Editado el 30/Abril/2011

Disclaimer: No somos dueñas de las obras de CLAMP de las que haremos referencia. Es un fic yaoi, sino te gusta, entonces retrocede y busca otra cosa de tú agrado ^^. Más adelante contiene escenas fuertes, estás advertido.

Isn't Enough

Capítulo V

Dedicado a ti, que nos lees, por acompañarnos desde el inicio de nuestras historias~

La noche seguía avanzando lentamente mientras las garras del amatista continuaban incitando su piel. ¿Cómo se permitió llegar hasta ahí? Había desecho sus barreras y permitido avanzar más pero esa vez, no sólo una parte de su ser era entregada, sino –quizás- todo su ser.

Soy tuyo...

Esas palabras... hicieron cambiar la perspectiva del asunto. Lo que había iniciado como un simple juego, a partir de ese momento... debía tomarse en serio. Kamui rozó los labios de Subaru nuevamente, de manera más provocativa.

-Entonces...

Sin apartar ni un momento los ojos de él, el amatista se enderezó por completo para hincarse. Lentamente, Kamui colocó sus piernas entre las de Subaru, haciendo el contacto más cercano, mientras que sus manos se posaban por detrás de la cabeza del Sumeragi, atrayéndolo hacia él. Subaru quedó a su nivel, aferrándose también a su espalda. Aquél momento, aquella sensación, aquella calidez… poco a poco, parecía consumir a ambos.

También... seré tuyo.

-¿Qué ocurre… Subaru? –susurró el amatista, mientras deseaba más... sentir más su cuerpo... su calidez... Sus manos comenzaron a descender lentamente por la espalda del ojiverde– ¿Por qué de pronto te has quedado... –El amatista bajó sus manos, sin dejar de propiciarle caricias a su espalda, hasta llegar a sus brazos. Cuando llegó a ellos, los sujetó, entrelazándolos con los suyos, atándolo aún más a él. -tan... mudo?

Aprovechando la confusión del Sumeragi, acercó sus labios a la tela blanca que cubría el cuello del ojiverde tan recelosamente. Abrió ligeramente la boca y mordió la tela, quitándosela lentamente. Retiró sus labios para fijar su mirada dorada en él.

Subaru no logró soltar palabra alguna, con lo que su cuerpo respondió, soltando un leve gemido. Al momento que las manos del amatista le propiciaban caricias, haciendo que su respiración se sofocara. La tela blanca cayó al suelo. Los ojos brillantes de Kamui lo veían fijamente, una mirada resplandeciente de deseo… hacia él.

-Ka… mui... –soltó en apenas un suspiro Subaru.

Aquello era tan vergonzoso. El imaginar cómo se encontraba tan fácilmente rendido ante los encantos de aquella persona… Ladeó su rostro, evadiendo así un posible reflejo de su ser en sed pero era demasiado tarde. Sus garras se desplegaron. Aquella era una reacción natural ante el impulso de sed. Aún así, se aferraba a ocultarlo... Sus pupilas no tardaron en dilatarse también.

El cuerpo de Kamui aún se encontraba demasiado cercano al suyo. El calor de ambos comenzaba a entremezclarse, haciendo que la transpiración de su cuerpo se confundiera entre la fragancia del amatista. Más con la ropa rasgada, era casi imposible que el aroma de ambos se entremezclara, en un ambiente cargado de placer.

El amatista sabía que tenía el poder de dejarlo libre... Sin embargo, tenerlo así... era sin duda el regalo más preciado. Un regalo que se había atrevido a reclamar a ya casi un año de aquél encuentro, donde ambos habían entrelazado algo más que sus propios cuerpos, tal como lo hacían ahora…

La lluvia continuaba cayendo. Mientras la tormenta parecía tomar fuerza. Ambos se encontraban frente al otro, con sus cuerpos debilitados.

De pronto, unos de los ojos se tornaron dorados mientras continuaba su mirada impasible. Eran los ojos del amatista. Pero aquél dorado, poseía un brillo inusual… otro significado. No era la sed inusual que tan fácil les era reconocer en el otro. Parecían mostrarle una razón diferente.

Los ojos de Subaru se dilataron brevemente, delatando un nuevo sentimiento.

Por un momento, su mente se quedó en blanco, tratando inconcientemente de asimilar la nueva situación.

Una invitación a lo prohibido

Pero no quedaba mucho tiempo. Una fría brisa sacó del trance al ojiverde mientras comprendía que tenía que hacer algo rápido. Sus sentidos se agudizaron, detectando la presencia del cazador a poca distancia. Tenía que tomar una decisión. Podría acortar el encuentro con esa persona… o prolongarlo todavía más.

Pero ni el momento ni el sentimiento eran los correctos. Al frente tenía a un ser aguardando su respuesta. Después de todo, había planeado el reencuentro con su gemelo desde el inicio. Un deseo y una promesa que no sólo le era propio romper a él pues era algo que ambos habían acordado.

Pero… ¿Realmente era así? No había nada más que lo uniera a él. Sólo era un capricho. El único lazo que pudiese formar le fue robado, al separarlo de él desde su niñez. Entonces, ¿por qué no podía negar ese sentimiento?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un movimiento de Kamui. El amatista desplegó una de sus garras, llevándosela al cuello conforme hacia un corte. Su sangre no tardo en fluir por su garra. Las pupilas del ojiverde se dilataron más al sentir la esencia de la sangre. El amatista acercó su garra, dejando su sangre a tan escasos centímetros de los labios del ojiverde.

La corrupción del alma inocente

Los segundos se acababan mientras la noche continuaba apremiando. Sin pensar en nada, su mente se adormeció, dejando que su cuerpo fuera guiado por sus instintos. Poco a poco, perdiendo percepción del exterior y concentrando su ser en cual manjar; los labios del ojiverde se acercaron apresuradamente a tomar el vino carmesí que su igual le había tentado a probar.

Sus labios besaron delicadamente el filo del arma, mientras que su lengua atrapaba el jugo prohibido de la herejía. El amatista hincó su cuerpo hacia él, acortando distancia. El momento había llegado. Su mano libre se entrelazó con la del ojiverde, acercándola a su rostro dulcemente. Su cálido contacto, era una de las razones por la cual estaba dispuesto a sacrificar su juicio. Dicha mano la acercó a su rostro, acariciando aquella delicada piel contra su mejilla, antes de depositar un sutil beso en ella. Sus labios recorrieron su piel hasta dar con su muñeca buscando el verdadero producto del deseo. Unos finos colmillos, que lentamente se abrían paso entre su carne, derramaron la sangre que había prevalecido virgen.

La consumación del pecado

La lluvia y el tiempo parecieron detenerse antes aquellos seres pues sus cuerpos dejaron percepción alguna del exterior. Fue entonces, cuando la esencia de sangre se incrementó. Un dolor pulsante les regresó a la realidad, dejando ante sus ojos una escena inédita.

La sangre de Subaru se deslizaba entre sus ropas, decorando el suelo con ello. El arma negra del cazador mantenía perforando parte de su brazo, en un intento de escudar el cuerpo del amatista del ataque. Tras sus gafas, los ojos penetrantes del asesino continuaban inmutables ante el deseo de acabar con el amatista. Los verde esmeralda se entrecerraron levemente debido al dolor mientras intentaba reprimir su dolor. Un dolor no sólo físico… sino también sentimental.

En aquellos momentos, la mirada del amatista se tornó de un intenso color dorado. Un color que denotaba la batalla que en su interior se suscitaba. Su rostro mostró total sorpresa… al tiempo en que se entremezclaba con preocupación.

¿Cómo fue que permitió que Subaru fuese herido a costa de su descuido?

Kamui gritó su nombre, siendo silenciado al instante por la intensidad de la lluvia. El cuerpo del ojiverde se encorvó conforme su mente trataba de bloquear el sufrimiento. Un ligero gemido salió de sus labios, siendo su intento en vano. Pequeñas lágrimas comenzaron a fluir. Tratando de luchar contra el dolor logró mover su otra mano. Aún cuando su mano temblaba sujetó el arma que continuaba traspasando su brazo. Sin embargo, las fuerzas le habían abandonado. No podía extraer aquél filo de su cuerpo. Ni siquiera deseaba intentarlo más…

De pronto, sintió que su cuerpo era elevado por los brazos de su ser idéntico. Unos brazos que lo envolvían intensamente, demostrándole ser su nueva protección. El viento comenzó a arreciar con intensidad, las nubes se tornaron de un color etereo, al igual que la mirada de Kamui denotaba un aura de odio en su semblante. Las gotas de lluvia se volvieron más densas, lastimando a todo aquél que fuese impactado por ellas. El cazador tuvo que ejercer fuerza sobre cuerpo para no caer debido a la fuerza del viento. Descubriendo el peligro inminente del ser que tenía frente a él.

-Sei.. shirou…san…

La voz entrecortada del ojiverde apenas lograba pronunciar su nombre. El cazador retiró lentamente su arma de su cuerpo. Colocó su pierna hacia atrás, tornando su lenguaje corporal en una postura de ataque. Teniendo un nuevo objetivo. Atrapó con su mirada las amatistas de Kamui. Sin mostrar temor o algún otro sentimiento, volvió a atacar, cortando el aire con la rapidez de su movimiento con la intención de derramar la sangre de su nueva víctima.

No obstante, su ataque nunca logró traspasar la piel del amatista. Su mirada denotó completa sorpresa, descubriendo la razón. Kamui había atravesado con sus garras la punta de su espada. Algo que nadie había podido lograr. Impedir uno de sus ataques más mortales. El amatista lo miraba detenidamente, una mirada vacía que tan sólo denotaba el profundo odio que sólo le correspondía a él.

El cazador permaneció quieto, sin mover su postura en ningún momento. Una sonrisa hipócrita se dibujaba en su rostro conforme su mirada permanecía fija en el vampiro. Una pequeña risa se escapó de sus labios.

- ¿Y decías que nuestros ojos no se parecían?

Kamui se limitó a permanecer en silencio, acechándolo aún con la mirada que engrandecía su odio. De pronto, el cazador perdió el equilibrio, al tiempo en que algo presionaba su pecho. Su mano libre la dirigió su dorso. Un cálido líquido manchó sus dedos. Una sustancia rojiza que emanaba una herida de su pecho. ¿Cuándo había…?

Ignorando aquél descuido, volvió a estabilizarse. Mostrando la misma sonrisa ambigua, denotando en sus movimientos que no tenía intención de otro ataque.

Los ojos del amatista brillaron nuevamente, mientras un portal se dibujaba tras de ellos. Una casa amplia rodeada de enormes edificios, en lo que parecía, una ciudad concurrida.

Era la única oportunidad que tenían. El cazador sólo observó inmutablemente cómo ambos seres desaparecían, huyendo hacia otra dimensión, viendo como "sus" presas escapaban ante sus ojos.

Los mismos ojos llenos de odio, que momentos atrás, sólo contemplaron la sed de muerte a un sólo ser. Seishirou alzó su arma, disponiéndola a guardar. No sin antes acercarla a sus labios y lamer parte de la sangre del Sumeragi que aún quedaba en él.

Una sonrisa ambigua se dibujó en su rostro pues había sellado un pacto con el vampiro. Un pacto que aunque el ojiverde no fuera consciente, selló una vez más el destino de ambos. Ese sería el deseo del cazador; cumpliría fuese lo que fuese, incluso al precio que su propia vida había conllevado con ello. Pues ahora…

Tenía que matar a ambos vampiros…

El amatista continuaba oprimiendo su pecho contra el ojiverde, sofocándolo de cierta forma. Los ojos de Subaru seguían entrecerrados, conforme sus pupilas dilatadas luchaban por controlar sus deseos. Sus mejillas permanecían ruborizadas por el color de su sangre, mientras su aliento era robado constantemente por Kamui. Los pequeños colmillos fueron descubiertos de sus labios al momento que emitía un leve quejido, indicando que su instinto comenzaba a despertar. La sangre que corría a través de su cuerpo, hacía de su fragancia algo más dulce pero el impulso era demasiado para él. El ojiverde recargó su rostro en el hombro del amatista, intentando recuperar la calma y serenidad que su mente había abandonado.

Kamui detuvo sus acciones momentáneamente para apreciar el ser que tenía ante el dominio de su cuerpo. Sus ojos dorados se cerraron brevemente, dejando que sus demás sentidos percibieran la esencia del ojiverde. Aferrando más su cuerpo al de él, se limitó a enfocar su alma y su ser en el calor que en su interior crecía.

El amatista besó parte de la cabellera del ojiverde mientras meditaba de ello. Larga había sido la espera y difícil el camino pero el resultado lo valía todo. Tras decidir forjar ese camino, había pactado su destino con él. Ese era el futuro y la persona a quien había decidido proteger.

Justo cuando el ojiverde había dejado ver la parte más vulnerable de él, notó en ello la oportunidad de liberar su deseo. Kamui deseaba tocar ese frágil y dulce cuerpo desde siempre. Siendo quizás el deseo oculto del ojiverde también.

En el interior del amatista, su ser yacía envuelto en felicidad y tranquilidad, que sólo Subaru era capaz de mostrar en él, reforzando el hecho de ser su razón de existir. De ser la razón uno del otro.

Un alma solitaria con una noble alma.

Kamui deslizó una de sus manos sobre la nuca del ojiverde, alejando su rostro, para contemplarlo mejor. El dorado de sus ojos permanecían serenos a pesar del deseo y reflejo que podían ver en ellos. Aún de esa manera, era capaz de observar el color verde esmeralda que en el trasfondo conservaban su pureza y alma intacta.

Los ojos del amatista cedieron ante sus deseos, debilitando el dorado hasta tornarse opaco, regresando a su color amatista. Deseaba mostrar sus verdaderos ojos ante el ojiverde así como éste lo hizo con él. Los tonos que sólo él pudiese llegar a contemplar y amar. Retiró sus murallas que habían condenando su alma.

Su otra mano se deslizó en la mejilla de Subaru, acariciando su bello rostro. Era como apreciar un ángel que se dejó corromper entre la soledad de la noche y anonimato de la intimidad. Sólo para él. Sus labios se acercaron nuevamente como si el tenerlo así no hubiese sido diferente. Tomar algo más de ese ser. Tomar sus alas… o algo más.

El verdadero fruto del deseo

Sus alientos comenzaban a entremezclarse una vez más. Subaru cerró sus ojos suavemente, disponiéndose a ser tomado. Kamui rozó sus labios sutilmente pero antes de depositarlos sobre los suyos, éste retrocedió. Dejando inconcluso su deseo.

-Perdón… -susurró Kamui en apenas un hilo de voz. Los ojos del ojiverde se abrieron al escuchar aquello. Una simple palabra que podía decir mucho en tan pocas letras, en un solo aliento. Subaru desplazó su mano hasta tomar el rostro del amatista para acariciarlo sutilmente. –Yo… sólo he actuado egoístamente. Sometiéndote ante mis deseos.

Tan sólo… se preocupaba por él en cada instante que pasaba. Poniéndolo a él primero antes que sus propias acciones. Subaru lo había comprendido. Esos eran los verdaderos sentimientos del amatista. Lo sabía al fin.

-Te lo dije antes…-el ojiverde acercó más su rostro y su cuerpo, entrelazando sus manos detrás del cuello del amatista, de forma que sus brazos lo rodearan totalmente, para mirarle de nuevo- Soy tuyo.

El ojiverde había respondido finalmente ante su propuesta. Sin embargo ¿por qué siempre sus decisiones terminaban quebrantadas por él?

Pero, por más que quisiera negarlo, algo siempre le había indicado la respuesta. Aquél temor y prejuicio que tanto le atormentó, desapareció lentamente por el mismo causante de éste.

-¿Por qué eres tan tierno?-rió suavemente Kamui en el oído del ojiverde.

Subaru no pudo evitar sonrojarse al escucharlo. Sin embargo, su vago pensamiento fue callado al sentir un contacto nuevo. Sobre su piel, las yemas del ojiamatista estaban frías y recorrían su abdomen lentamente. Una lentitud desesperante. Un suspiro profanó sus labios y sus ojos se cerraron al no soportar más su peso. En la oscuridad, podía sentir con mayor nitidez. De pronto, una nueva sensación se apoderó de sus sentidos. Un simple contacto de los labios cálidos de Kamui fue suficiente para provocar que su cuerpo se estremeciera. Sus labios fueron acallados por una boca imperiosa y dominante, derrochada de deseo y anhelo.

Nuevamente los ojos amatistas se dilataron, tratando de seducir con su dorado a la mirada del esmeralda. El ojiverde trató de tomar aliento mientras su cuerpo se tensaba más. El ritmo de la noche había continuado y la sangre de sus cuerpos se desplazaba más rápidamente, deleitando sus sentidos.

Kamui sujetó el cabello del ojiverde, haciendo que su rostro cayera levemente, exponiendo su cuello ante su merced. Con sus labios, recorrió su piel, besando cada centímetro que recorría. Una vez que llegó hasta su oído, soltó un ligero aliento, incitando el cuerpo del esmeralda. Sus labios se entreabrieron, mostrando unos finos colmillos. Con ellos, mordió el lóbulo del oído sutilmente, dejando que la sangre del ojiverde corriera con más intensidad por sus venas.

Los labios de Subaru profanaron otro quejido mientras todo su cuerpo parecía derretirse. Gotas de sudor comenzaron a desplazarse por su piel mientras su transpiración llevaba el aroma de su sangre hasta el amatista cual licor se tratara. El deseo nuevamente había despertado en ambos, mientras todo el exterior parecía desaparecer, fundiendo a ambos en un estado casi de éxtasis.

El deseo secreto

Excitando sus cuerpos a ser complacidos. El cuerpo del amatista rodeó más al del ojiverde, encerrando su aroma con su transpiración en una prisión sin escapatoria. Kamui desplazó nuevamente sus colmillos por su piel, abriendo cortes, buscando el líquido por el cual se volvía prisionero de sus sentidos.

El licor carmesí tiñó la escena. Resaltando el aroma del ojiverde. Los labios del amatista dejaron que corriera un poco más la sustancia vital para después acercar su boca y recorrer el camino trazando por la sangre con su propia lengua.

Los recuerdos que habían quedado en el pasado, resurgían en su interior, otorgándoles nueva fuerza. Reforzando lo predispuesto. El lazo que habían formado mediante la corrupción de lo establecido y sus leyes. Un vampiro entregándose a otro vampiro.

Entregándose nuevamente a lo prohibido…

El tenue brillo de los rayos del sol marcaban el preludio de su siguiente movimiento. Cansados de esperar, de ser perseguidos y de retener sus seres, habían decidido dar un paso más.

Porque nada nos sería suficiente…

Murmuró el amatista con desdén mientras observaba por la ventana, contemplando un mundo monótono donde las personas permanecerían de igual manera. Un lugar que no tardaría en quebrantarse y consumirse en la desesperación y la locura.

Un cálido contacto cubrió su hombro. Giró su cabeza para descubrir las esmeraldas de su ser querido. Una mirada inocente con una belleza inigualable. Sus brazos cubrieron su dorso desnudo y colocó su cabeza sobre su espalda.

Un contacto muy cálido

Estaba sentado en la orilla de la cama y Subaru se encontraba aferrado a él, envuelto únicamente por su capa que protegía su fina piel.

El amatista sonreía… sentía tranquilidad. Cualquier tipo de contacto que tenía con él. El sentimiento que nació en su interior era inexplicable, a lo único que encontraba explicación alguna… era su siguiente paso. Buscó la mano de Subaru, entrelazándola con la suya sin esfuerzo.

Definitivamente… ese día iniciarían una nueva etapa. No conocían los peligros que les aguardaban. Sólo que en ese momento, la diferencia, estaba en que no temían al cambio porque sabían que estarían juntos…

Ambos dejaron que los sentimientos fluyeran sin el uso de palabras, mientras se disponían a eliminar todo que el pasado los ataba y a guardar lo que su lazo fomentaba.

Frente a ellos se materializó un portal hacia una nueva dimensión. Subaru sujetó fuertemente la mano de Kamui, haciéndose saber con certeza, que nunca más estarían solos…

Siendo siquiera la eternidad suficiente para destruir su lazo…

~Notas de las Blood Twins

Subaru: Ciertamente, este fic dejará muchos recuerdos en que pensar. Jamás olvidaré cómo empezó todo. Una tarde/noche que simplemente me senté a escribir y cuyo resultado sería mi primera historia que concluiría. Quién diría que algo que empezó sin ninguna idea ni trama, terminaría en algo con bastante recibimiento. Espero no olvidar nunca este sentimiento que me impulsó a todo, las canciones "vampírezcas" que despertaban extraños trances, los gritos fangirl al terminar de leer lo que había escrito, las desveladas, las sobreexplotaciones del seme, así como las constantes planeaciones y debates que conllevaba un siguiente capítulo.

Este fic significa mucho no sólo para mí, sino, estoy segura que para Kamui también. Pues en ello, se puede ver el reflejo de cuanto hemos evolucionado, no sólo en la forma de narrar o describir un lugar o una escena, sino, incluso de demostrar sentimientos y vínculos que, la verdad, jamás me creería capaz de demostrar.

Por esto y más, mis mas sinceros agradecimientos a ti, querido lector. Que nos das las ilusiones y alegrías de empezar de nuevo y continuar. Sé que esta historia no será un best-seller o algo por el estilo, pero en verdad, que esta historia esté entre tus favoritas, o el simple hecho de que la leas, es la mejor recompensa que puede haber.

¡Gracias a ti ya son más de 1000 visitas!

Y como bien lo dice el mismo título, y porque a las fangirls, simplemente el yaoi no nos es suficiente, este final sólo es el inicio. Esperamos seguir contando con ustedes en nuestras demás historias. Muchas gracias de nuevo, y en verdad, que se les aprecia demasiado. ¡Sigan soñando y no dejen de pensar en yaoi!

Kamui: Una profunda tristeza me invade. Este fic me trae muy buenos recuerdos. Un Subaru que escribió esta historia por mero ocio. Las tardes y noches que nos matábamos pensando en el siguiente movimiento. Las risas que nos daban en cada capítulo mientras comíamos chocolate y galletas. Mis constantes exigencias hacia mi uke ¿Cómo olvidar todo ello?

Estoy muy orgullosa de terminar nuestro primer fic donde fui privilegiada con trabajar al lado de Subaru. Espero que podamos seguir creando más historias juntas, que es innecesario decirlo ya que sé que ocurrirá. Es chistoso porque desde que iniciamos con este fic… no nos hemos detenido.

Porque nada es suficiente…

No tienen idea de cómo nos alegraron sus reviews y las visitas de los lectores anónimos. Esta historia llega a su fin… para abrirle las puertas a nuevas oportunidades… oportunidades que gracias a ti, lector, podemos ejercer.

En este último capítulo, lo celebramos en mi casa… se me ocurrió darle chocolate Baileys a Subaru… algo que JAMAS volveré a hacer. Después, me comí también dos chocolates… a mitad del capítulo, estábamos matándonos de risa con las escenas que se nos ocurrían y nos pusimos ebrias.

Subaru: (A la lejanía, llorando desconsoladamente) Kamui me arruinó mis ilusiones! Quiero mi calendario de Seishirou-san!

Kamui: … ¬¬ (le da un churro) mejor sigue comiendo.

Subaru: ¡Demoo~! ;_;

GRACIAS

Muchas gracias de todo corazón y… cuidado. Que este fic es apenas el comienzo de los demás de Tsubasa Chronicle que ya tenemos en mente.