*/** Capítulo 8 **/*
Han pasado ya cuatro meses desde que estoy en esta ratonera. Sin duda, era peor que una correccional. En verdad necesitaba mi espacio. No salía ni a comer porque me lo traían a mi celda unos guardias que parecían odiarme, siempre me miraban con mala cara. Un día me armé de valor ante ese par de gorilas y pregunté:
- ¿Por qué me miran así? – Ellos me miraron con burla - ¿Acaso soy un bicho raro? – añadí algo molesto.
- Pues sí – dijo con desdén uno de ellos. Llevaba su arma en el bolsillo y una dona en su mano. Era gordo, con la cara grasosa. De sólo verlo me causaba asco.
- ¿Eres el gran Syaoran Li, no? – Preguntó el otro, era negro pero al menos no tenía el aspecto de aquel sobrepasado de peso – Cuando llegaste a esta madriguera todos te querían hacer daño. Claro, tener a un multimillonario en su celda. Seguramente ellos pensaban que tendrías cosas de valor contigo para robártelas. Tienes suerte de tener celda propia.
- No me siento a gusto a pesar de eso – les dije –Además, no me han respondido.
- Bien niño bonito quieres saber la verdad, te la daremos – dijo complacido el moreno – Dile, Miyazuki.
- Mira chinito la verdad es que no te comparas en nada con tu padre – el gordinflón dijo esas palabras con una expresión de odio. No pensaba dejar que me vieran aplastado. Por el orgullo de mi padre y mi familia, yo nunca debo verme afectado por burlas ante otros.
- ¿Y ustedes? Si yo no me comparo ustedes no le llegan a los talones. Además, no tengo porque aceptar burlas de gentuza como ustedes – respondí acentuando en las tres últimas palabras.
- Niñito engreído, llegaste aquí con un hijo en camino de una chica cualquiera rompe-cunas. Ni siquiera a los hijos sabes organizar – contraatacó aquel gorila marrón.
Mi educación llegó hasta ese límite.
En verdad que quería lanzarme encima de ellos en ese momento, no me importaba si eran dos, yo fácilmente los habría vencido. Las rejas me detuvieron y por acto reflejo mis manos se apretaron en los tubos de acero. Mi rostro seguramente estaba furioso, y claro tenía una buena razón.
Nadie tenía derecho a insultar a mi familia. Sakura debía estar en el quinto mes de embarazo, yo siempre llevaba la cuenta, contaba los días para salir de aquí, aunque aún me faltaban dos años para salir de esta ratonera y ahí mi hijo ya habría nacido. Lastimosamente no lo disfrutaría desde bebé, como debería haber sido. Pero con una madre como Sakura estoy seguro de que no habría ningún problema. En fin, yo quería salir de aquí.
- ¡¡Tú, pedazo de porquería humana!!¡¡No tienes ni el más mínimo derecho de ofender a mi mujer!! – exclamé molesto. Aún recordaba su dulce olor a cerezas, sus labios rosas, sus cabellos castaño claro…
¡Eh! ¡Basta que estés haciéndote un acto de masoquismo! ¡Deja de torturarte!
Mi conciencia tenía razón, pero no podía dejar de pensar en ella en estos últimos meses.
Sus ojos esmeraldas…
- ¡¿Tu mujer?! – exclamó el moreno, partiéndose de la risa - ¡Ni siquiera está comprometida contigo!
-Exacto – le aprobó el gordo - el hecho de que la hayas hecho tuya en la cama no significa que sea tuya en todo sentido ¡Por favor!
- Vamos Miyazuki, este chiquillo no sabe lo que dice.
Con eso aquellos gorilas dieron por terminada la charla y se fueron a alimentar a los otros reos que me gritaban groserías porque no les llegaba su comida. Está bien, ya me acostumbré a ignorarles.
Supongo que no puedo ponerme a tejer, eso sería muy raro.
¿Era verdad todo lo que me habían dicho? ¿No me comparaba con mi padre, el que siempre me había criado para ser como él? ¿Entonces Sakura no era mi mujer? ¿Y el hijo de ella no es mío? No, el niño obviamente es mío, la prueba que tendrá Sakura por siempre será aquel día en ese departamento.
Bueno, no podía razonar mucho con el estómago revuelto.
Mi comida es un asco, se nota que la carne está pasada y los frijoles olían horrorosos. No pensaba tragarme esa porquería.
Me aseguré que los guardias se hayan ido para poder subirme al camarote donde dormía. Lo suficiente como para llegar a esa pequeña ventana y asomar mi cabeza. Por mala suerte lo único que entraba era mi cabeza.
Por ahí pasaba un niño corriendo. Se parecía a mí, salvo que los ojos eran grises. Aunque claro, he tenido a tantas mujeres que sinceramente no sé si todas se quedaron con mi semilla y tal vez tenga más herederos de lo que creo. En fin, nunca me han reclamado así que supongo que el único que tengo o al menos que yo sepa era el de Sakura.
- ¡¡Katamura – chan!! – le llamé, ya lo conocía. El niño volteó a verme enseguida con una sonrisa y se trepó a un árbol lo suficientemente alto.
- ¡Li – kun! – Me saludó alegre – Hola.
- ¿No tienes algo de comer?
- Li-kun no sabe comer – respondió a modo de broma.
- Por favor –era un niño, no tenía nada de malo que le dijera eso.
- Bueno sí ¿Te gustan los dulces? - ¿Qué si me gustan? A mis 18 aún no los supero.
- Por supuesto Katamura-chan – dije a modo de juego, él rió.
- Entonces te invito estas gomitas, este chocolate y esta bolsita de patatas – dijo decidido.
- ¿Pero no te has gastado todo tu dinero en esto, no?
- ¡No! ¡Mi mamá tiene muchos en su tienda!
Me reí y el se me unió.
- Bueno, muchas gracias. Me moría de hambre.
- Li-kun se moría de hambre – repitió riéndose.
- Ya basta de bromas – dije sonriendo – ve a tu casa, tu mamá te debe esperar.
- Okis, ya me voy.
- Chao
El niño saltó del árbol velozmente y salió corriendo.
- ¡Adiós Li-kun! ¡Cuídate!
Me eché en la cama cuando el niño desapareció. Mi dieta no era saludable en los últimos días, ya lo sé, pero de alguna u otra manera encontraba un modo de ejercitarme.
- Joven Li, tiene una llamada. Acompáñeme- me llamó un guardia. Por suerte no era esos gorilas.
Rápidamente escondí las golosinas que me acababan de dar. Era la única comida que tendría del día.
Me pregunto de quién será esa llamada. Mi familia en China no sabe que estoy en la cárcel. Claro, nadie sabe dónde estoy.
Me llevaron a una sala gris donde había bastantes hombres vestidos de verde como yo, el uniforme de esta cárcel.
- Siéntate acá. Te vigilamos – me advirtió.
- Ya lo sé, no se preocupe – siempre trataba de ser cortés para achicar mi condena aunque sea un poco. Había oído de muchos que habían salido antes por buena conducta y me había esmerado en eso.
Tomé el teléfono y lo acerqué lentamente al oído. Me pregunto aún quien puede ser.
- ¿Sí? – empecé.
- "¡Camarada! ¡Cuánto tiempo!" – reconocí la voz de Eriol al instante. Suspiré. Bueno, podría haber sido peor.
- Hola Eriol y…- "…no te preocupes, yo logré huir…" - ¡Imbécil! ¡Deberías estar aquí conmigo!
-"Oh, jeje, lo recordaste. Bien en serio te lo pagaré"
- No hay dinero que pague la cárcel.
- "Pero yo no hablaba de ese tipo de pago" – podía imaginarme su sonrisa desde aquí.
- ¡Eh no, que asco! ¡Pensé que habías pasado tu etapa gay!
- "Eh, no. Yo no hablaba de eso. Pero te lo diré en un momento. Primero cuéntame ¿Qué tal la cárcel?"
- ¡Oh, muy bonita, hay flores y rosas por todos lados y está lleno de hippies! ¡¿Cómo crees que es?! ¡¡¿¿Eh??!!
- "Oh bueno está bien, no te lo tomes así. Te diré que, estoy nuevamente libre ¡Irónicamente por buena conducta! ¿Puedes creerlo?"
- Imbécil, chocaste un auto en una ilegal carrera en una fiesta prohibida en aquella sociedad al igual que yo ¡No entiendo porque estás libre!
-"Espera, no he terminado. Cumplí 18 igual que tú ¡Por cierto, feliz cumpleaños atrasado!"
- Espero la razón por la que deba interesarme tu llamada – aclaré.
- "Okey, okey. Bien, por consiguiente soy mayor legalmente ¡Así que le propuse matrimonio a Tomoyo! "
- No es en serio – refunfuñé.
-"Ya amigo, ya será tu turno."
- No es eso tarado, digo que tú estas en mi misma situación y estás comprometido y sobretodo ¡Libre!
- "¡Exacto! ¡Bien por mí!"
- Eriol si no me dices en los siguientes cinco segundos el verdadero porqué de tu llamada te juro que te cuelgo bajo sentencia de muerte.
- "¡Ya, ya! La razón por la que llamé es…"
- ¿Es…? ¡¿Es…?! – exclamé impaciente.
- "¡¡¡¡¡Es porque te puedo sacar de la cárcel!!!!!"
- ¡¡¡¿¿¿Cómo???!!! - ¿mis oídos habían escuchado bien? Este imbécil me puede sacar de aquí, pero ¡¿Cómo?!
- "Bien escucha, ¿recuerdas que nunca conocí a mi padre?"
- Si…
-"Bien, él es Clow Hiraguizawa ¡¡¡¡un multimillonario dueño de la cadena Hiraguizawa Inc. de bienes raíces en Inglaterra!!!!Él no sabía que tenía un hijo pero mi madre fue en busca de él cuando aún estaba embarazada de mí y le exigió que al cumplir los 18 me reconociera ¡Y así fue! "
- Wow, impresionante ¿Y que, no conocías a tremenda incorporación con tu propio apellido cuando tú siempre ibas a Londres?
- "¡Lo que pasa es que recientemente le han vendido una castillo a una familia real en Europa! Y es por eso que se han hecho conocidos"
- ¿Bien, me alegro por ti pero el punto es…? – exigí.
- "¿Estás sordo Syaoran? Tengo suficiente dinero como para pagar tu condena porque mi padre me ha reconocido. Claro, soy idéntico a él" – añadió con orgullo.
- ¡¿Y cuando me sacas?!
- "Si quieres, ahora voy para el jurado"
- ¡Si! ¡We are the champions my friend! – cite a la canción, era un buen momento.
-"¡Right! ¡See you later!" – se despidió.
- ¡¡¡¡Good Bye!!!!!!
¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! Gritaba celebrando a puro salto por todo aquel maldito edificio tristón, porque era el último día que estaría en él.
Pronto llegó Eriol al juzgado y pagó mi condena como buen mayor de edad y me sacó de ahí.
- ¡Ja! ¡Qué me dicen gordinflones! ¡Mírenme libre, fuera de esa madriguera! – exclamé gritando como si estuviera borracho en el parque frente al edificio. Alertado por mis gritos el pequeño ojigris vino corriendo.
- ¿Li-kun? – me llamó. Yo lo tomé en brazos y empecé a darle vueltas en el aire.
- Katamura-chan ¡Soy libre!
El pequeño niño sólo atinó a sonreír mientras reía en mis brazos. Me pregunto, si así será cuando tenga a mi hijo.
De pronto entré a la realidad. Dejé a Katamura-chan en el piso y me despedí de él.
- Eriol, Sakura está…
- Está muy bien. Vamos, que debes cambiarte para darle una sorpresa.
- Claro – acepté.
- ¿No me saludas? – interrumpió una voz femenina muuuy delicada al hablar. No era cierto.
- ¿Sasaki? –pregunté sorprendido.
- ¡Syaoran! ¡Te dije que te sacaríamos de ahí!
Miré a Eriol confundido.
- No soy bueno en leyes, así que pedí ayuda.
- ¿La conoces?
- Claro, es amiga de Tomoyo.
- Hola, un gusto verte – le saludé finalmente – Sa…Rika.
Ella sonrió ampliamente.
- Sakura no sabe lo que está a punto de pasar, está en el doctor ¡Hay que sorprenderla!
- ¿Sakura está bien? – me preocupé.
- Tranquilo – dijo Eriol – Ya vamos.
Acepté.
En poco tiempo me bañé y cambié para ir a donde estaba Sakura. Claro, fue en la casa de Eriol y ahora…Tomoyo.
Me presentó a Tomoyo. Era hermosa como Eriol había descrito no lo podía negar, y muy amable también. Parecía una muñequita de porcelana.
Se había ofrecido a llevarnos en su limosina con todos sus guardaespaldas. Entonces deduzco que ella vive ahí y no en aquella pequeña casa verde junto a la que yo vivía, sino en una mansión violeta, adinerada y con muchos sirvientes y como ya me di cuenta, guardaespaldas.
- ¿Cómo me conoces? – le pregunté ya dentro de la limosina. Ella me miró sonriente – O más bien dicho, ¿Por qué le importo?
- Eriol me ha contado de ti y me ha dicho que eres un buen chico y su mejor amigo – respondió tomando la mano de su prometido – Además – agregó con esa su voz angelical – Me he enterado, que eres el alumno de mi amiga Sakura.
- ¿Conoce a Sakura? – dije sorprendido.
- Pues claro – sonrió ampliamente – De hecho, es casi como mi hermana. Y ella me ha dado una interesante anécdota…
Le miré expectante. Ella rió un poco.
- Me dijo que eras su persona más preciada, me confesó la gran noche que tuvieron y sobre todo me pidió ayuda con el fruto de esa pequeña noche – finalizó. Después se puso a reír junto a Eriol.
Sentí como mi cara ardía, ardía como los mil infiernos. Sakura debía tenerle una gran confianza para contarle ese pequeño asunto…
- Tranquilo Syaoran, Tomoyo es un ángel, no comentará nada – me tranquilizó Eriol.
- Da igual, no tiene pinta chismosa – luego me di cuenta de lo que había dicho – Digo…g-g-gracias –me costaba decirle esa palabra a un extraño.
Al menos una extraña momentánea.
Ella sonrió calmada cuando se dio cuenta que hablaba en serio – Llegamos – anunció de repente.
Cuando estábamos frente aquel lugar, ellos me dijeron que esperarían en el patio de estacionamiento para ser yo el que le de una sorpresa.
Y ahí fue donde la vi…
Sakura estaba sentada en un banco de aquella sala de espera. Tenía la cabeza gacha, con sus manos en su vientre y su cara preocupada. Repasaba sus manos sobre la prominente barriga.
- Hay amores, si su padre estaría aquí me sentiría mejor…- cuando oí su voz fue como si el alma me reviviera. Seguía igual de dulce, igual de angelical, igual de hermosa, igual a la de Sakura que conocía.
¡Pero un momento…!
¿Amores? ¿Cómo? ¿Entonces voy a tener más de uno?
- Sakura…
Ella levantó rápido su cabeza a mirarme.
- ¡¡¡¡¡S-Sya…!!!!! ¡¡¡¡¡SYAORAN!!!! – chilló.
Con cara de ilusión se acercó a mí y me abrazó. Le alcé el mentón sonriéndole y luego aprisioné sus labios, exigiendo lo que me había perdido ya cinco meses y que había añorado ya hace tanto.
Seguían dulces, igual que la miel. Sus brazos envolvieron mi cuello y se puso de puntillas para profundizar el beso. Nos movíamos coordinadamente. Tomé su cintura con mis manos y la apegué a mi cuerpo. Lamentablemente nos tuvimos que separar por la falta de aire.
- ¿Cómo saliste tan pronto de la ca…? – aún le costaba pronunciar esa palabra.
- Eriol pagó el dinero de mi condena ¡Ahora es millonario como yo! – exclamé feliz. Ella comenzó a reír.
- ¡Wow, eso es muuuy bueno! ¡Qué suerte la de él!
Sakura estaba más bella que nunca y lo digo en serio. Verla con mis hijos ahí dentro de ella, con la mejor madre del mundo…pero ahora que lo menciono…
- ¿Cómo amores? – indagué.
Ella sonrió apenada y bastante sonrojada. Aún estaba con sus brazos en mi cuello, se puso de puntilla otra vez y comenzó mover su nariz contra la mía a modo juguetón.
- Supongo que esa es la razón de mi preocupación anterior- explicó – estaba con mi obstetra y grande es la sorpresa que me dio, supongo que por eso está esta hambre inmensa. Por cierto ¿No tendrás un sandwichito de pollo con lechuga, mayonesa y ketchup?
- Olvidaste la mostaza – jugué, ella puso cara de asco – No te gusta.
- No – respondió – pero en serio Syaoran, no pensé que fueras tan… esmerado. Si es que esa es la palabra…
- ¿A qué te refieres? – odiaba que diera vueltas y vueltas, pero era taan adorable…
- Bien como te digo esto…etto…
- ¡Dilo! – exclamé con una expresión que a Sakura le pareció divertida.
- ¡Tendremos trillizos! ¡Syaoran, serán tres! – gritó con entusiasmo.
En ese momento sentí que mi cara palidecía de la impresión y como comenzaba a perder el equilibrio, un poco más y me desmorono ahí mismo.
- ¡¿Estás bien?! – me preguntó alterada.
- S-Si…etto… ¡Qué feliz estoy! Y etto…Eriol…Atrápame… – esas fueron mis últimas palabras antes de caer desmayado. Mi orgullo no bastó.
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Desperté en un cuarto con un aire bastante intelectual. La causante había sido Sakura, que me levantó con un dulce beso.
- Syaoran, ¿Cómo estas? – dijo preocupada.
- Auch, eso dolió – respondí sobándome la columna. Ella suspiró aliviada y luego sonrió.
- Creo que te cayó mal la noticia ¿eh? Mi amado debilucho.
- ¿Debilucho, yo? Disculpa amiguita ése no soy yo – ella de pronto me dio un beso voraz e imprevisto. Esta mujer sabe cómo manejarme ¡Rayos! – Sólo por esta vez… - acepté rendido.
Nos vimos fijamente. Sonreímos.
- No me cayó mal, es maravilloso ser padre por partida triple. Además tenías razón, creo que me esmeré mucho esa vez, quizá podamos repetir en otra ocasión – propuse.
Ella soltó una carcajada.
- La fábrica está cerrada por el momento. Esperemos que aguantes a los trillizos – rogó – Ahora levántate, hay que darle las noticias a todos.
Sakura comenzó a alejarse. De un salto salí de la cama y le tomé suavemente de la muñeca. Volteó a verme confundida.
- En verdad, es maravilloso – le acerqué y le di un beso – Te extrañé tanto, te amo tanto…
Ella sonrió ampliamente y con las mejillas sonrosadas.
- Yo también. Te amo mucho.
- Te amo mucho Sakura, a ti y a los trillis – confesé abrazándola. Ella me devolvió el abrazo. Nos besamos de nuevo y fuimos con el resto a la sala.
Éste es el comienzo de otra historia, la verdadera historia de mi vida…
Bien...aquí les tengo digamos el "ultimO capiitulO" pero no =D
xK habrá un epílogo =)! (plOp!)
y wenO...solo espero k esto les haya gustado, me esforcé
y ya solo me keDa 1 semana de vaKziiOneZ!!! y Ozeah! k hOrrOr!! =(=(
jeje xD
No se porqué ero hoy no tengo mucho k decir...
ah pero claro k no me olvide de ustedes!
=)
graciiaZ a la reciente MaryT06 (creo k es así =S) Leoni Tao (weno eres tu ya sabes jeje) naruto-and-soul-eater-fan (ehhh!!! creo k ya me lo aprendí ^^!) mmm ahhh ziii unO k es desde el primer capitulo y hasta ahora no le agradesco (k mala soy U.u) weno, gracias Kept =9 mmmm sakura-and-syaoran-love (graxiiaZ amiiguiitah!)...sakuranln999 (no se k paso contigo,solo espero k me recuerdes TT_TT) y weno a todos los demás tambien!!!
Por fis sigan presionando el botoncito de la felicidad!!! (jeje)
reviews plizzz!!!
Los kelO muxO!!!
BieH BieH...!!*
*/***Za-firE-aniLu***/*
=)
