***/*Prólogo*/***

- ¡No! ¡No iré a otra correccional! – gritó eufórico un muchacho de 17 años de tez bronceada, cabello chocolate y unos ojos ámbares que infundían furia que era impedido por dos guardias fortachones que le dificultaban huir.

- No lo harás – le corrigió el hombre 10 años mas viejo que el. Era un hombre que nunca abría sus ojos y siempre sonreía lo cual era molestoso para cierto adolescente – simplemente te asignaremos una nueva tutora.

-¿Qué?

-Así es, ya que todas las correccionales te han echado, no encontramos mejor remedio que darte una tutora personal, que te conocerá solo a ti y solo te atenderá a ti, esta vez no habrá un grupo de muchachos en el cual ocultarse, Li – concluyó orgulloso de su eficaz decisión.

- Yamazaki, esta vez si que se te safó un tornillo, si toda una correccional no me aguanta ¿cómo esperas que lo haga una simple tutora?- dijo incrédulo.

- Oh no lo creo. Ten una foto de ella, se llama Sakura Kinomoto y será tu tutora correccional personal de aquí en adelante.

Syaoran miró la fotografía y sonrió burlón ante ella.

Sólo una chica de unos 4 años mayor que él no podría con él. Su cabello era largo hasta la mitad de la espalda y rizado en las puntas con un color caramelo y sus ojos eran dos jades brillantes. En verdad era muy bonita.

- ¿Es en serio? Tss…

- Más en serio como que ella te cederá posada en su casa, para no perderte de vista en tus típicas "travesuras" Li. Ya te conocemos lo suficiente.

"Como supuse, estás bien mal Yamazaki. Esto será demasiado fácil"

-Pero, hay una condición.

- ¿A qué te refieres? – cuestionó intrigado.

- Bueno… como era en la antigua Grecia… por cada 5 delitos los malhechores eran mandados a la cárcel para morir – aseguró sonriente.

Los dos guardias que contenían al muchacho no pudieron evitar rodar los ojos "Otra vez con sus mentiras, esto no le gustará a la jefa Chiharu".

- ¿Q-Qué quieres decir c-con eso? ¡¡¡¡N-NO PIENSES QUE ME DEJARÉ MATAR!!!¡¡¡¡¡Y MENOS POR TI, YAMAZAKI!!!! – exclamó nervioso.

- Claro que, te haremos una excepción Li. Tú no podrás salir de ese lugar sin el pleno consentimiento de la señorita Kinomoto.

Era un hecho. Le habían arrebatado lo que más quería en esta vida: la libertad. Entonces esto se volvía más serio…

…Esquivarla como todos sus tutores no-personales sería algo sencillo y mejor si era mujer…

…con unos encantos suyos huiría de ella.

Era una promesa.

- Pues andando Yamazaki. Vamos, preséntame a Kinomoto – finalizó decidido.