Capitulo 6.- Permisos y una vista inesperada

Harry abrió lentamente la puerta y ahí estaba él, su mejor amigo Ronald Weasley. Harry sabía perfectamente lo sobre protector que él podía llegar a ser con su pequeña hermana, a tal grado de tenerle pavor.

Era fácil luchar contra Voldemort por que era su enemigo, pero como iba a pelear contra Ron, simplemente no podía. Como iba a devolverle los golpes si él sabía que tenía una razón para hacerlo, si un hombre se presentara ante él y le dijera que iba a fingir un compromiso con su hermana para salvar su propio pellejo simplemente lo golpeara hasta cansarse con el simple hecho de unir las palabras "compromiso" y "hermana" en una misma oración.

Lo vio leer un documento, así que espero a que se desocupara para tener toda su atención. Espero unos dos minutos y Ron levanto su mirada hacía él.

-¿Qué pasa harry? Te noto preocupado.

-Pues si Ron, estoy preocupado.

-¿Tu? ¿Por qué?

-Temo que me golpeen.

-¿Quién?

-Alguien.

-¿Pero quien?

-Oye... ¿Ya oíste sobre el partido de los Chudley Cannons, pasaron a la siguiente ronda?

-Si, claro que lo ví. Fue increíble como Jonson tomo la snitch...- Ron frunció el entrecejo y miro a Harry- Harry, estas cambiando de tema.

-Mmm, bueno esta bien.- unos pensamientos inundaron su cabeza, de él completamente inconciente gracias a los tremendos golpes que su amigo le había propinado.- Veras Ron. Tu sabes lo molesta que Cho esta conmigo.

-¿Molesta?... Harry, ella no se despega de ti. Sabes que yo nunca me metería en tu vida privada. ¿Pero sabes lo perjudicial que seria que te enredaras con la hija del Sr. Chang?

-¡Claro que lo se! Pero ya tengo la solución perfecta.

-Así, ¿Cuál es?... debe ser buena para ayudarnos, y de que ese hombre no nos destruya y no nos pisotee como un par de escregutos.

-Pues fingiré que estoy comprometido, así Cho se alejara de mí.

Ron sumido en sus pensamientos mientras analizaba la idea, no le parecía mala pero debía de encontrarle un error para estar preparados para lo que pudiera pasar o simplemente desecharla.

-Ron, ¿Qué te parece la idea?

-Pues no es mala. Pero dime los detalles.

-Bueno, una mujer se hará pasar por mi prometida, saldremos unos días juntos para que Cho nos vea.

-Y así se desengañará de ti.

-¡Exacto!

-Pero necesitamos a una mujer que sea de confianza y bonita, mas bonita que Cho.

-Ya tengo pareja, de hecho Cho ya los sabe se lo dije el otro día, no me creyó porque nunca la había mencionado, pero ella pronto me vera con mi prometida.

-Ah! Así que ya tienes candidata. ¿Quién es? ¿Es bonita?

Harry dudo un segundo, la visión de los puños de Ron acercándose a su cara lo aterraba, pero tenía que decirle, él sabia que no podía hacer nada sin su ayuda y sin su aprobación. Tomo un suspiro enorme tratando de prolongar el momento pero no pudo.

-Si, Ron ya tengo prometida y pues a mi parecer si es muy bonita, ha cambiado muchísimo desde la ultima vez que la vi.

-Ah, entonces la conozco.- dijo Ron tratando de pensar quien podría ser la prometida de su mejor amigo.

-Ron, mi prometida es... Ginny.

La cara de Ron era totalmente indescriptible, después Harry podía ver en su cara sorpresa, enojo y aturdimiento. Espero a que Ron asimilara la información.

-¿Qué has dicho? Repítelo.

-Que Ginny es mí prometida.- grito Harry.

-¿Por qué ella? ¿La has visto?

-Si, el otro día en Hogwarts.

-¿Qué hacía ella ahí?

-Pues veras, ella es dueña de una librería en Londres y la Profesora McGonagall la invito a participar en la platica de trabajo. No se como la Profesora dio con ella.

Ron guardo silencio pensando en lo que Harry le había dicho, tenia mucho tiempo sin saber de su hermana. Él la quería mucho, él era la que mas la cuidaba, sabía lo indefensa que podía llegar a ser algunas veces y él tenia una necesidad de protegerla. Se sintió muy mal cuando llego a Londres de la guerra victorioso junto con Harry y Hermione para encontrarse que ella había huido sin haber dejado rastro, pero él no se quedo con los brazos cruzados, él se dedico a buscarla y la única forma de hacerlo era en el ministerio de magia en el departamento de rastreo de magia, pero había encontrado que ella no usaba su varita y llego a la conclusión de que vivía como una simple muggel. Así que desistió de su búsqueda.

Harry no interrumpió sus pensamientos así que no dijo nada y miro por la ventana. Hasta que Ron se lo saco de sus pensamientos.

-¿Y como esta ella?

-Muy bien. Ha realizado sus sueños.

-Ella era muy reservada con eso de sus sueños.

-¿Sabes tu por que huyo de tu casa?

-Si. Una noche escuche hablar a mis padres de ello.

-¿Y por que?

-No quiero hablar de eso.

-Bueno. Entiendo... es personal. ¿Pero y que piensas de que ella pretenda ser mi prometida?

Ron no respondió.

-Mira se como la cuidas. Pero te...

-No me molesta.

-¿Quieres decir que aceptas?

-Claro que no acepto. Pero no me queda de otra. Solo te pido que no la lastimes.

-Yo nunca haría nada para hacerlo.

-No concientemente.

-¿A que te refieres?

-Yo se mi cuento.

Al día siguiente, Ginny trataba de no pensar en la solución que su cuñada le había propuesto, era ridículo como iba a sucumbir ante sus deseos, se trataba solamente cumplir con el plan inicial, que era ayudarlo con la tonta idea de la prometida. Ya lo había decidido en cuanto se solucionara el problema de Harry ella simplemente se alejaría de él. Tenia que ver lo positivo de aquello y tratar de dejar de comer chocolate. Después de que terminara la "ridícula" platica con Hermione, se había comido media docena de trufas rellenas de limón que tenia escondidas en una caja de galletas. Pero no podía olvidar que no todos los días se comprometía, y menos con el Gran Harry Potter, aunque no fuera un compromiso real.

Una joven, vestida muy elegante, entró en la librería. Estaba mirando alrededor sin demasiada atención, lo que la extrañó. Ginny decidió acercarse hasta ella para preguntarle si buscaba algo, pero la joven se adelantó.

-¿Trabaja Ginny Weasley aquí?

-Soy Ginny Weasley.

En vez de presentarse, la mujer miró despectivamente el censillo vestido que Ginny llevaba como si fuera ropa anticuada.

-¿Y tu? –preguntó Ginny recordando que no tenia sentido molestarse.

-Soy Cho Chang.

Era lo que temía.

-Hola, Cho. Harry me ha hablado mucho de ti.

El rostro de la joven se iluminó.

-¿De veras? ¿Y que te ha dicho?

Ginny no podía decirle la verdad.

-Que ya te ha contado de nuestro compromiso.

-Ha sido algo precipitado, ¿no?

Ginny se encogió de hombros y se tomo unos segundos para recapacitar. No esperaba que Cho fuera a verla tan pronto. ¿Cómo se habían comprometido? De pronto su cabeza se había quedado en blanco. ¿Por qué no había tomado notas el otro día?

-No llevas anillo.

-Me lo están ajustando –Ginny había planeado acercarse a una joyería para encontrar alguno.

-¿Cómo se conocieron?

-Pues, el mejor amigo de Harry es mi hermano-. Cho observo el brillante pelo rojo de Ginny.

-Ron.

-Si, él es mi hermano. Me alegro que hayas venido hasta aquí solo para conocerme. Debes apreciar mucho a Harry.

-Harry y yo tenemos una reilación muy especial –dijo Cho con una sonrisa misteriosa.

"Todo lo que hice fue ser amable con ella", se dijo Ginny repitiendo las palabras de Harry. ¿Le habría mentido? ¿Estaría simulando aquel compromiso después de haber tenido una aventura con la hija de si inversionista solo para deshacerse de ella? Si así era, Ginny no quería tomar parte de aquello.

Ginny advirtió que la joven era incapaz de mantenerle la mirada. Eso podía significar que estaba mintiendo.

-Nunca antes te había mencionado –continuó Cho. Era evidente que disfrutaba con aquel detalle y esta vez sí que busco los ojos de Ginny.

-No me sorprende que no te hablara de mi –repuso.

-¿Por qué no?

-Porque Harry no es de los que van hablando por ahí de su vida con otras personas. Además Ron es muy protector conmigo, así que no habla mucho su relación conmigo.

-No eres su tipo.

-¿Cuál es su tipo? –pregunto Ginny sin poder evitarlo.

-Morena, ojos rasgados y cuerpo impresionante –casualmente, Cho se estaba describiendo-. Femenina, no una aburrida mujer trabaja entre libro.

-No solo trabajo aquí, soy la propietaria de la librería.

Cho se encogió de hombros quitando importancia a aquel detalle.

-Algún día tendré mi propio negocio –anuncio Cho.

-¿De verdad? ¿Qué clase de negocio?

-No se, todavía no he decidido eso, pero desde luego algo más excitante que una librería.

-Por su puesto.

-La gente no suele tomarme en serio sólo porque soy bonita. Eso no significa que sea tonta.

-Claro que no –quizá tonta no, pero algo boba sí.

-Soy una mujer muy ambiciosa.

-Estoy segura de eso.

En ese momento llego Clay Twitty a la librería y fue entonces cuando g se dio cuenta de que cualquier cliente había podido oír su conversación con Cho. Aunque ahora que lo pensaba, tampoco había dicho nada desagradable a la muchacha.

-Hola, Clay –dijo Ginny aliviada por la interrupción.

Clay era un lector compulsivo, de vez en cuando le echaba una mano a la librería. Hacia poco que había entrado a la universidad. El era delgado con una mirada perdida, con su pelo rubio y pecas en sus mejillas, tenia el tipo de un estudiante modelo, pero además era muy amable y eso le bastaba a Ginny.

Pero además era un hombre, y lo cual no le pasaron desapercibidos los encantos de Cho, la miraba cual artista admiraba a su musa. Cho en cambio no había reparado en el, parecía que ya estaba acostumbrada a deslumbrar a los hombres, pero ni siquiera se tomo la molestia en mirar a Clay.

-Harry y yo tenemos eso en común –continuo Cho como si Clay no estuviera ahí-. Los somos ambiciosos. Tenemos tantas cosas en común... no todo el mundo no entiende al mundo empresarial.

Ginny se estaba dando cuenta que tenia que ganarse la reducción de su alquiler. Y ella sabía mejor que nadie que mentir no era tan fácil como parecía.

-Puede que yo no entienda su mundo, pero te olvidas de lo más importante.

-¿Ah si, ¿Y que es eso? –pregunto Cho con cierta arrogancia.

-Pues que Harry me ama, y él me eligió a mí, y lo que es más importante yo soy su prometida.

Clay que estaba absorto mirando a Cho como un artista miraba a su musa intervino -¿Puedo ayudarte a buscar un libro?

-¡Como si tuviera tiempo de leer!

Una cosa que esa mujer fuera desagradable con ella y otra muy distinta que lo fuera con sus empleados.

-No te preocupes, Clay. La señorita ya se va. –dijo Ginny fingiendo la sonrisa mas amable y sujetando la puerta para que se fuera.

-Sólo he venido a conocerte.- dijo Cho al pasar por su lado.

Ginny se mordió la lengua para evitar decir cosas que pudiera arrepentirse mas tarde. Estaba furiosa, y lo peor era que lo estaba consigo misma. ¿Como era posible que ella se metiera en este tipo de líos? Pero ella sabia la respuesta, y tenia nombre y apellido... y unos ojos divinos. Se llamaba Harry Potter.