Disclaimer: Naruto no es mío. Así que no me manden a la cárcel por violar derechos de autor. Es de Masashi Kishimoto y yo sólo soy una persona con demasiada imaginación y poca vida social.

Desarrollado en un universo alterno, en diferentes épocas. Tal vez algo OOC.

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Reviews anónimos:

Chica Review: ¡Gracias! La verdad no quería que fuera como todos los demás pero –suspiro- creo que quedó algo parecido. Muchas gracias por sugerir a Tayuya. ¡A mí también me encanta! Besos, lady ramen.

Lunita27: ¡Si! Deberáis crearte una cuenta. Es súper útil. De cualquier forma, lo que importa es que te pasaste. Espero te siga gustando el fic. Besos, lady ramen.

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Bueno. Tardé más de lo planeado, y me disculpo mucho por eso. Esque en México la influenza es un problema enorme, hasta suspendieron las clases y todo. Mis padres decidieron huir a Cancún porque mi hermanastra bebé-bebé si le daba se moría, y no somos tan millonarios como para irnos del país. Así que no tuve tiempo de escribir, y me disculpo mucho mucho mucho por la tardanza. Además (yay!) ¡Finalmente conseguimos una nueva computadora! Claro, el tiempo es reducido, porque aún debo compartirla con mi hermana mayor, pero ¡no más café internet! Ahora sí, el capítulo.

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Luna Antigua

Sakura soltó un quejido y se retorció en la cama, tratando de recuperar la sábana que acababan de arrebatarle. Al ver que su agresora no cedía, se dio la vuelta y se arrebujó contra la almohada, en un vano intento de recuperar el calor. Despiadadamente, su atacante la jaló del brazo, tirándola sobre el frío suelo de madera, provocando que soltara un gruñido y se levantara de mala gana.

-Vete, cerda. Quiero dormir.

-Buenos días a ti también- saludó radiante Ino, ignorando sus agrios comentarios. –De verdad, frente de marquesina, párate o llegaremos tarde- añadió, frunciendo el ceño al ver que su amiga se volvía a tumbar en la cama, esta vez con una cobija en su poder.

-No me interesa. Déjame en paz- gimió, cubriéndose la cabeza con la almohada.

-O te paras por las buenas, o te pararé por las malas- amenazó Ino, poniendo las manos en las caderas.

-Haz lo que quieras- Obviamente, Sakura no estaba escuchando. Dio un giro en la cama y se hizo bolita.

-Bien- Ino esbozó una sonrisa mientras derramaba la botella de agua helada sobre la cara de su amiga.

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-No tenías porqué hacerlo con tanta violencia.- reclamó Sakura, gritando a través de la puerta del baño, mientras Ino daba vueltas frente al espejo de la habitación.

-Tienes el sueño pesado. Despertarte es toda una odisea personal- replicó sin interés, sonriéndole coquetamente a su reflejo.

-Créeme, hay maneras bastante más sutiles de levantar a alguien- contestó, saliendo del baño con una mueca incómoda en el rostro. –Ino, esta cosa es diminuta,- se quejó -¿Cómo se supone que voy a usarla?- añadió, señalando la falda del uniforme y mirándose en el espejo con una mueca.

-Sakura, te queda perfecta. Sólo le subí un poquitín el dobladillo.- dijo Ino, sin pizca de culpabilidad, saliendo de la habitación y dirigiéndose a la puerta–Además, tienes bonitas piernas- agregó, dirigiéndole una sonrisa maliciosa.

La ojijade soltó un suspiro, sabiendo que cualquier discusión resultaría inútil. Su "querida" amiga era una persona muy terca. Tomando su recientemente adquirida mochila y colgándosela del hombro, siguió a su amiga y tomó una galleta de un tarro antes de salir por la puerta.

No prestó mucha atención al cotorreo de Ino, mucho más concentrada en el rítmico mordisqueo de su galleta. Salieron tranquilamente por el vestíbulo y una vez en la calle, caminaron hasta la estación de metro más cercana. En el subterráneo, estaban caminando tranquilamente por uno de los túneles, cuando fueron bruscamente interceptadas por Karin, que iba en compañía de otras dos chicas. Sakura reconoció a una, de cabello morado oscuro, una tal Ami, a la cual no parecía agradarle mucho.

Ignoró la grosera mirada que estaba recibiendo de parte de "Ami" y las miró calmadamente mientras terminaba su galleta y tragaba. Karin hablaba en murmullos con Ino, en un urgente bisbiseo. Luego de unos segundos, se volvió hacia Sakura.

-¿Te importa si me la robo un rato?- preguntó con impaciencia

-¿Huh?- miró a su alrededor con confusión. Había estado pensando en otra cosa. Sin embargo, al voltearse, pudo distinguir la silueta de la pelirroja, arrastrando a su amiga, que en ese momento le dirigía una mirada de disculpa.

Sakura se quedó mirando un rato por donde había desaparecido la rubia. Por fuera, mantuvo su fachada, pero por dentro era un manojo de nervios. No quería admitirlo, pero estaba empezando a entrar en pánico. La única vez que había salido, sólo había cruzado la calle a comprar el bendito uniforme. Además de que no tenía idea de donde demonios salías de esa estúpida especie de cueva. Miró la multitud, que la arrastraba con ellos. Enorme y amenazante. Luchando en contra de la marea, llegó a un poste y se aferró firmemente a él, esperando desvalidamente que alguien la salvara.

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Sasuke caminaba junto a Naruto, haciendo muecas de vez en cuando ante el escándalo que estaba armando el rubio. Hacía mucho que había dejado de prestarle atención, pero creía que en ese momento estaba diciéndole algo relacionado con un conejo. Miró a su alrededor con aburrimiento, y Naruto perdió toda su atención cuando captó una mancha rosa entre la multitud. Miró con más atención y, efectivamente, allí estaba Sakura... aferrada a un poste.

Alzando una ceja, le hizo una seña a Naruto de que lo esperara y se acercó a ella. Una sonrisa torcida se esparció por su rostro al verla. Siempre había considerado el uniforme del sector femenino de la escuela como un patético intento de conseguir atención. Pero a ella le sentaba demasiado bien. Se relamió inconscientemente los labios al ver su pequeña figura con esa mueca de terror. La tomó del cuello de la blusa y la arrastró hasta donde Naruto lo esperaba, mirándolos con expresión extrañada.

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Sakura sintió como alguien la jalaba de la ropa y la arrastraba, despegándola del poste. Al principio, estaba demasiado sorprendida para poder hablar. Pero luego reaccionó, ¡Alguien la estaba secuestrando! Se agachó rápidamente y dio un giro de 160 grados, causando que el presunto "secuestrador" trastabillara. Aprovechando esta ventaja, apoyó las manos en el suelo y le lanzó una patada.

Para su sorpresa, el sujeto bloqueó la patada con facilidad, atrapando su pie en el aire. Frunciendo el ceño, trató de darle un golpe en la mandíbula. Estaba a centímetros de su destino cuando fue detenida nuevamente. Maldiciendo, alzó la cabeza y se encontró con un par de orbes negros que la miraban fijamente. Sólo había visto ojos de un negro tan profundo una vez en la vida. Retirando sus extremidades de las manos del chico, se puso en cuclillas y se incorporó lentamente.

Mirando a su alrededor, se dio cuanta de que una gran multitud de gente los miraba fijamente. Trató de forzarse a sí misma a sonrojarse, pero su cara permaneció pálida. Dándose por vencida, soltó una risita y puso las manos tras la espalda con una sonrisa avergonzada. Instando a Sasuke a que se apresurara con una mirada alarmada, dieron media vuelta y se internaron en el gentío, hasta el lugar donde Naruto los miraba con la boca abierta.

-¡¿Qué mierda fue todo eso?!- alcanzó a preguntar.

-Pensé que quería secuestrarme- explicó Sakura, mirando a Sasuke y haciéndole un gesto de disculpa. Naruto cerró la boca, asimilando lentamente su respuesta.

-Hn- el joven sacudió la mano que había detenido el avance de la pierna de la chica y se metió las manos en los bolsillos.

Naruto sonrió, comprendiendo, para segundos después mirar a Sakura con expresión interrogante de nuevo-¿Porqué abrazabas un poste?

-Me perdí- admitió con brusquedad, como confesando una humillante debilidad. Sasuke rodó los ojos y empezó a caminar. Sonrió al sentir como la chica se pegaba lo más posible a él y relajó la postura. Cuando finalmente entraron al atestado compartimento del tren subterráneo, se dio cuenta de que algo iba mal. Tanto Sakura como Naruto, estaban anormalmente pegados a él. Dirigiéndole a Naruto una mirada de amenaza, ante la cual éste tragó saliva, se acomodó entre dos tipos con portafolios y se sujetó a una agarradera que colgaba del techo. El tren se empezó a mover.

Y fue entonces cuando Sakura realmente entró en pánico. ¡El suelo se movía demasiado rápido! Sintiendo un repentino mareo, y conteniendo las ganas de gritar de sorpresa, acomodó en su rostro una expresión adecuada para el funeral de un amigo cercano y se sujetó con más fuerza del brazo de Sasuke. Sin embargo, cuando el tren aceleró, abandonó cualquier tipo de pretensión, aferrándose al torso del chico de manera aterrorizada, conteniendo las ganas de gritar y rodeándol en un abrazo estrangulador.

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-Nunca… jamás… -murmuraba Sakura, con el rostro pálido, finalmente retirando sus brazos de alrededor de Sasuke, que parecía tener problemas para respirar. La chica trató de caminar normalmente, terminando casi chocando con una pared. Soltando un suspiro, volvió a sujetarse del brazo del ojinegro, buscando un apoyo para subir las empinadas escaleras que conducían a la superficie.

Se dejó guiar por el brazo del chico hasta llegar a la esquina de lo que parecía el campus de la escuela. Miró a su alrededor con ojos soñolientos y se dio cuenta de que mucha gente los miraba con evidente curiosidad. Extrañamente, no le importó. Se recargó sobre Sasuke y continuó caminando. Al cruzar las puertas, vio Ino, mirándola ansiosamente, caminando de un lado a otro bajo un árbol. Al verla, le hizo una seña para que se reuniera con ella. De mala gana, se soltó del brazo del plinegro y caminó en su dirección.

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Finalmente terminó la escuela. Ino y yo salimos a sentaron en un café. Miré con aburrimiento mi ensalada, y luego a las otras tres que adornaban la mesa. Tanto Karin como su inseparable Ami habían decidido unírsenos. Sin embargo, ahora estoy bajo la impresión de que no le agrado a ninguna de las dos. En cuanto nos localizaron, Ami hizo lo de siempre- ignorarme y agitar su cabello morado con ademán de desprecio. La verdad no me interesa. Si ella quiere odiarme, bien, es su problema, no el mío.

Pero hasta ahora, Karin me había caído bastante bien. Seguro, usaba la falda demasiado arriba para el gusto de cualquiera y parecía coquetear con básicamente todos los chicos de la escuela, pero me agradaba. Sin embargo, al verme, entrecerró los ojos hasta convertirlos en rendijas y se volvió para susurrarle algo a su amiga, que rió y agitó las pestañas. La verdad tampoco me interesó su comportamiento, al menos de momento, pues al parecer, íbamos a comer algo.

Pero eso también me ha decepcionado. Esta patética excusa de comida no resulta agradable. Suspiré y removí el aderezo que descansaba sobre una cama de lechuga. Pinché un mini-tomate con el tenedor y me lo llevé a la boca. Ami y Karin reían de algo, mientras Ino las escuchaba con obvio interés. Bueno, aquí yo no pinto nada. Una vez afuera, eché un vistazo detrás de mí, y me di cuenta de que ninguna había notado mi ausencia. Probablemente debí haberme sentido insultada, pero estaba hambrienta, y no deseaba retrasar más el disfrute de una comida de verdad.

No había necesidad de perderme en la enormidad de esa ciudad. Trepé al tejado más próximo al amparo de la oscuridad de un callejón y fui lo más rápido que podía. Sabía que, a esa velocidad, nadie iba a notarme.

Una vez en mi departamento, decidí que merecía un descanso. Tomé una bolsa de galletas y otra de ositos de gomita de la alacena y me senté frente a la televisión. Me puse a ver un programa con un enorme dinosaurio morado y un montón de niños. Estaba felizmente cortándoles la cabeza a los ositos verdes, cuando el sonido de la puerta interrumpió mi sádica matanza de inanimadas imitaciones con sabor. Voleé a ver detrás del sofá, aún con el cuerpo desmembrado del oso en la mano.

Me encontré con un inesperado estruendo y una serie de maldiciones. Admito que con algo de curiosidad, estiré un poco más mi cuello para obtener una mejor vista. A través de la puerta trataba de pasar una chica de larguísimo pelo negro a la que identifiqué como Kin, que a su vez ayudaba a la de lenguaje obsceno a arrastrar una maleta. Perdiendo el interés, me concentré en ver Barney, arrancándole ocasionalmente la cabeza a un oso, disfrutando del placer de imaginar que era Ami.

El sofá se hundió cuando un peso extra se dejó caer a mi lado y tomó posesión del control de la caja mágica, alias televisión. Algo molesta, miré el control mágico en espera de un injusto intercambio entre mi amigo el dinosaurio y uno de esos programas baratos de los que tanto disfrutaba Ino. Pero para mi alegría, la intrusa solamente apretó un botón que logró que la voz de los niñitos resultara audible. A pesar de que la envidia me recorría (había tratado de hacer eso por horas) sonreí, pues realmente estaba disfrutando Barney. Cuando terminó el programa y anunciaron el comienzo de Backyardigans, finalmente me digné a mirar a mi silenciosa compañera.

Una chica de cabello rojo-fucsia y ojos chocolate miraba con expresión aburrida la televisión. Me miró de reojo y sonrió. Su sonrisa no me agradó nada. Era maliciosa y colmilluda. Daba escalofríos. La miré por un buen rato, esperando una presentación que nunca llegó. Encogiéndome de hombros, cogí un puñado de gomitas y las empujé dentro de mi boca. Si ella no planeaba presentarse, yo no iba a oponerme a sus planes.

Yo y mi silenciosa compañera vimos Backyardigans. Y el programa siguiente. Y el siguiente. A la mitad del tercero comencé a adormilarme, en esa etapa en la que sueñas sin estar dormida. Aún mientras bebía té con una rata gigante, tenía una vaga noción de mis alrededores, así me di perfecta cuenta cuando se apagó la televisión. Despertando, giré para mirar a rojo-fucsia, que miraba la puerta con expresión casi airada. Se tensó imperceptiblemente al ver un destello rojo.

En su usual gloria, Karin entró por la puerta, seguida por su séquito de ovejas, también conocidas como Ami e Ino. La última me dolía. Ino era mi mejor amiga, y aunque me reprendía a mí misma por mi egoísmo, me dolía. Desvié la mirada hacia rojo-fucsia, quien se hundió de vuelta en el sillón, en lo que me pareció un pobre intento de pasar inadvertida.

Lógicamente, no funcionó. Ni mi cabello ni el suyo eran algo que podría pasar desapercibido. Barbie Tinte Tomate nos ubicó rápidamente y, además de ignorarme, le dirigió una mirada de absoluto desprecio a rojo-fucsia.

-¿Qué, Tayuya?- mirando el lado positivo, sabía su nombre. Mirando el negativo, Karin tenía ganas de pelea –Creíamos que te había tragado un oso, o algo así.- Su tono no me agradaba, y parecía que a rojo-fucsia tampoco. No me había dado cuenta antes, pero Karin tenía una manera impresionante de cargar cada sílaba de grosería –Parece que aún después de diecisiete años de vida aún no aprendes a vestirte de forma decente.- unas risitas a su espalda secundaron sus palabras. Sentí un doloroso pinchazo al reconocer la de Ino.

Tanto como Barbie-Tomate como yo repasamos su atuendo, yo con curiosidad, ella con desprecio. No me pareció nada fuera de lo normal. Un gorro negro descolorido, shorts negros y una larga camiseta sin mangas. Lo único que realmente destacaba era un lazo de brillante morado atado a su cintura.

-Al carajo contigo, Karin- replicó sencillamente "Tayuya", antes de desaparecer y dirigirse hacia lo que deduje su habitación. Noté una mirada en mi nuca y me di lentamente la vuelta. En ese momento, supe cómo se sentía un conejo acorralado por lobos. Las tres me miraban de manera aterradora. Bueno, en realidad las dos, porque Ino más bien me lanzaba una mirada asesina. Sintiéndome atrapada, traté de escapar a mi habitación, con la excusa de acomodar mis cosas, pero Ami tenía otros planes.

Se interpuso en mi camino, y, con una sonrisa tan falsa que resultaba insultante, me invitó a sentarme con ellas. Estuve tentada a decirle que no. Y de una manera algo ofensiva, además. En vez de eso, decidí ser hipócrita y sonreírle de vuelta.

Me senté en la barra de la cocina, y acepté el vaso con agua que me ofrecía Karin con "amabilidad". Aprovechando que no me miraban, volqué la mitad del azucarero dentro de mi vaso. Ino desapareció en su habitación, con la excusa de "estar cansada". Cobarde.

-¿Eres de Londres, Sakura-chan?

-Mmm. No. Nací en Somerset, pero mi familia es japonesa.

-Parece que ya conocías a Ino

-Somos amigas de cuando niñas.

-Tu color de cabello es un poco extraño. ¿Es natural?

-Ajá. Viene de familia.

-¿Te ha gustado la escuela?

-Sí. La gente es muy amable.

-¿No conoces a nadie, además de Ino?

-No.

Frunciendo los labios maliciosamente, Ami hizo LA pregunta. La pregunta que le daba razón de ser a este absurdo interrogatorio.

-¿Segura? Porque pareces llevarte muy bien con Sasuke-kun. Llegaste con él a la escuela, ¿no?- Me golpeé la cabeza mentalmente por mi estupidez. Lógicamente que nos habían visto en la mañana.

-Es que… me perdí –admití, poniendo voz avergonzada- Y me encontré con Uchiha-san, que se ofreció a ayudarme- miré las caras de incredulidad de ambas y me pregunté si no habría dicho algo indebido.

-¿Se ofreció a ayudarte? ¿Sasuke-kun?- Claro. Alguien con una actitud tan odiosa como Sasuke no ayudaba desinteresadamente a los demás. Uff.

-En realidad, no. Fue más bien su amigo, Uzumaki-san. Es una persona muy alegre- contesté con rapidez, tratando de enmendar mi error.

-Pero ibas del brazo de Sasuke-kun- insistió Karin. Esto empezaba a desesperarme. ¿Por qué no se daban por vencidas?

-Me asusta un poco el metro. Me mareo cuando me subo.- puse voz avergonzada de nuevo- Uchiha-san accedió a sostenerme para que no me cayera. Pero no parecía estar muy contento al respecto.- noté con satisfacción que ambas se relajaron ante mi explicación. Me excusé diciendo que estaba cansada y que iría a dormir. Escuché sus voces aliviadas antes de cerrar la puerta y me felicité por mis increíbles habilidades de actuación. Era una mentirosa de primera.

Ino vino a verme antes de que lograra quedarme dormida. Fingiendo de nuevo, apoyé la cabeza en la almohada y cerré los ojos, poniendo en práctica mis grandiosas habilidades de actuación. Pero creo que realmente estaba muy molesta conmigo, porque me sacudió con fuerza y ahogó mis quejas con una almohada.

Me soltó un enorme sermón acerca de lo mal que estuvo abandonarlas en la comida. A Ino no le gustó para nada que la dejase "plantada". Defenderse sería inútil. Ino es como terca como ella sola, y no suelta el pedazo de carne jamás. Así que me limité a escuchar en silencio, lo cual, o le pareció muy sospechoso, o pensó que la estaba ignorando. En parte tenía razón en lo de ignorarla, pero sólo en parte. No había ninguna razón para que me golpeara y saliera tan ofendida.

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Hoy, Ino me plantó. Desperté un poco tarde, por lo que me bañe y vestí de forma apresurada. Y cuando salí de mi cuarto, ¡sorpresa! Ino se había ido con Karin. No quería volver a ir con Sasuke y Naruto. Bueno, si quería, pero habría parecido realmente patético que fuera a buscarlos rogando ayuda. Además de la ida de ayer por el metro tuvo sus inconvenientes. El más importante, desde luego, es el mareo y las ganas de vomitar. Y la otra, es que no sabes donde sales, ni qué recorriste. Así que aún no tengo ni idea de donde se supone que está la escuela.

Tayuya y Kin también acaban de salir. Tenía planeado seguirlas hasta el colegio pero… Kin acaba de meterse en un auto con unos sujetos de aspecto amenazador. La mejor opción, ahora era Tayuya. Me sentí muy aliviada cuando no se metió a los túneles, y en vez de eso caminó y se sentó en una banca-para-autobuses de metal.

Puse en práctica mi sigilo al no ir a sentarme junto a ella, pero parece que no funcionó.

-¡Hey, cereza! Deja de tratar de seguirme. Al menos pon cara- Bueno, eso ha sido humillante. Parece que se dio cuenta desde el principio.

-Humm.- A veces me sorprendo a mí misma. Bravo por mi respuesta.

Así, que fui a la escuela con Tayuya. Subimos en un autobús que resultaba bastante menos horrible que el metro. Así que decidí que era momento de una conversación.

-Sakura Haruno- me presenté con educación.

-Sólo Tayuya- y de nuevo sonrió, maléfica y colmilludamente. De hecho, sonrió todo el camino, sonrió en al llegar al colegio, al ver la cara que puso Ino al vernos, y sonrió aún más al ver la reacción de Karin y Ami cuando se fue con nosotras en el recreo. Desde luego, eso incrementó muchísimo el odio que Ami parecía sentir por mí, y Karin dejó de portarse amable.

A la salida, Ino me plantó de nuevo. Así que ahora sigo a Tayuya, de nuevo. Sigue sonriendo. Vaya.

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Después de unos días, he alcanzado un extraño equilibrio. Ino se va en la mañana con sus amigas, de las cuales sólo Karin me habla, y yo me voy con Tayuya. Dejando de lado las malas palabras, es grandiosa. En el recreo, estoy con Ino, o a escondidas con Sasuke y Naruto. Desde luego, la mitad de la escuela sabe que somos "conocidos amistosos", pero procuramos llamar poco la atención. Dentro de unos días, los chismorreos estarán preparados para que andemos juntos en la escuela. A la salida, usualmente vuelvo a irme con Tayuya. Vemos Barney, y después cada quién se va por su lado. Yo, a escaparme con Ino a leer revistas y pelearnos con magia o con Naruto a tratar de que entienda las matemáticas. A veces con Sasuke. Y así se repite el ciclo.

Sin embargo, he descubierto algo alarmante en una revista. Al parecer, tengo todos los síntomas de estar enamorada.

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¡Genial! La parte que todos adoramos, y nos saltamos de todas formas. ¡Las notas de la autora! Bueno, muchisisimas gracias. Sobre todo después de que me di cuenta de algo sumamente importante que había pasado por alto. ¡Más de 50 reviews! ¡Y ahora 67! Cuando me di cuenta, grité tan fuerte que mi hermana vino a ver si me habían asesinado o algo. ¡Como sea, estoy feliz! Prometo traer capítulos más, mucho más rápido. Además, siento (no sé si es verdad) que he mejorado en mi estilo de escribir.

Además, ya tengo el otro capi casi terminado, nadamás unos añadidos y correcciones y listo. Porfa déjenme sus ideas y comentarios, me animan muchísimo a continuar.

¡Muchísisisimas gracias a todos los que me han dejado reviews, sigan haciéndome tan feliz por favor! Gracias también a los que dejaron review en el capítulo pasado, muchas gracias a: Karina Natsumi, sasuke9529, gaia the spurious, zolhyy09, setsuna17, o0Hana-Chan0o, sysa12, Lunita27, 1000MoreLazyThatYou'llEverBe y Chica Review. Les daría galletas y helado si pudiera, sniff.

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