante un buen rato su apetitoso cuello. Cuando se dio cuenta de que llevaba mirándola más de dos minutos sin decir absolutamente nada. Por suerte para él, la chica estaba aobsorta en el mismo tipo de observación.

-Sal de mi habitación- ordenó.

-¿Qué te da el derecho de darme órdenes?- respondió con altanería después de un rato, saliendo del trance.

-MI habitación, MIS reglas. Fuera- dijo señalando la ventana

-Eres una mala persona.- reprendió mientras se trepaba sobre el marco.

-Arderé en el infierno.- contestó mientras la empujaba por la ventana. Sakura se sujetó a los bordes y salió sin dificultad.

-De todas maneras, tenía que hablar con Naruto - Le sacó la lengua antes de saltar y desaparecer de la vista.

-¡Y la próxima vez, usa la puerta!- le gritó a la figura que se dejaba caer por las cañerías. El ojinegro cerró la ventana bruscamente y corrió las cortinas.

Recogió las sábanas del suelo. Olían a ella. Era ese embriagante olor, misterioso y melancólico. Sonrió y se tumbó en la cama. Tenía la sensación de que esa noche no tendría pesadillas.

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Bueno. No me encantó este capítulo, pero que se le va a hacer. Espero que perdonen mi tardanza, no me maten, no me desprecien o lancen jitomates. Y tengan compasión y dejen a esta autora un review, aunque sea pequeñito. ¡Recuerden, los reviews están en la dieta sana de todo autor!

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Y miles de millones de gracias a todos los que me agregaron a favoritos, alertas, o me dejaron su opinión. ¡Me hacen la persona más feliz del mundo!